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jueves, 14 de enero de 2016

Carmen Angelita Castillo

 

Tierras para las mujeres 

Carmen Angelita Castillo, presidenta de la federación de mujeres de Nagua del municipio el Pastor, de la zona del Cibao. Carmen al igual que muchas líderes en Republica Dominicana nos plantea el problema de la falta de tierras y apoyos del gobierno hacia el campo.
En especial Carmen hace énfasis en la falta de caminos y apoyos a la producción nacional, así como de la importancia que tienen las organizaciones para lograr que el gobierno apruebe la reforma agraria, incremente los créditos y los apoyos a los y las campesinas para la comercialización de los productos agrícolas del Cibao. “Aquí los productores de nuestro campo se están muriendo, porque los gobiernos no apoyan a los campesinos”. Y continua diciéndonos “los arroceros están en el grito en el cielo porque los productos que se le echan están carísimos. Nuestro arroz no vale, el arroz del extranjero es más barato, y esto es lo que pasa con todos los productos”. - 

 http://www.oxfamblogs.org/lac/mujeres-heroinas-de-la-comida-en-republica-dominicana/#sthash.sizegWdF.dpuf
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martes, 12 de enero de 2016

Ana Mª Pérez del Campo Noriega



Paz Martín-Pozuelo

A veces la muerte tiene la osadía de invitarnos a la vida. La mañana en que conocí a Ana María Pérez del Campo iba a ocurrir. Era soleada y alegre y en Santa Engracia, a las puertas de aquel colegio en el que la esperaba, a pesar de las horas de lucha libre, de patadas a la pelota, a pesar de su energía derrochada, a pesar del aire viciado de Madrid, a pesar de todo aquello, a las puertas de aquel colegio seguía oliendo a colonia de niños. Nada, absolutamente nada, recordaba la muerte, más bien al contrario, Madrid olía rabiosamente a vida. Con otras dos amigas comunes, habíamos quedado para comer en un pequeño restaurante cerca de Cuatro Caminos. El oído me molestaba más que nunca, lo recuerdo muy bien, fue el motivo por el que el tiempo que duró la comida apenas tuve palabras. En la mesa elegí el lugar más discreto, que me permitiera oír pero no me obligara a hablar si no quería hacerlo. Y es lo que hice, escuchar a Ana María, escucharla con el alma entera porque la mente sola no me bastaba. Me enamoré de su fuerza, de su discurso perfecto, entregado, claro y sencillo. Descubrimos que nos unían historias, que en algún momento de nuestra vida a las dos nos había preocupado la misma persona, el mismo mal y lo mejor, que nos seguía preocupando. La diferencia entre las dos era que yo había perdido un tiempo hermoso en digresiones, proyectos y tensiones que jamás me llevarían a ningún sitio. Ella, en cambio, nunca había dejado que sucediera; llevaba casi cuarenta años entregando su energía a la misma causa: los derechos de la mujer, la lucha contra lo que hace de ella una víctima, y lo seguía haciendo con la misma garra, pasión y lucidez que al principio. Ahora, además, había que añadir la astucia que dan los años en los que no has dejado de avanzar en ese camino ni un solo día.
Tras la comida, Ana María me invitó acompañarla en ese camino; así fue como aquella misma tarde comenzó mi carrera contra la muerte, contra la violencia, contra todo lo que es más que un mal agüero, un mal sendero, contra todo lo que es una auténtica locura. Alguna mañana y muchas tardes después, seguí acompañando a Ana María en esa hermosa pero durísima tarea. Me enseñó entonces, me sigue enseñando aún, a escuchar, a interpretar silencios, a adivinar el dolor que se esconde tras la mirada de una mujer que no ya no ríe, que casi no habla, que solo suspira. Aprendí a colocar frente a ellas la verdad que se niegan a reconocer, la misma que las va a matar. Aprendí, sigo aprendiendo que la vida son decisiones, una cada segundo y que debemos saber que no ocurre nada si nos equivocamos pero si ocurre si seguimos haciéndolo. Aprendí, sigo aprendido tantas cosas con Ana María que solo confío en que mi vida siga y siga para seguir aprendiendo con ella, con todas las mujeres que la buscan y para tener la valentía de escribirlo, de contarlo, de difundirlo.


Lo mejor de su vida

Ana María Pérez del Campo Noriega nació en Madrid en un año fatídico, el año en el que en España comenzaba esa guerra en la que íbamos a morir todos de alguna manera. Tal vez por eso desarrolló un olfato muy especial para detectar la violencia antes incluso de que la propia violencia adquiera las dimensiones que la hacen luego visible. Su vida comenzó muy pronto a ser útil a las mujeres. Exponer aquí un registro de toda su actividad en defensa de la igualdad es tarea poco más que imposible porque, sin miedo a equivocarme, podría asegurar que ha salvado tantas mujeres como días tiene su vida. Y lo ha hecho con sus manos, con su voz, con sus ideas, lo sigue haciendo ahora que se aproxima a los ochenta cada día, escuchándolas, asesorándolas, abrazándolas y hasta abroncándolas cuando considera que lo necesitan.

