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jueves, 23 de junio de 2022

María Elena Walsh maravilla de creatividad

                                                              


 María Elena Walsh (1 de febrero de 1930- 10 de enero de 2011)​ fue una poeta, escritora, cantautora, dramaturga y compositora argentina, considerada como «mito viviente, prócer cultural y blasón de casi todas las infancias»

Esta sintesis la define claramente, Su versatilidad es inmensa. Desde esta página ya hace tiempo la habiamos citado por el poema que dio origen a la la canción que bellamente canta Mercedes Sosa, Luego el texto de por que  usted es machista simpre nos parecio super clarividente, aun cuando alguans palabras de su español de Argentina no nos eran entendibles . Luego hemos citado a dos de sus compañeras , socias de la vida Leda Valladares y Maria Herminia . Teniamos ya perparado un texto sobre ella, que milagros de la informatica se  borro y nos permitió profundizar en su escritura fresca y maravillosa y hasta llorar tras leer un texto de pocos caracteres.  Su fuerza poetica asi nos lo trasmite . 

Luego nos hemos encontrado que su vida da para varios libros y documentales, que a mucha de su producción se le añaden diferentes aditamentos pero que el fondo sigue siendo de total actualidad e incluso necesaria . Sus canciones para niños son magnificas .Sus referencias a las desigualdades que sufrimos como mujeres claras y permanentes. 

  Apuntamos una biografia que pueden encontrar en la página de su fudación con fotos de toda su vida y algunos poemas que nos encantan .

     

“Con esta moneda,
me voy a comprar,
un ramo de cielo
y un metro de mar,
un pico de estrella,
un sol de verdad,
un kilo de viento
y nada más”

María Elena Walsh nació en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires hija de Enrique Walsh, de ascendencia inglesa e irlandesa, y de Lucía Monsalvo, de ascendencia criolla y andaluza. Formaban una familia de cuatro varones, mayores, hijos del primer matrimonio de su padre, y una hermana, cinco años mayor que María Elena.

Como todo niño de clase media en esa década, Walsh se formó entre dos ámbitos opuestos: por un lado, los rigores de una escuela cada vez más autoritaria, y, por otro, una gran libertad en su hogar, con vacaciones muy felices, sumada a la maravilla de los primeros medios de comunicación masivos, que incorporaban lo mejor de la cultura popular. Infinitas audiciones de tango o jazz, programas cómicos como los de la gran Niní Marshall (a quien María Elena llamaría muchos años más tarde “nuestra Cervanta”) se escuchaban devotamente al pie de una radio en forma de catedral. Eran también los años del comienzo del cine sonoro y de los “musicales”, la gran novedad: Fred Astaire/Ginger Rogers, Bing Crosby, Nelson Eddy y Shirley Temple, actores, bailarines y cantantes que fueron los primeros ídolos de María Elena. “Y se me iban los ojos tras de la farándula”, recordaría Walsh, citando a Luis Cernuda.

Nadie se sorprendió cuando, llegado el momento de elegir el colegio secundario, Walsh prefirió la célebre Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, en el centro de Buenos Aires. Sí sorprendió que, ya desde los catorce años, comenzara a publicar poemas en medios tan importantes como El Hogar, el diario La Nación, los muy selectos Anales de Buenos Aires, que dirigía Jorge Luis Borges, o Sur, de Victoria Ocampo, obras que contribuyeron a consagrarla como una de las voces más intensas y originales de su generación.

Su primer libro, Otoño imperdonable (1947), deslumbra todavía por el trágico lirismo –que González Lanuza comparó al de Gabriela Mistral– y su destreza en el manejo de las formas de la poesía clásica, debida a un prodigioso sentido musical. Pablo Neruda estuvo entre sus primeros lectores entusiastas. Juan Ramón Jiménez, quizá el más grande poeta contemporáneo en lengua española, que la conoció en su visita a Buenos Aires, la invitó a pasar una temporada en Maryland, Estados Unidos, en un gesto de generosidad magistral que nunca repitió. Junto al maestro y su esposa, Zenobia, Walsh permaneció en ese país unos meses decisivos para su formación.

