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martes, 20 de febrero de 2024

Emma Guffey Miller activista feminista

Emma Guffey Miller (6 de julio de 1874 - 23 de febrero de 1970) fue una activista feminista estadounidense y funcionaria del Partido Demócrata durante mucho tiempo . Fue una de las principales defensoras de una Enmienda de Igualdad de Derechos para las mujeres. Buscaba una enmienda a la Constitución de USA que estableciera que “ni Estados Unidos ni ningún estado negarán la igualdad de derechos ante la ley por motivos de sexo”.

Miller nació como Mary Emma Guffey en la estación Guffey, condado de Westmoreland, Pensilvania , hija de Barbaretta (Hough) Guffey y de John Guffey, hombre de negocios que trabajaba en petróleo, gas y carbón y  tuvo  un hermano, Joseph Guffey , que se convirtió en senador de Estados Unidos.  

Miller asistió al Bryn Mawr College , donde se graduó en 1899. En una época en la que la mayoría de las mujeres no asistían a la universidad, Emma Guffey era miembro de la promoción de 1899 y se graduó en Bryn Mawr en Historia y, por supuesto, en Política.

Enseñó durante tres años antes de conocer a Carroll Miller que era ingeniero, ejecutivo de negocios y funcionario gubernamental, en un viaje a Japón, donde él trabajaba en ese momento. Se casaron y continuaron viviendo en Japón durante cinco años, parte de los cuales ella fue profesora.  Tuvieron cuatro hijos: William Gardner III , los gemelos John y Carroll, Jr.  y Joseph . 

Emma apoyó el movimiento por el sufragio femenino y en la década de 1920 fue una de las organizadoras que unieron a los clubes de mujeres demócratas en la Federación de Mujeres Demócratas de Pensilvania.  De 1921 a 1925 fue miembro de la junta directiva de la Liga de Mujeres Votantes de Pensilvania , pero como demócrata dedicada, renunció por la insistencia del grupo en el no partidismo.  También apoyó activamente la derogación de la  Ley seca , así como a los presidentes estadounidenses Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman . 

Emma fue delegada en todas las convenciones nacionales demócratas a partir de 1924, cuando se convirtió en la primera mujer en recibir votos para una nominación presidencial, hasta su muerte, más de medio siglo después.  También se convirtió en miembro del Comité Nacional Demócrata en 1930. 

Emma era miembro del Partido Nacional de la Mujer y asumió la presidencia en 1960. En esta capacidad, trabajó para una Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA) a la Constitución, insistiendo en que el sufragio era sólo una medida a medias y no logró poner a las mujeres en en pie de igualdad con los hombres en el ámbito empresarial. Ella dijo: "Estamos fuera de la clase de idiotas, pero todavía estamos en la clase de niños".  


En 1938, testificó ante el Comité Judicial del Senado en apoyo de la ERA propuesta por el senador Burke y en 1943 persuadió al Partido Demócrata para que incluyera la ERA en la plataforma del partido.  La historiadora Rebecca DeWolf ha clasificado a Miller como un emancipacionista que creía en la igualdad de las mujeres. 

Durante una reunión del Comité Nacional Demócrata en 1967, en anticipación de la convención de 1968, se propuso una regla según la cual ningún candidato a delegado a la convención nacional sería discriminado por “raza, religión u origen nacional”. Emma Guffey Miller inmediatamente insistió en que se agregara la palabra "sexo" a la declaración.

A Emma Miller se le atribuyó el mérito de haber ayudado a una mujer a ganar la nominación demócrata para el escaño en el Senado de los Estados Unidos que alguna vez ocupó su hermano. Genevieve Blatt, Secretaria de Estado de Asuntos Internos, ganó la nominación sobre el juez Michael Musmanno en 1964 .

The Pittsburgh Press escribió: “Emma Guffey Miller vivió una vida de inmensa utilidad, actividad constante y experiencia brillante. Su impulso ayudó a impulsar muchas buenas causas hasta su finalización”. El editorial concluyó diciendo: “Sra. Miller será recordada durante mucho tiempo por las muchas personas que trabajaron a favor o en contra de ella. O simplemente la conocía por la buena luchadora que era”.


Emma murió de un ataque cardíaco el 23 de febrero de 1970 en Grove City, Pensilvania . Emma que entonces tenía 95 años, era el miembro de mayor edad del Comité Nacional Demócrata . 


https://en.wikipedia.org/wiki/Emma_Guffey_Miller

https://www.loc.gov/item/2016873009/

https://www.knoxfocus.com/archives/this-weeks-focus/women-in-politics-emma-guffey-miller/

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sábado, 21 de noviembre de 2020

Matilde Brandau abogada y defensora de los derechos de las mujeres


 Matilde Brandau (Los Ángeles,  diciembre de 1879-1948)  siguió los pasos de su homónima Throup en la Facultad de Derecho, siendo la quinta chilena en ingresar. Sin embargo, el ejercicio profesional era un camino difícil de seguir. Así lo demostraba la obstaculizada carrera judicial de su antecesora Matilde Throup (1876-1922). Este caso marcó el debate respecto de si las mujeres podían o no –más allá del ejercicio de la abogacía– ser miembros del Poder Judicial. Ellas, por su condición legal, estaban excluidas del ejercicio de cargos públicos. La discusión jurídica llegó hasta la Corte Suprema que en 1893 dictaminó que constitucionalmente, no obstante su sexo, tenía derecho como todo habitante de la república a ser admitida en el desempeño de cargos públicos si re unía las condiciones exigidas por la ley para ello, esto es, ser abogado. 