Hemos reservado una comida, de esas que compartimos a menudo, solo para hablar de sus inicios. Le digo que alguien me ha pedido que escriba sobre ella, pero no le doy demasiada importancia. No quiero que sepa que le queremos hacer un homenaje, que queremos destacar su lucha, que queremos que el mundo conozca su vida porque creemos que si el mundo, que si las mujeres, conocemos todo ese tiempo difícil, es posible que sepamos que no debemos ceder ni un ápice de lo conseguido y que al contrario deben, debemos, seguir luchando para no perder los derechos que a ella y a otras muchas mujeres tanto, tantísimo esfuerzo les costó conseguir.
Es tanto lo que quiero saber que todo me resulta interesante y tanto lo que ella tiene que contarme, que no le hago preguntas, la dejo que hable. Se adelanta a mis expectativas y con su narración va pasando por todos esos espacios infinitos donde la mujer debería haber estado y no estuvo y, poco a poco, va dejándome ver la manera en que fue ideando el modo de conseguirlo. Escuchándola ahora todo parece tan sencillo. Pero no lo fue. Se que no lo fue. La dejo que siga hablando. Sigo sin hacerle preguntas, no quiero romper la magia de su discurso, del milagro de su memoria que ha guardado celosa en su pensamiento todos los detalles de una vida que no ha conocido el acomodo, que nunca se dejó vencer por las dificultades. Y al cabo de un rato voy acumulando datos de ayer que me ayudan a comprender este hoy tan complejo que, hablando con ella, parece sencillo.
Enseguida empiezo a saber muchas cosas. Se, por ejemplo, que si ahora la mujer puede asociarse, es porque Ana María creó la primera asociación de mujeres y que hacerlo no fue tarea fácil, más bien una tarea titánica que parecía imposible. Para contarme cómo lo consiguió me habla de su vida, de sus dificultades como mujer, de su separación en el tiempo en que en Madrid, en la España de Franco, la mujer (como los idiotas o los sordomudos) no podía ser tutora, esos tiempos en los que la mujer no podía tener dinero, ni estudiar, ni hacer absolutamente nada sin la autorización de su marido. Me sigue hablando de ese tiempo difícil, aunque se empeña en afirmar que defender la igualdad aunque entonces tuviera muchos más riesgos, es ahora más difícil porque hoy aparentemente las leyes transmiten igualdad pero no es una igualdad real, no, de ninguna manera. Continúa hablando sobre el valor de las normas, sobre los peligros de la interpretación. Y vuelve sobre el franquismo para señalar que en aquella época ya había jueces, como Antonio Carretero, que con leyes “malísimas” hacía excelentes interpretaciones. Y comienza así a reconocer a cada una de las personas que le fueron dando sentido a toda su trayectoria de rebeldía y de reivindicación. Insiste, reitera que la dictadura impedía pensar, y que ella no pudo dejar de hacerlo nunca. Me habla de cómo consiguió no dejar de pensar, de cómo consiguió aprender a hacerlo. Menciona sus viajes a Francia en busca de Ruedo Ibérico; me habla de algunos libros que para ella fueron vitales porque le confirmaron sus sospechas de que la mujer ya había empezado a defenderse hacía tiempo; de su lectura de Segundo Sexo de Simone de Beauvoir, y de otros títulos que, poco a poco, va recordando conmigo.
Y, por fin, como si me estuviese contando una película me habla de los comienzos, de los lazos morados, las reuniones clandestinas, de las noches que durmió en la Dirección general de Seguridad, la conocida DGS, cuya sede, me recuerda aunque eso ya lo sabía, estuvo en la mismísima puerta de Sol y al mencionar la plaza, me dice que se alegra de que la historia se haya vuelto más indulgente con ella, al hacerle un hueco entre las iniciativas que lindan con la esperanza, ya no será solo la plaza de las oscuras detenciones, será también la plaza de la lucha por el cambio. Por unos instantes nos desviamos y hablamos del movimiento del 15-M en Madrid. Pero regresa, de nuevo regresa, a ese tiempo tan negro y tan cercano en el tiempo que asusta. Su voz, sin embargo, lo vuelve claro porque Ana María se empeña en poner siempre el acento en lo positivo. Insiste, otra vez más, en que luchar por la igualdad que fue muy complicado y peligroso en plena dictadura fue, sin embargo, más fácil porque estaba todo por hacer; «ahora las leyes parecen defender la igualdad pero no, no, no lo hacen, no siempre lo hacen, porque chocan con la interpretación de hombres que no la conciben, que no la quieren, que no la defienden», me recuerda porque sabe que hace un rato ya me lo ha dicho.
Vuelve sobre el asociacionismo y comienza a hablarme de su participación en diferentes iniciativas legislativas. Se detiene en una fecha clave: 1981 y la elaboración de la Ley del divorcio durante el gobierno de UCD, proceso en el que estuvo involucrada del modo en que ella se involucra con el cuerpo y con el alma, trabajando de manera estrecha con el Ministerio de Justicia, formando parte del equipo que elaboró el borrador de la Ley, bajo la titularidad del Ministro Francisco Fernández. Ordóñez. Me habla de reuniones, de discusiones, de idas y venidas, de las veces que hubo que dar vuelta a los textos, hasta que finalmente la ley de divorcio fue algo más que un proyecto, una realidad, un instrumento que la sociedad pedía a gritos.

El centro de Atención, Recuperación y reinserción de Mujeres víctimas de la violencia de género

Del mayor de sus hijos, el Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres Maltratadas que funda en 1991 y dirige hasta el año 2006, centro pionero en Europa que después ha inspirado centros similares, no tiene que hablarme hoy. Lo ha hecho casi cada día durante los últimos meses no solo para atender mi curiosidad, mucho más para informar a muchas de las mujeres que pasan por su despacho mientras aprendía con ella a escucharlas. Conozco las dificultades de sus inicios, la ilusión con la que nace, conozco mucho antes de visitarlo sus pasillos, sus habitaciones, el color de los sofás, porque Ana María a este hijo suyo, a este centro, lo cuida con absoluta delicadeza porque piensa que hasta el detalle más insignificante es importante para que la mujer que llega sienta, desde el primer momento, que llega a ese hogar que le estaba faltando a su vida; que sienta que allí podrá volver a creer en la vida. El amor con el que se cocina, el color de las cortinas, la disposición de plantas, ese árbol que crece paciente en el jardín, todo, absolutamente todo, está pensado para que la mujer deshaga ese camino que la estaba llevando directa hacia la nada. En esta casa el aire tiene la preciosa habilidad de conseguir que la oscuridad mute en luz y el dolor en una inesperada esperanza. Se que todas las mujeres que vivieron en él, ya nunca fueron las mismas. Que de allí, tal y como había soñado Ana María, salieron dignas, hermosas, fuertes como la rama de un árbol, con fuerza renovada en su sangre, con el valor de tomar a la vida por las solapas y cantarle con ganas la canción de Violeta Parra. Y es que allí, tal y como había soñado Ana María la mujer vuelve a sonreír, a mirarse como persona; allí abandona la vergüenza de sentirse porquería bajo la cama y acaba por sentir la necesidad de cantar “Gracias a la vida” como si nunca hubiera dejado de cantarla.


