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viernes, 27 de marzo de 2026

Miren Ortubay Fuentes abogada


Miren Ortubay Fuentes (Vitoria,  27 de marzo de 1958) es una abogada y criminóloga española, doctora en Derecho Penal y profesora en la Universidad del País Vasco especialista en violencia de género y en los derechos de las personas presas.

Licenciada en Derecho por la Universidad de Deusto en 1980 y doctora en Derecho por la misma universidad. Diplomada en Criminología por la Universidad Complutense de Madrid y los estudios de postgrado en Criminología en la Universidad de Louvain-la Neuve (Bélgica).

Sus inicios fueron como abogada. Cofundadora en 1982 de la Asociación de apoyo a personas presas, Salaketa, en Vitoria. Del año 1995 al 2006 fue asesora jurídica del Ararteko (Defensor del Pueblo del País Vasco) siendo responsable de las áreas de Justicia y de Igualdad de mujeres y hombres.

Es profesora titular en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) en la Facultad de Derecho y en la de Trabajo Social.​ Imparte, entre otras, la asignatura Violencia contra las mujeres: Prevención e intervención.4​ Es miembro del Fórum Feminista María de Maeztu y colabora en colectivos como Otras Voces Feministas y la ONGD Asociación por los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA).5​ Es miembro del Patronato de la Fundación Fernando Buesa Blanco.

Ha participado junto a Lohitzune Zuloaga y Estíbaliz de Miguel en el estudio de Emakunde “Experiencia de la detención policial de las mujeres de la Comunidad Autónoma del País Vasco”.​


Obra

Tutela penal de las condiciones de trabajo. (UPV/EHU, 2000).

“Diez años de la “Ley integral contra la violencia de género”: Luces y sombras”, en Revista Ventana Jurídica, Escuela Capacitación Judicial, El Salvador, 2015.

“Cuando la respuesta penal a la violencia sexista se vuelve contra las mujeres: Las contradenuncias", en Oñati Socio‐Legal Series.

"Nueva reforma para un derecho penal cada vez más viejo", Hika, nº 218, 2010.​

“Protección penal frente a la violencia de género. Análisis de la eficacia de la Orden de Alejamiento”, en el XVII Congreso de Estudios Vascos, Vitoria, 2009.

https://papers.ssrn.com/sol3/Delivery.cfm/SSRN_ID2612825_code1485531.pdf?abstractid=2612114&mirid=1

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2612114

https://ampea.eus/mujeres-visibles-miren-ortubay-fuentes/

https://www.diariovasco.com/especial/dia-internacional-mujer/miren-ortubay-preguntarse-20190308214847-nt.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Miren_Ortubay_Fuentes

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martes, 3 de enero de 2017

Marta Macho Stadler, Premio Emakunde 2016


Es un placer para nosotras dar a conocer a  Marta Macho Stadler ( 9 de septiembre de 1962, Bilbao)  y su  premiado trabajo. Ella desde su universidad difunde los innumerables aportes que venimos haciendo las mujeres, por eso visibilizarla significa rescatar del olvido a muchas otras. Ella se nos presenta así: 

Soy la tercera de cuatro hermanos (tres mujeres y un hombre), muy agradecidos a nuestra madre y nuestro padre por todo el apoyo que hemos recibido siempre. Los dos trabajaban sin descanso –uno fuera y la otra en casa– para que no nos faltara de nada y pudiéramos tener un futuro ‘mejor’, menos inseguro que el que ellos habían vivido.
A base de becas, obtenidas gracias a nuestras buenas calificaciones, los cuatro pudimos realizar una carrera. En mi caso elegí  la de matemáticas: siempre se me habían dado bien y me divertía jugando con ellas.
Tras finalizar la carrera, en 1985, entré como profesora en el Departamento de Matemáticas en el que continúo en la actualidad. Tras un par de años trabajando con una compañera del Departamento, decidí comenzar la tesis doctoral en Lyon, en un tema vinculado al área de geometría y topología. Un profesor francés demandaba alumnado para asignarle diferentes temas que quería desarrollar; y una de ellas fui yo.  Fue una época dura, que se alargó bastante: continuaba impartiendo mis clases a la vez que realizaba estancias en Francia; gracias a la ayuda de mis compañeras y compañeros, podía acumular la docencia en un semestre y viajar a Lyon durante el siguiente. Fue una época intenso en muchos sentidos. Algunos de mis compañeros de tercer ciclo eran franceses, pero la mayoría de ellos procedían del norte de África. A través de ellos conocí sus modos de vida, sus tragedias, sus guerras, sus injusticias y los esfuerzos que realizaban para obtener un título que les permitiría regresar a su país –aunque muchos de ellos no lo hacían finalmente– para llevar una vida mejor.
En los años posteriores, durante los períodos no docentes, realicé varios viajes a Managua para colaborar en cursos de nivelación para docentes universitarios.  Daba muchas horas de clases, dirigía tesis de maestría y sobre todo aprendía de aquellas gentes alegres y trabajadoras que compartían con alegría todo lo que tenían, aunque fuera bien poco. Aquellas estancias acabaron hace unos años, pero fueron vivencias enriquecedoras. Tengo mi familia ‘nica’ con la que sigo en contacto y con la que hablo cuando puedo por teléfono.
Mi interés por la divulgación científica fue quizás un poco anterior. Me encanta la docencia, me gusta estar en contacto con gente joven, te ayudan a cambiar y adaptarte a los tiempos casi sin darte cuenta. Enseñar es un lujo, aprendes y compartes; lo dicho, un lujo. Por ello, el paso a la divulgación no fue difícil, y mi pasión por la lectura me llevó a divulgar las matemáticas a través de la literatura, defendiendo además de esa manera que la ciencia es parte de la cultura.
También por aquella época creció mi interés por los temas de igualdad. Supongo que la experiencia durante la tesis  –una dura competitividad en la investigación– y la realidad vivida en Nicaragua –muchas veces mis alumnas me decían que era un ejemplo de superación para ellas– me empujaron a intentar pelear por esta situación tan injusta para las mujeres. Incluso en el ámbito científico –a pesar de que muchas personas piensen que es un entorno tranquilo– la discriminación hacia las mujeres es obvia.