De vuelta en Buenos Aires, Walsh publicó un nuevo libro, Baladas con ángel (1951). Tras un breve período en que dio clases de inglés, abrumada por la situación política y por la sola idea de un futuro siempre igual a sí mismo, decidió lanzarse a la aventura de emigrar a Europa. Lo hizo junto con una amiga tucumana, Leda Valladares, también poeta, que por entonces vivía en Costa Rica. Se encontraron en Centroamérica y se embarcaron en el carguero Reina del Pacífico. Durante el viaje a Europa formaron el dúo vocal Leda y María, dedicado casi exclusivamente a cantar canciones tradicionales del Noroeste argentino.


De los clubes nocturnos de París a las caves intelectuales, del local de striptease Crazy Horse a la universidad de la Sorbona, Leda et Marie consiguieron convertirse en una de las propuestas artísticas más originales de esos años. Un dúo pionero en tiempos en que era casi imposible soñar con el auge actual de la world music, que no podía oírse sino en las zonas rurales de casi todos los países, amenazada por la industrialización.

Paralelamente, hacia 1954, en aquel ambiente de “varietés” donde alternaba con genios de la canción poética como Georges Brassens, Jacques Brel o Barbara, María Elena Walsh comenzó a escribir sus primeros poemas “para niños”, que musicalizaba casi naturalmente. El lirismo, la perfección rítmica de estas primeras canciones (que reuniría años más tarde en el libro Tutú Marambá) son los mismos de Otoño imperdonable. Pero las nuevas lecciones del folclore están en ellos –el sentido del juego, su tendencia al humor absurdo–, y por eso mismo parecen nacidos para quedar, como lo están hoy, en la memoria popular.



En otro aspecto, como ninguna otra obra en castellano, las canciones infantiles de María Elena Walsh remiten al recuerdo de las nursery rhymes y de los limericks, esos poemas disparatados que su padre, Don Enrique, le cantaba aun antes de que María Elena aprendiera a leer. Un signo, quizá, de la nostalgia que en 1956 decidió a Leda y María a volver a la Argentina.

Después de unos meses de viaje, actuación y recopilación de canciones por las provincias del NOA, Leda y María se instalaron en Buenos Aires, actuaron en teatro y televisión y grabaron sus tres mejores discos, el último un perpetuo best seller dedicado al folclore español: Canciones del tiempo de Maricastaña. Al mismo tiempo, verificaban que iba cerrándose un ciclo, y empezaron cada una a buscarse otros trabajos.


En 1958, otra pionera, la jovencísima directora de televisión María Herminia Avellaneda, impulsó a Walsh a escribir sus primeros libretos para teleteatro o para programas infantiles. La felicidad de ver cobrar cuerpo a los personajes de sus canciones –“Doña Disparate” o el “Rey Bombo”– fue quizás el motor del nuevo éxito: el “varieté” para niños.

Nunca un proyecto, un producto artístico había permitido a María Elena Walsh expresar sus múltiples talentos. Canciones para mirar (1962) es una serie de cuadros musicales, tan variados como los personajes de Niní Marshall –que ella misma podría haber protagonizado como nadie–, hilvanados por monólogos o pequeños pasos de comedia que muestran cuánto había aprendido Walsh del arte de la mímica, del malabarismo. Doña Disparate y Bambuco (1963), nuevamente gracias al impulso de Avellaneda, es ya una obra de teatro con canciones incidentales, una pieza por completo revolucionaria y vanguardista, una especie de sueño escenificado muy cercano a la Alicia de su venerado Lewis Carroll.




El éxito extraordinario de los dos espectáculos, que pronto empezaron a llevar a escena infinidad de compañías en distintos países, supuso para María Elena Walsh la consagración y la consolidación de su proyecto. Las grandes compañías grabadoras que habían rechazado sistemáticamente sus canciones la llamaron para grabar sus primeros discos como solista: Canciones para mirar, Canciones para mí, El país del Nomeacuerdo y Villancicos, que desde entonces tienen su lugar en casi toda casa con niños, como el Martín Fierro o la recién nacida Mafalda. Durante unos años, Walsh se dedicó casi por entero a escribir nuevos libros para chicos, como Zoo loco (1965), una colección de limericks que es tal vez su obra maestra; pero también libros de ficción como la novela Dailan Kifki, o los Cuentopos de Gulubú o los Cuentopos para el recreo, que también llevó al disco, medio en que mostró otra nueva faceta: la de excelente narradora oral.


