Autorretrato, hacia 1880, gouache, acuarela y lápiz sobre papel, 32,7 x 24,6 cm, Washington, National Portrait Gallery.
Mary Stevenson Cassatt (22 de mayo de 1844-14 de junio de 1926) fue una pintora y grabadora estadounidense.
Aunque nacida en Pensilvania, pasó gran parte de su vida adulta en Francia, donde forjó amistad con Edgar Degas y se incorporó al movimiento impresionista. Cassatt pintó, principalmente, imágenes representando la vida social y privada de las mujeres, con especial énfasis en los lazos entre ellas y sus hijos.
Mary Cassatt fue descrita como una de «las tres grandes damas» del impresionismo junto a Marie Bracquemond y Berthe Morisot.
Cassatt nació en Allegheny City, Pensilvania, ahora Pittsburgh. Nació en una familia de clase media alta. Su madre, Katherine, una lectora educada, tuvo una gran influencia sobre su hija, provenía de una familia de banqueros. Su padre era un exitoso agente de bolsa, descendiente del francés Jacques Cossart, que había llegado a Nueva Ámsterdam en 1662. Louisine Havemeyer, amiga de Mary, escribió en sus memorias: «Todo aquel que tuvo el privilegio de conocer a la madre de Mary Cassatt sabía de inmediato, que se trataba de ella y solo de ella, de quien había heredado su habilidad» Mary tuvo seis hermanos, dos de ellos fallecidos en la infancia. Uno de sus hermanos, Alexander Johnston Cassatt, se convirtió en presidente de Pennsylvania Railroad. Su familia se mudó constantemente, primero a Lancaster, Pensilvania, y luego a la zona de Filadelfia, donde, como era habitual, comenzó sus estudios a los seis años.
Cassatt creció en un ambiente acomodado en el que se consideraban los viajes como parte integral de la educación; pasó cinco años en Europa y visitó importantes capitales como Londres, París y Berlín. Durante sus estancias en el extranjero aprendió alemán, francés y tuvo sus primeras lecciones de dibujo y música. Es probable que su primer contacto con los artistas franceses Ingres, Delacroix, Corot y Courbet fuera en la Exposición Universal de París de 1855. En la exposición estuvieron también Degas y Pissarro, quienes más tarde serían sus colegas y mentores.
Aunque su familia se opuso a que se convirtiera en una artista profesional, Cassatt comenzó a estudiar pintura en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts a los 15 años. Parte de la preocupación de sus padres surgía de la constante exposición a ideas feministas, no comunes durante la época, y al comportamiento bohemio de algunos de sus compañeros varones. Aunque alrededor del 20% de los estudiantes eran mujeres, la mayoría miraba el arte como una habilidad social; solo algunas de ellas, como Cassatt, querían hacerlo su carrera. Continuó sus estudios desde 1861 hasta 1865, durante la Guerra Civil estadounidense.
Impaciente con la lentitud en el aprendizaje y con la actitud condescendiente de los hombres en la Academia, decidió estudiar por su cuenta. Más tarde Cassatt aseguraría que «la enseñanza no existía» en la Academia. Las estudiantes tenían prohibido utilizar modelos vivos (hasta un poco más tarde) por lo que su formación principal se basaba, principalmente, en moldes.
Mujer Joven con sombrero negro y verde mirando hacia abajo (Young Woman in a Black and Green Bonnet), hacia 1890, pastel sobre papel vitela, 65 x 52 cm, Princeton University Art Museum.
Cassatt decidió poner fin a sus estudios antes de obtener un título. Después de superar las objeciones de su padre, se trasladó a París en 1866, con su madre y amigos de la familia en calidad de acompañantes. Dado que las mujeres aún no podían asistir a la École des Beaux-Arts, Mary solicitó recibir clases particulares con maestros de la escuela y fue aceptada para estudiar con Jean-Léon Gérôme, profesor muy respetado, conocido por su técnica realista y su tratamiento de temas exóticos. Cassatt complementaba su formación artística con copias diarias en el Louvre (obtuvo el permiso requerido, pues era necesario controlar a los "copistas", por lo general mujeres con salarios bajos, que día a día llenaban el museo para pintar copias y venderlas). El museo también servía como lugar de encuentro social para franceses y estudiantes americanos que, como Cassatt, no tenían permitido asistir a los cafés donde la vanguardia socializaba. De esta manera fue como su amiga Elizabeth Jane Gardner conoció y se casó con el famoso pintor académico William-Adolphe Bouguereau.
La faja rosa (1898), pastel
Hacia el final de 1866, se unió a una clase de pintura impartida por Charles Joshua Chaplin. En 1868, Cassatt estudió con el artista Thomas Couture, cuyos temas eran, en su mayoría, románticos y urbanos. En los viajes al campo solían dibujar la vida cotidiana al aire libre, sobre todo a campesinos ocupados en sus actividades diarias. En 1868, por primera vez, una de sus pinturas, A Mandoline Player, fue aceptada por el jurado de selección para el Salón de París. Junto a Elizabeth Jane Gardner, cuyo trabajo también fue aceptado ese año, Cassatt fue una de las primeras dos mujeres estadounidenses en exponer en el Salón. A Mandoline Player es una obra característica del estilo romántico de Corot y Couture, y una de las dos únicas pinturas correspondientes a la primera década de su trabajo que se puede documentar actualmente.
