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viernes, 11 de agosto de 2017

Delia Domínguez poeta chilena


Delia Domínguez Mohr (Osorno, 11 de agosto de 1931) es una poetisa chilena, miembro de la llamada generación literaria de 1950.


Descendiente de colonos alemanes, quedó huérfana de madre a los cinco años: (su madre) Amalia Mohr murió de tuberculosis en 1936. 

Sobre su época de colegiala, recordará que se sentía "muy sola, tanto que hablaba con los perros y los caballos". "Era una niña transgresora e insolente por lo cual las monjas me encerraban castigada. En uno de esos castigos leí en la revista Margarita las bases para un concurso nacional de poesía para los alumnos de enseñanza básica que se llamaba La uva, allí escribí un poema sin saber claramente qué era un poema, y con él gané el primer premio. De Santiago, el ministerio de Educación envió un diploma a mi colegio que fue recibido en la rectoría de donde me llamaron. Allí, la reverenda madre me dijo: 'niña hipócrita, por qué no me dijo que usted era poeta' y me mostró el diploma de reconocimiento. ¡Mira la monja lesa!, en vez de felicitarme me retaba porque yo no le dije que había participado en ese concurso. Desde entonces, cuando tenía siete años, me llamaron sarcásticamente la Neruda-Domínguez".

Estudió Derecho en la Universidad de Chile, pero al tercer año abandonó leyes y se dedicó a administrar la hacienda familiar, el fundo Santa Amelia de Tacamó, en Osorno. Durante su época de estudiante sufrió su segunda gran tragedia (la muerte de su madre había sido la primera): a los 20 años de edad, perdió al amor de su vida. Delia recuerda: "Nunca quise así antes de él y nunca más volví a querer de esa manera. Él se llevó, con su muerte, mi amor. Yo estudiaba Derecho en Santiago, él tenía una lechería en el sur con un socio. Llevábamos tres años juntos, ya estábamos con ilusión, ese anillito que precede al compromiso definitivo. Mi padre me había venido a ver y, ese día, fuimos a tomar té al Crillón. Mientras nos atendían, me pasó el diario -él tampoco sabía-, lo abro y veo la noticia: 'Joven baleado en Osorno'. Le metieron cuatro balas, falleció instantáneamente. El asesino era un extrabajador suyo. Ese día se me apagó una parte de la alegría. Fue muy brutal".

Ha colaborado con diversas publicaciones, particularmente con la revista Paula, de la que fue jefa de redacción y crítica literaria. Ha sido también conductora en algunos programas televisivos de arte para el canal 9 de la Universidad de Chile y panelista en el programa Carretera Cultural de la radio Chilena

Fue directora de la Sociedad de Escritores de Chile y de su revista, Alerce.

Miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, el 25 de mayo de 1992 pasó a ocupar el 4° sillón. Su discurso de incorporación se titulaba Señales de una Poesía Mestiza en el Paralelo 40° Sur.

Desde que murió su padre, en 1970, vive en la misma casa del barrio de Providencia, en Santiago.

Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas, particularmente al alemán y al inglés. Ha sido nominada cuatro veces al Premio Nacional de Literatura.




Esta Es La Casa 
Quien quiera saber lo que acontece
a las lluvias en marcha sobre la tierra,
véngase a vivir sobre mi techo, entre los
signos y presagios.
Saint-John Perse.

Esta es la casa
aquí la tienes con la puerta abierta
Aquí vivo
conjurada por la noche de campo
y los mugidos de las vacas
que van a parir a la salida del invierno.
Entra en las piezas de sentimiento antiguo
con manzanas reinetas
y cueros claveteados en el piso.
Esta es la casa para ser como somos,
para contar las velas de cumpleaños
y las otras también,
para colgar la ropa y la tristeza
que jamás entregaremos a la luz.
Este es el clima, niebla y borrasca,
sol partido entre los hielos
pero encima de todo:
un evangelio duro
una pasión sin vuelta
una carta de agua para la eternidad.
Esta es la zona: Km. 14, Santa Amelia,
virando hacia el oeste,
con todas las jugadas de la vida
y todas las jugadas de la muerte.
Esta es la casa raspada por los vientos
donde culebreaban los inviernos
de pared a pared
de hijo a hijo
cuando nos aliviábamos con ladrillos caldeados
para aprender las sagradas escrituras
que la profesora de la Escuela Catorce
sacaba de un armario
o de los dibujos de un pañuelo.
Esta es la fibra fiel de la madera
donde calladamente me criaron
entre colonos y mujeres
que regresaron a su greda.
Aquí vivo con la puerta abierta
y este amor
que no sirve para canciones ni para libros,
con mi alianza sin ruido a Santa Amelia
donde puedes hallarme a toda hora
entre las herramientas y la tierra




