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domingo, 9 de octubre de 2016

Shirin Ebadi, Nobel de la Paz


Shirin Ebadi (شیرین عبادی en persa) (Hamadán, Irán, 21 de junio de 1947)


Abogada iraní y activista por los derechos humanos. Se graduó en Derecho en la Universidad de Teherán y entre 1975 y 1979 fue presidenta de la Corte de Teherán, además de convertirse en una de las primeras mujeres jueces de Irán. En 2003 recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en la promoción de la democracia y los derechos humanos, convirtiéndose en la primera ciudadana iraní y mujer musulmana en recibir este premio. 

Shirin Ebadi nació en el norte de Irán. Su padre era profesor de Derecho y desde su infancia siempre tuvo un fuerte sentido de la justicia. Fue esto lo que la llevó a elegir como campo de estudio el Derecho y entre 1975 y 1979 fue presidenta de la Corte de Teherán, además de convertirse en una de las primeras mujeres jueces de Irán. “Yo siempre he creído que las leyes deben servir para hacer justicia, y cuando esto falla hay que encontrar los caminos para asegurarse de que esto se cumple”, dice. 

A esta labor ha dedicado parte de su vida. Como abogada, ha defendido a los presos políticos y se ha ocupado de casos controvertidos como la defensa de familias de escritores e intelectuales que fueron asesinados por el régimen de los ayatolás. Fundó la Asociación para el Apoyo a los Derechos de los Niños y Niñas y, junto con un grupo de abogados, ofrece servicios legales gratuitos a los demandados por motivos políticos y a aquéllos que son enviados a prisión por razones ideológicas. “Todas las personas tienen derecho a ser defendidas”, afirma con rotundidad, cuando explica que actualmente está defendiendo a un grupo de personas de la religión bahai. En Irán el castigo que se le da a una persona que cambia de religión es la pena de muerte. También son frecuentes las ejecuciones de menores, las lapidaciones y otros castigos corporales que violan las convenciones internacionales, que el Gobierno de Irán ha suscrito. 

Shirin Ebadi recibió el Premio Nobel de la Paz en 2003 por sus esfuerzos a favor de la democratización y los derechos humanos y por su compromiso a favor de los derechos de las mujeres y los niños. Como mujer iraní y musulmana, es una referencia para las mujeres del mundo islámico en su lucha por la igualdad de derechos. Shirin se define como feminista e islamista, es una mujer independiente que no se ha dejado constreñir por los límites del régimen teocrático iraní. Una mujer que, a pesar de todo lo que hacía, no dudaba en arañar el tiempo para enseñar a sus hijas cómo ser independientes y sobrevivir a la hostilidad del régimen. “Para muchos jóvenes iraníes su futuro ha quedado dentro de las paredes de la cárcel”. 

Este reconocimiento a su labor no ha impedido la represión del régimen. A menudo le llegan cartas anónimas amenazándola, estuvo encarcelada y suspendida para el ejercicio de la abogacía. En diciembre de 2008, la policía iraní cerró su Centro para la Protección de los Derechos Humanos (CPDH), cuando éste se disponía a celebrar el 60º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El CPDH iba a rendir homenaje a Taqui Rahmani, un activista político que pasó 17 años en prisión tras la revolución islámica. Este Centro realiza informes sobre la situación de los derechos humanos en Irán y, dado que la República Islámica no permite la entrada en el país de representantes de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ni de miembros de otras organizaciones independientes, estos informes son especialmente valiosos.
“Ni las amenazas, ni las críticas me van a silenciar, ni van a hacer que abandone Irán”, afirma Shirin Ebadi. “Yo respeto las leyes de Irán y actúo en el marco legal establecido”. Aboga por una nueva interpretación de la ley islámica que esté en armonía con la democracia, la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad religiosa y de expresión. Ella considera que la política debería estar separada de la religión, para que los políticos no utilicen las creencias de las personas para sus fines políticos. Al igual que cualquier otra ideología, la religión está abierta a la interpretación. Es la cultura de una sociedad la que ofrece su propia interpretación de los que la religión debería constituir. Por esto afirma con rotundidad que “el Islam no está en contra de la democracia”. Ebadi se pronuncia contraria a todo tipo de extremismo, tanto en el Islam, como en otras religiones. 

Ebadi es una mujer elegante, de mirada firme y gran confianza en sí misma, que transmite seguridad y esperanza. Ella explica cómo su coraje y fuerza reside en la certeza de saber que su lucha por los derechos humanos es correcta y que es necesario poner todos los esfuerzos por lograr que se reconozcan y respeten. “Cuando me faltan las fuerzas, recuerdo siempre a mis compañeros y amigas que están encarcelados y pienso que no tengo derecho a estar cansada mientras ellos estén privados de su libertad”. Por esto aprovecha todos los instantes de su estancia en Madrid para hablar de su país, de su religión, de los logros alcanzados por el movimiento feminista y estudiantil. Y la infatigable Rimma traduce sus palabras del farsi al castellano con gran destreza, fundida una en la otra, mostrando el gran potencial de las mujeres en Irán para transformar la realidad. Shirin cree en la posibilidad de cambio, pero éste solo vendrá de la sociedad, del propio pueblo iraní. Y ha de ser un cambio pacífico y lento pero firme y duradero. 

Y la literatura también puede contribuir a ese fin. “Lo que me interesa es la forma de luchar, no ganar” y así nos lo cuenta en su novela El despertar de Irán, donde hace un recorrido por sus vivencias y experiencias. Durante siglos las mujeres iraníes han confiado en la palabra para transformar la realidad. Y por esto Shirin sigue escribiendo (“el acto de escribir me conecta con mis sentimientos”) y nos habla con satisfacción de su próximo libro, La jaula de oro. Éste empieza con la frase de un famoso filósofo persa que dice: “Si no puedes hacer algo por erradicar la injusticia, por lo menos hay que darla a conocer”. Y este principio guía el trabajo de Shirin Ebadi desde hace mucho tiempo. De forma infatigable defiende a las personas, sabe aunar, enlazar, tejer redes entre las personas, tender puentes entre las posiciones contrarias, porque sabe que sólo de esta forma la realidad podrá algún día cambiar y se podrá alcanzar la ansiada libertad. Irán y el mundo necesitan mujeres como Shirin Ebadi. Ella es una hermosa flor que obstinada crece en el hormigón duro y gris que es la teocracia iraní.

MANUELA MESA PEINADO


http://mujerdelmediterraneo.heroinas.net/2012/12/shirin-ebadi-nos-habla-sobre-los.html
http://mujerdelmediterraneo.heroinas.net/2011/12/mujeres-prisioneras-politicas-en-iran.html
http://www.1325mujerestejiendolapaz.org/sem_shirin.html

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viernes, 7 de octubre de 2016

Anna Politkovskaya pagó con la muerte su defensa de los derechos humanos

(Nueva York, 30 de agosto de 1958 - Moscú, 7 de octubre de 2006) 

Hija de ucranianos que trabajaban en la sede de Naciones Unidas, tenía la nacionalidad rusa. Se destacó por su actividad a favor de los derechos humanos y por su oposición al conflicto checheno. A pesar de recibir numerosos premios internacionales por su trabajo, murió el 7 de octubre de 2006, el día del cumpleaños de Vladimir Putin, de un tiro en la cabeza en el ascensor de su casa cuando regresaba de hacer la compra. Sus presuntos asesinos fueron detenidos y en febrero de 2009 absueltos *por falta de pruebas. De forma póstuma, su labor fue reconocida con el Premio UNESCO-Guillermo Cano de Libertad de Prensa. 

En el momento de su asesinato trabajaba como corresponsal especial del periódico Novaya Gazeta. Era conocida como “la conciencia moral de Rusia”. De temperamento fuerte y firme ante sus convicciones, era una de las mayores expertas en el conflicto de Chechenia. Fue mediadora en el asalto al teatro Dubrovka de Moscú e intentó hacer lo mismo en la crisis de Beslán, pero fue envenenada por el Servicio Federal de Seguridad (antiguo KGB) cuando se trasladaba hacia allí. 

