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miércoles, 16 de marzo de 2016

Irene Garza víctima de la misoginia eclesial


El caso de esta joven de 25 años asesinada tras una violación y arrojada a un canal, atada a un proyector de diapositivas propiedad de su asesino, que tenía algunos rasguños y que era sacerdote nos muestra el machismo de la sociedad, de la iglesia y lo volátil de una conciencia que puede vivir 56 años olvidando un terrible crimen.

El deseo sexual que llevo a John Feit a golpear, a violar cuando ella estaba en coma y a asesinar a Irene imponiendo su voluntad frente a cualquier rechazo ha sido comprendido, ocultado y no se actuó de acuerdo a la necesidad de una pena proporcionada al daño hecho a la víctima y a toda su familia


Las relaciones de poder asentadas en los estereotipos hicieron que toda la sociedad se pusiera de parte de un sacerdote estadounidense violador frente a una joven maestra medio mexicana que se presentó y ganó algún concurso de belleza por muy cristiana que fuera, ya que su última acción fue irse a confesar con su asesino.
El feminicidio cometido, ha estado como tantísimos otros, sin investigar en profundidad, y sin obtener reparación por casi 60 años,

Cuando  Irene Garza desapareció los medios describieron a la mexicano-estadounidense, como "una belleza de cabello oscuro" y "profundamente religiosa".

Cuando el señor Nick Garza fue a denunciar que su hija Irene llevaba casi dos días sin volver a casa, el policía de guardia le dijo que se habría ido con algún muchacho. Era cierto que, en 1960 y en McAllen, Texas, tan cerca de la frontera mexicana, las chicas de familia no hacían esas cosas, pero, después de todo, Irene era bonita, latina y sonreía demasiado.

El diario Sarasota Journal informó en esa época que Garza se presentaba con frecuencia a los concursos de belleza y que en 1958 había sido coronada Miss Sur de Texas.
"Tenía una encantadora combinación de belleza e inteligencia y, en su corta vida, reunió una colección de logros y primicias:(...) fue la primera  la primera de su familia que logró ir a la universidad", explicaba el diario New York Times.

Ese sábado, 16 de abril de 1960, Irene Garza, que tenia  sólo 25 años, pidió prestado el coche de la familia y se fue a la Iglesia del Sagrado Corazón. 

Ella no pasaba  desapercibida. "Una persona me dijo que a veces los chicos de su edad en realidad iban  a la iglesia sólo con la esperanza de verla, dijo el reportero de la revista Texas Monthly Pam Colloff.

"Primero pensé que era un saco flotando. Después me di cuenta de que era el cadáver de una joven".
Esa fue la declaración que le hizo a la agencia de noticias AP, W. Arnold, el hombre que descubrió en Texas (EE.UU.) el cuerpo de Irene Garza el 21 de abirl de 1960.
Garza, una maestra de primaria de 25 años y reina de belleza, había desaparecido seis días antes.
Según las autoridades, la joven había visitado ese día la iglesia católica del Sagrado Corazón, en la ciudad texana de McAllen. Planeaba confesarse. Y nunca regresó a su casa.
La autopsia reveló que la mujer fue violada, golpeada, asfixiada y arrojada a un canal de irrigación.

John Feit fue arrestado en Phoenix 56 años después del asesinato de Irene Garza.

 Después de una lucha infatigable de casi seis décadas de su familia para encontrar al responsable, las autoridades finalmente llevaron a cabo un arresto vinculado al asesinato: el sacerdote que aparentemente escuchó la última confesión de Irene Garza.
John Feit era el sacerdote que servía temporalmente en la parroquia y durante mucho tiempo fue el único sospechoso del asesinato.
El día  9 de marzo  el hombre de 83 años, ahora retirado del sacerdocio, apareció en una corte de Phoenix un día después de ser arrestado en su casa en Scottsdale, Arizona, acusado del asesinato.
"El arresto de John Feit es el primer paso para administrar justicia por el asesinato de la señorita Irene Garza", declaró Ricardo Rodríguez, el fiscal de distrito del condado de Hidalgo.
"Después de casi 56 años, la familia de Garza y nuestra comunidad finalmente veremos que se imparte la justicia", agregó.

El sacerdote estuvo bajo sospecha desde el principio, cuando le dijo a la policía que había escuchado la confesión de Garza el día que desapareció.
Entonces declaró que había llevado a cabo la confesión en la rectoría (la casa del párroco) y no en el confesionario. Pero negó haberla asesinado.
Durante la investigación no se encontraron testigos y cualquier evidencia que pudo haber existido, desapareció en el canal.
"Simplemente no tenemos una pista convincente en este momento", le dijo Clint Mussey, jefe de la policía de McAllen, al diario The Ocala Star-Banner el 22 de abril de 1960.


Pero las sospechas sobre Feit se intensificaron semanas después cuando una estudiante de 20 años contactó a la policía alegando que Feit la había atacado tres semanas antes de que Garza muriera.
Según informó The Times-News, el ataque había ocurrido en Edinburg, una localidad a unos 16 km de McAllen.
La estudiante declaró que el sacerdote la había acosado por la espalda y colocado un pañuelo en la boca, pero que logró huir de la escena tras morderle un dedo.
Aunque Feit volvió a negar cualquier participación en el hecho, fue arrestado en agosto de 1960 y acusado de asalto con intención de cometer violación.
Un año después el caso fue llevado a juicio pero Feint decidió no impugnar los cargos de asalto agravado y recibió una multa de US$500. Nunca cumplió una condena en la cárcel.
"Estábamos acusando a un sacerdote y en esos días los sacerdotes eran infalibles", le dijo a la cadena CNN Lynda De La Viña, la prima de Garza, que en el momento del asesinato tenía 9 años.

En los últimos años, dos curas ya muy viejos –el párroco de McAllen, el superior de aquel convento– quisieron descargar sus conciencias para no tener que responder ante más altos tribunales: ambos declararon que Feit les había confesado su crimen. Lo supieron durante medio siglo: lo callaron porque su institución les había enseñado a no entregar a los suyos a la justicia de los hombres.

Que tampoco les hizo caso hasta que un candidato a fiscal del distrito de McAllen –()– prometió, para conseguir apoyos latinos, que reabriría el proceso. Hace unos días, con medio siglo de demora, John Feit fue arrestado por la violación y el asesinato de Irene Garza. Tenía 83 años y se mostraba sorprendido: “Aquel hombre –dijo, hablando de sí mismo jovencito– ya no existe”. La jueza de primera instancia le contestó que su crimen seguía vigente, y reabrió una de las cuestiones más debatidas en estos tiempos de memoria y desmemorias: ¿cuándo se acaba un crimen? O, mejor: ¿cuándo deja de merecer castigo? A menos que lo que sobre, en esas dos preguntas, sea la palabra cuándoMARTÍN CAPARRÓS

Para nosotras este es un feminicidio más que como crimen de lesa humanidad jamas debe prescribir y siempre debe estar pendiente de que se haga justicia por la víctima y por su familia. 

http://elpais.com/elpais/2016/03/04/eps/1457107208_466499.html
http://www.nbcnews.com/news/us-news/ex-priest-john-feit-arrested-1960-murder-irene-garza-n515551
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160212_arresto_sacerdote_asesinato_miss_texas_irene_garza_men
http://www.cbsnews.com/news/irene-garza-murder-family-seeks-justice-in-54-year-old-cold-case/

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HH

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