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jueves, 30 de junio de 2022

Franca Magnani periodista



La periodista italiana Franca Magnani (Roma, 1 de Julio 1925 - Roma, 28 de octubre de 1996) fue la  primera corresponsal de la televisión alemana. Ella trabajó desde 1964 para la "Asociación de Radiodifusores de Alemania" (ARD) en Roma y era también un escritor independiente de los medios impresos en Alemania y Suiza.
Franca Magnani dio forma significativa a la cobertura de Italia. Durante más de 20 año estuvo reportando para televidentes alemanes de Roma e Italia.
Era  en hija de Fernando Schiavetti , miembro del Partido Republicano y editor en jefe del periódico italiano La Voce Repubblicana. Sus padres tuvieron que huir del exilio en 1926, cuando Franca tenía apenas un año, después de un ataque de pandillas fascistas y se establecieron en Marsella. Por esta razón, la pequeña Franca pasó sus primeros cuatro años con su abuelo en la ciudad provincial de Todi (Umbría). Sólo en 1929 se le permitió irse a sus padres en Marsella, que luego se fue con ella a Zurich en 1932. Su padre había estado trabajando allí como profesor de idiomas en la Escuela Berlitz.

En 1944 se casó con el profesor de filosofía suizo y periodista Arnold Künzli Arnold Künzli, se mudó con él a Bonn después de la guerra. En 1951 comenzó a trabajar como periodista, escribiendo para la revista suiza Annabelle y el semanario Weltwoche .
Tras divorciarse de Arnold Künzli se casó con los miembros italianos del PCI ( Partido Comunista Italiano ), Valdo Magnani (1912-1982), que habían luchado en la resistencia yugoslava contra la Alemania nazi, y se trasladó a Roma, donde temporalmente periodística establecida. En 1964 se convirtió en la primera corresponsal de la televisión alemana ARD trabajó en el estudio de Roma. Ella rápidamente se convirtió en una complaciente multitud alemana.



Con Valdo Magnani tuvo dos hijos: Marco (nacido en 1953) y Sabina (1955).
En 1964, Franca Magnani trabajó como profesional independiente para el estudio ARD en Roma y un año después se comprometió como editora. A partir de ahora, proporcionó hasta 100 informes sobre la política y la sociedad italianas cada año. Su trabajo periodístico fue ampliamente apreciado, y debido a su popularidad, a menudo recibía invitaciones para programas de entrevistas en la televisión alemana.

Magnani era políticamente izquierdista y muy comprometido. En el año inquieto de 1968, participó en muchas manifestaciones y reuniones políticas con su esposo. Siguió con simpatía la creciente emancipación de las mujeres y las acompañó con sus informes objetivos.

A principios de la década de 1980 proporcionó una reunión entre Enrico Berlinguer (Italia PCI jefe) y Willy Brandt. En 1977, el periodista conservador Wolf Feller se hizo cargo del estudio ARD en Roma. Debido a que tenía  Franca Magnani cada vez menos oportunidad de hablar - en 1980 llegó por ejemplo, sólo doce de sus informes en el programa - demandado Franca Magnani  a Bayerischer Rundfunk (BR) para la discriminación. En 1987, se la despidio  inicialmente con efecto inmediato, en 1991, ganó, en los tribunales y el despido fue declarado inválido.

Magnani recibió el Premio Fritz Singer en 1983 por " sus años de intrépida oposición a la restricción de su trabajo periodístico ". En 1992 recibió la Cruz Federal del Mérito. En 1990, su libro aclamado por la crítica " Una familia italiana " contó la historia de su familia.

Franca Magnani murió el 28 de octubre de 1996 a la edad de 71 años en Roma de un cáncer. Postum apareció los textos publicados por sus hijos Sabina y Marco " Mi Italia " (1997) y " Roma - Entre el caos y los milagros " (1998).


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miércoles, 29 de junio de 2022

Ana María Romero senadora y defensora del Pueblo de Bolivia


Ana María Romero de Campero (La Paz, 29 de junio de 1941 - La Paz, 25 de octubre de 2010) fue periodista, escritora, activista, primera Defensora del Pueblo de Bolivia (1998-2003) y presidenta del Senado de Bolivia (2010).


Nacida en la ciudad de La Paz, en el seno de una familia de clase media y de ideas liberales, fue hija del abogado, historiador y político boliviano Gonzalo Romero Álvarez-García y de Tina Mary Pringle MacDonald, quienes la bautizaron con el nombre de Ana María de las Nieves, por la inusual nevada que se produjo el día de su nacimiento. Sin embargo, a lo largo de su vida y actuación pública usó diferentes variantes de su nombre, que ella misma explicaba de la siguiente manera: Ana María Romero, era el nombre de soltera; Ana María Romero de Campero, el de casada y que figuraba en su cédula de identidad; Ana María Campero, el periodístico; y Anamar, el de batalla.

Parte de su infancia la vivió junto a tres de sus cinco hermanos bajo la tutela de su abuela, Ana Álvarez-García de Romero, una mujer cuyo firme carácter, tesón y severa disciplina influyeron definitivamente en su formación. Al mismo tiempo, su infancia estuvo impregnada por las vicisitudes de la política boliviana, dado que su padre, fue dirigente de la Falange Socialista Boliviana (FSB), movimiento político que a partir de la Revolución del 9 de abril de 1952 pasó a la oposición, y en tal condición fue objeto de persecución política.

La familia paterna de Ana María Romero provenía de la localidad de Cinti, zona rural del sur de Bolivia, a la que viajó reiteradamente durante la niñez y que ella gustaba de evocar por la belleza de su geografía y la fuerza de sus cerros colorados.

Ana María Romero se educó en el Colegio Sagrados Corazones en la ciudad de La Paz y en el Irlandés Católico durante la temporada que habitó en Cochabamba, cuando su padre estaba en el exilio. Su sensibilidad social y compromiso con los menos favorecidos, marcarían sus acciones públicas: la inclusión de los pobres, la defensa de los derechos humanos, la cultura de paz y su infatigable oposición al racismo y la discriminación. De ideas propias y un gran carisma, Ana María Romero mostró sus dotes de liderazgo desde sus tiempos universitarios, cuando fue elegida Presidenta del Centro de Estudiantes de Periodismo de la Universidad Católica Boliviana, entre 1968 y 1970.

En 1961, Romero contrajo matrimonio con Fernando A. Campero Prudencio (1934-2011), con quien tuvo tres hijos, Fernando, Marcia y Natalia. Su matrimonio y su maternidad posterior no le impidieron completar sus estudios universitarios, desarrollar una notoria trayectoria en el periodismo y destacarse en la vida pública.
Obtuvo el título de licenciada en Comunicación social en la Universidad Católica Boliviana en 1976.




Ejerció este oficio por tres décadas, ocupando una variedad de funciones y cargos a lo largo de su carrera. Trabajó como reportera, columnista y corresponsal internacional de prensa tanto en Bolivia como en las misiones que le tocó cumplir en el exterior. Romero se tituló de periodista en la Universidad Católica Boliviana (1976), habiendo estudiado, además, un año en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Mayor de San Andrés (1966-1967). Posteriormente, tomó cursos de teología en la Universidad de Georgetown, EE.UU. (1985).

A los 25 años, Romero ingresó como cronista a la revista semanal del periódico El Diario (1968) y desde entonces ejerció el periodismo. Mientras trabajó como periodista en la Agencia de Noticias Fides y en la Radio Fides (hasta 1979), ambas de propiedad de la Compañía de Jesús, conoció a figuras fundamentales para la historia boliviana, como el jesuita Luis Espinal, asesinado en marzo de 1980. En mayo de 1980, Ana María Romero fundó el semanario “Apertura”, junto a su mentor José Gramunt de Moragas S.J. y a otros periodistas. “Apertura”, que nació como un espacio de defensa de la democracia, sobrevivió diez semanas y tuvo que cerrar como consecuencia del régimen de terror y despotismo impuesto por Luis García Meza y su entonces ministro del interior, Luis Arce Gómez.

