Acerca de nosotras ·

Actividades

Escritora Poeta feminista Pintora Artista Cantante Música Escultora Actriz directora de cine Periodista activista Defensora de derechos humanos Arte compositora abogada Profesora Política investigadora Arquitecta medica Fotógrafa Maestra Filosofa Rosas para todas nuestras heroínas fotografa Ilustradora Mujeres Creadoras Historiadora Artista plástica Socióloga dibujante guionista Literatura literata química Antropologa Educadora Pintura bailarina sindicalista Diseñadora Ecologista Novelista Pedagoga Psicóloga coreógrafa feminista y activista por los Derechos Humanos jurista Descubridora Fisica Narradora Teologa científica cineasta pianista urbanista Anarquista Artesana Cuentista Economista Enfermera Filóloga Poetisa cantautora ceramista Actriz de teatro Artista textil Artistas Bióloga Blogera Cantante y compositora Diseñadora gráfica Documentalista Dramaturga Ecologa Fotoperiodista Interprete musical Jueza Psicologa Psicoterapeuta Rapera matemática mezzosoprano Activista por los derechos sexuales de las mujeres Artesana alfarera Artesana herrera Artista gráfica Artistas graficas Compositora de música Directora de orquesta Diseñadora de moda Doctora Ciencias Políticas Escritoras Fisiologa Geologa Gestora cultural Naturalista Neurologa Terapeuta Terapeuta quinesóloga Teóloga feminista asambleista asesora en prevención de violencia de género . diplomatica diputada directora directora de teatro. directora de documentales directora de periódico directora de tv doula intérprete de sitar poeta Innu psicoanálisis toquillera

jueves, 2 de abril de 2015

Nora Morales de Cortiñas


Nora Morales de Cortiñas nacio en 1930, cuenta ahora con 85 maravillosor años . Traemos un texto de hace 16 en que ella se retrata que nos ayuda a conocerla mejor . Gracias Nora !!

"Soy Nora Morales de Cortiñas, cofundadora e integrante del movimiento de Madres de Plaza de Mayo- Línea Fundadora. Tengo 69 años. Nací en Buenos Aires, Argentina. Parí dos hijos. Uno de ellos, Gustavo, está desaparecido. No hace mucho tiempo atrás, murió mi esposo. Mi matrimonio duró 50 años. Yo fui una mujer tradicional, una señora del hogar. Me casé muy joven. Mi marido era un hombre patriarcal, él quería que me dedicase a la vida familiar. En ese entonces yo era profesora de alta costura y trabajaba sin salir de mi casa, enseñándole a muchas jóvenes a coser. Vivía todo muy naturalmente, como me habían educado mis padres. 
Sabía de la militancia política de Gustavo y de su trabajo solidario en barrios humildes. El no nos ocultaba nunca nada. Se casó siendo un muchacho, cuando estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires. Tenía 24 años, una esposa y un hijo muy pequeño. Lo desaparecieron el l5 de abril de l977. Salió una mañana fría y no llegó más. Lo secuestraron en la estación de tren, mientras iba camino a su trabajo. Esa noche un operativo militar y policial allanó mi casa, en donde estaba mi nuera. Afortunadamente, a ella no le hicieron nada. Fue un milagro teniendo en cuenta que, en la mayoría de los casos, al no encontrar a la persona buscada se llevaban a cualquier familiar en represalia.

A partir de ese momento comenzó una larga peregrinación por encontrar a Gustavo. Enviamos cartas al Papa, presentamos recursos de habeas corpus en los juzgados; recorrimos iglesias, dependencias oficiales, cuarteles, morgues, organismos de derechos humanos y visitamos a políticos, periodistas, intelectuales, curas y militares. Sólo queríamos que nos dijesen la verdad. Aunque, lo que relaté es lo único que pudimos saber de él en todo este tiempo. Hasta ahora no tengo otra información.

Perder un hijo es siempre una tragedia pero hay que elaborarlo para no quedar prendida en ese laberinto y poder ayudar a quienes están en la misma situación. La soledad nunca es una buena receta si se quiere saber la verdad. Siempre se consideró que el duelo debía hacerse de puertas para adentro. Antes, las mujeres se encerraban en su dolor y quedaban prisioneras de la angustia. Vivían la pérdida con resignación. Si no me equivoco, la escritora Nicole Loreaux es la que cuenta que siempre existió una relación estrecha entre el duelo y las mujeres(51). Ella dice que en la antiguedad, el duelo tenía lamento femenino pero la sociedad no la quería escuchar y el orden político no quería ser puesto a prueba por ese grito de dolor. Por eso todo era intramuros.

