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lunes, 23 de enero de 2023

Gertrude Belle Elion, Nobel de Fisiología y Medicina en 1988



Gertrude Belle Elion (Nueva York, 23 de enero de 1918-Carolina del Norte, 21 de febrero de 1999) fue una bioquímica y farmacóloga estadounidense, que recibió en 1988 el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por su "descubrimientos de los principios clave sobre el desarrollo y el tratamiento de medicamentos"

Nacida en la ciudad de Nueva York, hija de emigrantes judíos, se licenció en el Hunter College en 1937 y en la Universidad de Nueva York en 1941. Impedida de obtener un puesto de investigadora debido a su condición de mujer, trabajó como asistente de laboratorio y profesora de instituto, antes de convertirse en asistente de George H. Hitchings en la compañía farmacéutica Burroughs-Wellcome (actualmente GlaxoSmithKline). Nunca obtuvo un título formal de doctora, pero posteriormente fue reconocida con un título honorario por la Universidad George Washington. Enseñó en la Universidad de Duke.

A la hora de decidirse por una especialización en sus estudios le influyó mucho la enfermedad que padecía su abuelo, con el que estaba muy unida, y que murió de cáncer cuando ella tenía 15 años. Este hecho la motivó a ahondar más en esa enfermedad y en el modo de curarla. Por tanto, se decidió por la rama científica: química.

Tal y como relatan Laia Rosich y Félix Bosch de la Fundación Dr. Antoni Esteve, Elion siempre mostró interés por adquirir nuevos conocimientos. Ambos afirman que fue una persona con gran determinación y perseverancia, lo que le permitió afrontar los prejuicios contra su condición de mujer.

Estudió Química en el Hunter College cuando sólo tenía 15 años, dos menos de lo que correspondía. Elion consiguió cursar la licenciatura de forma gratuita gracias a su buen expediente académico. El crack financiero de 1929 había afectado de modo considerable a la situación económica de la familia, que no podía permitirse pagar los estudios de su hija en la Universidad.

Las dificultades también continuaron al salir de la Universidad. Como en toda crisis económica, no había mucho trabajo. Además, las mujeres científicas tenían más difícil el acceso al mundo laboral por aquel entonces. "En una entrevista de trabajo, fue rechazada por temor a distraer la atención de los trabajadores que, por supuesto, eran todos hombres", cuentan Rosich y Bosch. Elion combinó la enseñanza con un pequeño empleo de ayudante de laboratorio para costearse los estudios de postgrado.

En 1939 empezó un máster en Química en la Universidad de Nueva York. Era la única mujer que había. Trabajaba por la mañana como recepcionista en un consultorio médico y por las tardes como profesora de química y física. Dedicaba las noches y los fines de semana a estudiar el máster, el cual terminó en 1941.

El mismo año que Elion terminó el máster, máxima titulación académica que consiguió, su prometido falleció a causa de una endocarditis bacteriana. Una enfermedad que fue curable sólo unos años después con la llegada de la penicilina. La pérdida de ambos seres queridos fue el detonante para esforzarse en mayor medida por encontrar un tratamiento a las enfermedades que sufrieron.


La llegada de la Segunda Guerra Mundial cambió las reglas del juego que hasta entonces había. Muchos hombres que se dedicaban a la ciencia tuvieron que irse al frente, así que por primera vez, las mujeres podían optar a puestos de trabajo antes inaccesibles. Elion estuvo trabajando como química analítica en una empresa de alimentación un año y medio hasta que lo cambió por un puesto de investigadora en la farmacéutica Johnson & Johnson.

