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sábado, 30 de marzo de 2013

Magdalena León T



Magdalena León T  es una economista ecuatoriana de la que nos interesa su discurso y aqui lo dejamos para su reflexión .

Economía Social y Solidaria: certezas y desafíos

Nos reúnen aquí en Montreal, en estos días de octubre, certezas y desafíos:

La certeza de que la economía social y solidaria es la alternativa no sólo de economía, sino de vida para el planeta, cuando el capitalismo hegemónico se empeña en agotarlo todo en sus afanes por seguir ganando y acumulando, incluso de su propia crisis, convertida en oportunidad para más negocios especulativos.

La certeza de que esta otra economía viene de un largo recorrido, tiene profundas raíces en todas partes del mundo, viene de una historia colectiva en la cual las mujeres hemos sido el corazón, creando, preservando, sosteniendo una economía para la vida: ese flujo, tantas veces invisibilizado, de trabajos, relaciones, bienes y servicios, iniciativas y cuidados para la atención de necesidades humanas (materiales e inmateriales) y para la protección de la naturaleza de la cual, al fin lo estamos reconociendo, somos parte. Las mujeres hemos puesto la pauta hacia lo que aparece ahora con claridad como el objetivo de esta otra economía que buscamos: la reproducción ampliada de la vida.

La certeza y la evidencia de que la multiplicidad de experiencias y trabajos que se articulan en la economía social y solidaria constituyen la base del sustento alimentario y de necesidades básicas en casi todo el mundo, a pesar de que se desenvuelven en condiciones adversas, con limitado reconocimiento o apoyo, en un marco de políticas hechas a la medida de los intereses del ‘gran mercado’, que castigan lógicas no coincidentes.

De la mano de estas certezas vienen desafíos, ante los cuales el rico programa de este FIESS sin duda ofrece aportes y pistas sustantivos.

El desafío de recuperar los nombres e inventar los que sean necesarios para reflejar la diversidad de protagonistas y de formas en que se organiza y funciona la economía social y solidaria. Todo lo que contienen palabras como artesanía, asociación, cooperativa, comuna, comercio justo, consumo responsable, campesinos, pescadores, etc. etc., no puede ser traducido con el sólo término de empresa o emprendimiento. La diversidad es la verdadera riqueza –como nos muestra la extraordinaria ciudad de Montreal-, la diversidad está en la base de la complementariedad y la reciprocidad, igualmente importantes.

El desafío de superar las desigualdades y discriminaciones hacia las mujeres, de encarar las estructuras, relaciones y prácticas machistas y patriarcales que permanecen o se reinventan en esta otra economía, que debería estar basada en la igualdad plena, en la solidaridad y reciprocidad en todos los planos de la vida.

El desafío de lograr sostenibilidad, amplitud, alcance político máximo en nuestras organizaciones y redes, en el tejido social que es, en última instancia, la garantía de esta transformación civilizatoria que buscamos.

El desafío de construir, conjuntamente con gobiernos de cambio o haciendo incidencia con instancias aliadas, la nueva política económica y la política pública capaces no sólo de fortalecer el sector o las experiencias de economía social y solidaria, sino de adoptar esa lógica para el propio funcionamiento del sector público (hoy tan contaminado por la cultura e intereses empresariales capitalistas) y asegurar una transición de modelo, la transformación hacia un sistema diferente, como nos hemos planteado ya en Ecuador, donde desde 2008 la Constitución marca el sistema económico social y solidario como el horizonte a donde debemos llegar para asegurar el Buen Vivir.

El desafío de enlazar en esta agenda de cambios las resistencias y alternativas que vienen de la dinámica social y de iniciativas gubernamentales, que convergen en la disputa de poder, en la búsqueda de soberanía. Mujeres de distintos lugares del mundo, reunidas aquí esta tarde, coincidían en una certeza marca por comunes experiencias: no queremos microcréditos caros y condicionados, preferimos movilizar nuestros recursos propios, los públicos y los de cooperación en una lógica de finanzas solidarias. Con igual sentido los gobiernos que impulsan la UNASUR han planteado: no queremos los créditos y condiciones el FMI, preferimos movilizar nuestros propios recursos creando instituciones propias como el Banco del Sur y el Fondo del sur.

Gracias por esta oportunidad para conocernos y reconocernos, para sorprendernos con la extensión y variedad de experiencias de economía social y solidaria aquí en la sede, y comprobar que esta vocación y esta búsqueda también están en el Norte, que nuestros esfuerzos se encuentran, dialogan, se complementan en la tarea ya inaplazable de pasar de la reproducción ampliada del capital a la reproducción ampliada de la vida.

