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lunes, 13 de junio de 2011

“Mujeres que hicieron historia en el Paraguay”.


ANA BARRETO, UNA HISTORIADORA DE NUESTRO TIEMPO

 

-¿Cuál fue la participación de las mujeres en la Guerra del Chaco?

-La historia está contada por hombres, con protagonistas masculinos y cuando por ese cristal de masculinidad heroica, con muertes gloriosas y participación en batallas, pasan las mujeres, la característica de la heroína paraguaya debe tener un rol similar. O bien debe estar muy relacionada con la maternidad, roles femeninos propios como los de las enfermeras y madrinas. Lo que yo hago es tratar de ver otros aspectos poco conocidos del rol femenino en la guerra.

-¿Antes de entrar en esos roles, qué rescata de las enfermeras?

-Tiene que ver con las primeras enfermeras que viajan al Chaco con un pequeño maletín con el que tenían que ir a ver la situación después de Boquerón a finales de 1932, bajo las órdenes de María Victoria Candia, una enfermera formada en Inglaterra y Francia. Con ella viajan Erótida Insaurralde, Alfreda Palacios -primera médica cirujana, era de Maciel- y Georgina Dávalos. Toda la batalla de Boquerón se libró solamente con camilleros y con enfermeros mal instruidos. Muchos eran estudiantes de odontología.

-¿No tenían formación?

-Uno de los graves problemas era la falta de formación de enfermeras de guerra, acostumbradas a operar en condiciones no hospitalarias y con heridas de metrallas. De ahí que he encontrado una carta del Dr. Mario de Finis, desde Nanawa en la que en febrero de 1933 dice que “se precisan más enfermeras para los distintos servicios de líneas. La gran mayoría son semianalfabetas y apenas pueden desempeñar los menesteres de lavado y cocina” y sugiere que se hagan cursos rápidos de enfermería elemental en Asunción con la Srta. Candia (María Victoria), “pero con personas más inteligentes”.

-¿Quiénes son sus heroínas de las escuelas?

-Cuando son llamados los hombres para el enrolamiento en el interior, los pueblos se quedan sin brazos de trabajo. ¿Cómo se suple? Con las mujeres y los niños. La educación desde el año 1933 cambia cuando la orden del gobierno es que en todas las escuelas del interior se planten tabaco para mandar cigarros al frente, maíz, poroto... No tenía que haber un centímetro del patio escolar sin plantación al cuidado de los niños con sus maestras. Eso significaba que los niños iban a la escuela todo el día, en un turno para estudiar y en el otro para el cultivo. El trabajo era de lunes a lunes y la recolección se hacía con las maestras. Estas colectas agrícolas de las escuelas se dividían y esa misma escuela podía ser la encargada de liar los cigarros, enviaba a Asunción y de allí al frente. Además se tenían que hacer camisillas de lanas, jergas para caballos, mantas y un sinnúmero de artículos, todo a cargo de mujeres.

-Eso requería un gran poder organizativo...

-Se crearon juntas de aprovisionamiento del campo, que son como comisiones vecinales, presididas por mujeres, que se encargaban de la forma de administrar estas mingas. Se reunían en una chacra y trabajaba toda la comunidad y, obviamente, el número de mujeres era el doble. Por ejemplo, se puede decir que existía una Comisión de Aprovisionamiento de Yuty presidida por mujeres, cosa que en un Estado normal de no guerra no se hubiera dado, en la época.

-Es notable que no se rescatara esto antes...

-Porque para la historia militar no tenía sentido. Como si fuera que el ejército que está combatiendo no depende de ese otro segundo grupo de la retaguardia. Por ejemplo, hay casos de mujeres que donaban una enorme cantidad de limones. También están las mujeres que integraban los diversos comités, como el de Comisión del litro de leche para el soldado herido, etc.

-¿Nunca hubo enrolamiento de mujeres?

-Ni en la Guerra del 70 ni en la Guerra del Chaco se permitía el enrolamiento de mujeres. A diferencia de la Guerra del 70, donde existían campamentos de mujeres dentro del ejército donde ellas barrían, cocinaban, atendían a sus maridos, pero no peleaban en batallas -salvo casos excepcionales como en Piribebuy-, en la Guerra del Chaco se presentan casos de mujeres vestidas de hombres para ir al frente.

-¿Mujeres disfrazadas de soldados?

-Exacto. Son casos muy raros, de solteras. Una de ellas, Manuela Villalba, se dio a conocer en el periódico “El Orden” en 1934 donde se publicó un artículo muy extenso. Era de Tavapy y al darse la orden de enrolamiento se presenta con su hermano, se corta el cabello y se viste como hombre.

-¿No la descubrieron?

-La inspección no era de desvestirse por lo acuciante del tiempo. Era solo a vista por el médico que les vacunaba en el Hospital, luego iban al Estadio (Defensores del Chaco) donde se les entregan los pertrechos y se les enseñaba a manejar las armas, se les alzaba al barco rumbo a Puerto Casado. Así llegó al frente de batalla. En uno de los combates en el camino a Saavedra, el jefe de su regimiento, el Tte. Ozuna, es herido y muere. Entonces hay una desbandada y a ella y a su hermano se les ocurre irse a otra compañía. En el camino les para una patrulla paraguaya, les pide los comprobantes de autorización que no tenían. Y eso se consideraba deserción.

