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domingo, 25 de septiembre de 2011

Filipinas: Movimiento de Mujeres Gabriela







2.- Comercio y género desde una perspectiva del Sur.
Lisa Maza
GABRIELA, Filipinas.


Resumen
El proceso de globalización económica no es sólo contrario a la pobreza y al Sur, sino especialmente a las mujeres pobres del Sur. Los programas de ajuste estructural que se están imponiendo a los países del Sur están desplazando a las mujeres de las granjas, las fábricas y la economía formal y las están empujando al sector informal. Para luchar contra este proceso se deben crear economías descentralizadas independientes del mercado internacional que permitan a las mujeres el acceso y control sobre los medios de producción y sus beneficios.Descriptores
/Mujeres/Relaciones Norte-Sur/Globalización económica/Ajuste estructural/Impacto social/Filipinas/Organizaciones femeninas/

Estoy aquí como representante de GABRIELA, una alianza de organizaciones de base de mujeres en Filipinas. Mi organización ha producido documentación e investigación de campo sobre el impacto de los programas de ajuste estructural en las mujeres y actualmente está llevando a cabo una investigación con nuestras organizaciones miembros, sobre los diversos impactos de los recientes sucesos económicos en las mujeres filipinas.
Globalización: el nuevo imperialismo
El colapso de la Unión Soviética y los así llamados sistemas socialistas de la Europa del Este, ha dado a los Estados Unidos y sus aliados la oportunidad de difundir su ideología del nuevo orden mundial y de avanzar su agenda capitalista sin obstáculos. Este nuevo orden mundial se basa en el paradigma económico de la "globalización", liberalización del comercio y una amplia integración de las economías al sistema capitalista global con el fin de (como se argumenta) de conseguir la modernización y la estabilidad económica.
La peor crisis de superproducción ha alcanzado al sistema capitalista con una saturación de todo tipo de productos industriales y agrícolas sin precedentes. La globalización del capital y de la fuerza de trabajo y la expansión del mercado mundial, es la respuesta del sistema capitalista a la prolongada recesión que ha afectado a las naciones más industrializadas en los últimos diez años. Para conseguir más mercados, justificar sus reivindicaciones y obtener un acceso fácil a los recursos humanos y naturales del Tercer Mundo, los países capitalistas avanzados, junto con muchos gobiernos y élites del Tercer Mundo, han intervenido directa o indirectamente en los asuntos económicos de los países pobres a través del aumento de la deuda externa, seguida por el ajuste económico, y a través del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT).
En la década de los 80, los países ricos pudieron fácilmente trasladar la carga de las crisis económicas a los países pobres del Sur. Ahora, no pueden hacerlo tan fácilmente a medida que los países del Sur se encuentran enterrados por la deuda externa y sus economías en depresión.
Con la implementación del GATT, las prácticas monopolistas comerciales en nombre del libre mercado -que en realidad está controlado y favorece a las compañías transnacionales y a los países ricos- se justificarán aún más y serán cruelmente impuestas en las economías del Sur. En el nombre de la liberalización del mercado, los productos del Norte llegan a los países del Sur sin ningún tipo de obstáculos.
Lo que estamos presenciando hoy es un proceso mucho más destructivo que la guerra fría. El proceso de globalización es meramente la continuación del proceso de globalización del Tercer Mundo por parte de los países Occidentales, con los Estados Unidos a la cabeza, a través de instituciones multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y ahora la Organización Mundial del Comercio.
La realidad para las mujeres es que el proceso de globalización no es sólo contrario a la pobreza y al Sur, también a las mujeres, particularmente las mujeres pobres del sur; el sistema capitalista mundial, para poder sobrevivir,está contando cada vez más con la explotación del trabajo de las mujeres y la mercantilización de los cuerpos de las mujeres.

La cara de la globalización



La globalización tiene una cara
concreta;
y a menos que observemos
el proceso de reestructuración
del capitalismo,
ahora llamado "globalización"
en su integridad,
todo el debate en torno a
desarrollo, crecimiento,
economía y comercio seguirá
siendo un discurso ideológico,
creando una falsa consciencia
que oscurece la realidad
del sistema capitalista.