Ropa limpia
Un día
uno sale a encontrar la muerte,
sin equipaje,
sin muda para la otra semana
con la única camiseta blanca 
que quedaba 
del tiempo de colegio.
Un día 
uno se apura como malo de la cabeza,
como si tuviera que llegar 
a todos los trenes 
y saludar a medio mundo.
Un día 
uno no sabe quién diablos 
tendrá suficiente amor entre las manos 
para arreglarle
esos asuntos particulares 
que siempre quedan flotando 
después de la catástrofe, 
o quién diablos
va a cerrarle los cajones del velador 
con las fotografías secretas 
de esa edad 
en que la musculatura orgullosa y dorada 
era toda la potencia con que contábamos 
para vivir. 
Un día 
uno no vuelve más 
por ropa limpia.




Situaciones 
Con cierta gente, 
uno se siente incómodo 
como cuando tiene arena en el espinazo 
o un clavo en la bota 
y busca la puerta de salida con urgencia. 
Con otra gente, 
uno estira las piernas -se afloja- 
enciende un cigarrillo 
lee un verso 
se agarra de las mechas por ideas políticas, 
habla del hijo que se engendró una vez 
entre girasoles, 
recibe un puñete de frente, 
lo devuelve, 
come pan 
y duerme en la misma pieza. 

Por suerte 
ésta última es la mayoría. 
Todo es cuestión de encontrarse.



 En ocasión de la muerte de Matilde Ladrón de Guevara  : 
 Delia Domínguez señaló que el legado de Matilde Ladrón de Guevara permanecerá de generación en generación, más allá de la pena que ahora embarga al ambiente literario por la muerte de la escritora, a los 99 años de edad.
"Valoro su tenacidad y su valentía para escribir de lo que ella pensaba, porque muchas veces se le combatió porque era cómo muy personal", indicó a Cooperativa.


"Ella demostraba su postura y no le importaba enfrentar críticas y sobre todo una cosa grandiosa, escribió ese libro 'Gabriela Mistral, Rebelde magnifica' porque ella tuvo intercambio de correspondencia con Mistral, se conocieron y yo le admiro ese libro, porque a mí la Matilde Ladrón de Guevara me abrió el mundo mistraliano y eso no termino de agradecérselo", agregó.

De igual forma destacó la tenacidad de su lucha por la liberación de su hija y sus esfuerzos de los derechos de la mujer en Chile. Al respecto, señaló que "los seres como Matilde no se van de la Tierra, se quedan rondando entre nosotros y ella amén de ser una escritora de vanguardia, avanzada para su tiempo, fue una gran defensora de los derechos de la mujer".

"Además que le tocó vivir tanta tragedia familiar y tuvo que poner a prueba su resistencia de chilena. Puso el alma en los huesos cuando la hija cayó su hija presa en Lima por el asunto de Sendero Luminoso", indicó.





El clavo de olor de Delia Domínguez o ¿quién es humilde aquí?


Antonieta Rodríguez París

Profesora de Literatura
Universidad San Sebastián
Puerto Montt- Chile





Resumen: Aproximación a la obra Clavo de olor, de la poeta Delia Domínguez, un referente ineludible en la poesía chilena contemporánea, así lo demuestra su inclusión en las más importantes y rigurosas antologías. Las traducciones de sus libros al inglés y al alemán, así como de alguno de sus textos poéticos al francés y las distinciones internacionales como el Premio Felipe Herrera y el Walt Whitman.




