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miércoles, 6 de agosto de 2014

Griselidis Real


Griselidis Marcelle Real, nacida el 11 de agosto 1929 en Lausana y fallecida el 31 de mayo 2005, fue una escritora, pintora y prostituta ginebrina.
Griselidis Real se reúne con su padre en Alejandría a los 6 años de edad y pasa su infancia en Egipto y en Grecia, dónde fallece su padre cuando ella no tiene más que 9 años. De vuelta a Lausana con su madre, Griselidis recibe una educación muy rígida contra la cual se rebela. Retoma sus estudios en la Escuela de Artes decorativos de Zurich y se gradúa en 1949. Se casó a los veinte años, se separó de su primer marido y entre 1952 y 1959 tuvo cuatro hijos, de los cuales perdió la custodia debido precisamente a la separación. Para contrarrestar su mala situación económica y poder recuperar a sus hijos, empezó a prostituirse en Alemania, experiencia que ella narra magistralmente en la novela auto referencial El negro es un color. Esta actividad que le permite alimentar sus hijos, y la practica primeramente como supervivencia, y luego como militancia, hasta 1995. Es llevada a prisión en Alemania por haber vendido marihuana a soldados americanos, luego es repatriada a Suiza en donde continúa prostituendose  durante cierto tiempo. Comienza a escribir en la prisión y también pinta. Intenta dejar la prostitución, gracias a una beca, para consagrarse a la escritura de su autobiografía: "El negro es un color", también se dedicará a su pintura.

Durante los años 70, Griselidis Real comenzará su vida de activista, es una de las líderes de la "Revolución de prostitutas" en París, 500 mujeres prostitutas ocupan el distrito 18 de París en junio de 1975 y reclaman el reconocimiento de sus derechos. Rechazando el argumento según el cual una mujer sólo se prostituye forzada por quien paga. Ella declara que la prostitución puede ser también una elección, una decisión. Griselidis quiso que en sus documentos oficiales figuren no solo su actividad de escritora si no también la de "peripatética" (su neologismo: meretriz) que ella considera como una segunda profesión. Aparece filmada en su casa en 1975 y 1976, al fin del documental "Prostitución" de Jean-François Davy.

Griselidis lleva su "Revolución" a Ginebra a 1977 y retoma la prostitución, actividad abandonada durante los siete años precedentes. Es una de las fundadoras en 1982 de la Asociación de Defensa de las Prostituas (Aspasie, Ginebra). Ella extendió su combate participando a conferencias internacionales, hablando de lo que ella consideraba como su trabajo, en universidades, dando numerosas entrevistas, y animando reuniones públicas. En su pequeño apartamento del barrio ginebrino de Paquís (zona roja de Ginebra) ella crea un Centro Internacional de Documentación sobre la Prostitución.

Paralelamente a ese combate político, Griselidis Real reivindicó siempre el rol social de la prostitución que ella consideró como una actividad que alivia las miserias humanas y que tiene su grandeza. En 1977, ella escribe que " La prostitución es un acto revolucionario".1 Desarrollo una visión positiva de lo que ella llamó en enero de 2005 (en el prefacio de su "Carnet de baile de una cortesana"), "Un Arte, un Humanismo y una ciencia". Pero ella reconocía igualmente el costado sórdido de su trabajo del cuál acostumbraba hablar en términos crudos.

Griselidis Real publica sus primeros textos en la revista "Escritura". Hace de su experiencia de prostituta la materia de sus libros: ellos son testimonio y defensa del reconocimiento de un estatus y al mismo tiempo son poemas liberadores. El relato "El negro es un color" (1974) llama la atención por la mezcla singular de tonos, violencia lírica, escatológica, hiperrealista y onírica. Se oponen dos mundos, el del orden y el de la espontaneidad, el mundo de los pequeños burgueses y el mundo de los Gitanos. Es en ese mismo registro que publica en 1992, "Un turno imaginario".

Griselidis Real fallece el 31 de mayo del 2005 en Ginebra. Poniendo en orden sus papeles sus hijos descubren varios manuscritos; entre de ellos el de su primera obra, escrita durante su detención en Alemania, que se publica en octubre de 2008: "¿Estoy todavía viva? Diario de prisión".

El 9 de marzo de 2009, es enterrada en el Cementerio de los Reyes en Ginebra, a pesar de la polémica suscitada por esa transferencia



