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miércoles, 1 de octubre de 2014

Milagros Rey Hombre, la primera arquitecta de Galicia y la tercera de España.





Milagros Rey Hombre, la primera arquitecta de Galicia


Corren los años cincuenta en A Coruña. “Si adelita se fuera con otro”, de Jorge Negrete, suena a todas horas en la radio. Milagros Rey Hombre (Madrid, 1930) tiene veinte años y una licenciatura recién estrenada. Acaba de convertirse en la primera arquitecta de Galicia y la tercera de España. Se ha criado entre los planos y maquetas de su padre, Santiago Rey Pedreira, en su casa-estudio de la calle Fontán. Muy pronto, ella también hará historia con proyectos como la Torre de los Maestros o el Polígono de Elviña. Mientras, el alcalde Alfonso Molina, le tira los tejos. “Hubo sus más y sus menos”, confiesa, coqueta.

-Así que había tiempo para estudiar, trabajar y salir de fiesta.
-Yo bailaba que me las pelaba, me he divertido mucho. El alcalde Molina organizaba unas fiestas tremendas.

-¿Con cuántos maestros tuvo que lidiar para hacerles la torre?
-Eran buenos clientes. Una gente con el cerebro puesto en su sitio. Pero la historia fue otra.

-¿La de que el edificio se mueve con el viento?
-Sí. Yo sabía que tenía que trabajar con un hormigón más resistente, que aguantase los meneos de aire que registra esta ciudad. Gracias a mi amigo Lucio Costa (reconocido arquitecto brasileño) me hice con un libro sobre la teoría del hormigón no elástico del ruso Timoshenko.

-Así que lo proyecta en base a la teoría de Timoshenko, ¿y qué pasa después?
-Que saltó el capitán general. Dijo que era “faltar al amor a la patria utilizar métodos soviéticos para hacer un edificio”. Hubo un enfado bestial por parte de los ingenieros, _poco menos que se fueron en masa a ver a Franco_, y pude sacar adelante el proyecto. Ya me dirá qué tiene de antipatriótico el cálculo de resistencia de una estructura. (Risas).

-Por esa época también diseñó usted el barrio de Zalaeta.
-Trabajé para ordenarlo y hacer la urbanización. Pero ver  la monstruosidad que se ha consentido ahora por ganar un centímetro de suelo, es como para hacer un fusilamiento en masa de ciertos constructores de A Coruña cuyos nombres me sé.

-¿Y cuyos nombres me puede dar?
-No, no se los voy a decir, no. (Risas).

-¿Pero qué algo tan malo han hecho allí según usted?
-¿Tú has visto que en A Coruña haya catacumbas? Pues en Zalaeta las hay, en los bajos de los edificios hay viviendas sin ventilación que son peores que una chabola.

-¿Qué piensa de la arquitectura que se hace ahora?
-Que todo eso de la sostenibilidad es una cosa que ronda el camelo. Como te sople nordeste, ¿qué te importa a ti la orientación y ventilación de la casa? (Risas).

-¿Hay algún arquitecto que le guste?
-Los que están siguiendo la línea de Mies Van der Rohe, porque son sinceros, abiertos y limpios en sus conceptos. Y sobre todo, porque lo que hacen, sirve. La arquitectura no está para decorar, sino para cumplir un servicio.

-¿Le da pena ver el parón que atraviesa ahora la profesión?
-Se lo han buscado. Ver derribar inmuebles de calidad, solo porque tenían una forma anticuada, para levantar un edificio “modernete” en su lugar, me pone a morir.

-¿De que construcción deberían sentirse más orgullosos los coruñeses?
-Únicamente y recalco, ú-ni-ca-men-te, la fachada de las galerías de la Dársena. El resto es de llorar.

-En María Pita están a vueltas de nuevo con las terrazas.
-Mira que han estropeado esa plaza. Si la hubieras conocido como yo la conocí, te indignarías. Era un jardín con unos magnolios formidables, olía de maravilla, habría sombrita, los niños tenían donde jugar sin peligro y no había aparcamientos donde no debía.

-Casi me da miedo preguntarle por la estatua.
-¡María Pita en plan lanzadora olímpica!. Pero señoooor, si la Pita no usaba eso. ¡Maria Pita usó un mandoble que es distinto!. Cortando cabezas con las dos manos la muy bestia. Es que nos pierde la memez. Si queda “mono”, ya les vale.