Actualmente con los grupos, las mujeres se fortalecen, se sienten útiles y descubren que el horror es algo que no sólo le pasa a ellas sino también a muchísimas otras. Todas tenemos puntos en común: fuimos madres y hemos perdido a un hijo. Nadie suplanta al hijo que perdiste; pero cuando esa pérdida no fue por un accidente, por una enfermedad y cualquier eventualidad, sino por haber sido secuestrado, torturado y después desaparecido su cuerpo, el dolor adquiere otra dimensión. Pero también tenemos otras diferencias: al no estar el cuerpo es imposible hacer el duelo. Nos queda la incógnita de ese cuerpo que nos niegan. Sin él, no podemos elaborar la muerte y darle la sepultura que se merece. Es el ser y no ser. La angustia se transforma en letanía. Las preguntas no cierran y la tragedia tampoco cierra. Una se interroga permanentemente. Nuestros hijos no están muertos. Están desaparecidos.

Cuando una madre encuentra el cuerpo de su hijo, lo deposita donde corresponde y, de alguna manera se conforma. Es un hecho privado. En cambio, lo nuestro es querer hacer un duelo sin cuerpo. No nos conformamos y por eso es un hecho político.

No quisiera competir en quien sufrió más, pero lo vivido por las Madres fueron violaciones a los principios más fundamentales de los derechos humanos cometidos por el Estado, en manos de un gobierno militar terrorista.

Azucena Villaflor fue la que lanzó nuestra proclama inicial: "Todas por todas y todos son nuestros hijos" ¿ Qué queremos decir con ésto? Es una promesa implícita de las Madres: nuestra lucha no es individual, es colectiva. A lo largo de estos años, si no fuera por esta filosofía hubiese sido muy difícil afrontar tantas adversidades: varias madres murieron, otras debieron criar a sus nietos por la desaparición de los padres. A algunas compañeras les desaparecieron todos sus hijos, a otras les quitaron la posibilidad de criar a sus nietos, porque esos niños también fueron secuestrados junto con sus padres y mantenidos en cautiverio, hasta que los asesinos de sus familiares se los apropiaron y después los registraron con una identidad falsa. Sólo la fuerza que te da el conjunto permite seguir la búsqueda.

Nosotras ya no somos madres de un solo hijo, somos madres de todos los desaparecidos. Nuestro hijo biológico se transformó en 30.000 hijos. Y por ellos parimos una vida totalmente política y en la calle. Los seguimos acompañando, pero no de la misma manera como cuando estaban con nosotras: revalorizamos la maternidad desde un lugar público. Somos Madres a las que se nos sumó un nuevo rol y en muchos de los casos no estábamos preparadas para ello. Transmitimos algo más de lo que antes le transmitíamos a nuestros hijos: el espíritu de la lucha y el compartir otras luchas. En fin, aprendimos a dar y a tomar. Esa necesidad por entender la historia de nuestros hijos fue la que nos mantuvo enteras, la que nos llevó a ocupar espacios hasta ese momento desconocidos por nosotras .

También nuestro entorno familiar se alteró. Por ejemplo, mi marido me celaba y discutíamos bastante porque mi independencia se iba fortaleciendo a lo largo de nuestro accionar. A veces, por miedo, él se ponía obsecado. Mi familia estaba muy temerosa por mi suerte. Era frecuente que después de la ronda, terminásemos presas.

Yo tengo otro hijo quien después de la tragedia, creyó ser único. Sin embargo, con mi activismo pasó a ser invadido por todos los otros hijos que buscamos. Yo viví durante muchos años la tensión de ser dos madres a la vez: la biológica y la política. Al principio no me daba cuenta que tenía otro hijo, hasta que sus planteos cotidianos fueron un llamado de atención. Ahora, él me ayuda, colabora conmigo, sin ser un activista. Pero no fue el único en la familia que sintió abandono. Mi nieto, el hijo de Gustavo, me veía como una abuela "rara". La situación se fue revirtiendo a partir de los comentarios elogiosos que hacían sus amigos sobre nuestras luchas. Al crecer él comprendió que, si yo no me ocupaba de la manera que me pedía, era porque buscaba a su padre .