La escena del arte francés se encontraba en un proceso de cambio. Artistas radicales como Courbet y Manet trataban de romper con la tradición académica aceptada y los impresionistas estaban en sus años de formación. Eliza Haldeman escribió: «los artistas están abandonando el estilo de la Academia y cada uno busca nuevas maneras, nuevas opciones... en consecuencia, todo es caos». Cassatt, por el contrario, continuó trabajando de la manera tradicional, presentando obras al Salón durante más de diez años, pero aumentando su frustración.
Madame Meerson y su hija (1899), pastel, Reynolda House Museum of American Art
Cassat volvió a Altoona, Estados Unidos, a finales del verano de 1870, mientas la Guerra Franco-Prusiana comenzaba. Su padre continuaba resistiéndose a aceptar la vocación que había elegido y pagaba por sus necesidades básicas, pero no sus materiales de arte. Mary logró colocar dos de sus pinturas en una galería en Nueva York, encontrando muchos admiradores, pero ningún comprador.
Durante el verano un conflicto recurrente para Mary radicaba en la falta de cuadros para estudio; durante esa época Cassatt consideró abandonar el arte y buscar un trabajo que le permitiera vivir de forma independiente. En julio de 1871 escribió: «He renunciado a mi estudio... desgarro el retrato de mi padre, no he tocado un pincel durante seis semanas ni volveré a hacerlo hasta que vea alguna posibilidad de volver a Europa. Estoy ansiosa por salir al oeste el próximo otoño y obtener algún empleo, aún no he decidido a dónde».
Cassatt viajó a Chicago para probar suerte, sin embargo perdió algunas de sus pinturas en el gran incendio de Chicago de 1871. Poco después, su trabajo atrajo la atención del arzobispo de Pittsburgh, quien le pidió dos copias de Correggio en Parma, Italia, proporcionándole dinero suficiente para viajar y cubrir sus gastos. Emocionada escribió: «qué feliz estoy de poder trabajar, mis dedos me pican y mis ojos lloran por ver una buena pintura otra vez». Con Emily Sartain, artista Cassatt regresó a Europa.
Niñera leyendo a una pequeña (1895)
Pocos meses después de su regreso a Europa, en otoño de 1871, la situación de Cassatt cambió. Su pintura Two Women Throwing Flowers During Carnival fue bien recibida y comprada en el Salón de 1872. En Parma atrajo la atención del público y fue apoyada y alentada por la comunidad artística: «Todo Parma está hablando de la señorita Cassatt y de sus imágenes, todo el mundo está ansioso por conocerla».
Después de terminar su encargo en Italia, Cassatt viajó a Madrid y Sevilla, donde pintó algunas obras basadas en diferentes temáticas españolas, entre ellas Spanish Dancer Wearing a Lace Mantilla (1873, Museo Nacional de Arte Americano de la Institución Smithsonian). En 1874, tomó la decisión de establecer definitivamente su residencia en Francia. Se instaló con su hermana Lydia, compartiendo apartamento con ella, y abrió un estudio en París. La hermana de Louisa May Alcott, Abigail May Alcott, era en ese momento estudiante de arte en París y visitaba constantemente a Cassatt. Por ese tiempo Mary criticó nuevamente la política del Salón y el estilo tradicional que en él prevalecía. Cassatt fue contundente en sus comentarios, según la información proporcionada por Sartain, quien escribió: «está totalmente loca, desaira todo el arte moderno, desdeña las imágenes de Cabanel, de todos los nombres que hemos reverenciado».
Cassatt advertía que las obras pintadas por mujeres eran tratadas, a menudo, con desprecio, a menos que la artista tuviera un amigo o protector en el jurado, y ella se negaba a coquetear con los miembros del jurado para ganarse su favor. Su cinismo creció cuando uno de los dos cuadros que presentó en 1875 fue rechazado por el jurado que, sin embargo, lo aceptó al año siguiente después de simplemente oscurecer el fondo. Cassatt discutía constantemente con Sartain, quien consideraba a Cassatt demasiado abierta y centrada en sí misma, hasta que finalmente se separaron. En esa época Cassatt decidió alejarse de la pintura de género y centrarse en temas más de moda, con el fin de atraerse los encargos de retratos de personajes de la alta sociedad estadounidense en el extranjero, pero el intento dio pocos frutos al principio.
En 1877 las dos pinturas que presentó al Salón fueron rechazadas y por primera vez en siete años no tenía obras expuestas en él. En este punto bajo de su carrera, Edgar Degas la invitó a mostrar sus obras a los impresionistas, un grupo de artistas que habían comenzado a exponer de forma independiente en 1874 con mucha notoriedad. Los impresionistas (también conocidos al principio como los "independientes" o "intransigentes") no proponían un manifiesto formal y variaban considerablemente en el tema y la técnica. Preferían la pintura al aire libre y la aplicación de colores puros no mezclados en la paleta a base de pinceladas sueltas, lo que permitiría al ojo combinar los resultados de una manera "impresionista". Los impresionistas habían cosechado la ira de los críticos desde hacía varios años. Henry Bacon, un amigo de Cassatt, pensaba que los impresionistas eran tan radicales que estaban «afectados por alguna enfermedad de los ojos hasta entonces desconocida». En ese momento ya contaban con un miembro femenino, la pintora Berthe Morisot, quien se convertiría en amiga y colega de Cassatt.