Su cuarto y penúltimo libro fue La Rusia de Putin. En sus numerosas presentaciones, siempre con un funcionario de la Embajada tomando nota de todas y cada una de sus palabras, afirmó que “en Rusia, hoy en día, hay pocos motivos para ser optimista”. En dicho libro acusaba al servicio secreto ruso de reprimir las libertades sociales civiles para establecer una dictadura al estilo soviético, al mismo tiempo que admitía: “Nosotros somos los responsables de las políticas de Putin ya que la sociedad ha demostrado una apatía sin límites. Sólo respetan al fuerte y devoran al débil”. 

“Para un periodista que trabaja en Rusia no hay ninguna protección garantizada”, afirmaba en uno de sus últimos viajes. “Allí los guardaespaldas no sirven para nada. La única forma de protegerme es que nunca miento y que mi familia me apoya”. 

“En Rusia hay un vacío de información que aleja a la muerte de nuestra ignorancia”, denunciaba en sus últimos meses de vida, “todo lo que nos queda es Internet. El que quiera trabajar como periodista o es servil a Putin o puede pagar su activismo con la muerte, la bala o el veneno”. 

Tras su muerte se publicó un libro que había dejado inédito, Un diario ruso, en donde denunciaba de nuevo las “prácticas corruptas” de Putin y en donde explicaba cómo fue envenenada, tras tomar un té, en el vuelo camino de Beslán en septiembre de 2004 para intervenir en las negociaciones con los terroristas chechenos con la finalidad de liberar a los rehenes secuestrados en la escuela. Pero las fuerzas rusas tomaron el recinto con tal violencia que el resultado fue 370 muertos, entre ellos 171 niños, 200 desaparecidos y cientos de heridos. 

Un tanto desilusionada con el papel jugado por Occidente en el conflicto checheno, ella pensaba que Europa no iba a permitir que la guerra de Chechenia se enquistara, y que apoyaría al movimiento antibélico y democrático, es decir a los sectores más críticos con Putin. Sin embargo, esto no fue así. Anna planteaba que “no se puede decir que el movimiento pacifista en Rusia haya sido aniquilado. Desde el principio fue bastante débil porque no aglutinaba a toda la población. El movimiento que más ha sufrido ha sido el democrático, que fue destruido en 2003 tras las elecciones y solamente ahora cobra fuerzas para reivindicar el respeto a los derechos humanos”. 

No se mostraba demasiado optimista en cuanto al conflicto en Chechenia: tras denunciar en numerosas ocasiones el papel represor de Rusia en este territorio, consideraba que la política de Putin no permitía una salida al conflicto de Chechenia. “No podemos considerar un éxito las reuniones de paz que se celebraron en el Reino Unido entre chechenos y la sociedad civil rusa, representada por las madres de los soldados rusos; pero es la primera vez que los miembros de la resistencia chechena han podido hacer públicas sus ideas de cómo es posible solucionar el conflicto. Esta propuesta de los líderes chechenos incluye el compromiso, en caso de tregua, de cesar las acciones terroristas. Simplemente se trata de encontrar una solución para evitar el siguiente acto terrorista. Esa es nuestra tarea hoy”, afirmaba con convicción. 

“Estoy segura de que la solución al conflicto está en lo político, no en lo militar. No porque yo sea más inteligente que los demás, sino porque ésta es la realidad”, repetía en cada una de sus entrevistas. “El problema es que el verdadero criadero del terrorismo checheno está precisamente en los métodos que el Ejército Federal emplea en Chechenia. Cuando hablan de que unos presuntos terroristas árabes incitan a los chechenos a la violencia, se puede decir que es pura propaganda. Yo conozco muchas familias en las que los jóvenes chechenos, que hace algunos años ni imaginaban que iban a convertirse en kamikazes, ahora se están radicalizando y planteando esa salida”. 

Y con la seriedad y seguridad que le caracterizaba afirmaba que “lo que tiene que ofrecer Rusia a los chechenos es una conversación de igual a igual, como personas, no como marginados. En estos momentos los chechenos viven en su país como en un campo de concentración y no hay ninguna esperanza de que dejen de luchar para salir de esa situación”. 

Opinaba que en Chechenia se estaba viviendo una “palestinización” del problema. “Y a pesar de eso no puedo contestar de forma unívoca si Chechenia quiere ser independiente o no. Las infraestructuras están destruidas. Los chechenos llevan en guerra 10 años. Las refinerías que son la base de la industria chechena están destruidas. Es un país plagado de bandas criminales formadas por ex militares del Ejército Federal mezclados con los combatientes chechenos que se dedican al pillaje y a vender el petróleo que pueden encontrar”, denunciaba. 

Ferviente militante del diálogo, creía que la alternativa pasa por las negociaciones duraderas, aunque sean difíciles, y el intercambio de criminales de guerra, que existen en ambos lados. “Estas personas tienen que estar alejadas del terreno de las negociaciones. Mientras no se alejen es difícil hablar. Hablo de juzgar según la ley, averiguar en qué consisten sus crímenes y darles un tratamiento jurídico. Si no existe este intercambio, pocas cosas podríamos conseguir”. 

Su primer trabajo importante fue como redactora del periódico Izvestia en donde permaneció entre 1982 y 1993. Tras pasar por la Obshchaya Gazeta, desde junio del 1999 hasta el momento de su muerte trabajaba para Novaya Gazeta, revista de edición quincenal. Debido a sus reportajes de investigación, recibía continuamente amenazas de muerte. 

A lo largo de su vida periodística, se dedicó sin descanso a dar testimonio de las violaciones de los derechos humanos y de los abusos que se cometían en Chechenia y en otras regiones rusas del Cáucaso Norte. Publicó varios libros, Una guerra sucia: una reportera rusa en Chechenia, Un pequeño rincón del infierno: crónicas desde Chechenia, entre ellos, en donde explicaba cómo los ciudadanos eran torturados o asesinados y cómo de muchos de ellos no se conocía su paradero. Una de sus últimas investigaciones giraba en torno al supuesto envenenamiento masivo de cientos de niños chechenos por una sustancia química desconocida que les provocó discapacidades durante meses. 

En una conferencia de prensa organizada en Viena en el 2005 por Reporteros Sin Fronteras declaró que “la gente a veces paga con su vida el decir lo que piensa. De hecho, en Rusia una persona puede ser asesinada por haberme proporcionado información. No soy la única que está en peligro”.
MERCÈ RIVAS TORRES

*El 9 de junio de 2014 la justicia rusa declaró culpables a cinco acusados de matar a la periodista. Rustam Majmúdov y Lom-Ali Gaitukáyev, fueron condenados a cadena perpetua. Dzhabraíl Majmúdov e Ibrahim Majmúdov fueron condenados a 14 y 12 años de prisión respectivamente


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jueves, 6 de octubre de 2016

Karla Micheel Salas Ramirez feminista defensora de los derechos humanos



Karla Micheel Salas Ramírez (México, D. F., 20 de octubre de 1980) es abogada feminista y defensora de los derechos humanos mexicana. Es Secretaria de Derecho Internacional de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD) e integrante del Consejo de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa. Fue la abogada del caso conocido como Campo Algodonero en México.

Ella, junto con David Peña Rodríguez, también integrante de la ANAD, fueron galardonados con el premio de Derechos Humanos 2010, que otorga el Consejo de Abogados de Europa, por su trabajo como defensores de derechos humanos en los casos de Feminicidio en Ciudad Juárez, así como de otros procesos en el interior de la República Mexicana
Como amiga no podemos dejar de destacar su calidad humana, su horizontalidad y empatía. Es un placer para nosotras recalcar su valor y su aporte a los avances en derechos de las mujeres, sumándonos al reconocimiento que desde todas partes del mundo se le hace. 