Este es el nuevo libro de Delia Domínguez, con prólogo de Isabel Allende a la que conoce de muchos años. Ambas trabajaron juntas en la redacción de la revista PAULA antes de 1973 y el prólogo es un retrato que hace la novelista de la poeta. “Delia es entendida en papas, en horarios de pájaros, en miel de abejas, ve debajo del agua como los salmones. Vive en un caserón de 103 años, hecho de maderas firmes: laurel, coigüe, roble pellín, un árbol noble como ella” [1] y agrega “Delia habla y respira en verso. A veces la sacudo, porque no aterriza en lo práctico”. [2]

Así es Delia, poeta de nuestra región de Los Lagos, candidata más de una vez más al Premio Nacional de Literatura. El libro publicado por Random House Mondadori en Barcelona, en julio del año 2004, con una portada sugerente acaba de llegar a mis manos, huele a tinta fresca y a especias como el clavo de olor y otras que adornan la portada. Comienza con un epígrafe de Walt Whitman y termina con una cita de Las Confesiones de San Agustín, que ya había aparecido en ”La Gallina Castellana”.

Ambas citas y otras que aparecen en el libro tienen que ver con el momento poético actual de Delia, en plena madurez de su lírica que no ha perdido por eso la frescura juvenil de los versos escritos a los 20 años en los bosques del sur de Chile. Ni la rebeldía del “Contracanto”.

Los clavos de olor se transforman, en los poemas, en los clavos de Cristo y en los dolores humanos que a todos nos clavan y nos hieren con esos martillazos que ninguno de nosotros está preparado para recibir, como la muerte de un ser querido. El expediente del recuerdo de su madre muerta tan joven se abre cuando deja la carrera de leyes para dedicarse a escribir y el motivo lírico de la muerte será esencial en todos sus libros y por supuesto en “Clavo de olor” en el texto titulado “Salgo a penar por las colinas”.

Delia reza pero no es mística, sino mujer del campo que ruega por otras mujeres y por ella misma cuajada de frío y acompañada por el amor animal de las cachorras, esas perras huachas que llegan a su casa y que ella recoge y cuida, porque su amor por los animales es incondicional. No pierde, sin embargo, esa sutil ironía que aparece en sus otros libros y que retoma aquí con poemas como “Responso Bailable” y otros.

El elegir el nombre para un libro tiene que ver con la motivación biográfica y la sociocultural, de la poeta, en una síntesis mutuamente iluminadora. El clavo de olor, es originario de las islas Molucas, conquistadas por los portugueses en 1524 y fueron ellos los que extendieron las especies como éste por Europa, de allí pasaron a América y conocida los yerbateros se usa en los campos hasta el día de hoy como estimulante estomacal e intestinal. Tiene propiedades analgésicas locales, por lo que se utiliza, bien en esencia o entero, para los dolores de muelas. [3] Por supuesto que el uso culinario es también conocido y usado tanto en platos dulces como salados. En Alemania se preparan panes especiados con cierta cantidad de clavo. [4]

No me cabe duda que el clavo de olor que además perfuma armarios y habitaciones estuvo presente en la infancia de nuestra escritora y que lo sigue estando en su añosa casa ubicada en los verdes campos de Osorno. El clavo de olor con sus poderes terapéuticos creo que ha permitido una asunción serena de los vaivenes del tiempo, en ese viaje por la vida que ha hecho Delia. No ha sido fácil para ella enfrentar los dolores de la orfandad a temprana edad, su madre muerta cuando tenía apenas 4 años, luego el encierro en un internado de monjas alemanas con una dureza incomprensible para la pequeña lectora de “EL PENECA” [5] y precoz escritora de poemas que ganaban premios.

“Nací de avenas huachas de sangres
idas y venidas
entre las costas del Báltico [6] y la
Butahuillimapu [7]
del paralelo 40 sur.” [8]

El corpus general de la poesía de Delia Domínguez es el sur de Chile, en los alrededores del paralelo 40º Sur. La comunicación confidencial con su paisaje sureño es tan personal y propio, como novedoso y valiente, aunque se remita al viejo tópico del “desprecio de corte y alabanza de aldea” que se nota en este libro tanto como en los anteriores. Las barreras culturales entre latitudes son un contrasentido a la hora de poetizar por eso la poesía de nuestra escritora se lee y se siente igual en el paralelo 40º Sur como en el paralelo 40º Norte, que atraviesa España, país donde se publicó el libro que comentamos.

