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martes, 22 de enero de 2013

Siti Zainab : Actúa para detener su ejecución







Recientemente, Rizana Nafeek, joven de Sri Lanka,  fue decapitada en Arabia Saudí. Fue condenada a muerte por el asesinato de un bebé a su cuidado cuando tenía 17 años - una acusación que ella negó después de haber sido golpeado y obligada a "confesar" el delito.

Ahora, otra mujer está en el corredor de la muerte en espera de ejecución por decapitación. Siti Zainab Binti Duhri Rupa es una trabajadora migrante de Indonesia, y madre de dos hijos. La policía sospecha que estaba enferma mental cuando confesó haber asesinado a su empleador , pero su confesión fue suficiente para sellar su sentencia de muerte.

No hay mucho tiempo para actuar. Hay  un punto crucial en el que los medios de comunicación internacionales  pueden  centrase:  la situación de las trabajadoras domésticas. Alguien tiene que hablar por Siti Zainab y Rizana, y por las miles de mujeres como ellas - y ahora es el momento.


 Actúa

Siti Zainab está condenada a muerte en Arabia Saudí desde 1999. Fue víctima de malos tratos, no tuvo un juicio justo y existen dudas sobre su salud mental. Actúa para detener su ejecución.

A pesar de que cada año son más los países que están en contra de la pena de muerte, en Arabia Saudí los retrocesos son cada vez mayores. En 2011 se triplicó el número de ejecuciones, hay centenares de personas en el corredor de la muerte, las ejecuciones son públicas y se llevan a cabo usando métodos tan inhumanos como la decapitación.

En Arabia Saudí, los procedimientos judiciales incumplen a menudo las normas internacionales sobre juicios justos. Rara vez se permite a las personas acusadas contar formalmente con asistencia letrada, y en muchos casos no se les informa de la marcha de los procedimientos judiciales. En muchas ocasiones, las declaraciones de culpabilidad están basadas en confesiones obtenidas mediante coacción o engaño.

Especialmente vulnerables son las personas migrantes procedentes de países en vías de desarrollo de África y Asia, quienes sufren de forma especial las consecuencias derivadas del carácter hermético y sumario de los procedimientos penales: En un país extranjero, sin parientes a quien recurrir, a menudo no tienen los conocimientos lingüísticos y jurídicos necesarios para comprender los procedimientos judiciales y, por lo tanto, tienen más probabilidades de ser objeto de una condena a muerte.

Un claro ejemplo es el caso de Siti Zainab Binti, madre de dos hijos, quien permanece en la prisión de Medina, en Arabia Saudí, desde 1999. Siti, de nacionalidad indonesia, trabajaba como empleada doméstica y fue detenida en relación con el homicidio de la persona para la que trabajaba. Durante el interrogatorio policial “confesó” el homicidio. Sin embargo, durante el proceso, Siti no contó con las garantías jurídicas necesarias. No tuvo un abogado para su defensa ni la debida asistencia consular. Incluso no pudo entender correctamente la sentencia, ya que ningún intérprete estuvo presente en el juicio, desarrollado en árabe, idioma que Siti no entendía correctamente.

Arabia Saudí ejecutó durante 2011 al menos a 82 personas. A mediados de 2012, al menos 25 personas han sido ejecutadas. Ayúdanos a que, ni el nombre de Siti ni el de ninguna otra persona se sume a esta inhumana lista.

Envía tu apoyo dejando tus datos a través  de la pagina de Amnistía Internacional
http://www.amnesty.org.au/action/action/30862/

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HH

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