Karla es integrante de "Vidas feministas"  preciosa iniciativa mexicana que recupera el camino recorrido por algunas de ellas y su relevante contribución para avanzar en el acceso de los derechos humanos de las mujeres en las últimas décadas

Estas feministas, históricas, paritarias e igualitarias, no le han fallado a su Matria, han sido impulsoras de importantes avances en el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres y niñas desde diversas trincheras. Mirar este avance a través de sus historias de vida, también nos ayuda a encontrar las similitudes, las diferencias, los distintos puntos de salida y el mismo punto de llegada que es la vida, la dignidad, la libertad, la seguridad y la justicia para las mujeres.





"Los hombres matan a las mujeres porque pueden"



En México un 47% de las mujeres mayores de 15 años ha sido víctima de violencia de género. La falta de atención del Estado, una sociedad permisiva con este tipo de violencia y el narcotráfico son algunos de los motivos por los que México se encuentra entre los países con mayores tasas de violencia machista.
Karla Michel Salas Ramírez (1980, Ciudad Juárez) es una valiente abogada mexicana que lucha por los derechos de las mujeres en su país y también fuera de él. Premiada con galardones que reconocen su labor en esta materia, como el premio Derechos Humanos 2010 otorgado por el Consejo de Abogados de Europa, Karla Michel desarrolla una batalla contra la violencia de género en el país del mundo en el que probablemente más casos de este tipo se suceden.
¿Por qué en México hay esta violencia exagerada contra las mujeres?
Lo primero, hay una debilidad legislativa clara. Hasta 1993 las mismas Naciones Unidas no dijeron que la violencia contra las mujeres es una violación a los derechos humanos. La relatora de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres, Rashida Manjoo, dijo que "los hombres matan a las mujeres porque pueden" y eso es lo que sucede en México. Hay una cultura que es permisiva. Cuando un marido maltrata a su mujer o una niña es víctima de violencia sexual por padres o abuelos, la sociedad la normaliza, lo calla. Hay una permisividad social que justifica esa violencia.
Otro punto cultural es que lo hombres creen que el cuerpo de las mujeres les pertenece y que pueden incluso privarlas de la vida. Luego hay que apuntar la impunidad, y es que el 98% de los crímenes están en impunidad. El Estado ni los gobernantes luchan contra este problema. Y claro, no nos podemos olvidar del narcotráfico. El circuito creado por productores, distribuidores y consumidores de droga es el culpable de gran parte de esta violencia. Si ya teníamos un problema en el país, el narcotráfico lo ha multiplicado.
¿Por qué acusa al Estado de ser uno de los principales culpables de la violencia de género?
El Estado no cumple su trabajo. No manda mensajes claros de que está para proteger; no manda mensajes claros de que la violencia contra las mujeres no está permitida, que no está tolerada; porque sí se permite y se tolera este tipo de violencia. Y porque su política de seguridad no ha considerado que esa violencia se ha exacerbado contra las mujeres, y ahora mismo, simplemente, las mujeres y las niñas son invisibles. En México las más pobres son las mujeres; los más analfabetos, son las mujeres; las más desempleadas, son las mujeres; las que peor cobran, son las mujeres.
¿Qué importancia tiene la representación femenina en puestos políticos para la lucha contra este problema?
Nosotras siempre decimos: 'cuerpo de mujer no garantiza conciencia de género'. Es importante que las mujeres ocupen escaños, pero desgraciadamente ese hecho no se ha visto reflejado en las leyes.
"Ahora mismo para el Estado, simplemente, las mujeres y las niñas son invisibles"¿Qué tipo de campañas ha llevado a cabo el Estado mexicano para tratar de concienciar sobre este tema?
Justo falta una decisión desde las más altas esferas del Estado, desde donde se mande un mensaje muy claro, para que la población y los servidores públicos sepan que la violencia machista no está permitida y que debe ser perseguida y castigada.
¿Ha habido mejoras en la defensa de la mujer?
Hemos avanzado. En 2007, por primera vez, tras 30 años de lucha, conseguimos una ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia. Esta ley ha permitido identificar todas las formas de violencia contra las mujeres, establece la responsabilidad del Estado en la prevención, atención y la sanción de la violencia. Rompemos así el mito de que este tipo de violencia es sólo cuestión entre particulares. También a partir de la sentencia de Campo Algodonero hemos conseguido introducir en el Código Penal el tipo penal de feminicidio. Esto significa que ya es oficial que no se puede matar a las mujeres.
¿Copiaría alguna de las políticas realizadas en España?
España siempre ha sido un referente para el caso mexicano. En el DF se adoptaron muchas de las políticas implementadas en España, como la labor judicial respecto a estadísticas, medidas contra la violencia, medidas de protección a las víctimas y políticas en derechos sexuales y reproductivas como la irrupción legal del embarazo. Por cierto, España debe defender los avances logrados en esta materia.
¿Cómo es ser abogada feminista en México?
Yo me denomino abogada pro derechos humanos y feminista. No tengo ningún problema en definirme como feminista, pero hay un estigma o estereotipo alrededor a esta palabra. En México hay graves condiciones de riesgo para quienes trabajan defendiendo los derechos humanos y peores aún para quienes defendemos los derechos de las mujeres. Hay agentes del Estado —y no del Estado— en contra de nuestro trabajo; los que trabajamos en esta materia hemos sufrido atentados contra nuestra propia vida. Por ejemplo, una compañera sufrió cinco disparos, pero sobrevivió; más tarde la trasladamos a Ciudad de México pensando que allí estaría más tranquila, pero le volvieron a atacar. Ahora mismo debe ir permanentemente con escolta.
 ¿De qué ha valido la cuarta edición de 'Feminicidio en Mesoamérica', celebrada en Madrid?
Este foro ha permitido abordar desde diferentes perspectivas el feminicidio, en este caso desde lo que sucede en Guatemala, en el Salvador y en México. Y de todo lo que hemos hablado han salido conclusiones pero también más preguntas. No pretendemos sacar soluciones, pero sí empezar a dibujar algunas alternativas. Una conclusión clara es que los feminicidios se pueden erradicar. Cuando haya países en los que se respeten los derechos humanos y a las mujeres, desaparecerán estos crímenes.
¿Cómo entendemos los feminicidios?
Los feminicidios son la máxima expresión de la violencia de género, es la violencia contra las mujeres por el mero hecho de ser mujeres.
¿Cree necesaria la crudeza en la descripción de los hechos en los medios de comunicación?
Hay violencia que resulta innecesaria y si se puede omitir, tanto en los medios escritos como en los visuales, estará bien. Naciones Unidas ya se ha pronunciado al respecto. Lo ha hecho sobre la hambruna en África: antes ponían imágenes de niños con moscas, con la panza inflamada y ahora ponen a niños con cara de felicidad porque es a lo que aspiramos. La imagen que tiene la mujer en los medios de comunicación no resulta positiva.
¿Qué significa ser mujer en México?
Ser mujer en México significa estar recordando continuamente a los hombres, a la sociedad, al Estado, que existimos, que somos seres humanos, que tenemos y exigimos nuestros derechos. No somos víctimas, sino ciudadanas que exigimos nuestro lugar en la sociedad. Nuestra voz se tiene que escuchar.
¿Qué futuro ve para las mujeres en México?
Yo espero para México y para el mundo sociedades justas y democráticas, donde todos sean iguales, donde los derechos de las mujeres sean una realidad y yo no lo veo como una utopía, sino como algo perfectamente alcanzable. Estoy convencida de que los feminicidios se pueden erradicar. Espero no tener que estar hablando de la tragedia o de la muerte, sino de nuestros derechos.

MARIO RUIZ-AYÚCAR DORADO


Imagén de una conferencia de Karla 


ENTREVISTA GEA – KARLA MICHEL SALAS RAMÍREZ


Las mujeres y las niñas de Ciudad Juárez son prescindibles para las autoridades mejicanas. Casi 2000 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juarez desde 1993, el 60% en los últimos 6 años. Los militares enviados por el gobierno mejicano son nuevos actores en los feminicidios. Karla Michel Salas Ramírez, presidenta de la Asociación de Abogados Democráticos (ANAD), recibe a GEA PHOTOWORDS para hablar de estos temas.