El entramado interno y el andiamaje hábil del verso libre, las disposiciones gráficas de las páginas y de las imágenes poéticas singulares configuran a este CLAVO DE OLOR, como una obra bien temperada. Un ejemplo para las poetas y los poetas jóvenes chilenos que se atoran de imágenes surgidas de otros libros, de lugares comunes y variadas retóricas y no de la vida como decía Gabriela Mistral. Un ejemplo es el poema “Lápiz de leche”, del cual ya citamos un fragmento más arriba.

Otro podría ser el titulado “Retrato de Mujer” que comienza con este impactante imagen:

“Estaba
más triste que la tierra encima de un muerto”

En sus poemas podemos encontrar la metáfora justa, ni extravagante ni estrambótica, no cerebral sino espontánea porque le sale del corazón,

Es una poeta conocedora de territorios varios, externos como el paisaje campesino del sur del mundo, o de las capitales europeas o americanas urbanas y culturalmente sólidas, e internos como son los sentimientos y las emociones propias o ajenas. Ambos se aprecian en el poema “Mentadas americanas”

Esta Delia Domínguez de clara prosapia campesina, mantiene el orgullo casero del más puro bosque osornino y un sentido de humor agudo e inquieto, que la acompañó en los colegios secundarios donde estudió y que la sigue hasta hoy en poemas como “Responso bailable”. Sin embargo su ironía nunca llega a ser nihilismo sino una profunda melancolía.

Tal como Wistawa Szymborska, la poetisa polaca Premio Nobel de Literatura, en Delia Domínguez el sentido del humor constituye una categoría particular y podríamos añadir con las palabras de Matgorzata Baranowska que: “Su sentido del humor es el resultado de la combinación de una paradoja filosófica muy refinada y de un lenguaje inusualmente sencillo en el que abundan expresiones de lo más corriente” [9].

Del mismo modo la sutil ironía hace que los poemas de Delia, como REQUIEM PORQUE MURIO LA RITA, tengan múltiples niveles de significación. La Rita es una pobladora osornina a quien Delia convirtió en personaje poético en el poema ORA PRO NOBIS, de su libro “La gallina castellana". La anécdota es que la Rita irrumpe en la Misa del domingo de la iglesia católica de Osorno gritando.

“yo soy humilde y tú....¿eres humilde?
¿quién es humilde aquí?

El grito de la loca del pueblo y el poema que lo recoge son tan potentes que dejan a los lectores sobrecogidos y mudos como los asistentes a la misa.

Frente a esta pregunta, pocos son en Chile hoy los que podrían contestar algo.

En el poema con posdata “Requiem porque murió la Rita”. Delia retoma la tremenda pregunta y deja otra vez a los lectores mudos, mostrando al mundo, “a través del prisma de la sorpresa metafísica”, la misma que según un crítico literario polaco “forma la base de la reflexión filosófica sobre la existencia”. [10]

Y más aún, en este singular poema, no he leído ningún otro con posdata en la literatura chilena Delia escribe:

“Rita, por favor no descanses en paz. Sigue preguntando desde arriba, ¿quién es humilde aquí?... a lo mejor, algunos duros podrían responderte, entonces pasarías de loca a milagrera. ¿Qué te parece Rita Corales? No descanses, aunque sea en homenaje al circo” [11]

No hay que olvidar que en Chile, el Sr. Corales es el presentador oficial en todos los circos.

Cualquiera que piense que los poemas de Delia son sencillos, no la ha leído bien, porque en ellos hace preguntas embarazosas, porque reflejan el mundo en que estamos viviendo aquí y ahora en un país lleno de soberbia y la soberbia, sino me equivoco es el mayor y el peor de los pecados según “La divina comedia” del Dante. Creo que la soberbia conduce a la prepotencia y ésta provoca los abusos de poder.

