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domingo, 27 de mayo de 2012

Dolores Rodríguez de Tió escritora puertorriqueña





Es precisamente Dolores Rodríguez de Tió, una de esas personalidades tan excepcionalmente dotadas, por su singularidad riqueza, por su vigor tan entero, por su sensibilidad tan honda y variada, tan parecida a Santa Teresa y Sor Juana Inés de la Cruz, que dedicaremos esta investigación.



Escritora puertorriqueña nacida en San Germán, Puerto Rico, el 14 de septiembre de 1843, falleció el 10 de noviembre de 1924. Una de las figuras máximas del ámbito literario de Puerto Rico y con gran influencia en la política de nuestra isla. Su gran inspiración fue la libertad de su patria. Su nombre de pila fue Dolores Rodríguez de Astudillo Ponce de León.

Su personalidad se enmarca en la corriente del pensamiento liberal burgués que había comenzado a entronizarse desde la crisis de las sociedades feudales y había quedado establecido al menos en las bases de su núcleo conceptual con la Revolución Francesa y con la revolución industrial, dando paso al establecimiento de los estados modernos.

De la Revolución Francesa el pensamiento liberal asume sus postulados básicos de Libertad, Igualdad y Fraternidad, como un conjunto conceptual que colma las aspiraciones románticas de muchos de sus exponentes.

De la revolución industrial asumen la necesidad de adoptar los adelantos propuestos por el desarrollo de la ciencia y la tecnología, como premisa indispensable en la esfera económica y social, para poder acceder al Estado moderno.

En este marco, la ilustración puede entenderse como uno de los instrumentos fundamentales de que se valen los centros de poder europeos para impulsar ese desarrollo y tratar de acceder a aquellos objetivos.


Lola Rodríguez de Tió es un resultado genuino de esta simbiosis que tipificó, sobre todo, la segunda mitad del siglo XVIII .

El retraso en el desarrollo cultural que padece Puerto Rico en esta etapa, con el tardío establecimiento de la imprenta y de los centros de estudios secundarios unido a los factores que se han analizado posibilita que Lola Rodríguez de Tió irrumpa en el contexto puertorriqueño como la primera figura intelectual y política de trascendencia en la Isla.

Es la primera figura intelectual de trascendencia. Puede considerarse a Lola como la primera figura femenina de importancia trascendente, porque los inflamados discursos de la feminista y anarcosindicalistas Luisa Capetillo (1879-1922) son cronológicamente posteriores.

Lola Rodríguez de Tió, por su parte, adquiere en Puerto Rico y fuera de él, sólido renombre literario que alcanza desde temprano (1876), con la publicación de su primer poemario, “Mis Cantares”, que se convierte en lo que hoy llamaríamos un best seller. Conocedora del relativo amparo legal que su prestigio literario le aporta, pone su talento y su fama al servicio de la causa independentista de su patria que abraza siendo adolescente.


Enamorada cuando apenas cuenta con trece años de edad, debe esperar los anhelados quince años, esa suerte de mayoría de edad femenina, para poder casarse. Su elegido es un hombre mucho mayor que ella, que se ha batido en duelo con un integrista, por sostener sin claudicaciones su posición separatista .Ya casados, el hogar de Lola Rodríguez de Tió y de su esposo don Bonocio Tió Segarra, se convierten en un centro de propaganda del ideal independentista, ajo la cobertura de la siempre concurrida tertulia literaria que Lola establece todas las noches en su casa y en la que acuden, en algún momento, la intelectualidad boricua, representantes de las heterogéneas tendencias del liberalismo, pero identificados con el denominador común de las ideas que auspicien el progreso social .

En el contexto, Lola apoya desde dentro, el estadillo del Grito de Lares, en estrecha comunicación epistolar con Ramón Emeterio Betances quien se ha visto obligado a organizar la revolución desde fuera, ya que había sido desterrado de Puerto Rico.

Lola le aporta a este primer estadillo revolucionario la letra de “La Borinqueña” Himno Nacional de Puerto Rico, que escribe la poetisa sobre la música, muy popular entonces, de esta danza que se convierte en símbolo de las aspiraciones independentistas del pueblo boricua, al extremo que una vez sofocada la insurrección de Lares, el gobierno colonial prohíbe no solo la letra revolucionaria, sino también la propia música de esta danza. Silvar o pitar como dicen los boricuas “La Borinqueña” deviene símbolo permanente de la rebeldía del pueblo puertorriqueño.

