Acerca de nosotras ·

lunes, 6 de julio de 2020

Dorothy E Smith socióloga feminista


Dorothy Edith Smith (6 de julio de 1926) es una socióloga canadiense, conocida por su desarrollo de un método llamado la Organización Sociológica del Conocimiento (SOK, por sus siglas en inglés)​, la teoría feminista del "punto de vista"​ y la etnografia institucional.


Smith nació en Northallerton (Yorkshire, Inglaterra). Sus padres fueron Dorothy F. Place y Tom Place, quienes tuvieron otros tres hijos, entre los que se encuentran Ullin Place (uno de los principales desarrolladores de la teoría de la identidad mente-cerebro) y el poeta Milner Place.

En 1955 estudió sociología con especialización en Antropología Social en la Escuela de Economía de Londres, donde conoció a su futuro esposo, William Reid Smith, con quien se mudó a los Estados Unidos.​ En 1963 hizo el doctorado en la Universidad de California, Berkeley. Fue profesora de esta misma universidad de 1964 a 1966.​ Por esta época se divorció de Reid y en 1967 se mudó con sus dos hijos para Vancouver, British Columbia para dar clases en la Universidad de British Columbia, donde ayudó a establecer el Programa de Estudios sobre la Mujer. En 1977 se cambió para Toronto (Ontario) para trabajar en el Instituto de Estudios para la Educación de la Universidad de Toronto, donde se quedó hasta que se jubiló. En 1994, se convirtió en profesora adjunta de la Universidad de Victoria, donde continuó su trabajo sobre etnografia institucional.


Durante su tiempo como estudiante de doctorada Smith desarrolló su noción sobre el "punto de vista", derivado en parte de la experiencia personal de enfrentar "dos subjetividades, la de la casa y la de la universidad", dos mundos que no se mezclaban.​ En reconocimiento de su propio punto de vista, Smith percibió el hecho de que, en la sociología, faltaba esta noción. En ese sentido, los métodos y las teorías de la sociología habían sido formados y construidos en un mundo social dominado por hombres, sin llevar en cuenta el mundo de la reproducción sexual, de los niños y de los asuntos domésticos.