Dirigió por siete años uno de los periódicos más influyentes de su país: el matutino Presencia, también de la Iglesia Católica, del que había sido sub-directora y jefa de prensa, una década anterior. El año 1998 le fue conferido el “Premio Nacional de Periodismo por una labor ejercida con reconocida ética y excelencia profesional”. Asimismo, participó en el consejo editorial del Semanario Pulso, que entonces era dirigido por el renombrado periodista Jorge Canelas Sáenz.

Entre las agencias y medios nacionales e internacionales en los que trabajó, se cuentan: las revistas TIME (EE.UU.) y Proceso (México); la Agencia de Noticias Fides (Bolivia), Inter Press Service (Italia), DPA (Agencia Alemana de Prensa) y United Press International (UPI); y los periódicos ABC (España), Hoy (Ecuador), La República (Uruguay), El Diario (Bolivia), Presencia (Bolivia) y La Razón (Bolivia).

Ana María Romero también tuvo una activa participación gremial. Fue presidenta-fundadora del Círculo de Mujeres Periodistas (1972-74). En la Asociación de Periodistas de La Paz, ocupó la Presidencia del Tribunal de Honor (1996-98) y fue elegida como la primera mujer en 50 años en ocupar la Presidencia de dicha institución. Durante su gestión (1988-1990), se creó el Premio Nacional de Periodismo. Fue también presidenta de la Asociación Nacional de la Prensa (1994-1995), Secretaria General de la Unión Católica Latinoamericana de Prensa (UCLAP), miembro del Consejo Permanente de la UCIP (Unión Católica Internacional de la Prensa) y Vicepresidenta de la Federación Internacional de Diarios.


En el año 1998 fue elegida por el Congreso Nacional como la primera Defensora del Pueblo de Bolivia, tras ser nominada por las principales organizaciones periodísticas del país y ganar la elección por dos tercios de los votos en el seno del Congreso Nacional.

Sus ideales de libertad e inclusión y su propósito de defensa de los derechos universales del ser humano, se vieron rápidamente reflejados en una gestión que pasó a la historia por visibilizar a sectores históricamente marginados de la sociedad boliviana como los homosexuales, las prostitutas, los minusválidos y todos aquellos que siendo diferentes eran discriminados. Asimismo, su figura adquirió una gran trascendencia pública al dotar al Defensor del Pueblo de un rol de mediación en los numerosos conflictos sociales y políticos que atravesaba el país.

Como Defensora denunció las violaciones que contra los derechos humanos se producían en la zona del Chapare, producto de los enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los cocaleros. Del mismo modo, trabajó contra las redes de proxenetismo y a favor de los derechos de los grupos más desprotegidos o en situaciones de discriminación, como las trabajadoras del hogar, los enfermos renales, las víctimas del SIDA y los presos, y los trabajadores indígenas, entre muchos otros. Concitó el respeto público por su firmeza en su labor, acompañados de un uso moderado de su voz pública, cuidando siempre de elegir el mejor tono para lanzar advertencias, reclamos y juicios.

Convertida en una figura respetada pero a la vez temida por el espectro político, su continuidad en el cargo de Defensora del Pueblo comenzó a ser cuestionada por un sector del partido Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) con representación en el Congreso. En septiembre de 2003, el Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada se negó a reelegir en su cargo a Ana María Romero y ordenó a la bancada del MNR que bloquease la votación a favor de la Defensora en el Congreso. Este hecho provocó un enfrentamiento con el Vicepresidente, Carlos Mesa Gisbert, quien trato infructuosamente de impedir este paso, en razón del prestigio de la Defensora del Pueblo. El año 2003, Ana María Romero cumplió su mandato constitucional como Defensora del Pueblo, actuación que le mereció numerosas distinciones nacionales e internacionales.

En 2004, Romero creó la Fundación Unir, una organización no gubernamental que desde entonces trabaja en la construcción de procesos de mediación y promoción de una cultura de paz en Bolivia, a través de iniciativas de diálogo, negociación pacífica de conflictos, información y deliberación. Durante la crisis política suscitada en los años 2007 y 2008, provocada la oposición de los departamentos del oriente boliviano -Beni, Pando, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija- al gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) y a la presidencia de Evo Morales; bajo la conducción de Ana María Romero, la Fundación Unir impulsó varias iniciativas de diálogo y talleres en los Departamentos opositores del Beni y Santa Cruz, como también en La Paz y El Alto a fin de acercar a los sectores enfrentados políticamente y que sostenían posiciones irreductibles.

Ana María Romero dirigió la Fundación Unir hasta diciembre de 2008, cuando se retiró para tomar un descanso y dedicar su tiempo a escribir una novela que dejó inconclusa debido a su ingreso a la política y su posterior enfermedad.

Vida política
Ana María Romero fue una activa defensora de la democracia y los derechos humanos en su país. En 1979 interrumpió su carrera periodística para asumir el cargo de Ministra de Prensa e Informaciones, durante el breve gobierno de Walter Guevara Arze (1912-1996), abogado, catedrático y diplomático que asumió la Presidencia de la República por sucesión constitucional en agosto de 1979 y fue derrocado por el Coronel Alberto Natusch Busch, el 1º de noviembre de ese mismo año, en la denominada “Masacre de Todos Santos”, donde murieron más de cien personas en un despliegue de violencia masivo que pasó a la historia por su brutalidad.

Durante ese periodo, Ana María Romero tuvo el encargo de coordinar los actos reivindicativos marítimos con la sociedad civil y de atender a más de un centenar de periodistas que llegaron al país para cubrir la IX Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), reunión en la que Bolivia obtuvo un gran triunfo diplomático al aprobarse una declaración que reconoció “la reivindicación marítima boliviana como un tema de interés hemisférico”.

Cuando ella asumió esa cartera de Estado, su padre era ya Embajador de Bolivia ante la OEA. Padre e hija se reunieron en la función pública, en la que Gonzalo Romero tuvo actuación destacada, como autor intelectual y principal impulsor de la resolución de la OEA de 1979, que instó a Chile a otorgar una salida soberana y útil a Bolivia al Océano Pacífico.

Pero su actuación más decisiva como ministra fue la de jefe de la resistencia democrática. El primero de noviembre de 1979, al tiempo que Natusch tomaba el poder por la fuerza, Ana María Romero defendía valientemente el gobierno democrático de Guevara en alocuciones radiofónicas que se extendieron a lo largo de aquella jornada sangrienta. Fue ella quien cumplió la función de desacreditar las versiones de renuncia que sobre Guevara que ofrecía el gobierno de facto, anunciando la existencia de un gobierno constitucional en la clandestinidad y defendiendo la legalidad.

Años después, el 11 de octubre de 2003, las fuerzas del ejército boliviano obedeciendo las órdenes del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, dispararon sobre una multitud enardecida de El Alto, para proteger un convoy con gasolina y alimentos destinados a proveer a la ciudad de La Paz, desabastecida por los bloqueos de los movimientos sociales, unificados en torno a la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a una Asamblea Constituyente para refundar Bolivia; dejando como resultado veintinueve muertos5​ e innumerables heridos. En reacción a estos sucesos, Ana María Romero encabezó una huelga de hambre definitiva para la renuncia de Sánchez de Lozada, y junto a dirigentes indígenas, intelectuales, estudiantes, maestros y representantes de la sociedad civil, se pronunció enérgicamente contra la violencia ocurrida en El Alto y en defensa de las cuantiosas víctimas de la que vino a llamarse la “Guerra del Gas”.

Gracias a su influencia y trayectoria, Romero recibió numerosas invitaciones para ser candidata a la Presidencia y Vicepresidencia, tanto de partidos de derecha como de izquierda, que rechazó sistemáticamente, respetando lo dispuesto por la Ley del Defensor del Pueblo de Bolivia6​que impide a quienes ocupen esta función, postular a cualquier cargo público electivo durante los cinco años posteriores a la terminación de su mandato. Pese a que esta ley atentaba contra sus derechos civiles y políticos, Romero la acató sin reservas, pues “consideraba importante dejar sentado que la institución no debería servir como trampolín político hacia la política, como ocurrió en otros países”.

