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miércoles, 13 de mayo de 2026

Haydée Birgin abogada y feminista argentina



Haydeé Birgin (1938- 13 de  mayo de 2014)  fue una abogada y feminista argentina. Cursó sus estudios en la  Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Por su militancia política en la izquierda y su activismo feminista, debió exiliarse del país durante la última dictadura militar. Continuó su actividad profesional en México, abocándose al estudio de los derechos de las mujeres en el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo. Junto a Zita Montes de Oca, trabajó en lo que fue la primera Subsecretaría Nacional de la Mujer de Argentina, durante el mandato presidencial de Raúl Alfonsín. Fue fundadora del Equipo Latinoamericano de Género y Justicia.



Traemos unos magníficos artículos que nos ayudan a conocerla y valorarla mejor : 


Por Mariana Carbajal

Cuando todavía tenía a flor de piel la tristeza por el fallecimiento de una jurista feminista de la talla de Carmen Argibay, me sorprendió la triste noticia de otra pérdida de una gran luchadora por los derechos de las mujeres. Ayer por la mañana partió la abogada y socióloga feminista Haydée Birgin. Se quedó dormida en la noche del lunes y no despertó, en su departamento frente al zoológico. Tenía 75 años, casi la misma edad que la doctora Argibay. Y como la jueza de la Corte Suprema, dejó huella a su andar. Tal vez uno de sus grandes legados haya sido la creación, en 2003, del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), que desde hace varios años dirige otra destacada abogada formada al lado de Birgin, como es Natalia Gherardi. Desde ELA se han promovido acciones de incidencia, en políticas públicas y a través de litigios estratégicos y del trabajo en redes, con el fin claro de promover la equidad de género. Birgin fue una gran impulsora de redes.

Hacía más de un año que su salud se iba deteriorando, pero seguía trabajando, en la medida en que su cuerpo se lo permitía. Este lunes, de hecho, fue a las oficinas de ELA y participó de una reunión con el resto del equipo. Generosa, solidaria, afectuosa, así la recuerdan quienes tuvieron el privilegio de trabajar cerca de ella.

Haydée fue una de las primeras especialistas en América latina que vio el problema de la violencia hacia las mujeres más allá del delito penal, y se preocupó hace muchos años por promover lo que luego serían las leyes de “protección de la violencia familiar”, habilitando la intervención rápida y cautelar de la Justicia civil, que podría actuar con más rapidez y menos restricciones que los jueces penales, para imponer órdenes de protección y medidas de no acercamiento. Cuando la contracepción quirúrgica estaba prohibida salvo indicación médica –y aun así era difícil acceder a esa práctica hasta que se legalizó en 2006–, litigó para conseguir ligaduras a mujeres que las necesitaban. Defendió el derecho al aborto, puso en discusión el acceso a la Justicia como garantía de equidad y últimamente, desde ELA, planteó la necesidad de implementar políticas de cuidado –“que haya más guarderías, más jardines maternales”, decía–, en el camino de la igualdad entre hombres y mujeres.

Creció en un hogar de clase media porteño, donde tanto su padre –dueño de una papelería comercial– como su madre –ama de casa– le inculcaron desde chica que tenía que estudiar para trabajar y trabajar para tener independencia económica. Con ese mandato ingresó en 1958 a la Facultad de Derecho en la UBA. “La gente cree que yo era feminista en la facultad. La verdad es que no fue así. Siempre fui muy reivindicativa. Yo peleaba los espacios de la mujer. En los centros de estudiantes, las mujeres siempre ocupaban el lugar de secretaria de actas. Cuando a mí me tocó ser candidata a algo peleé no ser secretaria de actas. Entonces, fui tesorera. Lo mismo cuando fue la primera toma contra los fascistas en la facultad, vienen y dicen: las mujeres no participan. A mí me dio un ataque. Las únicas dos que protestamos fuimos una amiga y yo. La gente se acuerda de esas cosas y me asocia como feminista”, me decía en una entrevista que le realicé un año atrás.

Su entrada al feminismo vino de la mano de la historiadora española y activista Marysa Navarro. “Ella empezó a venir a la Argentina y juntaba gente para que escucharan sus charlas. Eran fines de los ’60, había pasado el Mayo Francés. Pasé muchos años encontrando dentro del marxismo una explicación que me permitiera definir el feminismo. Fue un delirio. Después vino el Año Internacional de la Mujer, en 1975, y decidimos formar un grupo”, me contaba Haydée. En ese grupo, me contó, estaba la austríaca Mimi Langer, quien peleó en la Guerra Civil Española, se exilió y fue pionera del psicoanálisis en el país. “Estuvimos reunidas un año y no fuimos capaces de escribir una página. Después algunas nos fuimos. Y el grupo se deshizo”, me apuntó. Haydée y su entonces esposo –diputado– junto a su hija Mariana tuvieron que dejar el país perseguidos por la Triple A y se instalaron en México. Entre 1973 y 1976 fue secretaria del bloque de la Alianza Popular Revolucionaria (APR). En México profundizó su vínculo con el feminismo, donde conoció a Marta Lamas, con quien compartió una entrañable amistad, que perduró hasta la actualidad.


Al regreso del exilio, fue una de las fundadoras de Lugar de Mujer, que ocupó el quinto piso del famoso edificio de los 70 balcones, en Corrientes y Pueyrredón. Y se trató de uno de los primeros espacios de producción y de debate de ideas feministas que se abrieron con el regreso a la democracia. Durante el gobierno de Alfonsín, Haydée fue coordinadora de la Unidad de Planeamiento de la Subsecretaría de la Mujer.

Sobre el momento actual en relación con la situación de las mujeres en el país, Haydée pensaba que se había avanzado “una barbaridad” en lo que las italianas dicen que es “el fin del patriarcado”. “Ya ninguna mujer piensa que está bien que la discriminen o la golpeen. Lo cual no significa que no la sigan discriminando o golpeando. Pero ya nadie cree que eso es correcto o está bien. Creo que el feminismo en la Argentina avanzó en eso, en la toma de conciencia. Pero de ahí a irradiar… falta mucho”, se lamentaba. Gracias, Haydée, por tus enormes aportes.