Para Smith, una de las primeras teóricas en hablar desde esta perspectiva, socióloga, activista militante del movimiento feminista, el punto de vista de las mujeres se define por negación a las formas ideológicas que excluyeron o no tomaron en cuenta su experiencia como sujetos de conocimiento. (Smith: 1987) En su ensayo de 1974 “Women’s Perspective as a Radical Critique of Sociology”, Smith se ocupó de los principales aspectos concernientes a una teoría sociológica que no debía ignorar los planteos de los movimientos de mujeres. La línea de pensamiento a seguir tenía que incluir esencialmente el punto de vista de las mujeres. Así los valores asignados a los diferentes aspectos del mundo cambiarían y se valorizaría el mundo de las actividades y los sucesos domésticos. Por supuesto, esta visión no excluye a los varones, pero atiende a su papel en el mundo de las mujeres, a sus aspectos domésticos o privados, a la intersección entre lo público y lo privado. Así aparecen en forma parcial, tal como las mujeres son reflejadas de manera parcial en una sociología del mundo masculino.
Sin embargo, para Smith, subrayar la existencia de esos dos mundos no basta, pues la sociología desde la perspectiva de las mujeres aparecería como un agregado a la sociología dominante. Muy pronto se tornan obvias las dificultades que enfrenta este nuevo enfoque dado que los métodos, teorías y esquemas conceptuales de la sociología estándar están construidos y pensados para un universo social masculino, aún cuando las mujeres hayan participado en su edificación. La primera de las dificultades radica en la separación entre cómo las mujeres sienten y experimentan el mundo a partir de su posición y los métodos y esquemas teóricos de que disponen para pensarlos. Una segunda dificultad reside en que los dos mundos y las dos bases de conocimiento y experiencia no se encuentran en una relación de igualdad, encontrándose el mundo de lo doméstico subordinado y en relación de dependencia con respecto al mundo de lo público.
Ambas dificultades están relacionadas de una manera especial. El efecto de la segunda interactuando con la primera es imponer los conceptos y los términos en los que es pensado el mundo de los varones como aquellos aplicables y con los que las mujeres deben especular acerca de su propio mundo. De esta manera las mujeres resultan alienadas de su experiencia. Las instituciones que encierran a la sociología en las estructuras ocupadas por los varones son las mismas que confinan a las mujeres a la opresión. Así entonces una posibilidad de acción consiste en abrir el cerrojo de la opresión doméstica para permitir abrir el de la ciencia. Para lograrlo Smith sugiere la necesidad de encontrar una concepción diferente acerca de los medios para entender la experiencia y sus condiciones, tanto de las mujeres como de los varones, en una sociedad capitalista corporativa.
En el mismo ensayo señala otro tema caro a las ciencias, la filosofía y el feminismo: el concepto de objetividad. La objetividad está basada en la separación entre quien conoce y aquello que es conocido, pero en particular en la separación de quien conoce de cualquier interés o sesgo propio, más allá de aquellos autorizados por la disciplina. Smith insiste enfáticamente en que el tener interés en el conocimiento de algo no tiene por qué anular o invalidar el conocimiento.
Asimismo considera que quien hace sociología entra a su campo de trabajo, la sociedad, sin mayores cuestionamientos del orden conceptual con que realiza sus observaciones, análisis y explicaciones, como si no hubiera problemas relativos al modo en que el mundo es percibido y descrito.
En esta estructura las mujeres establecen una relación muy específica en la faz particular y local del mundo bifurcado en el que habitan que las ancla al hogar. Tal ámbito incluye como tarea la solución de las necesidades de los varones, a los que se reserva el gobierno del mundo conceptual. Sin embargo, de esta manera, al quedar los varones liberados de lo concreto para dedicarse a la organización y manejo de sus profesiones, se alienan de su existencia corpórea y local.
Para Smith la única forma de conocer un mundo socialmente construido es conocerlo desde dentro, nunca abordarlo desde afuera. Así hay que comenzar con la experiencia directa desde donde estamos localizadas corporalmente, para retornar a ella como
obligación o “test” de adecuación del conocimiento sistemático. Las condiciones de nuestro mundo cotidiano están también organizadas socialmente.
En la introducción a su libro The Everyday World as Problematic. A Feminist Sociology reconoce que vivimos en un mundo caracterizado por lo que denomina “relaciones de dominación” (relations of ruling), concepto que comprende al poder, la organización, la dirección y la regulación como estructurado en forma más penetrante que lo que expresan términos centrados en los discursos de poder. Observa que hay una interrelación específica entre el avance dinámico de las formas distintivas de organización y dominación de la sociedad capitalista y las formas patriarcales de nuestra experiencia contemporánea. (Smith:1987: 3)
Este mundo de relaciones de dominación construye al mundo en que vivimos como un conjunto de textos, sean de papel o de computadora, y crea un mundo en textos que operan como lugares de acción. Las formas de conciencia que se desarrollan en este mundo equivalen más a propiedades de organización o discurso que a tomas de conciencia de sujetos individuales. Las relaciones de dominación están organizadas racionalmente, son objetivadas, son impersonales y con pretensión de universalidad. En este mundo el subtexto de género es invisible. La propia Smith nos ofrece un relato autobiográfico esclarecedor acerca de la complejidad que se plantea a propósito de la utilización de la categoría de experiencia.
Reflexiona acerca de esas relaciones de dominación luego de haber tenido experiencia de ellas en la época en que trabajó como académica en la Universidad de California en Berkeley y al mismo tiempo era madre de dos criaturas. Cuando iba a la universidad o hacía trabajo académico en su casa, entraba en un mundo organizado textualmente, aunque en ese momento no lo viera así. Pero cuando dejaba los papeles de trabajo entraba en una forma diferente de ser. El ocuparse de las tareas de la casa que incluían la atención de sus hijos significaba vivir en un mundo local y particular muy distinto del ámbito de la universidad. Pero a pesar de todo ese mundo de lo particular le resultaba más reconfortante, algo así como un refugio de las prácticas abstractas de la sociología. Tal doble tarea no existe en general para los varones que no se ven obligados a habitar en dos mundos al mismo tiempo. Para Smith el moverse entre el mundo de las relaciones dominantes, en que al principio no detectaba el sub-texto del género, y el mundo de las particularidades locales, implicó el desarrollo de una doble conciencia a la que llamó conciencia bifurcada.
A partir de su relato se advierte que reconoce distintos planos o niveles de experiencia y conciencia. El primero es el de las experiencias vividas sin reflexionar acerca de ellas. El segundo es el de la experiencia de reflexionar acerca de las experiencias vividas, que la hace tomar conciencia de la diferencia entre ambos mundos. Un tercer nivel de su análisis le permite elaborar la caracterización del mundo institucional y reconocer que entre sus textos hay un subtexto de género donde se considera que la mujer es lo Otro. Un plano adicional es el momento de la escritura académica que supone otra experiencia y otro nivel de reflexión sobre las experiencias vividas anteriormente, sobre todo aquellas primeras en las que no había una reflexión conceptual, praxis en la que se asentó su quehacer teórico ulterior.

El relato de Smith es importante para ejemplificar el por qué de su interés por una sociología fundada en la vida del mundo cotidiano, ese mundo en el cual las relaciones no están mediadas por los textos y en el que la voz de las mujeres está silenciada, regido también por la autoridad de las voces masculinas.
Para Smith quien investiga está profundamente implicada o implicado en el mismo proyecto que estudia, al contrario de la versión estándar que alienta el desapego y la distancia. El punto de apoyo de una sociología que incluya a las mujeres es la del punto de vista de alguien que conoce y que actúa, de un sujeto encarnado que tiene experiencias y cuya realidad es su mundo cotidiano. Asimismo debemos tener presente que Smith reconoció tempranamente que las mujeres no son las únicas excluidas del mundo de las relaciones de dominación sino que también lo son la gente que pertenece a la clase trabajadora, las personas de color y quienes no siguen la norma de la heterosexualidad.
El de texto es un concepto que se usa en distintos sentidos, pero para Smith el texto tanto en su aspecto material como simbólico es concebido como el puente que une la actualidad localizada de nuestro mundo cotidiano con el de las relaciones de dominación.

https://peoplepill.com/people/dorothy-e-smith/
https://es.wikipedia.org/wiki/Dorothy_E._Smith

No hay comentarios:

Publicar un comentario

HH

Más