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viernes, 24 de julio de 2026

Carmen Abela y Espinosa de los Monteros maestra preocupada por la infancia diferente

 Carmen Abela y Espinosa de los Monteros (Chiclana de la Frontera, 24 de julio de 1875 - Guadalajara, 27 de abril de 1962)​ fue una destacada maestra española, célebre por desarrollar métodos pedagógicos para la educación de niñas y niños con alguna discapacidad, un tema que en su época estaba muy marginado de la educación en general.​ Además, realizó una serie de ensayos para determinar el número de niños «anormales» en España, que luego amplió a Francia, Suiza y Bélgica una vez que se le concedió una beca para el estudio de «la situación de la pedagogía de anormales en los países europeos».

Era hija de un acomodado propietario y de un ama de casa. Toda su familia era gaditana pero ella estudió en Guadalajara la carrera de maestra. 

En 1910 tomó posesión de la  escuela de párvulos de Huete, provincia de Cuenca, donde cosechó éxitos profesionales, como quedó reflejado en su expediente personal: “Por la Junta Local de 1ª Enseñanza de Huete le fue concedido un voto de gracias por los resultados obtenidos en los exámenes celebrados en 9 de julio de 1911 y por el método de enseñanza, orden, corrección y disciplina de la Escuela”.

 No era muy frecuente este reconocimiento por parte de las Juntas locales por tanto muy bueno debía ser el quehacer profesional de Doña Carmen en lo que hoy llamaríamos atención a la diversidad. Y, en efecto, según ella misma nos dice en su escuela había observado casos de niños “anormales” (así llamaban a  las niñas y  niños diferentes) no sabía cómo educarlos. Por eso, en una instancia fechada el 8 de junio de 1914, solicitó aprender en el mejor centro que había en esos momentos en España: “...

​ También solicitó estudiar en el extranjero, en 1920 a la Junta de Ampliación de Estudios  que le concedió una beca de postgrado a realizar en el extranjero,

En 1921 viajó a Ginebra, Suiza, para asistir a cursos impartidos por prestigiosos profesores sobre «educación de anormales».​ También visitó Francia. Convencida de que el aprendizaje de nuevos métodos para su labor era más importante que acumular títulos o prestigio 

Aunque Abela apenas publicó sus experiencias, estas fueron rescatadas, expuestas y reconocidas gracias a la labor de Orellana Garrido.

 Con un bagaje intelectual y educativo más que considerable acudió Carmen a Europa para vivir durante un curso escolar. 

Carmen no se casó, no tuvo hijos que recordaran su memoria y se jubiló en Madrid al cumplir la edad reglamentaria, con 35 años de servicio. Fue una de tantas mujeres que no figuran en los libros pero que su influencia quedó en los alumnos que tuvieron la suerte de tenerla como maestra, en los niños con problemas que aprendieron a leer y escribir gracias a sus modernos métodos y que, sobre todo, aprendieron a autovalorarse gracias a su fe y dedicación a ellos. De hecho todavía en 1980 las ancianas de Huete la recordaban como una de las mejores maestras que habían tenido. 

Las cartas que envió a la Junta son un documento vivo de la época: el tipo de letra de las “ilustradas” del siglo pasado, las formas de expresión, la admiración por la modernidad parisina, los deseos de reformar la cultura española. El interés por la cultura general, y no sólo por la cultura pedagógica, fue otra de las notas constantes en las mujeres que viajaron a Europa. Una cultura por encima de la pura promoción profesional y de los certificados pedagógicos que les permitiría, a su vuelta a España, ascender en el escalafón. 

La señorita Abela, como la mayoría de las pensionadas, valoraba mucho el arte, los monumentos, la música, la limpieza encontrada en las ciudades y centros, las actividades lúdicas, los paseos por las calles de Rouen, de París o de Ginebra. Europa era para estas viajeras como un baño de cultura en el que se zambullían con admiración. 

 “Uno de estos profesores, Mr. Claparède, irá en breve a Barcelona para dar unas conferencias sobre Psicología experimental ¡Cuánto necesita España de estos reformadores! 

“Voy también los jueves a las discusiones pedagógicas, que sobre la aplicación de procedimientos en escuelas maternales, se establecen entre profesoras e inspectoras; es decir: la profesora presenta una lección práctica, las inspectoras hacen las objeciones que estiman oportunas, que la profesora rebate o acepta, demostrando las razones que tiene para ello. Estas discusiones son de gran provecho pedagógico, pero imposibles de llevar a cabo en España, donde terminarían maestras e inspectoras por tirarse los trastos, por nuestra manera de ser vehemente y apasionada ¿no le parece a usted? ¡Es lástima!” 


https://diccionariobiograficodecastillalamancha.es/biografias/carmen-abela-y-espinosa-de-los-monteros/

https://losojosdeljucar.com/cuenca-viva/carmen-abela-maestra-de-huete-pionera-en-educacion-del-alumnado-con-discapacidades/

https://www.fecyt.es/es/publicacion/ni-tontas-ni-locas-las-intelectuales-en-el-madrid-del-primer-tercio-del-siglo-xx

https://es.wikipedia.org/wiki/Carmen_Abela_y_Espinosa_de_los_Monteros

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HH

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