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martes, 20 de junio de 2023

Martha Lucía Calvache Velasco, la dama de los volcanes


Marta Lucia es Geóloga de la Universidad Nacional de Colombia, con especialización en Geotermia de la Universidad de Auckland, Nueva Zelandia, posee una Maestría de la Universidad Estatal de Luisiana y un Doctorado en la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos.

Actualmente es la directora de Geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano-SGC y ha trabajado en diferentes cargos de responsabilidad en esta institución por más de 30 años apoyando al Gobierno Nacional mediante la investigación y el análisis de fenómenos geológicos generadores de amenazas para el territorio nacional y sus comunidades, así como la generación de metodologías de evaluación de amenazas.

Inició su carrera profesional como geóloga de la División del Geotermia en la Central Hidroeléctrica de Caldas S.A (CHEC) y durante la crisis generada por la reactivación del Volcán Nevado del Ruiz en 1985 apoyó el Comité de Estudios Vulcanológicos de la Sociedad Caldense y en 1986 se unió al Servicio Geológico Colombiano. Desde ese momento ha trabajado en volcanes Colombianos con un equipo de trabajo multidisciplinario, generando conocimiento para que las autoridades y la comunidad conozcan el territorio en el cual habitan y las amenazas que los puedan afectar.

En la Dirección de Geoamenazas del SGC se encuentran los tres Observatorios Vulcanológicos y Sismológicos del país, la Red Sismológica Nacional de Colombia, la Red Nacional de Acelerógrafos, la red de estaciones GNSS – Geored, los proyectos de evaluación de amenazas de origen geológico, principalmente sísmica, volcánica y por movimientos en masa, así como la implementación de la Estrategia Social del Conocimiento Geocientífico del Servicio Geológico Colombiano, medida que busca llevar la ciencia un nivel funcional y de utilidad para la toma de decisiones relacionada con la protección de vidas y bienes



En 1985 nadie le prestaba atención a Martha Lucía Calvache y a “la manada de locos” que decidieron estudiar el potencial destructivo del Nevado del Ruiz. Eran geólogos que acababan de recibir 500 horas de instrucción de expertos de las escuelas italianas de Nápoles y Pizza. Habían entendido que el origen y el futuro de la especie humana están marcados por los volcanes. Inspirados en Pablo Neruda, decidieron vivir en las cimas de los Andes tras el rastro de “los estremecimientos del planeta... en las más lejanas y apartadas soledades de este mundo”. Subían una y otra vez al cráter Arenas para hacer monitoreos rudimentarios. Un mes antes de que hiciera erupción y una avalancha sepultara a los 23 mil habitantes de Armero, habían elaborado el primer mapa de riesgo, al que nadie le prestó atención a pesar de que llegó hasta el Congreso Nacional.

Ella trabajaba con la Central Hidroeléctrica de Caldas y, una vez fue testigo de la magnitud de la tragedia, hizo su tesis sobre el Ruiz y dedicó su carrera a estudiar “las montañas de fuego” para prevenir este tipo de desastres. Pronto encontró en el norteamericano Stanley Williams a su mejor aliado. Este profesor de la Universidad de Arizona es uno de los PhD. en volcanes más reconocidos del mundo. Martha Calvache se doctoró junto a él en Estados Unidos y ambos estaban en el cráter del Galeras en 1993 cuando hizo explosión y mató a nueve de sus compañeros. Williams sufrió graves heridas y la colombiana, ilesa, ayudó a rescatarlo, como el científico lo narra en su libro Surviving Galeras, un best-seller en Norteamérica y Europa. Discovery Channel ha presentado dos documentales sobre este hombre.

Ahora a esta nariñense, nacida en tierra de volcanes y posdoctorada en volcanes japoneses, como el Fuji, hay que prestarle mucha atención: es la subdirectora de Amenaza Geológica del Ingeominas y su trabajo tiene tal importancia que durante este año el ministro del Interior, Carlos Holguín Sardi, se ha reunido con ella más veces que con muchos políticos. La razón: los volcanes de Colombia están en una etapa de reactivación intensa. El primer aviso lo dio el Galeras, en Pasto, en 2004, y este año las emergencias se han sucedido una tras otra.