La película nos muestra que otro punto de vista sobre la prostitución es posible. La sociedad no resuelve problemas urgentes de muchas mujeres y frente a esa incompetencia tiene que ser al menos respetuosa con sus decisiones.
Sabemos que los valores según los que se nos ha educado de influencia judeocristiana identificaban el placer con el pecado y a la mujer como mayor pecadora, ya que al ser hombres quienes adoptaban las normas nunca nos escucharon ni entendieron. El mostrar a la mujer más representativa, María, madre de Jesús, como virgen es una burla a nuestra inteligencia y una violencia hacia las mujeres, creando un ser imposible. Incluso insisten en que pario sin dolor para alejarla del resto de mujeres.
La iglesia que entiende toda relación carnal como pecado si no es con el fin de la procreación no puede entender ninguna forma de sexualidad, su persistencia en contra del preservativo debería ser considerada un delito
Entiendo perfectamente que Griselidis, pidiera que nada de agua bendita tocara su cuerpo en el último momento, son tantas las violencias ejercidas por la iglesia contra todas las mujeres, que sería el momento de revelarse todas a una pero se  ha estado condenando a las mujeres  hasta el último siglo al oscurantismo, no dejándonos acceder a la educación y se ha estado machacando nuestro cerebro con ideas sobre nuestra inferioridad y necesidad de sumisión. Se nos ha violentado simbólicamente y somos el triste fruto de todo esto.
Carecemos de respuestas claras desde nosotras mismas. No se nos ha permitido mirar el mundo ni a nuestro interior   y con suficientes conocimientos, dar una respuesta.
Es claro que precisamos redefinir la palabra prostitución como hemos redefinido la palabra género y descargarla de lo que no le corresponde.
Mirar a la otra persona y entender que su decisión frente una determinada situación puede ser la de ser trabajadora sexual. Varias mujeres se reafirman en que volverían a hacer lo que hacen, si su situación fuese distinta. Es hora de que consideremos a las mujeres mayores de edad y les dejemos gestionar sus vidas.
Hay, no obstante un problema primero que anima a las mujeres a tomar ese camino y en ese punto quisiera que estuviésemos para darles de base otras oportunidades.
 No puedo evitar pensar como Davis que “la prostitución es un sistema culturalmente sancionado de opresión que usa a las mujeres y a los niños como objetos sexuales. Para ellas, la causa por la cual las mujeres entran en la prostitución tiene significaciones paralelas con la experiencia de mujeres que padecen violencia doméstica: historia familiar de descuidos y abusos, aislamiento social, y abuso sexual, psicológico y físico, abuso de drogas y alcohol. A la vez que limita las alternativas para que estas mujeres escapen de estas situaciones abusivas”. Y considerar la prostitución como violencia de género, aun cuando también vea muchas violencias laborales en otros trabajos.
Pienso con Dolores Juliano, que estas mujeres toman la sartén por las brasas y resuelven un problema asumiendo otro que las excluirá y discriminara de por vida, que frente a otras aptitudes más violentas y delictivas que asumen los hombres frente algún problema, las mujeres no contemplan el ir presas pues les rompe el circulo de sus relaciones y entran en la prostitución como un mal menor. Recordemos que, por ejemplo en las cárceles españolas, más del 90 % son hombres y es relativamente   reciente la existencia de cárceles de mujeres.
Es muy interesante, en relación al video el que Giselidis  Real consiguiera el certificado de moralidad y buena conducta  pues es un camino por el que comenzar . Debemos deconstruir conceptos impregnados de moralidad rancia y dejar que los seres humanos se acerquen dentro de las relaciones que ellos elijan, y entender que igual que se están monitorizando los cuidados de las personas, es legítimo y no debe descalificarse el acercamiento sexual en esos términos, sabiendo de donde nos vienen insertados esos valores
Recientemente me contaron que un ayuntamiento propuso un área, en la que se centralizaban varios moteles para trabajadoras sexuales con distintos servicios anexos, como guardería para las y los hijos de las mujeres, servicios asistenciales médicos y de seguridad y la gran presión popular impidió que el proyecto se llevara a cabo, aun cuando el mismo número de moteles estaban repartidos en la misma área . Es preciso entender el trabajo sexual en otros términos para que las mujeres que lo ejerzan no se sientan revictimizadas .
Hay mucho trabajo que hacer, existe una industria que vive del abuso, en muchos casos de estas mujeres, que habría que controlar con lupa, hay también tráfico de seres humanos con el objeto de su explotación sexual que debe ser evitado por todos los medios. Hay demasiados intereses entremezclados que tenemos que sumar y restar estando a la escucha de las mujeres que son trabajadoras sexuales
Todas las mujeres en el video insisten en que una mujer jamás deja de ser prostituta una vez que lo ha sido y que incluso el que lo haya sido influye en el hombre que pueda elegirte de compañera en otro momento, que la sociedad también lo menosprecia.
Deberemos intentar no demonizar ni glorificar el trabajo sexual, sino evaluar las evidencias, sin basarnos en preconceptos, que como sabemos nos han venido impuestos por un patriarcado moralista y excluyente para las mujeres en todos los niveles.  Deberemos considerar la decisión adoptada por las mujeres como fruto de la interacción entre diversos factores atendiendo a los recursos humanos y materiales que las mujeres estiman que disponen, debemos atender a sus objetivos prioritarios, y como ellas perciben las dificultades a las que se enfrentan o que creen que les van a llegar en el porvenir.
Deberemos acercarnos considerando la vulnerabilidad social de partida de muchas mujeres para no victimizarlas, sino con el objeto de analizar la situación entendiéndolas   como sujetos y agentes capaces de tomar decisiones en sus vidas
 Desde este ángulo entenderemos que el trabajo sexual se encuentra entre las escasas opciones con las que ellas cuentan, y a veces no es la peor que se les presenta. Recordemos que en video nos indican que Giselidis pasó hambre y estuvo en la cárcel.
No podemos olvidar que los derechos de las trabajadoras sexuales son también derechos humanos y debemos intentar entenderlas según una ética feminista de ver al otro como ser único con el que empatizar

http://es.wikipedia.org/wiki/Griselidis_Real
http://www.letemps.ch/Page/Uuid/75f150d6-fd9b-11e0-a047-62fa64a80c34/Gris%C3%A9lidis_R%C3%A9al_%C3%A9tait_une_%C5%93uvre_dart
http://www1.rfi.fr/actues/articles/122/article_14405.asp

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