Su propaganda del ideal independentista la lleva, junto a su esposo, a ser deportada de su isla natal en dos oportunidades.

En su segundo destierro se establece en Nueva York, en 1896, y entra en contacto directo con la emigración revolucionaria que en la base de la masa que José Martí aglutinara en el Partido Revolucionario Cubano, alienta aun el ideal de independencia antillana que el maestro había enarbolado recogiendo una rica tradición solidaria en sintonía moral con el proyecto antillanista de Ramón Emeterio Betances. Para darle continuidad a ese ideal los emigrados de esa otra ala del pájaro común han constituido el 22 de diciembre de 1895, la sección Puerto Rico del PRC, que orienta su trabajo al logro de la independencia con el apoyo según el compromiso expresado en las Bases del Partido de los revolucionarios cubanos.

Desde su arriba Nueva York, Lola Rodríguez de Tió dedica, como antes lo había hecho en Cuba, su talento y su prestigio al servicio del ideal independentista .Así la vemos participar activamente en el primer club femenino que auspicia la Sección Puerto Rico, el club “Hermanas del Rius Rivera”. La presidenta de esta asociación revolucionaria femenina es Inocencia Martínez Santaella esposa de Sotero Figueroa, de larga experiencia en el trabajo político con los grupos femeninos de la emigración puertorriqueña. Lola Rodríguez de Tió funge como vicepresidenta .Este club, inaugurado el 8 de febrero de 1896, despliega múltiples iniciativas para auxiliar la guerra de Cuba y para recaudar fondos que alcancen afrontar el proyecto de invasión armada a Puerto Rico, que comandaría el general Juan Rius Rivera.


Esta firme voluntad ya se había expresado como detonante de sus deportaciones por su participación en la lucha del pueblo puertorriqueño por alcanzar su independencia. Después de la intervención de los Estados Unidos en la guerra de independencia que ya los mambises habían ganado en los campos de batalla de Cuba libre y después de la ocupación de su país, por las tropas del ejército estadounidense, Lola prefiere regresar a Cuba, su otra patria, y trabajar aquí por el desarrollo de la educación a través de su labor como inspectora de escuelas privadas.


En su último viaje a Puerto Rico, conocedora de toda la connotación simbólica que su figura evoca, rehuye con suma habilidad los intentos de manipulación que se le tienden desde las diversas tendencias políticas entre las que se debaten su “Isla Azul” y se esfuerza por erigirse en este signo de unidad que ayer, como a un hoy, es tan urgente en la realidad política de su patria natal.


(…) En mis brazos caben los puertorriqueños


Por su parte, el General José Lacret Morlot, después que se ve obligado a desistir de su plan de invasión armada a Puerto Rico, por no darse la condiciones para el éxito de la empresa, da rienda suelta a su contrariedad exclamando : “el único hombre dispuesto que encontré en Nueva York fue Lola Rodríguez Tió”

En 1898 en vísperas de la ocupación de Puerto Rico por parte del ejército de Estados Unidos, sus apelaciones debieron ser tan urgidas de dramatismo como las de Emeterio Betances, quien escribe a Juan G. Gómez desde su lecho de enfermo en París:

(…) ver a Henna, aconséjele, hable con Javier Cisneros, con Lola que está desesperada como yo. Yo quisiera ver a todos los puertorriqueños bien unidos, dándole al gobierno americano detalles positivos sobre nuestra situación, diciéndole lo que queremos realmente: la independencia sí ¡la conquista no!
Según Renee Méndez Capote en su libro “Memorias de una cubanita que nació con este siglo,” hace referencia a esta poetisa y su amistad con Manuel Sanguily y explica que era una mujer muy avanzada para su época, llevaba el pelo corto desde muy jovencita que en un acto de rebelión inaudito se lo había cortado, no le gustaban los aretes, los vestidos de colores claros, que escribió mucho y bueno, plantea además que no sabe realmente si sus versos son buenos o no, aunque considera que son buenos porque los oyó en su infancia.