Sin tiempo para la desesperanza

Pasados sus ochenta años, su vida sigue la misma y clara dirección, la lucha contra todo lo que hace de la mujer una víctima. Continúa asesorando a mujeres. Tres días a la semana, por encima de cualquier otra obligación, acude a Santa Engracia, ocupa su sillón negro y deja que, una a una, vayan entrando las mujeres y sus problemas.  Las escucha paciente, les habla muy claro y les pide que también ellas lo hagan. Lo he visto, lo veo con mis propios ojos. Cuando entran las mujeres comienzan a hablar con la vista en el suelo, las lágrimas pegadas a las pestañas; la mayoría no saben qué quieren, solo saben que no quieren seguir pegadas a un hombre que las hace sentir sucias y malas.  Ella las escucha, las anima para que hablen y luego les muestra ese camino difícil pero posible, el de empezar a pensar que otra vida les esta esperando.
Además de todo esto Ana María sigue participando de un modo dinámico y activo con diferentes instituciones, asesorándolas a veces, y otras dejando oír su voz contra todo lo que impide que la mujer viva libre y feliz, contra todo lo que impide que la mujer viva.  


Me envuelve su narración, no quiero que termine, no me importa que el plato siga lleno de comida y es que esta charla me está dejando esa emocionante sensación, la de estar escuchando hablar a la historia. Porque de Ana María Pérez del Campo, estoy segura,  tendrán que hablar los manuales de la historia del feminismo cuando sean una asignatura obligada en los institutos de España, este pequeño país en el que ella  y yo vivimos, un país que Ana María sueña mejor cada día que se levanta.

El maltrato a la mujer: una cuestión incomprendida

Ana María Pérez del Campo Noriega es autora del libro: El maltrato a la mujer: una cuestión incomprendida, editado por Horas y Horas, en el año 1995, una obra imprescindible para entender el drama del maltrato a la mujer. Es autora así mismo de numerosos artículos en prensa y ponencias en congresos a los que una y otra vez es invitada porque su voz, la voz de Ana María Pérez del Campo no es una voz que podamos dejar de oír cuando hablamos de mujeres maltratadas

 Paz  y Ana María  

Ana María, sus palabras, su pasión, su eterno compromiso

Concha Mayordomo. Presidenta Fundacional de Generando Arte


Ana María Pérez del Campo Noriega, porque así quiere que se le nombre para dar visibilidad al apellido de su madre, es una de las personas más admirable que conozco y puedo asegurar que conozco a muchísimas.
En este pequeño texto no quiero hablar de la Ana María abogada, ni de su biografía de mujer-madre coraje, estoy plenamente segura de que otras voces lo harán mucho mejor que yo, tampoco del Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres y Niños Víctimas de Violencia de género que pudo hacer realidad en 1991 para que las víctimas del maltrato pudieran salvar sus vidas y salir de la espiral de violencia en el que se encontraban.
Por mi parte me gustaría poner el foco en la entrañable Presidenta de Honor de la Asociación de mujeres artistas Generando Arte, puede que esa relación con el arte sea la más desconocida, aunque es fácil pensar que su compromiso la lleva a todos los ámbitos donde la reivindicación de derechos es posible y el mundo artístico no es la excepción. Desde el primer momento mostró un entusiasmo arrollador al planificar en su despacho cómo poner de manifiesto, desde la plástica, las palabras de un político que aseguraba que “un tanto por ciento elevadísimo de las denuncias eran falsas”. Ese fue el punto en que se inició una colaboración que sin duda durará siempre. Efectivamente, la exposición se hizo en un tiempo record para dar respuesta la tamaña desfachatez del político que todo el mundo recordará. Desde entonces Ana María con sus actos, sus palabras, su pasión y su eterno compromiso es referente de Generando Arte y donde es considerada como una artista más; la más peculiar y la más querida.


Entrega de premios GENERANDO ARTE 2014 . Autora Pepa Santamaría


Ana María, un referente para el feminismo

Mª Ángeles Ruíz-Tagle Morales. Presidenta Asociación Consuelo Berges
Vicepresidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas

Conocí a Ana hace ya, casi 30 años y desde entonces hemos  compartido muchas  cosas, siempre prodigándonos cariño, amistad, lealtad y reconocimiento mutuo. Mujer de izquierda  y feminista “hasta la medula” y pudiendo decir sin temor a equivocarme, que ha sido, es y será, un referente en el feminismo. Siempre fiel a su ideología, no importándole ni el momento ni el lugar donde tenía que defenderla, luchadora incansable por los derechos de nosotras las mujeres y especialmente dedicada a la erradicación de la violencia de género. Gracias Ana por existir. SANDE.