Cassatt admiraba a Degas, cuyos pasteles le habían causado una poderosa impresión cuando los vio en el escaparate de una galería de arte en 1875. «Yo solía ir a aplastar mi nariz contra la ventana y absorber todo lo que podía de su arte» recordó más tarde, «me cambió la vida; vi arte como quería verlo». Aceptó la invitación de Degas con entusiasmo y comenzó a preparar cuadros para la próxima exposición impresionista, prevista para 1878, que (después de un aplazamiento debido a la Feria Mundial) tuvo lugar el 10 de abril de 1879. Se sentía ya parte del grupo de los impresionistas y se unió a su causa con entusiasmo, declarando: «estamos llevando una lucha desesperada y necesitamos todas nuestras fuerzas». Al no poder asistir a las reuniones en los cafés sin llamar una atención desfavorablemente, se reunía con ellos en privado y en las exposiciones. Ahora esperaba obtener éxito comercial y vender sus pinturas a los parisinos sofisticados que preferían las obras de avant-garde. Su estilo había ganado una nueva espontaneidad durante esos dos años en los que adoptó la costumbre de llevar siempre con ella un cuaderno de dibujo en el que esbozaba las escenas que veía.
En 1877, Cassatt se reunió en París con sus padres, que llegaron a la capital francesa con su hermana Lydia, con la idea de compartir un gran apartamento en el quinto piso del número 13 en la avenida Trudaine. Mary valoraba su compañía, ya que ni ella ni Lydia se habían casado. Cassatt había decidido que el matrimonio sería incompatible con su carrera. Lydia, que fue pintada con frecuencia por su hermana, sufría ataques recurrentes de su enfermedad, una grave insuficiencia renal diagnosticada en 1877, y su muerte en 1882 dejó a Cassatt momentáneamente incapaz de trabajar.
Mary Cassatt insistía, a pesar de la presencia de su padre, en cubrir los gastos del estudio con sus ventas, que seguían siendo escasas. Con miedo de tener que acabar pintando obras mediocres pero de fácil venta para llegar a fin de mes, se aplicó en la creación de obras de calidad con destino a la próxima exposición impresionista. Tres de sus obras más importantes en 1878 fueron: Portrait of the Artist (autorretrato), Little Girl in a Blue Armchair y Reading Le Figaro (retrato de su madre).
Degas tuvo una influencia considerable en Cassatt. Mary llegó a ser extremadamente competente en el uso de colores al pastel, realizando, con el tiempo, muchas de sus obras más importantes con este medio. Degas también la introdujo en el grabado, del que era un maestro reconocido. Durante un tiempo trabajaron juntos y su dibujo lineal ganó fuerza bajo su tutela. Degas la mostró en una serie de grabados en sus visitas al Louvre. Ella atesoraba su amistad, pero aprendió a no esperar demasiado de su naturaleza voluble y temperamental después de frustrarse un proyecto en el que estaban colaborando en ese momento: una revista dedicada al grabado, que fue abruptamente abandonada por Degas. El elegante y sofisticado Degas, a sus 45 años, fue uno de los invitados a la cena de bienvenida en la residencia Cassatt y era bienvenido a sus soirées (veladas).31
La exposición impresionista de 1879 fue la de mayor éxito hasta la fecha, a pesar de la ausencia de Renoir, Sisley, Manet y Cézanne, que intentaban una vez más obtener el reconocimiento en el Salón. A través de los esfuerzos de Caillebotte, que organizó y financió el evento, el grupo obtuvo beneficios y vendió muchas obras, aunque la crítica siguió tan dura como siempre. La Revue des Deux Mondes escribió: «El señor Degas y la señorita Cassatt son, sin embargo, los únicos artistas que se distinguen... que ofrecen cierta atracción, una excusa en un espectáculo pretencioso de escaparatismo y embarradura infantil».
Cassatt mostró once obras, incluyendo Lydia in a Loge, Wearing a Pearl Necklace, (Woman in a Loge). Aunque los críticos afirmaron que los colores de Cassatt eran demasiado brillantes y que sus retratos eran demasiado precisos para ser halagadores, su trabajo no fue atacado ferozmente como el de Monet, cuyas circunstancias eran las más desesperadas de todos los impresionistas del momento. Cassatt utilizó sus ganancias para comprar una obra de Degas y otra de Monet. Participó en las exposiciones impresionistas de 1880 y 1881 y continuó siendo un miembro activo del círculo impresionista hasta 1886. En 1886, Cassatt presentó dos cuadros para la primera exposición impresionista en los EE.UU., organizado por Paul Durand-Ruel. Su amiga Louisine Elder se casó con Harry Havemeyer en 1883 y con Cassatt como asesora, la pareja comenzó a coleccionar cuadros impresionistas a gran escala. Gran parte de su vasta colección se encuentra ahora en el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York.