Dice, además, que Lola la quería mucho y que el primer contacto directo de ella con el mundo intelectual se efectuó en casa de la Tió, que radicaba en la calle 4ta esquina 5ta, en la zona El Carmelo, en el Vedado de La Habana. De las siete alternativas de viviendas que tuvo después de su hogar paterno en San Germán, esta es, sin dudas, la residencia donde más a gusto vive, “su alero cubano” , como suele aludirlo La golondrina de las lomas. 4ta y 5ta es un estilo arquitectónico ecléctico, con grandes arcadas de medio punto, lucetas y persianerías que la inundan de luz y de brisa por los dos lados del ángulo que ocupa en esa esquina. Desde aquí se oía como en un lejano susurro el rompiente de las olas contra los arrecifes del malecón.


Plantea además Renee Méndez Capote que siempre la recibía con su larga bata criolla con una gran moña de cinta que contrastaba con su fea cabeza pelona, pero muy sensible e inteligente, amiga de Sanguily, enzarzados en discusiones demostrando ella, toda pasión por su desgraciada isla.

Queda viuda en 1905 y en 1910 es nombrada miembro de la academia de artes y letras de Cuba. En 1911 se hace socio bienhechor de la Sociedad de Beneficencia naturales de Galicia en La Habana.

En 1915 visita Puerto Rico donde fue acogida con gran júbilo, como un acontecimiento nacional y aquí, en La Habana, días antes de su muerte en plena lucidez, deja la clave para entender todo su pensamiento, todo el esfuerzo intelectual que ha puesto al servicio de sus dos Patrias, porque Lolísima no niega en bloque aspectos del desarrollo que pueden reportar utilidad para el progreso de nuestros pueblos, ni acepta la imposición de acondicionamientos que atenten contra el pleno ejercicio de la soberanía y la dignidad nacional. 

(…) admiro a los Estados Unidos, pero quiero que Cuba sea Cuba, creo a los Estados Unido a la cabeza de las naciones, deseo que ayuden a Cuba y Puerto Rico, pero que las ayuden hacer independiente, yo siempre estoy al lado de lo oprimido y el débil (…)

Muere el 10 de noviembre de 1924 en La Habana y sus restos descansan en la necrópolis de Colón.

Su legado, que refleja y transmite al proyecto revolucionario de Ramón Emeterio Betances y José Martí al cual no pudo conocer personalmente, mantiene hoy toda su frescura en medio de las muy diferentes realidades de las dos alas del pájaro común, que sigue latiendo en su gran corazón antillano.


Además de los versos de “La Borinqueña”, los cubanos la conocemos por los versos:

Cuba y Puerto Rico son

de un pájaro las dos alas,

reciben flores o balas

sobre un mismo corazón.


Se trata del poemario “Mi libro de Cuba”, (1893), específicamente del poema “A Cuba”. Son 10 décimas exquisitamente elaboradas en las cuales agradecen a Cuba por su acogida, la llama hermosa tierra de Tula y añora a su terruño natal, Puerto Rico, de alguna manera, una que otra vez, hemos recitado o escuchado estos melodiosos versos.


Escribió además “Mis cantares”, en 1876. “Mi ofrenda” (1880), trabajos literarios (1882), “Noche buena” (1887), “A mi patria en la muerte de Corchado” (1885), “Adiós a mi casita”, “A mi esposo ausente”, “Canto a Puerto Rico” , “Madrigal”, etc.


El año 1885 marca la publicación del segundo poemario de Lola Rodríguez de Tió: “Claros y Nieblas”, con prólogo de Carlos Peñaranda y juicio crítico de Cecilio Acosta, sobre la oda “La vuelta del pastor”.El libro, que cuenta con 333 páginas, resume hasta esos momentos su producción lírica.


Dedicado a su hija Patria, pregona la gozosa madurez de la poetisa, que se exhibe no solo en el fluido cauce de la verificación, sino en el dominio absoluto de lo poético, hay un balance equilibrado en lo temático y formal.

Este poemario proyecta una visión hondamente reflexiva sobre el tema lírico inagotable del amor en sus más elevadas manifestaciones: amor a Jesús y amor al hombre, su relación con la naturaleza, el amor del hombre y la mujer, con gran melodía en el verso más allá de sus acentos en sílabas métricas, de ahí el apelativo que la define como “La cantora de las lomas.”

Estas peculiaridades de su poesía hacen de Lola Rodríguez de Tió una gran figura de transición entre el neoclasicismo y el romanticismo que ya ha irrumpido con fuerza en la poética y al que corresponde enteramente su personalidad rebelde.


Lola es volitivamente neoclásica en la forma .Lo es no por un servil acatamiento de los patrones clásicos sino por su inusitada facilidad para la versificación y por su dominio maestro, más que de la lengua ,del ritmo interior de cada lexema, de la melodía de cada verso más allá de sus acentos en sílabas métricas.