Karla Michel Salas Ramírez es presidenta de la Asociación de Abogados Democráticos (ANAD), experta en litigio estratégico y abogada del caso conocido como “Campo Algodonero” en Méjico. Lleva 12 años trabajando en la asociación “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”. Una organización de familiares y amigos de víctimas de los feminicidios en Ciudad Juarez, registrados desde 1993. La denuncia y la prevención de estos crímenes y la lucha contra la violencia de género en el país se han convertido en un objetivo vital para la letrada. Ahora la asociación pasa por un mal momento, las condiciones de Ciudad Juárez impiden el trabajo allí. “Acompañamos a las familias, buscamos desaparecidas, presentamos denuncias y esperamos que en algún momento podamos encontrar justicia para todas esas mujeres asesinadas”, explica.

Pero hoy, como denuncia la activista, esta tarea se convierte en una misión imposible. Las integrantes de la organización han sufrido varios ataques a lo largo de su vida, por lo que actualmente Karla Michel vive en Ciudad de Méjico. La presidenta de “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”, Norma Andrade ha sufrido varios atentados. Maricela Ortiz, copresidenta, se encuentra actualmente en trámite de asilo político en los Estados Unidos tras sufrir diversas amenazas.

Salas ha recibido a GEA PHOTOWORDS en Madrid donde ha participado en el primer debate sobre esta lacra en el marco del crimen organizado y la respuesta estatal en la región mesoamericana, junto a la Asociación de Mujeres de Guatelama. Miles de mujeres son asesinadas cada año en ese lado del planeta. El 95% de los crímenes sigue sin culpables. En las últimas dos décadas, casi 2000 mujeres han sido asesinadas en Ciudad Juárez, según cifras del Colegio de la Frontera Norte, el 60% de los crímenes se han cometido en los últimos seis años.

Porque  las mujeres son las víctimas favoritas de las fratrías violentas como los cárteles de la droga, las mafias, los cuerpos ilegales y clandestinos de seguridad (CIACS) y las pandillas, denuncia Karla. “Sólo pedimos que las autoridades hagan su trabajo. En el caso de las asesinatos, que investiguen y sancionen a los responsables. Las familias quieren saber por qué se las llevaron, por qué les hicieron lo que les hicieron y por qué las mataron. Las familias necesitan que los responsables paguen por ello para que no vuelvan a hacer lo mismo con las hijas de otros“.

Su Asociación lleva casos como el de Esmeralda Castillo. Una joven de 15 años desaparecida hace 5. Su padre es uno de los pocos hombres en Méjico que ha alzado la voz para exigir a las autoridades que hagan su trabajo. “La seguimos buscando porque tenemos indicios que nos llevan a pensar que la niña sigue viva y está siendo víctima de una red de trata”, explica la abogada. “Hace año y medio su padre sufrió una terrible represalia, siendo acusado de un delito que no cometió y condenado a prisión durante 8 meses”, añade. Karla denuncia que las condiciones para las familias son muy complicadas. Un extremo que les ha llevado a buscar la presión internacional que exija al gobierno la imposición de límites. Las activistas ni siquiera denuncian a las redes o a las autoridades, en el caso de muchas desaparecidas por el riesgo que supone, directamente se lanzan a la calle a buscarlas.
En I Seminario Internacional “Feminicidio/Femicidio en Cuenca ( Ecuador ) junto con representantes de Colombia, Guatemala y España.

La pasividad del gobierno mejicano es otro de los ingredientes que fortalece el crimen organizado, asegura la activista. Según explica, las niñas y las mujeres no son importantes para el estado. “No son una gran pérdida para la sociedad, son pobres, perfectamente prescindibles para las autoridades”, exclama. Los índices de impunidad alcanzan casi el 100% de los casos de feminicidio en Méjico. Sólo dos de cada 100 son sancionados. “Son crímenes evidentes. Tienes el cuerpo de la mujer privada de la vida de una forma brutal y tienes identificado al sujeto que cometió ese crimen, en la mayoría de los casos conocido de la víctima. ¿Qué más quieren?”. Karla reitera que las mujeres se llevan la peor parte del crimen organizado: “¡porque es en sus cuerpos donde se está disputando esa guerra!”, denuncia.

Para la activista mejicana, la hoja de ruta trazada por su gobierno para hacer frente a esta lacra es el ejemplo de lo que nunca se debe de hacer. El ejecutivo ha enviado 8.000 militares armados a la zona fronteriza. El objetivo, poner fin al crimen organizado que se debate entre el cartel de Juarez y el de Sinaloa con el tráfico de drogas de telón de fondo. Pero el efecto ha sido el contrario, alerta, ahora se ha sumado un nuevo actor a los feminicidios. “Ya teníamos al marido, al ex esposo, a la pareja, al pretendiente, a los narcotraficantes, a los pandilleros y ahora tenemos también a los militares”.

Ciudad Juárez es conocida en todo el mundo como la ciudad del feminicidio. Pero, la letrada recuerda que los crímenes contra las mujeres no sólo se producen allí. “A pesar de estos 20 años de lucha y de asesinatos diarios, la comunidad internacional no puede ver el exterminio contra las mujeres como algo correcto. No es normal que a pesar de contar con una sentencia internacional, a pesar de la difusión que se ha dado en los medios de comunicación, los crímenes no sólo no se reduzcan, sino que aumenten”, apunta. Ahora buscan alternativas para que los criminales sean juzgados fuera de su país. “Lo que ocurre en Ciudad Juarez no es un problema de Méjico, sino de toda la comunidad internacional”.

Karla confiesa que suele ser positiva a pesar de encontrase tantas barreras. Su tarea diaria es su vocación. Un camino elegido desde hace años porque nunca quiso hacer otra cosa en la vida, confiesa. “Como dice una amiga mía guatemalteca, María Eugenia Solís, no podemos quejarnos. No estamos llamadas a cambiar la historia de la humanidad. Hagamos lo que podamos y pongamos ese granito de arena en esa pequeña parte de la historia que nos ha tocado vivir”.


Por Gemma Rodríguez Betrian para GEA PHOTOWORDS
Gemma Rodríguez Betrian es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha desarrollado su carrera periodística en diversos medios durante los últimos diez años. Punto Radio, Onda Cero, el diario ABC, Europa Press o Intereconomía entre otros. Enviada especial a países en conflicto y crisis humanitarias, siente especial interés por los temas sociales y la política internacional. En la actualidad, es la responsable de comunicación de Fundación Amigó, además de colaborar en diversas publicaciones.



http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70401
http://www.geaphotowords.com/blog/entrevista-gea-karla-michel-salas-ramirez/
http://www.publico.es/actualidad/hombres-matan-mujeres.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Karla_Micheel_Salas_Ram%C3%ADrez
http://www.vidasfeministas.com/
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martes, 4 de octubre de 2016

Iniciando celebración del Centenario de Violeta Parra


Violeta está viva por el mundo, pero en su Chile sigue latiendo por todos lados. El día de su cumpleaños es el día de la música y de los músicos convirtiéndose en un momento en el que conciertos y celebraciones se reparten por toda su geografía.

El precioso Museo a ella dedicado en el centro de Santiago es un homenaje permanente a su creativo y particular trabajo. Inaugurado el 4 de octubre de 2015  es además de un museo de arte un centro cultural.   En él sus arpilleras, sus músicas, sus cuadernos nos acercan a la profundidad en su sentir

Este año, además, es especial, ella cumpliría noventa y nueve años lo que da inicio a la celebración de su centenario lleno de propuesta para recordar y disfrutar de sus aportes.
Sumandose a  este sentir anteayer  junto a su tumba los cantores le rindieron homenaje 

Chile y Latinoamérica se preparan para celebrar el centenario de Violeta Parra.