Matilde Brandau se dio a conocer en el ámbito intelectual desde donde abogó por la igualdad femenina y fue el piso de su posterior carrera como agente del gobierno en la enseñanza secundaria. Fue una de las primeras ateneístas y en ese círculo eminentemente masculino, que tenía por objetivo el cultivo de las ciencias y de las bellas artes como era El Ateneo, expuso su conferencia sobre los derechos civiles de la mujer. Ésta evidenció la preparación intelectual de su autora, a la vez que le permitió entrar por esta vía en la discusión científica de temas que ocupaban la atención pública. En sus Memorias literarias, Samuel Lillo recordaba que el primer paso en la tribuna intelectual dado por Matilde Brandau captó la atención y estima del público comprobando que también en Chile “una dama ilustrada podía, en completa igualdad con los más distinguidos profesionales, tratar, a fondo y con eficiencia, cualquier tema literario o científico.
Matilde Brandau era una hija del desarrollo de la educación femenina y su vida profesional la destinó a su promoción. Desde 1905, se dedicó a la enseñanza femenina iniciando su carrera en el liceo de niñas de Linares del cual fue su primera directora. A los dos años, por comisión del gobierno, viajó a España a estudiar los liceos de niñas en Europa junto con su esposo el periodista José Luis Ross Mujica. Mientras éste ejercía de cónsul de Chile en ese país, el matrimonio –celebrado en 1907 en Puerto Montt– fue prematuramente concluido al año siguiente por la muerte de él debido a una operación de apendicitis. De vuelta en Chile en 1908, fue nombrada directora del liceo de Constitución, donde trabajó por cinco años, para luego trasladarse a la dirección del liceo de Iquique desde 1915. Una segunda misión del gobierno la llevó por segunda vez a Europa en 1927, con el fin de estudiar la organización de los establecimientos docentes femeninos. Durante su estadía acudió a la Sorbonne donde siguió el curso de Civilización Francesa y aprovechó de visitar establecimientos educacionales en dicho país, Bélgica, Suiza e Italia. A su regreso al país fue nombrada directora del liceo Nº 2 de Valparaíso que hoy lleva su nombre. Paralelamente a la dirección docente, llevó adelante una labor de extensión cultural a través de la prensa nacional y asociaciones como el Centro Literario que llevaba su nombre, la Biblioteca Francesa y la Universidad Popular de Iquique, y de acción social a través de la Sociedad Protectora de Estudiantes Pobres, Colonias Escolares y el Patronato de la Infancia de Iquique. Formó parte del círculo de escritoras chilenas no en un sentido estricto –no publicó novelas ni poesía, ni memorias ni diario– pero sí como intelectual a través de sus ensayos y artículos. De su breve matrimonio y estadía en España, heredó la estrecha amistad que su esposo había tenido con Miguel de Unamuno a través de un intercambio epistolar que se extendió desde su muerte hasta el exilio del otrora rector de la Universidad de Salamanca bajo la dictadura española. Tenían en  común la labor intelectual realizada por José L. Ross como parte de un círculo que denunciaba la postración intelectual de la oligarquía chilena aplastada –como resumió Miguel de Unamuno– por “unos cuantos niños ricos y de familias poderosas”. Las ideas de Matilde participaban de la percepción que ambos hombres tenían de la sociedad chilena de principios del siglo XX y que jóvenes escritores como José L. Ross expresaban como un Chile nuevo que se estaba formando debajo del Chile que Miguel  de Unamuno calificó de “viejo, oligárquico, acompasado, rutinario e historicista”. Sus ideas de reforma representaban las aspiraciones de una creciente clase media que desde la perspectiva de formar ese nuevo Chile, Matilde entendió como educación femenina. Sus ideas respecto a la promoción social de la mujer le valieron una destacada participación en la prensa santiaguina entre 1901 y 1904 y luego en los diarios de Linares hasta 1907 y de Iquique en 192337. La síntesis de su labor, la expresa en su ensayo titulado “La instrucción de la mujer en Chile”, concluyendo que “la mujer chilena sabe de labores intelectuales y artísticas en forma que la enaltece grandemente”. Publicado por la revista España y Chile en 1926, en éste hace un recorrido histórico desde el decreto de Amunátegui, héroe a su juicio del desarrollo de la educación femenina en el país. La “causa de la mujer” era para ella un problema fundamental que el Ministro había defendido en las sesiones legislativas iniciando la tarea de igualar su instrucción a la de los hombres. El decreto de 1877 había sido la respuesta al reclamo que hacía parte de la sociedad ante la necesidad de extender la educación secundaria y superior a las mujeres. Cinco décadas más tarde, existían cincuenta liceos de niñas y el número de alumnas igualaba al de los liceos de hombres. Desde 1912 el plan de estudios era el mismo para ambos casos. Los resultados de dicho esfuerzo estaban a la vista. En 1926, contabilizó mil ochenta y ocho profesionales entre las que hacía mención a las más destacadas. Paralelamente, se habían fundado escuelas industriales para las obreras y organizaciones de mujeres –como el Círculo de Lectura y el Club de Señoras creados en 1915– y el Centro Femenino de Estudios y el Consejo Nacional de Mujeres en 1919 que tanto haría por la igualdad de derechos. La promoción de la mujer fue la labor por la que ella trabajó superando momentos de desánimo, como escribiera a Miguel de Unamuno “de su eterna pena y de que su vida es un fracaso”, y sintiéndose apoyada hasta su muerte en 1948 por la cercanía de Gabriela Mistral. En una carta al presidente Arturo Alessandri Palma por medio de El Mercurio en la cual solicitaba a su favor una pensión vitalicia, expresó la trascendencia de la poetisa.



