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miércoles, 18 de febrero de 2015

Carmen Doval Abad


Carmen Doval Abad (6 de abril 1954- 18 de febrero de 2000)

Hoy hace 15 años que Carmen nos dejó. Se fue demasiado joven, iba a cumplir 45. Nuestra amistad de treinta años hizo que me dejará un profundo vació. Éramos muy distintas, pero había una admiración mutua a los valores de la otra. Carmen era valiente y generosa.
Vivimos una adolescencia en que los mandatos patriarcales exigían ser manipulables y sumisas, Carmen se revelaba. Recuerdo cuando en nuestro colegio de monjas quisieron hacernos "Hijas de María ", ella se negó diciendo que ya lo era (su madre se llamaba María).
Juntas conocimos montones de cosas, recuerdo el descubrimiento muy púdico de nuestros cuerpos en bikini, comparando tamaños y formas de la nueva imagen que nos había dado la vida. Los arquetipos pesaban sobre nosotras y nos determinaban la dirección a seguir, que ejercicios hacer para perder la grasa inadecuada de según qué sitio. Carecíamos de una información que nos cuestionará como alimentarnos y recurríamos a los remedios que teníamos al alcance, por ejemplo no había pan integral y ella siempre tomaba semillas de lino. Entiendo que poníamos parches en vez de ir a la raíz de los problemas.
Nunca tuvimos una formación sobre sexualidad lo que nos hizo tenernos que manejar con la contracepción como pudimos. Ambas quedamos embarazadas antes de lo que hubiéramos deseado, yo tuve la suerte de que el embarazo se truncó, ella adecuo su vida a esa nueva realidad.
Entre nuestros objetivos de jóvenes de provincia estaba nuestra formación, pero siempre era prioritaria la creación de una familia, jamás entendimos como importante nuestro desenvolvimiento personal, nuestro crecimiento a nivel intelectual y profesional.
Ella acompaño a su marido donde él tenía su trabajo cuando termino sus estudios universitarios y con la llegada de sus hijos apenas tuvo tiempo de mantener y mejorar su formación como Geógrafa.
Hubo un momento en el que deseó tener un trabajo además del de los cuidados de su casa y de sus hijos, pero no tuvo la oportunidad, aun cuando entregara algún currículum para conseguirlo. Pintaba, hacia deporte pero no le llenaban esas actividades
El trabajo de su esposo, que tenía recortadas vacaciones y el cuidado de sus hijos, no le permitieron viajes y ni grandes tiempos de disfrutes.
Finalmente a los pocos meses de la muerte de su padre, un examen de rutina, le descubrió algo en el pecho. Todo parecía ir bien al principio, aunque conociéndola, se podría intuir su sufrimiento de no verse perfecta, según los asquerosos estereotipos de los que es muy difícil sustraerse. Luego la desanimó la complejidad de la operación de restitución.
Un año después vinieron unos dolores en la columna, que no se sabía a qué se debían y que no eran buenos. Nuevamente tuvo que someterse a fuertes tratamientos que soportaba con grandísima valentía y sin compartirlos con su madre que entonces superaba los ochenta años para no hacerla sufrir. Fueron terribles momentos en los que es difícil acompañar por mucho que a veces aparezca tu presencia.
Un 18 de febrero a las 5 de la mañana nos avisaron de su muerte. La luna era grande y bella, la ciudad permanecía idéntica al día anterior, algo se había roto y no había señales en el mundo de alrededor de su terrible adiós.
La despedida fue rápida, sentí que demasiado, puede que hoy muchas de nuestras compañeras no sepan que se fue. Me hubiera gustado reunir a todas con las que disfrutáramos de jóvenes

La compañía de su afecto y el vació de su presencia no me ha abandonado nunca. Guardo sus regalos, sus cartas con esa letra inconfundible junto con la sensación de terrible injusticia. Ella debería estar ahora aquí y se fue!
Entre los múltiples regalos que me hizo, uno de ellos fue el libro de Mujeres de Rosa Montero que seguramente fue de donde obtuve la inspiración para crear este blog.

Carmen, como tantas otras, fue una mujer invisible para el mundo de la investigación en medicina, que sigue aún sin conocer las causas que provocan el cáncer de mama, sin proporcionar indicadores para que en un simple análisis te detecten su presencia, sin conocer en profundidad enfermedades como el hipotiroidismo y la endometriosis tan frecuentes entre nosotras. Ella que pudo ser tratada bien por la vida a nivel económico, entiendo que como yo, fue presa de unos mandatos patriarcales como los que enfrentan montones de  #heroinascotidianas. No conocía a Betty Friedan, ni sabía de la mística de la feminidad pero como casi todas en aquel momento estaba en su sutil jaula.

http://heroinas.blogspot.com/2011/11/betty-friedan-de-usa.html
http://heroinas.blogspot.com/2012/08/rosa-montero.html
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lunes, 16 de febrero de 2015

Enfermeras fallecidas en explosión de Cuajimalpa


La mañana del 29 de enero transcurría de manera tranquila para Ana Lilia Gutiérrez Ledesma, enfermera de 57 años que llevaba 7 laborando en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, hasta que un estruendo cambiaría para siempre su vida.

La orden de evacuación ya estaba dada, ella lo sabía, pero ese no fue motivo para impedir que volviera al área de cuneros, donde aún permanecían algunos recién nacidos, e intentara rescatarlos.

Una de sus dos hijas, Adriana Ramírez Gutiérrez, detalla: “Las personas que la conocían coinciden en que cuando les indicaron que debían desalojar ella se regresó por otros bebés”.

Su acto sólo puede ser calificado de heroico, dio su vida por intentar salvar otras aún más desprotegidas.

El día 30 de enero, 2015 fue despedida por aproximadamente 300 personas.

Durante su sepelio sonó una de sus canciones favoritas “Cielo rojo”.

Olga Liliana, también hija de Ana Lilia, explicó que su madre murió abrazando a un bebé ya que, al identificar su cuerpo, “tenía quemaduras en sus manos pero no en su tórax, al mismo tiempo el bebé le había protegido”.
Entre la tristeza las hijas de la valiente enfermera coinciden en cómo recordarán a su madre: “Como una heroína, eso es lo que fue”. (31 de enero, 2015).- 



 Mónica Orta Ramírez, la enfermera que regresó a salvar a un bebé el día de la explosión en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa murió en el Hospital Balbuena del Distrito Federal. Tenía 32 años de edad y 80 por ciento de quemaduras en el cuerpo.

Decidió regresar al área de cuneros al momento de la explosión para rescatar a un bebé de mes y medio que presentaba un cuadro agudo de neumonía.

Luego vino la explosión y nadie supo de ella. Cinco horas después, sus compañeros la encontraron en el Instituto Nacional de Rehabilitación a donde ingresó como desconocida.

El día de la explosión cuando uno de los médicos la apuró a evacuar, Mónica prefirió proteger a un bebé.

-¡Vámonos, Mónica! ¡Vámonos, Mónica!-, le gritó un médico a la enfermera mientras desalojaban el hospital.

-Ay, doctor. Es que tengo un chiquito bien grave-, contestó la trabajadora de terapia intensiva y regresó al interior del hospital, según relató el médico que le pedía salir.

Mónica quedó atrapada cuando el hospital se desplomó y nadie supo que pasó con el bebé, aunque hay quienes afirman que el menor se salvó.

Vivía en Tlalnepantla, Estado de México. Dejó un esposo y tres hijos pequeños en la orfandad. Uno de ocho años, otro de siete y el más pequeño de año y medio.

