Ángela Reyes (Jimena de la Frontera, Cádiz, 19 de agosto de 1946) es una escritora española, dedicada desde 1980 a la creación literaria y a la promoción cultural junto a su marido Juan Ruiz de Torres.
En 1980 fue cofundadora, junto con su esposo Juan Ruiz de Torres, de la Asociación Prometeo de Poesía (Madrid), desarrollando desde entonces una amplia labor cultural. Ha coordinado la organización de la Escuela de Poesía de Madrid y varios encuentros nacionales e internacionales de poesía en dicha capital como Ferias, Bienales de poesía y encuentros literarios Luso-Españoles. Participó, junto a Juan Ruiz de Torres, en la creación de la Academia Iberoamericana de Poesía y la "Casa del Tiempo" (biblioteca y foro cultural).[1] En el programa de acercamiento de la poesía a los más jóvenes, ambos realizaron lecturas poéticas y charlas en diversos Institutos de la Comunidad de Madrid. A nivel universitario, en la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, llevaron a cabo la Revista Oral Poética. Colaboró en las revistas literarias "Cuaderno de poesía nueva", "Valor de la palabra" y "La pájara pinta", así como en la creación y dirección del premio de poesía "Encina de la cañada", patrocinado por el Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada. Durante varios años colaboró en la página Tercera del diario El Día de Toledo. Ha sido jurado en certámenes de poesía y de narrativa. En la actualidad dirige la tertulia literaria Tardes de Prometeo, siendo dicha tertulia una de las más antiguas de Madrid.
Su poesía aborda diferentes situaciones. Su poemario La muerte olvidada es un canto a la mujer guerrillera del Frente Polisario; en Lázaro dudaba cuestiona la existencia de Dios; Cartas a Ulises de una mujer que vive sola habla de la soledad y el olvido que padece la esposa del héroe; Breviario para un recuerdo es un tributo a Miguel Hernández; No llores, Poseidón, lo dedica a la figura del hombre en su tercera edad; Fantasmas de mi infancia tiene un tono autobiográfico y se centra en sus años vividos en Granada y en la relación con su madre.
LO QUE APRENDÍ DE ELLOS
A lo largo de mi vida, en esta sucesión de etapas asignadas por los vaivenes de la pasión y por el esplendor de la tierra, la poesía se ha ordenado y nacido ⎯para mí⎯ a partir del asombro de cada instante... ( Enrique Molina: Antología 1941-1995). Hago mías las palabras del poeta argentino, a quién conocí en 1981. Creo que, en todo arte y sobre todo en la poesía, tienen que darse esas tres cualidades: asombro, ordenación y nacimiento. Al menos, en mi caso es así, además de un largo aprendizaje que, todavía hoy, sigue su curso. No tengo inconveniente en decir que todo cuanto soy en poesía, se lo debo a muchos y a muy distintos poetas de lengua española. Nada me ha sido dictado, como he oído decir que les ocurre a algunos. ¡Que envidia! Mis poemarios han surgido tras la mucha lectura y el mucho trabajo.
En plena adolescencia aprendí de Gustavo Adolfo Bécquer lo que era la comunicación armoniosa y romántica. El tono íntimo que, junto a la rima y el ritmo, impregnaba sus poemas de un aire melancólico de amado no correspondido. Fue tal el impacto que en mi se produjo, que me esforcé por memorizar muchos de sus poemas.