“Lo que está en juego es la libertad femenina”

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Página/12 entrevistó a la referente del feminismo para repasar la agenda pendiente en el camino a la igualdad de género en el país. La despenalización y legalización del aborto es el tema prioritario, sostiene.


  Por Mariana Carbajal
“Las feministas no mordemos”, le dice con ironía Haydée Birgin al fotógrafo del diario, que acaba de llegar a su casa y pregunta si puede escuchar la entrevista. “¿Por qué no vas a poder escuchar?”, quiso saber esta cronista. No es una pregunta que suelen hacer los fotógrafos. “A lo mejor me toman como espía”, respondió él, con cierta sorna. La escena, una anécdota pequeña, muestra los prejuicios y estereotipos que persisten todavía en la sociedad cuando hay delante una mujer que, como Haydée Birgin, se define como feminista. En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, este diario conversó con ella para repasar la agenda pendiente en el camino a la igualdad de género en el país. Desde su mirada, la despenalización y legalización del aborto es el tema prioritario. Las resistencias a debatirlo, opina, tienen que ver con que no se trata de un tema de igualdad, sino que atañe directamente a la libertad de las mujeres. “La criminalización del aborto es el límite al ejercicio de la libertad. A vos te pueden dar cantidad de medidas para avanzar en la igualdad, pero el derecho a decidir, no. El punto en juego es la libertad femenina”, dijo durante la entrevista.

Las plantas están recién regadas. En el living de su departamento, un quinto piso frente al zoológico, en Palermo, abundan las macetas. Referente en materia de equidad de género, Birgin es abogada y socióloga, con una larga trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres tanto en su labor profesional privada como en el sector público. La hipocresía de los sectores conservadores a la hora de ampliar los derechos sexuales y reproductivos es algo que le indigna. “Hace algunos años, una asesora del senador Ramón Puerta, que era miembro del Opus Dei y había sido funcionaria de Salud durante el gobierno de Menem, me dijo: ‘¿Vos sabés cuál es el sector social que se hace más ligaduras de trompas? Los sectores más católicos. Porque así tienen que confesarse una sola vez’”, recuerda.

Le molesta que la feliciten por el Día de la Mujer. Y se enoja con las publicidades sexistas que encasillan a las mujeres como amantes de los shoppings. No es que a ella no le guste comprar. El punto es el mensaje que transmiten y el lugar en que colocan a las mujeres.

Birgin fue una de las primeras especialistas en América latina que vio el problema de la violencia hacia las mujeres más allá del delito penal, y se preocupó hace muchos años por promover lo que luego serían las leyes de “protección de la violencia familiar”, habilitando la intervención rápida y cautelar de la Justicia civil, que podría actuar con más rapidez y menos restricciones que los jueces penales, para imponer órdenes de protección y medidas de no acercamiento. Cuando la contracepción quirúrgica estaba prohibida salvo indicación médica –y aun así era difícil acceder a esa práctica hasta que se legalizó en 2006—, litigó para conseguir ligaduras a mujeres que las necesitaban. El otro gran tema que puso en discusión fue el acceso a la Justicia como garantía de equidad.

“El tema del feminismo –dice– está totalmente imbricado con la política. Cuando tenés una política democrática sube el feminismo. Creo que en la Argentina el feminismo no prendió, salvo ahora, porque tenía que ver con la historia no democrática del país. En los países de Europa el feminismo creció con la política, pero tenían democracias estables. Nosotros saltamos de dictadura en dictadura. No había tiempo de consolidar eso”, dice Birgin.

–¿Cómo analiza este momento en términos de la situación de las mujeres?

–En lo que se creció una barbaridad es en lo que las italianas dicen es “el fin del patriarcado”. Ya ninguna mujer piensa que está bien que la discriminen o la golpeen. Lo cual no significa que no la sigan discriminando o golpeando. Pero ya nadie cree que eso es correcto o está bien. Creo que el feminismo en la Argentina avanzó en eso, en la toma de conciencia. Pero de ahí a irradiar... falta mucho.

–Se instaló en la agenda pública...

–Se necesita vivir en democracia para que las demandas femeninas aparezcan. Si no, no hay espacio. Cuando yo llegué a México había un movimiento de mujeres importante, ni hablemos en Perú y en otros países de América latina. Y me impactó mucho cuando volví a la Argentina, porque acá no había nada. Y fue en ese momento que fundamos Lugar de Mujer.

Lugar de Mujer ocupaba el quinto piso del famoso edificio de los 70 balcones, en Corrientes y Pueyrredón. Se trató de uno de los primeros espacios de producción y de debate de ideas feministas que se abrieron con el regreso a la democracia. Durante el gobierno de Alfonsín, Birgin fue coordinadora de la Unidad de Planeamiento de la Subsecretaría de la Mujer.

Esta abogada de hablar recio, nació y creció en un hogar de clase media porteño, donde tanto su padre –dueño de una papelería comercial– como su madre –ama de casa– le inculcaron desde chica que tenía que estudiar para trabajar y trabajar para tener independencia económica. Con ese mandato ingresó en 1958 a la Facultad de Derecho en la UBA. “La gente cree que yo era feminista en la facultad. La verdad es que no fue así. Siempre fui muy reivindicativa. Yo peleaba los espacios de la mujer. En los centros de estudiantes, las mujeres siempre ocupaban el lugar de secretaria de actas. Cuando a mí me tocó ser candidata a algo peleé no ser secretaria de actas. Entonces, fui tesorera. Lo mismo cuando fue la primera toma contra los fascistas en la facultad, vienen y dicen: las mujeres no participan. A mí me dio un ataque. Las únicas dos que protestamos fuimos una amiga y yo. La gente se acuerda de esas cosas y me asocia como feminista.”