Su madre María de Lourdes Ramírez dijo que Mónica era una mujer alegre y trabajadora, muy humana que siempre estaba dispuesta a dar todo por su familia y su trabajo. Mónica murió la noche del martes tres de febrero conectada a un respirador artificial.



http://revoluciontrespuntocero.com/enfermera-dio-su-vida-para-intentar-salvar-a-bebes-en-explosion-de-cuajimalpa/
http://noticieros.televisa.com/mexico/1502/enfermera-cambio-su-vida-bebe/
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domingo, 15 de febrero de 2015

Vanja Orico cantante y actriz brasileña

 Vanja Orico  (Rio de Janeiro, 15 de novembre de 1931 — Rio de Janeiro, 28 de enero de 2015)  fue una cantante y actriz. Hija del académico y escritor paraense –de Pará, en el norte de Brasil- Oswaldo Rico, que ingresó en la Academia Brasileña de las Letras a los 36 años de edad. Vanja surgió inicialmente como actriz, descubierta por los cineastas Alberto Lattuada y Federico Fellini en el año 1952, cuando actuaba en Roma en un espectáculo llamado Macumba, patrocinado por la RAI (Radiotelevisión italiana). Actuó en diversas películas nacionales y extranjeras, entre ellas “Mulheres e luzes” -“Luci del varietà”, dirigido por aquellos, cantando el tema folclórico “Meu Limão, Meu Limoeiro”- “Lampião O Rei do Cangaço”, de Carlos Coimbra, en el cual compartió protagonismo con Leonardo Vilar, “O Cangaceiro” –de Lima Barretto, de 1953, con la que ganó el Premio a la Mejor Película de Aventuras del Festival de Cannes de aquel año- y “Yalis – A Flor das Selvas”, de Robertis. En 1957, Heitor Villa-Lobos, en París, escribió sobre ella: “Los cinco rivales de la morenita, la muy brasileña Vanja Orico: el canario, que aprende de los maestros; la corbatita –que canta en los amaneceres-; el campanero –que imita a los herreros del interior-; el zorzal –que musica los bosques de Brasil- y el chingolo –que extiende la harina de maíz-”. Algunos años más tarde, otro ilustre brasileño, Jorge Amado, escribió sobre ella: “Vanja Orico, cantante, artista, cineasta, activa figura cultural brasileña, presencia que requiere la admiración de todos los que aman el arte, la literatura y la democracia.”

 Fotos de Vanja intentando impedir que la polícia tirase contra estudiantes en novembre de 68 diciendo: "No tiren, todos somos brasileiros!"

Además de por su vida artística, Vanja Orico es conocida  como una brasileña que luchó contra la dictadura militar y el 7 de noviembre de 1968, durante el funeral del estudiante Edson Luiz, muerto por la represión, ella apareció en una escena notable que permanecerá en la memoria de muchos brasileños :  de rodillas,  con pañuelo blanco , frente  a los coches  del ejercito al grito de "¡no disparen, somos todos los brasileños".



Su primer lp fue grabado en Río de Janeiro en 1954, para la compañía Sinter. En este disco, interpretó entre otras: “O uirapuru” (Waldemar Henrique) y “João valentão” (Dorival Caymmi), además de su primera composición musical propia, “Confissão”, arreglada por un entonces principiante Antonio Carlos Jobim. Su segundo disco fue grabado en la Unión Soviética, en una época en la que giró por diez de sus repúblicas, y en esa gira cantó la música de “O Cangaceiro” –especie de western brasileño o película de bandoleros- especialmente “Mulé rendeira”, de gran éxito en casi toda Europa”




La suya es otra de esas discografías dispersas, mayormente inencontrables y sujetas al descubrimiento de ediciones que mezclan canciones de procedencias dispares, pero podemos certificar que en este extracto de la biografía de la Orico hablan de “Ritmos De Nossa Terra - Viagem Musical Con Vanja Orico”, aunque queda la duda de si realmente es su debut. En nuestro poder obra la mitad de ese long play, el 10’’ “Viajem Musical” de 1955 donde se incluye la pieza indicada más arriba del maestro Caymmi –así como “Lagoa do Abaeté”-, una samba-canção de corte nostálgico dividida en dos partes muy diferenciadas. Además, “Mulé rendeira”, que llegó a ser interpretada por gente como The Shadows. El disco está plagado de historias marítimas y Vanja –una de las herederas naturales de Carmen Miranda- ya canta con esa fortaleza, versatilidad e intención que la hizo sobresalir muy pronto: ahí está el clásico del gran Xisto Bahia, “Yaya Vance Que Morre”, para certificarlo.

Pero lo más jugoso de su primera época es “Encontro com Vanja Orico” (Sinter, 1958), con más clásicos de Dorival Caymmi –“O Vento”-, del binomio Tom Jobim-Vinicius de Morães –“Eu Não Existo Sem Você”-, además de la citada “Confissão” o la inmortal “Sucedeu Assim” de Jobim y Marino Pinto. Una colección de canciones que reflejan la transición de la modinha o la samba-canção a la incipiente bossa-nova y a cierto espíritu crooner de la época. Arreglos graves e interpretaciones estremecedoras –“Roda Carreta”, de Paulo Ruschell- o arrebatadas –“Capina Menino”, de Victor Simon-, con apuntes de ranchera -"Rio Grande Do Sul", con una maravillosa guitarra eléctrica pre-surf-.

 

Ella  siguió grabando posteriormente, con producciones más impersonales que han ido desvirtuando su arte hacia el forró más comercial y la canción más anacrónica. Sin embargo, aunque sólo sea por los dos discos indicados –muy especialmente “Encontro com”-, la gran Vanja Orico merece un sitio destacado en la rica tradición de la música popular de su país.

http://edgarducasse.blogspot.com/2013/11/vanja-orico.html
http://revistagalileu.globo.com/blogs/buzz/noticia/2016/04/6-fatos-que-voce-precisa-saber-sobre-violacoes-de-direitos-humanos-cometidas-pelo-regime-militar-no-brasil.html
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jueves, 12 de febrero de 2015

Ida Lupino


Ida Lupino (Londres, 4 de febrero de 1918 – Los Ángeles, de California, 3 de agosto de 1995) fue una actriz y directora cinematográfica angloestadounidense.

Sus padres eran la actriz Connie O'Shea (también llamada Connie Emerald) y el artista de music hall Stanley Lupino, miembro de una familia británica de artistas de teatro de origen italiano. Nació en 1918, y no en 1914 como mantienen algunas biografías.

Ida Lupino fue animada a entrar en el mundo del espectáculo por sus padres y por un primo carnal, Lupino Lane. Lupino debutó en el cine en 1931 con The Love Race, y estuvo bastantes años interpretando pequeños papeles.

Fue tras su interpretación en The Light That Failed (1939) que Lupino fue tomada seriamente como una actriz dramática. Como resultado, sus papeles mejoraron en la década de 1940, y ella empezó a describirse como la Bette Davis de "los  pobres."

Durante este período Lupino se hizo conocida por sus duros papeles, y actuó en películas tales como They Drive by Night (1940) y High Sierra (1941), ambas con Humphrey Bogart. Trabajó de manera regular y fue muy solicitada en los años cuarenta, pero sin llegar a la categoría de gran estrella.

En 1947, Lupino dejó Warner Brothers para convertirse en una actriz freelance. Filmes destacados en los que ella actuó en esa época son Road House y On Dangerous Ground.



Tras una suspensión a finales de los años cuarenta, Lupino se interesó por el trabajo detrás de la cámara. Su primera dirección llegó en 1949, cuando Elmer Clifton sufrió un ataque cardiaco y no pudo finalizar Not Wanted, film que dirigía para Filmways, la compañía fundada por Lupino y su marido, Collier Young, para rodar películas de bajo presupuesto. Lupino finalizó el film y después siguió dirigiendo sus propios proyectos, convirtiéndose en la única mujer directora cinematográfica en el Hollywood de la época. Tras cuatro filmes "femeninos" acerca de temas sociales – incluyendo Outrage (1950), una película sobre la violación – Lupino dirigió su primera película importante, The Hitch-Hiker (1953), siendo ella la primera mujer en dirigir un film de cine negro. También dirigió un capítulo de la serie La Dimensión Desconocida, titulado "Las máscaras" (1964).
Lupino a menudo bromeaba diciendo que si ella era la "Bette Davis de los pobres" como actriz, como directora era el "Don Siegel de los pobres". En 1952 Lupino recibió la invitación para ser la "cuarta estrella" de la productora televisiva Four Star Television, junto a Dick Powell, David Niven y Charles Boyer, tras la marcha de la misma de Joel McCrea y Rosalind Russell.



Lupino siguió actuando en las décadas de 1950, 1960 y 1970, y su actividad como directora en esos años fue encaminada casi exclusivamente a producciones televisivas como Alfred Hitchcock Presents, The Twilight Zone, Have Gun Will Travel, The Donna Reed Show, Gilligan's Island, 77 Sunset Strip, The Investigators, The Ghost & Mrs. Muir, The Rifleman,Batman, Sam Benedict, Bonanza, Los Intocables, El fugitivo, y Bewitched.

