Doctora en Filosofía y Master en Educación y Administración (Honoris Causa) en St. Clemens University (Indias Occidentales Británicas). Fue nombrada ministra de Educación en 1994. Fundó la sección de Sierra Leona del Forum para las Mujeres Educadoras de África (FAWE) en 1995. Presidenta de la Comisión Electoral Nacional de Sierra Leona desde 2005. Ha recibido numerosos premios entre los que destacan Women Peace Maker (Mujeres Creadoras de la Paz), 2004, de Joan B. Kroc Institute for Peace and Justice, y el Voices of Courage Award (Premio Voces de Coraje) 2006 de la Comisión de Mujeres Refugiadas.
“La profesora”, así la llamaban sus vecinas del barrio pobre de Freetown donde Christiana, junto con una de sus hermanas, fue criada por su abuela. De hecho, a la vuelta del colegio, no jugaba en la calle, sino que se reunía con sus amigas en casa y les contaba todo lo que le habían enseñado por el día. Christiana y su hermana eran las dos únicas privilegiadas del barrio que acudían a la escuela primaria porque pocos eran los padres que hacían de la escolaridad una prioridad para sus hijos. La abuela de Christiana fue, además, su mentora. No solamente la inspiró en su trabajo de educadora por la paz, dada su capacidad única para resolver conflictos dentro de la comunidad donde vivían, sino que fue también la que fomentó su educación religiosa. De hecho, al acabar sus estudios secundarios Christiana se une a las Hermanas Irlandesas del Orden de Saint Joseph de Cluny en Ferbane en Irlanda, donde realiza sus votos de castidad, obediencia y pobreza en 1972.
De vuelta a Sierra Leona, será destinada a una escuela secundaria de su orden donde ejercerá como profesora durante 16 años y más tarde como directora del colegio. Tras advertir que muy pocas niñas completaban su escolaridad, empezó a tomar conciencia de la opresión sufrida por las mujeres y de la necesidad de su emancipación.
La educación marca la diferencia. Christiana inicia por ello acciones de mediación y consulta con objeto de resolver discrepancias dentro de la comunidad, a la vez que empieza a dar clases de alfabetización para mujeres. Se involucra en cuerpo y alma en su nueva tarea. Pero su estatuto de monja restringe sus acciones y no tiene suficiente disponibilidad para cumplir con todas sus responsabilidades. Después de un largo tiempo de reflexión, Christiana decide dejar, no sin dificultad, lo que pensaba que era su vocación, la vida comunitaria y religiosa. En 1991, unos meses antes de tomar su decisión definitiva, Sierra Leona entra en guerra civil, cayendo en el terror y una profunda crisis humanitaria. La rivalidad entre el Gobierno y el Frente de Unión Revolucionaria (RUF), debido más a motivos económicos (el control de las minas de diamantes del país) que a motivos ideológicos, será el motor del propio conflicto armado. Las tropas rebeldes destacaron por el uso de tácticas de terror como violación, abducción de niños para convertirles en soldados o esclavos sexuales, tortura, etc. Más de la mitad de la población, 4,5 millones de personas, se vio obligada a desplazarse.
En ese contexto, Christiana inicia su carrera como promotora y educadora por la paz. En el año 1993, entra en el Ministerio de Educación y al año siguiente es nombrada ministra. Su labor se centró en la lucha contra el analfabetismo y la corrupción dentro del sistema educativo. Miembro del Fórum para las Mujeres Educadoras de África (FAWE), funda en 1995 la sección de la misma en su país, Sierra Leona (FAWE-SL), que se dedica plenamente a la educación de los niños afectados por la guerra.
En colaboración con UNICEF, levanta las primeras escuelas en los campamentos de refugiados en Freetown para los niños que huían del campo. En ellas, aparte de la formación escolar, se les garantiza una comida al día. Christiana siempre hizo hincapié en hacer participar a la comunidad local, utilizar y fomentar las capacidades de los desplazados y permitir el enriquecimiento de la comunidad.
En el año 1997, un golpe de Estado obliga a Christiana, que era ministra de Educación en aquel momento, a exiliarse en Guinea. Allí también colaborará junto a la FAWE en el levantamiento de escuelas en los campamentos de refugiados. Testigo de la gravedad del trauma de los niños, Christiana desarrolla programas aún más amplios, enfocados en la transmisión de una cultura de paz para niños criados en una sociedad no exenta de violencia.
La misión de la FAWE no termina ahí. Viendo el éxito de los programas de educación para la paz hacia los niños, iniciaron con la UNESCO un proyecto de módulo de formación sobre los métodos tradicionales de resolución de conflictos y prácticas de mediación para las mujeres. De hecho, aunque “las mujeres son partícipes en situación de conflictos”, se ven muchas veces “excluidas de las iniciativas de resolución del conflicto”. El programa final consistirá en la toma de conciencia del papel reparador de la mujer en la familia, la comunidad y la escuela.
A lo largo del conflicto, la violación será usada como arma de guerra de forma masiva. Aunque la misión de la FAWE es la educación, ampliará su acción entonces: “Antes de centrarnos en la educación, tenemos que restaurar la dignidad de las mujeres y de las niñas que han sufrido abusos durante la guerra”, dice Christiana. Se desarrolla por ello un programa incluyendo cuidados médicos, atención psicológica, alfabetización y cuidados de los niños (pues numerosas víctimas se quedaron embarazadas). “La educación es una manera de aliviar los traumas”, añade Christiana.
La guerra civil en Sierra Leona concluyó en 2001. Pero no con ello la labor de Christiana. El proceso de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) y la Comisión por la Verdad y la Reconciliación excluyó a las mujeres. “Todavía queda mucho por hacer”. Christiana afirma que la paz verdadera no llegará hasta que no se erradique la pobreza y la corrupción institucional.
La FAWE-SL ha atendido a más de 10.000 mujeres y niñas desde su creación y Christiana comparte el lema de que “la educación de las mujeres equivale al desarrollo del país”. Le gusta imaginar la existencia de un Centro Permanente por la Paz basado en Sierra Leona donde se pueda aprender y trabajar para y por la paz, un lugar donde se transmita que la educación de las mujeres es el camino hacia la paz.
El trabajo actual de Christiana va más allá de la educación tradicional. Desde el año 2005 es la Jefa Comisaria Electoral de la Comisión Nacional Electoral de Sierra Leona, donde reestructuró el proceso electoral para las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2007, organizando y vigilando el proceso de voto y educando para este proceso.
El 60% de las personas que conformaron las delegaciones de víctimas que asistieron a la Mesa De Conversaciones en la Habana, fueron mujeres.
"Esta II Cumbre de Mujeres y Paz es muy importante para diversidad de las mujeres en el territorio, pues a través de ella pretendemos dar respuesta a las mujeres sobre lo quedó acordado en asuntos de género y derechos de las mujeres en los acuerdos de la Habana." Mensaje de la Conferencia Nacional de Organizaciones AfroColombianas C.N.O.A. (Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas)
“Si algún sector social dijo que esta guerra se solucionaba desde el diálogo, fueron las mujeres” Conozca la invitación y el mensaje de Mujeres por la Paz, plataforma que también hace parte de la II Cumbre Nacional Mujeres y Paz.