En 1944 la joven pudo acceder a un trabajo como ayudante de George H. Hitchings en la compañía farmacéutica Burroughs-Wellcome (actualmente GlaxoSmithKline). En su laboratorio, la científica pasó de ser experta en química orgánica a adentrarse en los campos de la bioquímica, la inmunología, la farmacología…


Era una época en la que aún no se conocían bien los ácidos nucleicos (la estructura de la doble hélice se descubrió en 1953), pero Elion y Hitchings plantearon una hipótesis: si las células de los seres vivos necesitaban sintetizar ácidos nucleicos, podían bloquear de algún modo el crecimiento de bacterias, parásitos o células cancerosas (cuyo metabolismo es más rápido que el de las células sanas) introduciendo piezas erróneas en el organismo. Esta teoría conocida como la teoría de los antimetabolitos necesitaba de complejos estudios de síntesis química. La clave era fabricar moléculas muy similares a las bases pirimidínicas y púricas de los ácidos nucleicos, pero que tuvieran algún error estructural que consiguiera detener su metabolismo. Es decir, Elion y Hitchings utilizaron las diferencias bioquímicas entre células humanas normales y patógenas (agentes causantes de enfermedades) para diseñar fármacos que pudieran eliminar o inhibir la reproducción de patógenos particulares sin dañar las células huéspedes. Pasaban así de la 'prueba de ensayo y error' a una estrategia mucho más racional, directa y a la larga, eficaz para diseñar fármacos que pudieran eliminar o inhibir la reproducción de patógenos particulares sin dañar las células huéspedes.1​

A los dos años de trabajar en el laboratorio de Burroughs Wellcome, Elion se vio obligada a elegir entre el doctorado y su trabajo en la compañía farmacéutica. Por presiones del decano del Brooklyn Polytechnic Institute, donde realizaba la tesis a tiempo parcial, la joven científica abandonó sus estudios para dedicarse a la ingeniosa labor de sintetizar antimetabolitos. Y paradójicamente años después se convirtió en Premio Nobel sin haber obtenido el doctorado. Nunca llegó a obtener el título oficial de doctora, pero posteriormente fue reconocida con tres doctorados honoris causa por la Universidad George Washington, la Universidad de Brown y la Universidad de Míchigan.​

El trabajo con Hitchings dio sus primeros frutos a finales de la década de los 40. Lograron demostrar que "la inhibición de la síntesis del ADN en las células tumorales, las bacterias y los virus, podía conseguirse utilizando análogos de los ácidos nucleicos", cuentan Rosich y Bosch. En 1948, Elion sintetizó por primera vez la diaminopurina. Este compuesto inhibía el crecimiento de Lactobacillus casei mediante su incorporación a las cadenas de ADN. Los estudios clínicos de este compuesto mostraron resultados esperanzadores en el tratamiento de la leucemia. Sin embargo, también se observaron efectos secundarios relacionados con náuseas y vómitos. A pesar del revés, Hitchings y Elion no dejaron de trabajar en ello. Tres años después, sintetizaban dos derivados que inhibían la biosíntesis purínica:​ la 6-tioguanina y la 6-mercaptopurina. "Especialmente importante fue la mercaptopurina", explica Baños. Considerado el primer anticanceroso eficaz en la lucha contra la leucemia infantil, permitió aumentar la supervivencia de los niños de 3 a 12 meses.​

Sus resultados conllevaron a la rápida aprobación del fármaco por parte de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés). La síntesis de la mercaptopurina marcó, sin duda, un antes y un después en la historia de la medicina: actualmente el compuesto se usa en combinación con otros fármacos en pacientes con leucemia linfoide aguda. Con ello, el pronóstico de esta enfermedad es mucho más favorable, pues remite en torno al 80% de los casos y los niños que la superan alcanzan la vida adulta.

El trabajo de Gertrude B. Elion, el cual desembocó en terapias curativas. Así fue como en 1950 llegaría la pirimetamina, un medicamento exitoso en el tratamiento de la malaria. La lista de fármacos pronto comenzó a crecer con la trimetoprima o la azatioprina. En este segundo caso, pudieron demostrar su eficacia como inmunosupresor en pacientes receptores de trasplantes. Otros trastornos, como la gota, la artritis reumatoide o la leishmaniasis, fueron por fin combatidos gracias a la labor de estos investigadores.

