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jueves, 24 de noviembre de 2011

Mari, fuente de Vida




“Enlazando mis tristezas   al candor de tu alegría
  El tiempo pasa volando
  Y las penas se me olvidan “
  Fragmento del poema que dedico a su nieta Mar

Queríamos despedir desde aquí a la madre de Eva,  Boni para  su marido y "abuela Mari" para sus nietos. Queríamos resaltar sus más de cuarenta biznietos, 29 nietos y ocho hijos. Fue sin duda una fuente de vida, con todo lo que eso significa de generosidad. ¡ Cuantos cuidados entregados ,tiempo de preocupación y desasosiego , noches  de sueños entrecortados ¡. !Cuantas horas en la cocina, en el mercado, supermercado, droguería!. ¡Cuántas  mesas preparadas y luego recogidas… cuantos trabajos!. 

Ha sido  para nosotras una heroína de lo cotidiano aplicando su tiempo y energía para hacer más felices a los demás. Además de su belleza exterior  había una belleza interior tocada de una chispa infantil  que la llevaba,como si fuese un juego , siempre impecable y coqueta lo que también era una alegría para los demás.

Gracias Mari! 
La pena de perderla se matiza al ver todo lo bueno que nos ha dejado.





Adjuntamos uno de sus poemas y una de sus recetas 

 Poema dedicado a su nieta Mar:

Como un querubín hermoso
Que hubiera dorado el sol
Trajiste Mar a mi vida
Todo un jardín de esplendor

Enlazando mis tristezas al candor de tu alegría 
El tiempo pasa volando
Y las penas se me olvidan

Los ojitos negros
Las carnecitas doradas
Así es la niña
Que alegra mi alma



  Receta de Pestiños de Cordoba

 Ingredientes:
6 huevos
2 tazas de aceite
1 taza de azúcar
1 copa de coñac
1 copa de ginebra o ron
1 vaso de vino de montilla
2 vasos de agua
1 cucharadita de sal
Una pizca de bicarbonato
Ralladura de limón
Modo de hacerlos:
Se fríe el aceite con cáscara de limón y matalahúva “anís”, se cuela y se deja enfriar. Se baten los huevos con la sal y el azúcar y se unen todos los ingredientes. A continuación la harina que será aproximadamente dos kilos y medio. Se amasa muy bien durante media hora, se envuelve en varios paños de cocina a ser posible de rizo y se mete en el horno un poco calentito durante media hora o algo más para que la masa se venga. Después se cogen pequeñas cantidades de masa y se estiran con rodillo de madera todo lo fino que se pueda y se fríen en aceite abundante y muy caliente. Se rebozan en azúcar con canela molida y se sirven fríos.


Gracias Mariana Olmo Gómez  ! ( 14 de agosto de 1923-19 de noviembre de 2011  

http://www.intereconomia.com/blog/puntadas-alfombra-roja/una-elegante-no-oficial-20111123-0
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miércoles, 12 de enero de 2011

Las heroínas del día a día en Haiti




Rui Ferreira Puerto Príncipe
 12/01/2011 00:42
Se sabia que la sociedad haitiana es sumamente matriarcal. El seísmo del año pasado lo confirmó con creces. Pasado el susto inicial, recuperadas del espanto y el dolor, rápidamente se pusieron a la obra para mantener, en lo posible, la familia inquebrantable.

Desde el inicio dieron un ejemplo de seriedad, por la forma con que rápidamente intentaron dar un aspecto de normalidad a lo que quedaba del hogar, se distinguieron por la organización dentro de los campos de refugiados. Fue por ello, que las autoridades internacionales decidieron entregar la ayuda alimentaria solamente a las mujeres, cuando descubrieron que los hombres no la compartían o la vendían.

Fueron las mujeres que en medio de la tragedia, el humo y el polvo, que aseguraron que sus hijos volvieran al colegio impecablemente vestidos, como si nada pasara, e insistieron con sus maridos a ponerse un traje para seguir yendo los domingos a misa como si todo fuera normal.

Conocí a una mujer que vivía en un campamento e todos los días vestía a su hija con su impecable uniforme escolar, incluyendo las trenzitas adornadas con lazitos de colores, aunque el colegio de la chica se había derrumbado. Me dijo que quería que su hija no perdiera las buenas costumbres de la pulcritud.

No muchos hablan de ello, pero me hablan de que ha habido muchos divorcios en los campamentos de refugiados. Usualmente son las mujeres que están botando a los maridos, cuando estos no muestran estar a la altura de las circunstancias.

Junto a los niños, buscan la comida, casi siempre montaron pequeños negocios ambulantes de reventa de bebidas, comida preparada o golosinas. Un capitán del Ejército brasileño al servicio de Naciones Unidas me habló de dos casos en que mujeres entregaron sus maridos a las autoridades porque los encontraron pillando en los días siguientes al seísmo.

En los hospitales, aguantan firmemente sin quejarse el dolor de las heridas propias o las enfermedades, en particular el cólera, que ahora padecen sus hijos.

A una de ellas la vi en el aeropuerto de Puerto Príncipe defender como una leona a su hija, porque el funcionario haitiano no quería creer que la niña había nacido en Estados Unidos, y por lo tanto no podía ser evacuada. Al final, la mujer terminó volando a Miami. No se sabe si porque al final el funcionario entendió que su pasaporte estadounidense era genuino o se rindió ante el genio de esa mujer.

La gente de la Cruz Roja me contó que en St. Marc, el epicentro de la epidemia de cólera, una viuda se hizo cargo de cinco niños huérfanos sin que le importara mucho que ya tenia otras tres bocas que alimentar en la casa.

Hay muchas historias como estas. No hay duda, son las heroínas de esta gran tragedia.

http://www.elmundo.es/america/2011/01/12/noticias/1294810045.html
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