Delia como la gran Szymborska es también poeta de la conciencia del ser. Como ella “relee el mundo, la realidad de todo lo que rodea al ser humano, también la vida corriente. En su poesía practica la relectura creativa del universo” [12]

El humus del yo poético establece un ámbito de referencias que aluden a sus lecturas, Walt Whitman, en el epígrafe del libro, a Gabriela Mistral en un poema, Pablo Neruda en otro. Emily Dickinson, Enrique Lihn, Brecht, Sor Juana Inés de la Cruz, García Márquez, Marguerite Yuorcenar, Langston Hugues, Vicente Huidobro, Octavio Paz, San Agustín, la Biblia y sin duda a Wistawa Szymborska con quien tiene notables similitudes como ya hemos anotado; pero se nutre en la clave tangible de la realidad , como el graznido del caiquén en la noche, en el siquiátrico de Santiago, en la inscripción en el Registro Civil, en los pantanos del sur, en los volcanes, en los molinos de agua, en las perras huachas, en la florista de la esquina, en la pantalla del computador.

De todos los poetas que hemos nombrado debemos destacar a los dos chilenos ganadores del Premio Nobel, cuya influencia en la poesía de Delia, está presente en este libro, el clavo de olor aparece poetizado por Gabriela Mistral en su libro de versos TERNURA, en el poema “Ronda de los aromas”:

La menta va al casorio
del brazo del cedrón
y atrapa la vainilla
al clavito de olor” [13]

El poema de la Mistral está dedicado a los niños y por eso tiene un ritmo y un tono juguetón propio de la poesía infantil, que Delia transforma en un ritmo serio como ya hemos anotado más arriba.

La relación con Pablo Neruda no es sólo estética, sino de amistad, de la cercanía que se da entre el maestro y el aprendiz, Delia fue la ahijada poética de Pablo y él escribió en el prólogo del libro “El sol mira para atrás “:

“Mi amiga silvestre, criada entre los avellanos y los helechos antárticos domina la relación humana con la ternura que adquirió aprendiendo y defendiéndose de la soledad.

Yo quiero mucho a Delia Domínguez, y quiero que la quieran, que la deseen, que se alimenten de las sustancias infinitamente fragantes que nos trae desde tan lejos. ¿No es ése el destino del pan y de la poesía? “ [14]

Un clavo de honor para Pablo Neruda es el homenaje al poeta que la apadrinó, con el poema, “Neruda sin mesa de tres patas” que estaba inédito desde hacía mucho tiempo y que cierra el libro como un homenaje a su mentor literario.

La fuerza del amor por encima de las amenazas de la soledad, se percibe en todo el libro, pero como anota la Dra. Ana María Cuneo, en un estudio sobre la poesía de Delia:

“En el ámbito del sentido se abre un especio nuevo, espacio que no es el del transcurso de la angustia a la esperanza, sino al temor, la incertidumbre y a una cierta desesperanza” [15] Hay una contabilidad doliente del tiempo roto de los sueños, no sólo de los personales sino también los colectivos, conmueve hasta la médula cuando la voz de la poeta, se atreve a numerarse como estamos numerados todos en este mundo del siglo XXI, como si ya no tuviéramos nombres. Como si ya el bautizo no valiera nada. Como si lo sagrado ya no nos protegiera.

“Yo la 3.039.331-0, inscrita en el Civil
no sé si a tiempo o a destiempo,...”

escribe en el poema que lleva por título ese número y lo termina así:

“Entonces ¿quién será la 3.039.331-0?” [16]

Esta es una poesía para acallar las guerras vanas en el corazón del ser humano. la escritora desde la perspectiva de sus 70 años , de su experiencia de vida, hace un repaso biográfico, religioso y sentimental, en una línea introspectiva poco complaciente, con una percepción aguda del paso del tiempo que la hace afirmarse en su identidad a través de los números de su R.U.T. como ya hemos anotado más arriba.

No hay esgrima verbal en este libro, Delia sigue su estilo, pasa por el camino de la ironía como lo ha hecho desde “Contracanto” y por el tamiz de la reflexión en un texto liviano y profundo a la vez.

