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viernes, 25 de julio de 2014

Irma Flaquer Azurdia valiente periodista



Irma Flaquer Azurdia (Ciudad de Guatemala, 5 de septiembre de 1938 - desaparecida en Ciudad de Guatemala el 16 de octubre de 1980) Era hija en un productor teatral catalán, Fernando Flaquer, y de una cantante de ópera guatemalteca, Olga Marina Azurdia.

Pasó su infancia viajando y viviendo en varios países de Centroamérica y Suramérica. Empezó a estudiar Derecho, pero cambió por la carrera de Psicología. En 1955 ―a los 17 años de edad― se casó . Tuvo dos hijos, Sergio y Fernando Valle Flaquer, y en 1958 se divorcio.

Flaquer comenzó trabajando como periodista independiente, y se mantenía escribiendo artículos y comentarios de radio. En 1958, un artículo suyo enfureció a un político, quien les pagó a tres mujeres del mercado para que la golpearan. Ensangrentada, Flaquer se presentó en el diario La Hora y pidió que el prestigioso periodista Clemente Marroquín le tomara fotos y escribiera un artículo acerca de esa agresión. Según Marina Marroquín ―hija del periodista―, Marroquín contrató inmediatamente a Flaquer. Comenzó una columna en el diario, titulada «Lo que otros callan», que se hizo reconocida durante 13 años.

Al año siguiente (1971) fue contratada por el diario La Nación ―bajo la dirección de Roberto Girón Lemus― para publicar la misma columna «Lo que otros callan». En pocos años llegó a ser asistente de dirección del diario. Mientras trabajaba en La Nación, durante poco tiempo publicó su propia revista.

Ocupó diversas funciones durante más de 22 años en distintos periódicos y estaciones de radio de la ciudad de Guatemala

Era psicóloga y periodista. Alguna vez en su juventud pensó ser abogada, pero abandonó los estudios de leyes y se dedicó por entero al periodismo, ocupando por más de 22 años diversas funciones en distintos diarios y estaciones de radio de Guatemala. Irma Flaquer Azurdia fue reconocida como “Hija Predilecta” de la ciudad de Granado, en 1975. Cuatro años después fundaba y presidía en el país la primera Comisión  de Derechos Humanos. A la vez, se convertía en una apasionada activista del Partido Revolucionario.

Su pluma crítica le traía sinsabores en medio de un clima político agitado, con violaciones por parte de grupos paramilitares, fuerza pública y guerrilla, ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas. En esa misma época (1979) Irma fue víctima de un atentado contra su vida, del cual escapó milagrosamente.  Ese hecho dio origen a que escribiera su libro “A las 12:15, el Sol”, en cuyo prólogo le dedicó la obra a “Mi querido asesino”.

Pero al año siguiente ya no pudo defenderse, cuando el 16 de octubre un grupo de hombres armados movilizados en dos vehículos interceptaron el automóvil que conducía su hijo Fernando. Caía la tarde en Ciudad de Guatemala. Los disparos  mataron al joven de 24 años mientras ella, con el rostro encapuchado, era empujada al interior de una camioneta que de inmediato se dio a la fuga. En el fragor de la violencia, un hombre que presenció lo ocurrido fue ejecutado por los agresores que lo siguieron por dos cuadras.

Nunca más se supo de Irma Flaquer. Las presunciones indican que la mataron  como represalia por sus artículos contra los actos corruptos de funcionarios del gobierno del general Romeo Lucas, de los militares de entonces y contra la opresión de los indígenas y las violaciones a los derechos humanos.

 No hubo esfuerzos oficiales por esclarecer el caso, argumentándose que no existía denuncia formal. Sus familiares fueron amenazados, obligándolos a olvidar del caso y abandonar el país. Pero su ex esposo, Fernando Valle,  del cual se había divorciado en 1958 tras sólo tres años de matrimonio, exigió al Congreso Nacional que se esclareciera el doble crimen, citando tres hipótesis posibles, investigadas poco antes por la SIP y dadas a conocer en la Conferencia Hemisférica “Crímenes sin Castigo Contra Periodistas”: la responsabilidad de la guerrilla, la del ministro del Interior de la época Donaldo Alvarez, y  la del Ejército.   

La exhaustiva investigación de la SIP en Guatemala descartó las primeras dos hipótesis, concluyendo que “el Estado Mayor Presidencial, tal vez junto con el jefe de la Policía Nacional, decidieron secuestrar a la periodista Flaquer”. Tal trabajo fue avalado por la Comisión guatemalteca para el Esclarecimiento Histórico (CEH). Sobre la base de aquella investigación, la SIP hizo una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en marzo de 1997, insistiendo en la responsabilidad del Estado.  La CEH llegó a la convicción de que las autoridades responsables del Estado de Guatemala faltaron gravemente a su deber de investigar y sancionar los hechos, violando el derecho a la justicia. El  año 2000 el gobierno reconoció la responsabilidad ante esa desaparición y concedió una reparación moral e indemnización económica a los familiares de Irma Flaquer. Pero hasta hoy la impunidad continúa.





Periodista valiente, en Guatemala, durante una época oscura y triste.

Ella fue el primer caso llevado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por el Proyecto contra la Impunidad que forma parte integral de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP.

La historia de Irma Flaquer es también la de miles de periodistas mexicanos, argentinos, brasileños, venezolanos, colombianos y sí, iraquíes e irlandeses, quienes han sido asesinados, desaparecidos, torturados, censurados o exiliados mientras buscaban la verdad.

Según varios periodistas, una mañana Flaquer se personó en el Congreso, con su libro en la mano, y visitó al diputado Oliverio Castañeda (que había capitaneado varios escuadrones de la muerte a fines de los años sesenta y principios de los setenta). Le leyó el prólogo de su libro, y le dijo: «Como has escuchado, he perdonado a mi asesino».

Les he hecho daño, mucho daño. La violencia de mis artículos periodísticos les hizo desear mi muerte. Ellos provocaron más violencia que la que ustedes ya habían padecido y los convirtió en asesinos. A lo mejor no debían sentirse culpables porque suele suceder que los poseídos por el odio sólo son víctimas de las circunstancias de su vida. Producto de circunstancias adversas. Por su propio dolor, se convierten en verdugos de otros.

http://es.wikipedia.org/wiki/Irma_Flaquer
http://centralamericanpolitics.blogspot.com/2010/07/disappeared-journalist-silenced.html
http://www.sipiapa.org/casosimpunidad/irma-flaquer-azurdia/

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HH

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