Desde enero de 1957 a septiembre de 1958, Lupino protagonizó junto a su marido, Howard Duff, la comedia de la CBS Mr. Adams and Eve. 
Hacia el final de su carrera Lupino participó como artista invitada en numerosos programas televisivos, teniendo lugar la última en 1978. Se retiró a los sesenta años de edad.

  Fue directora en :
Not Wanted (1949)
Never Fear (1949)
Outrage (1950)
Hard, Fast and Beautiful (1951)
On Dangerous Ground (1952)
The Hitch-Hiker (1953)
El bígamo (1953)
Private Hell 36 (1954)
The Trouble with Angels (1966)

http://es.wikipedia.org/wiki/Ida_Lupino
http://acertaincinema.com/media-tags/ida-lupino/page/2/
http://es.wikipedia.org/wiki/El_b%C3%ADgamo
http://www.listal.com/viewimage/4815832
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martes, 10 de febrero de 2015

Forugh Farrojzad


Forugh Farrojzad (en persa: فروغ فرخزاد‎), (Teherán, Irán,5 de enero de 1935-Teherán, Irán, 13 de febrero de 1967). Poetisa, Irán / iraní

Forugh Farrojzad que nació en Teherán en 1935, en pleno proceso de occidentalización, es una figura esencial en la historia de la cultura de Irán durante el siglo XX. Hija de padres de clase media observantes de las tradiciones islámicas-persas. Se casó a los dieciséis años y, al año siguiente, tuvo a su único hijo, Kamyar, cuya custodia le fue retirada tras su divorcio en 1954.

Aunque ya componía poemas en sus años estudiantiles, es después de esa compleja travesía personal -matrimonio, divorcio, pérdida de la custodia de su hijo- cuando irrumpe en la escena literaria. En 1955 publicó su primer libro de poemas, titulado La cautiva, cuyas poesías rebeldes e iconoclastas reciben el rechazo de todos los academicistas.

Al año siguiente viajó durante nueve meses por Europa e inició una relación sentimental con el cineasta Ebrahim Golestan. Publica El muro (1956). Su vida independiente y libre era motivo de escándalo en los cerrados cenáculos literarios. En 1958 publicó su tercer poemario, Rebelión. En 1962 se produjo la primera película de Forugh, La casa negra, un breve documental sobre la leprosería de Tabriz, que algunos han comparado con Tierra sin pan, y que el crítico Mohsen Majmalbab definió como “la película más bella del cine iraní”. Esta película fue galardonada al año siguiente en el Festival de Mannheim (Alemania).

En 1964 publicó Nuevo nacimiento, un hito en la poesía persa contemporánea que refleja su emancipación y liberación de la tradición, tanto en el plano formal como personal. Dueña de una creatividad y personalidad anticonvencionales, la escritora-cineasta abre su abanico hacia la actuación teatral, al mismo tiempo que envía a las prensas el poemario último Tengamos fe en el comienzo de la estación fría (1966).

Murió el 14 de febrero de 1967, cuando el coche que conducía se estrelló contra un muro en circustancias no bien aclaradas, cuando preparaba el papel de una obra teatral. La temprana incursión en el mundo creativo se cerró con la pronta despedida de una personalidad descalificada por los sectores más conservadores de la sociedad iraní, admirada por escritores y cineastas de todo el mundo y emblema del feminismo en su país.

En España era prácticamente desconocida hasta que en 1997 la revista "Caminar" hizo una pequeña presentación y tradujo tres de sus poemas: Regalo, Muñeca de cuerda y Renacer. Luego, dos años después, se publicaría el primer libro llamado Noche en Teherán.



"Creo en ser un poeta en todos los momentos de la vida. Ser poeta significa ser humano. Sé que hay poetas cuyo comportamiento diario no tiene nada que ver con su poesía. En otras palabras, sólo son poetas cuando escriben poesía. Luego está terminado y se convierten en codiciosos, indulgentes, gente opresiva, miope, miserable y envidiosos. Bueno, yo no puedo creer en sus poemas. Valoro las realidades de la vida y cuando me encuentro a estos señores mano sobre mano y llenos de bienes obtenidos de sus poemas y ensayos, me disgusto y dudo de su honestidad."

“Siento que he perdido en la vida. Sé mucho menos de lo que debería saber con veintisiete años de edad. Tal vez la razón de esto es que nunca he tenido una vida luminosa. Que el amor y después, el ridículo matrimonio a la edad de dieciséis años, sacudió los cimientos de mi vida. Nunca he tenido a nadie que me guíe en la vida. Nadie me ha proporcionado formación intelectual y espiritual ¿Qué es lo que tengo, qué he recibido de y por mí misma? ¿Y todas las opciones que no tengo, y podría haber tenido? Pero los caminos equivocados, la falta de conciencia de una misma, y los callejones sin salida, no me han permitido alcanzarlas. Quiero volver a empezar. Soy resultado de intensos sentimientos, de infructuosas buenas intenciones”.
Forugh Farrokhzad



Aclamadísimo documental iraní, calificado como una pieza imprescindible del género emparentado con obras como Las Hurdes o Freaks . La única obra cinematográfica de Forough Farrokhzad empieza con la cita "El planeta está lleno de fealdad. Aún habría más si el hombre apartara la mirada. Van a ver en pantalla una imagen de la fealdad, un retrato del sufrimiento, que sería injusto ignorar"*

El pájaro era sólo un pájaro

El pájaro era sólo un pájaro
Oh, que olor, que brillo del sol! dijo el pájaro
La primavera ha llegado
y buscaré alimento

El pájaro se elevó desde el canto de la varanda
y voló como un mensaje

El pájaro era pequeño
El pájaro no pensó
El pájaro no leía los diarios
El pájaro no tenía préstamos
El pájaro no conocía a los hombres

En el cielo,
sobre la luz roja,
voló el pájaro a través de las alturas de los pensamientos
y experimentó locamente
los momentos del azul celeste

Oh, el pájaro era sólo un pájaro


Sólo el sonido permanece
¿Por qué debería pararme? ¿Por qué?
Los pájaros se han ido en busca
de la dirección azul.
El horizonte es vertical, vertical,
una fuente alzándose;
y en los límites de la visión
los planetas brillando tejen
la elevación de la tierra, repitiéndose,
y los respiraderos
se vuelven túneles conectados;
y el día es una inmensidad,
que no abarcan las estrechas mentes
de los gusanos de la prensa.
¿Porqué debería parar?
La carretera atraviesa los capilares vitales,
la calidad del entorno
en el seno del útero lunar
matará las células corruptas.
Y en el espacio químico tras el amanecer
solo hay sonido,
Sonido que atraerá las partículas del tiempo.
¿Por qué debería pararme?
Qué puede ser un pantano.
Qué puede ser un pantano sino un nidal
de insectos corruptos.
Los cuerpos hinchados garabatean reflexiones
de tanatorio,
el afeminado oculta
sus carencias en lo oscuro
y el bicho… ah,
cuando habla el bicho
¿por qué debería callarme?
El esfuerzo de los tipos móviles es vano,

 Hundiré en el jardín mis manos

Hundiré en el jardín mis manos,
germinarán, lo sé, lo sé, lo sé,
y las golondrinas pondrán sus huevos
entre mis dedos sucios de tinta.
Colgaré de mis orejas dos cerezas
rojas, gemelas,
y pegaré en mis uñas pétalos de dalia.

Hay un callejón donde los chicos
que me amaron hace tiempo,
con los mismos cabellos revueltos,
cuellos finos
y piernas delgadas,
piensan en la sonrisa inocente
de una niña que una noche
se llevó el viento.

Hay un callejón
que mi corazón ha robado
a los barrios de la infancia.

Viaje corporal por la línea del tiempo
con un cuerpo que fecunda
la línea del tiempo,
el cuerpo de una imagen que se piensa
que vuelve de la fiesta en un espejo.

Así es como alguien muere
y alguien se queda.

Ningún pescador puede
encontrar ninguna perla
en un arroyo humilde,
arroyo que desemboca
en una charca.

Sé de un ángel pequeño y triste
que vive en el mar
y toca su corazón
con un ney de madera lentamente.

Un ángel pequeño y triste
que muere de noche
por un beso
y nace al amanecer
también por un beso.



