Yolanda Andrés es una artista que en la actualidad se expresa con hilos. Encontré su "libro de artista" bordado que realizó junto a su pequeñísima bebe prematura y me sentí con la obligación de agradecer ese trabajo públicamente. Sin duda su libro es un tesoro muy inspirador, que nos cuenta de un problema que sufren muchas mujeres del que no se habla y que es bueno sacar a la luz.
Decía Indira Gandhi : “El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores del parto. Muéstrales al niño” y a eso nos tienen acostumbradas a que callemos todo los miedos e inquietudes que durante el embarazo, el parto y la primera parte de la crianza tenemos. Nadie habla de las mujeres, pocas pero siempre alguna, que mueren en los partos cada año, hoy día aún en países como España con todos los medios a nuestro alcance para evitarlas.
Calladitas hemos estado quitando importancia a lo que maternar significa. A esos embarazos de meses en reposo, a esos miedos a malformaciones en el desarrollo de nuestros embriones, a ese perder a tu bebe en el último momento, a esos errores médicos que se traducen en personas dependientes de por vida …Lo decía Simone de Beauvoir , se valora más a quien mata que a quien da la vida y eso debemos cambiarlo .
Precisamos que todos los procesos relacionados con los cuidados desde el embarazo a el cuidado de personas en su última fase se entiendan dentro de los cometidos necesarios para que la sociedad subsista y es preciso que esta asuma su compromiso que comienza por el conocimiento de esas situaciones para resolver los problemas que ellas conllevan y hacerlas lo más llevaderas posibles. La igualdad entre seres humanos pasa por reconocer y poner en valor todos estos cuidados y como influyen en nuestras vidas .
Es por eso que el libro NACIMIENTO es importante, porque permite reconocer nuestras angustias y miedos en situaciones en las que solo podemos confiar ,sin certeza alguna. Y lo hace más allá de las palabras traspasando emociones con casi garabatos de colores bordados.
Me encantó saber que Yolanda procede de un pueblo zamorano como yo .
Para conocerla tomamos de su página su autopresentación :
Crecí rodeada de hilos, lanas, cintas, en la mercería que regentaba mi madre en el pequeño pueblo de Zamora donde me crié. A los seis años, en el cole, me colocaron un dedal y me enseñaron a bordar; se valoraba, sobre todo, la responsabilidad del deber cumplido, pero yo bordaba a placer, bordaba para hacerme mis manteles, mis “tú y yo”, y me metía en la cama de noche para bordar a escondidas –como quien lee con la linterna bajo las mantas– y hacerle a mi madre regalos. Tardes de sol en la calle, en aquellas sillitas bajas de pueblo, bastidor en mano, charlando y bordando con las amigas, las tías, las abuelas, las hermanas…
Estudié Bellas Artes en Salamanca (primero me licencié en pintura y después en diseño gráfico) y he trabajado durante más de una década en publicidad. En 2008, cuando nació la primera de mis tres niños (900 gramos, operaciones, UVI, respiración asistida), estar cerca de ella, en silencio, sin ordenador y sin poder usar productos para pintar, me llevo a retomar los hilos. Empecé haciendo regalos a amigos. Fueron estos y mi marido quienes me animaron a seguir.
La técnica que utilizo es la del bordado tradicional con hilos de algodón, de seda… sobre telas de lienzo, lino… Cualquier tela vieja me sirve. Encontrar en el desván una caja con hilos olvidada por las abuelas y varios sacos de lienzo en el granero se convierte en el mayor de los tesoros.
La aguja es, en parte, un ejercicio de memoria de donde surge un mundo de recuerdos, ciervos, máquinas de fotos, sillas y bodegones, flores, cuadros, pero también recoge cualquier cosa que me inspire en el día a día, letras de canciones, librerías. Bordar me conecta con una herencia recibida de toda una generación de mujeres, pero sobre todo me ayuda a contar la vida.
Colaboro con marcas como Carolina Herrera, AD, ZUBI o la tienda del Museo Thyssen. En mi taller, en el barrio de Lavapiés, trabajo y desarrollo talleres (amenos y divertidos, procuro). Además, imparto clases en la Escuela Superior de Diseño (ESD) y en el Instituto Europeo di Design, (IED) en Madrid.
Desde la editorial CANICHE nos hablan así de su libro :
Nacimiento es un diario. El que Yolanda Andrés dibujó y escribió en los días y meses posteriores al parto prematuro de su hija mayor, Candela. Es, aparentemente, la historia de una madre primeriza y un bebé, inmaduro pero fuerte, durante su primer año de vida. Pero más allá del relato médico, de la aventura personal, de la sucesión de tropiezos y avances, estas páginas esconden otro nacimiento, el de una vocación y una práctica artística al margen del sistema. Y.A. —así firma— es bordadora. En ese momento ni ella misma lo sabía. Había estudiado Bellas Artes y se inclinaba por los pinceles. Hasta que llegó Candela y Yolanda decidió apartarse de acrílicos y disolventes al tiempo que se alejaba también de la toxicidad del arte contemporáneo al uso.
