Acerca de nosotras ·

lunes, 14 de marzo de 2011

Ginny Shrivastava heroína de la India



Ginny Shrivastava, cuya labor en pro de los derechos de las mujeres viudas en la India le valió ser candidata al Premio Nobel de la Paz en 2005, aseguró, durante la entrevista que mantuvo con Alicia Gómez Montano, directora de Informe Semanal, que las mujeres “tienen que movilizar su propia fuerza” si quieren mejorar su situación personal y la del resto de mujeres, y así transformar el mundo.
Casada en 1970 con un indio de religión hindú, compañero en un master de la Universidad de Toronto, Shrivastava se trasladó a la región de Rajastán en los primeros años 70. A mediados de esa década comenzó a trabajar en temas de mujeres y fue un informe sobre la situación de las viudas en el medio rural indio lo que la decidió a centrar su esfuerzo en este colectivo.
Por aquel entonces, la religión hindú aún conservaba el sati, antigua tradición por la que las viudas se inmolaban lanzándose a la pira funeraria de su marido, práctica prohibida en los años 80. No obstante, hoy en día muchas viudas son rechazadas por su familia política y su familia natural y viven en la indigencia.
De hecho, se calcula que en la India hay 40 millones de viudas, y la mitad carecen prácticamente de medios para subsistir. Según explicó Shrivastava, las tasas de analfabetismo entre las mujeres son muy elevadas, lo que complica su acceso a la administración, y los cálculos señalan que solo el once por ciento de las viudas con derecho a pensión acceden a ella.
La asociación de Shrivastava, Mujeres Fuertes Solas (ASWA en sus siglas inglesas), que agrupa a casi 30.000 mujeres, el 75 por ciento viudas y el resto mujeres abandonadas por sus maridos, en seis estados indios, apuesta por que las propias mujeres se apoyen entre sí y, de manera colectiva, puedan influir en el Gobierno. De hecho, han conseguido mejoras en las pensiones, en la educación y la sanidad de los hijos de las viudas. 
También están logrando que, poco a poco, cambie la forma de ser vistas por la sociedad. “Estas mujeres han comenzado a usar saris de colores como rebelión frente al blanco (el color del luto en India), a asistir a fiestas familiares, que les estaba vetado... y en un porcentaje muy pequeño, en el caso de mujeres jóvenes, incluso vuelven a casarse”, algo impensable en la tradición hindú.


HH

Más