Su entrada al feminismo, recuerda, vino de la mano de la historiadora española y activista Marysa Navarro. “Ella empezó a venir a la Argentina y juntaba gente para que escucharan sus charlas. Eran fines de los ‘60, había pasado el Mayo Francés. Pasé muchos años encontrando dentro del marxismo una explicación que me permitiera definir el feminismo. Fue un delirio. Después vino el Año Internacional de la Mujer, en 1975, y decidimos formar un grupo”, sigue Birgin, mientras saborea una bay biscuit que ablanda en su taza de café. En ese grupo, cuenta, estaba Mimi Langer, vienesa, peleó en la Guerra Civil Española, se exilió y fue pionera del psicoanálisis en la Argentina. “Estuvimos reunidas un año y no fuimos capaces de escribir una página. Después algunas nos fuimos. Y el grupo se deshizo.” Birgin y su entonces esposo –diputado– junto a su hija tuvieron que dejar el país perseguidos por la Triple A y se instalaron en México. Entre 1973 y 1976 fue secretaria del bloque de la Alianza Popular Revolucionaria (APR). En México profundizó su vínculo con el feminismo. “Yo llego a México, y me dice Langer: ‘Acompañame a una reunión con las feministas’. Era el grupo de Marta Lamas. Sin ese grupo no sé si yo hubiera sobrevivido en el exilio”, dice Birgin, agradecida por la camaradería que encontró en esos vínculos que todavía cultiva. “La Langer quería que yo les contara a las feministas cómo se podía tener una relación de amor que te potenciara. Porque las chicas en esa época se proponían compartir un tipo para no perder tiempo. Porque pensaban que los hombres te hacían perder mucho tiempo”, recuerda, divertida. Su relación de pareja no la había retraído, sino todo lo contrario: había potenciado su actividad política.

–¿Cuál es la agenda de género pendiente?

–En primer lugar, la despenalización y legalización del aborto, porque el aborto se sigue cobrando muertes a patadas. Y me parece un tema de hipocresía. En segundo lugar, las políticas de cuidado. La gente de escasos recursos no tiene dónde dejar a los chicos para ir a trabajar. Que haya más guarderías, más jardines maternales.

–¿Por qué piensa que cuesta tanto instalar en el Congreso el debate sobre el aborto?

–Porque el tema de las mujeres no es la igualdad, sino la libertad. Y la criminalización del aborto sería el límite de ejercicio de la libertad. A vos te pueden dar cantidad de medidas para la igualdad, pero el derecho a decidir no lo quieren otorgar. El punto es la libertad femenina.




http://www.derecho.uba.ar/derechoaldia/tapa/genero-y-derechos-recordando-a-haydee-birgin/+6956

https://nuso.org/autor/haydee-birgin/

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-215362-2013-03-08.html
http://www.wim-network.org/2014/05/haydee-birgin-adios-a-una-luchadora-feminista/

http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-548754346-violencia-familiar-haydee-birgin-editora-_JM

http://www.onumulheres.org.br/?noticias=15-05-14-onu-mulheres-destaca-o-legado-da-feminista-latino-americana-haydee-birgin
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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Teres C. Ulloa Ziáurriz comprometida con los derechos de las mujeres

 


Teres C. Ulloa Ziáurriz (31 de diciembre de 1949 - 28 de sptiembre de 2025 fue una reconocida abogada que emprendió una lucha tenaz en contra de la trata de mujeres con fines de explotación sexual, tarea a la que le dedicó su incansable trabajo durante más de cinco décadas, a través de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés), de la que fue directora.

Su más reciente emprendimiento derivó de una nueva forma de esclavitud sexual para las mujeres, los vientres de alquiler, que junto con la prostitución impactaban de manera directa en las mujeres pobres, de quienes sostuvo no es una elección libre ser pobre o morir de hambre.


Al momento de su deceso tenía 75 años, nació en 1950 en la Ciudad de México donde falleció este domingo. Se consideraba una feminista de izquierda, de formación pedagoga y abogada por la Facultad de Derecho de la UNAM. En Londres estudió la maestría en Ciencias de la Educación en la Universidad de Londres, Inglaterra. En Bruselas, Bélgica, el diplomado Los Derecho Humanos de las Mujeres y el Desarrollo, y en la Soborna de París los diplomados Género y Derecho y Derecho Internacional Humanitario.

Fue consultora del Programa Mujer, Justicia y Género de ILANUD que por encargo de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) evaluó la aplicación de la Convención de Belem do Pará a cinco años de su existencia e integrante de la Comisión Internacional de Mujeres de la Federación Internacional de los Derechos Humanos y del CAUCUS de Mujeres por la Justicia de Género.  Fue Coordinadora Nacional de la Campaña por la Ratificación del Protocolo Facultativo de la CEDAW “Los Derechos de las Mujeres no son Opcionales”.


De acuerdo con una semblanza presentada ante CEDAW, Tere Ulloa fue docente de la Universidad Iberoamericana sobre la asignatura de los derechos humanos de las mujeres, las niñas y los niños, tanto en diplomados presenciales como a distancia y en la Maestría de Derechos Humanos.

Litigó más de 25 mil casos de violación a mujeres y niñas como representante legal de la Coadyuvancia y ha actuado como Experta en Violencia de Género en México, dando testimonio en cuatro casos ante la Corte de Migración de los Estados Unidos de Norteamérica para asilo político por violencia familiar y uno ante las Cortes Federales sobre la aplicación de la Convención del Haya sobre sustracción de niñas y niños.

Coordinó la elaboración y presentación de tres contrainformes, La discriminación de la mujer en México, enero 1998; La discriminación de la mujer en México: Cuatro años después, en agosto del 2002, y Erradicar la Discriminación de las Mujeres en México: Una falacia, en agosto del 2006, a la CEDAW en Nueva York, y el Informe al Relator de la Mujer de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, 1998, entre otros más recientes.

Instaló y dio procedimiento a las 16 Unidades de Prevención y Atención de la Violencia Familiar y realizó y es co-autora del estudio Violación y Violencia Sexual como Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad, en el Libro La Corte Penal Internacional: Una Visión Iberoamérica.

