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viernes, 3 de marzo de 2017

Ana Cecilia Terrazas Valdés escritora, editora y reportera

Ana Cecilia Terrazas Valdés. Marcó su rumbo a principios de los años noventa del siglo xx, tras licenciarse en la carrera de comunicación con la especialidad de periodismo por la Universidad Iberoamericana. Con un estilo apasionado inició su carrera periodística como editora y reportera. Sus primeros años de trabajo se vieron reflejados en más de mil notas y reportajes para luego colaborar con más de 25 medios impresos, de radio y televisión. 

Hoy es directora general del Instituto Mexicano de la Radio (Imer), donde labora desde 2002. Como cabeza de la institución ha impulsado la independencia editorial y la ética de la radio pública. Ha instrumentado el Código de Ética y la Guía práctica de estilo radiofónico del Imer. 

Durante ocho años y medio fue colaboradora de la revista Proceso y en ese periodo se desempeñó como editora de la Agencia de Noticias Proceso y re portera especializada en temas culturales. Es integrante del Consejo Edito rial Consultivo de Notimex, la Agencia de Noticias del Estado Mexicano y es coautora, con Gabriela Aguilar, de La prensa en la calle (Grijalbo/Universidad Iberoamericana, 2004). 

Ha impartido cursos de periodismo con acento en la equidad de género y la radio pública en la práctica informativa. 

LIBROS PUBLICADOS: 
"Código de ética y Manual práctico de estilo Radiofónico" (IMER. México, 2003).
"La prensa en la calle" (Editorial Grijalbo-UIA. México, 1996).

Traemos parte de uno de sus escritos de muchisimo interes : 

Algunas sugerencias obvias para lo no evidente 


A continuación, sin aspirar a desarrollar un resumen académico, se hacen sugerencias prácticas e informales, individuales y subjetivas, para abonar en el entorno colectivo inmediato posible, a manera de actuar cotidiano, a favor de la diversidad y la inclusión en y desde los medios de comunicación. 

Antes que todo, hay que reconocer que en el universo mediático (cada vez más amplio e inasible) las causas de la inequidad son semejantes a las que se presentan en otras ramas del quehacer en un Estado democrático. Las que uno ve, escucha, siente y vive son bastante detectables por cualquiera y desafortunadamente muy repetidas por quienes trabajamos en los medios; por ejemplo, a nivel personal, intersubjetivo –sin desdeñar los avances en las normas y leyes–, como si nada de feminismo entintase nuestras acciones o mentes, se perciben en los medios los siguientes modelos:

 Primero. Hay un número menor de mujeres reporteras, periodistas, columnistas, críticas, conductoras, locutoras o directoras de medios. Son menos las mujeres que publican, reportan, opinan o analizan ya sea en televisión, prensa o radio. Son menos de las que se deben esperar cuando se cuenta con una población femenina que rebasa 51 por ciento del total y con centenares de jóvenes egresadas de carreras afines a la comunicación cada año, desde hace varios lustros. Género y democracia 

Segundo. De esas escasas mujeres, un alto porcentaje continúa cubriendo, escribiendo o informando solamente sobre temas encasillados en estereotipos “propios de la mujer”, como recomendaciones de belleza, cocina, educación, psicología, recreación, entretenimiento, espectáculos y un extenso aunque real etcétera. 

Tercero. Hay quienes irreflexiva o conscientemente, al incursionar en los medios de comunicación se han vuelto a colocar en el papel de mujer objeto. Ahí están quienes dan parte del clima en minifalda, quienes hacen de palera sexy en programas noticiosos o en espacios deportivos, quienes subordinan el cómo se ven a qué es lo que van a decir o transmitir, porque así está construida la imagen de las conductoras en muchas empresas y de ese modo se les instruye. 

Cuarto. Se carece de autoexigencia y rigor en la calidad periodística de nuestro trabajo, del servicio que se ofrece, de modo que se cae en imitaciones del imperialismo misógino. Aún destacamos las declaraciones sin fondo y hacemos coro del hostigamiento hacia las mujeres, ya sean personajes públicos o periodísticos, a quienes se les menciona no desde la investigación seria, sino a partir de la torpe burla, la vil satanización y el uso apresurado del adjetivo más a la mano. 


...

Van algunas propuestas a manera de acciones individuales que  pueden lograr acercar posiciones y consensos en torno a la igualdad social, más allá del ámbito de las mujeres. Se sugieren puntos de partida, destinos comunes hacia una más civilizada y democrática entidad social. 

Primero. Incluyamos a otras mujeres. Nos falta invitar, buscar, seguir, citar, comentar y elevar el techo de las otras mujeres periodistas, comunicólogas o comunicadoras, en medios impresos y electrónicos, en redes, en las innovadoras plataformas sociales de comunicación. Y no sólo por el hecho de ser mujeres, sino preguntándonos realmente si a la hora de voltear a ver, al contratar, no estamos mirando únicamente el catálogo de hombres. Seguimos sin armar un equipo amplio y creciente de voces de mujeres para nuestros medios. Con revisar directorios de publicaciones, espacios en televisión, radio, diarios o hebdomadarios se puede corroborar esto. 

Segundo. Busquemos también abarcar, candidatear e inventar y aceptar ofertas de trabajo que no sólo se dediquen a “los temas de la mujer”, al lugar más común que ni siquiera puede documentarse como muestra de los roles en la realidad. 

Tercero. Nosotras podemos rediseñar esquemas y romper estereotipos con nuestras aportaciones; una puede negarse a informar sobre el clima en minifalda o a ser el salero semivestido en una mesa deportiva, a dar la pelea por cambiar esquemas y rechazar la masculinización comunicacional. 

 Cuarto. Retomemos y desmantelemos el discurso excluyente y machista. Claro que se puede derribar la arrogancia testosterónica al no repetir sus esquemas de referencia, las palabras discriminatorias, el lenguaje despectivo, el cartón que extermina y acaba en cruel quema en leña verde de una posmodernidad que no supo siquiera de la lucha feminista.

http://www.secretariadelasmujeres.gob.mx/images/Publicaciones/GeneroyDemocraci.pdf

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HH

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