Filipinas es uno de los países signatarios del GATT, el cual entró en vigor con los países que lo firmaron en 1995. Filipinas está ahora es su cuarto año del así llamado programa de desarrollo creado por el General Ramos y que se ha denominado oficialmente como el Plan a Medio Plazo para el Desarrollo de Filipinas. Su objetivo es convertir a Filipinas en un nuevo país industrializado, o un NPI en el año 2000, siguiendo el ejemplo de sus vecinos, llamados eufemísticamente los "Tigres Asiáticos". En realidad, el Plan a Medio Plazo no es más que el programa económico de los predecesores de Ramos, el dictador Marcos y Corazón Aquino. Es el mismo programa económico orientado a la exportación, dependiente de las importaciones y ahogado por la deuda. El Plan también incorpora el programa de ajuste estructural impuesto por el FMI y el Banco Mundial.
Me estoy refiriendo al Plan a Medio Plazo y a los programas de ajuste estructural, porque en relación con el GATT, el plan y el PAE han construido conjuntamente la vía hacia la liberalización y la apertura de la economía, estableciendo la base estructural para implementación de la previsiones del GATT para nuestro país. El GATT tiene el fin de completar la integración de la economía Filipina en el sistema capitalista global, a través de la eliminación de aquellas barreras comerciales y mecanismos proteccionistas que aún quedan en nuestra economía. Más importante, el GATT sirve para fortalecer el poder neocolonial de los EE.UU sobre nuestra economía.
Veamos ahora lo que nos dicen las estadísticas.
Un estudio de una federación de mujeres campesinas de Filipinas, AMIHAN, y las consultas realizadas por GABRIELA al GATT, muestran que como resultado del compromiso acordado por Filipinas de importar 239.000 toneladas métricas de arroz cada año a partir del 20005, más de 60.000 arroceros serán desplazados del mercado, llegando a ser 750.000 agricultores en el 2015. Se espera que entre 45.000 y 62.000 cultivadores de maíz sean desplazados, alcanzando 1.310.000 para el año 2015. Asimismo, 450.000 trabajadores del azúcar y 40.000 productores de hortalizas serán perjudicados.
Esta tendencia significa que también muchas mujeres serán desplazadas, ya que la mayoría de nuestras campesinas cultivan arroz, maíz y hortalizas. En las áreas arroceras y en los maizales, las mujeres realizan la mayoría del trabajo intensivo como el trasplante, la siembra, el abonado, la cosecha y el desgrane de los cultivos. Cuando no están realizando actividades agrícolas, para obtener fuentes de ingresos y de comida alternativas para la familia, las mujeres rurales producen hortalizas y crían pollos y aves así como ganado. Incluso estos ingresos "adicionales" y fuentes de alimentación estarán amenazados por la libre entrada de patatas, cebollas, ajos, ganado y aves resultante del compromiso del gobierno ante el GATT.
La entrada de bienes agrícolas de importación no desplazará tan sólo a las campesinas, sino que también traerá consigo una creciente dependencia de las importaciones de productos básicos como el arroz y el maíz. Inicialmente, los bienes importados serán relativamente más baratos que los productos locales debido a los altos niveles de tecnología utilizados en su producción. Pero, una vez que estos productos hayan establecido sus propios mercados, los precios se dispararán. Esto traerá consigo menos productos por los pesos [moneda local] de las mujeres, menos comida para sus familias y más apretarse el cinturón para las mujeres, cuyo problema permanente es encontrar la manera de dar de sí a su presupuesto para comida.
Aún más, al priorizar la producción de cultivos para la exportación, y así amenazando la seguridad alimentaria del país, el GATT fortalecerá el control sobre nuestras tierras a través de los grandes terratenientes y los inversores extranjeros, que ya se están beneficiando de una nueva ley por la que se permite a los empresarios extranjeros tener en propiedad durante 75 años tierras privadas en Filipinas.
Estas tendencias dejan incluso menos oportunidades para las mujeres para poseer y controlar las tierras, las cuales suponen el medio principal de producción en nuestra semi-colonial, semi-feudal, economía agrícola.