-¿Qué fue lo peor que le ha pasado en la vida?
-El accidente de avión de 1973. Yo era la jefa del servicio de bomberos y estaba habituada a recoger cadáveres pero aquello me dejó tan traumatizada que después necesité ayuda psicológica. Allí no quedó hueso sano. Las piernas y los brazos deshacían en las manos como la harina.

-Hablemos de algo más agradable: la fuente de Cuatro Caminos tiene su sello.
-Yo solo intervine en la elección del material, porque la iban a hacer en piedra de parga, que es una caliza gorda y espesa, y les convencí para que la hicieran en granito. El inconveniente del granito es que es muy duro pero quebradizo y por eso cuando se subieron los aficionados del Depor la escacharraron.

-Usted más que futbolera, fue pionera en jugar al rugby.
-No es el deporte brutal que es el fútbol. Es muy respetuoso, sin esas agarradas y roturas de huesos del balompié.

-También en el campo de juego era la única chica.
-Me he pasado la vida rodeada de hombres. Y en la Escuela de Arquitectura de Madrid no noté machismo ni centellas encendidas de ninguna clase.

-¿Así que el machismo le parece un cuento chino?
-Totalmente. Lo que veo es que no hay combate por parte de las mujeres. Pero combate de superación, no del de andar por la calle pegando gritos con un megáfono. Eso no se hace así, se hace hincando el pico y demostrando lo que vales.


Milagros Rey Hombre: ´¿Por qué no haces arquitectura femenina?´, me dijo el profesor´
"Busquets es mediterráneo y nosotros somos atlánticos. Y luego quieren que 'vivamos como galegos'. ¡Arre demo!"



Milagros Rey Hombre: ´¿Por qué no haces arquitectura femenina?´, me dijo el profesor´
Su vocecita casa poco con su expresión verbal, sin pelos en la lengua. Milagros Rey Hombre (1930), coruñesa nacida en Madrid, es la primera arquitecta gallega y la tercera de España. Fue la primera arquitecta municipal de A Coruña y es autora del primer rascacielos de la ciudad, la llamada Torre de los Maestros. Está al tanto de los planes urbanísticos coruñeses y no le gustan nada

ISABEL BUGALLAL | A CORUÑA Vive en una torre próxima a la plaza de Cuatro Caminos, en cuyo centro se alza el chafarís de la fuente que ella proyectó: "Es que estaba harta de vivir sola en la casa de Ciudad Jardín. Aquí por lo menos hay gente, se oyen coches, frenazos... Y oigo las gaviotas que se chapuzan en la fuente".

-¿Cómo van esas memorias?

-¿Te has enterado que escribo mis memorias? Pues, lentamente, como me voy acordando. Realmente, ya están escritas y sólo tengo que acabar de transcribirlas en el ordenador y darles un aspecto decente.

-¿Qué tal con la informática?

-Muy bien no, a veces me hago unos líos espantosos, pero no pasa nada, se deshacen y ya está.

-¿Le siguen llamando Lalitos?

-Sí, Lalitos. A estas alturas...

-Usted fue la primera. Ahora salen arquitectas a punta pala.

-Muchas son lloronas, cuando las cosas se les ponen difíciles se echan a llorar, deben ser restos de la educación del siglo XIX.

-¿Eso les pasa?

-Fui catedrática de Construcción en la Escuela y lo vi. Si las regañan porque un proyecto no está bien hecho se echan a llorar. ¡Magnífico!, define tu proyecto y, si crees que es bueno, defiéndelo. ¿Cuando tengas problemas en una obra te vas a poner a llorar en el andamio?

-Debía ser de armas tomar.

-Algo, sí. Oye, no tiene nada de raro, yo era una niña de la guerra, demasiado bestias.

-La primera arquitecta de España fue Matilde Ucelay, ¿quién fue la segunda?

-Lalín Urcola.

-Y usted, la tercera.

-Sí, luego vinieron muchas más.

-En 1965 sólo eran cinco.

-Nada más; entonces no se animaban. Es que tiraba mucho lo del novio, chica. Las que tenían novio no estudiaban.

-¿Y usted?

-Tenía novio, pero le hacía el caso correspondiente, no me pasaba.

-¿Y no se casó?

-¡Nooo!