 *Pueden acceder a este video por aqui :https://www.youtube.com/embed/VuTq3VvA2C8
y al segundo por aqui: https://www.youtube.com/watch?v=RTOTPwVNznQ

http://www.lacasatransparente.net/LCT%204.pdf
http://omarpal.blogspot.com/2011/11/el-pajaro-era-solo-un-pajaro-forough.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Forugh_Farrojzad
http://www.rafaelrobles.com/2006/01/forough-farrokhzad/
http://laberintosvsjardines.blogspot.com/2010/11/la-casa-es-negra-forugh-farrokhzad-iran.html
http://www.forughfarrokhzad.org/index1.htm
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domingo, 8 de febrero de 2015

Zenobia Camprubí escritora y traductora


Zenobia Camprubí Aymar, (Malgrat de Mar, 31 de agosto de 1887-San Juan de Puerto Rico, 28 de octubre de 1956)
Zenobia Camprubí está considerada como una de las primeras grandes feministas de España, miembro destacado del Lyceum Club Femenino junto a Victoria Kent, desde el que reivindicó constantemente una mayor presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad. Entre sus muchas iniciativas de carácter humanitario, destacaron varias campañas a favor de los niños españoles víctimas de la Guerra Civil, realizadas desde su residencia en Nueva York.

De su actividad en el mundo de las letras, sobresalen las primeras traducciones al castellano de la obra de Rabindranath Tagore como, por ejemplo, el libro inicialmente escrito por W.W. Pearson "Shantiniketan", traducido al castellano con el nombre "Morada de paz" (1919). También es digna de mención su constante difusión de la cultura y la lengua españolas, especialmente en los ambientes literarios de Estados Unidos, desde su puesto de profesora en la Universidad de Maryland.

Entre sus escritos, se cuentan:

Traducción al castellano de los escritos de Rabindranath Tagore, algunas junto a Juan Ramón.
Juan Ramón y yo (1954).
Diario I. Cuba (1937-1939).
Diario II. Estados Unidos (1939-1950).
Diario III. Puerto Rico (1951-1956).



Resulta estremecedor leer su diario, escrito en el exilio al que se fue empujada, como tantos otros, por el golpe de estado franquista y la Guerra Civil.

Escribe  para  sobreponerse al miedo, y el diario se convierte para ella en un medio de supervivencia. La mujer debe tener un oficio propio, decía. El suyo era, cuando lo había perdido todo, sobrevivir al exilio pero también y, sobre todo, a su neurótico marido. Necesitaba sostenerse para sostenerlo.

Renunció a su vida aun con dudas.

“No tiene sentido que me sacrifique en balde por el egoísmo de él. Llorar le quita a una todas las energías.”

Muchos días se pregunta:

“¿Qué sentido tiene permitirle acabar con mi existencia?”

Juan Ramón la separa de su familia, de su ansia de viajar a los Estados Unidos:

“Típico de él cuando lo mueve el ánimo, no pensar nunca en mi determinación y en su promesa de pasar un mes en los Estados Unidos, lo que he anhelado por 21 años”

Incluso la hace renunciar al aire libre porque él tenía pavor de las corrientes de aire.

“Abrir las ventanas es una maravillosa experiencia de la que debo privarme cuando él está, porque le tiene miedo a las corrientes de aire. ¡Qué gusto dormir tres noches con la ventana abierta!”

Hay momentos en los que ve claro el error de haberse casado y escribe cuando, en una escapada, recupera parte de su libertad y de sus ilusiones:

“Él deseaba ser un monje del XVI y sólo una ocurrencia tardía le hizo atraerme a su compañía”

Siempre pensó que la mujer se bastaba a sí misma, sin ver en el matrimonio un medio de vida. Tenía fe en el avance de las mujeres a través del estudio, la lucha y el trabajo.

Vivió con coraje y valentía envidiables. Cuando enfermó de cáncer, viajó sola para operarse. Su marido no lo hubiera soportado. Sufrió tres recaídas. Ni eso, ni los tratamientos agresivos la apartaron de su trabajo.

“Eso de bueno tiene el cáncer, decía,  que da algún tiempo para trabajar”.

Ordenó y mecanografió la obra de Juan Ramón. A pesar de sus rabietas:

“Ayer me dictó uno de los poemas más bellos que jamás haya escrito. Hoy lo cambió de su forma universal a un bello poema sobre España. Le pedí que no tirara la primera versión. Pero dudo que la haya guardado. Así es de arisco”

Su generosidad y tesón le hicieron retrasar su propia muerte hasta saber que a él le habían concedido el Nobel. Recibió la noticia y dos días después murió.

Leyendo estas frases una siente que Zenobia cayo presa en una carcel de obligaciones y responsabilidades para con su esposo marcadas por la sociedad patriarcal de ese momento. Era imposible en esa situación solicitar su espacio y su tiempo frente a un "genio " que lo requeria todo para él.  Ojala que sus experiencia nos enseñen  a todas a tener nuestra habitación  propia y a no perder la identidad ni la vida 




Zenobia Camprubí Aymar, nacida en Malgrat de Mar el 31 de agosto de 1887, fue una escritora española. Contrajo matrimonio con Juan Ramón Jiménez en 1916, y desde ese momento y hasta su fallecimiento, 40 años más tarde, se convirtió en compañera inseparable y decisiva colaboradora del poeta en todos sus proyectos literarios.

Única hija, tenía tres hermanos varones, uno mayor que ella (José) y otros dos menores (Raimundo y Augusto), nacidos todos en una familia culta y adinerada. Su madre, Isabel Aymar Lucca, de padre norteamericano y madre de ricos ascendientes corsos, afincados en Puerto Rico, y su padre, Raimundo Camprubí Escudero, ingeniero de caminos, canales y puertos, afincado en Barcelona y oriundo de Pamplona, se casaron en Puerto Rico, país al que Zenobia estuvo unida toda su vida. Después de la boda, la pareja se instaló en Barcelona.

A los nueve años viajó a Estados Unidos con su madre en proceso de separación. Allí residió hasta 1909, por lo cual, cuando años después regresó a España, la llamaban «la americanita». Allí comenzó sus estudios universitarios en Columbia; asistió a actividades culturales y clubes de mujeres. Entró en contacto con el feminismo estadounidense, viajó sola, leyó los clásicos españoles e ingleses y siguió un curso sobre literatura.

Desde su adolescencia, comenzó a escribir cuentos en castellano y en inglés, y a desarrollar sus dotes literarias. Se interesó por la obra del poeta y pensador indio Rabindranath Tagore, a quien tradujo años después al castellano a partir de las prosificaciones en inglés que realizó el propio Tagore.

Entre 1909 y 1910 estuvo en La Rábida. Allí improvisó una escuela para enseñar a los niños de la aldea, escribió artículos que envió a diversas revistas norteamericanas y, sobre todo, se aficionó a la poesía popular española.

Desde 1910 Zenobia vivió en Madrid. Allí se relacionó fundamentalmente con estadounidenses, ya que le angustiaba no poder moverse sola con libertad, hasta que conoció a Susan Huntington, que dirigía el Instituto Internacional de señoritas, donde se alojaban extranjeros que asistían a los cursos de verano que se organizaban.




Zenobia Camprubí: una heroína en la sombra


Basta con verlos juntos a Zenobia y a Juan Ramón en cualquier retrato para percibir que aquella pareja tan dispar debió de convivir de forma muy atormentada pese a su educada compostura. En las fotografías de la época, los años de entreguerras, ella aparece con un diseño de señorita americana, siempre sonriente, rodeada de amigas de la buena sociedad, sombreros blancos, pantalones de pliegues, cintura de Coco Chanel, zapatos con hebillas y un gesto por el que se le escapaba un alma feliz. En cambio, el poeta trasmite una sensación adusta, con el aire ensimismado, vestido de oscuro, la barba negra, triste el gabán, la mirada aviesa, el rostro cetrino, una figura que en su tiempo El Greco habría incorporado como personaje al entierro del conde Orgaz.