Docencia, divulgación, investigación, cooperación al desarrollo, lucha por la igualdad entre mujeres y hombres… durante años con mayor o menor intensidad, dependiendo del momento, cambiando a través de  las experiencias.
En 2014 me llegó la propuesta de creación y edición del blog Mujeres con ciencia. Acepté, y desde entonces el trabajo ha sido muy intenso, pero muy grato y muy ilustrativo. Cada día conozco a nuevas mujeres de ciencia, luchadoras, verdaderas heroínas… me gustaría parecerme a muchas de ellas… Y mientras tanto, cada día, sigo aprendiendo



La profesora de la UPV Marta Macho, Premio Emakunde 2016



El jurado destaca sus esfuerzos por aplicar la perspectiva de género en la formación y su participación en comisiones científicas y académicas para promover la igualdad en la propia universidad.


El Premio Emakunde a la Igualdad ha recaído, en su edición de 2016, en la doctora en matemáticas, profesora de la UPV/EHU y responsable del blog 'Mujeres con ciencia', Marta Macho Stadler, por su trayectoria científica orientada a divulgar y promover el acercamiento de la matemática y del conocimiento científico a las mujeres, así como por hacer visible y reivindicar a las mujeres científicas y sus aportaciones tanto a la Academia como al progreso social.
El jurado destaca, asimismo, sus esfuerzos por aplicar la perspectiva de género en la formación matemática y su participación en comisiones científicas y académicas para promover la igualdad de mujeres y hombres en la propia universidad. En este sentido, destaca su labor en la Comisión para la Igualdad de la UPV/EHU y la edición del blog "Mujeres con ciencia" promovido por la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, que aborda la temática género y ciencia visibilizando a mujeres científicas.
Con este premio, el jurado quiere hacer extensivo el reconocimiento a "muchas personas docentes que, en todos los niveles educativos, se esfuerzan por apoyar el empoderamiento de las niñas y jóvenes que quieren encauzar sus estudios en las ramas científico-tecnológicas".
Al mismo tiempo, quiere "llamar la atención sobre la necesidad de intervenir no sólo para que aumente la presencia y el reconocimiento de las mujeres científicas, sino también para reivindicar que tanto la academia como las empresas y el resto de agentes del sistema científico tecnológico se adecúen para propiciar sociedades más inclusivas e igualitarias", según ha informado Emakunde.
Finalidad del premio
La finalidad del Premio Emakunde es reconocer públicamente la actuación de aquellas personas físicas o jurídicas, públicas o privadas que se hayan distinguido por su labor en el ámbito de la igualdad de mujeres y hombres, realizando acciones, trabajos o proyectos que hayan supuesto la mejora de aspectos significativos en el reconocimiento del trabajo de las mujeres y de su empoderamiento o contribuyan con su trayectoria de manera destacada a la valoración y dignificación del papel de la mujer, o en la promoción de la igualdad de derechos y oportunidades entre sexos en Euskal Herria. El premio tiene una dotación bruta de 14.400 euros.
Desde que en 2006 se constituyó un único Premio Emakunde a la Igualdad han sido galardonadas Mari Jose Urruzola (a título póstumo) en 2006; la asociación Bagabiltza en 2007; La Asamblea de Mujeres de Bizkaia en 2008; Lilaton Taldea en 2009; Teresa del Valle, en 2010; los alardes mixtos de Hondarribia e Irun, en 2011; los Módulos psicosociales de Bilbao en 2012; la asociación la Posada de los abrazos en 2013; el Fórum Feminista María de Maeztu en 2014; y la Red de Mujeres del Medio Rural de Álava; y, por último, Hitzez "Baserriko Emakumeen Elkartea", en 2015.
02/12/2016


Nos congratulamos especialmente de su premio que nos toca por amigas, por  mujeres y por estar en el camino de un mundo más igualitario 
http://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/4521429/premio-emakunde-2016--marta-macho-doctora-matematicas-lo-recibe/
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sábado, 21 de diciembre de 2013

Eulalia Abaitua Allende-Salazar primera fotógrafa vasca


Eulalia de Abaitua Allende-Salazar (Bilbao, 25 de enero de 1853 - 16 de septiembre de 1943) fue una fotógrafa vasca.