La magia del discurso de Ana María Pérez del Campo

Ruth Cabero. Periodista
Muchas son las palabras que pueden definir a Ana María Pérez del Campo pero pocas las que pueden abarcar la magnitud de su grandeza, inteligencia, fuerza, espíritu de lucha y servicio por la mujeres y su majestuosidad en el trato y preocupación por cada una de las mujeres que trae a la vida de nuevo junto a sus hijas e hijos. Jamás he visto mayor fuerza en un discurso que cuando se proyecta de la boca de Ana María Pérez del Campo, a lo largo de los más de 10 años que tengo el placer de conocerla personalmente y los más de 20 que llevo siguiéndola, he visto cómo es capaz de cambiar el debate de hasta un programa de radio, cómo mueve del sitio a quien sea sin importarle las jerarquías y siempre a favor de la lucha por la igualdad de las mujeres.
Ana María es una adelantada a su tiempo y tiene un discurso que sigue pareciendo casi mágico en una mujer de su generación, un discurso que mantiene desde que comenzó su lucha hace ya décadas, antes de que la mujer pudiera ejercer o salir del país sin el permiso del varón a cargo, es una de las responsables de los adelantos que las mujeres hoy podemos disfrutar y lucha por eliminar todas aquellas trabas que a día de hoy seguimos sufriendo. Es una incansable buscadora de la igualdad y no hembrista como muchos la tachan, porque cree en la valía de los hombres, tanto que les cree igual de capaces que las mujeres para confiarles la plena custodia de sus hijos. No a los maltratadores con los que mantiene una larga lucha desde hace años, “los maltratadores no son buenos padres, no son buenos ciudadanos, son asesinos y debemos tratarles como tal y excluirlos y repudiarles de la sociedad” la he oído proclamar en innumerables ocasiones.
Lucha contra los maltratadores porque sabe de la tristeza y devastación que provocan en sus víctimas y todo lo que las rodea. Víctimas a las que salva a través de la Federación de Asociaciones de Mujeres Seperadas y Divorcidas y su Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres y Niños Víctimas de Violencia de género (CARRMM), que era un proyecto grandioso que Ana Maria Pérez del Campo pudo hacer realidad en 1991. Desde ese momento numerosas mujeres y niños (aunque no suficientes) han podido salvar sus vidas y salir del mundo violento en el que se encontraban. Ana María y la magia de su discurso salvan vidas, algo que he tenido el privilegio de ver con mis propios ojos. Salvó, salva y seguirá salvando la vida de muchas mujeres y sus hijos e hijas, vidas muy cercanas para mí, en ocasiones demasiado.
Ana María me salvó la vida, todavía recuerdo cómo mi padre cuando terminé mi etapa en el CARRMM le dijo a Ana María que no podría agradécele lo que hizo por su hija, porque allí entró un desecho de persona, un fantasma, una muerta en vida y volvía a salir una mujer con vida, en la que se vislumbraba de nuevo la luz de la esperanza. Me salvó, supo qué decir y qué hacer junto a su equipo para desligarme de las telas de la relación de violencia y me enseñó a valorarme y a aprender que nadie debe anular mi personalidad y tratarme como un objeto. Cuando la conocí en persona no era más que un cadáver de poco más de 39 kilos andando sin sentido en un mundo que necesitaba abandonar porque me hacía demasiado daño, y gracias a ella, su equipo y el trabajo que me marcaron con el apoyo de mi familia, ahora estoy más viva que nunca y con muchas ganas por seguir con la lucha que Ana María Pérez del Campo ha impregnado por todo mi sistema.
Ana Mª Pérez Del Campo tiene una única meta, luchar por y para las mujeres, contra el maltrato, el patriarcado, el machismo y en defensa de la igualdad. Son muchos los años que esta feminista de pura cepa ha implicado en poner a la mujer en el lugar que corresponde y no a la cola del mundo como siempre ha estado.
Algunos la consideran radical, otros (y algunas otras) incluso sienten odio hacia ella, y es que Ana María Pérez del Campo levanta pasiones, debido a ello estas opiniones quedan enterradas por todas las de aquellas personas que la aprecian, la admiran y la apoyan.
Pérez del Campo y su magnífico equipo devuelven la sonrisa que ya estaba perdida, hacen resurgir la vida donde todo estaba muerto, han salvado, salvan y siguen salvando a personas.
Tal y como ella dice “la igualdad tiene que dejar de ser un discurso teórico” y para eso sigue luchando desde muchos frentes, también como vocal del Observatorio Estatal sobre Violencia doméstica y de género”
 

 Fotografia de Pilar Navío. Ana María Pérez del Campo, Premio Libertas 2013

Ana María, cómplice de las mujeres

Yolanda Besteiro. Presidenta de la Federación de mujeres progresistas.

A mi querida Ana María, ¿qué decir sobre ti? Para quienes no te conozcan, diré que eres una de esas personas necesarias e imprescindibles para mejorar la vida y el reconocimiento de los derechos más básicos y fundamentales de toda la ciudadanía y que si no existieras habría que inventarte. En particular para las mujeres, eres el rayo que no cesa, la luz, la fuerza y la voz de la conciencia que permite crear, avanzar y no abandonar el camino por muchas piedras que nos coloquen. Para quienes te conozcan, no tengo que decir nada, no eres alguien que deje indiferente a nadie .... Y en lo que respecta a mi misma, Ana, no puedes imaginar lo que significas: maestra, compañera, amiga, a veces madre. Pero por encima de todo cómplice: sin tu sabiduría y apoyo decidido no estaría aquí y, con toda seguridad, mi vida seria distinta. Te quiere, Yolanda"




Ana Mª Perez Del Campo Noriega consigue la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo/2007

Gracias Ana María

Hortensia Hernández. Responsable de Heroínas.

