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martes, 24 de septiembre de 2013

Curso de Prevención, detección y atención a la Violencia Sexual de Género


Desde la Fundación para la Convivencia Aspacia, conscientes de la invisibilidad que aún existe en torno a la violencia sexual de género en España y, de la necesidad de desarrollar estrategias públicas y privadas de prevención, atención e intervención, para prevenirla y erradicarla,  vamos a realizar durante tres fines de semana entre  los meses de octubre y noviembre el curso  “Prevención, detección y atención a la Violencia Sexual de Género” de 35 horas de duración (Octubre y Noviembre de 2013). Con ello, queremos contribuir desde nuestra experiencia y de la equipo docente colaborador, a la lucha contra la violencia sexual de género. 


Este curso está dirigido a equipos profesionales, voluntariado o activistas  que de forma directa o indirecta están en contacto con víctimas de violencia sexual en todas sus formas: agresión sexual, acoso sexual o abuso sexual. Así como a profesionales con experiencia en violencia de género, cuyo papel es determinante en el reconocimiento, intervención y derivación a los servicios adecuados para la reparación de las víctimas.


Adjuntamos el díptico del programa e insistimos en que no dudes en llamarnos para informarte sobre el curso: equipo docente, horarios, metodología de trabajo y forma de pago: 0034915931029





















 Todo nuestro apoyo a esta iniciativa porque entendemos que : Los equipos de violencia de género tienen que formarse en violencia sexual!
                                                                                                                        
Asociación para la Convivencia ASPACIA
C/ Covarrubias 22  1º Izq. 28010 Madrid
Tel. 91 593 10 29  Fax: 91 445 91 02
Móvil. 638 950 222
www.asociacion-aspacia.org

asociacion-aspacia@asociacion-aspacia.org

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jueves, 12 de septiembre de 2013

María Soledad Morales . #NiUnaMenos


 A los veintitrés años de su asesinato traemos al recuerdo a  María Soledad Morales (n. Valle Viejo, Catamarca, Argentina, 12 de septiembre de 1972 - San Fernando del Valle de Catamarca, Catamarca, 8 de septiembre de 1990) fue una joven estudiante argentina asesinada en la capital catamarqueña, por los "hijos del poder" local.
El intento de las autoridades de Catamarca por encubrir el asesinato desencadenó una serie de históricas movilizaciones populares que contaron con el apoyo de amplios sectores en todo el país, tras lo cual se logró el esclarecimiento del homicidio, se puso de manifiesto las condiciones semifeudales de ejercicio del poder en muchas provincias argentinas, y produjo un considerable cambio político en Catamarca.
A este caso se debe que aquellas "marchas del silencio" se popularizaran como método de lucha popular en muchísimos otros lugares del país en los que se reclama contra la impunidad.


A las 9.30 del lunes 10 de septiembre, en una zona conocida como Parque Daza (a siete kilómetros de la capital catamarqueña sobre la ruta 38), su cuerpo fue encontrado por unos operarios de Vialidad Nacional. Había sido salvajemente violada, le habían  hecho tremendas atrocidades. Se supo más tarde, que murió de un paro cardíaco por una dosis letal de cocaína. Fue reconocida por su padre por una pequeña cicatriz en una de sus muñecas.
Desde un primer momento las investigaciones fueron demoradas y manipuladas. El mismo jefe de la Policía de la Provincia, comisario general Miguel Ángel Ferreyra, al hallar el cadáver ordenó que lo lavaran (borrando huellas y señales de modo irrecuperable).
Los primeros rumores del pueblo decía que los responsables serían parientes de funcionarios, coloquialmente se les llamó "los hijos del poder". Los medios de comunicación difundían que en el crimen estaban sospechados los jóvenes Guillermo Luque (hijo del diputado nacional Ángel Luque), Pablo y Diego Jalil ( sobrinos del intendente José Jalil), y Miguel Ángel Ferreyra (hijo del jefe de Policía provincial).
Se tardó más de dos meses en abrir la investigación judicial, y una vez que la justicia intervino, el favoritismo de y hacia los posibles involucrados fue evidente.
En esas condiciones un diputado nacional por Catamarca, Ángel Luque, había declarado que si su hijo hubiera sido el asesino, el cadáver no habría aparecido. El escándalo llevó a la expulsión del diputado del Congreso y a que en 1991 el gobierno nacional, a cargo entonces del presidente Carlos Menem, interviniera primero el Poder Judicial de la provincia y luego los poderes ejecutivo y legislativo, destituyendo a Ramón Saadi, continuador de una larga tradición de gobernadores pertenecientes a su familia, y aliado de Menem.
El interventor enviado por el poder central fue Luis Prol, quien según Martha Pelloni:
"Prol fue enviado para fortalecer al Frente Esperanza, que era el menemismo, pero le salió el tiro por la culata porque perdieron las elecciones y ganó el Frente Cívico".
La intervención federal a la provincia, que incluyó el envío del ex subcomisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires Luis Patti para aclarar los hechos, también demostró falta de voluntad en la resolución del caso.
La cobertura

En medio de la investigación, Luque (h) dejó de ser visto en la provincia. Su desaparición fue notoria y motivo de especulaciones periodísticas hasta que fue hallado por un periodista  en Buenos Aires, adonde fue llevado por Patti.