Considerada la primera fotógrafa vasca, esta bilbaína inmortalizó con su cámara a vendedoras de sardinas en el mercado de la Ribera, a lavanderas en las orillas del Nervión, a lecheras y a mujeres cultivando la tierra
Quien quiera documentar gráficamente Bizkaia y sus gentes entre finales del siglo XIX y principios del XX necesitará recurrir a la consulta de la obra gráfica de Eulalia Abaitua Allende-Salazar (1853-1943), una bilbaína de familia burguesa criada en Liverpool, felizmente casada y madre de cuatro hijos, que encontró en la fotografía una forma de realización personal. Su legado tiene un valor excepcional y resulta de incontestable interés para entender la realidad de lo que fue el Bilbao y la Bizkaia de su tiempo. Gran parte de su trabajo amateur, más de 2.500 imágenes, se conserva en el Museo Vasco de Bilbao.
Con su mirada curiosa, Eulalia inmortalizó con su cámara a vendedoras de sardinas en el mercado de la Ribera, a lavanderas en las orillas del Nervión, a lecheras, a mujeres acarreando el agua o cultivando la tierra. También capturó las celebraciones sociales, los rincones marineros y urbanos, las personas de todas las edades, los rostros, los trabajos y los gestos. Se centró en la sencillez de las gentes del pueblo, las personas humildes, sin retoques, en su vivir común, en el quehacer diario y en el tiempo de asueto. "Insólitas estampas de la vida cotidiana en pleno auge de una revolución industrial que parecía que sepultaba todo lo demás y que conforman un universo de recuerdos",indica Maite Jiménez Ochoa de Alda, autora de una biografía de Eulalia A., como esta mujer firmaba sus fotografías a pesar de que oficialmente sólo era la ‘Sra. De Olano’, de acuerdo con el orden social vigente, que forma parte de la colección ‘Temas Vizcaínos’ de la BBK.
'Foto de una peregrina vasca realizada en Begoña en 1900 por Eulalia Abaitua. Archivo del Museo Vasco de Bilbao'
La vida de quien es considerada la primera fotógrafa de la que existe constancia en el País Vasco por Josu Bilbao Fullaondo en 'Fotografía y fotógrafos en el País Vasco', discurre de forma casi paralela al nacimiento y desarrollo de la fotografía, pues tan sólo 14 años antes del nacimiento en Bilbao de Eulalia Abaitua tuvo lugar la presentación pública en la Academia de las Ciencias de Francia del primer procedimiento fotográfico. Louis Jacques Mandé Daguerre (1787-1851) mostró una imagen sobre una placa de cobre plateado, el daguerrotipo. Es en Liverpool donde Eulalia toma su primer contacto con lo que terminará siendo para ella una de las pasiones de su vida, y tras casarse la practicó en Bilbao y alrededores. La fotografía era una técnica naciente que comenzaba en esos años a difundirse entre las élites y que, en ciertos casos, vino a resultar una alternativa a la pintura. Además, esta nueva afición podía practicarse de forma seria y continuada o de forma esporádica en la ciudad o en el campo, en el ámbito doméstico privado o en los espacios públicos.
Eulalia instaló su laboratorio en el sótano de su residencia, el Palacio de Pino en Begoña, lo que luego sería el Restaurante Artagan. En algunas de sus salidas llevaba una ayudante para transportar el trípode y sujetar la tela que utilizaba como fondo para algunas tomas. Su material preferido fueron las placas estereoscópicas de vidrio, tanto positivas como negativas, en formato 4,5 cm x 10,7 cm, y emulsión de gelatino-bromuro. "Eulalia es un ojo sensible que ama a su pueblo y se dedica a interpretarlo. Por ello son sus temas las campesinas, lavanderas, sardineras, lecheras, hay maternidades y retratos. También tiene marinas, artes de pesca, tipos en las ferias, etcétera. Esta mujer no busca el arte por el arte, ni tampoco el juego de luces o las composiciones rebuscadas, es una auténtica 'reporter' que ahora sería una gran fotógrafa de la Agencia Magnum. Eulalia Abaitua ha dejado una obra para la posteridad de una gran pureza morfológica y etnográfica incalculable. Su arte era componer con extrema naturalidad. No hay nada rebuscado", dijo de ella el fotógrafo Alberto Shommer (Vitoria, 1928), conocido por los retratos de personalidades de la vida española contemporánea, cuando el Museo Vasco de Bilbao proyectó, en 1990, la primera presentación pública de las imágenes de Eulalia a través de la muestra 'Gure aurreko andrak-Mujeres vascas de ayer'.
Según detalla Maite Jiménez Ochoa de Alda, la obra de esta fotógrafa amateur se puede clasificar en cuatro grandes apartados. En primer lugar, la vida privada familiar, con fotografías intimistas de la familia Olano-Abaitua en su casa de Begoña. Los protagonistas son su marido, sus hijas y, sobre todo, sus nietos, en todas las poses y edades. Los niños, cuando son bebés, posan ataviados con faldones y en brazos de sus añas. Luego, cuando crezcan, aparecerán con traje corto y acompañados de sus niñeras e institutrices. Entre las personas que formaban parte de la vida privada de Eulalia Abaitua está todo el personal de servicio que trabajaba con ella. Añas, niñeras, doncellas, jardineros, cocineras…Por el hogar de Eulalia pasaban todo tipo de personalidades relevantes de la sociedad bilbaína y vizcaína del momento, y su proximidad física con la basílica de Begoña convertía a su casa en un punto de referencia para las más altas autoridades religiosas, tal y como reflejan las fotos tomadas por ella con motivo de la coronación de la Virgen de Begoña en 1900 o la declaración de Patrona de Bizkaia de 1903, en las que retrató a representantes de la curia pontificia y del poder político.