El padre de Zenobia era un fino ingeniero catalán, Raimundo Camprubí, quien durante uno de sus trabajos en San Juan de Puerto Rico conoció a Isabel Aymar, la que sería su mujer, de ascendencia mitad italiana mitad estadounidense, de una familia mercantil adinerada, bilingüe en castellano y en inglés. Zenobia Camprubí nació en 1887, en Malgrat de Mar, un pueblo de la costa catalana donde sus padres pasaban las vacaciones en el verano. Era la mayor de cuatro hermanos, todos educados en Harvard. Zenobia fue instruida por tutores particulares en Barcelona y a los nueve años la madre, recién divorciada de un marido vicioso del juego y arruinado en la Bolsa, se llevó a su hija a Nueva York. Zenobia vivió a expensas de la familia materna. Estudió en Columbia, fue inscrita en el Club de Mujeres Feministas, comenzó a escribir cuentos, participó en actividades culturales y filantrópicas según el más riguroso estilo de las élites neoyorquinas. Regresó a España en 1909 y con ese mismo espíritu liberal se instaló la joven con su madre en Madrid donde en compañía de matrimonios americanos asistía a conferencias en la Residencia de Estudiantes, en el Instituto Internacional de Señoritas fundado por Susan Huntington, en el Lyceum Club junto con Victoria Kent y se dejaba ver en las fiestas que daban los Byne en su piso de la calle de Gravina. En una pensión con pared contigua a esa casa vivía Juan Ramón Jiménez, y una noche a través del tabique de su habitación el joven poeta oyó al otro lado una risa femenina que le subyugó, de la cual no lograría evadirse en mucho tiempo.

Juan Ramón Jiménez procedía de una familia de pudientes vinateros de Moguer y probablemente había sido un niño feliz, también de risa clara, pero muy pronto aprendió a hacerse el enfermo para conseguir toda clase de mimos de criadas y nodrizas y salirse siempre con su voluntad. Creció rodeado de atenciones y cuando en 1900 llegó a Madrid con 19 años ya había dado señales de ser un poeta superdotado, bajo la influencia de Bécquer y de Rubén Darío. Pero no se trata aquí de analizar su obra poética, sino de saber cómo se produjo el choque y ensamblaje entre aquellas almas tan dispares.

Juan Ramón ya había pasado por algunas crisis nerviosas, que se acentuaron cuando en 1901 falleció su padre, una muerte que pocos años después acarreó la ruina económica a su familia. Durante la adolescencia se había permitido todos los caprichos de estudiante rico en Sevilla e incluso pudo aliviarse de una neurosis depresiva en el sanatorio de enfermedades mentales en Castell d'Andorte, en Burdeos, a cargo de un doctor afamado. En este establecimiento desarrolló sus primeras dotes de artista enamoradizo seduciendo a algunas enfermeras. Después en sucesivas recaídas que pasó en la clínica del Rosario en Madrid llegó incluso a enamorar a una monja, unas aventuras eróticas que trasladó a sus versos. Se trata de saber cómo este ser de alma melancólica, huraña y abstraída pudo darle alcance a una caza tan selecta y risueña como era Zenobia.

A partir de 1911 Juan Ramón ya era un poeta admirado. Vivía en la Residencia de Estudiantes y allí acudió la paloma una tarde de primavera. El poeta la abordó al final de una conferencia y la risa de la muchacha ante sus requiebros le recordó a la que había sonado aquella lejana noche de fiesta a través del tabique de la pensión. Cuando el poeta supo que aquella carcajada procedía de la misma alma quedó rendidamente enamorado, pero ella se mostró esquiva a sus requerimientos, un poco antiguos y formales. Juan Ramón comenzó a acosarla con versos cada vez más puros, más encendidos, más directos, que la obligaron a huir a Nueva York como última resistencia y hasta allí la siguió el poeta. La obsesión llegó hasta el punto de tener que casarse con él, hecho que sucedió en la iglesia católica de St. Stephen en marzo de 1916. Durante la travesía en barco por el Atlántico, Juan Ramón descubrió el mar, un golpe tan contundente como el que le produjo el amor. De esa experiencia salió uno de sus mejores libros, Diario de un poeta recién casado, la ida y vuelta de un fino alcotán en busca y captura de su amada, el viaje de novios a Boston y el regreso a España con todos los vaivenes del corazón.

A partir de ese momento el gozoso tormento de Zenobia consistiría en atemperar su admiración por el poeta al carácter agrio, enfermizo y atravesado del hombre que no hacía sino cortarle las alas. Juan Ramón no hallaba inspiración sino en la quietud y el silencio. El poeta hilaba los versos de oro en una habitación acolchada sin poder soportar a su alrededor ni siquiera las risas de Zenobia con sus amigas y para mantenerlo incontaminado e inmune a las adherencias de la vida vulgar la mujer se impuso la obligación, como un destino, de buscarle la subsistencia. Montó una tienda de objetos populares conseguidos de anticuarios de los pueblos de Castilla, se dedicó a decorar apartamentos para alquilarlos a diplomáticos extranjeros y ella misma fregaba las escaleras. Cuando le preguntaban por Zenobia, el poeta contestaba no sin cierta displicencia: "Por ahí anda, entretenida con sus pisos". Después de traducir a Tagore al inglés la mujer había dejado de escribir. Había sacrificado el propio talento literario al de su marido, sin duda más elevado, y en adelante se limitó a enmascarar la amargura que le producían sus continuas depresiones con la propia alegría innata, siempre dispuesta a levantar el ánimo de aquel ser misántropo que le había tocado en suerte.

A partir del exilio de la Guerra Civil Zenobia comenzó a escribir sus diarios, que inició en La Habana en 1937 y que ya no dejó hasta pocos días antes de su muerte. En sus páginas escritas en inglés y en castellano da cuenta de sus quehaceres cotidianos, zurcir la ropa, recibir clases de cocina, ahorrar hasta el último centavo, salir de compras, visitar las cárceles, enseñar a leer y a escribir a las presas mientras Juan Ramón se pasaba el día tirado en la cama. "A Juan Ramón no se le puede dejar solo en absoluto. ¡Él es queridísimo aunque me vuelva loca!". Un día tiene que comprar un hornillo eléctrico porque J. R. tiene frío por la noche y le dura hasta la mañana, otro día ya no puede más y está dispuesta a abandonarlo. Reconoce que haber nacido con la disposición de J. R. ante la vida es un serio problema para su vitalismo porque él solo encuentra alivio parcial en el aislamiento. De La Habana a Nueva York, luego a Miami, hasta recalar en Puerto Rico solo para que se sintiera a gusto al oír el sonido de su idioma. Zenobia se había llevado al exilio un cáncer contraído en 1931. Fue operada en Boston. En las sucesivas recaídas ya no pudo ser atendida por los médicos amigos. Prefirió seguir a Juan Ramón, vencida su última rebeldía. Murió en la clínica Mimiya de Santurce en San Juan de Puerto, el 28 de octubre de 1956, tres días después de enterarse de que le habían concedido el Premio Nobel a su marido. Antes, en el lecho de muerte, con una rosa blanca en la mano había dado las instrucciones oportunas para el bienestar futuro de su poeta.
MANUEL VICENT

http://elpais.com/diario/2011/01/01/babelia/1293844368_850215.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Zenobia_Camprub%C3%AD_Aymar
http://www.letraslibres.com/revista/libros/diario-3-puerto-rico-1951-1956-de-zenobia-camprubi
https://agustinaperez.wordpress.com/2011/11/02/mujeres-en-la-sombra-zenobia-camprubi/
http://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/jrj/cronologia/
http://lyceumclubfemenino.com/2012/11/12/zenobia-camprubi-en-las-aulas/
http://www.edobne.com/manuscrtcao/recuerdos-de-tagore/
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viernes, 6 de febrero de 2015

María Teresa



María Teresa Rivera era una madre soltera de 28 años que trabajaba en una fábrica de ropa cuando experimentó el amplio impacto de la prohibición del aborto en El Salvador. Sin saber que estaba embarazada, a primera hora de un día de noviembre de 2011 sintió la urgente necesidad de ir al aseo. Allí la encontró su suegra, tendida en el suelo y sangrando.
Llevada urgentemente al hospital, un miembro del personal la denunció a la policía. Ésta llegó y empezó a interrogar a María Teresa sin la presencia de un abogado.
María Teresa fue acusada y juzgada. La fiscalía presentó pruebas científicas poco concluyentes que no obstante el juez aceptó como suficientemente sólidas para condenarla.
En la sentencia, el juez declaró que la afirmación de María Teresa de que no sabía que estaba embarazada — aspecto clave del caso— no era verosímil porque el tribunal tenía pruebas de que en enero de 2011 había dicho a su empleador que creía que podía estar embarazada. Si María Teresa hubiera estado embarazada desde enero de 2011 hasta noviembre del mismo año, habría tenido un embarazo de 11 meses.
Pese a esta prueba errónea, parece que la corte consideró que María Teresa era una mujer que había
transgredido su función prevista de protectora materna y de algún modo había interrumpido deliberadamente su embarazo. Al condenar a María Teresa a 40 años de prisión por homicidio agravado en julio de 2012, el juez dijo, según la información recibida por Amnistía Internacional:
“[…] tenía la obligación de cuidar y proteger ese menorcito que llevaba en su vientre, y en ese sentido el hecho de haberse apersonado a la mencionada fosa séptica lo hizo con intención de expulsarlo violentamente para que en su interior no tuviera la oportunidad de respirar y así causarle su muerte para luego decir que tuvo un aborto, sin prever que ello se complicaría y que obligadamente acudiría a un centro hospitalario […]".