Años después, en la madrileña Cuesta de Moyano, donde se pueden adquirir libros antiguos a muy buen precio, me hice con bastante obra de poetas sudamericanos. De entre ellos, destaco a Pablo Neruda. Leyendo al chileno, volví a sentir nuevamente aquel asombro que en plena adolescencia me produjera Bécquer. Bien es verdad que la obra y la vida del sevillano en nada se parecían a las del chileno. Si el provinciano Bécquer murió de pulmonía, pobremente y cantando a su único amor no correspondido, Julia Espín, Neruda derrochó vitalidad, fue un hombre universal y cantó y fue correspondido por sus esposas Maria Antonia Hagenaar, Delia del Carril y Matilde Urrutia. Si Bécquer no llegó a ver impreso El libro de los gorriones que recogía toda su obra (publicado a su muerte por los amigos, con el título Rimas y leyendas), Neruda dejó en su haber una extensa obra, premios, reconocimientos y hasta el Nóbel. Si Bécquer me enseñó la concisión del poema, del chileno aprendí lo que era el poema río. El poema que ensanchaba las márgenes de la imaginación hasta desbordarse. Neruda ha sido el poeta de la abundancia, de las ideas superpuestas unas sobre otras, creando un clima espeso y envolvente. Sus poemas inacabables exprimían el idioma hasta extraerle la última gota de jugo.
En 1980, y como miembro de la Asociación Prometeo de Poesía, fundada por Juan Ruiz de Torres, se afianzó mi etapa de formación poética. Durante quince años asistí y participé de los talleres dirigidos por su fundador. Allí aprendí los diversos estilos de estrofas poéticas, a depurar el lenguaje poético y a desentrañar la obra de los maestros. En sus talleres encontramos al nicaragüense Ernesto Mejía Sánchez, al peruano Javier Sologuren, al argentino Enrique Molina, al puertorriqueño Francisco Matos Paoli, al mejicano Hugo Gutierrez Vega, a los españoles Luis Rosales, Gloria Fuertes, Carlos Murciano, Concha Zardoya; a Juan Ruiz de Torres, que fue el verdadero maestro durante los aquellos quince años.
En los años 80, descubrí a Vicente Huidobro. Me impactó el Altazor surrealista y simbolista. Si bien es verdad que con el Aeroplano desaparecía la comunicación, el ritmo y hasta la coherencia del lenguaje, nacía la libertad del poeta para crear su propio mundo, así como un lenguaje original e innovador.
Pero aún me quedaba por acercarme al núcleo sabroso del poema: la magia. Ese difícil arte de la palabra, la visión fugaz, la sensación que nunca se revela pero que se entrevé. Emily Dickinson, dice: "Muévete entre intuiciones y, escasamente un grado, entre los raciocinios". Poetas mágicos hay muchos, pero mencionaré los que, durante un tiempo, consideré mis maestros: los gaditanos Rafael Alberti, en su primera etapa, y Ángel García López, y el argentino Enrique Molina. En la obra de los tres abundan las fantasías oníricas, la voluptuosidad de las metáforas, la desmesura a la hora de hablar de los dones del cuerpo. En los tres, la mujer es elemento principal, la mujer con toda su exuberancia o decadencia. Ellos me enseñaron a ser libre a la hora de escribir, a soltar los refajos y tabúes que oprimían mi mente. Con ellos aprendí que se puede escribir de todo, siempre que se haga en un contexto no ofensivo.
A lo largo de los años, mis emociones poéticas han cambiado bastante. Hoy me quedo con los últimos años poéticos del granadino Luis Rosales. En “La casa encendida”, “Diario de una resurrección” y “El contenido del corazón”, hallé la prosa poética más hermosa que nunca había leído. Félix Grande, dice: “El contenido del corazón” ¿qué es? ¿Un poema? ¿Un relato? ¿Un ensayo? Es las tres cosas a la vez”. Y ¿por qué prosa poética? Quizás, porque estoy trabajando en poesía y en novela a un tiempo, y la una bebe de la otra, y viceversa, se necesitan. O, mejor dicho, las necesito yo.
Ángela Reyes
Obra
Poesía
1981: Amaranta, Col. Poesía Nueva, APP, Madrid.
1984: La muerte olvidada, Col. Puerta de Alcalá, APP.
1987: Lázaro dudaba, Col. Julio Nombela, A.E.A.E., Madrid.
1991: La niña azul (plaqueta), Corona del Sur, Málaga.
1991: " El cuerpo y sus lenguajes, Col. Pequeños tesoros, Asoc. Castilla-La Mancha, Madrid
1992: Cartas a Ulises de una mujer que vive sola, Diputación de Soria.