El 18 de enero la geóloga y el ministro presidieron un consejo de seguridad en la capital de Nariño ante una inminente erupción que los llevó a declarar la alerta máxima. El 21 de enero la reunión fue en el Ministerio del Interior y se concentró en el caso del volcán Machín, “uno de los de mayor potencialidad de daño en Colombia”. Después de 800 años puede explotar de nuevo en cualquier momento y afectar zonas de los departamentos de Tolima, Quindío, Valle y Cundinamarca, donde habita un millón de personas. Esta semana el que prendió las alarmas fue el Nevado del Huila, que ya el 19 de febrero del año pasado había explotado.


¿Qué pasa? Campesinos como Doris Parra, de la vereda El Barrancón, en inmediaciones del Galeras, dicen que “cuando la montaña brama es que mi Dios nos manda señales”. La respuesta científica está en los estudios de Ingeominas: “Colombia es una zona de muy alta complejidad tectónica, en donde las placas de Nazca, Suramericana y del Caribe se friccionan”.

En su oficina repleta de mapas y sismogramas, Martha Calvache explica que “las cordilleras colombianas son muy jóvenes en millones de años, comparadas con otras que ya dejaron de crecer y ahora disminuyen en tamaño, como los Apalaches en Estados Unidos, o con zonas volcánicas de Brasil y Canadá que ya desaparecieron”. Su tono pedagógico transmite serenidad, como lo reseñó la semana pasada Manuel Jota Escobar, en el El Enjambre, el periódico que circula en la región de Páez, Cauca, con el único fin de concientizar a los habitantes de las faldas del Nevado del Huila sobre el riesgo de vivir junto a un volcán. “Vino la doctora con esa calma y esa sencillez de vocabulario propias de las personas que tienen la experiencia y el suficiente conocimiento de causa, y nos dijo que esos volcanes no se quedan dormidos 500 años para luego despertarse y tirarse dos vientecitos, que deberíamos esperar cosas mayores”.

Ese es el trabajo de la subdirectora de Amenaza Geológica y de un equipo de 30 personas del Instituto Colombiano de Geología y Minería que, desde los observatorios de Manizales, Cali y Pasto, viven pendientes de los 38 volcanes que hay en el país, la mitad “vivitos y coleando”.

Un día la emergencia es en Pasto y las fuerzas se concentran allí: Martha Calvache, quien fue directora de ese observatorio, se prepara para hacer un sobrevuelo, con el apoyo de la Fuerza Aérea, para ver cómo amanecieron sus hijos. Empieza a llamar cada cráter por su nombre, a tomar notas y fotos. “Besolima, normal; Chavas, normal; Deformes, no se alcanza a ver; Joyería, normal; Portillas, normal; Calvache (bautizado en su honor), normal; El Pinta, ¡El Pinta se derrumbó!”.

En tierra su equipo, formado en escuelas de vulcanología de Costa Rica, Alemania, Estados Unidos y Japón, toma muestras de gases, rocas, azufre. También mide si la montaña se está inflando con la ayuda de inclinómetros y le hace mantenimiento a las estaciones de monitoreo satelital que rodean los volcanes; limpia los paneles solares, revisa baterías y antenas y da salticos sobre los sismógrafos enterrados para comprobar que captan desde el más leve tremor hasta un terremoto en Japón. Todo es reportado al observatorio para enriquecer las bases de datos.

Hoy cuenta con tecnología digital de última generación. “Tuvo que pasar lo de Armero y el terremoto de Popayán para que el país entendiera la importancia de nuestro trabajo”. Sin embargo, se cura en salud y sigue usando los sismógrafos analógicos. Cada cinco minutos suena un reloj cu-cú. Es el aviso para que alguno de los ocho funcionarios ajuste un centímetro la aguja que registra sobre papel ahumado los movimientos incesantes del Galeras. Sólo hay sobresaltos cuando aparecen los “tornillos” o reportes gráficos de sismos provenientes de alguna de las ocho estaciones de vigilancia. Luego mira por la ventana hacia el volcán que amenaza a 500 mil personas que viven en su entorno, “porque es mejor estar sobreseguros”. Al día siguiente el “acelere” es por el del Huila y la rutina se repite con precisión.