Desde que soy consciente una de las personas que con más energía y determinación ha defendido a las mujeres en España en los medios y seguramente fuera de ellos ha sido Ana María Pérez del Campo.
Su claridad y su valentía vienen de lejos. No sola la admiro yo, la admira también mi madre de ochenta y dos años . Su trabajo de mujer contemporánea ha ayudado a mujeres de muchas generaciones.
El centro de apoyo integral  a la mujer que soñó e hizo realidad ha ayudado a mujeres que hoy son poderosas descendientes de su estirpe, mujeres a las que me siento profundamente unida en una sororidad que hace madre a Ana María en ideas, perseverancia y fe hacia las iguales.   Su visión sobre la reparación a la mujer que ha sufrido los efectos del machismo ha sido un modelo en el que seguimos y seguiremos inspirándonos por su visión completa del problema y por el cariño y profesionalidad con el que enfrenta su solución.
No sé si Ana María es madre en lo físico, pero su aporte nos ha nutrido y ayudado a crecer a muchas. Su maternidad espiritual deja claro que las mujeres somos más que madres biológicas. Podemos ser madres en miles de maneras. Nuestras capacidades de aporte a la humanidad son infinitas como lo demuestra Ana María, una madre coraje con hijas de diversas edades, formaciones y colores que se sienten arropadas bajo su amparo que después de muchos años se mantiene intacto. 
Gracias Ana María

Protestando en el Congreso de Diputados  junto con Rosa San Segundo a favor de los derechos de las mujeres 

Conocimiento, sensibilidad, entereza, convicción y generosidad extremas. Eso es Ana María Pérez del Campo Noriega.
Rosa San Segundo Manuel. Directora del Instituto de estudios de género de la Universidad Carlos III de Madrid.



“Eternamente agradecida Ana María Pérez del Campo Noriega por haberme dado la oportunidad de una nueva vida, literal y metafóricamente hablando”

Sara Beiztegi. Artista Multidisciplinar


Ana Mª Pérez del Campo Noriega ( 19 de mayo de 1936)

http://unaf.org/wp-content/uploads/2013/12/index7ok.html
http://www.separadasydivorciadas.org/wordpress/?tag=ana-maria-perez-del-campo
http://www.generandoarte.com/imagenes-de-la-presentacion-de-la-revista/
http://www.viruseditorial.net/libreria/editorial/horas+y+horas
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domingo, 10 de enero de 2016

Eugenia Tinajero Martínez pintora y escritora ecuatoriana


Eugenia Tinajero Martínez, fue la hija primogénita   de Blanca Martínez Mera  y  de Florencio Tinajero Albornoz. Nació en Quito el 10 de Enero de 1922 . Hoy cumpliría 93 años.  Eugenia murió el 6 de abril de 2009.

Eugenia tuvo sus raíces en las tierras de Ambato, Tungurahua donde podemos encontrarnos con sus obras y con retazos de su vida.



En  el Cementerio Municipal Nuestra Señora de La Merced, de la ciudad nos encontramos a su madre en el área de las personas ilustres y su primer esposo que falleció muy joven.En el Jardín Botánico de esta ciudad, en la Casa Museo Martínez-Holguín hay fotos suyas y de su primer esposo en la estancia dedicada a su madre.
En la Casa del Portal podemos ver imágenes de algunas de sus pinturas y en el museo dedicado a Luis A. Martínez se encuentran casi escondidos alguno de sus bellos cuadros. 
Les invitamos a conocer su aportación literaria y pictórica y celebrar su vida reconociendo sus valores. 

Eugenia Tinajero brilla con luz propia en Ecuador con sus aportaciones literarias y pictoricas , Gracias a un calendario que UNIFINSA  le dedico en 2010 podemos traer, no en la mejor calidad posible, las imagenes de su obra.  Debemos agradecer a Betty Miño que nos hizo saber de ese calendario y nos indico donde solicitarlo. 

Traemos también el texto que María Pachano de Saá le dedicará intercalado con las imagenes de sus obras. No olviden visitar algunas de ellas en La Casa del Portal de Ambato y en la casa museo de Luis A . Martínez en la misma ciudad ecuatoriana . 
Eugenia con su extraordinario talento recorrió el camino trazado por sus antepasados . Nacida en el seno de dos ilustres familias ambateñas , Mera y Martínez , en las que todos sus miembros brillaron por su inteligencia , en ella se conjugaron el mismo amor por la naturaleza, el apego a la tierra , a las artes . 
Este legado de los más altos valores y de erudición , hicieron de Eugenia de las más prestigiosas de la plástica nacional, sobresalió con su arte al que dedico toda su vida .

Dueña de un singular sentido del humor, que matizaba su deliciosa conversación , contagiaba con ese espíritu tan suyo de amar a la vida por sobre las adversidades . Este encantamiento se manifiesta en la diafanidad de sus paisajes, siempre frescos coloridos, vibrantes .

La técnica y los secretos de la pintura que había de heredar de su abuelo don Luis A. Martínez le fueron entregados por sus queridos tíos don Juan León Mera Iturralde y don Luis Edmundo Martínez; sin embargo aunque sus claros denotan claramente el estilo Martínez –en los cielos, en el enfoque del paisaje.-Eugenia le imprimió su esencia, utilizando con maestría el pincel antes que la espátula. 

Son diáfanas sus obras en las que compiten el verde de los campos con las coloridas flores, los arboles otoñados y casi siempre la presencia inefable de un rio de aguas cristalinas, sin llegar jamás al paisaje almibarado. 
Con esta su riqueza creativa, emprendió su camino, con un estilo cada vez más personal.


Decisivo para su arte fue el inmenso amor por el campo, acunado por su querida Palama, terruño que en sus años juveniles le motivo a escribir su lindísima obra “ leyendas indígenas “ sobre los testimonios, leyendas y fabulas recogidas de sus caminatas con los lugareños que se han conservado en la tradición oral , aunque a decir de Augusto Arias , no son estos sus primeros pasos en la literatura ; a los ocho años de edad , Eugenia escribió su primera novela ; “ Entonces lo hacía con los alegres ojos de niña el descubrimiento del rio y la loma , los huertos y los ríos “.

Que valiosas fueron estas experiencias, sus contactos con la naturaleza de donde extrajo lo mejor para sus cuadros, su sensibilidad le llevo a pintar en una verdadera comunión con la tierra y cuando lo hizo elevo una oración a la vida. María Pachano de Saá 

La recordamos hoy,  en su cumpleaños ,y celebramos su vida agradeciendo la belleza que nos dejó en sus pinturas. Ojala fuera profeta en su tierra y desde esta pudieran difundirse sus obras !.