En el sector industrial, se espera que unos 50.000 trabajadoras de la industria textil y de microchips perderán sus empleos como anticipación del cierre de pequeñas fábricas, que no pueden competir con los bajos precios de los productos importados que entrarán en nuestro mercado libres de impuestos. Nuestras industrias de electrónica y textil soportarán más competitividad por parte de otros países. Uno de los proyectos clave del Tratado de Libre Comercio (TLC-NAFTA) es el establecimiento en México de compañías de manufacturación subcontratadas. Estas fábricas amenazan con suplantar las industrias de electrónica y textil, las cuales están formadas por la mayoría de las trabajadoras de Asia, incluyendo las Filipinas.
El último ataque para nuestras trabajadoras es la provisión del GATT de liberalizar la industria de tejidos y textil. Con la finalización del Acuerdo Multi-Fibra, el cual impone cuotas de importación de textiles y ropa, nuestros tejidos fabricados en Filipinas serán eliminados del mercado por países que fabrican productos más baratos y de más alta calidad gracias a su tecnología.
Las trabajadoras también temen la creciente tendencia de la flexibilización del mercado de trabajo, un sistema que contrata mano de obra a través de la contratación por servicios realizados y la subcontratación del trabajo en casa. Este sistema de contratación disminuye los salarios aún más, permite que las corporaciones eviten la responsabilidad de proporcionar los beneficios a l@s trabajadoras/es y elimina su derecho a afiliarse a sindicatos. Al mismo tiempo, estas relaciones laborales actúan como incentivos para las compañías transnacionales, que son animadas a invertir en nuestro país debido a nuestra ventaja comparativa -una fuerza de trabajo barata y dócil, especialmente las mujeres.
Los acuerdos ahondan e intensifican el sistema feudal-patriarcal de nuestra sociedad. Por ejemplo, en el caso de la subcontratación del trabajo familiar en casa, el trabajo de las mujeres y l@s niñ@s se hace invisible ya que es considerado como "trabajo familiar". En las zonas de producción de exportaciones se evidencia el proceso por el cual una mujer, antes de ser contratada en una fábrica, debe presentar una declaración por escrito de su padre en la que se indique que no le será permitido afiliarse a un sindicato o ir a la huelga.
Con las mujeres desplazadas de las granjas, las fábricas y la economía formal, cada vez más mujeres están entrando en el sector informal o migrando a otros países en busca de mejores oportunidades. Ahora bien, no sólo en Filipinas sino también en otros países del Tercer Mundo, estamos presenciando una migración masiva de mujeres que aceptan trabajos denigrantes, peligrosos y explotadores. También presenciamos el tráfico masivo de mujeres y niñ@s para la prostitución o trabajos de explotación.
Por una parte, la prostitución, la migración y el tráfico de mujeres y niñ@s puede ser visto como el resultado del proceso de la globalización; por otra parte, la globalización y los acuerdos del libre comercio también facilitan directamente el comercio de las mujeres, tanto internacional como local. En Filipinas, la prostitución está creciendo en áreas donde se está estableciendo la agroindustria, con el fin de atraer a los empresarios a estas zonas. El gobierno establece no sólo estados industriales, sino también zonas turísticas y locales usando a las mujeres como factores de atracción de turistas. Las pequeñas islas filipinas también fueron vendidas a manos extranjeras y fueron convertidas en zonas turísticas o reservas ecológicas, ofreciendo el "paraíso" del sol, la arena y el sexo.
La tecnología avanzada de comunicaciones, las "autopistas de la información" como el Internet, facilita a las redes internacionales de prostitución y de tráfico de mujeres, la gestión de su comercio de mujeres y niñas. Hoy en día, un hombre puede navegar por el ciberespacio y conseguir la mujer del Tercer Mundo que quiera. Se dice que el tráfico de mujeres obtiene mayores beneficios que el tráfico de drogas.
Alternativas y retos
Sabiendo todo esto, la pregunta urgente es, ¿qué vamos a hacer? ¿Cuáles son las alternativas? ¿Cómo pueden las mujeres del mundo -especialmente las mujeres pobres del Tercer Mundo, que son las más afectadas por el incesante proceso de reestructuración del mundo capitalista- intervenir en el proceso?
Visnochana, una organización de mujeres en la India, y el Consejo Asiático de los Derechos Humanos de las Mujeres, presentaron diez principales áreas de preocupación ante la IV Conferencia de Mujeres celebrada en Beijing en 1995. Hicieron un llamamiento para la creación de economías descentralizadas independientes del mercado internacional. Leo de su propio documento:

existe la necesidad de regenerar las economías
descentralizadas independientes del
mercado internacional, donde el trabajo
y las capacidades de las mujeres se valoren en
lugar de estar invisibilizadas en el mundo
del "trabajo en la sombra". Por consiguiente,
significa realzar esas capacidades y
formas de tecnología no tradicional para la mujeres
que no sirven a los intereses de un
sistema industrial y tecnológico ajeno, el cual es
acelerado para sostener la visión económica
de una minoría poderosa, sino que ayudan
al crecimiento de las economías basadas
en las necesidades arraigadas en
comunidades específicas. Necesitamos
reafirmar modelos de producción, de consumo
y de distribución que no sitúen el crecimiento
económico sobre todas las cosas, sino que
sean capaces de traer sostenibilidad con
crecimiento, productividad con equidad.
Debemos desafiar el fundamentalismo económico que afirma que "crecimiento conlleva desarrollo". Un prerequisito para el desarrollo es la consecución de las necesidades de tod@s. Existe desarrollo cuando las barreras en cuanto a clase, género y etnia son eliminadas y cuando hay una sostenibilidad real y no la sostenibilidad que garantiza los recursos para unos pocos.
Debemos desafiar la idea de que no hay alternativa salvo la de unirse al carro de la globalización. Deberíamos estar abiertas a la posibilidad de desconectarnos del proceso de la globalización como una opción alternativa para la gente.
El economista político Samir Amin afirma que "sin movimientos sociales desarrollo es un concepto que permanecerá en la utopía". Esto es debido a que los movimientos sociales garantizan el desarrollo desde las bases. Debemos fortalecer el movimiento social que adoptará y avanzará en los desafíos a la globalización. Y debemos fortalecer el movimiento de mujeres para garantizar que el desarrollo de las mujeres se incluya en todos los aspectos de la vida social.
Las mujeres se están organizando
En Filipinas, las mujeres se están organizando y actuando en torno a los temas que les afectan. En mi organización, GABRIELA, participan la mayoría de los sectores de trabajadoras y campesinas marginadas y explotadas, así como mujeres pobres urbanas e indígenas, dentro de un movimiento de mujeres que ha avanzado en la lucha por la libertad nacional, la democracia y la liberación de las mujeres tras siglos de opresión y explotación. Creemos que el poder neocolonial de los EE.UU sobre nuestra economía y nuestra vida social debe terminar, y que para iniciar una economía en el camino del desarrollo se debería implementar un programa económico de industrialización nacional y una verdadera reforma agraria. Este programa debería garantizar el acceso y el control de las mujeres sobre los medios de producción y los beneficios de su trabajo. En 1994, las campesinas asiáticas organizaron una conferencia y ofrecieron un posición fuertemente contraria al GATT. En otros lugares del mundo, las mujeres se están organizando a diversos niveles y se están enfrentando a los desafíos en cada etapa.
Creo que, en última instancia, no es el gobierno de los EE.UU, o las NN.UU, o el FMI y el Banco Mundial, o la OMC los que son los actores decisivos en las solución de los problemas que he expuesto aquí hoy, sino que son el movimiento social, los movimientos de mujeres y las organizaciones de mujeres.
El gran desafío ahora es determinar cómo vamos a fortalecernos, ampliar nuestras bases de las clases de mujeres más explotadas y oprimidas que constituyen la mayoría de las mujeres del mundo; cómo vamos a ampliar nuestro alcance e influencia para poder intervenir más efectivamente en el proceso político. Nuestro trabajo no es el trabajo de un puñado de expertas que sepan sobre economía y comercio y utilicen grandes palabras para comunicarse con ellas. Nuestro trabajo es volver a las mujeres en nuestras comunidades, granjas y lugares de trabajo y explicarles lo que está pasando.
Los desafíos son muchos, pero unidas podremos afrontarlos.


http://wide.gloobal.net/wspa/wide09/9.htm

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