El 30 de Abril de l977, nuestro primer día, éramos muy poquitas y todas estábamos atravesadas por el miedo y la angustia. Mientras averiguábamos por el paradero de nuestros hijos nos íbamos encontrando con mujeres y hombres en la misma situación. Entonces comenzamos a juntarnos para descubrir las causas, para consolarnos. No nos unían opiniones políticas ni religiosas sino la tragedia, la búsqueda incansable. Ahora bien, desde el inicio en vez de estar quietas decidimos rondar. No obstante, durante los cuatro primeros meses de reuniones lo que hacíamos era estar paradas. Las vueltas comenzaron casi por orden de la policía que nos hacía circular. La razón fue muy simple: como el estado de sitio no permitía que las personas se juntasen en las calles se nos ocurrió caminar alrededor de la plaza. Fue Azucena Villaflor la que propuso esa idea. Allí podíamos expresar nuestro dolor, nuestra angustia y la gente al vernos se iba enterando de lo que estaba sucediendo.

Desde el principio siempre fuimos mujeres. Quizás, el horario elegido no permitió que los hombres nos acompañasen por sus obligaciones laborales ¿Por qué elegimos jueves? Fue una decisión azarosa. Una madre contó que en la tradición popular los días que se escriben con R traían mala suerte: entonces quedaba sólo lunes y jueves. El primero era imposible ya que nosotras teníamos tareas pendientes del fin de semana por ser amas de casa . Por ejemplo, lavar la ropa. Entonces decidimos por el jueves. Y en cuanto a la hora, se eligió el momento de mayor concentración de gente justo a la salida de sus oficinas. Así fue nuestro comienzo: rondar los jueves a las 15,30.

Recién en l980, empezamos a usar el pañuelo blanco en la cabeza con el nombre y apellido del familiar desaparecido, bordado. Fue en la peregrinación hacia la Basílica de Luján, convocada anualmente por la juventud católica. Era nuestra oportunidad: la Basílica estaba repleta y, en especial, de jóvenes. Llevábamos folletos para repartir y frente a tanta multitud debíamos identificarnos. Surge en su momento, como una forma de reconocernos entre nosotras. En realidad, cuando comenzamos a utilizarlo no era un pañuelo sino un pañal de bebé; todas teníamos alguno en las casas por nuestros nietos. Así, sin quererlo, fundamos el símbolo de las madres. La identificación del nombre del desaparecido posibilitó que se acercaran aquellas personas que disponían de información sobre el paradero de nuestros hijos.

Tuvimos que acostumbrarnos a la vida pública, a las nuevas relaciones, a que nuestra intimidad ya no fuese la misma, a viajar mucho, a tener otro lenguaje, a prepararnos para la discusión con gente del poder, a hablar en los medios de comunicación y a ser reconocidas por la calle. Yo diría que nos hicimos mujeres públicas. Mi caso lo ejemplifica: de ser una ama de casa, fui creciendo y capacitándome hasta lograr el título de psicóloga social. Ahora soy titular de la "Cátedra Libre Poder Económico y Derechos Humanos", de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

Al principio muchísima gente nos miraba con cierto recelo. En los primeros años estábamos muy solas. Nadie rondaba con nosotras. Teníamos inconvenientes con los otros organismos de derechos humanos, algunos de ellos estaban integrados por gente de partidos políticos y tenían otras formas organizativas y otros compromisos. Incluso nos costó mucho compartir ese espacio de resistencia con las feministas. Ellas comenzaron a venir a la Plaza de Mayo a principio de los ochenta. A las Madres, estas nuevas ideas sobre el ser mujer nos producía confusión y temor y no siempre fueron bien interpretadas. A muchas nos resultaba muy difícil descubrir el carácter patriarcal de la maternidad. Hay que comprender que nuestra identidad como movimiento fue configurada a partir de ese rol tradicional.

De nosotras se desprendió un grupo de Madres que buscaban a sus nietos nacidos en cautiverio y así surgió la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, nucleadas bajo el lema " Identidad, Familia, Libertad ". 

Nuestra causa ya no es sólo la búsqueda de nuestros familiares sino también la conquista por la liberación de las mujeres, el respeto a la libre determinación del cuerpo, a las minorías de opción sexual, religiosas y culturales. Es doloroso decir que el desprendimiento de la vida doméstica y privada y el salto a la vida pública se llevó a cabo porque tu hijo/a está desaparecido/a. Pero ya no se vuelve atrás". 


( Testimonio extraído del ensayo “El Movimiento de Madres de Plaza de Mayo” de Mabel Bellucci en Fernanda Gil Lozano y otras (compiladoras) Historia de las Mujeres en la Argentina. Tomo II. Editorial Siglo XX, 2000



“No entendía qué era ser feminista hasta que se llevaron a mi hijo”

Lunes 9 de marzo de 2015, por Prensa Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades | Nora Cortiñas, Presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea fundadora cuenta que ella se considera feminista aunque nació en un hogar donde reinaba el machismo, pero que ahora no tiene vergüenza en admitirlo.

