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lunes, 30 de mayo de 2016

Brasil: Queremos una verdadera JUSTICIA

En Brasil, una mujer es violada cada 11 minutos . ¿ Hasta cuando ?


Para nosotras el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer - CLADEM Brasil, como red feminista que lucha por los derechos de la mujer y contra todas las formas de violencia, la violación es una de las formas más representativas de sometimiento femenino justificada y alimentada por el machismo, lo que nos hace a todas nosotras, mujeres, meros objetos, cosas, seres sin voluntad, sin derechos. En fin, apenas cuerpos que no se pertenecen y que “deben” estar al servicio de los deseos de los hombres

El episodio triste, desagradable y repugnante que el jueves, el 25 de mayo de 2016, salio a la luz pública por un vídeo publicado en Twitter con imágenes de una adolescente sometida a violencia sexual , y los cientos de comentarios que en él se publicaron estigmatizando a la víctima (una chica de 16 años, violada por más de treinta hombres) muestra que en un sistema social como el nuestro, marcado por la cultura patriarcal, no es suficiente con violar la materialidad de nuestro cuerpo, no basta con dominarnos . Es necesario que los otros hombres sean testigos del poder de dominación.



Se estima que en Brasil han ocurrido 136.000 violaciones en 2014. De éstas, sólo 47.646 se registraron en las delegaciones de policía. La violación es el delito con la tasa de subregistro más grande en el mundo. Las investigaciones muestran que sólo entre el 10% y el 35% de las víctimas de violencia sexual denuncian a sus agresores. Y eso no sucede por casualidad, ya que, aún hoy, existe la creencia masculina preponderante de que los cuerpos de las mujeres deben estar a disposición de sus deseos, como si fueran mero objeto, existiendo y persistiendo esa idea a partir de un sustrato cultural de la victimización ( o revictimización) a la cual el aparato del estado contribuye de manera decisiva.


Gran parte del Vía Crucis que la víctima de delitos sexuales es sometida encuentra su razón de ser en la (re) producción simbólica de la violencia contra las mujeres en el sistema de justicia criminal. De ahí el vídeo, la subida de fotos y la plena certeza de la impunidad.


Lamentamos y repudiamos profundamente que todavía sea necesario vernos en público afirmando que la violación es una forma de violencia contra las mujeres. Que todavía sea preciso decir que publicar formas de violencia en las redes sociales es un mecanismo actual para humillar a la víctima, difundiendo el miedo entre todas nosotras. Una vez más, no ha sido suficiente para nuestros agresores maltratar física y sexualmente, destruir nuestra dignidad sexual dentro de una lógica del odio que honra y exalta a los que llevan este poder destructivo. Lamentamos y repudiamos ..


Somos solidarias con la joven de Río de Janeiro sometida a este acto de violencia brutal, selectiva, patriarcal. No sólo contra ella (lo que sería más que suficiente). Sino también porque ella nos representa en la indignación y rebeldía que sentimos que clama justicia. No obstante, queremos una justicia que no se rinda al sensacionalismo, al populismo penal, a los ajusticiamentos, las ejecuciones, la exposición de fotografías de los sospechosos en las primeras páginas de los periódicos o de los posibles infractores de los derechos y garantías fundamentales. Queremos justicia. Una verdadera JUSTICIA! De esto depende el futuro de todas y todos nosotros. Depende de la paz, la igualdad y la solidaridad que queremos para nosotros y para ellos y ellas, que vendrán después de nosotros. Para que ninguna mujer más sea víctima de la violencia! BASTA!.

Brasilia, 27 de Mayo 2016.

Nota de CLADEM / Brasil sobre VIOLACIÓN COLECTIVA en Río de Janeiro







Brasília, 27 de maio de 2016.

NOTA PÚBLICA DO CLADEM/BRASIL SOBRE ESTUPRO COLETIVO NO RIO DE JANEIRO

Para nós do Comitê da América Latina e do Caribe para a Defesa dos Direitos da Mulher - CLADEM Brasil, uma rede feminista que luta pelos direitos das mulheres e contra todas as formas de violência, o estupro é uma das mais representativas formas de subjugação feminina justificada e alimentada pelo machismo, que faz de todas nós, mulheres, meros objetos, coisas, seres sem vontade própria, sem direitos. Enfim, apenas corpos que não se pertencem e que “devem” estar à serviço dos desejos dos homens.

O que o triste, repulsivo e indignante episódio que na quinta-feira, dia vinte e cinco de maio de 2016, veio ao conhecimento público por um vídeo publicado no twitter com imagens de uma adolescente submetida a violência sexual, e as centenas de comentários que a ele foram postados estigmatizando a vítima (uma menina de 16 anos, estuprada por mais de trinta homens), mostram é que em um sistema social, como o nosso, marcado pela cultura patriarcal, não basta violentar a materialidade de nossos corpos, não basta nos dominar. É preciso que os outros homens testemunhem o poder de dominação.

Estima-se que no Brasil devam ter ocorrido 136 mil estupros em 2014. Destes, somente 47.646 foram registrados em delegacias de polícia. O estupro é o crime com o maior o índice de subnotificação no mundo. Pesquisas mostram que somente entre 10% e 35% das vítimas de violência sexual denunciam seus agressores. E isso não acontece à toa, pois o fato de, ainda hoje, preponderar a crença masculina de que o corpo feminino deve estar ao dispor de seus desejos, como se mero objeto fosse, existe e persiste a partir de um substrato cultural de vitimização (ou revitimização) para o qual o aparato estatal contribui decisivamente.

Muito da via-crúcis a que a vítima de crimes sexuais é submetida encontra razão de ser na (re)produção simbólica da violência contra as mulheres no sistema de justiça criminal. Daí o vídeo, as curtidas e a plena certeza da impunidade.

Lamentamos e repudiamos profundamente ainda ser necessário virmos a público afirmar que estupro é uma forma de violência contra as mulheres. Ainda ser preciso dizer que publicar formas de violência nas redes sociais é um mecanismo atual para humilhar a vítima difundir o medo sobre todas nós. Ainda repetir que não tem bastado a nossos agressores nos destratar fisicamente e sexualmente, destruir nossa dignidade sexual dentro de uma lógica de ódio que homenageia e exalta aqueles que exercem esse poder destrutivo. Lamentamos e repudiamos...


Somos solidárias a essa jovem do Rio de Janeiro submetida a esse ato de violência brutal, seletivo, patriarcal. Não só por ela (o que já seria mais do suficiente). Mas também porque ela nos representa naquilo que sentimos em indignação e revolta, em um clamor por justiça. Contudo, de uma justiça que não se renda ao sensacionalismo e ao populismo penal, a justiçamentos, à execuções, à exibição de fotos de suspeitos nas primeiras páginas dos jornais ou a projetos violadores de direitos e garantias fundamentais. Queremos justiça. Uma verdadeira JUSTIÇA! Disso depende o futuro de todos e todas nós. Depende a paz, a igualdade e a solidariedade que tanto queremos para nós e para os e as que virão depois de nós. Por nenhuma mulher mais vítima de violência! BASTA!





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HH

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