Hoy 4 de octubre Violeta Parra cumpliría 99 años por eso desde hace unos días ha dado comienzo la preparación de su centenario con el lanzamiento de LA RUTA DE VIOLETA PARRA. CIRCUITO DE MÚSICA
La presentación de este evento coordinado por Tita Parra (nieta de Violeta) se hizo en la sala Antar, del museo Violeta Parra en Santiago de Chile el 25 de septiembre. La idea de Tita Parra es replicar el proyecto Dandô ya implantado en Brasil  desde hace 3 años, y  que hoy está en 50 ciudades ."Ideado por Katya Teixera, una gran artista y gestora, amiga, luchadora, el Dandô consiste en que artistas, músicos, producen shows para sus pares, en circuitos en torno a una ciudad principal. En cada ciudad un artista recibe a otro, haciendo el rol de coordinador, productor, y es así como los artistas recorren Brasil entero", explica Tita. "Es una enorme red que no para de hacer shows y genera más y más posibilidades de cantar, tocar, recorrer y está creciendo, ayudando a generar espacios nuevos, creando público nuevo y lugares nuevos".
Quieren conmemorar los cien años de Violeta Parra con proyectos que generan integración, inclusión, diversidad, creatividad, comunión, encuentros de culturas y participación; que los propios artistas desenvuelven y emprenden en la gestión y producción de manera independiente, como lo hacía Violeta Parra

Proponiendo una nueva forma de hacer cultura a través de una Ruta dinámica, con circulación de artistas chilenos y visitantes de Brasil, Colombia, Perú, Argentina, Uruguay y todo lo que se irá sumando ya que este proyecto es la concreción de un sueño largamente esperado, de bordar una arpillera musical como es la RUTA DE VIOLETA PARRA que pretende llegar a todos los rincones.

SE VA ENREDANDO ENREDANDÔ!!!!



El recital de lanzamiento contó con Nadia Campos, joven compositora, cantante e instrumentista de Belo Horizonte, Minas Gerais que fue arropada por Tita Parra, Miloska Valero, Joven creadora y cantante chilena y el percusionista Greco Acuña.

Nádia nos trasmite con su música el Brasil profundo y desconocido desde una ética respetuosa con la tierra. Con ella cantamos en defensa de la “foresta” para que no la matemos. Dificil explicar su fuerza, su originalidad y su preciosa voz . Solo queda invitar a conocer sus discos .

Vino precedida por Miloska, igualmente una digna descendiente  de Violeta, ella se decanta más por un enfoque entre ciudadano, campestre y roquero  pegado a las necesidades de la gente. Fue precioso verla cantar junto a su hijo de unos once años en la percusión. Igualmente recomendamos su disco Amasijo para disfrutar su potente voz llena de matices. 

El final del concierto no pudo ser mejor juntando Nádia,  Miloska y a Tita .

   Nádia Campos, MIloska, Cecilia Concha Laborde y Tita Parra  cantando“Volver a los diecisiete “
Desde  aqui nuestra invitación a sumarse a los actos de celebración de esta mujer que nos enseño muchas cosas, entre ellas, a cantar  "Gracias a al vida " 


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lunes, 3 de octubre de 2016

Luz Haro Guanga lideresa rural de Ecuador

Ganadora en el 2012 del premio Manuela Espejo,
Luz Haro Guanga  nació el 1 de abril de 1949 en la parroquia rural de Matus en la Provincia de Chimborazo, Ecuador 

El Municipio de Quito, celebró el Día Internacional de la Mujer en la Plaza Grande, en el cual se otorgó el Premio Manuela Espejo, a Luz Haro ( Luz Maclovia Haro Guanga) quien durante su vida ha tenido que luchar por los derechos de las mujeres rurales a nivel nacional.
“Es un privilegio para mi, haber sido nominada al premio Manuela Espejo porque se ha reconocido el trabajo y servicio a la comunidad llevado a cabo por una mujer rural. Premio que lo recibo con gratitud, humildad y compromiso para continuar trabajando en el desarrollo humano y técnico de las mujeres  autoridades parroquiales, lideresas comunitarias y mujeres de base del Ecuador rural”, manifestó con su voz altiva que hizo resonar a todo el centro histórico y recibir el aplauso de todos los presentes en el acto.
Dentro de su discurso, Luz Haro, declaró haber odiado la palabra “política”, sin embargo durante los talleres que asistía, otra mujer valerosa que luchaba por los derechos e igualdades de las mujeres como son: Sonia Palán y María Fernanda Cañete, le hicieron ver que era una mujer política, y desde ese entonces que la ganadora del premio Manuela Espejo se comprometió más a su trabajo apoyando a las mujeres y sectores menos favorecidos.
Según Luz, su misión es continuar en el “gran sueño para que podamos ver en el futuro a mujeres y hombres caminando con la frente altiva respirando un aire de paz y solidaridad”, bajo tres aristas que son sus objetivos fundamentales: defender los derechos del sector campesino, el empoderamiento sociopolítico de las mujeres y su autoconstrucción con el fin de obtener mejores conocimientos “que Dios, la vida y las personas le encomendaron”.
Finalmente, Luz Haro Presidenta y representante legal de la Asociación de Mujeres de Juntas Parroquiales Rurales del Ecuador -  AMJUPRE, agradeció a todas las personas e instituciones, tanto del área urbana y como rural por haberle permitido trabajar con y para ellos, pero especialmente a su familia de quienes recibió completo apoyo. Por ello, expresó que no ha envidiado a nadie porque sin duda su camino recorrido se ve reflejado en este premio que año tras año lo entrega el Municipio capitalino, por donde ha transitado de manera silenciosa y pacifica pero también elevando su voz de protesta para obtener los logros especialmente por el área rural.

 Conocí a Luz Haro  en el marco de la III Cumbre Iberoamericana de Agendas Locales de Género, celebrada en Santiago de Chile celebrada del 18 al 21 de Enero.  Alli el Secretario General de la Unión Iberoamericana de Municipalistas, Dña. Carolina Tohá Morales, Alcaldesa de Santiago de Chile y D. Raúl Maná, tutor de su tesis de maestría UIM,  le hicieron entrega del títulos de Magíster en Dirección y Gestión Pública Local . Me encantó el impulso que ella representaba para sus compañeras y la utoridad moral que todas le  concedian . 


"Ser Luz en dónde estés", ella es la personificación de esa frase, para siempre es un honor escucharla y compartir. Luz Haro, lideresa rural, fundó la asociación de Juntas parroquiales rurales del Ecuador, se tomó el banco de Fomento de Pastaza y es una de quienes se han partido para que las que venimos después no la tengamos "tan" duro. ( Lizbeth Paredes Carreño )