Cheryl Lauer  sobrina de su primer esposo nos cuenta sobre ella : 

Recuerdo que mi tía estaba llena de vida, tan cálida y amistosa, y una gran narradora. Su primer marido, William Roger Allen, era mi tío. La tía Genie lo llamaba "Roger" y  él la llamaba "Jenie".

A menudo se quedaba en la casa de mi familia cuando venía a visitar a nuestra familia extendida: la madre del tío Bill, siete hermanas y un hermano, además de muchas sobrinas y sobrinos. A todos nos encantó cuando vino a St. Louis de visita.
Siempre traía regalos para sus sobrinas y sobrinos. Todavía tengo un libro bellamente ilustrado de los cuentos de hadas de Hans Christian Andersen que me regaló, y también un chal, de Ecuador. Ella me leía del libro de cuentos de hadas y me llamaba "Thumbelina" de mi historia favorita.

Ella compartió mi habitación cuando se quedó en nuestra casa y uno de mis recuerdos más divertidos es tener miedo porque roncaba tanto que pensé que había un oso en mi habitación.
Ella tenía un maravilloso sentido del humor y escribía hermosas letras.
El saludo en la carta a mi madre (la hermana de su esposo) es solo un ejemplo.
Dot y Vince son mis padres, pero su humor se manifiesta en los apodos de los niños: "buen monstruo" para mi hermano Gary, "Big Tower" para mi alto hermano Ron," Prince "para mi hermano Terry, y querida" Thumbelina "para mí (una niña en ese momento).

Nuestra familia extendida disfrutó de picnics y acampando con la tía Genie, mis padres fueron a Washington DC con ella y se quedaron en la casa de su hermana Bea en Virginia. ¡Tenemos muchos buenos recuerdos de la tía Genie y la extrañamos mucho!





I remember my aunt as being full of life, so warm & friendly and a great storyteller. Her first husband, William Roger Allen,was my uncle. Aunt Genie called him ”Roger” and he called her “Jenie.

She often stayed at my family’s house when she would come to visit our extended family: Uncle Bill’s mother, seven sisters and a brother plus many nieces and nephews. We all loved it when she came to St. Louis to visit.
She always brought presents for her nieces and nephews- I still have a beautifully illustrated book of Hans Christian Andersen’s fairy tales she gave me, and also a shawl ,from Ecuador. She would read to me from the book of fairy tales and called me “Thumbelina” from my favorite story.

She shared my bedroom when 
she stayed at our house and one of my funniest memories is being scared because she snored so loud that I thought a bear was in my room!
She had a wonderful sense of humor and wrote beautiful letters.
The salutation in the letter to my mother( her husband’s sister) is just one example.
Dot & Vince are my parents, but her humor comes through in the nicknames for the children: “ good Monster” for my brother Gary, “Big Tower” for my 6’ 5” brother Ron, “Prince” for my brother Terry, and darling “Thumbelina” for me ( a little girl at the time).

Our extended family enjoyed picnics and camping with Aunt Genie , my parents went to Washington DC with her and stayed at her sister Bea’s house in Virginia. We have many fond memories of Aunt Genie and miss her so much!


http://heroinas.blogspot.com/2013/03/eugenia-tinajero-martinez.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Jard%C3%ADn_bot%C3%A1nico_Atocha-La_Liria
http://heroinas.blogspot.com/2015/11/blanca-martinez-mera.html
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sábado, 9 de enero de 2016

Iara Lee


Estos días estrena en varias ciudades españolas "La vida en espera: Referéndum y resistencia en el Sáhara Occidental", acerca del latir de las cuatro décadas de exilio en los campamentos de refugiados
"La resistencia no violenta es la clave", reflexiona

Recorrer cada rincón del globo terráqueo se ha convertido en la forma de vida de Iara Lee, una mujer de origen coreano que nació en Brasil y que vive allá donde la inquietud por documentar la lucha y resistencia de los pueblos le lleve. Ese es el secreto de su estilo de vida nómada.

Lee es productora y directora de documentales, pero por encima de cualquiera de esas cualidades, se considera activista. La dedicación por la defensa de los derechos humanos procura plasmarla en sus trabajos gráficos. La variedad de los temas en la filmografía de esta directora, con la resistencia como denominador común, lo avala.


Ha conseguido llevar a las pantallas de medio mundo, desde la antesala de la guerra en Siria, hasta la espera pacífica por la autodeterminación del pueblo saharaui; pasando por el esfuerzo en preservar la entidad Kalash erosionada por la pobreza y el islamismo de la zona; así como las historias de los sherpas que ayudan a los escaladores a conquistar el K2, el segundo pico más alto de la Tierra, ubicado en Pakistán.

Pero su compromiso no acaba ahí. Es la fundadora y directora de la organización “Culturas de la Resistencia”, cuyo objetivo es el de promover y respaldar a organizaciones, activistas y artistas mundiales que trabajan desde la lucha pacífica por un mundo más justo y democrático.

Desde eldiario.es no hemos querido perder la oportunidad de conversar con Iara Lee, que estos días Madrid, Barcelona y Bilbao se convertirán en su nuevo hogar, para proyectar su último documental, “La vida en espera: Referéndum y resistencia en el Sáhara Occidental”, acerca del latir de las cuatro décadas de exilio en los campamentos de refugiados y de la ocupación ilegal por parte del régimen de Marruecos, que padece el pueblo saharaui, desde que fuera abandonado por el Gobierno español.

P: ¿Qué es para usted la resistencia?

R: Tenemos que resistir a tantas cosas: problemas ecológicos, de derechos humanos… Todo es un movimiento de resistencia. Para combatir estas dificultades tenemos que trabajar de una manera proactiva. Hacer películas es una forma de documentar, pero después hay que hacer más.

P: Usted vivió en primera persona el ataque por parte de la marina israelí contra la Flotilla a Gaza , tanto es así que sus imágenes fueron las únicas que las autoridades israelís no pudieron confiscar, ¿qué significó para usted lo que ocurrió?