La vida en Begoña
Por otra parte, documentó gráficamente sus viajes por Italia, Venecia, Marruecos, Lourdes, Málaga, Madrid, Isla de Creta y Tierra Santa. En ningún momento se olvidó de los espacios urbanos de Bilbao, su ciudad natal, que retrató de muchas maneras. Así, hay imágenes de la Gran Vía con el pavimento lleno de flores, serpentinas y confetis, donde podemos ver un desfile de coches de caballos engalanados entre el público expectante; en el Arenal fotografió a los gigantes y cabezudos cerca del Gargantúa; en otras instantáneas aparece el muelle de Uribitarte atestado de barcos o el tranvía delante del edificio del Ayuntamiento; también la fachada del desaparecido Instituto Vizcaíno en la actual Plaza Miguel de Unamuno; o el apacible paseo de Los Caños, unas veces como lugar de recreo, otras como el enclave de la ría al que acudían las lavanderas.
Eulalia Abaitua tuvo otros lugares predilectos para sus tomas fotográficas: el valle de Arratia y la anteiglesia de Begoña, que entonces era un municipio independiente. Begoña, al fin y al cabo, era su entorno inmediato y conocía a sus gentes. A Tomasa y Brígida, que daban chocolate con bolado en la cada de la Novena; a la ponchera, que colocaba su puesto delante de la puerta del santuario; al escultor Bernabé de Garamendi, con quien hablaba de vez en cuando; a la lavandera Rosario Arabiourrutia, del caserío Boni; a los del chacolí Macharratia; a los sacerdotes de la basílica, Juan Cruz Unceta y su sobrino Bernardo Aztigarraga. Llama la atención el número de imágenes donde las protagonistas son mujeres. Quizá sea una consecuencia de la propia sociedad tradicional en la que la vida y los espacios estaban segregados en función del género: a un lado los hombres, al otro las mujeres.
Hay algunas localidades de España que han incorporado a su callejero el nombre de Eulalia Abaitua. Así, en Valdemoro, Madrid, existe la glorieta Eulalia Abaitua, en la que confluyen las calles de la escritora Rosalía de Castro y la aviadora Amelia Earhart. Al norte de la ciudad de Guadalajara hay un barrio cuyas calles están dedicadas a mujeres relevantes. Entre ellas, una lleva el nombre de Eulalia Abaitua. En Bilbao hay desde 2010 una calle con su nombre en Txurdinaga, en la trasera de la avenida Julián Gaiarre, junto al CEP de Txurdinaga. Comienza en la calle Fernando Jiménez y termina en Ondarroa.

17.06.13 - 18:20 - ITSASO ÁLVAREZ |


http://media.euskonews.com/index.php/eu/berriak-eta-egunekoa/link/?id=18472
http://www.elcorreo.com/vizcaya/20130618/mas-actualidad/sociedad/fotos-eulalia-201306171820.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Eulalia_de_Abaitua_y_Allende-Salazar

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Nagore Laffage Casasola. #NiUnaMenos


Nagore Laffage nace en Irún en 1988. Estudia enfermería en Pamplona, donde conoce a Diego Yllanes Vizcay, psiquiatra de 27 años que estaba haciendo el MIR en la Clínica Universitaria de Pamplona, lugar en el que ella se encontraba realizando prácticas. Ambos coincidieron la noche del 7 de julio, celebrando las fiestas de San Fermín. Tras un rato charlando, Nagore se despidió de sus amigas y acompañó a José Diego a su domicilio. El intentó violarla y ante la resistencia de Nagore la golpeó violentamente. La autopsia reveló que Diego Yllanes le dio una brutal paliza a Nagore. Su cuerpo presentó 36 golpes: mandíbula rota, cráneo fracturado y murió, finalmente estrangulada.