Parece mecánico, pero la respiración de cada volcán es distinta. “Unos duermen plácidos, otros roncan”. Es en esas etapas donde Martha y su equipo se aventuran hacia los cráteres, porque las mejores muestras de estudio son las de “las gargantas de las montañas”, como las llamaba Neruda. Recurren a pruebas de carbono 14 para reconstruir la historia hasta 20 mil años atrás.



Stanley Williams dice que de los 300 gurús de la vulcanología en el mundo, muy pocos se arriesgan a trabajar parados sobre un cráter humeante, menos después de que junto a él murieran en el Galeras el ruso Igor Menyailov, el inglés Geoff Brown y los colombianos Néstor García, Fernando Cuenca, José Arles Zapata, Efraín Guerrero, Alexánder Guerrero y Henry Vásquez. Williams perdió una pierna y aun así regresó a Urcunina, “montaña de fuego” en quechua.

A Martha Calvache y al norteamericano los invitan a todos los congresos y a todos los volcanes del mundo. Ella puede ser la mujer que ha estado parada sobre más monstruos activos: el Vesubio, el Estrómboli y el Etna, en Italia; el monte Santa Helena y Hawai, en Norteamérica; el Pacaya, en Guatemala, etc.. Ella, quien durante 25 años ha mantenido el bajo perfil, dice que “es un poquito exagerado” lo que se cuenta sobre su vida.

A la colombiana lo que le preocupa es que cada día más colombianos se interesen por los volcanes, “porque el futuro, la planeación y el desarrollo de un país andino como el nuestro debe partir de este conocimiento”. La gente olvida que de las montañas, de los glaciares y de las profundidades de los volcanes provienen recursos básicos como el agua para sobrevivir.

Eso ya lo entendió el Gobierno y, a través de la subdirección de Recursos del Subsuelo de Ingeominas, estudia el potencial mineral de estas regiones con influencia en la mitad del territorio nacional. “Por poder difundir esto, por mi profesión, es que me considero muy afortunada; dediqué mi vida a los volcanes y, después de haber vivido situaciones tan difíciles como la del Galeras, puedo decir que el poder de la naturaleza es inmenso, infinito, que a veces somos muy pretenciosos creyendo que con el conocimiento que tenemos podemos controlar todo, cuando lo único que podemos hacer es prevenir”.

Se siente orgullosa de lo que se ha avanzado desde el desastre del Ruiz. Se fortaleció el Ingeominas, se creó el Sistema Nacional de Prevención de Desastres, se especializaron los sistemas de monitoreo, se trabaja en concientizar desde al Presidente de la República hasta labriegos como Doris Parra, quien insiste en que el Galeras “sólo nos bota cenicita”. Sin embargo, admite que falta mucha educación y obras sismorresistentes para asegurar que los colombianos están a salvo de sus volcanes.

¿Y el riesgo que asume ella? No hay tiempo para más explicaciones, Martha Calvache está de paso en Bogotá, debe ocuparse de un posible desastre en Soacha y de una de las reuniones con la Comisión Colombiana del Océano –porque también le toca estar atenta a la amenaza de un tsunami que puede arrasar a Tumaco– antes de volver al Nevado del Huila, para actualizar los datos y revisar una vez más los planes de contingencia.

Ir y venir de los volcanes, como si el magma los atrajera como un imán. La escritora norteamericana Susan Sontag intentó comprenderlos para su novela El amante del volcán, y concluyó que “se sienten más seguros en el ascenso a la montaña hirviente que en ningún otro lugar. La montaña les procura una experiencia distinta a cualquier otra”. Vivir sobre los candentes “estratos de la historia”.