Retrato de señora que hace dulces

Hago esto en memoria tuya.

Cuando llega el otoño pelo fruta

y rodeada de pellejos

vierto en heredado recipiente

pulpas filosofales

algún carozo que lo sabe todo

y progreso del agua y del azúcar

La casa o vientre se llena de aroma

y aunque es fruta itinerante

y no de huerta propia

bastante bien parodia

aquella alquimia

cuyo secreto nunca me enseñaste,

madre guardadora.

Fabrico por antojo

dulzuras que obligada cometiste,

transmuto para no interrumpir

el linaje de los frascos

empezado hace tantas abuelas.

Obro por reverencia y no deber,

para que mueras menos

y sientas, pobre ausente,

que hago un reino de tu servidumbre.

Consagro con ademanes

de hechicera venida a menos

el fuego, el mismo fuego

que encendió Eva tras el Paraíso

y que cruzando el valle

sube hoy por astutas cañerías

como lágrimas a los ojos.

El almíbar me enseñó paciencia

y sacrosanta cuchara de madera

a ordenar olas subterráneas

para que tomen punto

sin prisas y con pausa

de palabras en la poesía.

Si no repito gestos

de autora de alimento

para gozo de alguna criatura,

si no copio de manos maternales

ritos de mis antepasadas,

si toda magia compro hecha

y ya no me entretengo

en mandar de lo crudo a lo cocido,

si no pruebo y reparto,

pereceré.


Pero María Elena no olvidó su primer amor, y en 1965 publicó Hecho a mano, un libro de poemas que se convirtió en un boom por la actualidad de su problemática y por su calidad poética.

Le siguió una sorpresa: en 1968, Walsh estrenó su primer espectáculo de canciones para adultos –Juguemos en el mundo. Recital para ejecutivos– en el Teatro Regina, con enorme repercusión y éxito de público y crítica. Como Chico Buarque en Brasil, Joan Manuel Serrat en España o Víctor Jara en Chile, María Elena Walsh fue labrando un repertorio imbuido del aire contestatario de los tiempos –pacifismo, feminismo, “protesta” contra la injusticia social– pero mostrando un talento poético único y, sobre todo, una temática absolutamente personal y desconcertante que puede cantar tanto al Pequeño Larousse Ilustrado como a las tejedoras del Noroeste, al Escribano de la Casa de Gobierno como a los angelotes de piedra de la catedral de Notre Dame de París.



El Recital pasó a repetirse en escenarios tan dispares como el Teatro Municipal San Martín, el Maipo, el Luna Park y salas de las principales ciudades del interior, así como en países de América y Europa.

Un filme de María Herminia Avellaneda, de 1971, y seis discos de larga duración quedan como testimonio de este tramo de su carrera de juglar terminado en 1978, en plena dictadura militar, cuando decidió dejar definitivamente las presentaciones teatrales, harta de las cortapisas de la censura.

Refugiada en el periodismo escrito, y en lo más negro de los “años de plomo”, escribió artículos como el célebre Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes, que le ganó la admiración de la ciudadanía por su coraje cívico, y varias crónicas de viajes por Europa y América junto con la fotógrafa Sara Facio, compañera en muchos otros proyectos.

En 1981 María Elena enfermó de cáncer, pero hacia 1983, tras un penoso y prolongado período de tratamiento, cuando retornó la democracia, ya estaba curada y dispuesta encarar un largo proceso de rehabilitación y una nueva fase en su trabajo. Comprometida con la restauración de la democracia en los ámbitos más diversos, participó más o menos directamente en proyectos políticos, para recalar finalmente en la transformación de su gremio, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, SADAIC, donde su aporte en el Departamento Cultural fue decisivo.


La recuperada democracia también le permitió expresar sus ideas por televisión, donde creó una emisión junto con Susana Rinaldi y María Herminia Avellaneda: La cigarra.


Más allá de un sinfín de textos escritos para televisión o por encargo de compositores –Ariel Ramírez, Jairo, Lito Vitale, Chico Novarro–, María Elena Walsh no dejó de engrosar la lista con obras literarias tan importantes como Novios de antaño (1991), una novela autobiográfica sobre la niñez en tiempos de la “década infame” absolutamente impar por la densidad de su escritura –que entreteje versos de grandes poetas con personajes entrañables– y su falta de autocompasión.

