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domingo, 17 de diciembre de 2017

Ana Orantes consiguió mover la conciencia de España



Veinte años han pasado desde el fatídico día en que el ex-esposo de Ana Orantes la asesinó en 1997. 
Ella fue la primea en atreverse a contar públicamente su historia, historia para la ocultación y lo intimo, historia que no debía pasar las paredes de la casa según la regla no escrita del maltratador, que la sociedad aprobaba, no oyendo lo que no quería oír, no viendo lo que no quería ver,  y cuchicheando a escondidas sin enfrentar  jamas al violento  finalmente asesino. 
Sin duda fue una valiente heroína que merece todo nuestro reconocimiento, pues ademas de todas sus virtudes, consiguió hacer despertar a la sociedad  insensible a las violencias machistas.


Ana Orantes: la muerta número 59 de este año


 Una más. Se llamaba Ana Orantes y ayer fue salvajemente asesinada por su ex marido. Es la víctima número 59. Porque, en lo que va de año, otras 58 mujeres han muerto a manos de sus esposos o compañeros.

Lo peor, lo más terrible, es que el asesinato de Ana Orantes no es extraordinario. Se ajusta implacablemente a las frías estadísticas: cada mes, cinco mujeres fallecen en España asesinadas por sus maridos o compañeros. Un cadáver cada seis días.

La de Ana Orantes era una muerte anunciada. Como la inmensa mayoría de las mujeres que son asesinadas por sus cónyuges o amantes, ya habían padecido antes a manos del que fuera su esposo malos tratos.

Llevaba dos años separada. Nada raro: el 75% de las mujeres asesinadas por sus maridos encuentra la muerte al iniciar los trámites de divorcio o poco después.

Pero lo peor de todo es que la muerte de Ana Orantes no será la última. Habrá más. Un dato: en 1996, se presentaron en los juzgados cerca de 16.500 denuncias de mujeres contra sus esposos por malos tratos.

Pero la mayoría de esas denuncias termina en meros juicios por faltas. Y, cuando son condenados, a los maltratadores se les suele imponer multas o penas de arresto domiciliario.

Las asociaciones de mujeres exigen, entre otras medidas, la creación de una fiscalía especial y la introducción en el sistema judicial de la figura de los jueces especializados en estos casos.

Y para proteger a las mujeres víctimas de malos tratos, a las futuras Anas Orantes, proponen la expulsión temporal del agresor del domicilio familiar, la prohibición de acercarse a la vivienda de la mujer, a su puesto de trabajo y a los lugares que frecuente.
IRENE HDEZ. VELASCO 18 diciembre de 1997




  Un hombre mata a su ex mujer prendiéndole fuego tras atarla


La víctima había denunciado varias veces a su ex marido, con el que compartía domicilio por sentencia judicial
La quemó a lo bonzo en el patio delantero de su domicilio. Y ante los ojos de un hijo del matrimonio de 14 años, que en ese momento volvía del colegio. El es un hombre de 61 años. Ella, la víctima, era su ex mujer.

El suceso tuvo lugar alrededor de las 14.00 horas de ayer, cuando Jose P.A. arrastró a su ex mujer, Ana Orantes Ruiz, hasta el patio exterior del domicilio familiar de la calle Serval, del barrio de El Ventorrillo, del municipio granadino de Cullar Vega.

Una vez fuera, el hombre golpeó a la víctima hasta dejarla casi inconsciente, la ató a una silla, la roció con gasolina y le prendió fuego, dándose inmediatamente a la fuga. Uno de los cuatro hijos que tenía la pareja, que en ese momento volvía del colegio, se encontró frente al macabro hecho y alertó a los vecinos y a la Guardia Civil de la localidad.

Un agente intentó apagar el fuego con mantas, aunque no consiguió salvar la vida de la mujer, que ya se encontraba calcinada.

La Guardia Civil puso en marcha un dispositivo para detener al presunto parricida, que se había dado a la fuga después de acabar salvajemente con la vida de su ex esposa. Dos horas y media después, se entregó a los agentes, y fue trasladado a las dependencias cuartelarias.

CONDENADOS A CONVIVIR.-
 El matrimonio se había separado hacía dos años a causa de los malos tratos a los que era sometida la mujer por parte de su marido. Tras denunciar la situación en reiteradas ocasiones, la mujer consiguió que una sentencia judicial le separara de su marido, aunque el fallo la obligó a seguir conviviendo con el hombre. Ella vivía en el piso de arriba del chalé con sus dos hijos no emancipados, y su ex marido en el de abajo.