Cuando Hitchings se jubiló en 1967, Gertrude B. Elion siguió trabajando al frente del grupo como Jefa del Departamento de Terapia Experimental de Borroughs Wellcome. Meses después llegó el aciclovir, considerado como el primer fármaco antiviral que bloqueaba la replicación del virus del herpes. Elion se retiró en 1983, pero no dejó de lado su pasión por la ciencia. Continuó como investigadora emérita, ayudando en el desarrollo del primer medicamento contra el SIDA: la zidovudina (AZT).

También trabajó para el Instituto Nacional del Cáncer, la American Association for Cancer Research y la Organización Mundial de la Salud.

Aunque su mayor investigación, y por la que le otorgaron el Premio Nobel en Fisiología o Medicina 1988 junto a George Hitchings y James W. Black, es el estudio de las diferencias bioquímicas entre células humanas normales y patógenas para diseñar fármacos que pudieran eliminar o inhibir la reproducción de patógenos particulares sin dañar las células huéspedes. Otros premios que recibió son la Medalla Nacional a la Ciencia (1991) y el Premio Lemelson-MIT al logro de toda una vida (1997). En 1991 se convirtió en la primera mujer perteneciente al National Inventors Hall of Fame.​

Murió por causas naturales en Carolina del Norte en 1999, con 81 años de edad.​ Permaneció soltera y nunca tuvo hijos.​




Descubrimientos
6-mercaptopurina (Purinetol), el primer tratamiento contra la leucemia. 
Azatioprina (Imuran), el primer agente inmunosupresor, usado en los trasplante de órganos.
Alopurinol (Zyloprim), contra la gota.
Pirimetamina (Daraprim), contra la malaria.
Trimetoprim (Septra), eficaz frente a las meningitis bacterianas y algunos tipos de septicemia, e infecciones bacterianas del tracto urinario y respiratorio.
Aciclovir (Zovirax), contra virus Herpes.
Nelarabina para el tratamiento del cáncer.

https://www.advancedsciencenews.com/pioneers-in-science-gertrude-b-elion/

https://www.nobelprize.org/womenwhochangedscience/stories/gertrude-elion

https://www.historiadelamedicina.org/elion.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Gertrude_Belle_Elion
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lunes, 23 de agosto de 2021

Florence Seibert bioquímica conocida por haber inventado el test de la tuberculosis


Florence Barbara Seibert (Easton, 6 de octubre de 1897-San Petersburgo, 23 de agosto de 1991) fue una bioquímica estadounidense conocida por haber inventado el test de la tuberculosis tras haber desarrollado un método para purificar la proteína derivada en la tuberculina (PPD), método que fue adoptado por la Organización Mundial de la Salud para la lucha contra ese mal. Seibert es miembro del Salón de la Fama Nacional de Mujeres de los Estados Unidos.

Seibert nació  en Easton, Pennsylvania (Estados Unidos), y a la edad de tres años padeció la enfermedad de la polio, lo que la obligó a llevar hierros en las piernas y a caminar con cojera durante prácticamente toda su vida. No obstante, a medida que iba entrando en la adolescencia se empezó a interesar por biografías de famosos científicos, lo que desarrolló su interés por la ciencia.

Se graduó en la sociedad académica Phi Beta Kappa en 1918, y junto con una de sus profesoras de química, Jessie E. Minor, trabajó en el laboratorio químico de Hammersley Paper Mill, en New Jersey. Cinco años más tarde, Seibert obtuvo un doctorado en bioquímica por la Universidad de Yale. Fue aquí donde estudió las inyecciones intravenosas de proteínas de la leche bajo la dirección del bioquímico Lafayette Mendel. De esta manera desarrolló un método para prevenir que estas proteínas fueran contaminadas por bacterias.