TESTIMONIOS


Stanley Williams ha recorrido los cinco continentes, siempre estudiando el comportamiento de los volcanes. Pero fue en 1993, en el cráter del volcán Galeras, cuando sobrevivió a una lluvia de rocas incandescentes. Lo rescataron Martha Calvache y la científica estadounidense, Patty Mothes. Su experiencia la narra en el libro ‘Surviving Galeras’, publicado en 2001 y en el que insiste en que no estaría vivo si no fuera por la valentía de su alumna y amiga Martha Calvache. Desde la Universidad de Arizona, donde es profesor, le dijo a El Espectador que sólo tiene para la colombiana “agradecimiento y admiración”.



Victoria Bruce una geóloga norteamericana que se interesó por las erupciones del Nevado del Ruiz y el volcán Galeras. Así conoció a Stanley Williams y a Martha Calvache. Reconstruyó las dos historias en este libro de la prestigiosa editorial HarperCollins. Ha hecho documentales sobre Colombia y otras colombianas como Íngrid Betancourt para la BBC y National Geographic. Consultada sobre la vulcanóloga colombiana, dice que después de investigar su vida, le quedó claro que se trata de “una heroína fabulosa”, no sólo por haber rescatado a Williams, sino por lo que hace para evitar que se repita la tragedia de Armero.

 Para escuchar a Martha traemos este audio :




https://site.caldas.gov.co/noticias-gobernacion/12459-gobierno-de-caldas-homenajeo-a-la-geologa-martha-lucia-calvache-por-su-aporte-a-la-geociencia-entre-otras-areas-durante-37-anos-de-labores
https://ficmec.es/la-geologa-colombiana-marta-lucia-calvache-estara-la-cuarta-edicion-vulcanalia/
http://www.elespectador.com/impreso/cuadernilloa/nacional/articuloimpreso-dama-de-los-volcanes
http://revistaelcrisol.com/?p=28439

http://www.eldiario.ec/noticias-manabi-ecuador/347627-descubren-un-volcan-potencialmente-peligroso-en-departamento-de-colombia/

http://scienti1.colciencias.gov.co:8081/cvlac/visualizador/generarCurriculoCv.do?cod_rh=0000199826
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miércoles, 10 de abril de 2019

Anna Hietanen geóloga finlandesa



Anna Martta Hietanen-Makela ( 10 de abril de 1909 Isokyrö - 10 de diciembre de 1994 , California, EE. UU. )  fue una geóloga finlandesa que creó la mayor parte de su carrera en los Estados Unidos.
Anna Hietanen hizo la mayor parte de su trabajo en los Estados Unidos, donde se mudó en la década de 1940. Es por eso que su nombre es principalmente familiar entre la generación más antigua de geólogos finlandeses.

La joven talentosa de Isokyrö estudió en la Universidad de Helsinki y se especializó en física, terminando su maestría. Se graduó en 1933, después de lo cual pasó a geología y mineralogía. En este campo, ella podría combinar la investigación científica con actividades enérgicas al aire libre. Desde su casa en Orismala, ella podía viajar 30 kilómetros en su bicicleta para hacer trabajos de campo en Simpsiö, Lapua.

Anna Hietanen publicó su disertación sobre la petrología de las cuarcitas finlandesas.en 1938. Su profesora, la famosa geóloga finlandesa Pentti Eskola, describió cómo Hietanen se resistió a lo largo de la ocurrencia de la cuarcita finlandesa dispersa "desde Tytärsaari a Enontekiö y desde Kälviä a Koli" [desde el extremo sur al extremo norte, y de oeste a este] . Después de que terminó su disertación, Hietanen fue a los Estados Unidos en 1938-40 con un estipendio, pero regresó a Finlandia para continuar su estudio sobre la petrología de los distritos de Turku y Kalanti. Se dice que ella fue la única de las pupilas de Eskola que "fielmente se mantuvo en su camino en la petrología metamórfica".