Escuchamos a Cecilia (18 de marzo de 1968) y nos convenció su claridad,
determinación y capacidad crítica. Apostamos por ella en una sociedad que mantiene
según estadísticas el 26,7% de mujeres indígenas analfabetas. Necesitamos
escuchar a mujeres como Cecilia para que nos digan cómo cambiar esas cifras.
Hablar del Sumak Kawsay, de la plurinacionalidad o de interculturalidad es algo más profundo que solo tener un embajador o un director indígena”. Blanca Velasque
Tomamos para darla a conocer dos artículos de prensa:
Es hoy dirigente nacional del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, fue asesora técnica del Movimiento Indígena Campesino del Cotopax coordinando la Red de Mujeres Políticas de esa provincia. De 2005 a 2009 fue viceprefecta del Cotopaxi.
Era mayo de 1990 cuando un grupo de mujeres indígenas eran las primeras en llegar a Quito. Estaban cansadas del maltrato que recibían en los buses, la discriminación que vivían en los centros de salud y la agresión que para ellas significaba que las obligaran a sacarse el sombrero en las escuelas y colegios.
Una joven secretaria de la Unión de Organizaciones Campesinas del Norte de Cotopaxi, llamada Cecilia Velasque, arengaba a esas mujeres de la parroquia de Toacazo a que tomaran a sus guaguas (hijos), la ortiga y su cucayo (comida) y lideraran al grupo.
Para Velasque, el liderazgo de estas mujeres en el levantamiento de 1990 no fue coincidencia, sino una estrategia con una presencia femenina que presentaba a la mujer como la Pachamama: “La dadora de la vida que no quiere violencia”.
La vinculación de Velasque con las necesidades del movimiento indígena y, en especial, de la mujer del campo le llegó por dos vertientes: una de su padre, cuando de niña lo ayudaba a escribir las actas de los debates de la organización indígena de la que era secretario, pese a que no sabía escribir, y de monseñor Leonidas Proaño, de quien dice ser nieta, pues la formó en la lucha contra los grandes hacendados por la redistribución justa de la tierra.
Velasque tiene 47 años, es licenciada en Ciencias de la Educación, tiene dos posgrados en la Universidad Andina Simón Bolívar, sabe de medicina ancestral indígena y hoy es coordinadora de la Red de Mujeres Políticas del Cotopaxi.
Dice que el movimiento indígena ha evolucionado, tiene líderes más preparados y agendas amplias que integran las necesidades del campo y la ciudad. Pese a ello, cree que el racismo persiste en el discurso de ciertos actores políticos que los tildan de “tontos útiles” o que califican al levantamiento de este agosto como una “simple movilización sin éxito”.
En Cotopaxi, Velasque es conocida por romper la hegemonía machista de la política provincial. Fue en 2005 la primera mujer indígena elegida como consejera y también la primera viceprefecta de esa provincia.
Su mayor éxito electoral le dejó a la vez un gran dolor de cabeza. Un examen especial realizado por la Contraloría a la Prefectura de Cotopaxi, entre los años 2007 y 2009, determinó que el prefecto César Umajinga, de Pachakutik, y sus siete consejeros, incluida Velasque, recibieron “remuneraciones erróneas”. La autoridad, en 2011, recomendó la destitución del prefecto y multó a Velasque, así como a los demás consejeros, con $ 5.280.
Ella no pagará nada, pues, asegura, no ha cometido irregularidad alguna. Califica a este proceso como un acto politiquero de la autoridad con el fin de hacer daño al movimiento. Hoy Velasque dirige la Unidad de Género e Interculturalidad del Gobierno Provincial de Cotopaxi, donde su coideario, Jorge Guamán, es prefecto.
Cecilia Velasque en Congreso organizado por CEDEAL en noviembre de 2015
Siempre rebelde y luchadora, Blanca Cecilia Velasque Tigse, ha despuntado como un referente de la mujer indígena tanto en la política como en el desarrollo de los pueblos de la provincia y el Ecuador.
Nació en Toacazo, comunidad Coto Pilaló, un 18 de marzo de 1968, sus primeros estudios los cursó en la escuela de niñas Luis Felipe Borja de Toacazo, la secundaria la realizó en el Colegio Nacional San José de Guaytacama.
En este tiempo empezó su trabajo en el sistema de alfabetización “Monseñor Leonidas Proaño”, luego ingresó a la Dirección de Educación Intercultural Bilingüe de Cotopaxi, donde formó parte del personal inicial de este estamento en calidad de secretaria, después pasó a ser jefe de Cultura, Directora de Planificación, Directora de Bienestar Estudiantil. En esta institución trabajó durante 11 años, luego de este tiempo renunció para dedicarse exclusivamente al desarrollo rural.
Al momento estudia otra maestría, esta vez en Instrumentos Internacionales en Defensa de los Pueblos Indígenas del Mundo. “Desde los pueblos debe haber alguien que maneje estos temas para defender su dignidad y derechos”, indica.
A los 14 años fue reportera popular de la Unión de Organizaciones Campesinas del Norte de Cotopaxi (Unocanc), para Radio Latacunga.
En la Unocanc fue secretaria general, entre los dirigentes era la única mujer y la más joven de todos, allí fue donde empezó a entender el proceso organizacional.
En esos momentos, Cecilia sintió la necesidad de una preparación adecuada para poder debatir de igual con los demás dirigentes.
“Al no poder debatir terminaba llorando, pero eso me ayudó a madurar política e ideológicamente, la Unocanc tiene una fuerte formación ideológica, no nació de ninguna ONG ni iglesia ni partido político sino de una reunión de líderes y profesionales y de los debates sobre la situación de los pueblos campesinos”, señala.
En la movilización del 6 de junio de 1990, una de las más grandes de la historia del país, estuvo al mando de toda la organización, “Nunca me gustó ser protagonista, prefiero subir de a poco para poder sostenerme en la cima”, dice.
En el 1992, estuvo presente en las tomas de tierras de Cajas y de Paillactu, tratando de que las mujeres estén al frente. “Siempre fue mi ideología que las mujeres estén adelante, siempre estábamos al frente de las batallas cargadas los niños y los cucayos”, recuerda.
En 1998 es delegada por el movimiento indígena como asesora política y organizativa del Asambleísta por Cotopaxi, José Manuel Vega, donde conoce el mundo de la política cara a cara.
Desde 1995 le habían propuesto que sea candidata, pero siempre se había negado pues tenía la idea clara de que lo política electoral era lo peor. Luego de realizar varias actividades sociales, en los que llegó a ser consultora técnica de proyectos sociales, la eligieron por unanimidad como candidata para consejera provincial.
Fue la primera en la lista de candidatos, por su capacidad y reconocimiento a la labor desempeñada durante varios años en el movimiento indígena.