En 1923, Seibert trabajó como doctora invitada en la Universidad de Chicago. Fue financiada por la Sociedad Filosófica Estadounidense, un premio difícil de conseguir tanto para hombres como para mujeres, y durante esta época trabajó a tiempo parcial tanto en el Ricketts Laboratory de la Universidad de Chicago, como en el Sprague Memorial Institute, también en Chicago.

Un año más tarde, recibió el Premio Howard Taylor Ricketts por el trabajo que inició en Yale y había continuado en Chicago. Seibert reportó en Yale un curioso hallazgo, y es que las inyecciones intravenosas solían causar fiebre en los pacientes. Determinó que las fiebres eran provocadas por toxinas producidas por la bacteria. Las toxinas podían contaminar el agua destilada cuando el spray del agua hirviendo en el frasco de destilación alcanzaba el frasco receptor, de modo que Seibert inventó un nuevo spray para prevenir la contaminación durante el proceso de destilación. Este proceso de purificación de pirógeno fue publicado en The American Journal of Physiology, proceso que fue posteriormente adoptado por la Administración de Alimentos y Medicamentos, los Institutos Nacionales de Salud, y varias compañías farmacéuticas. Gracias a su trabajo con los pirógenos, Seibert sería galardonada en 1962 con el Premio John Elliot Memorial de la Asociación Estadounidense de Bancos de Sangre.

Seibert trabajó como instructora en patología desde 1924 hasta 1928 en la Universidad de Chicago, siendo contratada este último año como profesora ayudante de bioquímica. Un año antes, su hermana Mabel se había trasladado a Chicago para vivir y trabajar con ella, desempeñando las labores de secretaria y ayudante de investigación.

Durante esta época, Seibert conoció al doctor Esmond R. Long, quien estaba trabajando en la tuberculosis. En 1932 aceptó irse junto con Long al Henry Phipps Institute, en la Universidad de Pennsylvania. Él se convirtió en profesor de patología y director de laboratorios en dicho centro, mientras que ella aceptó un puesto como profesora ayudante en bioquímica. La meta que ambos tenían era desarrollar un test fiable que identificara la tuberculosis. La tuberculina derivada anterior, el bacilo de Koch, había producido resultados negativos falsos en los test de tuberculosis desde 1890 a causa de la impureza del material.

Junto a la supervisión y financiamiento de Long, Seibert identificó como proteína el agente activo en la tuberculina. Tuvo que pasar muchos años desarrollando métodos para separar y purificar la proteína del denominado Mycobacterium tuberculosis hasta obtener la proteína purificada derivada (PPD), la cual permitió la creación de un test de tuberculosis fiable.

La primera publicación sobre dicha purificación de la tuberculina tuvo lugar en 1934, aunque algunas fuentes acreditan su éxito con el aislamiento de la proteína entre los años 1937-38, cuando Seibert visitó la Universidad de Uppsala, en Suecia, para trabajar con el científico ganador de un Nobel Theodor Svedberg. Finalmente, es en 1940 cuando la proteína purificada derivada de Seibert (PPD) se convierte en el modelo nacional e internacional para los test de tuberculosis. Tres años más tarde recibiría el primer Premio al Mérito de la Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias.

De 1932 a 1959, Seibert siguió investigando en el Henry Phipps Institute de la Universidad de Pennsylvania. Fue profesora ayudante de 1932 a 1937, profesora asociada de 1937 a 1955, y profesora de bioquímica de 1955 a 1959, siendo este último año la fecha oficial de su retirada.

Tanto ella como su hermana Mabel se trasladaron más tarde a San Petersburgo, Florida, donde Seibert siguió investigando las posibles relaciones entre las bacterias y los tipos de cáncer, trabajando con el hospital Mound Park, y con el centro de investigación Bay Pines V.A. También continuó publicando documentos científicos hasta 1977. Las teorías que relacionan bacterias con cáncer siguen creando polémica hoy en día.