1997: Breviario para un recuerdo, Ayuntamiento de Valencia.
2000: Hija de la Frontera (miniantología), Altorrey Edit., Madrid.
2001: Carméndula, Col. Julio Nombela, A.E.A.E., Madrid.
2008: No llores, Poseidón, Edit. Vitruvio, Madrid.
2011: Fantasmas de mi infancia, Edit. Huerga y Fierro, Madrid.
2017: Mujer en la penumbra, Edit. Huerga y Fierro, Madrid.
2019: Vivir, valió la pena, Antología. Edic. Vitruvio, Madrid.
2022: " Los músicos dormidos", Edit. Huerga y Fierro, Madrid
2025: "Regreso a ti", Edit. Cuadernos del Laberinto, Madrid
En colaboración con Juan Ruiz de Torres
1985: Labio de hormiga, Col. Altazor, Madrid.
1987: Calendario helénico, Col. Altazor, Madrid.
1987: Viaje a la Mañana (y con Alfredo Villaverde), Col. Estrabón, A.P.P., Madrid.
1988: Sonetos para la vida, Col. Altazor, Madrid.
Narrativa
-Novela
1999: Morir en Troya, Editorial Verbum, Madrid.
2004: Adiós a las amazonas, Editorial Betania, Madrid.
2008: Los trenes de marzo (11-M), Editorial SIAL, Madrid.
2009: Benedicamus Domino (Alabemos al Señor) Editorial Everest, León, 1.ª edic.; Editorial Vitruvio, Madrid, 2º edic.[2]
2015: Verónica y el hombre bello, Editorial Vitruvio, Madrid.
-Cuento
1991: Crónica de un lirista naufragado (prosa poética), Col. Río Aulencia.
2005: Cuentos en la Arganzuela, Editorial Altorrey Editorial, Madrid.
2015: Historias sin cuento, Col. Las dos orillas, El Salvador C.A.
2017: Cuentos de la luna nueva, Col. Las dos orillas, El Salvador C.A.
2019: Cántico del alba, Editorial Deslinde, Madrid.
Reconocimientos
Premio a poemarios
1986: Premio San Lesmes Abad", Burgos, por su libro Lázaro dudaba
1991: "Leonor", Soria, por su libro Cartas a Ulises de una mujer que vive sola
1991: "Villa de La Roda", La Roda, por su libro La niña azul
1994: "Ciudad de Valencia-Vicente Gaos", Valencia, por su libro Breviario para un recuerdo
2000: "Blas de Otero", Majadahonda (Madrid), por su libro Carméndula
Premios de narrativa
-Novela
1999: Premio "Juan Pablo Forner", Mérida, por su novela Morir en Troya
2008: Premio "Ciudad de Majadahonda", Madrid, por su novela Benedicamus Domine
2005: Finalista "Premio de la crítica andaluza" con su novela Adiós a las Amazonas
-Cuento
2009: Premio “Calicanto”, Manzanares (Ciudad Real).
De su primer poemario, Amaranta, los estudiantes del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid musicalizaron algunos poemas bajo la dirección de Antón García Abril.
En 1995 su poemario "Cartas a Ulises de una mujer que vive sola" fue incluido en el Ensayo sobre "Eros femenino en la poesía española contemporánea" en San Juan de Puerto Rico. Trabajo realizado por la profesora de la Universidad de Puerto Rico Matilde Albert Robatto. Se publicó en la revista Estudios Hispánicos de dicha Universidad. También se publicó en la revista Prometeo Digital, Madrid con núm. FDP 103.
Basado en su poemario Lázaro dudaba, el profesor Daniel Webb de la Universidad de Mánchester, Great Britain, Methodology of Literary Traslation, hizo en 2006 su doctorado
En 2011 se creó en la Biblioteca "Leopoldo de Luis" de su pueblo natal, Jimena de la Frontera (Cádiz), el "Aula de Lectores 'Ángela Reyes'", para compartir sus libros y experiencias de lectura.
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