El triunfo fue total, ganó con 35 mil votos a pesar de una campaña modesta en relación a los otros candidatos, 8 mil de su inmediato seguidor.
Durante el ejercicio de sus funciones ha sido presidenta de varias comisiones. Es la primera mujer en ser electa por votación popular para ser consejera provincial, la primera mujer indígena en ser consejera provincial, y la primera mujer indígena en ser electa vicepresidenta del Concejo Provincial.
Casada desde hace 16 años Cecilia tiene dos hijos, Paúl Alejandro de 15 años y Samaique José de 2 años. Luis José Guanochanga es su esposo y compañero de lucha.
Joni Seager (19 de noviembre de 1954 ) es un activista y estudiosa de la geografía feminista, el género, el medio ambiente, y la política ambiental a nivel mundial. Ella es Profesora y Presidenta del Departamento de Estudios Globales en la Universidad de Bentley en Boston, Massachusetts; Antes de eso, fue decana de la Facultad de Estudios Ambientales de la Universidad de York en Toronto, Canadá.
En el ámbito del medio ambiente, ha sido una de las pioneras en traer las perspectivas feministas para influir en la política medioambiental global y su análisis. Ella participa activamente en varios proyectos de género y medio ambiente mundial con la UNESCO y con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Ella es una experta en género y cambio climático, y recientemente ha paricipado en el desarrollo del plan estratégico nacional sobre el género, el medio ambiente y el cambio climático para el Gobierno de Mozambique - el primer plan nacional en el mundo. También ha trabajado en género y desastres, y la reducción del riesgo de desastres. Es autora de varios libros, entre ellos, más recientemente, una re-evaluación de las de Rachel Carson Primavera silenciosa (2014, Bloomsbury Press)
La potencia y claridad de sus libros nos ha hecho fans de
esta mujer que queremos que todas y todos admiren .
Premios
2009, Co-PI, National Science Foundation (#6743000), S-STEM Scholarships in Science, Technology, Engineering & Mathematics, $600,000, Hunter College, 2009 - 2011
2007, Co-PI. Canadian International Development Agency, Canada Corps University Partnership Program. "Sustaining Water in Mongolia: A Human Security Approach," partnering with the National University of Mongolia. $190,000. 2006 - 2007. 2006, Companion to Feminist Geography. Honoree Selection for Best Publication, Geographic Perspectives on Women Specialty Group of the AAG, 2006.
2005, Media Achievement Award," Association of American Geographers, 2005.
2003, University Scholar, University of Vermont.
2001, Rockefeller Humanities Fellow, "Gender & The Environment" program at the Center for the Study of Women in Society, University of Oregon
Maternidad de la mujer en el mundo
Libros publicados
Seager, J. (2014). Carson's Silent Spring. Bloomsbury.
Seager, J, Enloe, C. (2011). The Real State of America Atlas. Penguin.
Seager, J, Robinson, K, van der Schaaf, C, Gabizon, S. (2009). Gender-Disaggregated Global Data on Water & Sanitation. New York: United Nations/ DESA.
Seager, J. (2009). The state of gender-disaggregated data in water and sanitation: Overview and assessment of major sources. New York: United Nations. (link)
Seager, J. (2009). The State of Women in the World Atlas (4th Ed). New York: Penguin.
Seager, J. (2005). Gender, Poverty & the Environment. New York & Nairobi: United Nations/ UNEP.
Seager, J, Hartmann, B. (2005). Mainstreaming Gender in Environmental Assessment and Early Warning. New York: United Nations. (link)
Seager, J, Domosh, M. (2001). Putting Women in Place: Feminist Geographers Make Sense of the World. New York: Guilford Press.
Seager, J. (1993). Earth Follies: Coming to Feminist Terms With the Global Environmental Crisis. London/ New York: Earthscan/ Routledge.
Edited Volumes
Seager, J, Nelson, L. (Ed.). (2005). A Companion to Feminist Geography. (pp. 614). London & New York: Blackwell
Elionor Manuel de Villena (Valencia, 1430-1490), poeta y prosista de la nobleza, la primera conocida en lengua valenciana, especialmente por revelar la postura de una mujer religiosa a finales de la Edad Media. La entendemos según criterio de Teresa Forcades i Vila una de las primeras Teólogas feministas.
La reina María de Castilla se hizo cargo de ella desde los 4 años. Vivió desde pequeña en su corte, educándose en los ambientes aventureros y abiertos que rodearon a Alfonso V, conocido como el Magnánimo (...). En 1445 profesó en el convento de la Santísima Trinidad de las Clarisas de Valencia, donde sería nombrada abadesa en 1463, una responsabilidad que tendría hasta su muerte, acaecída a causa de la epidemia de peste que asoló Valencia en 1490.
Isabel de Villena sigue una vida de contemplación y espiritualidad (que la llevan a escribir, según ha trascendido en las crónicas de la época, diversos tratados sobre la vida religiosa). De todos ellos, sólo se ha conservado una única obra que le ha valido un reconocimiento universal, la Vita Christi (Vida de Cristo), gracias a la intervención póstuma de su sucesora, sor Aldonça de Montsoriu, que publicó la primera edición que vio la luz en Valencia en 1497. Poco se sabe de otras obras, pero se dice que escribió diversos tratados y una obra mística, el Speculum Animae (Espejo del Alma), del que la última noticia data de 1761, pero que hoy permanece perdida.
En todo caso, la dedicación a las letras de la autora no es muy frecuente en su época y sin duda se ha de enmarcar en el esplendor cultural de la Valencia del siglo XV. Se cree también que Isabel tuvo ocasión de compartir sus ideas literarias con Jaume Roig, que entonces ejercía de médico del mismo convento, y algunos estudiosos y estudiosas han querido ver en la Vita Christi una respuesta a la misoginia del autor de Espill o Llibre de les dones. Entre estas estudiosas está Teresa Forcades i Vila que lamenta el olvido de Isabel de Villena frente al reconocimiento de Roig que entendia que todas las mujeres ,escepto su madre y la Virgen Maria, eran mezquinas e incapaces de razonar.
Otros escritores y traductores contemporáneos la nombran o le dedican sus obras, como Miquel Pérez, que le dedica la traducción de la Imitació de Jesucrist (que según ella vive en nuestro tiempo aún, visitando los conventos), lo que da idea de su prestigio entre los autores que la rodearon.
Escribió una vida de Cristo -Vita Christi- , que en realidad es una disculpa para hablar de la Virgen y las mujeres que rodearon a Jesús, así como de la vida y condición de las mujeres en un contexto de autores misóginos. Isabel de Villena convirtió el locutorio del convento de la Trinidad en un lugar de encuentro de teólogos, escritores y eruditos de Valencia. Y, sobre todo, fue el ejemplo de algunas mujeres pertenecientes a las clases altas, cuyos padres decidían desde niñas que serían dedicadas a la Iglesia, ya que al fin y al cabo las dotes dedicadas a la Iglesia eran casi siempre menores que las necesarias para constituir un matrimonio provechoso. Pese a esto, para algunas mujeres como Isabel de Villena, los conventos fueron a veces lugares donde pudieron desarrollar tareas intelectuales y creativas negadas a la mayoría de las mujeres.