La denuncia jurídica de Matilde Brandau
“La mujer no es la esclava del hombre”, denunció Matilde Brandau en su obra. Los derechos civiles le correspondían a ella por naturaleza, por lo mismo, eran in discutibles. La evidencia de esta premisa le hizo plantear la pregunta fun damental por el origen de la desigualdad entre los sexos en la hu manidad. Había sido la formación e institucionalización de la familia en el paso de las comunidades primitivas a las sociedades de Grecia y Roma la que había alterado el estatus de la mujer. Durante la llamada era patriarcal, ella dejó de ser un objeto de propiedad común dentro de la comunidad a pertenecer a la institución del matrimonio sometida en forma absoluta a la autoridad del marido. Con la formación del Estado, éste surgió como un poder que contrarrestó la po testad marital estableciendo limitaciones a sus prerrogativas que protegieron tanto a la persona como a los bienes de la esposa. La expansión del cristianismo produjo transformaciones en la concepción del Derecho introduciendo el sentido de reci procidad dentro de la familia. El padre debía cuidado y protección y a cambio los hijos le debían obediencia y respeto. En adelante, el vínculo conyugal se entendió como la unión de dos seres iguales en derechos y obligaciones y el matrimonio adquirió su carácter indisoluble. La legislación romano-cristiana consideró ilícito el maltrato conyugal, estableció el principio de la fidelidad recíproca y reguló la responsabilidad del marido en la administración de los bienes de la mujer. Esta será la base de las legislaciones occidentales modernas. La desigualdad entre los sexos se ha fundamentado en razones de orden natural como la inferioridad física y moral, a la vez que en fundamentos políticos y sociales. ¿Debía la mujer gozar de la misma capacidad civil que el hombre? Ésta es la pregunta que atraviesa el estudio jurídico comparado que a continuación realiza la autora a través del análisis de los sistemas jurídicos de Francia, Inglaterra, España y Alemania, así como de Argentina dentro de América Latina. Y en respuesta demuestra cómo la igualdad civil de los sexos no ha sido un principio indiscutible. Ella ha estado destinada a “vivir recluida en el hogar” o, bien, en el caso de la mayoría de las legislaciones actuales, “teniendo en principio los mismos derechos que el hombre se la ha impedido de ejercerlos en razón de que es peligroso para la
sociedad”20. Para la autora, era el hombre el que le ha negado la plena capacidad jurídica que le correspondía y, desde el punto de vista de la familia, el verdadero peligro estaría precisamente en la situación contraria, en que la mujer careciera de derechos. La mayoría de las legislaciones admitía la limitación de la capacidad civil de la mujer al contraer matrimonio. Dos eran los elementos comunes fundamentales: el régimen de bienes en el matrimonio y la potestad marital. Es decir, era por el hecho de entrar a formar parte de una sociedad que debía sumisión y obediencia al jefe de ella: el marido. La Revolución Francesa había igualado la condición civil entre los sexos, pero la esposa la perdía pasando sus bienes y su persona a po der del marido. Sólo en Inglaterra las reformas introducidas desde 1870 habían mo dificado las inhabilidades de la esposa y la ley de 1882 le había otorgado una in dependencia casi absoluta. Era en España donde la ley, por primera vez, hacía entrar a la madre en la familia permitiéndole ejercer la patria potestad sobre los hijos en defecto del padre y “la restablece en los derechos imprescriptibles que tenía por la naturaleza”21. Pero era el Código Civil alemán que comenzaría a regir en 1900 el sistema jurídico que concedía mayores prerrogativas a la mujer. A los veintiún años era plenamente capaz sin limitación alguna y al contraer matrimonio la legislación aseguraba la independencia de la esposa y le confería a la madre una verdadera patria potestad. En ese contexto comparativo, se hacía indispensable introducir tres reformas fundamentales en la legislación chilena, porque el fundamento para limitar la capacidad civil de la mujer ha sido “única y exclusivamente” –expresaba Matilde Brandau– en razón de la autoridad marital. En primer lugar, que se le concediese, siendo mayor de edad, el pleno y absoluto ejercicio de todos sus derechos civiles, derogando la prohibición de ser testigo en un testamento solemne y de ser tutora o curadora. Ambas prohibiciones estaban en contradicción con el hecho que ella pudiera declarar ante los tribunales en materia civil o criminal y con las excepciones que la misma ley admitía respecto de la madre, a la esposa y a la abuela. En segundo lugar, debía reconocerse la capacidad civil de la esposa porque no existía inconveniente razonable que la impidiera. Tercero, había que conferir a la madre la patria potestad sobre sus hijos. La urgencia de igualar civilmente a la mujer, era una demanda que ad portas del siglo XX ya no podía des conocerse.

La educación de la mujer
La trayectoria de Matilde Brandau fue testigo de sus convicciones intelectuales: la igualdad de los derechos civiles no se lograría sin la promoción de la educación femenina. Sería desde el campo de la educación desde donde la igualdad entre los sexos comenzaría a hacerse efectiva, si bien pasaría mucho tiempo para que fuese formalizada. Ella se acercó a lo que en una carta a su joven amiga Gabriela Mistral llamó la “pequeña pero maravillosa constelación de mujeres geniales” al felicitarla por el Premio Nobel de Literatura que obtuviera en 194522. En Chile, ella contribuyó a crear ese espacio desde que fuera la segunda mujer licenciada en Leyes en el año 1898 y tras décadas de trabajo docente por la instrucción femenina. Nacida en la ciudad de Los Ángeles, la hija de Valentín Brandau Lapp y Emilia Galindo ingresó a la Facultad de Leyes de la Universidad de Chile en 1893, tras obtener el grado de Bachiller en Filosofía y Humanidades, siguiendo los pasos de su único hermano el jurisconsulto Valentín Brandau (1866-1960). En ese momento, todavía estaba candente la controversia pública por el acceso de las mujeres a la educación superior, debate que se prolongaba con la participación de ellas en los círculos profesionales, especialmente intelectuales. Casi medio siglo después de la fundación del sistema de instrucción pública en 1860 –que estableció la creación de una escuela primaria gratuita de niños y otra de niñas en aquellos poblados con más de dos mil habitantes– y una década más tarde de la creación del primer liceo femenino, muy pocas –entre ellas Matilde Brandau– accedieron a la educación superior. La discusión sobre los derechos de la mujer obtuvo a favor de ellas el llamado decreto Amunátegui, entonces ministro de Educación, que les abrió las puertas de la universidad. El sistema de instrucción pública había impulsado la educación femenina. La Ley de Instrucción Primaria de 1860 impuso una inclusión progresiva de las mujeres a las aulas que significó que para fines de siglo la tasa de escolarización femenina prácticamente había alcanzado a la masculina. Si en 1865 asistían ciento dieciséis niños y sólo treinta y dos niñas cada mil habitantes a la escuela, para 1885 los primeros ascendían a ciento diecinueve y las segundas a ciento nueve. La educación secundaria llegó más tarde, aunque se encontró con una demanda explosiva. Hasta la creación del primer liceo fiscal femenino en 1891, la oferta correspondió a los liceos privados o particulares subvencionados creados gracias al decreto de 1877 ese mismo año en Copiapó, luego en Valparaíso y Concepción en 1884 y en Santiago al año siguiente25. Con mayor fuerza en los primeros años del siglo XX , el Estado emprendió la fundación de liceos fiscales femeninos a lo largo de todo el país, significando en la práctica el aumento de una matrícula en el ámbito nacional de ciento diez alumnas en 1895 a catorce mil seiscientos veintiocho quince años más tarde, sin considerar la matrícula de los liceos particulares y subvencionados. En la escuela primaria, niños y niñas aprendían a leer, escribir y contar; en la secundaria, el currículum entre ambos se diferenciaba y las segundas debían concentrarse en aprender a ser mejores madres y esposas. En la década de 1910, los programas de estudio se fueron democratizando. Las mujeres pudieron rendir el bachillerato al mismo tiempo que acceder a una educación práctica que les permitiera ejercer un oficio. Sin embargo, el vínculo entre el liceo y la universidad era frágil. Las mujeres que se preparaban para la docencia en las escuelas normales y aquéllas que seguían una enseñanza técnica en escuelas especializadas sumaban más de mil, pero a la educación universitaria, sólo habían ingresado cinco antes de que terminase el siglo XIX . La progresiva educación femenina era una experiencia inédita y muchas fueron conscientes de su posición privilegiada.