Yolanda Andrés retomó en ese momento las agujas y los hilos de su infancia y los convirtió en vehículos de su expresión artística, en la forma de sus actuales obras —luminosas, desbordantes, honestas—, del todo alejadas de la oficialidad artística, y en magistral recurso para participar en la narración del tiempo. "La aguja es un ejercicio de memoria", nos dice."Bordar me conecta con la herencia recibida de toda una generación de mujeres, pero, sobre todo, me ayuda a contar la vida".
Nacimiento es una edición facsimilar. Cada ejemplar está envuelto en un lienzo único, bordado a mano junto a todos sus alumnos ex profeso para esta edición.
Anna Lesznai (Nižný Hrušov, Imperio Austrohúngaro, hoy Eslovaquia, 3 de enero de 1885-Nueva York, 2 de octubre de 1966) fue una escritora, bordadora y pintora hungara-estadounidense miembro del grupo "Los ocho" (Nyolcak) desde 1911.
Su padre, Geyza Moscovitz, era terrateniente y su infancia y adolescencia en el medio rural la acompañarían toda su vida. Aprendió a bordar paisajes y fue alumna de Sándor Bihari en Budapest y de Lucien Simon en París.
Estuvo casada de 1913 a 1918 con Oszkár Jászi y en 1919, se mudó a Viena donde se casó con el pintor Gergely Tibor. Se convirtió alli en miembro de la Asociación de Mujeres Artistas Austriacas (VBKÖ) . Lo acompañó primero de vuelta a Budapest y más tarde a Estados Unidos debido a la represión política y el antisemitismo , en 1939. Si bien no pudo establecer la conexión lingüística, fue profesora de pintura mucho tiempo en el Wellesley College, Cambridge. Más tarde abrió una escuela artística en New York.
Es considerada una de las mejores poetas húngaras. Los motivos principales de sus poemas líricos evocan la antigua unidad del jardín, la tierra, el árbol, la flor. Ella misma ilustraba sus libros de cuentos, con un fuerte énfasis tanto en la imagen como en el texto. Su novela autobiográfica, El comienzo, fue un jardín de recuerdos y pinturas.
En sus bordados y cubiertas de libros, optaba por el art nouveau.
Póstumamente, en 1976 se dedicó una exposición a su trabajo en la Galería Nacional de Hungría en Budapest .
Libros
Hazajáró versek, 1909
Magyar Iparművészet, 1911
Lesznai Anna meséskönyve, 1913
Die Reise des kleinen Schmetterlings durch Leszna nach den benachbarten Feenreichen, 1913
Mese a bútorokról és a kis fiáról, 1918
Édenkert, 1918
Eltévedt litániák, 1922
Spätherbst in Eden, 1965
Kezdetben volt a kert, 1966
Köd előttem, kőd utánam, 1967
Gabriela Arroyo Morales nació el 5 de enero de 1981 en Ciudad de Mexico
Hoy traemos a Gaby bordadora mexicana que se nos presenta así : Participe en la huelga de 1999.en el bachillerato de la UNAM en CCH. Fui presa política al salir de la cárcel y reintegrarme a la Vida escolar me quedo claro que tenía que hacer otra forma de hacer política. Dónde la cultura y el arte eran esenciales.
Después de algunos años en una crisis personal me llevo a preguntarme sobre mis orígenes con una abuela costurera y bordadora y una madre trabajadora me buscaba sin encontrarme, aprendí el oficio de costurera y bordadora sin que yo lo quisiera.
Pero a través de una resignificación de saberes me encontré como mujer con mis ancestras, mi actividad política se direccionó al bordado cómo herramientas de lucha de lo que soy una mujer nómada que busca historia y ayuda hacer memoria para no olvidar ni perdonar.
Acompaño procesos de búsqueda de la justicia como el caso de los 43 compañeros desaparecidos.
Soy adherente de la sexta declaración de la selva lacandona y estamos impulsando la candidatura independiente de Mari Chuy
Me considero Feminista porque gracias a ellas encuentro parte de mi historia colectiva.
También e incorporado a mi trabajo el dar talleres de Quitapesares una forma de sanación colectiva.
Es la hechura de muñequitas y muñequitos que les cuentas tus penas y durante toda la noche ellos ayudan a resolverlos.
Los muñecos nunca vienen solos siempre van en colectivo o familia el punto es sanar colectivamente.
Como vemos con sus agujas e hilos quiere cambiar el mundo .