Recibió diversos reconocimientos por su amplia trayectoria.




https://feminismoinc.org/2025/07/la-fuerza-incansable-de-teresa-ulloa-ziaurriz-una-lucha-feminista-y-humanista-contra-la-trata-de-personas-maria-alejandra-mancebo.html

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10235281949721911&set=a.10201778969448343

https://semmexico.mx/tere-ulloa-fallecio-deja-una-vida-de-lucha-contra-la-esclavitud-sexual-de-las-mujeres/

https://catedraunescodh.unam.mx/catedra/mujeres3/encuentroTallerCEDAW/programa/semblanzas/teresa.html

https://tribunafeminista.org/author/teresa-c-ulloa/

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viernes, 25 de agosto de 2023

Maria-Noel Vaeza Directora Regional para las Américas y el Caribe en ONU Mujeres

 


Maria-Noel Vaeza (Uruguay) se incorporó a ONU Mujeres como Directora Regional para las Américas y el Caribe en julio de 2019. María-Noel Vaeza trabajó como Directora de la División de Programas en la sede de ONU Mujeres en Nueva York. La señora Vaeza se unió a ONU Mujeres proveniente de la sede de La Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos( UNOPS), en Copenhague, UNOPS es un organismo operacional de las Naciones Unidas dedicado a la implementación de proyectos para el sistema de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales, los gobiernos y otros asociados en el mundo de la asistencia humanitaria.

En UNOPS se desempeñó como Directora de la Oficina de Servicios de Portafolio Global, a cargo de los resultados operacionales de los portafolios globales de UNOPS y el establecimiento de alianzas estratégicas. 

Con anterioridad, fue Directora Regional de UNOPS para América Latina y el Caribe, responsable por un portafolio regional de 270 proyectos en 22 países con un presupuesto total de USD 2.400 millones durante el período 2007-2013 y una ejecución anual promedio de USD 400 millones. Previamente, permaneció durante 8 años en el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP), donde ejerció diversos cargos: Asesora Senior, Representante Residente Adjunta en Paraguay y Gerenta del Programa de Recuperación, Reconciliación y Reforma.

Antes de su incorporación a Naciones Unidas, ocupó diversas posiciones en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay, incluyendo Consejera Política en la Embajada Uruguaya en Washington DC y delegada a la Asamblea General de Naciones Unidas. Fue además Representante Alterna del Uruguay ante la Junta de Gobernadores del Banco Mundial.


Maria-Noel Vaeza es uruguaya. Posee un doctorado en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República del Uruguay y una maestría en políticas públicas de la Universidad John Hopkins en Washington DC.




cumple 25 de agosto 

https://www.iknowpolitics.org/es/learn/knowledge-resources/mar%C3%ADa-noel-vaeza-hay-avances-en-la-participaci%C3%B3n-pol%C3%ADtica-y-social-de-las

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martes, 28 de febrero de 2023

Lucha Castro activista social, feminista y defensora de los derechos humanos

Lucha Castro, activista y abogada por los derechos humanos. MANOLO GARCÍA

Luz Estela Castro Rodríguez (Villa Ahumada, Chihuahua, 29 de febrero de 1952), también conocida como Lucha Castro, es una activista social, feminista y defensora de los derechos humanos mexicanos. Cofundadora , junto con Alma Gómez Caballero y Gabino Gómez Escárcega, del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM)​ y de la organización Justicia para nuestras hijas (JPNH). Reconocida por su labor en apoyo a familias de mujeres víctimas de feminicidio y casos de trata y desaparición forzada.​

 Su vida queda retratada en este texto*  suyo que nos enseña e ilumina . Gracias Lucha :

Al reconocerme como defensora de los Derechos Humanos y tomar conciencia de que la violencia contra las mujeres es una violación de los Derechos Humanos, dio un vuelco a mi vida, significó un paso cuántico. Buscar en las jurisprudencias, los tratados internacionales, el andamiaje jurídico para hacerlos valer en los tribunales, lograr que cobraran vigencia en la vida concreta de las mujeres de carne y hueso, desde el horizonte de la teología feminista

En mi experiencia, acompañar, desde el respeto absoluto a la dignidad de las personas, abordar el sufrimiento en sus vidas y compartir procesos de resurrección, es ante todo cultivar la capacidad de escuchar, pensar y caminar desde las propias necesidades de las víctimas. 

Escuchar historias cotidianas, pensar como proceso de liberación en oposición a las cruces impuestas, analizar colectivamente para descubrirlo que permite las injusticias. Y caminar al lado de las víctimas en relaciones horizontales, reconociendo   los obstáculos que enfrentan las mujeres víctimas de algún tipo de violencia y juntas discernir las estrategias de acceso a la justicia. 

Escuchar a las mujeres  no desde la posición jerárquica de poder que te puede dar el conocimiento jurídico, sino con el absoluto respeto y veneración de quien abre su corazón, descubrir  el sufrimiento con sus diferentes tonos, comprender sus silencios, su ir y venir en la espiral del círculo de la violencia, de las víctimas de la violencia familiar,  escuchar los testimonios dolorosos de las mujeres violadas, las sobrevivientes de trata, la  madre que busca justicia y verdad por el feminicidio o desaparición de su hija, las víctimas invisibles del conflicto armado: las abuelas, madres, hermanas, hijas de los torturados, desaparecidos/as, ejecutados, la obrera de la maquila en triple jornada laboral, la maestra que exige educación pública y laica, las activistas de los derechos LGTB, la líder indígena que defiende su territorio y el medio ambiente; la joven que se moviliza para despenalizar el aborto o los testimonios de  las personas defensoras de Derechos Humanos en riesgo.   

Cuando compartes el día a día las historias de terror de esas mujeres que llegan derrotadas, con el alma rota y el cuerpo destrozado por las violencias machistas, y te conviertes en testigo de su proceso de resurrección, al verlas empoderadas, sepultando el mito de la sumisión como destino, cuando se bajan ellas misma de las cruces impuestas y emprenden con dignidad el camino a la felicidad, es cuando confirmo mi vocación como defensora de los Derechos Humanos. 