Cassatt hizo, también, varios retratos familiares en este periodo, entre ellos el Retrato de Alexander Cassatt y su hijo Robert Kelso (1885) que está considerado como una de sus mejores obras. El estilo de Cassatt evolucionó a partir de allí y se fue alejando del impresionismo en busca de un enfoque más sencillo. Comenzó a exponer sus obras en galerías de Nueva York. Después de 1886, Cassatt se dejó de identificar con cualquier movimiento de arte y experimentó con variedad de técnicas.
En 1893 pintó el mural "Mujer Moderna" en un extremo de la Galería de Honor del Edificio de la Mujer en la Exposición Mundial Colombina de Chicago. El mural se perdió con la demolición del edificio.35
Edgar Degas: Mary Cassatt sentada, sujetando unas cartas, hacia 1880-84, óleo sobre lienzo, 74 × 60 cm, Washington, National Portrait Gallery. A Cassatt no le gustó el retrato y escribió algo después a su comprador, Paul Durand-Ruel: «No quiero que nadie sepa que yo posé para él».
Cassatt y Degas colaboraron durante mucho tiempo. Sus estudios estaban bastante cercanos, a menos de cinco minutos a pie. Degas adquirió el hábito de visitar el estudio de Cassatt, ofreciéndole sus consejos y ayudándole a conseguir modelos.
Tenían mucho en común: gustos similares en cuestiones de arte y literatura, ambos provenían de familias ricas, habían hecho estudios de pintura en Italia, y eran independientes y solteros. El grado de intimidad entre ellos no se puede evaluar, al no haber cartas, pero es poco probable que mantuvieran también una relación amorosa dados sus orígenes sociales conservadores y sus principios morales fuertes. Algunas de las cartas de Vincent van Gogh atestiguan la continencia sexual de Degas. Degas enseñó a Cassatt la pintura al pastel y el grabado, técnicas que Cassatt dominó rápidamente; por su parte, Cassatt ayudó a Degas a vender sus pinturas y a promocionar su figura en Estados Unidos.
Ambos se consideraban a sí mismos como pintores de la figura humana; el historiador de arte George Shacklelford sugiere que fueron influidos por la llamada a revitalizar la pintura lanzada por el crítico de arte Louis Edmond Duranty en su folleto La nueva pintura: «despidámonos del cuerpo humano estilizado, que es tratado como un jarrón. Lo que necesitamos es la persona moderna característica en su ropa, en medio de su entorno social, en casa o en la calle».4041
Después de que los padres y la hermana de Cassatt se unieran a ella en París en 1877, Degas, Cassatt y Lydia eran a menudo vistos en el Louvre estudiando arte. Degas produjo dos estampas, que destacaron por su innovación técnica, en las que representaba a Cassatt en el Louvre mirando las obras de arte, mientras Lydia leía una guía. Los grabados estaban destinados a una publicación periódica dedicada al grabado planeada por Degas (junto a Camille Pissarro y otros), proyecto que no llegaría a buen término. Cassatt posó con frecuencia para Degas, sobre todo para su serie probándose sombreros.
Alrededor de 1884 Degas hizo un retrato al óleo de Cassatt, Mary Cassatt sentada, con cartas en la mano, en el que aparece la pintora con un sombrero y vestido idénticos a los que llevaba en su Autorretrato de hacia 1880, lo que lleva a Griselda Pollock a especular con que fueran ejecutados en una sesión de pintura conjunta en los primeros años de su amistad.
Cassatt y Degas trabajaron más estrechamente durante el otoño e invierno de 1879 a 1880, mientras Cassatt aprendía la técnica del grabado. Degas era dueño de una pequeña imprenta. Mary, de día, trabajaba en su estudio utilizando sus herramientas y su prensa y por la noche hacía los estudios para la plancha del día siguiente. En abril de 1880, Degas se retiró abruptamente de la revista en la que habían estado colaborando. La retirada de Degas molestó a Cassatt, que había trabajado duro en la preparación de algunos grabados, en el cuadro de la Ópera y en una gran edición de cincuenta estampas, sin duda destinadas a la revista. Aunque el afecto de Cassatt por Degas duró toda la vida, nunca más trabajó de manera cercana con él. Mathews señala que dejó de ejecutar sus escenas teatrales en este momento.
Degas fue franco en sus opiniones, así como Cassatt. Se enfrentaron por el caso Dreyfus (en un momento temprano de su carrera, Mary había ejecutado un retrato del coleccionista de arte Moyse Dreyfus, pariente del capitán). Cassatt expresó más tarde su satisfacción por la ironía de 1915, en donde en una exhibición de arte organizada por Lousine Havermeyer conjuntaba su trabajo, basado en el sufragio femenino, con el de Degas, lleno de comentarios antifeministas (al ver Two Women Picking Fruit, comentó: "Ninguna mujer tiene el derecho de dibujar así"). Desde la década de 1890 en adelante su relación adquirió un aspecto solo comercial, debido a las relaciones de Cassatt con el círculo impresionista; sin embargo, continuaron visitándose entre sí hasta la muerte de Degas en 1917.