Traemos un texto en la que Paty Hernández nos la presenta :
BORDADOS
DE MEMORIA
Cerrar
los ojos y soñar el mundo desde la memoria y el corazón.
Abrir
los oídos y escuchar atenta el sonido de las resistencias del pueblo.
Plasmar
sus dolores, sus luchas, sus procesos y sus logros de mil formas, todas ellas coloridas
y creativas, no como apología del dolor, sino para celebrar la vida.
¡Esa
vida que se crea y se construye colectivamente con dignidad y desde la memoria!
A
Gaby Arroyo, con cariño y admiración
El
trabajo artístico de Gaby, como todo proceso creativo ha incursionado por
distintos rumbos, temáticas y materiales. Lo que no ha cambiado a lo largo del
mismo, es su profundo interés en defensa de la cultura, la denuncia de las
injusticias y el reconocimiento a las luchas de resistencia del pueblo en defensa
del territorio, los recursos, la cultura, la libertad y la justicia, por
mencionar algunas.
Cuando
conocí a Gaby, hace casi una década, llamó poderosamente mi atención la
vitalidad y la “prisa” por hacer, por decir, por compartir, por mantener viva
la memoria de tantos y tantos acontecimientos dolorosos e indignantes que han
sucedido en nuestro país.
Bien
podría ser la matanza de estudiantes perpetrada por el Estado en octubre de
1968, la conmemoración de la huelga estudiantil de 1999 en la UNAM, en defensa
de la educación pública, en la cual participó siendo ella una joven estudiante
en el CCH-Azcapotzalco; justicia para los 43 estudiantes de Ayotzinapa
desaparecidos por el Estado, que
reclamando justicia para las y los presos políticos y los desaparecidos, de ayer,
de hoy, de siempre…
Lo
mismo se le podía ver en una marcha gritando indignada por la militarización y
desplazamiento de las bases de apoyo zapatistas en Chiapas o en repudio a los
feminicidios, que haciendo y pegando carteles, panfletos, boletines
informativos y denuncias en asambleas estudiantiles, barriales o vecinales.
Promover
y participar en procesos organizativos autónomos y autogestivos, ha sido otra
de las tareas con la que se ha comprometido. La conformación del Taller Cultural Manifiesto, en el
CCH-Azcapotzalco/UNAM, junto con otras(os) estudiantes, fue y ha sido por
muchos años, un espacio entrañable para ella; un lugar de encuentro de voces,
propuestas y experiencias, que al paso de los años se convirtió en un referente
de la lucha político-cultural para varias generaciones de “cegeacheros” que
hacen de la memoria un verbo.
Sus
inquietudes e intereses la han llevado a vincularse a diferentes espacios -la
economía comunitaria, el trabajo cooperativo, con grupos de mujeres, con
niños(as), entre otros, en los que siempre tiene algo para aportar y compartir,
desde carteras elaboradas con material reciclable, hasta mágicos “quitapesares”
que se lleven nuestro dolor, según la hermosa leyenda de su origen.
Sus
innumerables habilidades intelectuales, artísticas y creativas, han definido su
rumbo en pro de la preservación de la memoria y de la cultura. No es gratuito
por ello, su participación en la licenciatura de Arte y Patrimonio Cultural en
la UACM o su inclinación para estudiar sociología en la FCPyS-UNAM, todo ello
de la mano de su intensa participación política, que toma como bandera la
MEMORIA, tejida de muchos hilos y colores.
Su
proceso encuentra cauce en el proyecto BORDADOS
DE MEMORIA, que de alguna manera sintetiza y simboliza, su camino. Su
creatividad se vuelca para honrar y mantener viva la memoria, para recordar -y
recordarnos- las luchas y las resistencias que se gestan en nuestro país,
aunque no solamente.
Con un
profundo compromiso político, sus bordados reflejan y agradecen a todos
aquellos(as) que han acompañado y enriquecido su camino, con su ejemplo, sus
saberes, su presencia, su ausencia…
Incansable,
comprometida, solidaria y dispuesta a ir a cualquier lugar en donde se precise,
Gaby va de una lado a otro de esta inmensa Ciudad de México, acompañada de su
inseparable mochila de la “activista”, como jocosamente la nombra, en la que además de llevar folletos,
pintura, brochas y largos etcéteras, lleva sus hermosos sueños de hacer parte
de la construcción de Otro Mundo, uno
justo y digno para todas(os).
La exposición BORDADOS DE MEMORIA
delinea un recorrido autobiográfico que refleja el compromiso social y político
que detalla la ruta por la que Gaby ha elegido transitar, no en la vida, sino
con la vida: ¡Tejiendo la esperanza, alimentando los sueños y compartiendo la
utopía!