Norita es una de las principales referentes en la lucha por los derechos humanos, sin duda, faro de una generación entera de jóvenes militantes que con la vuelta a la democracia encontraron en la lucha por la Verdad y la Justicia el camino para empezar a hacer política. Hoy es imposible pensar en Norita sólo como una luchadora de los DDHH, ella se involucra en los grandes temas de la política sin comprometerse con gobiernos ni con partidos políticos sino con las causas justas o mejor dicho, contra las injusticias del sistema. Posiblemente todas sus apariciones públicas despisten a la hora de pensarla como defensora de los derechos de las mujeres sin embargo cuando le preguntamos si ella se sentía feminista no dudó en afirmarlo.

- ¿Nora, usted se considera feminista?

- Si ahora si, antes no, antes no era y no entendía qué significaba. Yo vivía en mi hogar de machistas y como estaba rodeada de gente que criticaba el feminismo, no entendía qué era ser feminista. Hasta que se llevaron a mi hijo y empecé a salir a la calle, empecé a tener amigas del feminismo que me fueron explicando que ya no era como yo pensaba y empecé a entender que yo además de deberes tenía derechos y ese fue el primer paso y después bueno, soy moderada porque no podés ser feminista de golpe. En algunas cosas por ahí opino y no parezco tan feminista pero uno no puede darse vuelta como un guante, sino que vas aprendiendo y vas tomando lo que te parece que es sensato y que vos vas estando de acuerdo.

-¿Le costó empezar a hacer política?

- Mirá, lo que hacemos nosotras es política pero yo no me metí en política, yo no tuve más remedio que ser una mujer pública, no me quedó otra. Salir a buscar a mi hijo me implicó un compromiso y tuve que tomar muchas decisiones. Nosotras las madres tuvimos muchos inconvenientes cuando empezamos la búsqueda, con algunas feministas por un lado y también con mujeres políticas, de los partidos mayoritarios, grandes, no sé si por celos o porque nuestra actitud era distinta, entrábamos a todos lados sin pedir permiso mientras que a las mujeres políticas argentinas les ha costado mucho en general hacer política.

Lo nuestro fue distinto porque nosotras no hacíamos partidismos político, yo nunca me entusiasmé con ningún partido o gobierno de turno porque mi compromiso tiene que ser de manera independiente. Si yo tuviera compromisos no podría actuar como actúo, porque tenés que estar ceñida a lo que te indican y al camino que van haciendo de acuerdo a la situación del país. Hay gente que está dispuesta a ser cooptada porque quiere pasar a otro momento de la lucha y por otro lado hay protagonismos de DDHH que nacieron con gente de distintos partidos políticos, que yo lo veo muy bien y los felicito, como la APDH, el MED, la LADH, etc. pero es un camino distinto al que hicimos nosotras.

Cuando empezamos con las Madres de Plaza de Mayo, nuestro enfrentamiento con políticos, iglesias y militares fue duro, siempre fuimos maltratadas por unos y otros. Pero la respuesta de la familia fue en otros términos porque la desaparición de una persona afectó adentro de todas las familias, esto fue lo que representó el terrorismo de Estado. Por otro lado, está el tema de lo que era el rol de madre que una tenía, en mi caso personal, yo era una madre ama de casa ceñida a las 4 paredes, como decía mi hijo que ahora desde donde esté me verá que soy otra, no? Así que bueno, ahora ya estoy asumida y no tengo reparo en decir que soy feminista.

-Con su larga trayectoria de lucha, ¿Qué mujeres reivindica?

- Reivindico a muchas mujeres que he conocido en este caminar, muchas mujeres que me enseñaron a reconocer mis derechos, que me enseñaron a no rendir siempre el culto a las obligaciones, de a poco yo fui aprendiendo. Tengo muchas mujeres referentes y cada día van surgiendo nuevas, una de las cosas más importantes que aprendí fue decir “acá estoy y soy así”, no tengo vergüenza en decir que mi papá era un machista terrible, que mi marido también era machista, celoso, terrible todo. Además de eso tengo dos hijos varones: Gustavo (desaparecido) y Marcelo, pero ellos no heredaron ese machismo que tenía el padre por suerte.