Eva Giberti (Buenos Aires, 21 de mayo de 1929-Buenos Aires-14 de diciembre de 2025)) es una psicóloga, psicoanalista, asistente social, y profesora universitaria argentina. Se licenció en la Universidad de Buenos Aires. Ha actuado sistemáticamente durante toda su vida profesional en desarrollar teoría, praxis y difusión sobre la mujer y en especial sobre los Estudios de Género
Fue la creadora y fundadora de la primera Escuela para Padres de Argentina en el año 1957. Fue una institución privada que en el año 1962 se incorporó en el ámbito de la Facultad de Medicina (dependía del Decanato) y dictaba sus cursos en el Hospital de Niños. Estableció otras sedes en distintas provincias. El Libro "Escuela para Padres" (tres volúmenes) publicó 30 ediciones. Persistió de este modo hasta 1973, fecha en la cual por razones políticas (persecución de Eva Giberti) debió ser clausurada.
Se desempeña como profesora Adjunta de Niñez y Adolescencia, cátedra de Psicología Evolutiva de la Facultad de Psicología de la UBA, años 1961 y 1962. En diciembre de 1964, asiste como expositora en Israel (Jerusalén) en la conferencia “El rol de la mujer por la paz” convocada por Golda Meir.
Ha integrado el "Consejo de los Derechos del Niño, Niña y Adolescencia de la Ciudad de Buenos Aires", desde su creación hasta el año 2006.
Ex Docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en la Especialización de Posgrado en Violencia Familiar.
Docente de Cátedra de Postgrado en la Especialización en Psicología Forense en la Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales (UCES).
Miembro honorario de la "Asociación Argentina de Bioética".
Coordinadora del "Área de Adopción" y del "Foro de Adopción" en la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y fue asesora del "Registro Único de Adopción de la ciudad de Buenos Aires".
Relatora oficial en Congresos y Conferencias nacionales e internacionale
Fue codirectora de la "Maestría en Ciencias de la Familia" de la Universidad Nacional de General San Martín.
Fue docente de la cátedra "Ética y Deontología profesional" de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).
Relatoria central en el Congreso de la Federation Internationale "Ecole des Parents etEducateurs". Venezuela 1970
En 1972, fue relatora oficial en la "IXº Convención Internacional de Pediatría", en Santo Domingo, dando un curso sobre Psicopatologías de la niñez; y un seminario sobre "Prevención y Asistencia Psicológica en la Niñez".
Giberti fue invitada por el "Ministerio de Educación de Bolivia", dónde dictó un curso para técnicos terciarios dedicados a niños y adolescentes asilados o en correccional. Fue invitada por la Universidad de Bolivia (Santa Cruz de la Sierra - Facultad de Psicología) para crear Escuela para Padres en la región. Esta tarea se llevó a cabo desde 1975 hasta 1980.
Entre 1985 y 1989, fue miembro del Consejo Asesor del Programa "Mujer y Desarrollo", de la Subsecretaría de Desarrollo Humano y Familia de la Nación.
De 1993 a 1999, fue consultora para UNICEF Argentina y vicepresidenta de la Comisión Permanente por la vida de los niños de América Latina y el Caribe.
Entre 1993 y 1999 fue docente de la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra "Las culturas de las violencias", asignatura de especialización en violencia familiar.
Desde 1997, fue Asesora del "Foro por los derechos de las mujeres" y fue miembro del "Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos".
Ha sido en 1999 "perito de parte" por Abuelas de Plaza de Mayo en varias causas contra represores del Estado, sobre daño psíquico de los niños nacidos en centros clandestinos de detención, víctimas de tortura en el propio vientre de sus madres.
Coordinadora del Registro Único de Aspirantes a Guarda con fines adoptivos de la CABA .Consejo de los Derechos del Niño,la Niña y Adolescencia, Periodo 2002-2006. Expresidenta ad-honorem del Consejo Consultivo del Registro Único de Aspirantes a Guarda Con Fines Adoptivos (DNRUA).
Coordinadora del Programa Las Víctimas Contra Las Violencias, que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de La Nación.
Presidenta del Consejo Consultivo del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humamos de La Nación.
Dra. honoris causa por la Universidad Nacional de Rosario, otorgado en 2006.
Creó El Programa Las Víctimas Contra Las Violencias, año 2006
Asesora de la Dirección Nacional de Registro único de Aspirantes a Guarda con fines adoptivos. Ministerio de Justicia de la Nación del año 2008 al 2012
Creó la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Víctimas de Trata, en el año 2009
Dra. honoris causa por la Universidad Autónoma de Entre Ríos UADER, otorgado en 2010.
Participación como panelista experta en el 57 periodo de sesiones de la Comisión Jurídica y Social de la Mujer (CSW) del Ecosoc de Naciones Unidad en la Ciudad de Nueva York, año 2013. El eje de la exposición fue la difusión de las tareas que desarrolla el Programa Las Víctimas Contra Las Violencias.