El asesino confeso de Nagore telefoneó a la una de la tarde del 8 de julio a un amigo y le desveló, pidiéndole ayuda para deshacerse del cadáver, lo que había sucedido. Fue precisamente esta persona la que puso estos hechos en conocimiento de la Policía y posibilitó su detención.​Diego Yllanes Vizcay, mientras, intento descuartizarla. Recogió sus pertenencias, limpió el piso y abandonó el cuerpo de Nagore en Orondritz a 45 minutos del lugar del crimen.​

El jurado popular que juzgó a José Diego Yllanes Vizcay consideró probada su culpabilidad pero no admitió la categoría de asesinato, sino homicidio (6 miembros del jurado lo consideraron asesinato y 3 homicidio, hacían falta 7). Fue condenado a doce años y medio de cárcel.​ El 3 de julio de 2017, poco antes de cumplirse el noveno aniversario de la muerte de Nagore, Yllanes consiguió que se le concediera el tercer grado penitenciario.

El asesinato de Nagore Laffage y el papel público de su madre supuso el inicio de una concienciación social de tolerancia cero, no sólo con los crímenes, sino también contra cualquier acción violenta sexista.


La Comisión Ejecutiva de CC.OO. Euskadi consideró  que el veredicto del Tribunal del jurado popular en el caso de Nagore Laffage reflejaba el machismo y el clasismo aún imperante en el enjuiciamiento  de aquellos delitos en los que las mujeres son víctimas y pone de manifiesto "el trabajo que todavía queda por hacer en la sensibilización sobre la violencia contra las mujeres".

La Comisión Ejecutiva del sindicato aprobó una resolución , en la que  apuesta por "avanzar en una mayor sensibilización y compromiso sindical contra la violencia machista llamando, al conjunto de trabajadores y trabajadoras, a movilizarse en todos los centros de trabajo, mediante la denuncia permanente y la manifestación pública de repulsa ante cada nuevo caso de violencia de género que se produzca".

Asimismo, reivindica la necesidad de impulsar "el desarrollo de políticas de igualdad que favorezcan los necesarios cambios educativos en valores y actitudes sociales y contribuyan a una mayor sensibilización y actuación para avanzar en el tratamiento, prevención y erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres", entre ellas el acoso sexual y el acoso por razón de sexo en el ámbito laboral.

Finalmente, realizó un llamamiento a participar en las distintas movilizaciones que las organizaciones de mujeres, sociales y sindicales convoquen  en los tres territorios vascos para manifestar su "compromiso en la denuncia y erradicación" de la violencia contra las mujeres.(EuropaPress)


MANIFIESTO DE LA FAMILIA Y AMIGOS DE NAGORE LAFFAGE CASASOLA

La familia y amigos de Nagore Laffage queremos reivindicar que no olvidamos a Nagore y pretendemos que este llamamiento sea un grito. Un grito que reclama verdad, justicia y memoria para Nagore Laffage.

Dicen que no hay que remover el pasado, que hay que mirar hacia adelante. Nosotros decimos que no. Aunque el asesino de nuestra hija está en la cárcel, que ha confesado ser su asesino, las heridas aún no están cerradas y nunca lo harán. Nuestro único consuelo es la verdad y la justicia. Y luego, su memoria, el recuerdo de su sonrisa, de su voz, de su risa…

Nosotros estamos convencidos de que la tristeza, el horror y la rabia que sentimos la familia y amigos de Nagore pueden coexistir con la esperanza. Esperanza de que su asesino pague por asesinar a una niña cuyo único delito fue decir no. Que su asesino, insisto que ha reconocido ser el autor de su muerte, cumpla su castigo por robar el futuro a nuestra hija.
Nagore se negó a lo que pretendía José Diego Yllanes. Nagore dijo no. En ese mismo instante, decidió, con frialdad y sin piedad, terminar con la vida de nuestra hija. Una niña de 20 años, con un futuro por delante y con una vida llena de ilusiones.
La verdad está de nuestra parte y no cejaremos hasta conocer todos los detalles de lo que le ocurrió a Nagore. Reclamamos, exigimos, el derecho que tenemos a saber qué ocurrió.
Y en ese derecho que tenemos para conocer qué paso, la familia de Nagore Laffage exige también desde aquí su derecho a conocer el rostro de su asesino. ¿quién es él?. Insistimos, queremos ver la cara del asesino de nuestra hija. ¿Por qué no hay una fotografía de él?¿Por qué no hay una imagen en ningún periódico o en la televisión?.

Por último, queremos mandar un mensaje de apoyo y solidaridad, nuestro abrazo más cariñoso a aquellas mujeres que todavía no han tenido la valentía de romper con el círculo de la violencia. Estamos convencidos de que si logramos que se haga justicia en este asesinato, se transmitirá a la sociedad un mensaje claro: la violencia contra las mujeres no tiene edad, ni raza, ni nivel cultural, ni estatus social. Las mujeres tienen derecho a decir no, las mujeres tienen derecho a una vida sin violencia. Una mujer no tiene por qué soportar una bofetada, el acoso, una humillación, un comentario despectivo, un insulto y mucho menos que sea asesinada.
El derecho de las mujeres, el derecho de nuestra hija Nagore, es un asunto ético y de corazón. Por eso, volvemos a reclamar verdad, justicia y memoria para Nagore Laffage Casasola  .

noviembre 17, 2008 por justiciaparanagorelaffage

El  trabajo de Helena Taberna, NAGORE. es un  largometraje documental gira en torno a la muerte violenta de la  estudiante de enfermería Nagore Laffage a manos de un psiquiatra de la Clínica Universitaria de Pamplona, durante las fiestas de San Fermín de 2008.  El documental cuenta con la participación de la madre de Nagore, Asun Casasola, una auténtica “madre coraje” que constituye el hilo conductor del relato.