https://es.wikipedia.org/wiki/Matilde_Brandau
http://biblioteca.cchc.cl/datafiles/25676-2.pdf
http://www.humanas.cl/wp-content/uploads/2014/publicaciones/10%20algunas%20otras%202010.pdf
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sábado, 29 de agosto de 2020

María Goyri pedagoga, investigadora y gran defensora de los derechos de las mujeres.


María Amalia Goyri y Goyri (Madrid, 29 de agosto de 1873-Madrid, 28 de noviembre de 1954),​ conocida como María Goyri, fue una escritora, investigadora en el campo de la literatura española, filóloga y profesora española. Fue también la segunda estudiante oficial de Filosofía y Letras de la Universidad Española (Matilde Padrós, mujer del pintor Francisco Sancha, fue la primera: sacó la licenciatura en 1893) y formó parte de la vanguardia de defensoras de los derechos de la mujer. Sus estudios sobre el romancero español, junto a su marido Ramón Menéndez Pidal, han sentado las bases de la investigación en este campo.



Es de suma importancia el papel que jugaron en la historia de la educación de este país las primeras mujeres que acudieron a la universidad, las dificultares que tuvieron que solventar para ser aceptadas, para matricularse, para asistir a clases donde acudían siempre acompañadas por un bedel o profesor , sin poder relacionarse con el resto de sus compañeros, pero no cedieron en su empeño y terminaron sus estudios.

Esta es la biografía de una de esas mujeres, María Goyri, que se convirtió en la primera alumna de la Facultad de Filosofía y Letras en 1892 y después en doctora. Se dice de ella que tenía “una personalidad rica y multifacética”, su obra y su trabajo así lo demuestran, en la esfera de la enseñanza, en su labor social, en su actividad investigadora, en su relación con la época que le tocó vivir, con las mujeres de su entorno, con la Institución Libre de Enseñanza, fundamental en su trayectoria personal y profesional.

Un papel decisivo para la creación de esa personalidad lo tuvo su madre, preocupada por la educación de su hija, la proporcionó los medios para que esta tuviera una educación moderna e incluso avanzada para la época, aprendió francés, asistió a un gimnasio y a una escuela de dibujo entre otras actividades.

A los doce años comenzó sus estudios reglados en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, cercana a la Institución libre de Enseñanza, donde obtuvo el título de Institutriz y Profesora de Comercio. No fueron los únicos títulos, obtuvo también el de maestra en la Escuela Normal Central.

Como señalábamos, la obra y la actividad de Maria Goyri abarcó muchas facetas, una constante en toda su vida fue la enseñanza. En 1915 aceptó ocuparse en la Residencia de Señoritas de los cursos de literatura, apoyó a las estudiantes universitarias españolas y a las americanas que estudiaban español. Pero su labor educativa cobró especial relieve en el Instituto Escuela, creado en 1918, donde redactó su novedoso programa para la enseñanza de la Lengua y Literatura, que incorporó la gramática a la literatura, entre otras cosas.

Tras la guerra civil, en 1940, desde la Fundación del Colegio Estudios, proyecto de varios profesores y profesoras del antiguo Instituto Escuela, entre ellos su propia hija Jimena, asumió la dirección de dicho colegio y enseñó literatura hasta 1946, solo los problemas de salud impidieron que siguiera dando sus lecciones, recordadas durante mucho tiempo entre el alumnado que asistía a sus clases.

María fue  una persona cercana y sensible a los problemas de su época, su labor social fue muy importante, formó parte del grupo fundador y gestor del Protectorado del Niño Delincuente durante casi 10 años, dirigido por Alicia Pestana y donde colaboraron muchas personalidades afines a la Institución Libre de Enseñanza hasta que el Estado con la Dictadura de Primo de Rivera lo cierra, al instaurar por primera vez en el país, el Tribunal Tutelar de Menores

La desilusión que supuso el cierre de este proyecto no supuso un freno para su labor social, colaboró con la Orden Salesiana en su “Escuela de Oficios”, con María Sánchez Arbós, directora en ese momento del Grupo Escolar Francisco Giner de los Ríos, organizando la recogida de ropa y material escolar y dando clases al alumnado del último curso.

Si la enseñanza fue una constante en su vida, otra fue su labor investigadora, donde ocupó un lugar destacado el Romancero, recorrió los pueblos de España, recogiendo romances que luego clasificó , hizo un estudio comparativo de las diferentes versiones y estableció un orden para el archivo del material.