María Teresa dijo a Amnistía Internacional en septiembre de 2013:
“¿Cuáles son mis esperanzas para el futuro? Libertad. Muchas veces yo me pongo triste las noches, porque quiero estar con mi hijo; dormir con él… Quiero que ellas [las mujeres afuera] valoren lo que se tienen afuera, porque ellas no se dan cuenta. El agua, un centavo… a valorar todo, a valorar todo”

https://www.es.amnesty.org/paises/el-salvador/?sword_list[]=aborto&sword_list[]=el&sword_list[]=salvador&no_cache=1

https://doc.es.amnesty.org/cgi-bin/ai/BRSCGI/amr290032014es?CMD=VEROBJ&MLKOB=33023892424


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miércoles, 4 de febrero de 2015

Paz Martín-Pozuelo escritora



(1958) Nace en Daimiel, un hermoso pueblo de la Mancha donde transcurren su infancia y su adolescencia. De familia de labradores vive larguísimas temporadas en el campo. Es allí donde aprende a escuchar el viento, la lluvia, el fuego, a mirar fascinada el vuelo tranquilo y ordenado de las grullas camino de otro destino al que ella sueña llegar algún día. Única hermana de tres varones, uno de ellos su hermano mellizo, comprende desde muy niña que ella puede también trepar a los árboles, que cocinar, recoger aceituna o hacer la vendimia no es cosa de hombres ni de mujeres, que mujeres y hombres pueden hacerlo del mismo modo porque ambos tienen hambre, sueños y necesidades muy parecidas y en consecuencia deben tener también los mismos derechos y las mismas oportunidades. Con esta convicción tiene mucho que ver su madre a quien, desde que le alcanza su memoria, ve trabajar como también lo hace su padre y de quien escucha consejos que más adelante le valdrán para mucho. Muy atenta la escucha cuando le aconseja ser dueña de su vida, tener voluntad y conocimientos suficientes para que ningún hombre tenga que alimentarla, ni le diga jamás que es lo que tiene que hacer. Una lección que contrasta con lo que ella observa a su alrededor, mujeres sumisas, calladas, pegadas al hogar, mujeres a las que a menudo les falta la sonrisa. Y es lo que se propone y la tarea que más pronto emprende convencida de que puede conseguirlo: trabajar y aprender tanto como le sea posible para que ni hombre ni mujer tengan la mínima oportunidad de dictarle tareas, obligaciones, o regla alguna. Una tarea que le resulta especialmente costosa considerando el hecho de que su familia no puede proporcionarle los medios para llegar a la universidad. Hecho que, sin embargo, no la detiene. Recurre para conseguirlo a diferentes trabajos: cajera de supermercados, la recogida de la uva, de la aceituna, de la  remolacha que le permiten iniciar sus estudios universitarios cerca de casa, estudios que solo pueden ser concluidos en Madrid, ciudad a la que llega cuando aún no ha cumplido los 20, ciudad en la que debe seguir trabajando para poder seguir estudiando. Limpia casas y cuida de los niños Miguel Ángel y José Luis, y de los ancianos Enriqueta y Dionisio. Con los primeros aprende a contar cuentos y a inventarlos; con los segundos a escuchar historias que luego irá escribiendo. Acabó su carrera y se doctoró años más tarde. En la actualidad es profesora titular en el departamento de Biblioteconomía y documentación de la Universidad Carlos III de Madrid, donde durante años estuvo también desempeñando diferentes cargos académicos: vicedecana, vicerrectora adjunta. Ha publicado libros y artículos de archivística, la disciplina que imparte y que además de muchas otras cosas le ha enseñado a ser honesta con su presente y con su pasado.
En el 2013 se incorpora al recién creado Instituto de Estudios de género de la misma universidad para el que comienza a desarrollar el Proyecto de Creación de un Centro de memoria de los derechos de la mujer y del movimiento feminista en España. En entonces cuando conoce a Ana María Pérez del Campo responsable de la creación del Centro de atención, recuperación y reinserción de mujeres maltratadas y con quien se involucra en la lucha contra la violencia de género, escuchando a estas mujeres para escribir sus historias y contarlas al mundo con la misma voz con las que ella las estuvo escuchando, la de sus protagonistas, las de esas mujeres que necesitan sentir que a pesar de todo son mujeres que pueden. Mantiene los blogs: Haya Paz y Palabras de Paz para una guerra: historias de mujeres que pueden. Dedica este último a poner nombre y rostro, a homenajear a esas mujeres maltratadas.

Foto: Paz M. Pozuelo. Daimiel.

Un puñado pequeño de años

Había nacido en Marruecos tenía un puñadito pequeño de años, soñaba, soñaba y soñaba porque con esos años a pocos de sus sueños les había dado tiempo a llegar. A cambio con ese pequeño puñado de años ya tenía problemas muy serios. El que más le pesaba era ese hombre que decía quererla pero le chillaba hasta dejarla sorda, de cuando en cuando le daba un guantazo, y más de una vez le oyó decir que si no se comportaba la tendría que acabar matando. Ayer, mientras unas cuantas mujeres y algunos hombres nos reuníamos en Sol para seguir gritando que el machismo mata, a unos 30 kms de donde gritábamos, ella paseaba con su problema, discutían, no más alto que otros días, pero él estaba más nervioso, o más cabreado, o más loco. Y allí, cerca del seat ibiza negro, él ha sacado una pistola y le ha disparado a la frente... Allí la ha dejado desangrándose. Como un cobarde se ha subido al coche negro y ha salido disparado...... Mientras muchas mujeres y algunos hombres en la Puerta del Sol gritábamos con tanta razón que el machismo sigue matando, esa mujer con ese puñadito pequeño de años, recibía un tiro en la frente y se desangraba en la calle..


Para cuando tu vengas amiga

Para cuando tu vengas amiga, habrá crecido el árbol al que le puse tu nombre cuando te fuiste. Nos sentaremos a su sombra y, siguiendo la dirección de su tronco, las dos juntas miraremos al cielo. Yo  te contaré que me bullen en el alma un millón de historias. Tu querrás permanecer en silencio para no tener que hablarme del dolor que llevas tan dentro. Pero yo insistiré hasta que acabes contándome y entonces poco a poco tu dolor irá menguando, menguando, menguando hasta acabar haciéndose humo. Y aunque solo sea por el tiempo de una sonrisa, después de un llanto callado,  ya no habrá en tu corazón ningún dolor que no pueda calmar mi oído. Y entonces llegará el viento que agitará las hojas, que nos moverá el vestido, que me arrancará de las entrañas esa historia, la más pequeña, la más bonita, la que yo te contaré, amiga, para que el sueño te venza y puedas por fin descansar a la sombra de ese árbol que tiene tu mismo nombre, el que yo le puse cuando te fuiste.


Un libro solidario lleno de mujeres.


Acaba de publicar El más hermoso de los milagros y otros cuentos de mujeres, (Playa de Ákaba, 2014) su primer libro de ficción. Un libro solidario ya que la recaudación integra de su venta será destinada a apoyar el programa de Rehabilitación y reinserción de mujeres maltratadas del Centro de Centro de atención, recuperación y reinserción de mujeres maltratadas. Un libro lleno de mujeres. De mujeres grandes que sufren, que sueñan, que viven. Niñas que juegan con el barro; esposas que esperan trenes que devuelven a sus vidas amores de antes de la guerra; secretos de abuelas; artistas dolientes; amigas que caminan juntas; otras que no saben quererse tanto; mujeres que miran al cielo; que tiemblan; que se preguntan por la muerte; sin tiempo para la tristeza; con sueños pequeños y grandes; que han extraviado sus besos; que investigan archivos; que escriben cuentos; que se protegen de la lluvia o que de alguna manera la aguardan. Racha, Gaga, Serena, Lola… nos regalan su corazón, nos hablan de sus miedos, de sus dolores, de sus sueños y nos dejan en el alma la paz necesaria para que podamos luego pensar en los nuestros. A su lado algunos hombres, que las hacen sufrir, gozar, que las escuchan, que las quieren, que las maltratan, que aprenden de ellas.

