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viernes, 21 de febrero de 2020

Celebrando la vida de Lupe del Campo



Guadalupe del Campo Pérez (21 de febrero de 1942- 12 de mayo de 2019), Lupe, para sus próximos, nos ha dejado un hueco irrellenable con su partida y hoy cuando cumpliría 78 años queremos celebrar y agradecer su compañía, su cariños, sus cuidados, sus alientos, sus alegrías y todo lo que nos dio y que difícilmente pudimos agradecerle suficientemente. Gracias Lupe, tu ejemplo no cayo en saco roto y tus enseñanzas nos  seguirán guíando.

Recordando a Lupe, a nuestra amiga Lupe, a Guadalupe del Campo....frente al mar


¡Contemplando nuestro Mediterráneo, la belleza del mar y su inmensidad...parece q ella nos acompaña! Rodeados de millones de granos de sílice multicolor y con el arrullo de las olas que van y vienen, queremos evocar una semblanza de Lupe, esta mujer ejemplar. Como madre y esposa, como amiga y compañera, como profesora y mujer fue ejemplo a seguir por sus múltiples virtudes.

La alegría reinaba donde estaba Lupe, era divertida, a la vez que transmitía paz y serenidad. Contagiaba sus risas y creaba buen ambiente por donde pasaba. A Lupe le gustaba innovar, le gustaba organizar, le gustaba liderar, era la levadura y la sal de todo cuanto se proponía. Su alma era de artista y como tal, no pensar, innovar y crear. Siempre para uso y disfrute propio y de sus alumnas, a las que estaba entregada en cuerpo y alma. Todo esfuerzo que realizaba le hacía ser feliz y sentirse recompensada.

¡Señora a imitar por su saber hacer, saber estar, saber escuchar y saber conciliar con tanta espontaneidad! Mujer con estilo propio y gran personalidad, emanaba una belleza interior que competía con su belleza exterior. Servía de estímulo y proponía alternativas a mujeres ignoradas y maltratadas. Lupe, con su inmensa capacidad de trabajo y de servicio, fue generosa con el prójimo que le necesitaba, cooperadora y social, ayudando siempre y feliz de hacerlo.

Descubrimos horizontes faraónicos y culturas lejanas junto a Lupe acompañada de su marido, Paco, siempre dispuesta a emprender nuevas rutas que le aportaran saber y conocimiento, a la par que diversión.


Lupe, fue una luchadora nata e incansable, no la amilanó su enfermedad que la tuvo cercada en varias ocasiones y siempre, tuvo su esperanza firme en la recuperación. Ya sabemos que la enfermedad, si es constante, puede con la fortaleza humana, pero ella demostró ser fuerte, muy fuerte, vendiendo muy cara su despedida de todos nosotros.


Se sentía dueña de un gran tesoro: su familia. Paco, sus hijos y sus nietos de los que hablaba siempre con gran pasión y por quienes estaba dispuesta a dar su vida, como me confesó en varias ocasiones. ¡Amiga de sus amigos, en el más amplio sentido! ¡Desde el balcón del cielo nos contemplará a todos, velando por nosotros y sabiendo que somos muchos los que la queremos y la echamos de menos!

Lupe fuiste una gran amiga y serás un bello recuerdo que vivirás siempre en nuestros corazones.


TE QUEREMOS


Maribel Cátedra Herrero y   Jose Luís Trujillo / Julio 2019


Recibiendo reconocimiento a su trabajo como monitora de manualidades 


Guadalupe del Campo Pérez nació en Ceuta el 21 de febrero de 1942, en el seno de una familia trabajadora con negocio propio. Sus padres Aurelio y Antonia eran los propietarios del restaurante La Marina, y esto le permitió, a pesar de la dureza de la época histórica en la que vivió su niñez, terminar sus estudios obligatorios, e incluso que uno de sus hermanos realizara estudios superiores en Madrid. Fue la cuarta de seis hermanos a los que adoraba y para los que siempre estaba disponible cuando la necesitaban. Su vida durante los años de juventud fue feliz, le encantaba bailar. Siempre fue una persona muy social y siempre, hasta el día de su muerte, estuvo rodeada de amigas y amigos que la querían incondicionalmente. Con 21 años se casó con el que fue su único amor hasta el final de sus días, Paco Fernández. Se fueron a vivir a Francia durante un tiempo y de regreso a España se establecieron en Ceuta donde nacieron sus cuatro hijos: Paco, Javier, Antonio y Lupe. Su hija pequeña tenía cuatro años cuando se mudaron a La Línea de la Concepción en Cádiz, donde vivió el resto de su vida. Hoy su familia se extiende con dos nietos y cuatro nietas .

Fue una persona de un increíble valía, amor por el prójimo, creatividad, proactividad, perseverancia, paciencia y caracter afable y feliz que destinó gran parte de su vida a cuidar de su familia. Sin embargo, a la edad de 49 le detectaron un cáncer de mama y tras curarse de la enfermedad decidió formarse como monitora de manualidades para lo que tuvo que realizar numerosos viajes a Sevilla mientras se formaba. 

Cuando terminó la formación empezó a trabajar como monitora en distintos centros educativos y sociales, siendo especialmente destacable su paso por el Centro Social El Junquillo, conocido como la “Cátedra”. A partir de ahí su vida transcurrió en torno a “sus mujeres” y sus manualidades. Siempre estaba creando, pintando, probando técnicas nuevas, en definitiva inventando, pero también era la primera en organizar eventos, reuniones de amigas, preparar homenajes o despedidas. Siempre estaba rodeada de amigas. Amigas que le hicieron la vida más bonita hasta el final de sus días. 

En 2013 un tumor distinto apareció de nuevo. Soportó y encaró operaciones y tratamientos siempre con unas ganas tremenda de superarlo y vivir. El 12 de mayo de 2019 falleció rodeada de los suyos. A pesar de la enfermedad, tuvo una vida bonita llena de alegrías, amor, viajes y bailes.

Sus cenizas descansan en Ceuta, la ciudad que la vio nacer y por la que sentía devoción. 



Recibiendo reconocimiento a su trabajo como monitora de manualidades

1 comentario:

HH

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