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miércoles, 15 de enero de 2014

Hilary Gough

Hace unos días el espíritu de mi querida Hilary se convirtió en viento para alentarnos y calentarnos con su mirada y seguir volando libre por el universo. Seguro que pasara por Australia a visitar a su hijita y a su nieto, también estará por  Sudáfrica con sus hermanas, sobrinas y sobrinos y revivirá todas sus experiencias por allí. Visitara el colegio que su padre fundo en Zimbabwe  y verá a las niñas y niños correr por sus pasillos. También seguro que pasa por España y visita Madrid besando a los seres queridos que por allí están.  Pronto se pasara por  Aberystwyth dejando allá su estimulo y fe en la vida a su hijo y el resto de su familia. Yo aquí la siento a mi lado y a la vez siento su ausencia .
Debo agradecer a la vida el  regalo que me hizo al haberla conocido por todo lo que me enseñó a vivir, a sentir y a mirar . 

Hilary se ha ido con 80 años. Estaba bien, me dijo el uno de enero en su primer mail deseándome un feliz 2014. Seguía con sus maravillosas rutinas entre las que estaba participar en un  coro de música clásica con el que había viajado por varios lugares de Europa. Cultivaba de forma ecológica multitud de verduras en diversas macetas y en su jardín. Escuchaba preciosas músicas y leía  mucho. Hacia su propio pan y reciclaba cuanta materia era posible reciclar. Reutilizaba el agua de lluvia  y además había creado y publicado varios juegos para ayudar a escribir mejor en ingles usando sus conocimientos de logopeda y de artista

Hilary había elegido la libertad en la vida y sabia poner el real valor a cada cosa sin importarle falsos conceptos económicos. Hubo una época en la que vivió en la sierra andaluza en una casa que se autoconstruyo con su amado compañero David .

Ella me envió una postal desde Sudáfrica  a la que pego  una pluma blanca con lunares negros. Ella me enseño un minimalismo cotidiano apreciando  pequeños objeto, incluso cantos que encontrábamos en la calle. Con ella visite preciosos jardines en los alrededores de Ilminster ( Somerset).  Ella me habló por primera vez de los "silver garden " y me los mostró llena de curiosidad. Con ella paseé las cinematograficas  playas de Lyme Regis (Dorset). Con ella aprendí sobre la digitopuntura y sobre muchas cosas más .
Gracias a ella conocimos deliciosos espacios como South Petherton y pudimos saborear los fantásticos paisajes ingleses.
Desde el dolor de su ausencia recuerdo todo lo bueno que a través de ella me dio la vida. !Ojala pudiera mostrarles sus preciosas esculturas en los más diversos materiales para que vieran cuan buena artista era y a la vez que humilde!. 



Seguramente  sentía en su corazón el profundo afecto que nos unía a  ella, a mi  y a toda mi familia. Querida Hilary tu espíritu seguirá alentándonos, haciéndonos crecer y permanecerá entre nosotras y nosotros para siempre. Gracias !


HH

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