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sábado, 9 de agosto de 2014

Dacia Maraini


Dacia Maraini   nació en Italia en 1936. Poeta, novelista, dramaturga y ensayista. Pasó su infancia en Japón. Debido a las posiciones antifascistas de sus padres, su familia estuvo confinada en un campo de concentración de 1943 a 1945. Algunas de sus obras, traducidas a diversas lenguas: Las vacaciones; La edad del descontento; Memorias de una ladrona; Mujer en guerra; Cartas a Marina; El tren; La duquesa silenciosa; Viajando con paso de lobo y Diálogo entre una prostituta y su cliente. Ha ganado importantes premios literarios por su obra, entre ellos el Premio Campiello y el Premio Strega. En la década de los 60’s, cofundó el Teatro del Puercoespín, y años más tarde el teatro experimental feminista La Magdalena.

Autora de más de sesenta obras de teatro representadas en Italia y en el exterior, varias películas se han realizado a partir de sus libros y ella misma ha escrito guiones para directores como Pier Paolo Pasolini, Marco Ferreri, Carlo Di Palma, y Margarethe Von Trotta.

“Frecuentó a los grandes pensadores y artistas contemporáneos. Sus escritos indagan en el universo femenino y se ocupan de reflejar tanto la vitalidad como la decadencia de la sociedad. La infancia es para ella el origen de un eco que se extiende hasta la muerte.” “…Es importante escribir a diario, por horas. Tener fe en la propia imaginación y soltarla. No esperar nunca el éxito, sino la estima y el interés del lector. Al principio puede ser un colega o un compañero, alguien que comparta los mismos intereses. Antes de enviar el manuscrito a un editor, sería mejor escribir una reseña y publicarla en cualquier revista local. También por Internet se ofrecen sitios dedicados a quienes escriben, que están abiertos a todos. Sólo se piensa en grande luego de haber adquirido algo de experiencia. La calidad es lo primordial, pero requiere tiempo. No existen atajos para una profesión tomada en serio…”


el murciélago vuela bajo

el murciélago vuela bajo
se posa sin aliento
sobre una fuentecilla seca
el plátano agita
sus hojas enfermas
se cubre de gotas viscosas
nosotros tendemos las cuerdas
de un teatro de hierbas
en este verano terminal
de contornos deshilachados
un teatro de verano
en el vientre de Villa Borghese
entre ajados papeles y otros ciudadanos prodigios
un tenaz sueño romano
el teatro de la verdura
con sus telas marrones y celestes
el suelo de tierra
atravesado por raíces amarillas
como codos encallecidos
nuestros pensamientos vuelan
al encuentro de la luz de una razón descuadernada
mas ya dispuesta a convertirse en carne y en palabra
bajo el juego irresistible de los reflectores,
Villa Borghese se toca con un aire lánguido
hacia las siete de la tarde
en la leche de hojas durmientes
nos alcanza el grito del león
desde detrás del muro del zoo
en la pajarera gigante
vuela furiosa un águila prisionera
nosotros levantamos la tela
con sus franjas ribeteadas
para cubrir el escenario
de nuestros desmedidos artificios
una mariquita se posa sobre un dedo
leve, esmaltada, roja y negra
se parece al dorso
de una cucharilla de Sévres,
apuesto a que nos traerá suerte





mis noches

mis noches
de naranja amarga
estaban habitadas
por toscas ballenas blancas
y serpientes voladoras,
sabía del balanceo
de las cortinas de color de leche,
planté un níspero
en el cuenco del perro muerto
y brotó un arbolito
retorcido y enojado
que llamaré extinción
mis noches
de jazmín dulce
qué sólidas eran aquellas alas
y líquidas aquellas memorias
en la isla lejana y fiera
donde cada mañana
me despertaba un palmo
más alta y más alegre
mis noches de valeriana
han acabado siendo oscuras e insolentes
y por más que vaya apoyando
la cabeza en almohadas de plumas
en ciudades abatidas
en habitaciones que no conozco
ya no sueño con ballenas
mis noches
de diazepan
me vienen estrechas de hombros
¿qué nombre le pondré a esa golondrina
que se lleva en el pico mi vida?



guerra dentro de un plato

pero sólo para ojos curiosos:
una mujer arrastra de un brazo a una niña muerta
una casa se hace pedazos
se derrumban las paredes de yeso
¿cuántas veces hemos hablado de la guerra
pacíficamente sentados
a uno y otro lado de la mesa?
salta un coche por los aires
encima de la ensaladera
un hombre grita clavando la mirada en el vacío
de un pantalón ensangrentado
una guerra de ultramar
fluctúa en la pantalla gigante
explota, se deshace, desgarra
nuestros pensamientos violados,
los fantasmas de los dolores ajenos
¿cómo los llamaremos, dios mío
sino ramales, secreciones
de un corazón festivo?
una guerra sin contar con el pan
se consume en lo que se tarda en cenar
arden los campos
arde una escuela
arde un bosque
arden las terrazas
de un hotel de lujo
mientras mondamos la espina de un pescado
un muchacho ríe triunfal
ha perdido todos los dientes,
una guerra de ultramar
y nosotros que curioseamos, recelosos
al otro lado de un cristal empañado
bebemos cerveza
dentro de una noche violeta
y escuchamos sorprendidos
el ruido de un motor,
¿será en la guerra o fuera?
¿explotará el avión
o se deslizará entre las nubes?
una muchacha huye, descalza
un niño llora sin hacer ruido
no somos nosotros los que miramos la guerra
sino que ella nos espía
desde el otro lado de las líneas de la pantalla doble
otra granada
un casco que vuela
el cuerpo de un soldado
blando e inerte levemente pende de sí mismo
una guerra de ultramar
nos cae dulcemente en el plato
y nos la comemos con patatas
¿o es ella la que nos come
a nosotros hijos descabalados
arruinándonos para siempre
la experiencia carnal del dolor?




la mañana

por  la mañana me bebo un té con miel
por la mañana me peino
por la mañana pienso en lo que he soñado
por la mañana arreglo la cama
por la mañana me pongo los zapatos
por la mañana me ciño el cinturón
por la mañana saco a pasear al perro
por la mañana compro el periódico
por la mañana abro un libro
por la mañana cierro un libro
por la mañana miro por la ventana
por la mañana me como una mandarina
por la mañana de cada mañana pienso
en la mañana que será la de mañana



soñé que volaba

soñé que volaba
muchas veces en una
una vez en muchas,
ligera sobre los tejados
con un suspiro de negra felicidad
posándome en las cornisas
sentada en equilibrio en una chimenea
cuánto cuánto cuánto
caminé por calles
de aireados horizontes
entre nubes saladas y rayos de sol
una gaviota de puntiagudo pico
un gorrión de amargas plumas
eran los únicos acompañantes
de una conciencia dormida
querría saber volar
en sueños todavía,
como una golondrina,
de una teja en otra
y escupir luego sobre las cabezas
de los transeúntes y reírme
de su sorpresa, ¿llueve?
¿o son las lágrimas de un dios enfermo?
todavía vuelo, pero en las treguas del sueño
el pie
ya sin ligereza
resbala, una mano se agarra
al canalón y huye
querría volar volando
y llenar de alegría
las espinas de la oscuridad

Traducciones de Miguel Ángel Cuevas

http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/91-92/maraini.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Dacia_Maraini
http://cronicadelecturas.blogspot.com/2012/09/el-tren-de-la-ultima-noche-de-dacia.html

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