Romero había aceptado la invitación de Evo Morales para postularse por el Departamento de La Paz a la primera senaduría de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, en la lista del MAS, pero como candidata independiente, en las elecciones de diciembre de 2009, en las que resultó electa por amplio margen. A pesar de que Romero iba a la elección como candidata independiente, pues no militaba en ningún partido político, su determinación no dejó de generar gran controversia entre los círculos de opinión del país, suscitando reacciones tanto de desaprobación como de apoyo. Tal situación, la motivó a explicar públicamente sus razones a través de una carta abierta, en la que expresaba lo siguiente:

“(…) Mi ingreso a la política ha generado y seguirá generando todo tipo de reacciones. Las recibo como parte del costo de ingresar en el mundo público y como una muestra de la polarización en que vivimos. Nos quejamos mucho de lo que pasa en el país, nos pasamos la vida diciendo lo que debiera o no hacerse, tirando piedritas a las ventanas del poder pero sin animarnos a cambiar las cosas por dentro. Y digo nos porque yo también era parte de ese coro de la tragedia griega hasta la semana pasada. Pero el horror de que nos dividamos y la preocupación porque se frustre un proceso que puede permitirnos construir un país con equidad y justicia, ha hecho carne en mi durante este tiempo de retiro y me he decidido a dar el paso. Ha pesado en mi la convicción de que no puedo negarme a brindar mi esfuerzo al ánimo de tender puentes y concertar que me ha manifestado el Presidente Evo Morales, lo que no me impedirá mirar críticamente el proceso por considerar que sus defectos o excesos no podrán enmendarse con odios y animadversiones sino entendiendo a cabalidad el momento excepcional que nos ha tocado vivir. Todos y todas tenemos nuestra cuota de responsabilidad en ayudar al éxito de quienes se han propuesto dejar atrás una larga noche de injusticias y opresión.
Al igual que los indígenas, las mujeres estamos conquistando un espacio de igualdad en el mundo político donde quisiéramos marcar una diferencia. Amo a Bolivia, amo a mi gente, siento un compromiso profundo con su futuro y, en particular, con los humildes y su destino. Creo que se necesitan personas que desde el interior de la Asamblea Legislativa Plurinacional ayuden a articular los acuerdos que se requieren para consolidar los cambios, escuchen las ideas ajenas con respeto y propongan dar forma al nuevo Estado que surgirá de la Nueva Constitución Política del Estado, pensando en el Bien Común. Encuentro un privilegio poder ser una de ellas. La vida se me va y he decidido gastarla en el intento. Esta ha de ser el último y ojalá fructífero esfuerzo que realice porque las y los bolivianos nos entendamos y construyamos para nuestros hijos, hijas y sus descendientes un país sin odios, racismo ni regionalismos mal entendidos. Un país en suma, donde —parafraseando a Carlos Hugo Molina— todas y todos nos sintamos cómodos”.
En enero de 2010, la naciente Asamblea Legislativa la eligió por unanimidad como Presidenta del Senado, cargo en el que ella se había propuesto actuar como un puente de comunicación y consenso entre los diversos sectores del país polarizado. Sus primeras y, sensiblemente, finales intervenciones dieron testimonio del peso moral y del respeto que su historia pública y testimonio de vida provocaban en todas las corrientes políticas representadas en el órgano legislativo boliviano.

Una vez que asumió como Presidenta del Senado, tuvo que pedir licencia a su cargo para someterse a una intervención quirúrgica de emergencia (febrero de 2010), por una seria dolencia intestinal que algunos meses después terminaría con su vida.


Como escritora, Ana María Romero de Campero publicó los siguientes libros:

“Ni todos ni tan santos, crónicas sobre el poder” en el que relata su experiencia en el Ministerio de Informaciones, durante la presidencia del Dr. Walter Guevara Arze y la resistencia al golpe de estado de 1979. Ed. Offset Boliviana (Edobol) (1996, dos ediciones).
“País Intimo”, que recoge una selección de las columnas que escribió bajo el seudónimo de Ana Mar, en el periódico La Razón entre 1996 a 1998. Plural Editores (2002).
“Cables Cruzados",8​ novela de ficción, inspirada en sus vivencias en la Mesa Latinoamericana de la agencia de noticias United Press Internacional (UPI) en Washington. Editorial Gente Común (2005).
Publicó también una gran variedad de artículos y ensayos con temas de política social, derechos humanos, ética, comunicación social, resolución de conflictos y cultura de la paz.

Recibió numerosos premios y distinciones nacionales e internacionales, entre los que destacan la postulación al Premio Nobel de La Paz como, parte de las “1.000 mujeres de paz del mundo” (2005), la Legión de Honor de Francia y el Premio de la Fundación Bertelsmann de Alemania (2001) por su contribución a la democracia y al Estado de Derecho.


Tras su fallecimiento, el 25 de octubre de 2010 –cuando el gobierno boliviano decretó siete días de luto oficial—la figura de Ana María Romero de Campero ha sido objeto de varias muestras de reconocimiento póstumo, que conmemoran y resaltan su legado en los ámbitos del periodismo, la lucha por la libertad de expresión, la defensa de los derechos humanos y su trabajo por la justicia social y la paz.



En octubre de 2011, la Alcaldía de la Ciudad de La Paz, Bolivia, inauguró y nominó en su memoria una plaza situada en la zona de Sopocachi en la intersección las calles 20 de Octubre y Campos, en la cual se erigió un busto con la imagen de la periodista boliviana.

Diversas organizaciones bolivianas instituyeron premios que llevan su nombre:

La Asociación de Periodistas de La Paz, de la que ella fue presidenta, creó el Premio al Mérito Profesional "Ana María Romero de Campero", para reconocer al periodista, ciudadano o ciudadana que se destaque por su labor en defensa de la libertad de expresión.
La Fundación Unir Bolivia, instituyó el Premio Nacional de “Cultura de Paz” Ana María Romero de Campero, con el propósito de destacar la trayectoria y consecuencia de personas individuales o jurídicas que hubieran defendido y apostado por la construcción de una sociedad pacífica con equidad y justicia, tal cual ella lo hizo en vida. Se trata de un premio bianual, que se otorga el Día Internacional de la Paz (21 de septiembre), y que está organizado por diversas instituciones junto con la Fundación UNIR. En su primera edición en 2012, el premio fue otorgado al sacerdote Gregorio Iriarte.
La Cámara de Senadores de la Asamblea Legislativa de Bolivia instituyó la Condecoración Especial “Ana María Romero de Campero”. La condecoración consiste en una medalla que esta cámara legislativa otorga a personas que se destacan por su actividad pública en el ámbito de la defensa de la democracia, los derechos humanos y luchas sociales.
La organización boliviana “Capacitación y Derechos Ciudadanos” (CDC) y su Red de Profesionales Abogados en derechos humanos, creó el Premio Nacional de Derechos Humanos “Ana María Romero de Campero”, con la finalidad de reconocer a un ciudadano que se hubieran destacado en la promoción, reconocimiento y defensa de los Derechos Humanos, así como el fomento de los valores democráticos.
Por otro lado, a iniciativa de un grupo de padres de familia de la Urbanización San Miguel del Distrito 7 de la ciudad de El Alto en Bolivia, en abril de 2012 se dio el nombre de la periodista boliviana a la nueva Unidad Educativa de esa zona, que atiende a niños de nivel primaria con elevados niveles de marginación.

El periódico la Opinión de la ciudad de Cochabamba publicó en una edición especial de su suplemento Informe Especial el reportaje “Anamar, amada por el pueblo y temida por los políticos”. Este reportaje, hace una reseña histórica de la vida, la obra y el aporte de Ana María Romero de Campero al periodismo, a la lucha por los derechos humanos, a la construcción de puentes de diálogo entre los bolivianos y a la historia de su país. Este trabajo fue galardonado, el 7 de diciembre de 2012, con el Premio Nacional de Periodismo 2012 en Prensa Escrita, el reconocimiento más importante del país en su género, otorgado por la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP).
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martes, 28 de junio de 2022

Aloïse Corbaz una de las pocas artistas marginales aclamadas


Aloïse Corbaz (28 de junio de 1886 - 5 de abril de 1964) fue una artista marginal suiza incluida en  colecciónes de arte psiquiátrico. Es una de las pocas artistas marginales femeninas aclamadas.