El tribunal había decidido que el matrimonio se repartiera el chalé donde hasta entonces habían vivido en una zona residencial de clase acomodada. Aunque la fallecida se alojaba en el piso superior de la vivienda y el agresor permanecía en la planta baja, los malos tratos continuaron.

Según han manifestado los vecinos del matrimonio, las agresiones, peleas y discusiones entre la pareja habían sido frecuentes a pesar de las denuncias que la mujer interponía contra su ex marido. Precisamente, una fuerte discusión precedió a la ultima acción.

Ana Orantes había denunciado incluso en un programa de televisión, emitido el pasado 4 de diciembre, los malos tratos que sufría. Acudió recientemente al espacio que presenta Irma Soriano en Canal Sur, De tarde en tarde, y contó allí su situación. Afirmó que le daba continuas palizas y que la forzaba "borracho" a mantener relaciones sexuales. Esto fue muy comentado por los vecinos y provocó las iras de su ex marido. Según varios testigos que declararon ante la Guardia Civil, él prometió vengarse.

José P.A. ha declarado que los hechos sucedieron cuando se encontraba limpiando maquinaria agrícola y fue insultado por Ana Orantes. Acto seguido, en un arrebato, atacó a su mujer y le prendió fuego.

Vecinos de esta localidad granadina aseguraron que la víctima temía por su vida en los últimos días después de haber aparecido en televisión, y que incluso había comentado a la pescadera que "se comería las gambas esta Navidad si seguía con vida"
MOHAMED EL KHATTAT 18 diciembre de 1997


 En 2017,  en estos días,  su hija Raquel Orantes le dedica esta emotiva carta:  


Hola, mamá.
Te escribo en la distancia y pasado el tiempo, pero con la esperanza de que mis palabras lleguen de alguna manera a ti.
Hace ya 20 años que te arrancaron de nuestras vidas. Un desgraciado 17 de diciembre que ha marcado nuestras vidas de tu ausencia y ha llenado de lágrimas cada día. Me gustaría decirte que tu testimonio, ese con el que rompiste un silencio para denunciar un matrimonio de más de 40 años de maltrato, ha quedado marcado en la memoria de un país que hoy en día te recuerda; que muchas mujeres ven reflejado su dolor en tu dolor; que gracias a ese acto de valentía impulsaste, por fin, la creación de una ley integral contra la violencia de género; y que, en muchos casos, denuncias como la que tú realizaste no quedan impunes.

Me gustaría contarte que ni una mujer más ha tenido que abandonar su hogar, como lo hacías tú cuando tu agresor rompía en cólera, con todos nosotros avanzando delante de tu partida. Me gustaría contarte que las sentencias son justas, que los jueces no las siguen “interpretando”. Que al igual que tú, ninguna mujer tiene que convivir con su maltratador, que ninguna mujer, aunque haya roto la relación, tiene que vivir con el miedo de que en cualquier momento su agresor entre en casa. Que ningún hijo o hija tiene que permanecer alerta en sus sueños como lo hacíamos nosotros.

Aún recuerdo con angustia cómo, ante cualquier ruido, me levantaba con ese bate de béisbol que antaño sirvió para el juego, y que transformé en un arma de defensa. Con el número de la policía siempre a mano. Con la desazón de dejarte en muchos momentos sola porque tenía que trabajar. Tu angustia era la mía, cada mañana y cada noche.
Me encantaría decirte que todo ha cambiado. Que hay voluntad política, que las movilizaciones sociales son a una, y que todas las personas que trabajan para que se erradique la violencia hacia la mujer han conseguido avanzar. Ojalá decirte que hoy en día hijos e hijas de mujeres valientes como tú no somos los grandes olvidados de la barbarie.

Desearía contarte que nos protegen, que ya ningún niño ni niña llora en silencio su desgracia, acurrucados como lo hacía yo en la soledad gris y triste de su habitación. Que esos críos ya no son maltratados, mutilados psicológicamente, arrancados de sus hogares, asesinados en muchos casos...