R: En la Flotilla esperábamos de todo, pero no que mataran a la gente –el ataque se saldó con nueve muertos-. El cámara que trabajaba conmigo consiguió esconder el material y gracias a eso fueron las únicas imágenes que salieron a la luz. En una sola semana se registraron más de un millón de descargas de los videos. Además conseguimos presentar el documento en las Naciones Unidas. Todo esto enfadó mucho al Gobierno de Israel.

P: En 2003, con el escenario de fondo de la guerra de Iraq, decidió trasladarse a la zona del norte de África y Oriente Medio para tratar de comprender mejor lo que pasaba. ¿Qué análisis puede hacer en la actualidad?

R: ¿Qué pasa con Oriente Medio? Es muy triste que la gente sea víctima de todas las manipulaciones. Existe un conflicto entre chiíes y suníes, que se ha creado desde el exterior. Yo pienso que se trata de una manipulación: ‘dividir para conquistar’, como siempre ha ocurrido. Un ejemplo es lo que está pasando en Yemen, donde Arabia Saudí bombardea, pero todo el mundo mira hacia otro lado. Es muy triste. Yo viví en muchos países de la zona que ahora no puedo visitar porque están en guerra.

P: Es usted una nómada que conoce culturas, pueblos y resistencias de casi todo el planeta. ¿Qué saca en común?

R: La solidaridad. En todos lados puedes compartir un almuerzo una cena, charlar, compartir…el mundo es un pueblo. Tenemos que promover la solidaridad en contra de lo que propone el capitalismo, que es la competición.

P: ¿Qué tipo de resistencias le han marcado?

R: La resistencia no violenta es la clave. En los países que viven bajo la ocupación la resistencia es muy fuerte porque la vida tiene que continuar, pese a la situación. Para mí lo más importante es no optar por la violencia, porque es muy fácil entrar en la guerra pero no salir de ella. Yo no creo que eso sea una solución. Por ejemplo el pueblo saharaui es pacífico con su resistencia creativa, aunque después de cuarenta años, la paciencia se agota. Por eso llamo a la solidaridad del mundo entero.

P: Seguramente conoce a muchas personas anónimas que luchan por los derechos humanos…

R: Los luchadores más increíbles son los anónimos. Por ejemplo en Siria estamos ayudando a un grupo de voluntarios que se llama “Cascos Blancos” y que acude a socorrer a las víctimas tras los bombardeos. Estas personas son anónimas, son mártires de la libertad, dan su vida por ella.
Fabiola Barranco Riaza  @FabiolaBarranc1
04/12/2015 - 20:31h

http://www.eldiario.es/desalambre/Arabia-Saudi-bombardea-Yemen-mundo_0_458804698.html
http://mendifilmfestival.com/MFF/index.php/es/2015-05-19-15-19-46/protagonistas-2015/745-iara-lee
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viernes, 8 de enero de 2016

Amazonas: guardianas de la vida y la dignidad


Durante siglos nuestra madre tierra nos ha albergado, nos ha brindado lo necesario para la pervivencia como pueblos y hemos entendido que hacemos parte integral de este planeta y, en retribución, hemos de cuidarla, respetarla y protegerla, porque ella es el legado para nuestras futuras generaciones.
A pesar de nuestros esfuerzos por mantener esta concepción de conservación y protección, la madre tierra se encuentra constantemente amenazada. Durante miles de años las mujeres indígenas hemos tenido que sufrir cambios sociales, políticos, económicos y administrativos, así como también culturales y ambientales. Cambios que en su mayoría son negativos para nuestro bienestar, el de nuestras familias y comunidades, como lo es el cambio climático. 

Actualmente se habla mucho sobre este tema y estudios científicos demuestran que los bosques lluviosos del Amazonas central están experimentando grandes cambios en su dinámica y composición de especies, producto de los altos niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, que aumentan cada día; han hallado también que la mayor concentración de los diferentes gases contaminantes se encuentran en el océano y que, cuando hay amplias extensiones de cultivos, la tierra emite grandes cantidades del llamado dióxido de carbono. 
Además, y en vista de que la superficie forestal mundial se reduce cada año a causa de la deforestación, tenemos presencia de huracanes con mayor intensidad y frecuencia, la extinción de fauna y flora, el aumento del periodo de sequías, inundaciones, olas de calor, detrimento de los glaciares, aumento de incendios forestales, entre otras muchas consecuencias, sin nombrar los efectos que todos estos factores causan en el ser humano. 

Las mujeres indígenas no somos ajenas a estas causas y consecuencias, ya que las padecemos directamente. Es en nuestros suelos que se buscan los recursos naturales, donde - con el pretexto de ampliar las fronteras agropecuarias y la colonización- se talan árboles, se queman bosques y se explota a cielo abierto la minería. Entonces, cuando queremos recoger los frutos de esos árboles, cuando nuestros hombres van a cazar, a pescar o a buscar los materiales para la construcción de nuestras viviendas, o cuando nuestros hijos van a jugar al río, nos encontramos con una desolada verdad: ya no están los recursos o se encuentran destruidos, y parte de nuestro sustento alimenticio y de vida se ha perdido. 

Cuando salimos de casa nos encontramos con la destrucción de hábitats por la contaminación y por la aspersión con químicos, ya sea para la erradicación de cultivos ilícitos o fumigaciones para el control de plagas de los monocultivos lícitos, y nos enfrentamos a enfermedades tales como deformaciones genéticas, problemas de piel, contaminación de las aguas, problemas gastrointestinales, dengue, fiebres y hasta cáncer, y muchas de nosotras -por no decir la totalidad- no contamos con la atención médica adecuada y tenemos que sufrir las consecuencias. 