No abandonó la infancia y presentó las novelas para chicos Manuelita, ¿dónde vas? (1997), Hotel Pioho’s Palace (2002) y ¡Cuánto cuento! (2004).

En 2008 publicó en forma de libro, por primera vez, la versión teatral original de Canciones para mirar y Doña Disparate y Bambuco.

También en 2008 apareció su último libro, Fantasmas en el parque. Muy original mezcla de novela y autobiografía (lo que hoy se llama autoficción), en el que confiesa pesadillas, sueños y secretos con su inconfundible estilo lúcido, irónico, honesto y bello.

María Elena Walsh ha recibido en vida –desde 1947 y post mortem– innumerables reconocimientos, homenajes y premios, en la Argentina y el extranjero, como el nombramiento de Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires; Doctor Honoris Causa de la Universidad de Córdoba; el Premio Konex de Platino y de Honor en Letras; el Highly Commended del Premio Hans Christian Andersen de la IBBY (International Board on Books for Young People) o el Premio de Honor del Fondo Nacional de las Artes.

Y también el comienzo de la edición de sus Obras Completas o una frondosa bibliografía publicada por académicos y escritores que estudian su obra.

Es de destacar una cantidad de escuelas, bibliotecas, plazas y salas culturales de todo el país que llevan su nombre o el de sus personajes.

María Elena Walsh falleció en Buenos Aires el 10 de enero de 2011.

Sus restos reposan en el Panteón de SADAIC en el cementerio de Chacarita, Buenos Aires.



https://www.cancioneros.com/ct/55/0/maria-elena-walsh

https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Elena_Walsh

https://www.pagina12.com.ar/393197-a-la-mar-fui-por-naranjas-por-leda-valladares-y-maria-elena-

https://fundacionmariaelenawalsh.net.ar/biografia

https://www.conmishijos.com/actividades-para-ninos/cuentos/12-bellos-y-divertidos-poemas-de-maria-elena-walsh-para-ninos/

https://www.infobae.com/cultura/2019/04/29/sara-facio-la-poesia-de-maria-elena-walsh-sera-eterna-como-ella/

https://mujeresbacanas.com/maria-elena-walsh-1930-2011/

https://www.youtube.com/watch?v=jT7UVEMyESE

https://www.youtube.com/watch?v=OzLIPMEQGN8

https://www.youtube.com/watch?v=hMAajKQ0sps

https://www.cultura.gob.ar/12-canciones-para-descubrir-a-maria-elena-walsh-8676/
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sábado, 11 de enero de 2020

Emilia Prieto Tugores educadora, pintora, activista política, cantautora e investigadora


Emilia Prieto Tugores (11 de enero de 1902-1986) Educadora, pintora, activista política, cantautora e investigadora de las tradiciones del Valle Central

Emilia Prieto nació en San José y pasó su infancia en la ciudad de Heredia, con frecuentes visitas a la finca Guararí, en las faldas del Cerro Guararí. Realizó su secundaria en el Colegio Superior de Señoritas y, en 1921, obtuvo su título de maestra en la Escuela Normal de Heredia. A partir de ese momento se dedicó a la docencia, impartiendo también, ocasionalmente, clases de dibujo y pintura en las escuelas Normal de Costa Rica, Metodista, Nocturna de Cultura Popular, Juan Santamaría y en la Universidad Obrera. Además, fue directora de la Escuela Ramiro Aguilar. En 1922 recibió clases de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Emilia Prieto fue una de esas mujeres que, bajo condiciones poco propicias para que pudieran destacarse, como era la de Costa Rica en la primera mitad del siglo pasado, supo abrirse paso, de manera fecunda y brillante, en los campos de la educación, el arte, la investigación y las luchas sociales.

Fue una mujer visionaria, talentosa, amante de la cultura universal y de la cultura costarricense. Especial reconocimiento merece la investigación que llevó a cabo sobre la cultura popular y las expresiones artísticas (particularmente de la música) de los pobladores del Valle Central, constituyéndose en pionera del rescate de las tradiciones y cultura vernácula de Costa Rica.