Yo soy optimista con la Juventud, creo en la juventud, la juventud para mi no es el futuro sino el presente, son hoy y ahora, cada tanto veo un florecer de hombres y mujeres jóvenes que toman una posición política sin hacer partidismo, los estudiantes, profesionales, yo creo que están avanzando. Está muy difícil la cosa para la mujer en Argentina y en el mundo. Yo una vez que viajé a Italia que nos habían invitado unas feministas, después de estar ahí viéndolas, nos dábamos cuenta que eran feministas pero donde ellas estaban mandan los hombres, en general los lugares de decisión son ocupados siempre por hombres, falta mucho...

Acá en América Latina se ha avanzado, hay presidentas mujeres en varios países, de la única que me avergüenzo definitivamente es de Isabel Martínez de Perón que fue el fiasco más grande como mujer, pero después todas las mujeres que tenemos presidenciables y presidentas tienen que pelear contra un mundo de hombres y de machismo y me imagino que la deben pasar a veces medio duro. Yo admiro a todas las mujeres jóvenes que hacen comunicación, a las mujeres maestras que antes se las consideraba como el último grado de profesión, etc. Me pasó que hace 60 años yo tenía un primo que era maestro y yo se lo cuestionaba porque no entendía por qué él era maestro, en fin, siempre viví con ese tipo de confusiones y ahora también seguro tengo otras confusiones también, yo todavía soy ingenua, aprendo de los jóvenes.

-¿Cómo definiría usted a “Nora Cortiñas”, como una referente política, como una militante, como un cuadro...?

- Yo hice un camino puramente militante. El hecho de ser madres, madres en todo sentido, Madres con mayúsculas por donde pertenecemos y madres de familia, no nos da ningún privilegio para llevarnos por delante a nadie, ni para vender principios, ni para bajarlos. Para terminar quiero decir que la mujer tiene que hacerse valer como mujer donde esté y no regalar sus principios.

*Entrevista realizada en el programa Graves y Agudas en Radio Sur FM 88.3

* Equipo de Comunicación de la Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA
www.agenciacta.org/spip.php?article15199

http://argentina.indymedia.org/news/2015/03/873088.php
http://bairesparatodos.com/locales/nora-cortinas-pidio-que-el-ex-represor-milani-declare-por-la-desaparicion-de-su-hijo/
http://es.wikipedia.org/wiki/Nora_Morales_de_Corti%C3%B1as
http://agendadelasmujeres.com.ar/paginas/cortinas.html
https://fueradeletra.wordpress.com/page/7/

4 comentarios:

  1. es alucinante... estaba investigando HACE UN MOMENTO sobre las madres, especialmente sobre Cortiñas, entro en mi blog a consultar algo que no tiene que ver... y me encuentro con esta nota!!
    Gracias por subirla! rabxx

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu nota nos ha dado la oportunidad de ver tu blog y saber que podemos colaborar aunque solo sea apoyandonos en difusión . Nos contactas por face o por heroinas@hotmail.es, porfa ? . abrazo

      Eliminar
  2. La tragedia de los desaparecidos no tiene nacionalidad y pareciera que nunca se acaba.
    En Colombia está el grupo de las madres de los jóvenes que desafortunadamente se han llamado "falsos positivos"; más de 3000 muchachos de bajos recursos que fueron engañados por la policía y el ejército para luego mostrarlos como supuestos guerrilleros dados de baja y así obtener diferentes beneficios dentro de las FFAA. Este crimen, que yo denomino de lesa humanidad, fue minimizado por el que entonces era presidente de Colombia, Alvaro Uribe, al decir "Que si los habían matado eran porque no estarían cogiendo café". Cabe recordar que su mandato fue una larga y tenebrosa noche de ocho años y que minó la ya resquebrajada democracia colombiana hasta hacerla casi que desaparecer.
    También quisiera recordar a los cientos de niños robados en la época franquista y dado en adopción a familias cercanas al dictador; o los niños robados por los nazis y educados en familias que ellos consideraban arios puros.
    La infamia no tiene nacionalidad. La infamia usa mil disfraces. Está siempre ahí, agazapada, esperando dar un zarpazo para enviar al vacío a los millones de ciudadanos que no nos plegamos ante la barbarie de regímenes atroces.
    Por último, quisiera traer a colación los desaparecidos que comienzan a ser sombras en Venezuela; otro régimen que poco a poco se acerca a la pesadilla de los dictadores que se creen únicos e intocables.
    Berta Lucía Estrada Estrada
    Blog: Voces del Silencio
    http://beluesfeminas.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Asusta lo que dices querida Berta , pone de manifiesto lo peor del ser humano. ¿Como hacemos para impedir que esto se repita ?. Solo queda ,por ahora ,que cada cual intente que no se den cosas asi en su pequeño mundo. abrazos

      Eliminar

HH

Más