Expositora en el Plenario de Comisiones de Justicia y Asuntos Penales, de la Mujer, de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto de la Cámara de Senadores de la Nación Argentina, respecto a los proyectos de Ley presentados por el Dr. Aníbal Fernández: “Penalización del Cliente de Trata de Personas con Fines Sexuales” y de “Protección contra la Violencia Familiar”.
Conferencia inaugural: “Femicidios, antes y después” en el Congreso Internacional de Violencia contra las mujeres. Dirección Provincial de la Mujer, Córdoba 2013
Oradora en la Clausura del Taller Sobre Violencia Contra Las Mujeres/ Femicidio/Feminicidio, organizado por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE) en el año 2013
"Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires", con entrega del diploma y de la medalla participando el ministro de Educación de la Nación, el 29 de agosto de 2003.
Colaboradora del periódico Página/12.
En 2016 recibió el Premio Konex de Platino en la disciplina Estudios de Género en la Argentina.
En 2017 creó la carrera de Psicología en la Universidad ISalud.
Obra
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Giberti, E. 1968. Adolescencia y educación sexual. Ed. Roberto Antonio.
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Giberti, E. 1989. Mujeres carceleras, un grupo en las fronteras del poder. Ed. Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
Giberti, E. 1989. Mujer y obediencia, ed. de las autoras
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Gilberti, E. 2022. Maternidades. Del útero a la cultura. Ed. Noveduc
Micaela Fernández Darriba escribió sobre ella :
Ya sé que fue ayer la noticia pero no quería dejar pasar el recuerdo de Eva Evelina Giberti. La mujer que le enseñó a varias generaciones conceptos trabajados en nuestro país sobre el feminismo. Agradezco, aunque yo no había nacido, que creara junto a Florencio Escardó "La escuela para padres".
Gracias a Eva y sus preocupaciones por unir psicoanálisis y teoría feminista y por enseñarnos a pensar en tantas cosas. La vi hace muchísimos años en el Primer Congreso Latinoamericano sobre trata y explotación sexual que organizamos junto a un equipo inmenso de compañeras y compañeros.
Para las mujeres es fundamental entender el lugar de la víctima y los traumas que se generan a nuestro alrededor en una sociedad patriarcal.
Nunca tuve demasiado trato con ella pero dejó textos-guía para que todas las personas formadas en este campo puedan entender de una manera empírica y académica qué es lo que nos pasa y cómo se vive en este sistema.
Josefina Robirosa (Buenos Aires, 26 de mayo de 1932-ibidem, 20 de mayo de 2022) fue una pintora, muralista y dibujante , considerada una de las mujeres más destacadas de la pintura argentina.
Nació en el seno de una familia aristocrática y creció en el Palacio Sans Souci de las Lomas de San Isidro.
Estudió pintura con Héctor Basaldúa y Elisabeth von Rendell.
Su primera exhibición individual fue en la Galería Bonino de Buenos Aires en 1957, siguieron ocho muestras por espacio de varios años en la misma galería, luego expuso en las Galerías Rubbers y Ruth Benzacar.
En 1957 formó parte del grupo llamado Siete pintores abstractos formado también por Marta Peluffo, Rómulo Macció, Clorindo Testa, Víctor Chab, Kazuya Sakai y Osvaldo Borda.
Formó parte del grupo de artistas del Instituto Di Tella porteño que revolucionó la percepción artística de la Argentina de los años 60.
Realizó murales en edificios públicos, en dos estaciones de subterráneos en Buenos Aires y en la Estación Argentina del Metro en París, y sus obras figuran en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Museo Genaro Pérez de Córdoba y Museo de Tres Arroyos en Buenos Aires, Argentina. En la Colección ITT, N.York; Albright Knox, Búfalo, EE. UU.; Neiman Marcus y Chase, Mannhattan, Estados Unidos y Thyssen en Suiza.
En 1997 tuvo una muestra retrospectiva de Pintura en el Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina y en 2001 en la Sala Cronopio del Centro Cultural Recoleta.
Durante ocho años fue directora del Fondo Nacional de las Artes y era Miembro Académico Emérito de la Academia Nacional de Bellas Artes.
Tuvo dos hijos de su primer matrimonio, con el sociólogo José Enrique Miguens. El escultor Jorge Michel fue su segundo marido.
Robirosa falleció en 2022, menos de una semana antes de cumplir 90 años.
Reconocimientos
2016 - Premio a la Trayectoria Artística en la disciplina de Artes Visuales otorgado por el Fondo Nacional de las Artes.
2012 - Premio Konex Mención Especial a la Trayectoria en Artes Visuales.
2001 - Premio Fundación Banco Ciudad a las Artes Visuales – Mención Honorífica del Jurado: J. Robirosa.
2001 - 90.º Salón Nacional de Artes Visuales – sección Pintura: 2.° Premio.
1968 - Premio Codex de Pintura Latinoamericana - Museo de Bellas Artes.
1967 - 2.° Premio Salón Nacional de Artes Plásticas, Bs. As. Argentina.