Su labor investigadora estuvo impregnada de la influencia de su marido Ramón Menéndez Pidal, al que admiró desde su primer encuentro en el Ateneo en 1895-1896 y con el que trabajó en muchas ocasiones.


Como en otros casos, la historia ha colocado la obra de María Goyri bajo la sombra de su marido, pero tiene y debe ser reconocida como una las mujeres más destacadas de comienzos del SXX en nuestro país. Vinculada y relacionada con la vanguardia cultural y educativa de la época, Institución Libre de Enseñanza, Residencia de Señoritas, Instituto Escuela , Centro de Estudios Históricos, entre otras , fue además una filóloga destacada con una gran labor de localización e identificación de versos del Romancero y una gran luchadora por mejorar la educación femenina de la época.
http://laescueladelarepublica.es/wp-content/uploads/2018/06/MariaGoyri_Bibliografia.pdf
http://laescueladelarepublica.es/wp-content/uploads/2018/06/Maria_Goyri.pdf
http://www.fundacionramonmenendezpidal.org/mariagoyri/
https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Goyri
http://www.buscameenelciclodelavida.com/2013/05/maria-goyri.html
https://laescueladelarepublica.es/biografias/maria-goyri/

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sábado, 18 de julio de 2020

Helen M. Gougar defensora de los derechos de las mujeres



Helen Mar Gougar (18 de julio de 1843 - 6 de junio de 1907) fue abogada, defensora de los derechos de las mujeres y la templanza, y periodista  que residía en Lafayette, Indiana. 
Admitida en el colegio de abogados en Tippecanoe County, Indiana, en 1895 para presentar un caso de "prueba", fue una de las primeras abogadas del condado. En 1897 se convirtió en una de las primeras mujeres en discutir un caso ante la Corte Suprema de Indiana. 
Gougar alcanzó notoriedad pública por argumentar  en su propio nombre por su derecho al voto en las elecciones de 1894. Además de su trabajo de defensa, Gougar se convirtió en oradora pública y con frecuencia hizo campaña para elegir políticos que compartieran sus puntos de vista sobre el sufragio. Ella era la Presidenta de la Asociación de Sufragio de la Mujer de Indiana. Un marcador histórico de Indiana, colocado en 2014, honra sus esfuerzos para garantizar los derechos de voto de las mujeres.


Helen Mar Jackson nació  en el condado de Hillsdale, Michigan, se crió en Litchfield, Michigan, y se educó en Hillsdale College. En 1860, se mudó a Lafayette, Indiana, con sus hermanos y tres tíos.  Trabajó como maestra en el sistema de escuelas públicas de Lafayette y se convirtió en directora de una escuela en 1863. 

En 1863, Helen se casó con John Gougar, un abogado de Lafayette, actuando como  su aprendiz legal. 

La carrera de Helen Gougar incluyó el trabajo como periodista, abogada y defensora de la templanza y el sufragio femenino. Además, ella y su esposo estaban activos en los asuntos cívicos y sociales de Lafayette. Integrando  comités de varias organizaciones locales, incluidas la Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes, la Asociación de Hogares de Lafayette, la Sociedad Benevolente de Damas y la Segunda Iglesia Presbiteriana, pero sus actividades en torno a la templanza y las actividades de sufragio femenino atrajeron la atención pública a fines del siglo XIX y principios del XX. 


En las décadas de 1870 y 1880, Gougar trabajó como periodista. Ella escribía una columna semanal llamada "Bric-a-Brac" para Lafayette Courier produciendo una serie de ensayos que expresaban sus propios puntos de vista e incluía el texto de sus discursos, así como las opiniones de otros sobre la templanza y el sufragio femenino. Su estilo de escritura sin complejos se convirtió en su marca registrada. En 1881, Gougar comenzó a editar Our Herald, un periódico semanal que apoyaba la templanza y  el sufragio femenino , y se convirtió en su propietaria. 


Gougar comenzó su vida pública como defensora de la templanza. Afirmó haberse unido al movimiento de sufragio femenino después de concluir que lograr los derechos de voto para las mujeres sería una forma efectiva de resolver los problemas de las víctimas de violencia doméstica .

Después de su asistencia a la convención anual de la Asociación Nacional de Sufragio de Mujeres Americanas en 1881, Gougar regresó a Indiana y comenzó a presionar para que se aprobara una legislación que permitiera a las mujeres votar. Ella apareció ante los miembros de la Asamblea General de Indiana en febrero de 1881 para instarlos a apoyar un proyecto de ley que permitía a las mujeres votar en las elecciones nacionales, pero no se aprobó. Una enmienda posterior a la constitución de Indiana se aprobó en la Cámara de Representantes de Indiana y el Senado de Indiana en 1881, pero no se aprobó durante la sesión legislativa de 1883, un requisito antes de que pudiera convertirse en una ley estatal.

Gougar también hizo campaña por candidatos políticos estatales y nacionales en un esfuerzo por elegir a los políticos que apoyaron la aprobación de la legislación sobre el sufragio y la templanza de las mujeres. En las elecciones de 1882 en Indiana, hizo campaña por los republicanos que apoyaban el sufragio femenino, pero la mayoría de ellos fueron derrotados por opositores demócratas. Gougar tuvo más éxito en asegurar los derechos de voto municipales para las mujeres en otros lugares. En 1884 viajó a Kansas para liderar un esfuerzo para redactar un proyecto de ley de sufragio municipal. Introducido en la legislatura de Kansas en 1885, se convirtió en una ley estatal en 1887. 



Frecuentemente criticada por sus novedosas opiniones  Gougar tomó acciones legales para proteger su reputación en más de una ocasión. En 1882, después de que Gougar descubriera que había sido implicada en un rumor de "infidelidad sexual" con W. DeWitt Wallace, un candidato republicano a representante estatal, presentó una demanda civil contra el sheriff de Lafayette, Henry Mandler, quien reconoció que hizo circular los rumores, y lo acusó de calumnia.  En Gougar v. Mandler (1883), el jurado dictaminó a favor de Gougar y le otorgó $ 5,000 en daños. La victoria la animó a continuar en su esfuerzo. En 1893 Gougar demandó al congresista de Massachusetts Elijah A. Morse por difamación. 