Nuestros estilos de vida se ven afectados y se nos dificulta tener mayor certeza para predecir los ciclos naturales, los cuales son de vital importancia para nosotras y nuestras comunidades. A través de ellos sabemos cuándo sembrar, cuándo tendremos las cosechas, cuándo hay subiendas, conocemos las épocas de caza y reproducción de los animales, y sabemos cuándo los ríos son transitables. Nos enfrentamos con mayor frecuencia a sequías o inundaciones, fuertes olas de calor o frío, que nos afectan como humanos y que ponen en riego nuestra pervivencia como pueblos indígenas; nuestro calendario ecológico se ha descontrolado, al igual que el sistema planetario, por causa del cambio climático.
Bernardita Remuy


El 12 de octubre del 2013 casi 150 mujeres de siete nacionalidades indígenas se encaminaron en una marcha por la vida. Un trayecto de 219 kilómetros las trajo a Quito para pedir al Gobierno nacional que respetara sus territorios ancestrales, y que se abstuviera de explotar el petróleo que yace bajo su kawsak sacha, su selva viviente. 
Cuatro días más tarde, el 16 de octubre del 2013, llegaron a la capital con sus niños en brazos, sus caras de ángulos definidos decoradas con diseños de tinta vegetal, con la misma fuerza y determinación con la que empezaron su camino. Si bien las mujeres siempre han jugado un rol activo en las marchas históricas que han marcado la lucha por los derechos de los pueblos indígenas en el Ecuador, esta fue la primera caminata organizada y liderada por mujeres. Como madres, creadoras de vida, las mujeres de la Amazonía sienten la responsabilidad de liderar la lucha contra la extracción petrolera y la destrucción de la pacha mama. A pesar de que la opinión pública celebró el temple y la fuerza de las mujeres amazónicas durante la marcha, el Presidente Rafael Correa se negó a escucharlas.


El 28 de noviembre del 2013, una delegación más pequeña de las mujeres amazónicas llegó a Quito para manifestarse en forma pacífica en contra de la Décimo Primera Ronda Petrolera, durante la cual se subastaban seis millones de hectáreas de territorio indígena. En medio de la confusión de la protesta, uno de los manifestantes amenazó con su lanza golpeando la cabeza del empresario. El Presidente Correa aprovechó este incidente para tachar a los movimientos indígenas de peligrosos y violentos. A pesar de este incidente y de las acciones del Estado, las mujeres amazónicas continúan luchando por la defensa de la vida en sus diferentes territorios ancestrales. De las tierras shiwiar, a las sápara, a las cuencas de los ríos Curaray y Bobonaza, el avance de la frontera petrolera ejerce presión de diferentes maneras y ritmos. 

En algunos casos la etapa de exploración recién comienza, en otros la licitación ya se llevó a cabo y la explotación se avecina rápidamente. Pero en cada uno de los territorios, las mujeres están a la cabeza de la resistencia, utilizando sus recursos mínimos para denunciar a los líderes comprados por el dinero del petróleo y las violaciones de los procesos de consulta previa.
'Amazonas: Guardianas de la Vida' es un ensayo fotográfico que documenta la lucha de las mujeres indígenas en defensa de la Amazonía ecuatoriana, a través de una serie de imágenes que combinan sus retratos, testimonios escritos y expresiones artísticas. El ensayo es el resultado de conversaciones y talleres de fotografía, escritura, y pintura. Los textos sobre las imágenes son auto reflexiones de su vida, cultura, historia, tradiciones, y las razones para la lucha contra la extracción petrolera en sus tierras ancestrales.
Felipe Jácome, para EL COMERCIO www.felipejacome.com
*Felipe Jácome es fotógrafo documental y tiene estudios en Economía por la Johns Hopkins y la London School of Economics. Su trabajo está enfocado en movilidad humana y derechos humanos.
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miércoles, 6 de enero de 2016

Las mujeres de Shiripuno en la amazonia ecuatoriana nos esperan


Una asociación de  31 mujeres  de Shiripuno, comunidad kichwa cerca de Misahualli, desarrolla  alli , desde hace diez años, un proyecto de turismo solidario en base a proporcionar hospedaje  para el turismo en  cabañas  que estan  construidas en su mayoría con material de la zona y con técnicas tradicionales a fin de conservar la armonía con el medio ambiente.
Rosa nos muestra como  trabajan
Las  mujeres mantiene el espacio a mostrar.  Si las visita, ellas le recibirán compartiendole  su cultura y conocimiento de la vida de los kichwas en la selva amazonica.
Tendrán a su alcance la posibilidad de conocer la preparación del chocolate,  la búsqueda de  oro, podrán ver danzas tradicionales, y tratar de  entender las realidades de la vida de los kichwas.
Las habitaciones de las cabañas  tienen camas con mosquiteros y  algunas están equipadas con baño privado. Las paredes están semi abiertas para dejar pasar los sonidos nocturnos de la selva. Los precios no suelen ser superiores a los 20 dolares por persona y dia .
Elaboran preciosos collares con semillas . Este collar lo elaboró Salomé .

No hay electricidad en las cabañas, la iluminación se hace con velas. Un cargador de baterías con energía solar está disponible por las noches, para recargar sus cámaras fotográficas o filmadoras.
En la comunidad puedes pasar un día entero,o  solo medio día, disfrutando de un almuerzo tradicional de Maito( pescado/pollo cocinado en una hoja grande).
Puedes acceder al poblado en barca  por el rió Napo o también en taxi desde Misahualli .
Podrás comprar artesanía elaborada  en directo por la asociación de mujeres, ver naturaleza diversa incluso, si quieres, fotografiarte con una boa.
Les invitamos a visitar este maravilloso lugar, apoyando de paso, este emprendimiento de mujeres que les ayuda en sus vidas.
No olviden protegerse con  repelentes de mosquitos .
http://www.hamadryade-lodge.com/es/kichwa-comunidad-ecuador-selva-amazonia-hotel-eco-lodge/
http://www.disfruta-ecuador.com/mini-tour/amazonia/shiripuno-5-dias.html
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