Carmen Amelia Pacheco Herrera (Cotopaxi, 19 de mayo de 1920- Ambato, 19 de mayo de 2021) fue una madre y trabajadora ejemplar que lego al mundo su cuidado y su cariño trasformado ahora en 5 hijas y 3 hijos, 28 nietos, 56 biznietos y 27 tataranietos. Ella era la primera de 8 hermanos y seguro que apoyaba en casa a su madre en los cuidados de su prole también .
Se caso con 21 años y se separo con 45 años, cuando su hijo menor tenía 3 años y descubrió que su esposo comerciante tenia otra familia con once hijos en otra ciudad de Ecuador .
Vivían en Zapotal provincia de Los Ríos, en Ecuador, con los tres últimos hijos . Los otros hijos e hijas estudiaban en Ambato. Su marido era comerciante de telas, planchas... y viajaba a diferentes lugares. En uno de esos lugares con otra mujer estableció una segunda familia con la que tuvo 11 hijos.
Habían comprado una finca en la que cosechaban café, cacao y frutas, más tarde Carmen Amelia decidió irse a vivir a Ambato con sus hijos tras enterarse de la doble vida que su esposo tenia y tras algún episodio violento .
Carmen Amelia fue una emprendedora, la mayor parte de su vida la dedicó, además de al cuidado de su familia al comercio, comprometida con sacar a todos sus hijos e hijas adelante.
Mujer ejemplar, responsable y trabajadora siempre crio a sus hijos con valores entre ellos la generosidad : "en donde come uno comían todos" . Considerada una mujer admirable para quienes la conocieron; Su enfermedad final unió más a la familia, si cabe. Ella era su pilar fundamental.
Con el apoyo de sus hijos y, en especial de su hijo mayor, siempre estuvo pendiente de que a ninguno nunca les faltara nada.
Carmen más tarde comenzó a vender ropa interior a personas conocidas.
Carmen Amelia junto a su familia en su 100 cumpleaños
Su hija Gina nos dice : junto a mi madre jamás supimos lo que es una necesidad, aunque mi padre le enviaba poco dinero y no era suficiente y él venía muy poco . Ella de un lugar llamado Pasa que era uno de donde compraba los animales traía choclos, papás, carne, leche, huevos. Ella nunca compro nada por libras siempre en mi casa era el quintal de arroz, de azúcar, su cartón de aceite y jabón.
Paso el gran terremoto del 1949 en Ambato , pero ella contaba que siempre buscó levantarse de las adversidades de la vida.
Nos inculcó que debíamos estudiar y trabajar para que en algún momento que nos casáramos no dependiéramos de nuestras parejas
La caracterizó su generosidad, la honradez, el respeto para los mayores. Fue una mujer muy valiente. Ella siempre trabajó en el comercio.
Gina también nos cuenta como cuando fue a visitar a su padre con 9 años, con su hermana, su madre les preparo una maleta con todo lo que necesitaba nuevo.
Hasta el final de su vida siguió cuidando a su familia en la manera que podía . Dando amor a sus nietos y a sus bisnietos, entre ellos Alejandro a quien cuidó mientras su mamá estudiaba.
Mireia Bofill Abelló ( Santiago de Chile , 1944) es una traductora y editora de profesión desde el año 1964, además de activista feminista.
Mireia Bofill Abelló nació en Chile, donde sus padres se exiliaron. Su madre era la poeta y traductora Montserrat Abelló y Mireia Bofill sostiene que ella fue su «primera influencia». En casa, hablaba catalán como primera lengua, así como con otras personas exiliadas con las que había trabado amistad en el Centro Catalán . Estudió hasta los 16 años en el Colegio Suizo, donde la lengua vehicular era el alemán .
Ha publicado más de un centenar de traducciones del inglés, alemán, francés, castellano y catalán. Si bien la mayor parte de la obra traducida por Bofill son ensayos y novelas, también encontramos algunas recopilaciones de poesía, entre ellas dos poemarios de su madre que tradujeron juntas. Al oficio llegó por la voluntad de dar a conocer una novela alemana que la había marcado, Mudas de piel , de Verena Stefan . Según explica ella misma, se presentó a Mari Chordà para proponer su traducción, y así es como aterrizó en la editorial LaSal . Su labor como traductora ha estado siempre muy ligada al esfuerzo de visibilizar a las escritoras y promover el pensamiento feminista. Ha traducido, entre otras, autoras como Christine Delphy , Germaine Greer , Adrienne Rich , Sylvia Plath o Toni Morrison .
Fue una de las principales colaboradoras de LaSal , Ediciones de las Mujeres, que nació con dos objetivos: por un lado, recuperar mujeres notables y por otro, difundir la cultura feminista y sus tendencias actuales. Para LaSaL, Bofill tradujo al castellano dos obras, Mudas de piel , de Verena Stefan y El armario , de Rose Tremain. También en LaSal, Bofill dirigió la colección de ensayo feminista Cuadernos Inacabados (1981-1988) , para la que tradujo del francés al castellano los ensayos El Cuerpo a cuerpo con la madre. El otro género de la naturaleza. Otro modo de sentir y Po r un feminismo materialista: el enemigo principal y otros textos . Adicionalmente, tradujo del inglés al castellano el ensayo Brujas, comadronas y enfermeras: historia de las sanadoras. Dolencias y trastornos: política sexual de la enfermedad. Fue una de las principales responsables de LaSal que intervino en la organización de la IV Feria Internacional del Libro Feminista que tuvo lugar en Barcelona del 19 al 23 de 1990 y reunió a 201 editoriales y un centenar de autoras.