Nos dice Teresa Forcades i Vila la grandisima impotancia que su obra tuvo en su momento historico, recalca que "destaca el hecho de que toma como protagonistas a las mujeres que convivieron con Jesus" y " pone en boca de Jesus un ataque contra los misóginos y la misoginia y una defensa de las capacidades intelectuales y espirituales de las mujeres"
La Vita Christi nace como un libro de doctrina y se convierte en una de las piezas importantes de la literatura en valenciano y universal del siglo XV, dentro de lo que se llama como El Siglo de Oro Valenciano.
La crítica lo ha visto como un referente extraordinario, y también como un caso peculiar, ateniéndose a las escasas publicaciones que se conservan escritas por mujeres. Libro biográfico y de contemplación, que no excluye los sueños como una manera de explicar la espiritualidad.
La intención doctrinal de la Vita Christi, libro que no fue firmado por la autora, no quita que sea un gran trabajo literario que no se fundamentó sólo en las fuentes consideradas legítimas. Lejos de eso, Isabel de Villena escribe prestando atención a otras fuentes llamadas “extra-canónicas”: libros apócrifos o tradiciones dando como válidos ciertos textos no reconocidos por la iglesia],que ensalzan a la mujer..
Son poquísimas lo sabemos, pero es nuestro grano de arena para cambiar el mundo. Ojalá te movamos a que tú, por tu camino, consigas otras tantas o nos ayudes a duplicarlas.
Nazanin Zaghari-Ratcliffe ( persa : نازنین زاغری رتکلیف ) es ciudadana británica-iraní. Fue acusada de "planificar el derrocamiento del gobierno de manera sutil" y ha sido detenida en Irán desde el 3 de abril siendo finalmente sentenciada el 6 de septiembre a cinco años de prisión.
Nazanin Zaghari-Ratcliffe fue hallada culpable de “cargos secretos” en una Corte Revolucionaria, según su marido, Richard Ratcliffe. Nazanin esdirectora de proyecto de la Fundación Thomson Reuters, que promueve el progreso socioeconómico y el estado de derecho en todo el mundo.
“Parece raro que te den una sentencia sin presentarte ningún cargo”, dijo Ratcliffe y agregó: “No te puedes defender de secretos“.
Zaghari-Ratcliffe, fue sentenciada este martes por el juez Abolghassem Salavati en la Corte Revolucionaria de Teherán, conocido por sus duras sentencias .
La Guardia Revolucionaria ha dicho, sin dar detalles, que Zaghari-Ratcliffe participó en el “diseño y aplicación de proyectos de medios y cibernéticos para conseguir el derrocamiento de manera sutil de la República Islámica”.
Zaghari-Ratcliffe, viajó a Irán el 17 de marzo de 2016 para visitar a su familia por el Año Nuevo persa, con ella estaba su hija Gabriella de 22 meses de edad. El 3 de abril de 2016, miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán, la detuvieron en el Aeropuerto Imam Jomeini cuando ambas estaban a punto de abordar un vuelo de vuelta al Reino Unido.
El 7 de mayo de 2016, esposo Richard Ratcliffe lanzó una petición en línea instando tanto el Primer Ministro del Reino Unido y el líder supremo de Irán a tomar las medidas apropiadas para asegurar el retorno seguro de su esposa y su hija Gabriella. La petición de Richard ha sido firmada por más de 800.000 seguidores en más de 155 países,Esta petición sigue activa en : https://www.change.org/p/free-nazanin-ratcliffe
Nan Goldin (12 de septiembre de 1953 Washington D. C., Estados Unidos) es una artista estadounidense, renovadora de la fotografía documental y narradora de la escena contracultural de Nueva York de los años 70 y 80
Goldin nace en una familia de origen judío en Washington D.C creció entre varias familias adoptivas de distintas ciudades de Nueva Inglaterra, después de que su hermana se suicidara. Poco después, Goldin entra en una escuela experimental del área de Boston, la Satya Community School. Cuando tiene 15 años, tuvo su primer contacto con la fotografía en la escuela; dos años más tarde, cuando empiezan los años 70, Goldin ya aparece como una aspirante a fotógrafa profesional inspirada, según ella misma, "en las imágenes de las revistas de moda moderna".
Por esa época, Goldin empieza a frecuentar la comunidad de Provincetown, un destino de vacaciones de Massachusetts muy popular entre los homosexuales de la Costa Este estadounidense. Allí, la artista conoce a los que habrían de ser habitantes y protagonistas de sus fotografías durante los siguientes 20 años.
Poco después, Goldin ingresa en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, donde se gradúa en 1978. En su promoción también estudian artistas reconocidos como Philip-Lorca diCorcia y David Armstrong, al que había conocido en Satya y que habría de convertirse en uno de los grandes cómplices de Goldin, participando en el grupo de Los cinco de Boston. En esa época, además, de hacer fotografia empieza a trabajar con películas de color y a emplear luces de flash.
Con ese equipaje, Goldin abandona Boston y se establece en el barrio de Bowery, en Manhattan, donde se topa con el estallido del punk y la aparición paralela de decenas de impulsos contraculturales.
En Nueva York, la fotógrafa encuentra el gran tema de su obra: la narración de la vida sentimental y sexual de ese ambiente. Goldin, de hecho, se califica a sí misma como «fotógrafa documentalista».
Para emprender esa narración, Goldin trabaja con series de fotografías que cuentan desde dentro la vida de sus amigos: iniciación, plenitud y dependencia sexual, depresión, pobreza, amor, soledad, violencia, enfermedad... Para enfatizar el efecto narrativo, Goldin presenta esas imágenes en películas que muestran las fotografías sucesivamente. La más famosa de ellas se llama La balada de la dependencia sexual (título tomado de una canción de Bertolt Brecht), y ya muestra el efecto devastador del sida sobre esa generación en 1986. Una de sus series posteriores, La balada desde la morgue insiste en el mismo tema.
Tanto es así que, poco después de presentar La Balada de la dependencia sexual en Europa, Goldin ingresa en una clínica de desintoxicación, donde sigue trabajando. Allí, el autorretrato se convierte en uno de los temas recurrentes de su obra. Más tarde, la fotógrafa rodaría un documental autobiográfico, I'll be your mirror, que toma su título de una canción de la Velvet Underground.
Poco después de salir de la clínica, en 1991, Goldin abandona Estados Unidos y se marcha a Berlín para cuidar de su amigo Alf Bold, enfermo de sida. Desde entonces, la fotógrafa vive entre la capital alemana, París y Yale, donde es profesora.
En el año 1992 exhibe en la Galería Matteu Marks siendo su trabajo objeto de dos grandes retrospectivas itinerantes: uno organizado en 1996 por el Museo Whitney de Arte Americano y otro, en 2001, el Centro Pompidou, París y Whitechapel Art Gallery, Londres.
