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viernes, 28 de octubre de 2016

Ana de San Bartolomé secretaria de Teresa de Jesús


La beata Ana de San Barolome (1549 -1626) secretaria personal de Teresa de Jesús durante 10 años y su asistente directa en el momento de sus muerte  Fundadora y priora del monasterio de Carmelitas de Amberes- donde vivió hasta los setenta y siete años y donde se ganó la veneración de todos los que la conocieron .
Nos cuenta Teresa Forcades  en su libro La Teología feminista en la historia como  ya desde muy joven  Ana se sentía con la misma capacidad de alguno de los predicadores que las visitaban . "Había venido aquí un gran predicador (..)Yo iba con gran diseo de que él dijese grandes cosas (...)el buen hombre no dijo casi nada a mi gusto (...) Y yo dije yo lloro porque no ha predicado bien este Padre (...) Si yo pudiera predicar, yo lo dijera mejor a lo que siento "

La Beata Ana de San Bartolomé se llamaba Ana García Manzanas y nació en Almendral de la Cañada (Toledo) el 1 de octubre de 1549. Era la quinta hija de María Manzanas y Hernan García. A los nueve años perdió a su madre y, un año después, a su padre. Pronto sintió vocación religiosa, pero sus hermanos no apoyaron su decisión de ser carmelita y por ello sufrió grandes contradicciones que repercutieron sobre su salud, llegando a enfermar gravemente. Entonces sus hermanos ofrecieron una novena al apóstol San Bartolomé por su curación y el día de su fiesta, 24 de agosto de 1570; al entrar en una ermita dedicada a su advocación cercana a su pueblo, se curó repentinamente. En gratitud al Apóstol que ella consideró siempre su gran intercesor le eligió para su nuevo nombre de carmelita descalza. Profesó en el convento de San José de Ávila el día 2 de noviembre de 1570 mientras Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida como santa Teresa de Jesús  estaba fundando en Salamanca. Fue la primera hermana de velo blanco, freila o lega que Teresa  admitió en su primer Carmelo, cuna de su Reforma. Unos meses después tuvo lugar el primer encuentro entre ellas y, desde ese instante, se estableció una especial corriente de empatía que duró hasta el fin de sus vidas.

En la Navidad de 1577  Teresa de Jesús se rompió el brazo izquierdo y Ana de San Bartolomé se convirtió en su compañera inseparable: fue su cocinera, su enfermera, su secretaria, su confidente y su apoyo en las últimas fundaciones: realmente su sombra. Hasta tal punto la quiso y la valoró  Teresa  de Jesus que, el 4 de octubre de 1582, cuando sintió que llegaba la hora de su muerte, la reclamó junto a sí para morir entre sus brazos, convirtiéndose en su heredera espiritual.

En 1604 fue reclamada para implantar el Camelo Teresiano en Francia. En 1605 fundó el Carmelo de Pontoise y fue elegida priora del de París; en 1608 fundó el Carmelo de Tours, y en 1612, reclamada por la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II y entonces Soberana de los Países Bajos, llegó a Flandes para fundar el Carmelo de Amberes,

En Flandes vivió Ana de San Bartolomé los últimos años de su vida con gran fama de santidad, que, al igual que le ocurrió a Teresa en Castilla, la envolvió sin ella poderlo evitar.

Murió el domingo 7 de junio de 1626,  Cientos de personas de toda condición social se acercaron hasta su querido Carmelo para venerarla como una santa. El confesor de la Infanta,, ofició dos funerales: uno en Amberes, antes de su entierro,  y otro en la catedral de Bruselas, presidido por la Infanta, que quiso ofrecer un solemne funeral en memoria de su gran amiga y consejera. Pronto se sucedieron los milagros -el primero de ellos tuvo lugar el mismo día de su muerte- y la Infanta Isabel Clara Eugenia, junto con la reina María de Médicis fueron grandes impulsoras del Proceso de Canonización. 

Curiosamente uno de los dos milagros valorados para su beatificación fue la curación instantánea por imposición de su capa blanca a la reina María de Médicis en 1633; el otro fue la curación de un fraile carmelita del convento de Amberes en 1731. Reyes, príncipes y rectores de las más importantes universidades enviaron al Papa cartas solicitando su pronta bonificación, pero, a pesar de los numerosos milagros, el proceso se alargó interminablemente en el tiempo, en gran parte por las circunstancias políticas que atravesó Flandes hasta que en 1830 se constituyó el reino católico de Bélgica. Al fin el 6 de mayo de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, culminó el proceso y el papa Benedicto XV beatificó a esta ilustre  toledana expresando en el Breve su satisfacción por elevar al honor de los altares a la compañera inseparable de  Teresa de Jesús  a quien ella ya había canonizado en vida cuando decía: Ana, Ana, tú eres la santa, yo tengo la fama. En la solemne ceremonia, celebrada en el interior de la Basílica de San Pedro, Ana de San Bartolomé fue invocada como defensora de la Paz. Pero parece que su canonización como la de muchas otras mujeres  ha sido olvidada.

http://www.anadesanbartolome.org/
https://es.wikipedia.org/wiki/Ana_de_San_Bartolom%C3%A9
La Teologia feminista en la historia de Teresa Forcades i Villa

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HH

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