En 1993, el director de cine Héctor Olivera, autor de "La Patagonia rebelde" y "La noche de los lápices", filmó "El Caso María Soledad", llevando el asesinato y la impunidad al conocimiento masivo.
El juicio

En esas condiciones, hacia 1996 se inició el juicio oral por el asesinato de María Soledad. Los imputados fueron Guillermo Luque y Luis Tula (ex novio de la víctima). La televisión nacional dio amplia cobertura al juicio transmitiéndolo en directo y registró en detalle los gestos de los jueces que evidenciaron una actitud parcial. Los gestos del juez Juan Carlos Sampayo, fueron reiterados por Canal 13 (autor de la primicia, alertados por un televidente) y el resto de la televisión nacional y produjeron un nuevo escándalo que llevó a la anulación del juicio.
En 1998, se realizó un nuevo juicio. Las condiciones políticas en el país y en la provincia habían cambiado considerablemente, y el 27 de septiembre Guillermo Luque fue condenado a 21 años de prisión por el asesinato y violación de María Soledad Morales, en tanto que Luis Tula fue condenado a 9 años de prisión como partícipe secundario del delito de violación.
El tribunal ordenó investigar el encubrimiento, pero nunca se hizo. El encubrimiento podría alcanzar a la plana mayor de la Policía catamarqueña, el ex gobernador Saadi, el subcomisario Luis Patti y el propio ex presidente Carlos Menem.


http://www.elancasti.com.ar/policiales/Se-cumplen-23-aos-de-la-muerte-de-Maria-Soledad-Morales--20130908-0015.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Soledad_Morales
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jueves, 5 de septiembre de 2013

Somalia : Violación y violencia sexual, amenaza constante para las mujeres desplazada

Las mujeres y las niñas que viven en campos provisionales para personas desplazadas en Somalia corren un gran riesgo de sufrir violaciones y otras formas de violencia sexual, ha manifestado Amnistía Internacional hoy, tras regresar de una visita de investigación al país.

Los investigadores de la organización hablaron con decenas de mujeres y niñas que se sentían expuestas a sufrir violencia sexual. Algunas, incluida una niña de sólo 13 años, habían sido violadas hacía poco. La mayoría de las víctimas contaban que no habían denunciado la agresión en la policía por temor a ser estigmatizadas y por falta de confianza en la capacidad o voluntad de las autoridades para investigar lo sucedido.

“Las mujeres y las niñas, obligadas ya a huir de sus hogares debido al conflicto armado y la sequía, se enfrentan ahora al trauma adicional de vivir bajo amenaza de agresión sexual”, ha señalado Donatella Rovera, asesora general de Amnistía Internacional sobre situaciones de crisis.

“Muchas de las mujeres con que hablamos viven en refugios fabricados con trapos y plásticos, que no ofrecen ninguna seguridad en absoluto. En el contexto de desgobierno existente en general en el país y de falta de seguridad de estos campos, no es de extrañar que se cometan tan terribles abusos.”

Una niña de 14 años que vivía en un campo de personas desplazadas en Mogadiscio había sido violada en su refugio y estaba recuperándose de un ataque de epilepsia a finales de agosto.

Contó a Amnistía Internacional:

“Me desperté y vi que un hombre estaba desnudándome. Quise gritar, pero me agarró por la garganta y no pude. Mi prima, de cuatro años, se despertó, y [el hombre] le dijo que se callara. Hizo lo que le interesaba y se marchó.”

La abuela de la niña dijo a Amnistía Internacional que los vecinos que se habían despertado a oír gritar habían visto a un hombre de unos 30 años, que llevaba un kikoi (taparrabos tradicional) y un bakor (tipo de bastón), salir del refugio y marcharse corriendo.

Otra mujer, madre de cinco hijos, explicó a Amnistía Internacional que había conseguido rechazar a un hombre armado que había entrado en su refugio para violarla a principios de agosto. En el forcejeo había sufrido heridas de bala en las dos manos. Estaba embarazada de tres meses en el momento de la agresión y perdió el bebé debido a ella.

Aunque los habitantes del campo fueron a denunciar el intento de violación a la policía, ésta no investigó nada.

Las investigaciones, procesamientos y sentencias condenatorias por violación y otras formas de violencia sexual son raras en Somalia, así que las supervivientes tienen poco incentivo para presentar denuncia en la policía. Algunas mujeres ha sido objeto de nuevos abusos y estigmatización por haber intentado denunciar la agresión.

En Somalia, las prácticas de la policía agravan a menudo el estigma que comporta la violencia sexual para las supervivientes, que pueden ser sometidas a indiscretas preguntas sin ninguna sensibilidad. Hay pocas mujeres policía para ocuparse de los casos de agresión sexual, pese a lo frecuentes que son.

Según la ONU, en 2012 se produjeron en Somalia al menos 1.700 casos de violación en asentamientos para personas internamente desplazadas, y al menos el 70 por ciento de ellos fueron obra de hombres armados, vestidos con uniformes del gobierno. De acuerdo con la información publicada, casi un tercio de las supervivientes eran menores de 18 años.
“La falta de capacidad y voluntad de las autoridades somalíes para investigar estos delitos y poner a los responsables a disposición judicial deja a las supervivientes de violencia sexual aún más aisladas y contribuye a propagar un clima de impunidad en el que los agresores saben que no tiene pagar por sus delitos”, ha añadido Donatella Rovera.

“Deben tomarse medidas concretas para garantizar justicia a las víctimas y transmitir de manera enérgica e inequívoca el mensaje de que la violencia sexual no puede tolerarse ni se va a tolerar.”

Dos decenios de conflicto y sequía periódica han obligado a centenares de miles de somalíes a abandonar sus hogares y acudir a caóticos campos para personas desplazadas internamente, donde viven hacinados, sin ninguna seguridad y en condiciones espantosas desde el punto de vista humanitario. Aunque han mejorado las condiciones de seguridad, en Somalia hay todavía más de un millón de personas desplazadas internamente.
 (30-08-13)

http://www.es.amnesty.org/noticias/noticias/articulo/violacion-y-violencia-sexual-amenaza-constante-para-las-mujeres-desplazadas/
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