Gougar probó las leyes de votación del estado cuando intentó votar en el condado de Tippecanoe, Indiana, en las elecciones de noviembre de 1894. Después de que la junta electoral del condado se negó a permitirle votar, ella demandó a la junta.  El juez falló a favor de la junta electoral, pero Gougar apeló el caso, que fue a la Corte Suprema de Indiana en Indianápolis. 

El 10 de febrero de 1897, Gougar  argumentó su caso ante la Corte Suprema de Indiana.  En Gougar v Timberlake (1897), ella presentó el caso en su propio nombre. Gougar argumentó que votar era un derecho natural de hombres y mujeres y la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de los EE. UU.  aseguraba el derecho independientemente del texto en la constitución de Indiana, que  lo limitaba  a los hombres de veintiún años o más. El Tribunal, que consideró votar un derecho político, rechazó la apelación, pero los argumentos legales de Gougar se publicaron en los periódicos de Indiana, lo que proporciona una exposición estatal de sus puntos de vista sobre el tema. 


Gougar permaneció activa en política en su vida posterior. El Partido de la Prohibición la nominó para fiscal general de Indiana en 1896 y ella hizo campaña por los políticos que compartieron sus puntos de vista, incluido William Jennings Bryan. Además, era una oradora frecuente y viajaba mucho con su esposo. 

Gougar murió inesperadamente en su casa en Lafayette el 6 de junio de 1907. Conocida como defensora del movimiento de sufragio femenino en Indiana, su muerte ocurrió más de una década antes de que las mujeres obtuvieran los derechos de voto bajo la Decimonovena Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. 



file:///C:/Users/ttenn/Downloads/2015-03-02_Helen_Gougar.pdf

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martes, 28 de abril de 2020

Vilhelmine Ullmann pedagoga crítica literaria y defensora de los derechos de las mujeres de Noruega

Vilhelmine Ullmann con su hija Ragna 

Vilhelmine Ullmann (née Dunker; 16 de marzo de 1816 - 28 de abril de 1915) fue una pedagoga noruega, publicista, crítica literaria y defensora de los derechos de las mujeres.

Ullmann nació en Christiania (ahora Oslo), Noruega. Ella era la hija de la escritora y profesora Conradine Birgitte Hansteen y Johan Friedrich Wilhelm Dunker. Era la hermana de Bernhard Dunker , quien se desempeñó como Fiscal General de Noruega. 

Al crecer en una casa donde su madre dirigía una escuela privada para niñas, Vilhelmine aprendió francés y alemán cuando era niña. También fue una actriz infantil, actuando en Det Dramatiske Selskab en Christiania desde la edad de nueve años. Se casó con Jørgen Nicolai Axel Ullmann en 1839. Tuvieron seis hijos (cinco de ellos sobrevivieron) y se separaron en 1854. Fue la madre de la pedagoga y feminista Ragna Nielsen y el educador y política Viggo Ullmann . 

De 1862 a 1894, Ullmann dirigió la institución infantil Vaterland Børneasyl. También tradujo cuentos infantiles del alemán al noruego, y publicó poemas y cuentos en la revista Nordisk illustreret Børneblad . Fue miembro de la Asociación Noruega para los Derechos de la Mujer desde su fundación en 1884, y contribuyó a la revista feminista Nylænde, donde escribió críticas literarias bajo la firma "MD". También escribió artículos sobre las condiciones de las mujeres en la sociedad. Su autobiografía Fra Tyveaarene og lidt mere fue publicada en 1903.



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viernes, 1 de marzo de 2019

Laufey Valdimarsdóttir defensora de los derechos de las mujeres

Laufey Valdimarsdóttir  1929

Laufey Valdimarsdóttir ( 1 de marzo de 1890 - 9 de diciembre de 1945 ) fue una defensora de los derechos de las mujeres islandesa. Ella era la hija de Bret Bjarnhéðinsdóttir,   editora de Kvennablaðið y Valdimars Ásmundsson, editor de Fjallkonan. Su hermano fue Héðinn Valdimarsson parlamentario

Laufey completó su grado  en la Escuela Secundaria de Reykjavik, fue la primera mujer en 1910,  que  lo obtuvo.
Laufey Valdimarsdóttir, la primera mujer en graduarse de la escuela secundaria en Islandia, junto con su clase de graduación de 1910
 Se convirtió en presidenta de la Asociación de Mujeres en 1927 sustituyendo a su madre con la que viajo por distintos países sumando fuerzas con  mujeres a nivel internacional.

Laufey Valdimarsdóttir junto a su madre y a la delegada sudafricana en 1913
Fue la primera presidenta del Comité de Fortalecimiento de la Maternidad en 1928. La función del comité era, ante todo, promover la mejora de la vidas de las madres, ya fueran viudas, divorciadas o solteras. Cuando el comité comenzó a trabajar, las madres desempleadas no tenían derecho a un subsidio  El objetivo final del Comité era que todas las mujeres s recibirían salarios de maternidad, suficientes para garantizar la equidad de la vivienda. El objetivo, sin embargo, no se logra del todo , pero ya se obtiene avances significativos. 
El  rol del comité era guiar a las madres, viudas y esposas de personas sin salud de varias maneras y ayudarlas a lograr sus derechos legales. Su compromiso con las mujeres iba más alla de sus propias fuerzas. 


En el otoño de 1945, Laufey viajó a Suiza y París para asistir al Congreso Internacional de la Mujer,  a pesar de sus problemas de salud  tambien buscaba consejo medico.  Murió en París  en su hotel de un infarto   Las mujeres que recientemente la habían visto en la  Conferencia Internacional de Mujeres, la acompañaron a su tumbas. Más tarde, el cuerpo fue quemado y las cenizas enviadas a su pais. 



https://kvennasogusafn.is/index.php?page=aviferill-2
https://kvennasogusafn.is/index.php?page=heimsborgari
http://timarit.is/view_page_init.jsp?pageId=2745052
https://is.wikipedia.org/wiki/Laufey_Valdimarsd%C3%B3ttir
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lunes, 8 de octubre de 2018

Harriet Taylor defensora de los derechos de las mujeres


Harriet Taylor ( Londres, 8 de octubre de 1807 - Aviñón , 3 de noviembre de 1858) fue una filósofa británica  defensora de los derechos de las mujeres. Su corpus de escritura existente se puede encontrar en The Complete Works of Harriet Taylor Mill .  Ella es recordada en gran parte por su influencia sobre su segundo marido, John Stuart Mill,  uno de los pensadores preeminentes del siglo XIX.