Como artista, se dedicó con gran destreza y conocimiento al grabado en madera, y produjo obras de gran sentido crítico y polémico, algunas de las cuales no fueron comprendidas en su época, sino que tuvieron que esperar algunos años para ser justamente valoradas. De sus cuadros se pueden señalar, entre otros, "Arte por el Arte", "Maestro y Pupitre", "El Badulaque" y "Empleado Público", "Parábola del privilegio", "Casa hipotecada", "Mujer-cuerpo" y "Explotación de la mujer por el hombre".

La mayoría de estos trabajos se imprimieron en "El Repertorio Americano", donde con frecuencia ilustraban sus ensayos, con los cuales contribuyó al pensamiento político de la primera mitad del S.XX.

Como dicen las curadoras de su obra pictórica Sila Chanto y Carolina Córdoba,

"su lenguaje integra, con particular síntesis formal, una inteligente y refinada actitud crítica, cargada de humor y de ironía, re-significando los lugares comunes culturales, ahí mismo, donde otros colaboran en edificar el imaginario sobre la identidad, a través de una visión complaciente de la historia".

En 1932, cuando era profesora de dibujo y pintura en la Escuela Normal de Heredia, empezó a estudiar, con gran interés, el arte decorativo de las carretas campesinas y a llamar la atención de sus alumnos sobre el valor de esa manifestación artística. Eso la llevó a organizar, con el apoyo del Ministerio de Educación Pública, el primer desfile de carretas en nuestro país. El 15 de setiembre de 1935 cien coloridas y chirriantes carretas hicieron suyas las calles de San José, gracias al impulso de Emilia Prieto.

Fue una de las fundadoras, en 1936, al lado de grandes personalidades de la vida cultural y política, de la Liga Antifascista, una organización dedicada a luchar contra el fascismo que, con gran fuerza, se extendía por el mundo. Desde aquellos años estuvo muy cerca de las luchas y los ideales del Partido Comunista, aunque no militó oficialmente en sus filas.

En 1943, con el auspicio de la Central de Trabajadores, contribuyó a fundar, junto con otros educadores y educadoras, artistas e intelectuales, la Universidad Obrera.

Participó muy activamente en las luchas que llevaron a la aprobación de la legislación social en la década de los cuarentas. Luego de la guerra civil del 48, como parte de la represión que se desató contra el bando perdedor en esa guerra, fue despedida de la escuela de la cual era directora y perseguida y encarcelada al ser acusada de sedición por el Tribunal de Sanciones Inmediatas.

En los años siguientes participó en la fundación del Comité Nacional de Partidarios de la Paz, del cual fue presidenta, asistió a varios congresos, en México, Suecia y Panamá, dedicados a promover la causa de la paz en el mundo y participó, como delegada de la Unión de Mujeres Costarricenses Carmen Lyra, en la Conferencia de la Paz de los Países de la Cuenca del Pacífico, efectuada en Pekín.

Formó parte de la Alianza de Mujeres Costarricenses, organización dedicada a luchar por los derechos de las mujeres, las niñas y los niños.

Su infatigable actividad en pro de la justicia social y la paz era el fruto de una visión, unos valores y una conducta que siempre estuvieron iluminadas por ideas como: "sin justicia no hay verdadero derecho, no hay paz, no hay vida posible digna sobre la tierra".

Durante muchos años se dedicó a la investigación de la cultura costarricense. Resultado de esa paciente y fructífera labor fueron sus profundos conocimientos de la música autóctona, los numerosos artículos que sobre cultura y arte popular publicó en periódicos como "Trabajo", "Libertad" y "Nuestra Voz" y el libro Romanzas Ticomeseteñas, editado por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes en 1978.

Otros de sus libros incluyen: "Escritos y Grabados", "Mi Pueblo" y "¿Porqué Ticos?"

Tal era su pasión por la música y la cultura de nuestra tierra que en la década de 1970 –a los casi 70 años de edad- se dedicó a interpretar muchas de las romanzas del Valle Central que ella se había dedicado a recopilar, con lo que puso de manifiesto una nueva faceta de su prolífica vocación artística. Asimismo, por medio de Radio Nacional difundió el programa "Somos como Somos".

Su labor en el rescate de la cultura popular costarricense fue tan notable que en 1992 se le otorgó, como reconocimiento póstumo, el Premio Nacional de Cultura Popular Tradicional.

La educación, la política y la cultura fueron sus verdaderos aliados para conformar la trinchera de la reflexión contra las imposiciones e intereses del momento.