NAGORE recoge los testimonios de familiares y amigos de la víctima, pero incluye también los puntos de vista de las diversas partes implicadas en el proceso judicial: el fiscal, los abogados de ambas partes, y representantes de colectivos contra la violencia de género, entre otros. La película contiene además un interesante material de archivo, como las imágenes de la reconstrucción del crimen por parte del acusado y diversos fragmentos del juicio, que fue seguido en directo por numerosos medios de comunicación en toda España.

El estreno de NAGORE,  se presentó con gran éxito en la  Seminci de Valladolid.

www.nagorelapelicula.com
http://www.pikaramagazine.com/2013/06/justicia-para-ada-justicia-para-todas/
http://justiciaparanagorelaffage.wordpress.com/http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=2883019
http://www.diariovasco.com/20090416/al-dia-local/nagore-laffage-llamo-movil-20090416.html
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/02/paisvasco/1257176084.html
http://www.abc.es/20101227/espana/crimen-nagore-201012271058.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Asun_Casasola
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miércoles, 15 de febrero de 2012

Cristina Iglesia escultora




Cristina Iglesias Fernández Berrido (San Sebastián,  8 de noviembre de 1956) es una artista que se mueve entre la escultura, la instalación y el grabado. Ha recibido el Premio Nacional de Artes Plásticas y tiene una gran proyección internacional. Pertenece a una generación de artistas que desde los 80 vienen experimentando con la transformación de la escultura hacia formatos más de instalación, trabajando incluso dentro del ámbito arquitectónico. En su obra los materiales cobran mucha importancia: hormigón, cobre, resinas, alabastro, hierro, cristal… así como la mezcla de distintas técnicas (fotografías, maquetas, bajorrelieves, serigrafías de gran tamaño…). En cuanto a los motivos que se perciben en sus obras, la artista muestra interés por elementos arquitectónicos (celosías, fuentes, espacios de paso… ), motivos vegetales (hojarascas, bambúes) y texturas geológicas. El trabajo con el espacio es una constante en toda su obra.


Mis esculturas son lugares para pensar" Cristina Iglesias - Entrevistada por ÁNGELA MOLINA

Tres corredores colgantes sin muros externos, sin anversos ni reversos, sin centros secretos, componen un paseo de metal entretejido. Es el laberinto que Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) ha creado para una de las salas del Museo Ludwig de Colonia, convertido hoy en escenario de descubrimientos privados y celebración pública de una sólida carrera internacional sostenida a pulso y labrada con un seductor sentido del lenguaje, fruto del oficio, pero sobre todo del instinto. Formada en el Chelsea School of Art de Londres entre los años 1979 y 1982, Iglesias expuso por primera vez en la capital británica en el mismo año de su licenciatura. Después, sus citas con los más prestigiosos circuitos de arte de Europa y Norteamérica -Bienal de Venecia (1986, 1993), Art Gallery de Toronto, Kunsthalle de Berna, Stedelijk Van Abbemuseum de Eindhoven, los Guggenheim de Nueva York y Bilbao, Serralves de Oporto, Whitechapel de Londres, Irish Museum de Dublín y Reina Sofía- situaron su trabajo en un lugar preeminente en el campo, hoy cada vez más expandido, de la escultura contemporánea. Porque para Cristina Iglesias, la escultura no es sólo algo exterior dado a la apreciación, sino una especie de piel que lo mismo puede tener una vida interior que transformar el espacio circundante. Su obra también explota la versatilidad de los materiales, o dicho con sus palabras, "como éstos pueden mentir". El cemento, tratado como escayola o barro, parece levitar; el hierro y el cobre pueden tener el calor de un tejido generoso que permite ver sin ser vistos; el cristal y el vidrio son, en manos de la artista, espejos opacos, y el alabastro es un prisma de luz. Maderas, resinas, tapices, papeles pintados, forman un collage natural. Y al revés, la naturaleza -hojas, ramas, cañas de bambú- aparece solidificada en grandes planchas rugosas que recuerdan en tres dimensiones los frottages de Max Ernst. En sus últimos trabajos, la luz -con sus sombras- tiene una importancia estructural, pues sirve de transporte. Transporte de aflicciones, de silencios que penetran en casas inciertas, desoladas, aunque también son refugios donde el visitante puede hacerse invisible, dejar de pensar en su miedo, desaparecer. "Me gusta explorar la luz, nos transporta a una fantasía que no se ha dicho antes, es algo escurridizo, otra manera de ver", afirma la artista.