-¿Por qué ese no tan sonoro?

-Porque probablemente hubiera tenido que dejar la carrera, tal como eran las cosas entonces: vivíamos cara al sol con la camisa y todo y teníamos que parecernos a Isabel la Católica. Era una verdadera gaita.

-¿Por qué su padre rechazaba que fuese arquitecta?

-No le gustaba por una sencilla razón: sabía lo peligroso que era.

-¿Era de marimacho?

-Pues mira, como era la primera, no me colocaron el sambenito pero en segundo de carrera un profesor me preguntó por qué no hacía arquitectura femenina. Yo le contesté: 'Mire usted, apenas sé todavía hacer arquitectura, como para distinguir de sexos'.

-¿Tuvo que sortear obstáculos en la profesión por ser mujer?

-No. Lo único, que entonces no se llevaban pantalones e ir con faldas a las obras era endemoniado.

-¿Zancadillas en la Escuela?

-No, tonterías, pequeñas memeces. Hay gente que es bobita.

-Ser hija de Rey Pedreira le...

-¡Eso es lo que dijo uno de mis catedráticos a mis compañeros! Les pegó un grito y les dijo que yo era de la profesión desde el nacimiento, que era hija de arquitecto. Yo jugaba en el equipo de rugby, en los entrenamientos, porque no les parecía femenino para las mujeres.

-¿Jugaba al rugby?

-Claro, y daba unas patadas muy bien dadas.

-Toda una pionera.

-Yo tenía que estar todo el rato improvisando porque no había precedentes, ¿comprendes?

-¿Está satisfecha con su obra?

-En la medida en que buenamente se puede estar satisfecho, sí; a lo mejor podía haber dado más, aunque creo que trabajé duro.

-¿Se cargaría algún proyecto?

-No, porque todos fueron una experiencia diferente, y estoy hablando de unos 2.300 encargos.

-¿La torre de los Maestros?

-Los arreglos que le hicieron no me gustan nada, más que por estética, por el peligro. No me explico cómo el Ayuntamiento, que pone tantas pegas a todo, consintió que cerraran la ventilación de la escalera y crearan un tubo que como un día haya una intoxicación o algo así va a ser una gracia.

-¿Su obra favorita?

-En la que más me divertí fue en el local social del pescador en Fisterra. Los obreros eran los propios promotores y como tenían que ir a pescar los que lo hicieron fueron sus mujeres: el hombre va al trabajo y la mujer, a la leira.

-Otro proyecto.

-Uno sin consecuencias, la conservación de la playa de Santa Cristina: conseguí que no se partiera.

-¿Qué le parece el proyecto de unir la de Riazor y el Orzán?

-Quieren unirlas para ser una sola playa como en San Sebastián y tener una Concha en A Coruña, lo cual es una cosa sin pies ni cabeza. Ya veremos lo que dice el mar.

-¿Y el plan de Urbanismo?

-No me hables. Busquets es mediterráneo y nosotros somos atlánticos y eso marca una diferencia que no se puede saltar y no me explico cómo la Corporación no se da cuenta. Y luego subrayan eso de vivamos como galegos. ¡Arre demo! Rellenar las dársenas y construir viviendas allí es cargarse la ría, que es una de las cosas más bonitas que tenemos. Es liquidar toda la vista de la ría.

-¿Qué haría en María Pita?

-Dejarla como estaba antiguamente, había un jardín precioso con unos magníficos magnolios.

-¿De las obras de su padre, qué más le gusta?

-El pabellón de deportes. Era una joya y los muy bestias se lo han cargado, no lo merece.

-¿Le gusta más que el mercado de San Agustín?

-Precioso también, lo que pasa es que es simplemente una obra parabólica. El palacio de deportes es una aventura porque es una bóveda de hormigón colgada de cables.

-La Ciudad Jardín de su padre está bastante desfigurada.

-Ese es uno de los vicios que tenemos los coruñeses, hacerle arreglitos a los edificios. ¿Qué edificios de A Coruña conoces que no les hayan hecho un arreglito? O con el color, porque la pintura del hotel Finisterre, al lado de la muralla del Parrote, es como para pegar un grito.
(Entrevista escrita por Loreto Silvoso y publicada en La Voz de Galicia el domingo, 17 de febrero del 2013. La foto es de Gustavo Rivas).

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