 Ha concluido también su primer poemario: Mujeres hablando a la luna, aún inédito. En el momento actual se encuentra finalizando su primera novela.  



Al contrario de lo que ocurre en el último relato de esta recopilación de cuentos de mujeres, el sol se pone tras el horizonte mientras imagino las palabras que van a adornar las semblanzas de unas vidas que nadie antes quiso contar hasta que encontraron la voz reconvertida en palabras de Paz Martín-Pozuelo. Historias de vidas y retazos de recuerdos que intentan recuperar la tradición oral de la transmisión de sentimientos y vivencias. Una técnica narrativa que ya está presente, por ejemplo, en Las mil y una noches de Shecherezade, pero que también empleó Paul Bowles con Mohamed Mrabet y Mohamed Choukri. Aquí, sin embargo, Paz Martín-Pozuelo escarba en todas aquellas voces que le traen recuerdos; resonancias que, como una gigantesca campana de cristal, convierten historias antiguas en palabras nuevas recargadas con esas grandes o pequeñas dosis de literatura a veces necesaria para recubrir la realidad, evocadora e incandescente unas veces, aterradora y cruel otras. Todas estas enseñanzas de vida guardan un tesoro en forma de giro final, que se torna mágico y trascendente casi siempre, aunque en ocasiones también resulta cruel y demoledor.


su cumple es el 4 de noviembre


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lunes, 2 de febrero de 2015

Lola González Ruiz, abogada de Atocha



Dolores González Ruiz  ( León, 19 de octubre de  1946 -  Madrid, 27 de enero de 2015) conocida como Lola fue una abogada española, superviviente de la Matanza de Atocha  el 24 de enero de 1977.

Con Lola hemos compartido fiestas, luchas vecinales y  barriales y amigos aunque no nos conocieramos . Nos duele su partida y traemos  compartiendo  lo que sobre ella se ha escrito:

Se nos fue Lola, pero siempre estará en nuestra memoria

Ha fallecido el 30 de enero en Madrid a la edad de 69 años, Mª Dolores González Ruiz, abogada y presidenta de honor de la Fundación Abogados de Atocha.

Dolores González Ruiz, o como la conocíamos, Lola, era una de las supervivientes de Atocha, junto con mi padre Luis Ramos Pardo y dos compañeros más Miguel Sarabia y Alejandro Ruiz-Huerta. En aquel atentado murieron cuatro abogados y un sindicalista.

Cuando era joven, en 1969, la policía franquista mató a su novio Enrique Ruano y ocho años después, el 24 de enero de 1977 en el atentado de Atocha, mataron a su marido Javier Sauquillo y ella quedó gravemente herida... En aquella  fecha Lola tenía 31 años.

Lola representa o representaba como nadie todo el sufrimiento de una generación que decidió plantar cara a la dictadura franquista y que pagó cara su osadía... Su vida nunca ha sido fácil... Me da, nos da, una pena inmensa...

Siempre estarás con nosotros en nuestra memoria y en nuestros corazones.

Espero, esperamos, que por fin puedas descansar.

¡¡ Hasta siempre Lola!!

Por José Ramos, CCOO de Madrid y Fundación Abogados de Atocha

Escultura dedicada a los abogados de Atocha de que Lola formaba parte, en el homenaje más reciente hace unos dias  .


La vida de Dolores González Ruiz, nacida en León en 1946 y asentada en Madrid, en una familia de comerciantes de textiles, ejemplifica las trágicas vicisitudes en las que se desenvolvieron numerosas mujeres como ella, víctima consecutiva de la dictadura franquista y de las secuelas dictatoriales durante la Transición a la democracia.

Cuando en enero de 1969, bajo el franquismo, estaba a punto de casarse con su compañero Enrique Ruano, estudiante de Derecho como ella y con ella también miembro del Frente Obrero del clandestino Frente de Liberación Popular, él murió asesinado, precipitado por una escalera, durante la inspección policial, a la que fue conducido por la fuerza, de un piso de la calle Príncipe de Vergara donde se alojaban unos amigos de ambos.

“Al conocer la muerte de su novio, Dolores perdió el conocimiento y cayó en una profunda depresión que le impidió asistir al entierro de su amado”, cuenta su amigo el abogado y ex alto cargo del Ministerio de Defensa Francisco Javier García Fernández. Años después, Dolores logró rehacer su vida sentimental y emprendió una relación con el abogado Javier Sauquillo, con el que se casaría en 1973. Juntos compartieron un despacho laboralista en la calle del General Oráa, hasta que la dirección del Partido Comunista de España, a la que se habían integrado los dos, decidió unificar en un gran despacho, en la calle del Españoleto, numerosos otros bufetes de letrados comunistas y sindicalistas dedicados a la defensa de los trabajadores y de las organizaciones vecinales y ciudadanas, especialidad ésta que tanto Dolores como Javier adoptaron tras su etapa inicial propiamente laboralista como letrados de Comisiones Obreras.

Precisamente en una reunión de la célula de abogados de barrios celebrada el 24 de enero de 1977 en el bufete de letrados de Comisiones Obreras ubicado en la calle de Atocha, 55, irrumpió violentamente un comando armado de ultraderechistas, entre los que se hallaba un guardaespaldas de Blas Piñar, líder del partido fascista Fuerza Nueva, que tras empujar a la pared de la sala que ocupaban a una decena de los reunidos, los ametralló a mansalva. Javier Sauquillo, así como los abogados Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y Luis Javier Benavides, además del empleado represaliado de Telefónica Ángel Rodríguez Leal, murieron en unas horas y cuatro personas más resultaron heridas de diversa consideración: Lola González Ruiz, Alejandro Ruiz Huerta, Miguel Saravia y Luis Ramos Pardo. Aquel atentado implicó uno de los episodios más dramáticos y de mayor tensión, por su carácter provocador, en la Transición.

En aquel atentado Lola González Ruiz, como la conocían sus compañeros, recibió en el maxilar impactos de bala, con lesiones que le dejaron daños permanentes y por las que necesitó intervenciones quirúrgicas consecutivas.

Amante de la lectura, del cine y de los viajes, “volcada en la amistad”, como reconocen sus allegados, Dolores González Ruiz llevó con enorme entereza, signada por intermitentes fases de melancolía, los tres dramas que sufrió en carne propia y también en su corazón, doblemente asesinado, a consecuencia del carácter represivo del franquismo y de la larga sombra que su dictadura dejó en España también a lo largo de la Transición. Tras aquel segundo trance, ella trabajó en un gabinete de urbanismo del PCE en Madrid, luego en varios despachos laboralistas de Comisiones Obreras, en Santander, y se jubiló hace cuatro años.
RAFAEL FRAGUAS / F. JAVIER BARROSO 
Lola, en el centro, junto a Cristina Almeida en uno de los homenajes a los abogados de Atocha.


http://www.elmundo.es/madrid/2015/01/31/54cd1491268e3e91708b456e.html
http://www.madridiario.es/noticia/madrid/ccoo/homenaje/pce/abogados-de-atocha/408033
https://es.finance.yahoo.com/noticias/muere-supervivientes-matanza-abogados-atocha-132149508.html
http://politica.elpais.com/politica/2015/02/01/actualidad/1422748247_495889.html
http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia-social/nos-fue-lola-siempre-estara-nuestra-memoria/20150131154341111933.html
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sábado, 31 de enero de 2015

Gladys Lanza Ochoa pionera en la defensa de los Derechos Humanos



 Gladys  (Tegucigalpa, 1942 - Tegucigalpa, 17 de septiembre de 2016) fue condenada  por difamación, al difundir denuncia de agresión sexualen un caso de defensa a una mujer :


 “La defensa que hicimos del caso no es un asunto solamente mío, es la razón de ser de la organización, a eso nos dedicamos, somos una organización de defensa de los Derechos Humanos de las mujeres y al final él está utilizando sus influencias políticas para perjudicar nuestra labor”, dijo Lanza.
También señaló que durante los años que prosiguieron a la querella, tanto ella como la organización recibieron llamadas y mensajes de intimidación.
“Muchas veces nos propuso que cambiáramos nuestras declaraciones y que modificáramos nuestra versión de los hechos, que nos retractáramos de ellos, pero le dijimos que no negociaríamos porque es una cuestión de principios y no íbamos a dejar a la compañera sola”. (declaró a cimacnoticias)



Gladys Lanza Ochoa, pionera en la defensa de los Derechos Humanos (DH) de las mujeres hondureñas, enfrenta una nueva campaña de hostigamiento y agresión en su contra, ya que ahora está acusada de difamación y calumnia.