Convencerme de que no soy su voz, la estrategia consiste en brindar herramientas que permitan a las mujeres recuperar su voz, reconocer la discriminación ancestral y emprender la lucha reivindicatoria, colectiva. 

El empoderamiento como camino de liberación se comparte en tres aspectos: lo psicológico, lo jurídico y el activismo. Lo psicológico, por medio del acompañamiento psicosocial. Lo jurídico, por medio de la socialización del derecho o alfabetización jurídica, así como por el activismo judicial de las víctimas y el recurso estratégico de las ONGS ante los tribunales.


Acompañamiento psicosocial. 

Las mujeres en situación de violencia por la cultura patriarcal suelen sentirse culpables. El acompañamiento psicosocial es un enfoque liberador en la comprensión y acompañamiento a las personas (en sus contextos familiar y comunitario) fue propuesta   inicialmente por el psicólogo y sacerdote jesuita Ignacio Martín-Baró en El Salvador y desarrollada posteriormente por Carlos Beristain, se invita a considerar de modo insoslayable la identificación y comprensión de las  condiciones políticas e ideológicas de contextos opresivos en los que surge el sufrimiento, la  ineficacia e ineficiencia en los sistemas de impartición de la justicia de las instituciones del Estado. 

Los procesos de facilitación en el acompañamiento psicosocial individual o colectivo, promueven la identificación clara de las condiciones generadoras de trauma y sufrimiento psicosocial, desatan en las personas significados diferentes de las afectaciones sufridas, así como la identificación de capacidades de afrontamiento y resistencia, que permiten a las personas recuperar un sentido de poder y dignidad.


Socialización del Derecho o Alfabetización jurídica 

En el Centro de Derechos Humanos (CEDEHM) la organización que cofundé, aprendimos que para evitar la revictimización,  una táctica es pedir a las mujeres que escriban su historia. Al realizar ese ejercicio, empiezan a ponerle nombre a lo que viven y, desde esa narrativa,  se construyen las denuncias visibilizando los diferentes  tipos de violencias, muchas de ellas invisibles. Además de ser terapéutico, es muy útil para el litigio estratégico. Por ejemplo, la  violación sexual en el matrimonio se justifica  por el débito conyugal, o la  violencia domestica por  una riña de parejas.

El primer caso que litigué fue una tentativa de feminicidio. Cuando el fiscal se levantó de su escritorio por las copias de un “acuerdo de no agresión mutua”, el agresor dijo a la víctima: “Acabas de firmar tu sentencia de muerte”.  Ella insistió ante el fiscal que quería narrar la película completa, en decir, contar la historia de violencia, las amenazas, etc. El Ministerio publico la paró en seco: “Señora, usted dígame que pasó el domingo a las tres de la tarde cuando llamó a la policía, es decir, las circunstancias de modo, tiempo y lugar, no me sirve que me cuente su vida”. El Ministerio público fue  fiel a las enseñanzas de la Facultad de Derecho, le interesó solo una escena de la película, dos días después la mujer estaba en terapia intensiva.

Además de escribir su historia, las mujeres acuden semanalmente a talleres que les permiten tomar decisiones informadas. Creamos los talleres Respuestas legales a las violencias de género, en temas de Derecho Civil y Penal: custodia, divorcio, medidas de protección etc. Luego pasamos a la segunda parte, el taller Llevando mi juicio, las victimas preparan su testimonio, revisan las pruebas de las carpetas de investigación, visitan los tribunales para conocerlos. Finalmente, en el taller Caminando sobre mis propios pasos, las mujeres se apropian del conocimiento, recuperan su autoestima, se convierten en mentoras de otras víctimas y en coadyuvantes de los procesos judiciales 

Activismo Judicial de las víctimas y el recurso estratégico de las ONGS ante los tribunales.

De pronto el número de víctimas que acompañamos nos superaba en fuerzas y caímos en la cuenta de que nos estábamos convirtiéndonos en una maquiladora de acompañamiento, no lográbamos incidir en cambios estructurales, así que construimos un observatorio ciudadano del actuar judicial. En mi país no basta con tener la razón jurídica, se hace necesaria la protesta social, las y los jueces se sentían observados, presentamos quejas como el caso de Genoveva, logramos sinergias con otras organizaciones y  logramos  cambios. 

El emblemático caso de Genoveva, una mujer indígena, inspiro el nacimiento del colectivo Mujeres en lucha, que logró cuestionar el poder  de aquello que, desde la visión del patriarcado, tienen en su manos la responsabilidad de administrar la justicia. Genoveva y su bebé, huyendo de la  hambruna, se desplazaron a la ciudad de Chihuahua. Hasta el asentamiento  en que vivían llegó  una mujer mestiza en busca de una empleada doméstica. Al darse cuenta de que Genoveva  tenía una niña recién nacida, se la robó.

Por medio año –tengamos en cuenta que Genoveva no habla el castellano- llegaba todos los días hasta la fiscalía exigiendo recuperar a su hija. Se paraba por horas pronunciando únicamente tres palabras: “busco mi hija”. En varias ocasiones fue regañada por denunciar, bajo el argumento que la niña estaba mejor con Yudith, que le daba todo lo que ella no podía y que, además, Genoveva ya tenía más hijos.  Hartos de la presencia de la indígena, localizan a la niña y la ponen a disposición de la Institución de Protección a la Infancia. En este lugar, para permitirle ver a su hija, le ponen la condición de firmar de un documento, pero sin la asistencia de un traductor de su lengua. Confiada en que era el trámite para rescatar a su niña, le dan a firmar el perdón a la mujer que robó a su hija.