Síntesis de la intervención de Magdalena León* en el acto inaugural del FIESS, Montreal, octubre 2011.]
*Ecuador, FEDAEPS / REMTE

Añadimos tambien una entrevista que nos ayuda a comprender en pensamiento de Magdalena Leon y su apoyo a un nuevo modelo de vida en Ecuador :


Las claves de la agenda económica para el Buen Vivir en Ecuador
por Neirlay Andrade

Quito, 19 Feb. AVN.- En 2006 con el triunfo de Rafael Correa, en Ecuador se produjo una ruptura con la tiranía bancaria, subordinada a los intereses del Fondo Monetario internacional (FMI). La apuesta fue por la redirección no solamente económica sino de todos los aspectos de la vida política y social.

En un primer momento se diseña un Plan Nacional de Desarrollo, la nomenclatura aunque tradicional "en ese momento trataba de recuperar la planificación como herramienta básica del quehacer del Estado", explicó la economista Magdalena León, coordinadora del Grupo Nacional sobre la Deuda de Ecuador.

Con el referendo constitucional de 2008 y la identificación de intereses comunes como país, se elabora un nuevo plan de gobierno para el período 2009-2013 con la noción de Buen Vivir como horizonte.

"Esta es una noción que tiene sus raíces en la cultura ancestral, pero que tiene muchas coincidencias con otras propuestas, con otros idearios, con otras prácticas. Básicamente, postula la idea de vivir en el marco de unos equilibrios de viva entre los seres humanos y la naturaleza", detalló la economista.

El objetivo es generar de manera sostenible condiciones regidas por "una lógica de reproducción ampliada de la vida y no de reproducción ampliada del capital".

La categoría producción de la vida es clave, apuntó León, pues se trata de interrelacionar elementos culturales, espirituales, rituales, materiales y simbólicos. El gran reto era construir un correlato económico para esta idea.

"Había que profundizar una agenda pública heredada, pero también estaban las novedades: los derechos de la naturaleza y la nueva agenda ambiental", surgida con la reforma de la Carta Magna.

Además se dio un giro ideológico decisivo: Ecuador pasó a ser un Estado de derecho. El plural garantizaba que aspectos básicos como la alimentación, la salud y la educación fueran centro de las políticas de planificación.

"El plan abordó estos puntos desde la territorialización: cómo darle al conjunto de derechos, decisiones, procesos políticos, administrativos, una visión de territorio donde están ocurriendo esos procesos".

Los ejercicios de territorialización contribuyeron al levantamiento de un atlas de las desigualdades. "En este nuevo período se trabajará en cerrar esas brechas de desigualdad que ya tienen una ubicación".

El cambio de la matriz productiva

Identificadas las desigualdades la apuesta económica de la Revolución Ciudadana es el cambio de la matriz productiva, "atendiendo a una ubicación más clara de donde están en este momento las capacidades productivas; dónde están esos puntos críticos y dónde una especialización productiva está generando degradación".

La racionalización aparece aquí no como "ajuste", sino de definir las políticas públicas por el contraste "entre las necesidades y la satisfacción de esas necesidades".

Mientras que el plan de transición de 2007 había rezagos neoliberales, como por ejemplo el desarrollo de una economía de mercado para satisfacer las necesidades de la población, posteriormente Ecuador se enrumbó a "la democratización de los medios de producción para una economía social y solidaria".

Este nuevo modelo económico reencuentra dos elementos divididos por las directrices de mercado, producción y trabajo. El primero reducido a una visión empresarial y el segundo relegado a lo social.

"Aquí la idea era juntar trabajo y producción. Ir creando mecanismos para abordar las distintas formas de trabajo que fueron reconocidas por la Constitución", como el trabajo por cuenta propia (anteriormente denominado informal), el autosustento y el trabajo de cuidado.

"El Buen Vivir sólo puede construirse si fortalece aquellas prácticas, aquellos principios que están presentes en nuestra realidad pero que no han sido vistos, ni valorizados, sino que han sido elementos negados y hasta perseguidos".

Convertir estas prácticas en germen de otra economía, que ganen terreno en la economía hegemonizada por la lógica del capital es la línea trazada.

Cambiar la matriz productiva es preguntarse qué se produce, por qué y para qué. "Hay rubros de producción que si bien pueden haber devenido en una especialización no son necesariamente los más convenientes".

"La diversidad productiva no se reduce a cambio de producto sino que es diversidad de formas de organizar la producción, el trabajo, incluso de formas de tomar decisiones sobre qué producir".

A un Estado forjado históricamente por la corporativización, el Buen Vivir contrapone el empoderamiento: las personas no son simplemente actores sociales "beneficiados" por las políticas públicas, sino los actores políticos que las definen.


http://www.fbes.org.br/index.php?option=com_content&task=view&id=6513&Itemid=62
http://fedaeps.org/cambio-civilizatorio-y-buen-vivir/las-claves-de-la-agenda-economica
http://www.avn.info.ve/contenido/claves-agenda-econ%C3%B3mica-para-buen-vivir-ecuador

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