La amplia y valiosa obra de Emilia Prieto en el arte, la educación, la investigación y la lucha social es genuina expresión de su talento, su sensibilidad y su profunda solidaridad humana y un testimonio elocuente de todo lo que la mujer puede aportar para hacer a nuestra patria y a nuestro mundo más justos y más solidarios.


La vida y obra de Emilia Prieto, quien falleció en 1986, es uno de los legados más importantes de la Costa Rica del siglo pasado. Por esto, a partir del año 2015 el "Premio Nacional de Cultura Popular" se ha designado como Premio Nacional de Patrimonio Cultural Inmaterial "Emilia PrietoTugores", el cual es gestionado por el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural.

Su pensamiento avanzado, crítico y liberador con respecto a la condición de la mujer se pone de relieve en estas palabras contundentes y expresivas:

"…Nada puede haber más reñido con los elementos de la más simple dialéctica que esto de hacer del cuerpo un museo donde se guardan unos órganos genitales con la naftalina del honor para que no se piquen. Y de haber hecho de las normas morales cruelismos verdaderos, cuchillos de castración que toma toda una vida para cortar los ovarios".

* Información presentada en el marco de la postulación al Reconocimiento Galería de las Mujeres.
Última actualización, año 2018. Información suministrada por Liana Babbar Amighetti.

https://wikimili.com/en/Emilia_Prieto_Tugores
https://libreriaucr.fundacionucr.ac.cr/index.php?route=product/product&path=105&product_id=688
http://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2018/04/carolina-cordoba-zamora-descubriendo.html
https://www.larepublica.net/noticia/la_inclaudicable_emilia
http://www.bienalcentroamericana.com/2016/08/05/dibujo-bordar-emilia-prieto/

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viernes, 8 de marzo de 2019

Chabuca Granda cantautora y folclorista peruana


María Isabel Granda Larco (Cotabambas, Perú, 3 de septiembre de 1920 - Miami, Estados Unidos, 8 de marzo de 1983), más conocida como Chabuca Granda, fue una cantautora y folclorista peruana. Compuso un gran número de valses criollos y ritmos afroperuanos. Su tema más conocido en el mundo es «La flor de la canela», seguido por «José Antonio», «El Puente de los suspiros» y «Fina estampa».


María Isabel Granda Larco nació el 3 de septiembre de 1920, en un asentamiento minero de oro, llamado Cotabambas, hoy parte de la Mina Las Bambas, en la provincia de Grau, cerca de la provincia de Abancay, Apurímac. Sus padres fueron el ingeniero de minas Eduardo Antonio Granda San Bartolomé, hijo de José Granda Esquivel, e Isabel Susana Larco Ferrari, perteneciente a la familia ítalo-peruana Larco.


En 1923 su familia se trasladó a Lima. Fue bautizada en la Iglesia de los Huérfanos. Realizó sus estudios en el Colegio León Andrade en el Cercado de Lima y, durante un tiempo, en el Colegio Sagrados Corazones Belén. Parte de su niñez lo transcurrió en el distrito de Barranco. Comenzó a cantar a los 12 años de edad, y debido a su voz de soprano, integró el coro de su colegio; además, fue nombrada vicepresidente de la Asociación de Canto del mismo. Culminados sus estudios escolares, siguió cursos libres en el Instituto Femenino de Estudios Superiores, de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En 1937 integró el dúo Luz y Sombra, al lado de Pilar Mujica Álvarez Calderón. Por esos años trabajó como secretaria, pero sin dejar nunca su afición por la música.

En 1942, se casó en Lima con el brasileño Enrique Demetrio Fuller da Costa, con quien tuvo tres hijos: Eduardo Enrique, Teresa María Isabel y Carlos Enrique Fuller Granda. Su vida matrimonial fue breve, terminando en divorcio. Su despliegue personal como cantautora se inició precisamente luego de su divorcio, que fue visto como un escándalo por la sociedad limeña de aquella época.[cita requerida]

Incursionó en la composición de valses criollos, ganando en 1948 un concurso organizado por la Municipalidad del Rímac, con el tema «Lima de veras». En 1950 dio a conocer dos nuevos valses, «Zaguán» y «Callecita escondida». Este primer período de su producción creativa es netamente evocativo y pintoresco; "Chabuca" —este es el nombre con el que se hizo llamar— le cantaba a la Lima antigua, señorial, de comienzos del siglo XX. Es la ciudad que ella conoció a través de su padre, Eduardo Granda San Bartolomé, la del barrio de Barranco, de grandes casonas afrancesadas, con inmensos portales y jardines de invierno.