Expociones incluyen la diapositiva y presentación de video Sisters, Saints & Sibilas en La Chapelle de la Salpêtrière, París, las contribuciones a Les Rencontres d'Arles en 2009, recién en el año 2006 fue admitida en la Legión de Honor Francesa.
Posteriormente expone “escopofilia”, la cual forma parte del programa especial en 2011 de Patrice Chéreau en el Louvre. La colonia MacDowell le otorga a Nan Goldin la Medalla Edward MacDowell por su visión permanente y la creatividad. En el mismo año monta una exposición de su obra en el Museo de Arte Moderna de Río de Janeiro.
Nan, desde principios de los años 80, estuvo fotografiando niños y actualmente se dedica a hacerlo. Expuso en Atenas un pase de diapositivas en 2010 y luego su versión continuada en 2011 con imágenes que están editadas y sincronizadas con una banda sonora. Algunas fotografías son recientes y otras de su archivo.
Su último libro publicado fue, The Beautiful Smile en 2007 y dijo “Los últimos siete años, no he podido publicar un libro por un contrato y se me ha considerado una artista muerta.”
En el año 2007 recibió el Premio internacional de la fundación Hasselblad por su obra
Alma Lucy Reville (14 de agosto de 1899 en Reino Unido – 6 de julio de 1982 en Bel-Air, Los Ángeles, California)
Aunque Alma Lucy Reville nació el 14 de agosto de 1899, en Inglaterra, su vida pública acabó cuando conoció a un acomplejado aspirante a director de películas, que ocupaba dos asientos en el bus: uno para él y otro para su ego
Todo nos indica que Alma se tuvo que plegar al guión que
establece la sociedad patriarcal no pudiendo restar una pizca de libertad a
lo que su esposo considerara, que contaba por otra parte con el consentimiento tácito
de todos menos de las mujeres acosadas.
Nuestro reconocimiento a sus aportes claros y significativos
para nuestra cultura. Su posición vital le permitió dar cauce a su creatividad, en
mayor medida que si hubiera estado sola. El costo fue soportar el menosprecio
que generaban los comportamientos de su compañero (Nada raro ni lejano desgraciadamente).
Los padres de Alma, Mathew y Lucy, eran protestantes y ella renunció a esa creencia para convertirse al catolicismo y casarse, el 2 de diciembre de 1926, con Alfred Hitchcock, con quien vivió 54 años. Alfred murió en 1980 y ella lo siguió dos años después, el 6 de julio de 1982. Tuvieron una hija, Patricia, que incursionó en el cine pero se retiró tras casarse con Joseph O’Connell. Mal de familia por lo que parece.
Eran el perfecto matrimonio inglés. Hitch y Alma se comportaban como esposos devotos; solían vacacionar en St. Moritz o en el Lago Cuomo, donde habían pasado su luna de miel y eran “habitué” de varios restaurantes donde incluso tenían siempre una mesa reservada.
Pese a las diferencias de temperamento que los chismosos querían encontrar, resolvieron con flema inglesa sus divergencias y se concentraron en la única pasión que los unía: el cine.
La relación personal comenzó cuando ambos trabajaban en la compañía Famous Players-Lasky Studio, filial de la Paramount en Londres. Desde aquellos días, a inicios de los años 20, Alma se convirtió en las dos manos derechas del naciente director: escribía los guiones, editaba, doblaba voces, verificaba la continuidad del relato y supervisaba los decorados. También trabajó un tiempo con otros cineastas: Berthold Viertel y Maurice Elvey.
Desde los 15 años Alma Reville comenzó a trabajar en el cine y aprendió todos los secretos del oficio, emulando el camino de su padre quien fuera ayudante de vestuario en Twickenham, una de las primeras compañías cinematográficas en Londres.
Alma, además de esposa, fue la fiel cómplice de su marido; estuvo un paso atrás de él pero opinaba sobre los montajes, los guiones y era la única persona a la cual el director escuchaba y hacía caso, aunque refunfuñara porque Reville –en la mayoría de las ocasiones– tenía razón . Según Anthony Hopkins fue “la instigadora y la fuerza clave en su vida”.
En una entrevista con Francois Truffautt el cineasta le confesó como Reville le ayudó a superar sus temores e inseguridades y “después de cada toma, miraba a mi prometida y le preguntaba: ¿Va bien, funciona?” A Truffaut le valió un pito Alma y ni siquiera la incluyó en la conversación.
Para justicias el tiempo. En el 2003, Pat Hitchcock O’Connell, hija de Alfred y Alma, escribió La mujer tras del hombre para rescatar la imagen y el aporte de su madre. En el 2012, Julián Jarrold dirigió The Girl, y expuso la tolerancia de Alma en relación con el acoso sexual a que Hitchcock sometió a la rubia Tippi Hedren, durante la filmación de Los pájaros .
En Hitchcock, de Sacha Gervais, la actriz Helen Mirren, plasmó el extraño nexo que unía a la pareja y como ambos formaron una sociedad creativa, donde Alma era la consejera y mejor amiga de un director que consideraba a los actores como “cerdos”.
“Lo que más me gustó descubrir en ella, fue su sentido de la lealtad, de la paciencia y su comodidad con el rol que tenía en la familia y en el proceso creativo” señaló Mirren.
Por el contrario, The New York Times consideró que el filme desacreditó el genio de Hitchcock y lo presentó como un enfermo, cuando en realidad la influencia de Alma fue solo una anécdota.
Otros autores, como Ana Campoy, han rescatado la figura de Reville. Así lo hizo en la serie infantil Las aventuras de Alfred & Agatha , que recreó las aventuras detectivescas de ambos personajes en la niñez, y en la trama del cuento La caja mágica, incluyó a Reville.
Si bien algunos exégetas del cine descartan la influencia emocional y profesional de Alma en la vida de Alfred, el conspicuo literato irlandés George Bernard Shaw escribió –en uno de sus libros– esta dedicatoria a Hitchcock: “Para el marido de Alma Reville”. Alma era solidaria, discreta, paciente, reía mucho y sabía desempeñar diferentes papeles como mujer, profesional, esposa, madre, crítica, operaria fílmica y consejera. Helen Mirren puntualizó: “Sí, era una ama de casa estupenda y una compañera solidaria y madre devota, pero también tenía ideas propias. Era mucho más que la señora Hitchcock y sus aportaciones al trabajo de su marido eran invaluables”.
Hitch nunca aprobaba nada sin el consentimiento de Alma. Ese regordete, capaz de filmar las escenas más crueles; de estrujar a sus actrices para exprimirles las peores emociones; de llevar el suspenso hasta el paro cardíaco era incapaz de tomar una decisión solo.
Cuando recibió un reconocimiento del American Film Institute, por su vasta carrera, dedicó el premio a cuatro personas que le dieron “su cariño, su reconocimiento, sus ánimos y su colaboración constante”. La primera de ellas fue a una excelente montadora cinematográfica; la segunda una guionista excepcional; la tercera la madre de Pat y la cuarta la mejor cocinera. “El nombre de las cuatro es Alma Reville. Si la hermosa señorita Reville no hubiera aceptado hace 53 años un contrato vitalicio sin opciones para convertirse en la señora de Alfred Hitchcock, es posible que hoy sería uno de los camareros más lentos del salón”.