Yudith, la mujer mestiza, pide la guarda y custodia, y el juez la concede con el argumento de que no había denuncia. Cuando Genoveva se percata, acude al juzgado, donde le informan de que “ella no aparece en el expediente y que, por tanto, no está legitimada para participar en ese juicio”. La mujer indígena acude de nuevo diariamente durante tres meses, se planta en la puerta del juez y le dice: “quiero mi niña”. Una empleada del Juzgado se compadeció y nos contó la tragedia. Interpusimos recursos legales, logramos recuperar a la niña y destituir al juez, 

No todos los casos son exitosos. Margarita, una mujer de una comunidad rural, fue privada de su libertad por un grupo de sicarios y violada tumultuariamente.  Después de devolverla a su casa, le exigieron que no apagara el celular, a donde le enviaban videos de la violación. Amenazada su familia, la víctima se sintió obligada a estar a disposición de sus agresores cuando la requerían. Desesperada, huyó, llegó al CEDEHM y nos dio la siguiente respuesta a nuestra sugerencia de que denunciara los hechos: “En mi pueblo a una maestra le hicieron lo mismo que a mí. Ella denunció, pero el jefe de la policía es también el jefe de los sicarios. Como venganza le quemaron con ácido las manos y piernas.” 

La única opción para ella fue el traslado a un refugio, lugar en que llegan las mujeres a quienes el Estado no es capaz de garantizar el derecho a la libertad o la vida. Unas semanas después, su pequeña hermana de 14 años fue tomada por el grupo criminal para reemplazarla y Margarita tuvo que regresar a su pueblo.

Permitir la violación para vivir y hacer vivir a la familia, es un lugar de crucifixión y de opresión cuando no hay alternativa posible. Se vive la experiencia como ausencia de esperanza, ante la imposibilidad de caminos alternativos. Todo esto se vive de modo diferenciado, según las historias, los contextos y los momentos históricos. La de Margarita es una de las vidas que más me duelen.

Comprendimos la importancia del litigio estratégico de las Organizaciones No Gubernamentales para que el avance de las leyes, que las mujeres feministas hemos conquistado a través de la historia, tenga sentido para Genoveva, Lolita, Margarita y todas las victimas que acompañamos. 

Históricamente las olvidadas de los procesos penales fueron las víctimas. Quienes actuaban en nombre de ellas era exclusivamente el fiscal o Ministerio Publico, quienes representan los intereses de la sociedad, y la comisión de un delito era considerada una ofensa al Estado. Por tal motivo las pretensiones de las víctimas no solo eran invisibles, sino que no importaban. Los Derechos Humanos brindaron una oportunidad para tomar el papel protagónico.

La participación de las víctimas en un proceso legal se denomina “coadyuvancia”, viene del latín: co y adiuvare, que significa “ayudar”. Trabajo de equipo de víctima y abogada. Pondré un ejemplo significativo para que se comprenda el valor de la coadyuvancia. En la década de los 90, las madres de Ciudad Juárez que tenían hijas desaparecidas o asesinadas, denunciaban que las autoridades no las buscaban. Era su grito frente al Estado, pero no podían demostrado. Cuando me pidieron que fuera su abogada, presenté un escrito en el que asumimos la coadyuvancia la Madre y Yo, y solicitamos  copia de la carpeta de investigación,  así descubrimos que Julieta Marleng, la hija de doña Consuelo, y Erica, la hija de Hortensia, desaparecidas dos años antes, tenían su expediente de siete páginas. Por supuesto, la fiscalía informaba a las madres que habían realizado cateos, rastreos, declaraciones de testigos etc. Nada fue verdad y así empezamos a documentar y exhibir la indolencia del Estado retomado por A.I en el 2003 con el informe México, muertes intolerables diez años de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua. Las madres se convirtieron en coadyuvantes, de víctimas a activistas y a defensoras de Derechos Humanos emergentes. 

Documentamos para no olvidar, para conservar la memoria histórica en la cabeza y en el corazón de quiénes están torturando, quiénes queman nuestras casas, violan, asesinan y desaparecen a nuestras hijas e hijos. 

Una coadyuvancia efectiva rompe paradigmas centrados en el poder, que a lo largo de toda la historia han detentado las y los abogados de la defensa, fiscales, abogadas de las víctimas, jueces y juezas. Y no es fácil. La participación de las abogadas coadyuvantes de las víctimas, desde el horizonte del feminismo, es muy importante. Se colocan en el debate los estereotipos y prejuicios que pueden limitar el acceso de las mujeres a la Justicia y además se brinda la oportunidad de cuestionar esquemas jurídicos patriarcales, tales como la absurda conclusión de que las víctimas de violación no opusieron resistencia suficiente. 



La fiscalía, en caso de un feminicidio, aporta cuestiones técnicas, como la trayectoria de las balas, el objeto utilizado para cometer el crimen, las huellas etc. Pero la coadyuvancia aporta no sólo el marco jurídico invocando los tratados internacionales, las reglas de Brasilia, etc., también aporta peritajes con perspectiva de género, explica el daño moral que provoca la violencia. Un caso que también me marcó fue el de Marisela Escobedo, que actualmente se exhibe en Netflix bajo el documental Las tres muertes de Marisela Escobedo, es el ejemplo de una madre empoderada que tuvo un papel protagónico en el juicio del feminicidio de su hija.

La vida es siempre elección y la defensa de los Derechos Humanos ha sido mi mejor elección. Me llena el corazón y la elegí escuchando mi voz interna, que me reconcilia con mis exigencias. Aquí sigo en esta opción de vida. El talante de una defensora es ser signo de esperanza, es parte de mi equipaje, aun en las noches obscuras ella me acompaña.

Estoy convencida de que es por medio de las acciones de amor y de justicia como tenemos que proclamar el escándalo de todas las cruces injustas impuestas a las mujeres, que representan todas las formas de violencias, muchas de ellas ocultas. Empoderándolas les animo a iniciar procesos de resurrección de sus vidas.  

La ideología del sacrificio impuesta por la cultura patriarcal, la manipulación del mensaje de Jesús traicionado y tergiversado por diversas causas, han permitido la creencia de que el sufrimiento que proviene de la injusticia conduce a la redención, desarrollando en las victimas la alienación, la educación para la renuncia y el temor a la rebeldía, la sobrevaloración del sufrimiento de niños, niñas, indígenas y mujeres conducen a soportar humillaciones, y a la renuncia de nuestros Derechos Humanos, por lo que esta teología promueve el victimismo de las mujeres, animándonos al martirio doméstico y familiar.

