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domingo, 6 de julio de 2014

Ana Prada

Ana Prada (Zamora, 1965)  vive y trabaja en Londres, ciudad en la que se estableció en 1989 tras cursar estudios de Bellas Artes en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. En 1991 obtiene el master en Fine Arts en el prestigioso Goldsmith College de Londres e inicia una actividad expositiva en relevantes instituciones y museos como la Bienal de São Paulo (1994), el Witte de With de Rotterdam (1996), el Museo Reina Sofía (1995) o el New Museum of Contemporary Art de Nueva York (1998).
Nos ha resultado muy interesante conocer la obra de Ana  Prada , por la poesia que encierra, no carente de cierta  acidez critica que nos encanta. 
Mostramos fotos de su trabajo donde presenta  los objetos cotidianos más triviales a los que se suma otros. Objetos ordinarios manipulados y descontextualizados con tal libertad que, aún siendo reconocibles, pasan a ocupar una nueva identidad.

 Plantea diversas problemáticas de la identidad de los objetos, a partir del cuestionamiento de los ojos con los que se miran,. La fascinación de los objetos se lleva al espacio crítico, a través de la intervención de la artista, desposeyéndolos de su identidad y función primarias. De ese modo, da lugar a situaciones perceptivas ambiguas,  proyectando un sentido lúdico y poético a la vez. Reunidos en constelaciones y asociaciones muy diversas, los objetos -sacapuntas, cordones de zapatos, uñas, perchas, medias y cuchillos, entre otros- se expanden por las paredes y el suelo, sacando al espectador del pasivo espacio de la contemplación y llevándolo al perturbador territorio de la duda. Las paradojas y sorpresas van sucediéndose a medida que el espectador, movido por ello, vuelca sobre las obras múltiples referencias de las que parte en un principio,  para abandonarlas después y establecer otro ámbito relacional más complejo, que es el que se deriva finalmente.

Echando mano de estrategias artísticas que van tanto desde el arte minimal al arte pop, como del conceptual al surrealismo; la artista interviene con una particular originalidad, en la creación de formas dinámicas perceptivas y asociaciones conceptuales sorprendentes. A partir de una manipulación de orden quirúrgico, opera en el objeto como si se tratara de un cuerpo al que le sobran identidades para componer otras más complejas. De esa forma, con extrema higiene, reduce una dimensión simple y banal, mientras maniobra, por otro lado, expandiendo otras vertientes a menudo imperceptibles.
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Ana Prada  muestra una de las nuevas vías por las que discurre la práctica de la escultura española contemporánea. En su obra, el trabajo manual es un proceso y constituye un acto poético que transforma objetos y materiales extraídos de la vida cotidiana (rulos, pinzas de pelo, tetillas de biberones, medias de nylon o cuchillos de plástico). En palabras de la profesora y crítica de arte Estrella de Diego, estos elementos son “entidades que se expanden con apariencia de objetos, eso sí, en el que las cosas son instrumentos al servicio de la mecánica, de la progresión”. Las catorce piezas que componen esta exposición corresponden a proyectos ideados en los últimos seis años e ilustran este fenómeno de la poetización del objeto, como Gusano geométrico (1994), 20 costuras (1994) o Trenza azul (1994).

Estrella de Diego señala que la artista acude a “materiales pobres y aparentemente banales, pero simbólicos para una lectura del universo femenino”, con los que compone nuevas formas basadas en la repetición y que proponen nuevos significados. A partir de asociaciones heterodoxas y sorprendentes (como plastilina y cuchara de madera o clavos y pajitas de plástico) Prada constituye un nuevo orden cargado de ironía, que genera una poética muy personal. En sus obras, la sencillez de las apariencias contrasta con la complejidad de los nuevos significados originados.

Las piezas se constituyen a la vez como dispositivos escultóricos y proyectos poéticos tridimensionales. En la mayoría de los casos están integradas directamente en la pared, lo que elimina la noción de soporte o marco y permite la ocupación espontánea de todo el espacio expositivo.

Dada su propia génesis, los trabajos de esta artista activan una serie de dicotomías derivadas de la exploración y subversión de los principios tradicionales de la escultura: figura/fondo, objeto/espacio y fragilidad/consistencia. Su proceso constructivo se fundamenta en la apropiación y la resignificación, lo que provoca tensiones estéticas y simbólicas.

En el caso de Ana Prada, el acto creativo comprende, a su vez, la destrucción de lo generado que se debe a la voluntad de temporalidad de sus piezas y al carácter efímero de algunos de los materiales empleados. Por esta razón, parte de las obras mostradas en esta exposición en el Museo Reina Sofía, se destruirán tras su clausura.

http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/ana-prada
http://elpais.com/diario/2009/12/30/cvalenciana/1262204291_850215.html
http://www.estranydelamota.com/eng/artistas.php?artista=AnaPrada
http://salaparpallo.es/ficha_especial.html?cnt_id=2122
http://infoenpunto.com/not/783/instalacion-de-ana-prada-en-la-sala-parpallo-de-valencia/

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HH

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