iKNOW Politics:  Me gustaría empezar preguntándole por su trayectoria política ¿Cuándo comenzó? ¿Qué la motivó? ¿Qué oportunidades u obstáculos le significó el ser mujer?
Nunca me habían hecho esta pregunta así tan completa. Yo soy una mujer rural nacida en la provincia de Chimborazo, en el Ecuador, y residente en la provincia de Pastaza desde hace casi 30 años. Fui casi siempre una mujer enteramente entregada a la casa, a la familia, hasta que tuvimos dificultades económicas y entonces empecé a moverme un poco más hacia afuera para luchar por los derechos del campesinado, de la ruralidad, y también por el tema de las mujeres. Fue una lucha muy larga, como de 1990 a 1996. En 1990 también fundé la Asociación de Mujeres de Fátima, que es la parroquia rural en la que yo resido, en la provincia de Pastaza.
Con esta asociación gestionamos la primera Escuela de Formación de Mujeres Lideresas Rurales de la Amazonía, en la que participaron, entre 1996 y 1997, 200 mujeres de dos provincias: 150 de Pastaza y 50 de Morona Santiago. Los temas que se trabajaban eran desde autoestima, análisis de la coyuntura, liderazgo, participación política, todas estas cosas que no eran conocidas para nosotras, especialmente para las mujeres amazónicas, y menos aún para las rurales.
En diciembre de 1995, visita la provincia la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas, que recién se había constituido de hecho el 7 de julio de ese año. Y luego me invitan al Primer Congreso de Mujeres Ecuatorianas, que se realiza en Quito el 8 y 9 de febrero de 1996. Y yo, mujer rural, salgo a este primer congreso acompañada por dos jovencitas de la misma provincia, y me proponen candidatearme para la elección del primer directorio de la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas. Y es ahí donde, curiosamente, gano con la más alta votación, a pesar de que estaba compitiendo con mujeres economistas, sociólogas, técnicas de la zona urbana.
Quizá lo que despertó el interés de estas mujeres, de estas mil mujeres de todo el país, es que yo dije que esperaba que, al menos en un escenario donde están las mujeres, haya apertura para las mujeres rurales y amazónicas, que pertenecen a sectores totalmente marginados, postergados. Y entonces, no sé, algo tocó esto, porque yo había dicho que los gobernantes de turno han gobernado de espaldas a la ruralidad y a la Amazonía. Entonces, las mujeres empezaron a abrazarme y me dijeron: «Te vamos a apoyar, te vamos a apoyar». Y así, cuando se hizo la elección, yo alcanzo la más alta votación para dirigente nacional. Salí de la parroquia rural para convertirme en una dirigente nacional de la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas.
En 1996, fui invitada a integrarme al grupo que iba, representando al Ecuador, al Primer Encuentro Latinoamericano del Caribe de Mujeres Rurales. Yo creo que la década de 1990 marcó mi vida, a través de la lucha por la ruralidad y las mujeres rurales.
Pero algo curioso acerca de qué me llevó a la política es que yo detestaba la palabra política. Y la detestaba porque en la época de la guerra con el Perú, las y los campesinos habíamos vivido una persecución muy dura. La inflación había subido al 130%, y por eso yo decía que las y los políticos nos tenían en la ruina. En la Coordinadora Política me hicieron entender que la política no es mala; lo malo es lo que hacen las y los politiqueros y eso es lo que perjudica a la ciudadanía. Entonces, fueron cambiando un poco mi forma de ver las cosas, mi modo de marcar la pauta, y más adelante empecé ya a involucrarme.
En el año 2000, nacen los gobiernos parroquiales autónomos descentralizados, porque la Constitución de 1998 en el Ecuador los reconoce con la categoría de gobiernos. Éramos 785 y yo fui elegida a la junta parroquial con la más alta votación en mi localidad. Eso me permitió ser presidenta de este minigobierno local que nace autónomamente, sin un centavo, por cierto, ni ley ni reglamento. Tuvimos que luchar durísimo, trabajar muchísimo durante 21 meses, con plata y persona, para levantar desde cero la institucionalidad de las juntas parroquiales. Y esto mismo de haber sido dado por la Constitución y la ley, pero de no existir un solo centavo, hizo como que se fueran atando los cabos y me fui involucrando en un espacio del que ya no conseguí salir, porque cada vez sentía como más sed y hambre de hacer algo por el sector rural y las mujeres.
Luego, fundé la Asociación de Juntas Rurales de Pastaza, de las 17 parroquias rurales de la provincia, y fui unas de las cinco que luchamos a nivel nacional para conseguir la ley y el reglamento, así como los acuerdos ministeriales para dejar sentadas las bases de lo que hoy son los gobiernos parroquiales.
Para mí, esa fase entre 1990 hasta el 2005 fue la mejor universidad, sin quitarle méritos a nadie, porque tuve que aprender a desenvolverme en el campo de esto de ir construyendo procesos. También aprendí a desenvolverme pasando de lo privado a lo público, y entendiendo que un centavo del sector público, así fuera un centavo, tenía que ser manejado de manera mucho más consciente y responsable, y teníamos que ser transparentes. No porque no lo hubiéramos sido, sino porque esto va atado al tema legal, tal como exigen las normas en cada uno de los países.
A final de las juntas parroquiales, en junio del 2005, entregué el mandato, y propuse una organización horizontal participativa en el Consejo Nacional de Juntas Parroquiales Rurales del Ecuador (Conajupare), que hoy se llama Conagopare. En las juntas, de las 785 que comenzamos, ahora somos más de 800. De cada provincia salía un miembro para formar parte del Directorio Nacional y un Secretarial Ejecutivo, y de ese Secretarial Ejecutivo salía, justamente, la representación de las juntas en el más alto nivel. Entonces, fue una organización absolutamente distinta, horizontal, y me siento satisfecha de haber dejado ese esquema porque permitió que la gente de la ruralidad vaya sacando la pata del lodo y que vayamos aprendiendo a ubicarnos en todo nivel para debatir, analizar, proponer, deliberar, pues hasta el año 2000, nosotros, como sector rural, nos considerábamos absolutamente objetos y no sujetos políticos.
iKNOW Politics: En su opinión, ¿cuáles son los tres principales retos que tienen que enfrentar las mujeres rurales para acceder a la política y cuáles las estrategias para vencerlos?
Desde el 2005, en que fundé la Asociación de Mujeres de Juntas Parroquiales Rurales, hemos trabajado con las escuelas de formación con el deseo de resarcir los años de exclusión en los que nosotras, las mujeres rurales, no teníamos voz propia. Entonces, creo que lo primero es luchar para que las políticas públicas incluyan planes y programas que permitan la formación de aquellas mujeres que no hemos podido ir a la academia —yo he tenido que hacerlo a lo largo del camino; si me da tiempo, lo contaré—. Creo que las políticas públicas deben garantizar que no solamente se invierta en cemento y en obras físicas, sino que se invierta en la formación de capital humano desde abajo, desde las comunidades.
Un pueblo formado, educado, tendrá mujeres con un potencial de conocimiento, que ya podrán ser mucho más propositivas en todas las acciones que realicen de abajo hacia arriba, para mejorar la calidad de vida no solo de ellas mismas sino de sus familias, sus comunidades, de la sociedad en general. Al no haber completado sus estudios secundarios, lo que hay que hacer es buscar escuelas de formación que permitan que las mujeres vayan adquiriendo herramientas propias, capacidades individuales y grupales para poder organizarse, para poder actuar de manera mucho más directa. Y luego, lo otro que se debe lograr con estas formaciones es que las mujeres pierdan el miedo y se involucren en la toma de decisiones. Si las mujeres empezamos a opinar y a dar nuestro propio criterio, la balanza se va a inclinar de manera distinta.
Ojalá que las y los gobernantes de la mayoría de nuestros países latinoamericanos —y lo digo con respeto— tengan este convencimiento de que hay que invertir en el ser humano y especialmente en las mujeres, por ser las formadoras de las familias. Eso no se tiene que ver como gasto sino como inversión, como la mejor inversión. Yo creo que en el momento en que las y los gobernantes empiecen a ver y a entender esto, muchas cosas cambiarán y las mujeres con conocimientos podremos ser, más bien, las que aportemos al desarrollo integral de todos y de todas. Pero eso creo que nos va a llevar mucho tiempo.
Nosotras, no sé cómo, hemos inundado las aulas de capacitación cuando hemos formado a mujeres de distinta edad, desde jovencitas hasta mayores, porque no nos interesa el color de la piel. Y esa es otra cuestión, que hay que empezar a brindar espacios no segregando sino incluyendo, para poder compartir las distintas realidades, las distintas formas de discriminación que hemos vivido. Porque hay elementos comunes que nos unen a las mujeres que no hemos podido ir a la escuela, que no hemos podido cursar el colegio, la universidad, porque no hemos tenido espacio, porque en la comunidad solamente los hombres deciden y las mujeres estamos para hacer el trabajo familiar y comunitario. Entonces, yo creo que en el momento en que se rompa esto, realmente habrá una verdadera democracia, mucho más justa y equilibrada.