En su formal neoclasicismo, expresa los contenidos predominantemente románticos que nutren su lírica, en los que se filtran tenues atisbos simbolistas y algunos ingenuos rejuegos conceptuales como este que utiliza en el último decasílabo de su Autógrafo. Aquí, Patria se asume como su Borinquen natal y como su hija única, Patria, a la que efectivamente, siempre lleva consigo en su corazón como a la Patria natal, pero también a su lado, bajo su amor y su protección tanto en Puerto Rico como en el destierro.


En general, en sus versos se aprecia una escasa presencia del fuerte “Yo” romántico, tan característico de esta escuela. En su lugar la poetisa reafirma su ego autonombrándose Lola a secas; Lola de su islita azul, Lola de Cuba, Lola de América y del mundo que llega a ser Lolísima.


En el juicio crítico de Cecilio Acosta que incluye esta edición, el miembro de la Real Academia Española de la lengua escribe en su valoración de la oda “La vuelta al pastor” lo siguiente:


…Lenguaje, estilo poético, dicción, imágenes, ritmo, pausas métricas pausas de sentido, pensamientos, epítetos, todo está en regla, en su oportunidad y en su puesto. 


Con la publicación de “Claros y nieblas” y el reconocimiento que obtiene de la crítica especializada, marca la consagración literaria de La Cantora.


Hay un predominio de la oda como expresión lírica, aunque el tono, según conviene al asunto, no adopta formas arrebatadas y grandilocuentes, sino de elevado sosiego espiritual .Entre ellas, como ejemplo del amor a Jesús aparecen: “La vuelta del pastor”, “A la Caridad” y “El arpa hebrea”.


Estas tres composiciones, según han señalado los críticos, emergen su profundo conocimiento e interiorización de los textos bíblicos tanto del Antiguo como el Nuevo Testamento.


El amor como gran tema de este poemario, parte de Dios en sus odas y en su vida, abarca en todas sus formas la amistad, el hogar, la familia que lo sustenta, el amor matrimonial de la pareja humana y desborda esta fuente primigenia en lo colectivo , en tanto que destinatario concreto del amor, que para Lola Rodríguez de Tió, en tanto que cristiana verdadera, nunca se traduce en un sentimiento contemplativo que pueda desentenderse de la lucha cotidiana del hombre por construir una sociedad mejor para todos. Por eso, adoptando el octosílabo, el popular metro de los cantares, escribe:

El pueblo es el sacerdote

que nos dice la verdad;

el dolor es su doctrina

y el sacrificio su altar.

Con ello se ratifica su voluntad de servicio a los intereses patrióticos a los que han consagrado su talento y su vida.

Esta poetisa en su estancia en Cuba, visitó Cárdenas en el año 1901 y fue amiga de la familia Joaquín de Rojas, así lo expresa en las cartas que mas tarde en 1902, le enviara al padre de los Rojas, haciendo énfasis en su simpática y amable familia que recuerda con mucho cariño y el envío además, de cuatro retratos suyos para Carlos María.

En su visita a Cárdenas, estuvo en el Museo y Biblioteca pública de esta ciudad el 12 de agosto de 1901, dejó plasmada su firma con su nombre y apellidos y anotó en el libro de autógrafos de la institución:

“Que mayor gloria para mi nombre que dejarlo impreso en esta página al amparo del progreso y de la libertad y protegerlo por la bandera de Cuba libre ”

En el lomo aparece en letras doradas el nombre de la autora. En la contra carátula puede verse también dorada un libro semiabierto sobre un arpa, rodeada de guirnaldas de flores­; todo ello enmarcado en cuatro líneas negras que forma un cuadro similar al que se halla en la carátula.


Según criterio de Josefina Toledo. Doctora en Ciencias Históricas, narradora y poetisa, investigadora titular que hace justicia histórica a la figura de Dolores Rodríguez de Tió considera a esta poetisa, como la voz trascendente en la lírica puertorriqueña del siglo XIX, personalidad integralmente armónica en la historia antillana e hispanoamericana, identificada con el ideal de independencia, enarbolado por Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y José Martí. 


http://www.atenas.cult.cu/content/muestra-del-mes-sobre-dolores-rodr%C3%ADguez-de-ti%C3%B3-0

Delmis Martín

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