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sábado, 2 de abril de 2016

Mujeres españolas caminando sobre brasas

Hija de Cristina mostrando foto de su madre y sus ocho hermanos .

El libro “Presunción de inocencia. Riesgo, delito y pecado en femenino “de Dolores Juliano  plantea como las mujeres, aunque son las más pobres en cada sociedad y las que asumen mayor cantidad de responsabilidades, cometen muy pocos de los delitos asociados a necesidades económicas. Evitan delinquir desarrollando estrategias alternativas que van desde la capacitación mediante el estudio a la construcción de redes de apoyo, en el trabajo sumergido y el trabajo sexual, entre otros.

 La prisión representa para ellas un problema mayor que para los hombres, en la medida que rompe sus vínculos familiares y las aleja de lo que viven como sus deberes de cuidado. Así, las mujeres eligen, dentro de las opciones de que disponen, las soluciones que les parecen mejores, o menos malas. Esta estrategia del mal menor no siempre lleva a buen puerto. A menudo se sale de la sartén para caer en las brasas, pero al menos permite jugar con alguna alternativa. Conocerlas facilita la tarea de darles apoyo y brinda herramientas para intentar evitar que marcos legales no pensados ​​para las mujeres les hagan más duros los problemas. 

La crisis económica en España ha pegado fuerte sobre madres que son las principales sustentadoras de familias con uno o varios hijos e hijas y que no cuentan con apoyos suficientes para sacarlos adelante. El trafico de drogas ha sido una salida  que han tomado a una situación limite  que les ha destrozado la vida de forma terrible. 

Los magníficos artículos y las entrevistas de Pedro Simón  realizadas a las mujeres que han llegado a Lima en esta situación nos hacen entender que deberían haber tenido una protección previa para no pasar por lo que están pasando.
El Estado español debería responsabilizarse de su falta de atención en el momento adecuado e intentar que estas mujeres salgan  de las dinámicas en la que han caído.  Además de salvar bancos hay vidas a las que se debe ayudar a recomponer. La vida que importa va más allá de la del bebe que no ha nacido, estos hijos que viven ajenos a sus madres. Estas madres que viven en forma infrahumana necesitan de nuestra solidaridad y apoyo . Su error fue bien humano: dar una vida mejor a los suyos .
  

  Cristina la limpiadora desahuciada y con 9 hijos que se la jugo con 12 kilos de cocaína.

 La trabajadora de limpieza perdió su empleo, no pudo pagar las letras, sufrió un desahucio y acabó en un comedor social. Apostó y perdió. En Nochebuena, con la prole en la mesa, sonó el móvil: mamá estaba presa en Lima
Cuando tienes nueve hijos y ganas poco dinero, haces cosas como las que hacía ella: "Mi madre le quitaba el pañal usado a uno de los pequeños y se lo tenía que poner a otro, porque siendo tantos había mucha necesidad".Cuando tienes nueve hijos y te quedas sin empleo, el nuevo trabajo consiste en inventarte la comida: "Nos hemos criado siempre con poca cosa. Macarrones un día. Macarrones al siguiente. Cuando la echaron, empezamos a ir todos al comedor social".

¿Pero qué haces si ocurren más cosas? ¿Pero qué haces cuando tienes nueve hijos y varios nietos y entonces no cobras ni el paro después de haber estado años como señora de la limpieza y luego te desahucian de la casa y acabas en la calle como una gallina rodeada de polluelos, todos juntos, todos dando vueltas, todos perdidos?Al principio mamá olía a lejía y a colonia. Y al final -recuerda la hija mayor- ya solo olía a tabaco y a miedo.

"Ella no tenía ni ganas de comer, sólo de fumar. La veía sin ganas de nada. Siempre ha sido muy alegre, de reírse de la vida. Pero ya estaba muy nerviosa y muy triste. Entonces hizo aquello".Aquello es lo que nadie se imaginaba que hiciera mamá: irse de casa, viajar a Perú sin avisar, ser detenida tratando de sacar 12 kilos de cocaína, hacer lo que ella decía que estaba mal.

En la vida de Cristina Silveira caben muchas vidas.(..)  Está la Cristina Silveira que a los 16 años comenzó a trabajar y se quedó embarazada del primero.Está la Cristina Silveira que montó una tienda de panecillos hechos con sus propias manos.Está la Cristina Silveira de las tres parejas, los nueve hijos y los dos nietos, (...). Está la Cristina Silveira que montó el bar La Estrella en el barrio de Lucero y la que finalmente acabó como trabajadora de la limpieza en el Hospital Moncloa de Madrid.

Mónica, 44 años , 8.800euros de deuda 

Una mujer divorciada. Un hijo al que no le puede dar ni un mendrugo de pan. Una cerrajería en Velilla de San Antonio que es su ruina. Y una señal de peligro en una intersección de carretera, como la vida misma: la gente se la juega para cruzar.


Y aquí está Mónica junto a una señal de Pare, 44 años, casi cinco de ellos en el penal de Chorrillos, natural de Azuqueca de Henares, en torno a 100 euros de ingresos al mes por acompañar a niños con síndrome de Down en Lima, que se tapa la cara porque no se puede tapar el corazón.

-Sube.

-Yo prefiero que no se me vea, si no os parece mal.

-Como tú digas.

-Es sobre todo por mis abuelos, ¿sabes? Es que sé que van a pasar vergüenza en el pueblo si se enteran.