Aloïse Corbaz nació en la ciudad suiza de Lausanne. Cuando tenía 11 años, murió su madre y la hermana mayor tomó las riendas del hogar de los Corbaz, cosa que hizo con una autoridad durísima.
limitando las libertades de sus cinco hermanos y se mostrandose especialmente tajante con sus hermanas menores. A pesar de todo, en la casa de los Corbaz se organizaban fiestas familiares: para la Pascua se teñían huevos con colores vivos; en Navidad se ponía la bota en la chimenea y recibian regalos; se adornaba el árbol con velas, bolas de colores, «cabellos de ángel» y pequeños paquetes que se encuentran frecuentemente en los dibujos de Aloïse. En lasfiestas se adornaban las mesas con flores y ramajes, se tocaba música, toda esta gran familia cantaba y algunos tocaban un instrumento o cantaban en un coro. Aloïse, que tenía una buena voz y adoraba el canto, tomaba clases particulares con el organista de la catedral de Lausanne y formaba parte del coro
de Saint–François que interpretaba música sacra, pero su género preferido era la ópera y poseía un repertorio operístico considerable; soñaba con ser cantante pero no pudo realizar sus ambiciones. Ya interna, por las tardes se escuchaba a Aloïse cantar en la celda del asilo psiquiátrico arias de Verdi.


Aloïse fue a la escuela secundaria donde estudió  entre  otras  materias cursos de latín y de lenguas modernas.  En  la  escuela  no  manifestó  ninguna aptitud especial para el dibujo. Después de recibir el certificado  de  estudiossecundarios a los dieciocho años, entró en una escuela profesional de costura y trabajó más tarde durante períodos cortos en diferentes colegios de Lausanne.

Según  su  sobrina  era  una  mujer  guapa  y  muy  elegante,  al  igual  que  sus hermanas, ella misma creaba su ropa.  Nunca se han conocido detalles sobre la  vida  amorosa  de  Aloïse,  cuya  obra  rebosa  un  erotismo  violento  y  sin embargo descarnado. Su sobrina, Charlotte Corbaz, contaba un episodio que Aloïse misma  nunca  mencionó:  se  habría  enamorado  a  un  estudiante  de  la Facultad de Teología Libre de Lausanne, un cura francés que había colgado susLa expresión plástica como alternativa de comunicación en pacientes esquizofrénicos hábitos, Joseph Sauvage. Este hombre vivió de hecho en enero y febrero de 1911 en régimen de pensión en la casa de Henri Corbaz, el hermano de Aloïse que habitaba la casa vecina. Ella iba a ver a su amante por la noche, cruzando el patio; sus amores fueron breves y ardientes porque su hermana Marguerite les puso un final abrupto. Henri tuvo que expulsar al señor Sauvage, Marguerite destruyó toda la correspondencia amorosa de la cual sólo quedó una carta. 

Después de esta ruptura en 1911, a la edad de veinticinco años, Aloïse se marchó a Alemania como institutriz particular, a casa de una familia noble de Leipzig. Pronto abandonó esta familia brillante y mundana para ser contratada por el capellán de Guillermo II como educadora infantil, de este modo vivió en el castillo de Potsdam, en el ambiente fastuoso de la Corte Imperial. Cantaba a veces los domingos para el Kaiser en su capilla particular. Bajo los árboles del parque donde jugaba con sus pequeños  alumnos,  vería  con  seguridad  a  la pareja  imperial.  Aloïse  escribió:  «En  el  parque  de Sans–Souci  siempre  y todavía  una  aparición  femenina  adorable  me  sigue  y  me  envuelve deliciosamente con su maravillosa sonrisa (como una brisa primaveral) que me ha curado de la nostalgia. La veo en sueños como águila–paloma idealmente rosa como Emperatriz de paz de Alemania sobre la cabeza preciosa  de  su Majestad el Emperador de paz, Wilhelm II».Se enamoró locamente del  Kaiser .

Cuando se produjo la declaración de guerra de 1914, Aloïse volvió a Lausanne con su familia que se sorprendería muy pronto por su comportamiento: ambivalente a los ojos de su padre, se aislaba para componer escritos religiosos, se afirmaba como pacifista y antimilitarista en plena guerra, se consideraba como chivo expiatorio, como víctima, creía estar embarazada de Jesucristo, gritaba en la calle que la asesinaban, que le robaban al novio, a sus hijos.
                                 


El 21 de febrero de 1918, Aloïse fue internada en el Hospital Psiquiátrico Universitario de Cery, cerca de Lausanne, por «demencia precoz», término utilizado en aquellos tiempos para lo que se llamaría más tarde esquizofrenia.
Desde aquel momento vivió dos vidas paralelas: la de la apariencia en la que aceptaba su suerte con mayor indiferencia, y la que revelan sus escritos de la misma época y que son un «grito de dolor […] ahogado en la sala de visitas donde he jurado en linterna apagada toda mi vida de buena vaudoise sin fanatismo de locura amorosa del mundo que me ha arrancado todo del cuerpo».
El sentimiento de su profundo decepción participaba de su suplicio, de su «dolor de agonía»; estaba sometida a la «telepatía prensa de fruta que decapita sin embargo a distancia»; sufría de cenestesia, se consideraba como muerta «de rodillas» delante de su ataúd y aquel de su padre. Guardaba una concepción clara de lo que la rodeaba y de su pasado, y emitía juicios objetivos: particularmente explicaba de la manera más razonable su posición de «pacifista antimilitarista», muy mal acogida, sobre todo en aquel período de guerra. Entonces no había ningún tratamiento específico para la esquizofrenia, y, en los meses que siguieron a su internamiento, su estado empeoraba progresivamente; su fisionomía se volvía rígida, su mirada yerta. Se callaba o murmuraba a regañadientes un discurso interminable, del que era difícil entender el sentido. De este período datan los primeros dibujos a lápiz y la mayoría de los escritos que nos han llegado. Textos coherentes, que parecen a primera vista un amasijo de ideas confusas, de redundancias y asonancias. Pero se percibe en este discurso, si se desenmaraña esta madeja desordenada, la cosmogonía de Aloïse, grandiosa y ya acabada.

El 12 de octubre de 1920 Aloïse fue trasladada al asilo de la Rosière, en Gimel, porque el empeoramiento de su estado ya no permitía esperar una mejoría. El gobierno del cantón de Vaud acababa de crear este establecimiento para enfermos mentales crónicos, en un antiguo balneario con grandes terrazas y un amplio jardín. La disciplina no era muy estricta y, a pesar de la terrible multitud de esquizofrénicos sin esperanza, la atmósfera era generosa. Durante los primeros años de su estancia, Aloïse no parece que sacó provecho de este régimen más blando. Encerrada cada vez más frecuentemente dentro de sí misma, inmóvil, indiferente, dejaba explotar de repente sus celos y su agresividad .


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lunes, 27 de junio de 2022

Gracia Barrios Rivadeneira, Premio Nacional de Artes Plásticas 2011


Gracia Barrios Rivadeneira (Santiago, 27 de junio de 1927-28 de mayo de 2020) es una pintora chilena, Premio Nacional de Artes Plásticas 2011.

Hija del escritor Eduardo Barrios, Premio Nacional de Literatura 1946, y de la pianista Carmen Rivadeneira,  Gracia se mostró interesada por el arte desde una temprana edad, por lo que tomó a clases con el pintor Carlos Isamitt y después, cuando aún estaba en el colegio, asistió al vespertino de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile. Terminada la secundaria, siguió sus estudios superiores en la citada universidad (1944-1949). Allí tuvo como profesores a Augusto Eguiluz, Carlos Pedraza y Pablo Burchard, siendo este último quien tuvo una mayor influencia sobre su estilo.

Inició su carrera docente el año 1953, en su alma máter, como ayudante en el taller de dibujo de Carlos Pedraza. Posteriormente asumió otros cargos, hasta 1973.3 Durante los años 1960 perteneció al Grupo Signo, que rompió con el posimpresionismo y propugnó un abandono de la pintura de caballete. Entre los demás miembros del grupo se encontraban Alberto Pérez, José Balmes y Eduardo Martínez Bonati.4 En 1962 el grupo realizó exposiciones en España y Francia.