Su fama como compositora alcanzó en 1953 nivel nacional, cuando el conjunto Los Chamas grabó su tema «La flor de la canela», inspirada en una lavandera afroperuana, Victoria Angulo, cuya gracia y donaire alabó. Esta composición traspasó incluso las fronteras, hasta convertirse en la canción representativa de la música peruana. A esta primera etapa pertenecen también otros temas como «Gracia» y «Ha de llegar mi Dueño», popularizados por el trío Los Troveros Criollos; «José Antonio» y «Fina estampa», popularizados por Edith Barr; «Puente de los suspiros» y «Lima de veras», popularizados por el trío Los Morochucos; y «Zeñó Manué», popularizado por la propia compositora, entre otros.

Aquejada por una enfermedad a la garganta, viajó a Alemania en 1956 y a los Estados Unidos, en 1958. Ya restablecida, se propuso interpretar sus propias canciones, pese a que una operación en la garganta le había producido una voz grave. Ello, junto a un estilo de canto peculiar, conversado y matizado con un acompañamiento musical estilizado, le dieron una personalidad artística inconfundible.


La misma compositora cimentó su fama con un álbum llamado «Lo Mejor de Chabuca Granda». Este disco editado en 1962 y supervisado por la misma Chabuca reunió a sus intérpretes favoritos, Los Troveros Criollos, Los Chamas, Jesús Vásquez y Eloísa Angulo. A la calidad de los temas y las virtuosas interpretaciones, se sumó una calidad de sonido nunca alcanzada hasta entonces, por lo cual es considerado como uno de los mejores discos en la historia de la música criolla peruana.

Rompió la estructura rítmica convencional del vals peruano, y sus melodías, de tesitura muy amplia, alternaron el nuevo lenguaje que propuso con el de los antiguos valses de salón. Su producción también revela una estrecha relación entre letra y melodía, que fue variando con el tiempo hacia una tendencia poética cada vez más sintética.

Durante tres décadas (1950-1970), alternó haciendo dueto con el guitarrista pionero del Perú, Óscar Avilés. También trabajó al lado de los guitarristas Lucho González y Félix Casaverde, y los percusionistas Carlos “Caitro” Soto y Eusebio Sirio “Pititi”. Hizo una gira por casi todas las capitales de América Latina y España, permaneciendo largas temporadas en Buenos Aires, México D.F. y Madrid.

Más adelante, Chabuca quebrantó incluso las estructuras de la poesía convencional, y el ritmo de las canciones seguirá los pasos de esa evasión de las rimas, consonancias y métricas dadas. A esta última etapa pertenece un ciclo de canciones dedicadas a la chilena Violeta Parra y a Javier Heraud, poeta peruano asesinado en 1963.



En sus últimos años, Chabuca Granda interpretó un repertorio ligado al renacimiento de la música afroperuana que, a pesar de haber estado presente en el país, había sido denostada por razones sociales. Manejó con maestría “negra” el abanico de ritmos que enriquecieron la música popular peruana y su poesía, tomó el sesgo de la acuarela, el trazo sintético y sugerente de colores y sensaciones.

Su voz y su vasta obra se extendieron más allá de las fronteras de su país. Sus letras han sido cantadas también por intérpretes de todo el mundo, que han visto en sus composiciones una fina y sensible expresión de la música del Perú.

Todavía se hallaba abocada a diversos proyectos musicales, cuando falleció por una isquemia cardíaca en una clínica de Miami, Estados Unidos, el 8 de marzo de 1983.

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martes, 29 de diciembre de 2015

Fasia Jansen cantautora alemana y activista por la paz



Fasia Jansen ( 6 de junio de 1929, Hamburg-29 de diciembre de 1997 en Oberhausen) fue una cantautora política  y activista por la paz alemana.
Hija ilegítima del liberiano Cónsul General Momulu Massaquoi y la camarera alemana Elli Jansen experimentó  discriminación infantil debido a su color de  piel y debido a su nacimiento ilegítimo. Ella se crió en un barrio obrero de Hamburgo y vivió a través de la discriminación de una mujer obiamente "nicht-arischen" ( no aria ) en la época de la dictadura fascista.