Aquella mujer diminuta, que nunca apareció en los créditos de las películas del maestro de Hollywood, aceptó vivir a la sombra para no opacar el brillo del marido.
Ella estuvo a punto de morir por un derrame cerebral y superó un cáncer de mama y eso acabó con la carrera deHitchcock, que vivió atemorizado ante la posibilidad de fallecer antes que su mujer: su alma gemela.
Si bien Hitchcock tenía una fijación morbosa por las rubias, como Kim Novak, Grace Kelly, Ingrid Bergman o Tippi Hedren, su verdadera obsesión fue Alma; ella era la clave para entender el intrincado laberinto emocional del director.
Uno de los biógrafos del cineasta, William Rothman, sostiene en el libro La mirada asesina , que hay por lo menos tres películas en las cuales Alfred refleja su codependencia con Alma: El caso Paradine , de 1947; Yo confieso , de 1953; y Frenesí , de 1972.
También, Stephen Rebello en el libro Alfred Hitchcock y la realización de Psicosis , expone la tesis de que Reville es la verdadera protagonista de la ópera prima del director inglés; no solo porque aceptó hipotecar la casa para financiar el filme, sino porque incluso propuso la música para la escena del apuñalamiento en la bañera, una de las más tensas y estremecedoras del cine.
“Alma era un enigma para todo el mundo” reveló Mirren a The Telegraph . Así como toleró, e incluso pudo propiciar las perversiones sexuales de su marido con varias actrices, algunos biógrafos han insinuado que ella tuvo un affaire con Whitfield Cook, uno de los guionistas de Extraños en un tren y Pánico en la escena .
Se carece de pruebas para vincular a Reville con Cook, por más celosa o furiosa que estuviera, por los avances de su marido con las protagonistas de sus películas.
Del libro de Pat se desprende que sus padres llegaron a un acuerdo tácito, para que ninguno fuera un obstáculo en los planes del otro; además, Alma vivió en un tiempo donde las mujeres no exigían el reconocimiento a su labor.
Enérgica y de fuerte personalidad, Alma podía ser una “mosquita muerta”, pero de alguna manera cuadraba en los gustos de Hitchcock que prefería a las “mujeres que parecen profesoras, pero dentro de un taxi, te pueden destrozar”.
Solo un alma grande pudo vivir medio siglo sin hacerle sombra al sol; pero aún en la penumbra Alma Reville demostró que tenía su propia fuego, sin tener que robarlo del Olimpo.
Han tenido que pasar cinco décadas para que Hollywood se acordara de ella, un prolongado tiempo de reposo que le acabó por otorgar el incalculable y nostálgico valor de un tesoro abandonado, como una vieja botella de vino al fondo del almacén desprovista, muchos años después, de su densa capa de polvo. A Alma Reville, la insigne y temperamental mujer de Aldred Hitchcock, le han sacudido los años de olvido de encima con dos películas, devolviendo aquella relación matrimonial con el maestro a primera línea de combate.
Porque medios y guionistas han vuelto a hablar de ella se sabe que fue mucho más que una mujer en las sombras, el único apoyo del director a la hora de la verdad, su editora más minuciosa, su defensora más acérrima.
No fue, sin embargo, un camino de rosas el de la de Nottinghamshire en tierras estadounidenses. Tuvo que lidiar con los arranques temperamentales y el ego bíblico de su compañero sentimental, obsesionado además con las rubias imponentes de las que decidió rodearse en sus años de cine con mayúsculas.
Tanta fue la debilidad del londinense por las maneras de Kim Novak, Tippi Hedren o la princesa Gracia de Mónaco, que Melville, furiosa y arrebatada por los celos, pudo haberse refugiado en los brazos de un amante, Whitfield Cook, un guionista al que conoció durante el rodaje de dos de las películas de Hitchcock, 'Extraños en un tren' y 'Stage Fright'.
Es una versión de la que se hace eco 'Hitchcock', la cinta de Sacha Gervasi que acaba de ver la luz en cines españoles, una historia interpretada por Helen Mirren y que la propia actriz británica no tiene claro que llegara a suceder en absoluto en la vida real.
"Ese hombre definitivamente existió, y sí escribieron un guión juntos", dijo Mirren en una conversación telefónica al The New York Times. "Hay una sugerencia en una de las biografías de que posiblemente tuvieron un affaire, pero no ha sido ni remotamente demostrado".
Tampoco se pudo comprobar la versión vertida por una de las presuntas obsesiones de Hitchcock, Tippi Hedren, la elegida por el virtuoso director para 'Los pájaros' y 'Marnie la ladrona'. Fueron, en palabras de la propia Hedren, los dos rodajes más traumáticos de su vida por el acoso sexual al que le sometió Hitchcock, una situación de la que Reville estaba al tanto y que al parecer prefirió ignorar.
"Alma era un enigma para todo el mundo", recordaba Hedren recientemente a 'The Daily Telegraph'. "Nadie podía entender cómo era su relación. En un momento, vino y me dijo: 'Tippi, siento que tengas que pasar por esto'. La miré y le dije: 'Pero podrías pararlo', y ella simplemente miró para otro lado y se fue", aseguraba la actriz.
La única hija del matrimonio, Patricia Hitchcock, se encargó de negarlo, autora de la biografía sobre su madre, 'Alma Hitchcock, The Woman Behind the Man', curiosa elección siendo hija de quien era.
Pese a los avatares y el particular genio de su marido, estuvo casada con él casi toda su vida, desde el 2 de diciembre de 1926 hasta la muerte del director en 1980. Dos años después Reville diría adiós a los 82 años de edad por causas naturales, una mujer bajita de mucho genio que ahora está recibiendo el crédito que nunca terminó de recibir en vida. Hollywood le ha dado esa clase de reconocimiento póstumo con el que suele enmendar sus célebres resbalones.
Charo Oquet (Santo Domingo, 12 de junio de 1952) es artista interdisciplinar con sede en Miami y su obra incluye pintura, fotografía, performance e instalación. Ha sido expuesta ampliamente a nivel internacional obteniendo muchos escritos críticos por curadores, críticos, reconocidos académicos en libros y otras publicaciones. Además de las criticas en el Miami Herald, Atlántica, África Arte, Art in America, Art Nexus y Arte de Nueva Zelanda entre otros,
Antonio Zaya editó, elaboró y distribuyó un libro de su obra, Charo Oquet - Lo Que Ve La Sirena . Su obra está incluida en libros y catálogos.