Tras el golpe de Estado en Chile de 1973, la artista se exilió en Francia junto con su marido e hija; estuvieron aproximadamente diez años fuera de Chile.


Al regresar, trabajó como profesora visitante en la Universidad Católica (1983-1986) y desde 1994 fue profesora en la Finis Terrae;3 puso fin a su carrera docente algunos años después. "Antes el arte era más democrático porque giraba más en torno a la Universidad de Chile [...] Por eso había artistas de todos los espectros sociales. Desde hace un tiempo que la creación va de la mano con poder económico, con tener un buen apellido, con moverse en ciertas esferas. Extraño hacer clases, pero esa es una de las razones por las cuales lo dejé", explicó la pintora.


El año 2011 obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas de Chile por su obra que, según el jurado, "se distingue por su incesante búsqueda de la condición humana y, sobre todo, por la relación del ser humano con sus contextos existenciales e históricos".



La obra de Gracia Barrios se centra en "la actividad humana en la vida cotidiana". Aunque en un principio optó por la pintura figurativa, hacia los años 1960 cambió a un estilo más informal, denominado por la propia artista como "realismo informal". Con él, Barrios hace alusión al hombre "mediante la monumentalidad de los torsos, cabezas y maternidades, expresando también la aproximación directa con el continente americano y su gente". Algunos de los temas que ha abordado en sus pinturas son la guerra, la indigencia y el exilio.

Además de utilizar pintura al óleo y acrílica, la artista experimenta con elementos naturales como tierra y arcilla, con el fin de otorgarle mayor densidad a sus obras.

Sus pinturas han sido expuestas en países como España, Francia, Alemania, Brasil y Japón y sus cuadros adronan no solo los museos chilenos, sino también en algunos europeos, como el de Arte Contemporáneo de Barcelona o el de Bellas Artes de El Havre.

http://www7.uc.cl/faba/ARTE/AUTORES/Barrios.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Gracia_Barrios
http://www.emol.com/noticias/magazine/2011/09/01/501028/gracia-barrios-se-queda-con-el-premio-nacional-de-artes-plasticas.html
http://gaytunisia-to-da-ri.blogspot.com.es/2011/09/arte-global-gracia-barrios-gana-el.html
http://galeria13.cl/portfolio/gracia-barrios/
http://www.latinartmuseum.com/barrios.htm
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domingo, 26 de junio de 2022

Virginia Satir psicoterapeuta estadounidense

Virginia Satir (26 de junio de 1916 - 10 de septiembre de 1988) fue una notable autora y trabajadora social, psicoterapeuta estadounidense, conocida especialmente por su enfoque de terapia familiar. Sus libros más famosos en idioma español son Terapia familiar paso a paso, En Contacto Íntimo: Cómo relacionarse con uno mismo y Nuevas Relaciones Humanas en el Núcleo Familiar.

También es conocida por crear el "modelo de proceso de cambio de Virgina Satir", desarrollado a través de estudios clínicos. Varios expertos en organizaciones y gerencia de cambio de los decenios 1990s y 2000s trabajan con este modelo para definir cómo el cambio afecta las organizaciones.

Virginia Satir nació en Neillsville de Wisconsin, la mayor de cuatro hijos de Minnie Happe Pagenkopf y Oscar Alfred Reinnard Pagenkopf. Cuando tenía 5 años, enfermó de apendicitis y se vio  forzada a quedarse en el hospital varios meses.

Fue una niña curiosa que aprendió por sí misma a leer a los tres años y a los nueve había leído todos los libros de su pequeña escuela rural de una sola aula. Cuando alcanzó los cinco, Satir decidió convertirse en una "detective infantil para investigar padres". Ella luego explicó que "No sabía exactamente qué buscaría, pero me di cuenta que mucho más sucedía en las familias de lo que era evidente".

En 1929, su madre insistió en que su familia se mudara de su granja a Milwaukee, para que Virginia pudiese cursar la secundaria. Los años en secundaria coincidieron con la gran depresión, y para ayudar a su familia tomó un empleo de medio tiempo y además asistió a tantos cursos como fuese posible para graduarse lo más pronto posible. En 1932, recibió su diploma de secundaria y en seguida se matriculó en el Colegio Universitario Estatal de Profesores de Milwaukee. Para costear su educación trabajó en una tienda de departamentos y de niñera.



Satir se graduó  con una maestría en educación en 1936. y pasó los próximos dos años en una escuela pública en Williams Bay, Wisconsin, primero como maestra y luego como directora. El siguiente año se convirtió en una educadora viajante, trabajando en Ann Arbor (en Míchigan), Shreveport (en Luisiana) y en Miami (Florida).​

En 1948 se recibió de Máster en trabajo social por la Universidad de Chicago. Luego, Satir empezó una práctica privada. Trabajó con su primera familia cliente en 1951, y para 1955 estaba trabajando con el Instituto Psiquiátrico de Illinois, motivando a otros terapeutas a enfocarse en familias en vez de pacientes individuales. Para el final del decenio, se mudó a California, donde co-fundó el "Mental Research Institute" en Palo Alto de California. El instituto recibió una subvención del NIHM en 1962, permitiéndoles comenzar el primer programa formal de entrenamiento en terapia familiar jamás ofrecido.​

Una de las ideas más novedosas de Satir fue que "el problema presentado pocas veces es el problema real, en tanto que la forma que tiene la gente de encarar el problema presentado la que crea el problema real".​ Satir también ofreció propuestas acerca de los problemas particulares generados por baja autoestima en las relaciones.

Satir publicó su primer libro en 1964. Su reputación creció con cada libro  y viajó por el mundo entero describiendo sus métodos. También se convirtió en "diplomat" del Academy of Certified Social Workers y recibió el premio por servicio distinguido del American Association for Marriage and Family Therapy. También ha sido reconocida con varios doctorados honorarios, incluyendo un doctorado de 1978 en ciencias sociales de la Universidad de Wisconsin-Madison, y en 1986 un doctorado del Professional School of Psychological Studies.

Todo su trabajo fue hecho bajo el concepto del "convertirse más plenamente humano". A partir de la posibilidad de una tríada nutricia de padre, madre e hija/hijo, concibió un proceso de validación humana. Continuamente plantó semillas de esperanza para la paz mundial en tanto continuación de su trabajo para comprender y ayudar grupos humanos a partir del nivel de familia, y la humanidad entera en tanto familia.



Obra

Conjoint Family Therapy, 1964 , Epi, 1971

Peoplemaking, 1972, ilustró Yves Barry, Delarge, 1980

Self Esteem, 1975, Berkely, CA: Celestial Arts 

Making Contact, 1976, Berkely, CA: Celestial Arts 

con Richard Bandler, John Grinder. Changing with Families : a book about further education for being human, 1976, Palo Alto, CA: Science & Behavior Books 

Your Many Faces, 1978, Berkely, CA: Celestial Arts 

con James Stachowiak & Harvey A Taschman, Helping Families Change, 1982, New York, NY: Jason Aronson 

con Michele Baldwin, Step by Step : A Guide to Creating Change in Families, 1984, Palo Alto, CA: Science and Behavior Books 

New Peoplemaking. Palo Alto, CA: Science and Behavior Books, 1988 

con John Banmen, Jane Gerber & Maria Gomori, Satir Model : Family Therapy and Beyond, 1991, Palo Alto, CA: Science and Behavior Books 


https://en.yestherapyhelps.com/virginia-satir-biography-of-this-pioneer-of-family-therapy-15152

https://es.wikipedia.org/wiki/Virginia_Satir

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sábado, 25 de junio de 2022

Judith, la hermana de Shakespeare


Esta imagen se asocia a la sobrina de Judith,  de la que hablamos, la hija de Shakespeare

 Nos dice Virginia Woolf- en  Una habitación propia :

Dejadme imaginar, puesto que los datos son tan difíciles de obtener, lo que hubiera ocurrido si Shakespeare hubiera tenido una hermana maravillosamente dotada, llamada Judith, pongamos.(...). Tenía el mismo espíritu de aventura, la misma imaginación, la misma ansia de ver el mundo que él.

