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miércoles, 10 de abril de 2013

Carmen Segurana Bedrina



CARMEN SEGURANA BEDRINA. (Valencia , 1935 )

 La celebración municipal del Día de la Mujer en Vigo incluyó la entrega del primer premio Ernestina Otero a Carmen Segurana, que recibió la distinción en una cena, pero que ya por la mañana fue ovacionada durante el pleno del Consello Municipal da Muller por su trabajo incansable a favor de la igualdad de género. La sindicalista de CC OO (Valencia, 1935) participó desde su llegada a Vigo en 1969 en la organización del Movemento Democrático de Mulleres. "Tengo miedo de que con los recortes perdamos todo lo que conseguimos con años de lucha porque de quienes primero se prescinde es de las mujeres", expresaba en una entrevista a FARO tras serle confirmado el premio. Las celebraciones del Día de la Mujer continúan hoy con una ruta por el "I Roteiro en Femenino" y actividades en el Casco Vello.


Carmen Segurana  fue impulsora del Movimiento Democrático de Mujeres, recuerda que en los años de clandestinidad flores y frutas sustituían a los nombres en su agenda de teléfonos

Imposible condensar, no ya en cuatro columnas, sino en veinte páginas siquiera una mínima parte de la peripecia vital de Carmen Segurana. Es una de tantas memorias vivas de esa parte de la historia cercana que nadie quisiera volver a repetir. Para que no se pierda, aceptó el reto de ponerla por escrito. Eso sí, se lo toma con calma. Después de un año, apenas ha llegado a la Guerra Civil, en cuyas puertas vino al mundo (nació en 1935) en el seno de una familia de obreros en Valencia.

Su abuelo, cochero de profesión, tuvo el triste privilegio de hacer historia tras sufrir un accidente con su carruaje. «Gracias a él se fundó en España la primera mutua de accidentes de trabajo». Aquel suceso cambió el futuro del padre de Carmen, un «republicano viejo» que, dice, se vio obligado a abandonar los estudios de Bellas Artes para ponerse a trabajar.

La tuberculosis se lo llevó bien joven. Cuando murió Carmen apenas había cumplido once años. Sin embargo, gracias a la obra que dejó -«la pintura fue siempre su pasión»-, sigue muy presente en cada una de las estancias de la casa de Carmen, especialmente en el salón. Por eso, explica, es su rincón favorito.

Una vida de película

La vida de película empezó para esta mujer, igual que para su hermana gemela, en plena adolescencia. «Teníamos 14 años cuando falleció mi madre», recuerda. Pese a tener dos hermanos mayores, se quedaron solas porque, fruto de sus ideas políticas, uno había huido a Argelia y la otra estaba en paradero desconocido. Había dos opciones: atender a las indicaciones que su madre había dejado por escrito antes de morir o enviar a las gemelas a un orfanato.

Prevaleció la primera. Así fue como terminaron en casa de una familia de comunistas en Madrid. Tardaron en saber que aquellas personas que las cuidaban lo hacían en nombre de su hermana Rosa que, tras cambiar su nombre por el de Lina Carvajal Montero, trabajaba en Vigo para Aguilar y podía enviar regularmente dinero. «Era la mejor vendedora de la editorial y ganaba mucho. Lo repartía entre entre comunistas que lo estaban pasando mal. Llevaba una doble vida», relata Carmen.

No podía tener novio

Ésta, que había estudiado secretariado, encontró trabajo en Telefunken cuando cumplió los 19. «Me brujuleaba como podía para que nadie descubriera nuestra filiación política. No podía escribir a mi hermano, ni tener novio... Me metí en el equipo de baloncesto de la empresa para pasar desapercibida. Lo que más me costaba era disimular que iba a misa».

El punto de contacto en Madrid de todos los comunistas era entonces el Club de Amigos de la Unesco, al que Carmen Segurana se asoció en 1960. Allí fue una de las principales impulsoras del Movimiento Democrático de Mujeres.

Cuando todo parecía ir rodado, llegaron malas noticias de Vigo. Su hermana Rosa-Lina estaba enferma. Sin dudarlo, se plantó en la ciudad para cuidarla. Corría el año 1969. Y aquí se quedó para siempre. Carlos Núñez y Carlos Barros fueron sus primeros contactos para seguir en eso que llama «la lucha por las libertades y por la dignidad de la mujer».

Empezó haciéndolo desde su puesto de trabajo en Censa, empresa en la que conoció a Eduardo Fernández, uno de los fundadores de la Comisiones Obreras en Vigo, con el que terminó casándose. «Nunca íbamos juntos a ninguna parte para que, llegado el caso, no nos pillaran a los dos. De hecho, mucha gente no sabía que éramos pareja», afirma.

Recuerda que celebraban reuniones clandestinas en los lugares más peregrinos, desde A Madroa hasta las iglesias. «Más de una vez terminé perdida en el monte», recuerda. Eran tiempos en los que no sólo había que cuidarse de que la policía no le pillara a uno en un renuncio, sino también de no dejar rastro para que tampoco pillaran a otros.

Recetas para despistar

Cada uno tenía sus propias recetas para despistar. Por ejemplo, la agenda de teléfonos de Carmen, además de números de mil y una cifras (sólo ella sabía la secuencia), estaba llena de nombres de frutas y flores. La llegada de la democracia y, sobre todo, la legalización del Partido Comunista, les permitió aparcar tanta prevención.

Sin embargo, a Carmen le vienen ahora muy bien aquellas mañas para que, en caso de que su móvil o su billetero terminen en manos ajenas, no puedan dar con el PIN o, aún peor, con las claves de sus tarjetas de crédito.
Soledad Antón / M. J. Fuente 

http://www.farodevigo.es/gran-vigo/2013/03/09/carmen-segurana-recibe-primer-premio-igualdad-consello-vigues/770719.html
http://www.pensionistas.ccoo.es/webpensionistas/menu.do?Inicio%3A490380
http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2010/02/27/0003_8321921.htm

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HH

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