Oquet ha realizado numerosas exposiciones individuales en museos y galerías por todo el mundo, como en el Bass Museum, Miami Beach; Casal Solleric, Palma de Mallorca, el Convento de Santo Domingo, Lanzarote, El Banco Mundial, Washington, D.C., Canarias, España (comisariada por Antonio Zaya) y ha participado en exposiciones colectivas de prestigio como Arte, Religión y política , Mami Watta, en el Museo Fowler de UCLA, (2008-10); Subliminales, Beijing, China; (07 ); Away, en la UNESCO - París (06); Después Columbus.com, Hus Kunstnerne, Oslo, Noruega, (03); V Bienal del Caribe'03, '01, I Trienal Internacional del Caribe (10) Museo de Arte Moderno de Santo Domingo; En Ruta PR '02, H & M Proyectos de Puerto Rico,Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Canarias así como la Galería de Arte Govett-Brewster, NZ. La obra de Oquet se encuentra en varias colecciones de museos como el Museo de Arte de Fort Lauderdale, Frost Museo de Arte, Universidad Internacional de Florida, Miami, FL; CAAM, Centro Atlántico de Arte Moderno; Bass Museum of Art, Miami Beach, FL, El Museo Nacional de Nueva Zelanda, Wellington, NZ; Dowse Museo de Arte, Lower Hutt, NZ; Galería de Arte Govett-Brewter, NZ; Asuntos Exteriores, Wellington, NZ; Museo de las Casas Reales, República Dominicana.
Como activista de las artes, en 1996 fundó y dirigió "Miami Arts Collaborative", que más tarde se convirtió el Centro de Arte Edge Zones, una organización de artes sin fines de lucro. En su papel como gestora y curador Oquet ha organizado numerosas exposiciones de nivel internacional donde han participado artistas de todo el mundo. Oquet ha comisariado otras exposiciones de grupo en España, Puerto Rico, Suiza y China. Como directora y curador de Edge Zones, del 2003 hasta el presente su programación anual ha incluido las obras de cientos artistas de la Florida y artistas internacionales (véase www.edgezones.org).
Como editora ha publicado cuatro libros (www.edgezonespress.org), Miami Now (Miami Ahora) (2005), (Wet) Húmedo (2006), Húmedo II (2007) y Supermix (2008).
Oquet ha sido oradora invitada en la Universidad de Miami, Bass Museo de Arte, Miami Beach, Syracuse University, Syracuse, Florida Atlantic University, Boca Raton, FL, Miami Dade College y fue el orador principal en ‘99 en la Universidad de Rutgers y New York University Reuniendo Hispaniola. Oquet también sirve a la comunidad artística como panelista y jurado para las subvenciones que otorga el Consejo de Asuntos Culturales de Miami-Dade y para el Consejo de Asuntos Culturales de Estado de la Florida.
Ella ha recibido numerosas becas y premios, más recientemente el Gran Premio de la 26 Bienal de Arte de Santo Domingo, Mudeo de Arte Moderno, 2011; del Estado de la Florida Premio para los mejores artistas Visuales de la Florida; Beca Artística del Consorcio Cultural del Sur de la Florida para Artistas Visual 2005; Beca del Capital Creativo; varias Becas del Sur de la Florida para Acceso a la Cultural, así como también el Reina Isabel II Consejo de las Artes de Nueva Zelanda Gran Premio para artista Fellowship (84, 85 y 86) durante los años que vivió y trabajó en Nueva Zelanda. Ella consiguio un BFA de la Universidad Internacional de Florida en el 2000.
Nacida en la República Dominicana, Charo Oquet es un artista interdisciplinar, que trabaja en múltiples medios, incluyendo el metal, madera, textil, cerámica, fotografía, instalación, vídeo y performance. . El trabajo de Charo se encuentra en las colecciones permanentes del Museo de Fort Lauderdale de Arte, Frost Art Museum, Universidad Internacional de la Florida, El Banco Mundial, el Centro Atlántico de Arte Moderno, Museo de Arte Bass, el Museo Nacional de Nueva Zelanda, Dowse Art Museum, Govett-Brewter galería de arte, Foresight Colección y Museo de las Casas Reales.
LA GANADORA DEL GRAN PREMIO DE LA XXVI BIENAL NACIONAL DE ARTES VISUALES POR “EN UN ABRIR Y CERRAR LOS OJOS” ES UNA ACTIVA TRABAJADORA DE LA IDENTIDAD DOMINICANA
El gran premio de la XXVI Bienal Nacional de Artes Visuales es una instalación.
La dominicana Charo Oquet se estrena en participación y galardón en la exposición con una propuesta que reúne sus años y experiencia como artista plástica: mucho color, sutiles mensajes que hablan de identidad y religiosidad populares y un sumario en imágenes de los eventos que impactan el país y el mundo.
¿Qué verá el público al traspasar la cortina negra que sirve como puerta y se encuentre con una instalación de menos de 10 metros llamada en “En un abrir y cerrar los ojos”? Verá un vídeo y muchos materiales de plástico, plomerías, cubos de agua, cintas, utensilios domésticos, partes de inodoros y de carros, alambres, hilos, juguetes infantiles, cascos de bicicleta y muchas cosas encontradas por ahí.
Casi todo es reciclado y responde a un modo muy peculiar que sigue la artista, radicada en Miami, para hacer su trabajo.
“Para mí, buscar los materiales es parte de la obra también, porque los busco en la Duarte con París y en Villa Consuelo y eso me lleva a conocer la realidad económica del pueblo. Si como artista te quedas con la parte más bonita y pudiente, nunca llegas a conocer esas realidades”, explica Oquet. Es un método que repite en los países a los que lleva su arte para obligarse a conocer el pueblo y los temas que trabaja.
El expectador
La instalación que presenta en el Museo de Arte Moderno (MAM) se presta a múltiples lecturas. Está inspirada en una obra del novelista haitiano Jacques- Stephen Alexis, En un abrir y cerrar los ojos, porque tiene mucho que ver con la relación dominicohaitiana.
Esta relación está presente en dos formas, dice Oquet. Está visible en las imágenes de la habitación de un haitiano que vive en Dominicana, y en los marcados rastros de las costumbres religiosas que comparten ambos países: gagá, vudú y catolicismo.
Un vídeo, de unos 20 minutos, es muy importante para entender el resto de la instalación, asegura Oquet. Son fotografías a color y blanco y negro tomadas por la artista en República Dominicana, Haití y otros puntos del mundo que muestran eventos importantes que están marcando y afectando el planeta, así como paisajes y estampas rurales y citadinas características de nuestro pueblo.
Hay contrastes muy marcados, como la intersección de las avenidas Duarte y París y el centro comercial Blue Mall, dos espacios antagónicos de la ciudad de Santo Domingo.
“Enseño diferentes fases de lo que hay en nuestro país –lo explica Oquet–, de lo que somos como país. Cuando vas a la Duarte con París te das cuenta de que este país tiene dinamismo. Este sitio te demuestra que es una ciudad muy dinámica, de mucho crecimiento, de una energía increíble que a la que quisieras conectarte. El dinamismo que siento ahí es una cosa que me eriza. Hay gente que lo mirarán y dirán ‘esta gente es pobre’, yo no lo veo así, prefiero ir allí porque lo que veo es un país que tiene un espíritu de esperanza que no ves en muchos países”.