Harriet Taylor  nació de la unión matrimonial de Thomas Hardy, cirujano de Londres y con su esposa Harriet Hurst. A los 18 años de edad contrae matrimonio con John Taylor, un acaudalado hombre de negocios de Islington. Con el tuvo tres hijos.

Tanto John como Harriet pertenecieron a la Iglesia Unitarista, en donde desarrollaron puntos de vista políticos radicales. Llegando a ser buenos amigos de William Fox, uno de los más destacados líderes unitaristas, uno de los primeros luchadores en favor de los derechos de las mujeres. Así, Harriet se movía en círculos radicales cuando conoció en 1830 a John Stuart Mill. Taylor se sintió atraída por Mill, el primer hombre que la trató como una igual en el plano intelectual. Mill, por su parte, quedó absolutamente impresionado con Taylor, una mujer a la que le podía pedir que leyese y le comentase el último libro en el que estaba trabajando.

Las relaciones de Taylor con su marido se comenzaron a deteriorar, así que de común acuerdo decidieron una separación en 1833. Harriet se mudó a una casa en Walton-on-Thames, en donde John la visitaba los fines de semana. No obstante, ambos hacen saber, repetidamenteque no mantienen relaciones sexuales, puesto que su comportamiento fue motivo de escándalo entre amigos y vecinos. Lo que les costó el aislamiento social.

En los años siguientes Harriet y John intercambiaron puntos de vista sobre sus trabajos y por tanto sobre su concepción del matrimonio y de los derechos de la mujer. Estos trabajos muestran como la opinión de Harriet era mucho más radical que la de Mill. Así, Harriet se sintió atraída por la filosofía socialista que había promovido Robert Owen, en su libro La formación del carácter (1813), y en Una nueva visión de la sociedad (1814). En sus publicaciones Taylor fue muy crítica en la degradación que supone para las mujeres ser dependientes económicamente de los hombres, llegando a exigir que esta situación sea cambiada mediante la promulgación de nuevas leyes sobre el matrimonio. Mill comparte la opinión de la igualdad de derechos, haciendo incapié en este aspecto y no tanto, en el tema de la independencia económica.

Excepto por unos pocos artículos que aparecieron en Unitarian Journal, Taylor no publico sus trabajos en su vida (aunque si se ha hecho posteriormente). Taylor lleyó y comentó todas las obras de John. Y en su biografía Mill reclama para Harriet el ser coautora de la mayoría de sus libros y artículos. Declaró que cuando dos personas tienen ideas que surgen del compartir pensamientos, opiniones y vida, no tiene importancia quien de las dos la lleva al papel.


En 1848 John publica Principios de Economía Política, obra en la que Mill pensaba incluir detalles de sus discusiones con Taylor, sin embargo, no lo hizo al tener la oposición de John Taylor, todavía marido de Harriet. Aunque años más tarde John declarará que la obra la escribió conjuntamente con su mujer.

John Taylor murió de cancer el 3 de Mayo de 1849, cuando todavía estaba vivo el chismorreo y el escándalo. Por lo que Harriet decidió esperar dos años para contraer matrimonio con John S. Mill. A los pocos meses de la boda la Westminster Review publicó The Enfrachisement of Women. Artículo que había sido escrito por Taylor y que apareció firmado por Mill. Al igual que ocurrió con la publicación de otro artículo en Morning Chronicle, en donde abogan por nuevas leyes que protejan a las mujeres de sus maridos violentos.

John Stuart Mill con su hijastra Helen
John S. Mill siempre fue partidario del sufragio secreto, algo que no convencía a Harriet, pues temía que la gente votase en función de sus propios intereses y no en función de los de la comunidad.

Tanto Harriet Taylor como John Stuart Mill sufrieron tuberculosis, y mientras estaban en Francia en busca de un tratamiento para su mal Harriet murió en 1858. De forma que Mill y Taylor nunca trabajaron juntos en la obra La subjeción de las Mujeres. Helen, la hija major de Harriet, fue quien ayudó a Mill a terminar el libro, ambos trabajaron juntos cerca de cinco años.

De esta manera Helen se convirtió en una activista del sufragio femenino, llevando a cabo varias campañas. Además, Helen acompañó a Mill a la Cámara de los Comunes el día que intentó aprobar la Reform Act de 1867, por la que se otorgaban los mismos derechos políticos a hombres y mujeres. Perdió la votación por 169 votos en contra y sólo 73 a favor.

Helen Taylor también tomó parte en las manifestaciones que se organizaron para que se permitiera a las mujeres participar en los gobiernos locales.
Ensayos sobre la igualdad sexual


http://www.uib.cat/depart/deaweb/webpersonal/pepaguilo/archivos/2212PepAguiloDic09/COURSE_8622311_M/my_files/terceracarpeta/HarrietTaylor.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Harriet_Taylor_Mill

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jueves, 27 de septiembre de 2018

Bríet Bjarnhéðinsdóttir sufragista de Islandia


Bríet Bjarnhéðinsdóttir (27 de septiembre de 1856 - 16 de marzo de 1940) fue una de las primeras defensoras de la liberación de las mujeres y el sufragio femenino en Islandia. Fundó la primera revista para mujeres en Islandia, Kvennablaðið .  Fue concejala de la ciudad de Reykjavík .