Pero no la mandaron a la escuela. No tuvo oportunidad de aprender la gramática ni la lógica, ya no digamos de leer a Horacio ni a Virgilio. De vez en cuando cogía un libro, uno de su hermano quizás, y leía unas cuantas páginas. Pero entonces entraban sus padres y le decían que se zurciera las medias o vigilara el guisado y no perdiera el tiempo con libros y papeles. Sin duda hablaban con firmeza, pero también con bondad, pues eran gente acomodada que conocía las condiciones de vida de las mujeres y querían a su hija; seguro que Judith era en realidad la niña de los ojos de su padre. Quizá garabateaba unas cuantas páginas a escondidas en un altillo lleno de manzanas, pero tenía buen cuidado de esconderlas o quemarlas. Pronto, sin embargo, antes de que cumpliera veinte años, planeaban casarla con el hijo de un comerciante en lanas del vecindario. Gritó que esta boda le era odiosa y por este motivo su padre le pegó con severidad. Luego paró de reñirla. Le rogó en cambio que no le hiriera, que no le avergonzara con el motivo de esta boda. Le daría un collar o unas bonitas enaguas, dijo; y había lágrimas en sus ojos.

Sólo la fuerza de su talento la empujó a ello. Hizo un paquetito con sus cosas, una noche de verano se descolgó con una cuerda por la ventana de su habitación y tomó el camino de Londres. Aún no había cumplido los diecisiete años. Los pájaros que cantaban en los setos no sentían la música más que ella. Tenía una gran facilidad, el mismo talento que su hermano, para captar la musicalidad de las palabras. Igual que él, sentía inclinación al teatro. Se colocó junto a la entrada de los artistas; quería actuar, dijo. Los hombres le rieron a la cara. El director —un hombre gordo con labios colgantes— soltó una risotada. Bramó algo sobre perritos que bailaban y mujeres que actuaban. Ninguna mujer, dijo, podía en modo alguno ser actriz. Insinuó… ya suponéis qué. Judith no pudo aprender el oficio de su elección. ¿Podía siquiera ir a cenar a una taberna o pasear por las calles a la medianoche? Sin embargo, ardía en ella el genio del arte, un genio ávido de alimentarse con abundancia del espectáculo de la vida de los hombres y las mujeres y del estudio de su modo de ser. Finalmente —pues era joven y se parecía curiosamente al poeta, con los mismos ojos grises y las mismas cejas arqueadas—, finalmente Nick Greene, el actor-director, se apiadó de ella; se encontró encinta por obra de este caballero y —¿Quién puede medir el calor y la violencia de un corazón de poeta apresado y embrollado en un cuerpo de mujer?— se mató una noche de invierno y yace enterrada en una encrucijada donde ahora paran los autobuses, junto a la taberna del «Elephant and Castle».

Ésta vendría a ser, creo, la historia de una mujer que en la época de Shakespeare hubiera tenido el genio de Shakespeare. Pero por mi parte estoy de acuerdo con el difunto obispo, si es que era tal cosa: es impensable que una mujer hubiera podido tener el genio de Shakespeare en la época de Shakespeare

Esta mujer, pues, nacida en el siglo dieciséis con talento para la poesía era una mujer desgraciada, una mujer en lucha contra sí misma. Todas las circunstancias de su vida, todos sus propios instintos eran contrarios al estado mental que se necesita para liberar lo que se tiene en el cerebro.

El mundo no le decía a ella como les decía a ellos: «Escribe si quieres; a mí no me importa nada». El mundo le decía con una risotada: «¿Escribir? ¿Para qué quieres tú escribir?».


Os he dicho durante (...)que Shakespeare tenía una hermana; pero no busquéis su nombre en la vida del poeta escrita por Sir Sydney Lee. Murió joven… y, ay, jamás escribió una palabra. Se halla enterrada en un lugar donde ahora paran los autobuses, frente al «Elephant and Castle». Ahora bien, yo creo que esta poetisa que jamás escribió una palabra y se halla enterrada en esta encrucijada vive todavía. Vive en vosotras y en mí, y en muchas otras mujeres que no están aquí esta noche porque están lavando los platos y poniendo a los niños en la cama. Pero vive; porque los grandes poetas no mueren; son presencias continuas; sólo necesitan la oportunidad de andar entre nosotros hechos carne. Esta oportunidad, creo yo, pronto tendréis el poder de ofrecérsela a esta poetisa. Porque yo creo que si vivimos aproximadamente otro siglo —me refiero a la vida común, que es la vida verdadera, no a las pequeñas vidas separadas que vivimos como individuos— y si cada una de nosotras tiene quinientas libras al año y una habitación propia;si nos hemos acostumbrado a la libertad y tenemos el valor de escribir exactamente lo que pensamos; si nos evadimos un poco de la sala de estarcomún y vemos a los seres humanos no siempre desde el punto de vista de su relación entre ellos, sino de su relación con la realidad; si además vemos el cielo, y los árboles, o lo que sea, en sí mismos; si tratamos de ver más allá del coco de Milton, porque ningún humano debería limitar su visión; si nos enfrentamos con el hecho, porque es un hecho, de que no tenemos ningún brazo al que aferrarnos, sino que estamos solas, y de que estamos relacionadas con el mundo de la realidad y no sólo con el mundo de los hombres y las mujeres, entonces, llegará la oportunidad y la poetisa muerta que fue la hermana de Shakespeare recobrará el cuerpo del que tan a menudo se ha despojado. Extrayendo su vida de las vidas de las desconocidas que fueron sus antepasadas, como su hermano hizo antes que ella, nacerá. En cuanto a que venga si nosotras no nos preparamos, no nos esforzamos, si no estamos decididas a que, cuando haya vuelto a nacer, pueda vivir y escribir su poesía, esto no lo podemos esperar, porque es imposible. Pero yo sostengo que vendrá si trabajamos por ella, y que hacer este trabajo, aun en la pobreza y la oscuridad, merece la pena.*

Virginia Woolf- Una habitación propia 

* y aquí seguimos, querida Virginia  buscando luz y recursos conscientes de que nuestro trabajo vale la pena aunque la sociedad no nos haga el caso que quisiéramos. Pensamos titular este texto Judith Shakespeare pero seguro que siguiendo los usos de la época habría perdido su apellido inicial y quien sabe como se apellidaría ( Hasta la propia identidad nos ha sido negada). 

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viernes, 24 de junio de 2022

Marie Pappenheim escritora y médica


Marie Pappenheim ( 4 de noviembre de 1882 en Bratislava, Austria-Hungría-24 de julio de 1966 en Viena) fue una socialista, escritora, libretista y médica austríaca. Más tarde, también publicó con el apellido de su esposo como Marie Frischauf o bajo el doble nombre Marie Pappenheim de Frischauf .

Marie Pappenheim, de padres liberales, es una de las primeras mujeres en Viena en estudiar medicina. Las mujeres habían sido admitidas en la escuela de medicina desde 1897. Recibió su doctorado en 1909. Luego se formó como dermatóloga en el Hospital General de Viena. Al mismo tiempo publica poemas y prosa en diversas revistas, incluso en el "Fackel". Escribió el libreto "Expectation" para Arnold Schönberg. Se casa con el psiquiatra juvenil Hermann Frischauf en 1918 con quien abrió un consultorio y en 1919 tuvo al hijo Johannes.

 De ahora en adelante ella publicó bajo ambos nombres. En 1919 se unió al KPÖ, y en 1927 detuvo brevemente sus actividades políticas. Marie  fue encarcelada después de los combates de febrero de 1934 y luego fue a París, mientras que Hermann Frischauf se quedó en Austria siendo encarcelado en Buchenwald entre 1938 y 1940 y muriendo en 1942 como resultado de la detención en el campo. Sus hermanos también emigraron antes del Austrofascismo en 1934, mientras que su sobrina Else Pappenheim se quedó hasta 1938 y se formó con Sigmund Freud en el Instituto Psicoanalítico de Viena.


La legalización del aborto y el trabajo de educación sexual entre las y  los trabajadores son preocupaciones centrales de Pappenheim. En 1926, junto con Wilhelm Reich, fundó la "Sociedad Socialista de Asesoramiento e Investigación Sexual" con seis centros de asesoramiento gratuitos en Viena.