Oquet nació en Santo Domingo y vive en Miami, donde dirige el espacio cultural Edge Zones. Hace esculturas, instalaciones, performance, ambientes, pintura y fotografía. Para la bienal se decidió por lo que considera su fuerte aunque sabe que las instalaciones no son comerciales y cuesta venderlas.
“Es lo más completo de mi obra porque puedo expresar más ampliamente lo que quiero decir y porque permite que el visitante entre a un mundo del que se vea rodeado, empapado y parte de la obra. La lectura de mi obra tiene por un lado el caos, la dinámica de materiales reusables y de cosas creadas a partir del arte; pero por otro está la parte de identidad que siempre he trabajado, la religiosidad popular, el vudú dominicano”.
Esta lectura se puede ver en todos sus trabajos anteriores y marca su estilo. Por eso, para entender todas las posibles lecturas de “En un abrir y cerrar los ojos”, recomendamos al público visitar la web de la artista, www.charooquet.com y empaparse con su trabajo.
“El país no valora su riqueza artística”
Charo Oquet vivió los primeros diez años de su vida de pueblo en pueblo, porque su papá era militar y Leonidas Trujillo movía a los militares de sitio cada tres meses.
A principios de los 60, la familia emigra a New Jersey y allí, en una escuela pública, sin saber inglés, sintiéndose incómoda por lo nómada que en se estaba convirtiendo su vida, vivió esa primera experiencia que la marcaría como artista. Tenía 10 años.
No recuerda el nombre de la maestra, pero sí su rostro y que era jovencita. Ella le pidió a los alumnos que, con motivo de las fiestas de Halloween, realizaran una máscara.
Cuando la maestra vio la de Charo, una máscara china muy bien trabajada, le dijo que había hecho una maravilla y que debía dedicarse al arte. Y así lo hizo Charo, casi a escondidas, sin que su familia apenas se percatara de su inminente destino. Se convirtió en la decoradora de la clase, en la artista de la clase.
En adelante, todos sus proyectos los haría a partir del arte.
Fue también en New Jersey donde comprendió la dominicanidad.
El trato despectivo para con los latinos avivó su amor patrio y le hizo valorar sus raíces. “Si no fuera porque yo venía a este país y aprendía mi cultura y quiénes éramos, yo me hubiera sentido una caca, como le decían a los latinos. Al conocer mi cultura tomo fuerza porque ese conocimiento te empodera y no te afecta que te digan que tu país es chiquito y pobre porque tú sabes que la pobreza y la riqueza son relativas, que somos ricos y grandes en muchas cosas”.
A los 16, de vuelta a su tierra, no lo dudó y solita se fue hasta la Escuela Nacional de Bellas Artes dispuesta a estudiar en sus aulas. Le preguntaron por su portafolio y como no conocía esta palabra les presentó el cuadernillo donde dibujaba. La aceptaron inmediatamente.
Arte y religiosidad
Y es por eso que las obras de Oquet tienen esa tendencia religiosa tan marcada, “porque mi obra está relacionada a lo dominicano, porque está relacionada a mí, a quien soy”, expresa.
Aunque no practica vudú, por ejemplo, reconoce que tiene una fuerza de importancia.
“No lo practico pero le doy su valor, porque forma parte de una cultura que negamos, y si la negamos nos negamos a nosotros mismos.
Es parte nuestra y cuando tomas conciencia la entiendes y la notas a tu alrededor”, comenta.
El pueblo no lo acepta como parte de su cultura, indica, porque nos han metido mucho miedo. “El miedo es una pena, porque cuando le tienes miedo a una cosa la odias. No es que te metas a eso, no, pero conócelo, porque tiene su valor, conocer la cultura no te va a hacer daño”, dice.
La artista considera que el país todavía no se ha dado cuenta de la riqueza artística que tiene y de cómo el arte se presta para vender sus atractivos. “Si logras que la gente se interese por tu cultura, por tu arte, ya tienes un amigo; y el que se interesa por tu cultura y tu arte también se interesará por tus playas, por tu música”, opina.
Instalaciones
El arte que le valió el gran premio de la XXVI Bienal Nacional de Artes Visuales lo aprendió en 1997. La invitaron a participar en las celebraciones de San Miguel en Mata Los Indios, Villa Mella, cuya cofradía, Los Congos del Espíritu Santo, es patrimonio oral e intangible de la humanidad.
Pero Charo dijo que no quería sólo ver, que quería participar, conocer cómo hacen los preparativos.
Antes, las instalaciones que había visto en los grandes museos le parecían enor mes e indescifrables, objetos que parecían tomarse mucho tiempo y dinero. En Mata los Indios, “cuando veo que con un cubrecamas, un mantel, escarcha y papel esta gente transforma una casita humilde en un gran altar, en un espacio sagrado, entiendo lo que es una instalación. Me doy cuenta que no es el dinero ni los materiales caros lo que transforma un espacio, sino el deseo y la capacidad artística tuya, y empiezo a trabajar con telas de segunda mano, hilo, papel crepé”.
Sin abandonar la pintura comienza a hacer sus hoy famosos altares, a fotografiarse con ellos, a encontrar belleza en los objetos de segunda mano y a convertirlos en arte. Para ese tiempo sus esculturas también dieron un cambio. Charo vive desde hace 21 años en Miami. En 1999 tuvo que establecerse en el tercer piso de un edificio en decadencia y hasta allí tenía que llevar sus materiales, algunos muy pesados, como la madera. ¿Qué hizo? “Adapté la obra a mis necesidades.
Buscaba plástico y los ensamblaba, y de pronto ya tenía una escultura de 10 pies pero que se desamblaba.
Eso me llevó a conocer otra parte de la obra: su esqueleto.
Yo suelo vestir mis esculturas, pero verlas sin vestir me hizo enamorar del esqueleto y comencé a hacer otro tipo de esculturas”.
A Charo Oquet no le sorprende que cada vez más personas se interesen en este tipo de arte que, aunque parece alternativo o contestatario, no lo es.
“La obra dominicana está en evolución, ha crecido muchísimo. Es muy difícil vivir de la obra de arte. La etapa en la que la mayoría de los artistas dominicanos tenía que hacer obras que fueran vendibles y complacientes para que la gente las compraran ha pasado.
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Hemos pasado a hacer obras mucho más fuertes, más verídicas, no buscando complacer sino transmitir conocimiento, comunicación, comunicar las problemáticas de hoy día. Aquí tenemos el mejor ejemplo de eso, estamos viendo el nuevo arte dominicano. La evolución viene desde hace años, pero en esta bienal se ha notado lo amplio, lo mucho que se ha abierto el campo con temas que comúnmente no se tocaban, y eso significa una gran evolución y creo que hay que aplaudir al país. Si alguien no se ha dado cuenta de eso tiene que venir a verlo
Ver cómo el artista de ahora toma riesgo porque se ha creado esa plataforma”.
¿Qué hace falta, para Oquet? “Hace falta que el que compra esté más de acuerdo con esto; que el país nos dé un poco más de respaldo, como la creación de becas y más premios, porque ayudan e incentivan”, concluye