En Finlandia, fue asistente de mineralogía en la Universidad de Helsinki en 1935-46 y docente en petrología en 1942-46. En 1946 se mudó permanentemente a los Estados Unidos, donde se casó con George Makela, un hombre de negocios. Su hija María nació en 1947. Al principio, Anna trabajaba en la Universidad de Stanford, luego en la Universidad de Oregon en Eugene. En 1949 finalmente se empleó en el Servicio Geológico de los Estados Unidos, primero en Washington, DC, pero en 1953 finalmente fue trasladada al oeste, como ella misma deseaba. Fue Jefa de la Unidad de Petrología, Rama de Geoquímica y Petrología en el Servicio Geológico de los Estados Unidos en Menlo Park, California, hasta que se jubiló en 1983.

Hietanen conoció bastante bien las áreas montañosas de los Estados Unidos. Ya durante su beca postdoctoral, ya se había familiarizado con las características estructurales de los apalaches. Durante su estadía en el USGS, mapeó grandes áreas de roca madre en Idaho; solo para fines de la década de 1950, había mapeado un número récord de aproximadamente 2000 millas cuadradas. Hay una anécdota de ese tiempo:

"Una figura legendaria en los círculos geológicos, la doctora Hietanen-Makela también fue objeto de admiración y admiración entre los arqueros y guardabosques de las montañas del norte de Idaho y el norte de California, donde realizó su trabajo de campo geológico. Le gustaba contar la historia de cómo Un grupo de vigas, después de haber limpiado un tramo de rápidos peligrosos en el río Clearwater en Idaho, se felicitaban por la forma en que solo los hombres de verdad podían realizar tal hazaña, solo para doblar una curva en el río y encontrar al Dr. Hietanen. -Makela y una asistente delante de ellos almorzando en una roca. Se detuvieron y todos se echaron a reír ".

Estas áreas montañosas eran en muchas partes realmente áridas y ásperas. Las pendientes podrían tener una pendiente de 1000 metros y la morada más cercana podría estar a 100 kilómetros de distancia. Hietanen continuó su trabajo de campo hasta la vejez porque estaba físicamente en muy buena forma. Ella usó un perro que había entrenado para detectar lugares con roca desnuda. Los resultados de su trabajo incluyeron muchos mapas finos que los geólogos aún usan y consideran altamente.

Entre los resultados de este trabajo de campo increíblemente vasto, también hubo muchas publicaciones científicas notables en las áreas de geología fundamental, petrología, mineralogía y geoquímica. Particularmente, se debe tener en cuenta su artículo sobre "En la serie de facies en varios tipos de metamorfismo" que se publicó en 1967 y que recibió una enorme cantidad de 700 solicitudes de reimpresión.

Anna Hietanen tuvo una larga e interesante vida y carrera, no siempre necesariamente fácil. Era una persona feliz y activa con una gran red internacional de contactos y muchos amigos. También recibió un merecido reconocimiento, por ejemplo, el Premio al Servicio Distinguido otorgado por el Secretario del Interior de los Estados Unidos y la membresía honoraria de la Sociedad Geológica de Finlandia.

http://www.helsinki.fi/akka-info/tiedenaiset/english/hietanen.html

http://www.helsinki.fi/akka-info/tiedenaiset/hietanenbibliografia.html

https://fi.wikipedia.org/wiki/Anna_Hietanen-Makela
https://books.google.es/books?id=15qoAwzjHZIC&pg=SL2-PA85&lpg=SL2-PA85&dq=ANNA+HIETANEN+geologist&source=bl&ots=IwmtOdSG3H&sig=3MzFxEkdIizuDpn0CdqQQMQCFRg&hl=es-419&sa=X&ved=2ahUKEwjks5G-rLreAhWGYlAKHaYaDyEQ6AEwBnoECAAQAQ#v=onepage&q=ANNA%20HIETANEN%20geologist&f=false

https://books.google.es/books?id=iGpXAAAAMAAJ&pg=PP54&lpg=PP54&dq=ANNA+HIETANEN+geologist&source=bl&ots=k1RBivlZoe&sig=AP57wT8bknqLq6xHpe8rZu8A54o&hl=es-419&sa=X&ved=2ahUKEwjks5G-rLreAhWGYlAKHaYaDyEQ6AEwA3oECAgQAQ#v=onepage&q=ANNA%20HIETANEN%20geologist&f=false
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