Su inspiración en Josephine Baker, para cubrir su vida con la música y la danza fue destruida cuando fue expulsada de una escuela de baile a la edad de 11 años. Tres años más tarde se vio obligada a trabajar en la cocina de la KZ Neuengamme.  A los quince años experimentó la brutalidad de las SS y la desesperación de los prisioneros . Experiencias, que dieron forma a su vida fundamentalmente en los primeros años de la República Federal de Alemania después de la dictadura trató de hacer frente a las experiencias del campo y mantener la memoria de las víctimas y de sus ideales vivos. Ella una vez más comenzó a hacer música, primero como miembro del coro en Hamburgo, con canciones propias. Jansen se trasladó a la "Cuenca del Ruhr" y  se dedicó a las luchas políticas de la época.

Actúa  en una gran cantidad de "Ostermärschen" (marchas del movimiento por la paz), por ejemplo, en 1966, junto con Joan Baez. 
Apoyó las grandes huelgas antes de las puertas de las fábricas de Krupp Hoesch y Thyssen y canto en el "Weltfrauenkonferenz" de las Naciones Unidas en Nairobi y en el "Burg Waldeck Festivales". 

Murió el 29 de diciembre de 1997 en Oberhausen. El álbum "Retrato . "fue grabado en septiembre y Octubre de 1975 en Hamburgo y Colonia y lanzado por el sello the Pläne en 1976  
Fuente: zerogsounds.blogspot

http://www.youtube.com/watch?v=flXJrd0fDuw
http://de.wikipedia.org/wiki/Fasia_Jansen
http://www.homestory-deutschland.de/biografien/fasia-jansen.html
https://www.youtube.com/watch?v=flXJrd0fDuw
http://lyrics.wikia.com/wiki/Fasia_Jansen
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miércoles, 6 de febrero de 2013

Dicromina



Os presentamos un Vídeo del single de Dicromina "A veces los ves" perteneciente a su primer disco "Estallidos de Nafta en una Noche de Verano". Podeis escuchar todo su disco en : http://www.myspace.com/586020904

Dicromina es una propuesta sonoro-poética con matices de cantautor/a. Su música tiene influencias del pop, del rock y del blues, así como de psicodelia de los 70.
Actualmente Dicromina lidera DicrominaProject,  un proyecto musical que se cristaliza en varios formatos, con distintos colaboradores y en distintas partes del mundo.

Dicromina es una creación de Lucía Lucas, una mujer multifacetica que desde esta propuesta  nos sumerge en otras vidas e historias más o menos  inquietantes. Su aportación es actual, personal  y muy interesante .

Para verla en directo laas fechas de los próximos conciertos:
8 FEB: El Hombre Moderno (C/Pez 2, Madrid)
14 FEB: Sala Barco (C/Barco 34, Madrid)





                                        
http://dicromina.blogspot.com.es/
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martes, 29 de marzo de 2011

Heroína de Chile: Violeta Parra




Violeta del Carmen Parra Sandoval (San Fabián de Alico o en San Carlos, el 4 de octubre de 1917 - Santiago de Chile, 5 de febrero de 1967) fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada por muchos la folclorista más importante de Chile y fundadora de la música popular chilena.

El aporte de Violeta Parra al quehacer musical y artístico chileno se considera unánimemente de gran valor y trascendencia. Su trabajo sirvió de inspiración a muchos artistas posteriores, que continuaron con su ardua tarea de rescate de la música del campo chileno y las manifestaciones constituyentes del folclore del país y de Latinoamérica. Sus composiciones propias han sido elogiadas por críticos de todo el mundo, tanto por su compleja elaboración musical como por sus letras poéticas, ingeniosas y socialmente comprometidas. Sus canciones han sido versionadas por gran cantidad de artistas en Latinoamérica y el resto del mundo.



Solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes , nos dice . 

http://es.wikipedia.org/wiki/Violeta_Parra
http://latinoweeklyreview.com/?p=13059
http://www.cancioneros.com/co/1208/2/hoy-se-cumplen-43-anos-de-la-muerte-de-violeta-parra-agencias
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