En 1968, Seibert publica su autobiografía Pebbles on the Hill of a Scientist.



Otros de los muchos premios que recibió a lo largo de su vida son la Medalla Trudeau, otorgada por la Asociación Nacional de Tuberculosis en 1938, la Medalla Francis P. Garvan de la Sociedad Estadounidense de Química en 1942, y una mención en el Salón de la Fama Nacional de Mujeres en 1990.

Murió en San Petersburgo (Florida) en la residencia de Palm Springs, el 23 de agosto de 1991; tenía 93 años. En 1993 fue colocada una placa conmemorativa en su honor en Easton, Pensilvania, su lugar de nacimiento.


https://es.wikipedia.org/wiki/Florence_Seibert
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domingo, 20 de septiembre de 2020

Elisa Izaurralde bióloga y bioquímica uruguaya


Elisa Izaurralde (20 de septiembre de 1959 en Montevideo, Uruguay – 30 de abril de 2018 en Tübingen, Alemania) fue una bióloga y bioquímica uruguaya.



 Elisa Izaurralde abandonó Uruguay a los 17 años para realizar sus estudios de licenciatura en bioquímica en la UNIGE. Obtuvo un doctorado en biología molecular en 1989, por su trabajo en la organización estructural del ADN realizado bajo la dirección de Ulrich Laemmli. Durante su posdoctorado en EMBL en Heidelberg, Elisa Izaurralde hizo contribuciones fundamentales hacia nuestra comprensión de cómo se exporta el ARNm desde el núcleo celular al citoplasma. Regresó al Departamento de Biología Molecular de UNIGE en 1996 como Profesora Titular, enfocándose en factores clave de exportación de ARNm, antes de regresar al EMBL en 1999, donde amplió esta línea de investigación junto a Elena Conti. Mientras Elisa Izaurralde se concentraba en los aspectos funcionales del transporte de ARN, Elena Conti estudió el mismo tema utilizando análisis de estructuras de rayos X. Ambos investigadores fueron galardonados con el premio Gottfried Wilhelm Leibniz por este trabajo conjunto en 2008. Nombrada directora del Departamento de Bioquímica del Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo en Tübingen, en 2005, cambió su investigación hacia los mecanismos moleculares que permiten los micro ARN y proteínas de unión a ARN específicas para silenciar selectivamente moléculas de ARNm. 


Izaurralde fue directora del Departamento de Bioquímica del Instituto Max Planck para la Biología del Desarrollo en Tübingen, Alemania hasta su fallecimiento en 2018. En 2008 recibió el Premio Gottfried Wilhelm Leibniz, compartido con la científica Elena Conti, por "nuevos conocimientos fundamentales sobre el transporte intracelular de ARN y el metabolismo del ARN". Junto con Conti, ayudó a caracterizar proteínas importantes para exportar ARN mensajero fuera del núcleo celular​ y más tarde en su carrera ayudó a dilucidar los mecanismos de la represión traslacional y la decadencia del ARN mensajero.


Izaurralde falleció el 30 de abril de 2018 en Tübingen, Alemania, donde todavía se desempeñaba como directora del Departamento de Bioquímica del Instituto Max Planck para la Biología del Desarrollo.

Premios y reconocimientos
Premio Friedrich Miescher, Sociedad Suiza de Bioquímica, 1999[5]​
Premio al científico joven de la Organización Europea de Ciencias (ELSO), 2000[6]​
Fue elegida miembro de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO), 2000
Premio Gottfried Wilhelm Leibniz, Fundación Alemana de Investigación, 2008[2]​
Premio Ernst Jung de Medicina, 2012

http://biologie.unige.ch/fr/wp-content/uploads/sites/2/2018/07/Elisa-Izaurralde.jpg
https://es.wikipedia.org/wiki/Elisa_Izaurralde
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