La Presidenta de AMJUPRE, Luz Haroparticipó como observadora electoral durante encuentros en el marco del plebiscito en Colombia, este domingo 2 de octubre de 2016.

iKNOW Politics: Respecto a lo que está diciendo, hay muchos estudios que señalan que las mujeres, efectivamente, luchan por acceder a la política, pero una vez que están en la política no intentan —si ocupan algún cargo— la reelección. Es decir, las mujeres acceden a cargos políticos pero no se quedan en la política. ¿Cuál es su experiencia al respecto?
Primero, yo creo que de todo lo que tenemos —al menos en nuestros países latinoamericanos y particularmente en el Ecuador—, nada ha sido gratis. Todo ha sido producto de un gran esfuerzo. Hemos luchado, a lo largo de la historia, para ir construyendo espacios y escenarios a los que las mujeres puedan acceder. Tal es el caso de que en la Constitución ecuatoriana de 1998, por primera vez se recoge la palabra mujer, porque hasta entonces era el hombre ciudadano ecuatoriano y no aparecía la palabra mujer. Figuraba la participación política de las mujeres, pero como no se daba cumplimiento, luchamos, y en el 2000 se consigue la Ley de Cuotas, y con esa ley se empieza a alcanzar el 30% y se va creciendo hasta llegar al 50/50, pero de manera alternada y secuencial. ¿Pero qué hacían los políticos? Por ejemplo, si en una concejalía había 15 espacios, ponían en los 10 primeros a hombres y los últimos eran para las mujeres, que estaban de relleno o de suplentes. Esa ha sido otra de las realidades contra las que nos ha tocado luchar.
Puede ser que las mujeres no busquen ser reelegidas y eso, seguramente, tiene que ver con el sistema que nos ha dominado históricamente. De acuerdo con la Constitución del 2008, ahora tenemos la paridad,  y por eso varias mujeres llegaron en un 35% a Montecristi [sede de la Asamblea Constituyente del Ecuador], para construir la Constitución actual. Luego la Constitución ya exige que todas las listas estén equilibradas, con presencia de hombres y mujeres, aunque no están así. Porque, por ejemplo, en las juntas parroquiales rurales, se elige a 5 principales y 5 suplentes; entonces, sucede que en el 98% de los casos están encabezadas por hombres. Entonces, eso les da la composición hombre, mujer, hombre, mujer, hombre; es decir, hay una prevalencia de los hombres y además casi siempre encabezan las listas. Por eso los hombres llegan con mayor fuerza.
Algunas mujeres que han podido encabezar las listas, han logrado llegar a las alcaldías incluso como alcaldesas, a las concejalías o a las juntas parroquiales. Pero es tan fuerte la presión dentro del ejercicio del gobierno, que hemos visto a las compañeras llorando, diciendo: «No aguanto más, no aguanto más». ¿Por qué? Porque las mujeres, que hemos sido víctimas de violencia física, víctimas de violencia psicológica, víctimas de violencia patrimonial, somos ahora víctimas de violencia política. No me dejarán mentir y supongo que debe de estar publicado, pero me parece que hace como tres meses finalmente mataron a una concejala de Bolivia que la venían golpeando, la venían encerrando, la venían persiguiendo hasta que, finalmente, la mataron.
Muchas, muchas mujeres han sido víctimas de su familia, de su pareja o del grupo con el que les toca gobernar. Entonces, eso asusta a las mujeres, que no hemos estado históricamente acostumbradas a la toma de decisiones, a la toma de poder. Penosamente, por el otro lado, como que nos sentimos atadas a ese tronco histórico de haber nacido para estar en la casa. Por eso hay que seguir trabajando para fortalecer a las mujeres, para que no se sientan solas sino que sepan que hay grupos de la sociedad civil que las apoyan. Desde las mujeres, desde las organizaciones, hay que trabajar para fortalecer a las mujeres que van al espacio de gobierno; quienes se quedan en la sociedad civil, en las ONG, tienen que hacer un acompañamiento para que las mujeres que están en la toma de decisiones no se sientan solas.
Y las mujeres que están en el poder tampoco deberían olvidarse que ellas no llegaron allí por sí solas, sino que hubo todo un trabajo desde atrás que construyó un camino, una escalinata, una historia, y que eso les permitió llegar. Porque claro, la ley es general, y a veces también llegan mujeres sin ningún compromiso, sin ningún antecedente, sin haber hecho absolutamente nada por el proceso de construcción del poder para las mujeres. Por eso no se puede afirmar que toda mujer representa a la mujer; hay mujeres que pueden representar más a los hombres que a las mujeres, o que para sentirse cómodas o no sentirse golpeadas, agredidas o relegadas optan por sumarse a lo general y no se comprometen con la consolidación de los espacios para las mujeres. Entonces, hay una serie de situaciones que hay que seguir analizando, pero yo creo que en las juntas parroquiales de los gobiernos parroquiales, o en los gobiernos en general, cuanto más de base sea la mujer, su vida va a ser mucho más complicada.
Yo he podido llegar medianamente hasta la junta parroquial. Alguna vez alguien me dijo: «Pero usted, con su perfil, ¿por qué está en ese disparate?». Yo decía que al espacio se lo hace grande desde cualquier lugar en el que uno esté, y efectivamente, ese trabajo permitió dignificar a las juntas parroquiales, dejar sentada la autonomía de las juntas parroquiales, con plata o sin plata, aunque eso implicó mucho esfuerzo personal. Durante casi los 21 meses, tuve que gobernar desde el corredor mi casa, y tengo una casa muy modesta. Y luego, a través de las y los amigos y aliados estratégicos que había construido a lo largo del camino, empecé a buscar proyectos para poder llevar a mi parroquia rural.
Pero no en todos los casos pasa lo mismo, y no es porque las mujeres sean buenas o malas sino porque no ha habido ese esfuerzo de construir permanentemente este camino de consolidación, enfocado primero en la mentalidad de las mujeres, en saber que tenemos que estar ahí para luchar, para consolidar y fortalecer los escenarios que tenemos, y generar otros nuevos. Entonces, por eso corremos riesgos que van incluso hasta el peligro de morir en manos de aquellos que se han creído dueños del poder.