Como bien lo señala Ivonne Gebara, la teóloga feminista brasileira, el mensaje inconsciente es que el sufrimiento redime, que nuestro Dios cristiano necesita sacrificios humanos, y con este discurso teológico tradicional se avala el abuso y la violencia.  Esta es la concepción de Dios que ha pasado de generación en generación, la del Dios autoritario, masculino, patriarcal, que identifica el amor con el sufrimiento. La espiritualidad de la liberación ayuda a tomar conciencia de la importancia de conocer las causas de la opresión. Descubrir al Dios liberador en un proceso comunitario y la socialización del mensaje bíblico desde el horizonte de la teología feminista, permite  que miles de  niñas, jóvenes y mujeres tengan la posibilidad de conocer un mensaje alternativo a las posturas conservadoras de la jerarquía.

Para las feministas cristianas es fundamental centrar el mensaje de nuestra fe como amor radical, justicia y liberación de las y los oprimidos. Teresa Forcades  es un ejemplo de estas enseñanzas, con otras mujeres comprometidas que comparten la teología de la cruz en clave feminista, ha contribuido a terminar con el mito del destino social y a la construcción de sujetas hacedoras de la historia desde la realidad concreta de las mujeres y sus luchas reivindicatorias. Desde la cotidianidad se construye el profetismo que da esperanza y alegría de vivir el compromiso cristiano. 

Finalmente, ante la justificación religiosa de las iglesias para validar el sometimiento de las mujeres, tenemos una respuesta:

Nos queremos vivas 

Para escribir poesía, música e historias

Para conquistar el cosmos, las profundidades del mar y la cima de las montañas

Para usar los espacios públicos para el arte, la cultura, la construcción de ciudadanía

Para ocupar los bancos escolares, las curules, las sillas presidenciales y ejecutivas de las empresas

Nos queremos vivas

Para decirles a los niños, los jóvenes y los adultos que somos iguales en derechos y dignidad

Que queremos transitar por la vida con ellos, sin violencia, con amor y respeto

Que somos dueñas de nuestros cuerpos y decisiones

Nos  queremos vivas

Para tejer sueños y esperanzas

Para cuidar la tierra, el agua, el cielo

Es cierto. Berenice, Marisela, Paloma, Monserrath, y cientos de mujeres… No pudimos evitar su muerte

Nuevamente la madre tierra abre sus brazos para recibir sus cuerpos doloridos

Están ausentes, pero presentes en nuestro dolor e indignación

Caminarán con nosotras exigiendo verdad y justicia

Para construir un mundo con oportunidades para todas y todos

Estarán con nosotras en las calles, las plazas, las iglesias, en el ciberespacio, el teatro, el cine, los libros, la investigación

Estarán con nosotras en todas partes donde la indignación concite a la unidad y la lucha

Convocarán con nosotras a mujeres y hombres a construir otro mundo posible

Gritaran con nosotras: ¡Ni una más! ¡Nunca más!


 *La experiencia de acompañamiento a las víctimas de las diversas formas de violencias de género en Ciudad Juárez y Chihuahua, México



Junto con  Lydia Cacho también nuestra heroína



https://jiwarbarcelona.com/es/lucha-castro-30-years-feminicide-northern-mexico/

https://www.frontlinedefenders.org/es/case/case-history-lucha-castro

https://es.wikipedia.org/wiki/Lucha_Castro

https://es.ara.cat/verano/hay-jovenes-feministas-no-precio-tuvimos-pagar_128_4463527.html

https://catalegbiblioteca.americat.barcelona/bib/33972


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lunes, 16 de julio de 2018

Gisèle Halimi abogada feminista, activista y ensayista franco-tunecina


Gisèle Halimi (27 de julio de 1927, Túnez-28 de julio de 2020 ) nacida Zeiza Gisèle Élise Taïeb, es una abogada feminista, activista y ensayista franco-tunecina.


Nacida en La Goulette, de madre y padre judíos, fue educada en un liceo francés en Túnez, y luego asistió a la Universidad de París, donde se graduó en leyes y filosofía. Su niñez y la forma en que ella se mezcla una identidad judía-musulmana se discute en sus memorias, Le lait de l'Oranger. En 1948 obtuvo el título de abogada y ha ejercido en París desde 1956. Ejerció como abogada para el Frente de Liberación Nacional de Argelia, especialmente en el caso de la activista Djamila Boupacha, torturada en 1960. En 1961 escribió un libro para defender su caso, que contó con una introducción de Simone de Beauvoir.

Fue presidenta de la comisión de investigación del Tribunal Russell sobre los crímenes de guerra estadounidenses en la guerra de Vietnam, y observadora judicial en los procesos de Rabat, de Atenas y de Burgos; en este último como delegada de la Federación Internacional de Derechos del Hombre. También ha defendido a independentistas vascos, y ha sido consejera en muchos casos relacionados con asuntos de la mujer, tal como el juicio por aborto de Bobigny​ de 1972.


“Señor Presidente: hoy tengo un gran privilegio; siento, con inédita plenitud, una armonía perfecta entre mi profesión de abogada y mi condición de mujer. Estoy aquí, a la vez como abogada y culpable, pues yo también aborté y sin embargo no fui condenada. Llevo veinte años de abogada y nunca he defendido a la esposa de un alto funcionario, de un médico famoso, de un dirigente empresarial, ni a ninguna amante de esos mismos señores. ¿Por qué? Porque las que pagan son siempre las mismas ¿no es así? Las mujeres de modesta condición, las anónimas, las Martine Langlois. ¿Es esa la justicia que queremos? ¿El aborto cómodo para las ricas y la condena para las pobres?

El señor fiscal nos habló del respeto a la vida, pero respetar la vida es –antes que nada, creo yo- respetar a quienes la dan, es decir, en primer lugar a las mujeres. Señores, dar la vida es un acto de amor y responsabilidad. ¿Acaso no es esencial saber qué haremos con nuestros hijos, cómo los vamos a criar y qué le vamos a ofrecer en la vida? ¿Acaso podemos seguir teniendo hijos por fatalidad, por errores o por accidentes?