Cuando ella llegó a la cárcel de máxima seguridad, eran cuatro las españolas. Sólo dos salieron. Las otras dos, se colgaron.
"En 2008 pedimos un préstamo para montar una cerrajería en Velilla de San Antonio con mis padres como avalistas. Nos lo dieron. Pusimos el taller con otros socios. Y todo fue mal. Empecé a dejar de pagar el préstamo, el seguro del coche, el alquiler... A mí me propusieron un viaje por el que iba a cobrar 8.000 euros. Luego supe que lo que hice fue meter 50.000 en metálico en una maleta que me dieron... El caso es que no lo piensas. Todo va mal. Y te dices: 'Algo tengo que hacer. ¿Qué hago?'. Vine aquí porque a mi hijo ya no le podía quitar de más cosas. No sólo el chándal, las galletas... Había días en que no podía bajar ni a por el pan".

Entre rejas todo ha sido darle vueltas a la batidora de la cabeza. Hasta querer quitársela de los hombros. No deja de recordar que las chicas "extranjeras blancas y rubias son violadas varias veces". No dejar de acordarse de que, cuando ella llegó a la cárcel de máxima seguridad, eran cuatro las españolas. Sólo dos salieron.

-¿Las otras dos siguen dentro?

-Las otras dos se colgaron.

MARTA. 50 años. Deuda: 1.500 euros


"Somos muchas en la prostitución. Decenas. La mayoría trabaja en clubes"
"La primera vez que lo hice fue con un tipo que estaba completamente borracho y había estado tomando drogas. Me dije: 'Marta, cierra los ojos y piensa que estás escribiendo a máquina'".

Marta cierra los ojos. El que escribe a boli (no a máquina) es el periodista que tiene delante. Sobre la mesa hay una pausa corta y una cerveza larga.

Hace meses que un hombre no se le acerca con la única intención de charlar. Hace meses que no tiene a quién contárselo. Hace meses que cerró los ojos para imaginarse durante 10 minutos delante de aquella Olivetti antigua. Hace meses que Marta perdió el miedo, pero nunca el asco.

..., la historia cotidiana de una mujer trabajadora con una pareja discapacitada. En 2008 compraron una vivienda mediante un préstamo a interés variable. La casa que les costó 300.000 euros se depreció hasta los 120.000. En 2010 fue despedida de la gasolinera, las deudas fueron llegando con su cepo de ceros afilados y el último manotazo de ahogado para eludir la miseria fue todavía peor: trataron de montar un negocio en el que les estafaron 40.000 euros. Al final el banco les quitó la casa. Y una mañana se vieron en la calle. La pareja. Los dos hijos. Marta. Y la vieja máquina de escribir, claro.


De trabajar en una gasolinera de L'Hospitalet en 2008 a ejercer hoy de prostituta en la calle Alfonso Ugarte de Lima. De repostar combustible con un sueldo fijo a practicar sexo con desconocidos por 40 soles al día (unos 12 euros). De soñar con terminar de pagar tu casa e irte de vacaciones a un camping a soñar con salir de aquí. Sin más. Cada amanecer. Furiosamente. De hacerle las trenzas a la hija con delicadeza a tirarte de los pelos tú misma, con desesperación, como para arrancárselo a mechones: "Tiene 16 años. Me dice que ya no me necesita, que se ha acostumbrado a vivir sin mí".

En Marta hay dos biografías y -como les pasa a las demás españolas- un camino de ida sin vuelta. Sales, tratas de regresar con droga a tu país, te detienen en Perú, acabas presa, estás encerrada durante años, quedas libre, pero entonces te das cuentas de que no tienes dinero para volver.

 En 2010 fue despedida de la gasolinera, las deudas fueron llegando con su cepo de ceros afilados y el último manotazo de ahogado para eludir la miseria fue todavía peor: trataron de montar un negocio en el que les estafaron 40.000 euros. Al final el banco les quitó la casa. Y una mañana se vieron en la calle. La pareja. Los dos hijos. Marta. Y la vieja máquina de escribir, claro.

Cuando oí que me iban a dar 6.000 euros por cada kilo de cocaína que sacara de allí, se me salieron los ojos. Cinco kilos por 6.000 eran 30.000 euros. Con eso casi pagábamos lo que nos estafaron.
La segunda biografía sí que es algo del otro mundo. Trepidante. Peligrosa. Extrema. Con un mal final. Como el cuento de la lechera, ya ven, solo que con el producto en polvo blanco.

"Contactaron conmigo porque sabían que tenía problemas. Sólo por ir a la cita me dieron 300 euros, imagina. Me dijeron que en el aeropuerto de Lima todos estaban comprados, que iba a ser como pasar sobre una alfombra roja. Cuando oí que me iban a dar 6.000 euros por cada kilo de cocaína que sacara de allí, se me salieron los ojos. Te lo juro: cinco kilos por 6.000 eran 30.000 euros. Con eso casi pagábamos lo que nos estafaron en el negocio. Así que se lo expliqué a la familia. Recuerdo lo que me dijo el chico, que entonces tenía 19 años: 'Por favor, mamá, no cometas esa locura, ya saldremos'. Pero yo era la madre. Y no veía otra opción"


http://www.elmundo.es/espana/2015/02/28/54f1f7a122601d561e8b456b.html
http://www.elmundo.es/espana/2015/02/28/54f1f0f622601d681f8b456d.html
http://www.elmundo.es/espana/2015/02/28/54f1fbd622601d811d8b456d.html
http://www.elmundo.es/espana/2015/02/28/54f1f42922601d5c1e8b456b.html

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HH

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