Ante el proceso legal que enfrenta la directora del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”, organizaciones hondureñas e internacionales –como la Red Nacional de Defensoras de DH en Honduras y la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de DH– señalan que la situación en la que se encuentra la defensora “representa la cotidiana realidad” que enfrentan quienes abogan por el respeto y protección de las miles de mujeres, que sufren diferentes formas de violencia.

Desde Honduras, Gladys Lanza –quien se ha enfocado en la defensa de los DH de las mujeres desde los años 80– relató a Cimacnoticias el origen de la nueva amenaza legal que enfrenta. 

La líder del movimiento conocido como “Las Chonas” relató que en 2011, Lesbia Pacheco, jefa de Recursos Humanos de la Fundación para el Desarrollo de la Vivienda (Fundevi), se acercó a la organización en busca de respaldo, pues luego de años de acoso sexual y laboral por parte del gerente de la empresa, Juan Carlos Reyes, había sido despedida.

“Las Chonas” retomaron el caso y se enfocaron en la defensa de la joven, acudieron a las instancias correspondientes para interponer las demandas laborales, realizaron marchas y comunicados, y lograron que el Juzgado de Trabajo Hondureño ordenara el reintegro laboral de Lesbia.

Sin embargo, posteriormente una corte de apelación dictó una sentencia que no favoreció a la joven.

Durante la defensa que realizó el movimiento –contó Lanza– hubo un plantón frente a la empresa, donde se denunció públicamente a Juan Carlos Reyes.

Fue entonces que en 2011 “el señor interpuso una querella en mi contra como líder de la organización y desde esa fecha hemos estado en discusión”. El gerente de Fundevi y esposo de la actual diputada liberal y ex ministra de Finanzas, Gabriela Núñez, acusa a Gladys Lanza de “difamación y calumnia”.

Abundó que Reyes reactivó el expediente recientemente, pues estaban por cumplirse los cinco años que la justicia hondureña da de vigencia a una causa.

“La defensa que hicimos del caso no es un asunto solamente mío, es la razón de ser de la organización, a eso nos dedicamos, somos una organización de defensa de los Derechos Humanos de las mujeres y al final él está utilizando sus influencias políticas para perjudicar nuestra labor”, dijo Lanza.

También señaló que durante los años que prosiguieron a la querella, tanto ella como la organización recibieron llamadas y mensajes de intimidación.

“Muchas veces nos propuso que cambiáramos nuestras declaraciones y que modificáramos nuestra versión de los hechos, que nos retractáramos de ellos, pero le dijimos que no negociaríamos porque es una cuestión de principios y no íbamos a dejar a la compañera sola”.

HOSTIGAMIENTO JUDICIAL

El pasado 13 de enero se celebró una audiencia ante el Juzgado Primero de Sentencia del Distrito Central, donde ambas partes presentaron pruebas. La audiencia final está prevista para el próximo 27 de enero, en la que Lesbia Pacheco tendrá que rendir su declaración.

La parte acusadora pide dos años de prisión para Gladys Lanza. En caso de ser hallada culpable, la defensora podría ser condenada a arresto domiciliario debido a que sobrepasa los 60 años de edad.

Quien encabezara el movimiento sindicalista en Honduras durante los años 80 señaló que la demanda legal en su contra no es un hecho aislado, ya que también vino acompañada de acoso y hostigamiento por parte del Estado.

Abundó que en diciembre pasado la parte acusadora pidió al juzgado que emitiera una orden de captura contra Gladys, y aunque la jueza del caso la negó, sí emitió “medidas constitutivas”, lo que se traduce en que la defensora debe presentarse cada semana ante la Corte Suprema de Justicia, para demostrar que se encuentra en el país y que no se rehúsa a presentarse al juicio.

A lo que se suma que durante todo diciembre pasado, policías acudieron a su casa y oficina a buscarla para hostigarla a raíz del juicio en su contra.

Finalmente apeló a que durante el juicio se “considere que lo que hemos hecho (como organización) es en función de la defensa de los DH de las mujeres, no lo hemos inventado porque queremos dañar la figura de este hombre, sino porque en verdad existe el acoso sexual”.

UNA VIDA DE LUCHA

Esta no es la primera vez que la defensora es hostigada, pues su trabajo le representó una vida llena de represalias contra ella y su familia.

En 1965, siendo una adolescente, Gladys Lanza Ochoa inició su lucha en Honduras contra la ocupación militar, sumando después la defensa de los derechos de las mujeres para lograr una vida sin violencia y la participación política de las hondureñas.

Durante los años 80 una bomba de alto poder destruyó su casa. La vida de la feminista ha estado marcada por persecuciones, amenazas de muerte y encarcelamientos, pero esto no ha diezmado su convicción por una Honduras libre.

Lanza ha ocupado varios cargos en diversas organizaciones: en los años 80 fue presidenta del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica. En 1984 el movimiento fue reprimido y después de ser violentada junto con otras mujeres por los cuerpos de seguridad, fue encarcelada en el pueblo de Támara, en el departamento (estado) de Francisco Morazán, acusada de “alta traición a la patria”.

No obstante, la presión del movimiento de trabajadores y de organizaciones nacionales e internacionales logró su libertad.

En 1985 realizó una gira de denuncia sobre los efectos que provocaba la presencia militar estadounidense en el país centroamericano, y acusó las agresiones contra niñas, niños y mujeres, a quienes además se les transmitieron infecciones como “la flor de Vietnam” y el VIH/Sida.

Para esa época, Lanza Ochoa apareció junto a 11 líderes sociales en carteles pegados en las paredes de Tegucigalpa –la capital del país–, en los que se les calificaba de “comunistas”. Su nombre circuló en las listas para perseguir a disidentes políticos del escuadrón paramilitar 3-16.

En julio de 2009 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó al Estado hondureño proteger a la defensora; sin embargo, los incidentes no cesaron pese a la adopción de las medidas cautelares.
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 21/01/2015




Desde aqui afirmamos que TODAS SOMOS GLADYS !


La vida de Gladys por su trabajo activista ha resultado molesta desde hace mucho tiempo:


Las amenazas contra el Movimiento de Mujeres por la Paz Visitación Padilla, y en concreto contra la Sra. Lanza, comenzaron en el año 2009 coincidiendo con el momento en que la Coordinadora de la organización firmó y entregó una carta a la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hilary Clinton, solicitándole desclasificar información sobre las violaciones a los derechos humanos en Honduras durante la década de los ochenta, en especial la información de Billy Joya Amendola, quien estaría implicado en desapariciones forzadas, interrogatorios clandestinos y secuestros. Debido a estas constantes amenazas la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le otorgó medidas cautelares el 24 de julio de 2009, que fueron consensuadas con el Estado de Honduras el 5 de octubre de 2009 pero que no han sido implementadas hasta el momento. De hecho, las amenazas en su contra y en contra de miembros de su organización se han seguido sucediendo a pesar de estas medidas. El 30 julio de 2009 por la noche, individuos desconocidos estuvieron rondando la casa de la Sra. Lanza en actitud percibida como intimidante. Ese mismo día la Sra. Lanza había estado localizando a mujeres de base de la organización, quienes habían sido reprimidas en un desalojo. Esta vigilancia de la residencia de la Sra. Lanza ha sido percibida en varias ocasiones desde julio 2009. 

 Adjuntamos comunicado que se su defensa se emitió hace unos días intentando frenar la injusticia de que esta siendo objeto,


https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1528848567380726&set=a.1374874612778123.1073741825.100007667911442&type=1&theater
http://www.omct.org/es/human-rights-defenders/urgent-interventions/honduras/2010/07/d20808/
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