Señores, no les estoy diciendo que interrumpir un embarazo sea una decisión fácil y cómoda; claro que es doloroso abortar y claro que las mujeres preferiríamos no vernos obligadas a ello. ¿No queremos más abortos? Que así sea, comencemos por el principio y demos educación sexual en las escuelas, expliquemos a nuestras jóvenes y a todas las mujeres que es posible hacer el amor sin quedar embarazadas por ello. Actualmente, quizás ustedes lo sepan, sólo el 8% de las mujeres tienen acceso a la anticoncepción y apenas el 1% en los estratos populares. Entonces, ustedes no tienen derecho a condenar cuando no han dado los medios para prevenir.

Además, mírense ustedes, señores, y mírennos a nosotras: cuatro mujeres comparecen ante cuatro hombres y ¿para hablar de qué? De útero, embarazo, aborto… ¿No creen ustedes que la injusticia fundamental ya está allí? Mujeres obligadas a hablar de su intimidad ante unos hombres. ¿Aceptarían ustedes, señores, comparecer ante un tribunal de mujeres porque dispusieron de sus cuerpos? ¿O les parece una locura?

Señores, les pido en nombre de todas las mujeres, que opten por el coraje y se pronuncien para que la mujer, al igual que el hombre, pueda al fin tener la libertad de disponer de sí misma. Y para que dar la vida sea, al fin, para todas, sinónimo de elección y felicidad”



En 1971 fundó el grupo feminista Choisir la Cause des femmes  ('Elegir la causa de las mujeres'), para proteger a las mujeres que habían firmado el Manifiesto de las 343, en el que admitían haberse realizado un aborto. En 1972 Choisir se transformó en una organización reformista y realizó una campaña de gran influencia para conseguir la aprobación de una ley que permitiera la anticoncepción y el aborto, que finalmente llevó a cabo Simone Veil en 1974.

En 1981 fue elegida miembro de la Asamblea Nacional de Francia, como una socialista independiente, y fue diputada de Isère hasta 1984. Entre 1985 y 1987 fue delegada en la UNESCO.


En 2006, publicó una carta abierta a la canciller alemana Angela Merkel en relación a la apertura de un burdel de grandes dimensiones cuya apertura coincidía con las preparaciones para la Copa Mundial de Fútbol de 2006.

Obra
Halimi es autora, entre otros libros, de Le procés de Burgos (El proceso de Burgos, 1971) sobre el juicio sumarísimo que se llevó a cabo durante la dictadura franquista conocido como proceso de Burgos; así como de La Cause des femmes (La causa de las mujeres, 1973). Igualmente, fue instigadora y colaboradora del trabajo colectivo Le Programme commun des femmes (La causa común de las mujeres, 1978) que delineaba las más importantes necesidades de la mujer: legal, médica, educacional y profesional; y sugería soluciones que deberían ser decididas por el voto femenino.

Lista de publicaciones
Djamila Boupacha (Gallimard, 1962) ;
Le procès de Burgos (1971) ;
La cause des femmes (1973) ; ISBN 2-246-00028-9
Avortement, une loi en procès (1973) ;
The Right to Choose (1977); ISBN 0-7022-1433-7
Viol, Le procès d'Aix: Choisir la cause des femmes (1978)
Le Programme commun des femmes (1978) ; ISBN 2-246-00572-8
Milk for the Orange Tree (1988) ; ISBN 0-7043-2738-4
Une embellie perdue (1995) ; ISBN 2-07-073788-8
La nouvelle cause des femmes (1997) ; ISBN 2-02-031973-X
Fritna (1999) ; ISBN 2-259-19134-7
La parité dans la vie politique (1999) ; ISBN 2-11-004376-8
Avocate irrespectueuse (2002) ; ISBN 2-259-19453-2
Le procès de Bobigny : Choisir la cause des femmes, prefacio de Simone de Beauvoir, reeditado en 2006, ISBN 2-07-077515-1 ;
La Kahina (2006) ; ISBN 2-259-20314-0
Ne vous résignez jamais (2009) ; ISBN 978-2-259-20941-0
Histoire d'une passion (2011); ISBN 2-259-21394-4, OCLC 706016623





"Cuando nací, llevó 15 días confesar mi nacimiento". La abogada activista Gisèle Halimi dijo en 1989. Ella describió su llegada al mundo en 1927 como una "maldición" en su familia tradicionalista.


 A los 21 años, se convirtió en abogada después de estudiar derecho en París. Después de ocho años en el Tunez, regresó a París en 1956, el año de la independencia de Túnez.

A los 33 años, quien abogó por la independencia de Argelia se convierte en abogada de Djamila Boupacha, activista del FLN.

Acusada de poner una bomba en Argel en 1959, es torturada y violada por paracaidistas franceses durante su detención.

Gracias al apoyo de Simone de Beauvoir, la abogada logra movilizar a la opinión pública sobre la tortura en Argelia. Djamila Boupacha será amnistiada en 1962 luego de los acuerdos de Evian.

A los 44 años, firmó el manifiesto de 343 escrito por Simone de Beauvoir  reclamando el derecho al aborto. Al año siguiente,  defendiende a la joven Marie-Claire durante el famoso juicio de Bobigny.

La joven de 17 años, acusada de haber abortado ilegalmente después de una violación, finalmente es liberada después del juicio. Gisèle Halimi   hace un verdadero juicio político.

A los 54 años, es elegida como miembro del parlamento y adopta una postura firme contra la pena de muerte y la despenalización de la homosexualidad.

A los 90 años, Gisèle Halimi sigue siendo una escritora y abogada comprometida y una figura en la lucha por los derechos de las mujeres.





https://es.wikipedia.org/wiki/Gis%C3%A8le_Halimi
https://www.franceinter.fr/emissions/affaires-sensibles/affaires-sensibles-11-aout-2017
https://www.lamarea.com/2013/12/29/el-aborto-de-clase-y-el-proceso-de-bobigny/

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