Bríet, maestra de escuela, se graduó en una escuela para mujeres en 1880 y comenzó a trabajar en Reykjavík desde 1887. En1885, escribió varios artículos sobre los derechos de las mujeres bajo la firma AESA, y después de mudarse a la capital dio discursos sobre el mismo tema. En 1888, se casó con el editor liberal Valdimar Ásmundsson. Fundó una sociedad de mujeres (1894), dirigió una revista para mujeres (1895-1926), cofundó una sociedad de periodistas (1897) y administró una revista para niños (1898-1903).


En 1902 y 1904, Bríet visitó los Estados Unidos, Dinamarca, Noruega y Suecia, lo que le permitió conocer el movimiento internacional de mujeres. En 1906 asistió a la Conferencia Internacional sobre el Sufragio de las Mujeres en Copenhague, y Carrie Chapman Catt la animó a fundar una sociedad de sufragio femenino en Islandia. En 1907 fundó la primera sociedad de sufragio femenino en Islandia, Kvenréttindafélag Íslands y fue su presidenta entre 1907-1911 y entre 1912-1927. Bríet Bjarnhéðinsdóttir perteneció al primer grupo de mujeres elegidas para el consejo de la ciudad de Reykjavík , donde se desempeñó en 1908-1912 y 1914-1920. En 1916, y nuevamente en 1926, se presento sin éxito para Althingi , el parlamento de Islandia.

 Junto con su hija  Laufey Valdimarsdóttir y con la representante sudrafricana en la conferencia de Budapest en 1913

Fue la madre de Laufey Valdimarsdóttir  que continuo su trabajo de defensa de los derechos de las mujeres y de  Héðinn Valdimarsson parlamentario islandés 



https://fr.wikipedia.org/wiki/Br%C3%ADet_Bjarnh%C3%A9%C3%B0insd%C3%B3ttir
http://kvennabladid.is/2013/11/06/bref-brietar-bjarnhedinsdottur-til-lesenda-i-1-tolubladi-kvennabladsins-21-februar-1895/
http://lemurinn.is/2012/06/19/fyrsta-barattugreinin-fyrir-kvenrettindum-briet-bjarnhedinsdottir-1885/
http://www.tilvitnun.is/hofundur/923/br%C3%ADet-bjarnh%C3%A9%C3%B0insd%C3%B3ttir
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miércoles, 23 de mayo de 2018

Martha Eugenia Munguía Alvarado defensora de los derechos de las mujeres



Martha Eugenia Munguía Alvarado es una socióloga feminista, exdiputada constitucionalista de la República de Nicaragua, experta en violencia de género, Presidenta de la Fundación de Apoyo a Mujeres víctimas de la violencia, fundadora del primer refugio de Nicaragua y Centroamérica para mujeres y niñas víctimas de violencia de pareja y de violencia sexual, miembro del Consejo de coordinación de la Red Interamericana de Refugios, integrante de la Red de Albergues de Nicaragua y de la Red de Mujeres contra la violencia. Destaca por su capacidad de organización y liderazgo en la lucha por los derechos de las mujeres durante más de 30 años. Es cofundadora de diversas organizaciones de mujeres, investigadora de temas de violencia y derechos humanos, expositora principal en conferencias y seminarios internacionales relacionados, defensora de derechos humanos.

La delicada situación actual en Nicaragua  ha colocado a Martha  en un mayor riesgo. Desde qui queremos sumarle apoyos y agradecimientos por su esfuerzo para mejorar el mundo en el que vivimos.

Escuchamos sus palabras:  

Yo como feminista, como  sujeto social y político continúo condenando la dominación machista y su manera de resolver los conflictos detentando el poder por medio del asesinato como castigo hacia las mujeres. Pero al mismo tiempo cuestiono la ausencia de discurso y acciones de la clase política para comprometerse a asumir con responsabilidad esta lucha por la eliminación de la violencia hacia las mujeres que por ley y principio deberían retomar.


En Nicaragua se ha fortalecido el machismo con sus expresiones extremas de poder abusivo hacia las mujeres hasta el punto de arrebatar la vida a 58 mujeres en un año y 15 en los meses de enero hasta la fecha.  Estos hombres que hacen ostentación de su Machismo están envalentonados por la absoluta falta de responsabilidad del Estado para reconocer esta violencia y su incapacidad y falta de voluntad política para sancionarlo. Se agrega la indiferencia social promovida por la propaganda de los medios de comunicación oficialistas que amenazan con naturalizar esta terrible realidad. 
Hoy la población consciente, está indignada por los horrendos femicidios, violaciones a niñas, mujeres y niñas torturadas y enterradas en lugares insólitos tales como un pozo de agua donde tiraron el cuerpo de una niña de 12 años después de violarla y asesinarla. Tres mujeres lanzadas a la hoguera una de ellas quemada viva y otras dos torturadas, violadas y quemadas con todo y su vivienda. Parecen cuentos de horror pero es la terrible realidad que estamos viviendo las mujeres en Nicaragua, país que se enorgullece de decir que es el más seguro de Centro América.
Frente a esta situación que desangra las familias nicaragüenses, que ya pasa de 300 huérfanos por femicidio; los gobernantes y sus aliados esconden los datos reales y montan escenarios para aparentar la Familia feliz, tergiversan los datos ofreciendo una falsa realidad.  Ante tanta impunidad, por mandatos gubernamentales han cerrado los espacios para la protección de las mujeres, persiguen y amenazan a las organizaciones y Defensoras de las mujeres, mutilaron las leyes contra la violencia, desinstalaron los mecanismos de acceso a la justicia y para las víctimas de dicha violencia.
Yo como ciudadana, como feminista y defensora de los derechos humanos de las mujeres por mas de tres décadas, Exijo junto con las mujeres, sus organizaciones y la población consciente, el respeto a los derechos humanos de las nicaragüenses, ¡Tenemos derecho a la vida y a la vida sin violencia!  


 Nació el 25 de julio 




http://www.heroinas.net/2011/01/otra-heroina-esta-vez-de-nicaragua.html
http://third.worldshelterconference.org/en/speaker/1246/martha-eugenia-mungu%C3%ADa-alvarado/
http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/nicaragua-abusos-sexuales-ninas/
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