A partir de la experiencia adquirida allí, junto con Annie Reich,  escribe el texto ¿Es el aborto perjudicial ?, lo que provocó la indignación de la burguesía intolerante de Austria y provocó búsquedas policiales entre los autores.



En París continuó trabajando como doctora, fue políticamente activa entre los exiliados y organizó junto con Tilly Spiegel el Cercle Culturel Autrichien fundado en noviembre de 1938 . Después de la ocupación alemana en 1940, huyó al sur de Francia y fue internada en el campo de Gurs. En el mismo año pudo huir a México . Después de trece años en el exilio, regresó a Austria en 1947 y volvió a estar políticamente activa allí para el KPÖ. trabajando como especialista y escribiendo artículos periodísticos para la "Voz de la mujer", entre otros.

En 1949 publicó la novela El hombre gris como su exploración del pasado reciente.






https://www.discogs.com/artist/1926734-Marie-Pappenheim
https://de.wikipedia.org/wiki/Marie_Pappenheim
https://fraueninbewegung.onb.ac.at/node/1238

https://www.facebook.com/linksbrigittenau/photos/a.473476836150907/1939809912850918/?type=3

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jueves, 23 de junio de 2022

María Elena Walsh maravilla de creatividad

                                                              


 María Elena Walsh (1 de febrero de 1930- 10 de enero de 2011)​ fue una poeta, escritora, cantautora, dramaturga y compositora argentina, considerada como «mito viviente, prócer cultural y blasón de casi todas las infancias»

Esta sintesis la define claramente, Su versatilidad es inmensa. Desde esta página ya hace tiempo la habiamos citado por el poema que dio origen a la la canción que bellamente canta Mercedes Sosa, Luego el texto de por que  usted es machista simpre nos parecio super clarividente, aun cuando alguans palabras de su español de Argentina no nos eran entendibles . Luego hemos citado a dos de sus compañeras , socias de la vida Leda Valladares y Maria Herminia . Teniamos ya perparado un texto sobre ella, que milagros de la informatica se  borro y nos permitió profundizar en su escritura fresca y maravillosa y hasta llorar tras leer un texto de pocos caracteres.  Su fuerza poetica asi nos lo trasmite . 

Luego nos hemos encontrado que su vida da para varios libros y documentales, que a mucha de su producción se le añaden diferentes aditamentos pero que el fondo sigue siendo de total actualidad e incluso necesaria . Sus canciones para niños son magnificas .Sus referencias a las desigualdades que sufrimos como mujeres claras y permanentes. 

  Apuntamos una biografia que pueden encontrar en la página de su fudación con fotos de toda su vida y algunos poemas que nos encantan .

     

“Con esta moneda,
me voy a comprar,
un ramo de cielo
y un metro de mar,
un pico de estrella,
un sol de verdad,
un kilo de viento
y nada más”

María Elena Walsh nació en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires hija de Enrique Walsh, de ascendencia inglesa e irlandesa, y de Lucía Monsalvo, de ascendencia criolla y andaluza. Formaban una familia de cuatro varones, mayores, hijos del primer matrimonio de su padre, y una hermana, cinco años mayor que María Elena.

Como todo niño de clase media en esa década, Walsh se formó entre dos ámbitos opuestos: por un lado, los rigores de una escuela cada vez más autoritaria, y, por otro, una gran libertad en su hogar, con vacaciones muy felices, sumada a la maravilla de los primeros medios de comunicación masivos, que incorporaban lo mejor de la cultura popular. Infinitas audiciones de tango o jazz, programas cómicos como los de la gran Niní Marshall (a quien María Elena llamaría muchos años más tarde “nuestra Cervanta”) se escuchaban devotamente al pie de una radio en forma de catedral. Eran también los años del comienzo del cine sonoro y de los “musicales”, la gran novedad: Fred Astaire/Ginger Rogers, Bing Crosby, Nelson Eddy y Shirley Temple, actores, bailarines y cantantes que fueron los primeros ídolos de María Elena. “Y se me iban los ojos tras de la farándula”, recordaría Walsh, citando a Luis Cernuda.

Nadie se sorprendió cuando, llegado el momento de elegir el colegio secundario, Walsh prefirió la célebre Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, en el centro de Buenos Aires. Sí sorprendió que, ya desde los catorce años, comenzara a publicar poemas en medios tan importantes como El Hogar, el diario La Nación, los muy selectos Anales de Buenos Aires, que dirigía Jorge Luis Borges, o Sur, de Victoria Ocampo, obras que contribuyeron a consagrarla como una de las voces más intensas y originales de su generación.

Su primer libro, Otoño imperdonable (1947), deslumbra todavía por el trágico lirismo –que González Lanuza comparó al de Gabriela Mistral– y su destreza en el manejo de las formas de la poesía clásica, debida a un prodigioso sentido musical. Pablo Neruda estuvo entre sus primeros lectores entusiastas. Juan Ramón Jiménez, quizá el más grande poeta contemporáneo en lengua española, que la conoció en su visita a Buenos Aires, la invitó a pasar una temporada en Maryland, Estados Unidos, en un gesto de generosidad magistral que nunca repitió. Junto al maestro y su esposa, Zenobia, Walsh permaneció en ese país unos meses decisivos para su formación.

De vuelta en Buenos Aires, Walsh publicó un nuevo libro, Baladas con ángel (1951). Tras un breve período en que dio clases de inglés, abrumada por la situación política y por la sola idea de un futuro siempre igual a sí mismo, decidió lanzarse a la aventura de emigrar a Europa. Lo hizo junto con una amiga tucumana, Leda Valladares, también poeta, que por entonces vivía en Costa Rica. Se encontraron en Centroamérica y se embarcaron en el carguero Reina del Pacífico. Durante el viaje a Europa formaron el dúo vocal Leda y María, dedicado casi exclusivamente a cantar canciones tradicionales del Noroeste argentino.


De los clubes nocturnos de París a las caves intelectuales, del local de striptease Crazy Horse a la universidad de la Sorbona, Leda et Marie consiguieron convertirse en una de las propuestas artísticas más originales de esos años. Un dúo pionero en tiempos en que era casi imposible soñar con el auge actual de la world music, que no podía oírse sino en las zonas rurales de casi todos los países, amenazada por la industrialización.

Paralelamente, hacia 1954, en aquel ambiente de “varietés” donde alternaba con genios de la canción poética como Georges Brassens, Jacques Brel o Barbara, María Elena Walsh comenzó a escribir sus primeros poemas “para niños”, que musicalizaba casi naturalmente. El lirismo, la perfección rítmica de estas primeras canciones (que reuniría años más tarde en el libro Tutú Marambá) son los mismos de Otoño imperdonable. Pero las nuevas lecciones del folclore están en ellos –el sentido del juego, su tendencia al humor absurdo–, y por eso mismo parecen nacidos para quedar, como lo están hoy, en la memoria popular.



En otro aspecto, como ninguna otra obra en castellano, las canciones infantiles de María Elena Walsh remiten al recuerdo de las nursery rhymes y de los limericks, esos poemas disparatados que su padre, Don Enrique, le cantaba aun antes de que María Elena aprendiera a leer. Un signo, quizá, de la nostalgia que en 1956 decidió a Leda y María a volver a la Argentina.

Después de unos meses de viaje, actuación y recopilación de canciones por las provincias del NOA, Leda y María se instalaron en Buenos Aires, actuaron en teatro y televisión y grabaron sus tres mejores discos, el último un perpetuo best seller dedicado al folclore español: Canciones del tiempo de Maricastaña. Al mismo tiempo, verificaban que iba cerrándose un ciclo, y empezaron cada una a buscarse otros trabajos.


En 1958, otra pionera, la jovencísima directora de televisión María Herminia Avellaneda, impulsó a Walsh a escribir sus primeros libretos para teleteatro o para programas infantiles. La felicidad de ver cobrar cuerpo a los personajes de sus canciones –“Doña Disparate” o el “Rey Bombo”– fue quizás el motor del nuevo éxito: el “varieté” para niños.