-¿Y cuál era la pena?

-Fueron llevados ante un Tribunal de Guerra y lo que el Cnel. (Luis) Irrazábal hacía en esos casos era el fusilamiento. Estando los dos sentenciados, su hermano mayor le dice a “Manuel”, de 17 años, que cuente que es mujer. Con el fusilamiento a punto de cumplirse revela que es mujer. Irrazábal no le cree y piden un médico, el Dr. De Finis que estaba en la Sanidad, para una revisión. Encuentran que es cierto. Se los absuelve; el hermano es reincorporado a las filas y a ella le mandan a Asunción y se queda un tiempo en la Sanidad.

-Una historia singular...

-El pase es muy simpático y dice: “el soldado Manuel Villalba tiene permiso de este Comando para bajar y permanecer en la capital por tiempo indefinido. Motivo: Cambio de sexo. Firmado: Irrazábal, Cnel.”. No se cambió de sexo, pero era mujer. Entonces cuando llega a Asunción hay un alboroto generalizado entre la gente porque además viene vestida con el verdeolivo.

-¿Hubo otros casos?

-A lo sumo deben haber habido unos diez. Yo solo he encontrado tres. Otra es Dolores Giménez, de Villarrica, que también se cortó el cabello y se presentó como hombre. Hasta su jefe, el Cap. Espiridión Garcete, no sabía que era mujer y como era menudita le puso de nombre “Chiquito”. Ascendió a Sargento Primero. Y la tercera es Florentina Romero López, de San Juan Bautista, herida en la Picada de Ballivián. En los años 70 fue entrevistada, ya anciana y vivía en la indigencia.

-Heroínas olvidadas...

-Bueno, visto desde el heroísmo masculino para el común de la gente estos son los casos genuinos de heroísmo. Pero para mí también fueron heroínas Serapia Peña, que donó 124 litros de cuajada, una bolsa de naranja y 10 canastos de limones. Además las donaciones se hacían a menudo y eran vitales.

-¿Qué dice de las madrinas de guerra?

-Es otro grupo de mujeres que siempre se menciona en la Guerra del Chaco. Era un cargo de estatus. No cualquiera era madrina. Eran siempre mujeres de élite. Algunas veces le conocían a sus ahijados y otras veces no. Mi abuela, Ana Grinok Jarolín, era de Nueva Italia y tuvo un par de ahijados, pero yo he encontrado que había mujeres, como Ana de Zouninus, que era madrina de los 390 soldados heridos del Hospital Auxiliar N° 3. Por tanto, el poder económico que tenía en este caso era enorme y ese rol también llegó a ser una cuestión de competencia entre mujeres de la sociedad asuncena.

Las madrinas también debían alentar por medio de las palabras escritas y los regalos, además, muchas de ellas escribían a los superiores de sus ahijados para lograr para ellos el pase o permiso para regresar un tiempo a sus pueblos. Por tanto, debían saber leer, escribir y poseer recursos para enviar regalos o ponerse en contacto con los parientes de su ahijado para hacerles llegar las noticias del frente.

Algunas cartas eran simpáticas y los ahijados siempre demostraban valentía en sus hazañas. Una decía: “querida madrinita espero me disculpe por el obstinado silencio, pues no es por falta de voluntad, solo se debe a los innumerables trabajos con que me cargan.

-En su libro también habla de las donantes de oro para la Victoria...

-Hay un curioso comunicado que salió de la Comisión Nacional de la Colecta de Oro donde la Patria pide oro. Lo raro es que, en principio, se pide que se donen las alianzas matrimoniales y está el cálculo matemático de que si todos los 50.000 casados donasen sus anillos se lograrían 100.000 alianzas equivalentes a 500 kilos de oro. No sabría decir si esto fue simbólico como fue en la Guerra del 70 en la donación de joyas o si en realidad tenía un fin de recaudar, pero ¿para qué? No sabría decir qué se pagó con esto. Tampoco cuánto juntaron. Lo que sí encontré es que a cambio de las alianzas daban anillos de acero de la espada, que sería la idea. Las donantes eran mujeres de varias ciudades. Pero no solamente entregaban anillos, sino un lado del aro, resto de pulseras, restos de rosarios.

-¿Hubo mujeres que murieron durante la Guerra?

-En el libro se citan el caso de Eduvigis Figueredo, que acompañó al frente a su esposo e hijos y se desempeñó como enfermera. Se enfermó de tifus en 1933 y fue la primera mujer en morir en el frente al servicio del ejército.
12 de Junio de 2011
http://www.abc.com.py/nota/hubo-mujeres-disfrazadas-de-hombres-para-luchar/

4 comentarios:

  1. Soy nieto de Ana de Zouninus y me gustaría contactarme con la autora del libro porque quisiera tener más datos.
    Muchas gracias.

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  2. Sentimos no poder ayudarle. Tomamos la noticia de la prensa .

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  3. aburridoooooo!!!!!!!!!!!!!

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    Respuestas
    1. Gracias por estas ahí y darnos tu opinión . Queremos visibilizar a las mujeres de Paraguay . Por favor indícanos sus nombres e historias y si puede ser que sea de forma divertida ,mejor . Estamos seguras que hay un gran numero de mujeres bien interesantes, pero nos es difícil acceder a esa información .

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HH

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