PREGUNTA. ¿Cómo define Drei hängende Korridore (Tres corredores colgantes)? 

RESPUESTA. Es un viaje a alguna parte y, como toda mi obra, está relacionada con el lugar que ocupa, en este caso es un espacio muy singular. La sala DC del Ludwig tiene dos visiones a dos alturas y es de unas proporciones, digamos, importantes, 20x20x12 metros. Quería ocuparlo de una manera que el visitante viviera una experiencia total y a la vez hubiera momentos en que pudiera distinguir los límites. Los tres corredores están suspendidos, entramos en una construcción cuyas paredes nos llegan por encima de los tobillos y podemos sentir cómo esto nos afecta. Paseamos por una pieza pero después tenemos momentos en que podemos elegir si entramos o no en otra. Y esos pasillos que quedan entre ellas son espacios ocupados, no sólo por las personas, también por las sombras. Todo eso forma parte del plan. Es una obra que en principio da seguridad, porque te recoge; pero está suspendida, se puede ver desde arriba, incluso te puede marear si se mueve un poco. Estos corredores tienen que ver con otro trabajo que significó mucho en la construcción de mi lenguaje, en el Centro de Convenciones de Barcelona (2004), que recuerda esos toldos de los mercados árabes. Allí también existe la visión desde arriba, puedes ver la tramoya y la estructura que la hace teatral. Cuando estás ante un espacio tan inmenso, cuando afrontas un reto como éste, dices, qué suerte que me hayan planteado un problema así. 

P. Una artista a la que le gusta que le compliquen la vida..

R. También me gusta complicármela, inventarme problemas, luego hay obsesiones que siguen otro hilo. Se trata de utilizar el espacio de una forma nueva. Aquellos 150 metros lineales permiten que pueda haber muchísima gente debajo moviéndose y que a la vez ese movimiento sea significativo, porque la proyección de las sombras de la celosía hace que la pieza esté más presente. Es como devolver a la realidad algo que yo he tomado de la realidad como metáfora, y decirte: ahora, hazlo funcional otra vez. 

P. Son ese tipo de problemas que obligan al escultor a abandonar el espacio físico y más directo de la materia y expandir su obra a otro campo. 

R. Los problemas que te plantean los edificios, los arquitectos o el espacio de un museo te pueden abrir la mente hacia ideas nuevas, y menos mal. Ahora estoy envuelta en otro proyecto de casi absoluta libertad, pero ese "haz lo que quieras, donde quieras, cuando quieras" es paralizante. Por otra parte, utilizas recursos que se escapan más allá del material de la propia escultura, por ejemplo, en estos tres corredores, la manera como utilizo la luz es más teatral, si la comparamos con el modo clásico de utilizarla en la escultura, que normalmente sirve para iluminarla. En este caso la luz es un material más, y además es un material que sigo explorando, porque aquí hay temperaturas que dan colores diferentes. 

P. Crear con la luz, como un fotógrafo, pero sobre otro material. Recuerda a esas imágenes de paisajes arbolados y maquetas de moradas, proyectadas sobre planchas metálicas, de finales de los noventa. 

R. Es un procedimiento muy parecido. En la escultura, utilizo la luz como un cincel que busca la forma, aunque esta forma nunca es definitiva. Lo que se ve en la obra lo hace el espectador, interactúa. 

P. En estos últimos trabajos, la narratividad es menos evidente, a diferencia de su obra primera, entonces, la pared donde se apoyaba la obra hacía la función de solapa de un libro de cuentos, parecía como si uno fuera a entrar en un bosque, un bosque de hadas, como en los cuentos de los Grimm..., y cada escultura funcionaba como una ilustración. 

R. Aquéllas eran piezas muy simples, la textura es lo que creaba la narratividad. Hay algo narrativo real que aunque nadie o muy pocos lo lean, existe, que implica el movimiento, como volver a la escultura en el sentido más clásico, moverte a lo largo de ella, verla desde diferentes ángulos. Me interesa la mirada ensimismada, lenta, y la fugaz. Aparece en los espacios vegetales, y en las celosías, esa atención al detalle en algunos motivos te abre a otro espacio de fantasía. 

P. Su obra siempre ha cabalgado entre la cultura y la naturaleza, es centáurica, lo que la hace tomar ventaja en las partidas de caza... 

R. Son dos conceptos que mezclo continuamente, tengo una tendencia hacia la naturaleza, es muy visceral, pero la parte constructiva y reflexiva me puede. Es parte del juego con el espectador, mantienes la obra abierta pero siempre hay un dibujo de fondo, me interesa crear algo que en apariencia es muy sencillo, aunque tiene su complejidad detrás, y eso da cabida a múltiples lecturas, a que las sensaciones muchas veces sean las que mandan. También, y si hablamos de una forma más clásica, la abstracción y la figuración que puede haber en las piezas, es decir, cuánto de ello reconoces como real y cuánto habla de un mundo, por así decir, más indefinido. Me interesa explorar esos límites. 