Nunca un proyecto, un producto artístico había permitido a María Elena Walsh expresar sus múltiples talentos. Canciones para mirar (1962) es una serie de cuadros musicales, tan variados como los personajes de Niní Marshall –que ella misma podría haber protagonizado como nadie–, hilvanados por monólogos o pequeños pasos de comedia que muestran cuánto había aprendido Walsh del arte de la mímica, del malabarismo. Doña Disparate y Bambuco (1963), nuevamente gracias al impulso de Avellaneda, es ya una obra de teatro con canciones incidentales, una pieza por completo revolucionaria y vanguardista, una especie de sueño escenificado muy cercano a la Alicia de su venerado Lewis Carroll.




El éxito extraordinario de los dos espectáculos, que pronto empezaron a llevar a escena infinidad de compañías en distintos países, supuso para María Elena Walsh la consagración y la consolidación de su proyecto. Las grandes compañías grabadoras que habían rechazado sistemáticamente sus canciones la llamaron para grabar sus primeros discos como solista: Canciones para mirar, Canciones para mí, El país del Nomeacuerdo y Villancicos, que desde entonces tienen su lugar en casi toda casa con niños, como el Martín Fierro o la recién nacida Mafalda. Durante unos años, Walsh se dedicó casi por entero a escribir nuevos libros para chicos, como Zoo loco (1965), una colección de limericks que es tal vez su obra maestra; pero también libros de ficción como la novela Dailan Kifki, o los Cuentopos de Gulubú o los Cuentopos para el recreo, que también llevó al disco, medio en que mostró otra nueva faceta: la de excelente narradora oral.


Retrato de señora que hace dulces

Hago esto en memoria tuya.

Cuando llega el otoño pelo fruta

y rodeada de pellejos

vierto en heredado recipiente

pulpas filosofales

algún carozo que lo sabe todo

y progreso del agua y del azúcar

La casa o vientre se llena de aroma

y aunque es fruta itinerante

y no de huerta propia

bastante bien parodia

aquella alquimia

cuyo secreto nunca me enseñaste,

madre guardadora.

Fabrico por antojo

dulzuras que obligada cometiste,

transmuto para no interrumpir

el linaje de los frascos

empezado hace tantas abuelas.

Obro por reverencia y no deber,

para que mueras menos

y sientas, pobre ausente,

que hago un reino de tu servidumbre.

Consagro con ademanes

de hechicera venida a menos

el fuego, el mismo fuego

que encendió Eva tras el Paraíso

y que cruzando el valle

sube hoy por astutas cañerías

como lágrimas a los ojos.

El almíbar me enseñó paciencia

y sacrosanta cuchara de madera

a ordenar olas subterráneas

para que tomen punto

sin prisas y con pausa

de palabras en la poesía.

Si no repito gestos

de autora de alimento

para gozo de alguna criatura,

si no copio de manos maternales

ritos de mis antepasadas,

si toda magia compro hecha

y ya no me entretengo

en mandar de lo crudo a lo cocido,

si no pruebo y reparto,

pereceré.


Pero María Elena no olvidó su primer amor, y en 1965 publicó Hecho a mano, un libro de poemas que se convirtió en un boom por la actualidad de su problemática y por su calidad poética.

Le siguió una sorpresa: en 1968, Walsh estrenó su primer espectáculo de canciones para adultos –Juguemos en el mundo. Recital para ejecutivos– en el Teatro Regina, con enorme repercusión y éxito de público y crítica. Como Chico Buarque en Brasil, Joan Manuel Serrat en España o Víctor Jara en Chile, María Elena Walsh fue labrando un repertorio imbuido del aire contestatario de los tiempos –pacifismo, feminismo, “protesta” contra la injusticia social– pero mostrando un talento poético único y, sobre todo, una temática absolutamente personal y desconcertante que puede cantar tanto al Pequeño Larousse Ilustrado como a las tejedoras del Noroeste, al Escribano de la Casa de Gobierno como a los angelotes de piedra de la catedral de Notre Dame de París.



El Recital pasó a repetirse en escenarios tan dispares como el Teatro Municipal San Martín, el Maipo, el Luna Park y salas de las principales ciudades del interior, así como en países de América y Europa.

Un filme de María Herminia Avellaneda, de 1971, y seis discos de larga duración quedan como testimonio de este tramo de su carrera de juglar terminado en 1978, en plena dictadura militar, cuando decidió dejar definitivamente las presentaciones teatrales, harta de las cortapisas de la censura.

Refugiada en el periodismo escrito, y en lo más negro de los “años de plomo”, escribió artículos como el célebre Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes, que le ganó la admiración de la ciudadanía por su coraje cívico, y varias crónicas de viajes por Europa y América junto con la fotógrafa Sara Facio, compañera en muchos otros proyectos.

En 1981 María Elena enfermó de cáncer, pero hacia 1983, tras un penoso y prolongado período de tratamiento, cuando retornó la democracia, ya estaba curada y dispuesta encarar un largo proceso de rehabilitación y una nueva fase en su trabajo. Comprometida con la restauración de la democracia en los ámbitos más diversos, participó más o menos directamente en proyectos políticos, para recalar finalmente en la transformación de su gremio, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, SADAIC, donde su aporte en el Departamento Cultural fue decisivo.


La recuperada democracia también le permitió expresar sus ideas por televisión, donde creó una emisión junto con Susana Rinaldi y María Herminia Avellaneda: La cigarra.


Más allá de un sinfín de textos escritos para televisión o por encargo de compositores –Ariel Ramírez, Jairo, Lito Vitale, Chico Novarro–, María Elena Walsh no dejó de engrosar la lista con obras literarias tan importantes como Novios de antaño (1991), una novela autobiográfica sobre la niñez en tiempos de la “década infame” absolutamente impar por la densidad de su escritura –que entreteje versos de grandes poetas con personajes entrañables– y su falta de autocompasión.

No abandonó la infancia y presentó las novelas para chicos Manuelita, ¿dónde vas? (1997), Hotel Pioho’s Palace (2002) y ¡Cuánto cuento! (2004).

En 2008 publicó en forma de libro, por primera vez, la versión teatral original de Canciones para mirar y Doña Disparate y Bambuco.

También en 2008 apareció su último libro, Fantasmas en el parque. Muy original mezcla de novela y autobiografía (lo que hoy se llama autoficción), en el que confiesa pesadillas, sueños y secretos con su inconfundible estilo lúcido, irónico, honesto y bello.

María Elena Walsh ha recibido en vida –desde 1947 y post mortem– innumerables reconocimientos, homenajes y premios, en la Argentina y el extranjero, como el nombramiento de Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires; Doctor Honoris Causa de la Universidad de Córdoba; el Premio Konex de Platino y de Honor en Letras; el Highly Commended del Premio Hans Christian Andersen de la IBBY (International Board on Books for Young People) o el Premio de Honor del Fondo Nacional de las Artes.

Y también el comienzo de la edición de sus Obras Completas o una frondosa bibliografía publicada por académicos y escritores que estudian su obra.

Es de destacar una cantidad de escuelas, bibliotecas, plazas y salas culturales de todo el país que llevan su nombre o el de sus personajes.

María Elena Walsh falleció en Buenos Aires el 10 de enero de 2011.

Sus restos reposan en el Panteón de SADAIC en el cementerio de Chacarita, Buenos Aires.



https://www.cancioneros.com/ct/55/0/maria-elena-walsh

https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Elena_Walsh

https://www.pagina12.com.ar/393197-a-la-mar-fui-por-naranjas-por-leda-valladares-y-maria-elena-

https://fundacionmariaelenawalsh.net.ar/biografia

https://www.conmishijos.com/actividades-para-ninos/cuentos/12-bellos-y-divertidos-poemas-de-maria-elena-walsh-para-ninos/

https://www.infobae.com/cultura/2019/04/29/sara-facio-la-poesia-de-maria-elena-walsh-sera-eterna-como-ella/

https://mujeresbacanas.com/maria-elena-walsh-1930-2011/

https://www.youtube.com/watch?v=jT7UVEMyESE

https://www.youtube.com/watch?v=OzLIPMEQGN8

https://www.youtube.com/watch?v=hMAajKQ0sps

https://www.cultura.gob.ar/12-canciones-para-descubrir-a-maria-elena-walsh-8676/
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