iKNOW Politics: ¿Qué han representado las alianzas en su carrera política? ¿Han sido importantes? Le hago esta pregunta desde el contexto de iKNOW Politics, una red de redes que pretende fortalecer las alianzas entre las mujeres en política. Además, pese a las dificultades que se presentan en el ámbito rural, ¿ustedes han tenido la posibilidad de utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), particularmente Internet?
Primero, yo creo que las alianzas estratégicas son claves. Obviamente, hay que saber con quién aliarse, con quién podemos caminar a la par o quiénes apuestan por la causa de las mujeres rurales sin imposiciones, sino más bien con respeto por sus procesos, su cultura, sus costumbres, sus tradiciones. Creo que hay que actuar con tino para ir formando el capital humano de ellas. Por suerte, creo que hasta ahora no me he equivocado, he contado con valiosas alianzas estratégicas para hacer lo que he tenido que hacer. Sin embargo, no me siento plenamente satisfecha, creo que queda mucho por hacer. He podido luchar por el campesinado, luchar por las mujeres, particularmente por las mujeres rurales. Esto me deja muchas satisfacciones, aunque a veces también se despierta una impotencia y una desesperación por no tener espacios de poder desde los cuales decidir la inversión en beneficio de otras congéneres mías, especialmente del área rural.
Hablando de las mujeres rurales y las TIC, quiero mencionar el III Encuentro de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe, que se realizó en el Ecuador del 5 al 9 de marzo del 2012 y en el que me tocó participar como coordinadora. El I Encuentro de Mujeres Rurales se hizo en Fortaleza, Brasil, en 1996; el segundo en Tlaxcala, México, en el 2005, y ahora el Ecuador fue elegido como sede. En este encuentro, respecto de las TIC, ellas —para no hablar a título personal— llegaron a la conclusión de que donde más se notan las brechas, la ausencia del conocimiento y la falta de acceso se dan en el ámbito rural. ¿Por qué? Porque en la parte rural de nuestros países latinoamericanos es donde se concentra el analfabetismo total o parcial; así lo llamo yo, aunque también se lo llama de otra manera, pero yo prefiero llamarlo con nuestras propias palabras.
Entonces, decían las mujeres, si es que hay Internet y no tenemos energía eléctrica, ¿qué pasa? Y suponiendo que tengamos Internet y energía eléctrica, pero si no tenemos el computador, ¿qué pasa? Y si tenemos estos tres —la energía eléctrica, Internet y el computador—, pero no tenemos el conocimiento, ¿qué pasa? ¿Cómo podemos acceder al conocimiento si muchas de nosotras somos analfabetas? Entonces, en el área rural hay mucho que trabajar, precisamente por eso,  para ir dotando a las mujeres de oportunidades, de conocimientos que permitan que vayamos perdiendo el miedo a actuar.
Y en este tema, puedo hablar de mí misma. En mi infancia, cuando yo tenía 10, 12 años —ahora tengo 63 años—, en el Ecuador no era obligatorio que las niñas rurales terminen la escuela primaria. Yo tuve que terminar mi escuela primaria —quinto y sexto grado, los dos últimos años— pasando los 20 años, en la escuela de adultos, luego de haberme escapado de la casa a los 14 años para que no me impusieran a una pareja que yo no quería. He tenido que salir a trabajar y sostener la economía paterna, materna, porque soy la primera de nueve hermanos. Y más adelante, recién después de casada, a los 35 años, he ido al primer curso para empezar a formarme en el bachillerato, y luego poder decir que ya me gradué de bachiller y que ahora quiero que mis hijos sean lo que yo no pude ser. Porque las becas para educar a los hijos y las hijas se han quedado en las manos de las y los gobernantes y nunca ha bajado a las bases. Entonces, hemos tenido que bregar mucho para que nuestros hijos sean personas con mejores posibilidades.
Yo misma, para graduarme más adelante, en el 2003, me matriculé para seguir mi licenciatura sin saber si iba a poder o no terminarla. Y tuve que —¿en qué año habrá sido eso, en el 2006?— empezar a perderles el miedo a las tecnologías, comprarme un computador y empezar a preparar la tesis para poder graduarme de la licenciatura, escribiendo quizá una hoja en un día y siguiendo instrucciones y cursos para poder nivelarme.
Las manos de nosotras, las personas rurales, son mucho más pesadas que las manos de la población urbana, porque trabajamos con las herramientas del campo, porque manejamos el machete, el azadón, las herramientas para cuidar a los animales. Entonces, tenemos hasta las manos mucho más torpes, no tenemos la agilidad que pueden tener las mujeres o las personas que están en el área urbana. Entonces, esas son cosas que te marcan mucho, no es la misma realidad, no.
Por eso, yo ahora soy una convencida de que hay que defender lo nuestro. Hay que proponer que las y los gobernantes de turno consideren la creación de oportunidades en el campo no como un gasto, sino como la mejor inversión. Y que los organismos internacionales sigan brindando oportunidades a las mujeres rurales como un mecanismo de resarcimiento por los años de exclusión, para que podamos quedarnos a vivir aquí, pero en condiciones de dignidad. Para que podamos ir motivando a nuestros hijos y a nuestras hijas a que se queden en el campo, pero en condiciones mucho más favorables, en las que podamos acceder a la comunicación.
Yo misma hace apenas un año tengo Internet en mi casa. Para seguir mis estudios, mis diplomados virtuales después de la licenciatura, tenía que salir a alquilar un café net en la ciudad. Y cuando me ponían los foros a las 7 de la mañana, nadie me habría el café net a esa hora; o tenía que mandar tareas hasta las 11:30 de la noche y nadie me podía alquilar a esa hora. Entonces, a veces he tenido que recurrir a amigos o amigas que tienen casas en la ciudad para que me permitan acceder; han sido aliados estratégicos que me han permitido cumplir con este desafío del estudio. Soy una loca convencida de que solo el conocimiento nos hace libres y de que solo aprendiendo cosas podemos apoyar a los demás. Como nadie hace nada por nosotros, he tenido que entender que primero tengo que construirme yo, valorarme yo, quererme yo, fortalecerme yo; no como egoísmo, sino como una herramienta para poder revertir hacia las mujeres.
Nosotras, en el Ecuador, hemos realizado actividades de formación —también con el apoyo del Instituto de Comunicación y Desarrollo (ICD) de Holanda, que trabaja mucho en el tema de las TIC— en las que hemos llevado a las mujeres a las universidades —por ejemplo a la Salesiana, una de nuestras aliadas estratégicas—y las hemos sentado frente a un computador para que sientan el mouse, el teclado. Y ellas estaban llenas de pánico, pero luego han dicho: «Ahora no queremos despegarnos del computador, ahora queremos aprender, tenemos alas propias para volar».
Entonces, solo es cuestión de ir generando este tipo de espacios, este tipo de oportunidades, y estoy convencida de que es realmente darle la vuelta a la moneda y ver cómo las mujeres empiezan a sentirse mucho más animadas al descubrir que tienen tantas capacidades. Incluso vuelven a sus casas a motivar a sus hijas, a apoyarlas en sus tareas, a acompañarlas en las cosas que hacen. Creo que la cooperación internacional, las ONG, los organismos, los gobiernos, deben ver que sembrar en las mujeres rurales, como suelo decir, es sembrar en terreno fértil. Porque no es que no tengamos cerebro; lo que no tenemos y nos hace falta son oportunidades.

iKNOW Politics: Para terminar esta interesante entrevista, quiero preguntarle qué les diría a aquellas mujeres jóvenes del mundo rural que se sienten atraídas por la política y quisieran hacer algún cambio, pero que piensan que es un mundo muy difícil y les resulta imposible imaginarse actuando en él.
Las jóvenes tienen grandes ventajas. Tienen la vida por delante, tienen mejores condiciones. Ahora hay muchos medios para educarnos, muchas posibilidades de colegios, de universidades. Tienen que ser invencibles, tienen que agarrar la posta y no dejar que nadie se les arrebate porque su vida es suya, su cuerpo es suyo, su talento es suyo, sus decisiones son suyas, y tienen que estar dispuestas a sostener todo lo suyo contra viento y marea.
No importa si nos golpeamos contra las murallas, no importa si nos despellejamos los pies o las manos, figurativamente. Hay que aguantar todo eso en el tiempo para llegar a ser verdaderas protagonistas, actoras relevantes. Para tener nuestra propia voz, para construir desde nuestras vivencias aquello que queremos que se ponga en las políticas públicas y decir que, realmente, no hay nada imposible. Para mí, no hay nada imposible. Querer es poder, y si yo quiero, puedo. Y no deben dejar para mañana lo que pueden hacer ahora, porque eso les va a permitir avanzar. No sabemos si mañana vamos a estar vivas, pero lo que hagamos ahora es importante.



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http://www.amjupre.org.ec/not25
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http://iknowpolitics.org/es/knowledge-library/interview/luz-haro
https://www.voxlocalis.net/numero69/actualidad/enhorabuena-ls-nuevs-magister-en-direccion-y-gestion-publica-local
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domingo, 2 de octubre de 2016

Mirtes Costa feminista




Mirtes Ferreira da Costa nació en Fortaleza el 29 de julio de 1948. Ella es una luchadora por los derechos humanos de las mujeres allá donde se encuentre, trabajadora por la igualdad y la justicia social.
Por años ha estado en la red visibilizando el trabajo de las mujeres . Gran admiradora de Marcela Lagarde y de los Ríos ha difundido su trabajo con muchísimo  éxito. Ha generado carteles con millones de visitas y que son ya patrimonio universal. Ha creado páginas en red con decenas de miles de personas que la han apoyado 


Ahora Mirtes se presenta como "Vareadora " en su ciudad  Itaitinga con  el  PDT (Partido Democrático Trabalhista) con el numero 12000 y nosotras queremos darle el apoyo que ella nos dio. El aliento  con el que nos animó . 


Mirtes Costa será la mejor opción de voto ! No lo duden !!


Mirtes Costa será la mejor opción de voto ! No lo duden !!

Mirtes nos dejo el 16 de octubre de 2019 con 71 años . Tristemente no llegó a los 92 años de su madre  Dagmar  a la que tanto quería y de la que se sentía tan orgullosa. 
Nuestro agradecimiento a su trabajo por hacer del mundo un lugar mejor. 
Ella dio nombre a una de nuestras páginas , alentándonos, traduciéndonos, difundiendo nuestros aportes. Su partida ha sido una gran perdida para nosotras, aunque su espíritu permanece inspirándonos permanentemente.

https://www.eleicoes2016.com.br/mirtes-costa/
https://www.facebook.com/Marcela-Lagarde-263384020369637/?fref=ts


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