P. Y hablando no de lo que hay, sino de lo que no hay, ¿nunca se ha sentido tentada a introducir objetos, como hacía, por ejemplo, Louise Bourgeois en sus celdas, una suerte de diván de artista? ¿Ha sentido la necesidad de llenar esos huecos que se abren en la pared, o detrás de las celosías, con elementos personales? 


R. Nunca, es más, ha habido amigos, artistas muy cercanos a mí, que me han pedido colocar ellos algo. Me parece que cualquier cosa que metiera se convertiría en anecdótico. Por ahora no me apetece un psicoanálisis. 

P. ¿Cómo se sobrevive a la tiranía de los medios, a las modas de lo nuevo? Hasta ahora, su obra ha mantenido una línea de flotación constante. 


R. Todas estas modas me reafirman en mi posición. Por supuesto que me afectan, yo miro todo y escucho todo, me llaman muchas cosas la atención. Hago piezas bidimensionales, fotográficas, que me ayudan a pensar la escultura, o sea que son puro espacio, ilusionismo. Me molesta cuando estás en una colectiva y te instalan al lado algo que mete muchísimo ruido, y a la vez me da mucha envidia que haya instalaciones que tienes que pasar a la fuerza quince minutos dentro. Me encantaría hacer entrar al espectador en una de mis piezas y que de repente sintiera la necesidad de quedarse un buen rato. Sería otro tipo de vídeo, como ver otra película. Esa imposición de las modas me viene muy bien y me dejan un terreno muy fértil. Yo nunca estoy de moda, pero tampoco estoy fuera de la moda. Estoy en un "no sitio", y eso es ideal para trabajar. 


P. Su nuevo proyecto en el Prado -las puertas del edificio que lo amplía, diseñado por Rafael Moneo- resigue su lenguaje, pero cobra otra dimensión, es una obra en un espacio público, y está en "el sitio". 

R. Me siento con algo tan importante entre las manos que necesito que los demás no lo sepan mucho para que me dejen tranquila. Estás trabajando a demanda, y eso liga con trabajar no sólo para la obra, sino para alguien que considera que tu obra es necesaria en un espacio. Ésta es una pieza, una escultura, que cumple la función de puerta, pero que a la vez forma, en sus diferentes estados de apertura o cierre, diversos espacios. Paralelamente, estoy haciendo otra pieza pública, la ideé hace diez años y finalmente se inaugurará en septiembre. Forma parte del plan de reordenación de la plaza de Leopold de Wael y el entorno del Museo de Bellas Artes de Amberes, diseñada por los arquitectos belgas Paul Robbrecht y Hilde Daem. La idea es crear en el centro del atrio un estanque reflectante sobre un abismo, consiguiendo la ilusión de un corte profundo en que se pudiera ver el fondo y el agua desapareciera. Su suelo es un bajorrelieve de hormigón con formas vegetales, oscuro, pero que permite el reflejo del pórtico del museo en el agua. Es una obra muy compleja. Tanto la pieza del Prado como la de Amberes resuelven de manera muy diferente dos campos de visualización del espacio. Esa idea de tiempo y movimiento estará en las dos. 

P. Las puertas que nos abren a los mármoles imperecederos, como imprimir con tinta invisible en las paredes de la mente una premonición de libertad, que después el propio arte confirma. 

R. Sí, y como en la pieza del Ludwig, tiene que ver con esos espacios irreales, casi de ciencia-ficción. Las puertas permiten la entrada a un templo, son el acceso al ilusionismo, a la fantasía de la pintura. La gente ya no va a los espacios sagrados a maravillarse, los museos son las nuevas catedrales del arte. Lo ideal es que un museo como el Prado fuera el lugar al que vas no sólo a apreciar lo que los cuadros te ofrecen sino que, a través de su contemplación, se te vaya la cabeza. Me gusta crear espacios para pensar y eso está ligado con lo literario, con toda esa narrativa que te lleva por lugares por donde nunca has pasado. Mis esculturas son lugares de invención, que además cambian, porque es muy fenomenológico, según estés y el día que tengas, como cuando miras el mismo cuadro y te imaginas otra cosa. Para mí, la clave está en preguntarse de qué manera entras en un museo, y cómo construir una pieza que "toque" al visitante y libere su mirada. 



Originalmente en Babelia
http://cristinaiglesias.com/
http://salonkritik.net/04-06/archivo/2006/04/mis_esculturas_1.php
http://www.abc.es/20101028/cultura/familia-rezuma-cultura-20101028.html
http://www.artespain.com/06-10-2009/escultura/esculturas-de-cristina-iglesias-en-fondazione-arnaldo-pomodoro-de-milan
http://www.elpais.com/articulo/cultura/laberinto/creativo/Cristina/Iglesias/elpe...
http://servicios.elcorreo.com/guggenheim/textos/cristina.html
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/02/01/cultura/1170340360.html
http://www.wiki-historias.org/eu/node/297
https://www.guggenheim-bilbao.eus/la-coleccion/artistas/cristina-iglesias
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