Pero, mamá, eso no es así. Las víctimas, palabra que no me gusta porque somos supervivientes de la violencia -y tú lo sabes mejor que nadie-, siguen siendo las mismas. Siguen asesinando con impunidad; seguimos siendo, desgraciadamente, ciudadanas de segunda; y ley, hoy por hoy, no ha conseguido todo lo que debería.

Sabes que nuestras vidas, como hijos, nunca ha sido fácil. Presenciamos demasiadas peleas y agresiones; muchas de ellas, en carne propia. Sufrimos tanta hostilidad y desprecio de una persona que, se suponía, te quería, nos quería, pero que nos consideraba tan sólo objetos de su dominio, juguetes que manejaba a su antojo. Un ser destructor, autoritario, frío y agresivo en casa, pero gentil y agradable de puertas para afuera. Como decía tu padre, mi abuelo, un “candil de puerta ajena”. Alguien que no mostraba su verdadera faceta, alguien a quien desde bien pequeña no he tenido más que miedo, pavor y, aún sin saber muy bien por entonces su significado, desprecio.

Desprecio por todos esos malos gestos contigo y con nosotros, por esas agresiones que jamás nadie debe recibir de un padre o de un marido. Nuestra infancia se reduce a aquella que disfrutamos a ratos a tu lado, cuando él, a quien no considero padre, se alejaba. Esas temporadas en las que permanecía fuera varios meses, VIVÍAMOS, respirábamos, corríamos por las calles, sin el temor de que llegara. Disfrutábamos tanto... ¿verdad, mamá? De nuestra complicidad, de nuestras escapadas al centro de Granada. También recuerdo las visitas a tu madre, nuestra abuela, la que nos comía a besos y nos contaba historias; a la que veíamos y disfrutábamos tan poco... Un aislamiento impuesto que te separaba de todos aquellos a los que queríamos y que nos querían: tíos, abuelos, hermanos...

Te echo tanto de menos, mamá. Me haces tanta falta... En mis decisiones, en mi camino, en mi vida. Has sido y serás la mujer mas valiente y honesta que he conocido. Me has inculcado valores, y me has educado desde el respeto y el cariño. Has sido capaz de sacar adelante a tus 8 hijos, y has logrado que seamos hombres y mujeres de bien, como tú siempre has querido. Con el orgullo de un apellido, ORANTES, que significa todo.

Cuanto daría, mamá, por que siguieras aquí. Me imagino cuántas veces levantaste tu mirada hacia ese arco de Elvira que vio tu infancia y adolescencia pasar, cuántas veces te perdiste por las callejuelas de Granada. Cuántas veces bebiste en esa fuente que antaño calmaba la sed de los comerciantes que convivían en una calle ahora tan diferente... Cuántas te quedaste rendida, dormida cerca de la pequeña tienda que tu madre regentaba para sacaros a ti y a tus 5 hermanos adelante. Cuántas noches en vela perfilando las mantillas que lucen las mujeres en Semana Santa, cosiendo para poder llevar ese vestido de domingo que soñabas. Tan coqueta y femenina, tan llena de energía. Cuántas ilusiones acogería tu alma, cuántas añoranzas y risas derrochaste en esos tiempos en los que eras solo esa niña que crecía ajena a la desdicha y la sinrazón de su futuro. Cuánto daría por haberte librado de tanto sufrimiento.

A veces recorro la calle Elvira, donde naciste, y el barrio en el que te criaste, y cada vez lo disfruto más. Antes me inundaba la tristeza, pero ahora te imagino y me llenas el alma de tanto amor y tanta dicha de haberte tenido en mi vida que por un momento siento que estás aquí y sigues a mi lado. Mujer valiente donde las haya, mujer con principios. Ojalá estuvieras aquí para poder escribir ese libro que querías, porque como tú decías, tenías experiencias para hacerlo. Te extraño cada día, estás en mí y eso me consuela pero daría mi vida por otro último abrazo tuyo. Te echo de menos y siempre estás en mi pensamiento y en mi corazón. Hasta que nos volvamos a encontrar... Te quiero, mamá.







http://cadenaser.com/programa/2017/12/13/hoy_por_hoy/1513184779_475648.html
https://www.elespanol.com/reportajes/20171117/262724631_0.html
http://periodismoalpilpil.blogspot.com.es/2014/12/el-dia-que-ana-orantes-cambio-la-forma.html
 http://www.elmundo.es/elmundo/1997/diciembre/18/nacional/malostratos.html

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HH

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