Clavo de olor es un poemario orquestado como una sonata, en la que se percibe la voluntad de enraizar el canto en la experiencia personal consigo misma y con los demás. Elevando desde ahí la voz estética.

“La poesía es un alivio para cualquier estado carencial que podamos sufrir o que pueda sufrir alguien verdaderamente sensitivo” escribió la poeta española contemporánea Angela Vallvey.

No hay duda que este libro produce en quien lo lee el mismo alivio que la curiosa especie llamada “clavo de olor“ produce cuando se aplica a lugar adolorido, pero también invita a meditar sobre la vida y la muerte, sobre el amor y la soledad, sobre el paisaje del sur de bosques y lluvias, sobre el mundo actual, sobre su amigo el pintor chileno Claudio Bravo, exiliado por propia voluntad en Tánger, y que fuera el ilustrador de las portadas de dos de los libros de Delia, sobre los trenes de carga que todavía pasan por la vieja estación de Osorno, la ciudad donde ella nació.

Delia Domínguez es un referente ineludible en la poesía chilena contemporánea, así lo demuestra su inclusión en las más importantes y rigurosas antologías. Las traducciones de sus libros al inglés y al alemán, así como de alguno de sus textos poéticos al francés y las distinciones internacionales como el Premio Felipe Herrera y el Walt Whitman.

En su poesía se reconoce un territorio inconfundible: “el lárico” es decir ese territorio casi mítico del sur de Chile, el mismo de los trenes de Pablo Neruda, su mentor poético, como ya hemos anotado. Delia no desmiente su estirpe nerudiana, su clavo de honor al poeta lo confirma, pero su enérgica voluntad femenina la acerca más a la Mistral y al mismo tiempo la separa de ella, cuando se acerca a Nicanor Parra, con ironía sutil y unos versos casi prosaicos en algunas ocasiones. No ha sido fácil para ningún poeta chileno sacudirse de la enorme influencia de los cuatro grandes poetas nacionales del siglo XX, Huidobro, la Mistral, Neruda y Parra. Sin embargo Delia Domínguez lo logra al igual que Gonzalo Rojas, Jorge Teiller y Enrique Lihn.

Delia guarda las claves de la tradición y las maneja para abrir ese universo poético que le es tan propio y que la hace ser tan universal como la Emily Dickinson. Tal como ella, escribe desde su casa campesina en Tacamó a 14 Km de Osorno, en el sur de Chile.

Notas.

[1] Prólogo a Clavo de olor de Delia Domínguez.
[2] Op. cit. pág. ss.
[3) Enciclopedia Universal Micronet.1997
[4) Op. Cit.
[5) Revista chilena para niños fundada en 1907, duró hasta la década del 60.
[6 Alude a Alemania de donde llegaron sus abuelos
[7) En mapudungún, idioma de los mapuches, grandes tierras de sur
[8) Alude a las tierras de Osorno ubicadas al sur de esa latitud
    Delia Domínguez “Clavo de olor” pág.48
[9) Estudio Introductorio a “El gran número. Principio y Fin” de W. Szymborska
[10] Op. Cit.
[11] Delia Domínguez “Clavo de olor” pág.24
[12] Op.cit. en Nº 9
[13] Gabriela Mistral
[14] Prólogo a “El sol mira para atrás” de Delia Domínguez
[15] Dra. Ana María Cuneo. Revista Chilena de Literatura Nº64
[16] Delia Domínguez “Clavo de olor”



http://www.poesias.cl/reportaje_delia_dominguez.htm
http://www.bibliotecanacionaldigital.cl/bnd/628/w3-propertyvalue-448483.html
https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero37/deliadom.html
http://www.cooperativa.cl/noticias/cultura/literatura/delia-dominguez-recordo-la-pluma-vanguardista-de-matilde-ladron-de-guevara/2009-08-24/150215.html
https://www.ecured.cu/Delia_Dom%C3%ADnguez
http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-98812.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Delia_Dom%C3%ADnguez
https://literaturachilena.wikispaces.com/Delia+Dom%C3%ADnguez
https://www.poemas-del-alma.com/delia-dominguez.htm

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