Activista feminista desde la década de 1960, ha sido miembro de Ca la Dona y del grupo Dones i Treballs. Junto con Mercè Otero fueron las dos principales figuras del feminismo de la cultura underground durante la década de 1960. Profesionalmente ha compaginado el ejercicio de traductora externa de organismos internacionales como la UNICEF , la UNFPA , el PNUMA , el 9 hasta el 2009 .
Fue coautora del libro La Mujer en España (1967, con Maria Lluïsa Fabra, Ana Sallés y Elisa Vallès), en el que participó con el ensayo « La mujer en la sociedad ». Fue miembro del comité organizador de las Jornadas Catalanas de la Mujer de 1976, dentro del grupo de cultura, con cuestiones de debates como el hecho de compaginar la lucha política y la lucha de las mujeres. Sobre estas Jornadas, que se convocaron como una actividad del Año Internacional de la Mujer, proclamado por las Naciones Unidas , Bofill dice que «fueron la ocasión para compartir las reflexiones y aspiraciones de muchas mujeres diversas, que en los años anteriores habían comenzado a debatir en pequeños grupos, en grupos donde algunas mujeres se esforzaban por hacer oír su voz».
Publicaciones
Almanaque de la Mujer , de Mireia Bofill y Maria Lluïsa Penelas (coords.). Barcelona: Ediciones 62 (1991) [ 12 ]
Participando en la Red: anuario de movimientos sociales , de Elena Grau y Pablo Ibarra (coords.). Barcelona: Icaria (2001)
¡Deponed las armas!: tres creadoras contra las guerras: Bertha von Suttner (1843-1914), Käthe Kollwitz (1867-1945), Marga Ximenez (1950) (2005)
Abuelas, madres, hijas: la transmisión sociocultural del arte de envejecer , de Ana Freixas Farré (ed.). Barcelona: Icaria (2015)
La Mujer en España , de María Luisa Fabra, Ana Sallés y Elisa Vallés (coords.) Barcelona: Cultura Popular (1967)
Los trabajos de las mujeres: mujeres, telas y sociedad en la antigüedad, de Elizabeth Wayland Barber. Madrid: Capitán Swing (2026)
Fantologías y genealogías lesbianas, de Barbara Ramajo (ed.). Barcelona: Icaria (2026)
Luchar por la calle: manual para una revolución urbana, de Janette Sadik-Khan. Madrid: Capitán Swing (2024)
Por qué los alemanes lo hacen mejor: notas sobre la primera economía europea, de Jorde Blondel. Madrid: Capitán Swing (2023)
Por un feminismo materialista, de Delphy Christine. Barcelona: Verso (2023)
[Trad. de Montserrat Abelló i Mirella Bofill] Cartas a mi madre, de Sylvia Plath. Barcelona: Random House (2023)
Sedados: cómo el capitalismo moderno creó la crisis de la salud mental, de James Davies. Madrid: Capitán Swing (2022)
Criada: trabajo duro, sueldos bajos y la voluntad de supervivencia de una madre, de Stephanie Land. Madrid: Capitan Swing (2021)
País nómada: supervivientes del siglo XXI, de Jessica Bruder. Madrid: Capitan Swing (2020)
El hilo conductor de la ecología: sobre el tiempo, la vida y el trabajo, de André Gorz. Barcelona: Icaria (2019)
Ensayos esenciales: cultura, política y el arte de la poesia, de Adrienne Rich. Madrid: Capitan Swing (2019)
La mujer eunuco, de Germaine Greer. Barcelona: Debolsillo (2019)
Genero, desarrollo y globalizacion: una vision desde la economia feminista, de Lourdes Beneria, Günseli Berik i Maria S. Floro (2018)
Sueños árticos, de Barry Holstun Lopez. Madrid: Capitán Swing (2017)
La identidad reencontrada, una guía orientativa para cuidadores y familiares: vínculos y solidaridades en la enfermedad de Alzheimer, de Marie-Jo Guisset-Martínez. Barcelona: Icaria (2011)
Eco-economía: para una economía a la medida de la tierra, de Lester Russell Brown. Barcelona: Editorial Hacer. (2004)
Democracia y mercado: Reformas políticas y económicas en la Europa del Este y América Latina, de Adam Przeworski. Cambridge: Cambridge University Press (2003)
Antimilitarisme: dinàmiques polítiques i de gènere dels moviments per la pau, de Cynthia Cockburn. Lleida: Pagès (2014)
Una mujer con atributos, de Lillian Hellman. Barcelona: Lumen (2014)
Género, desarrollo y globalización: por una ciencia económica para todas las personas, de Lourdes Benería. Barcelona: Hacer (2005)
Democracia y mercado, de Adam Przeworski. Ediciones Akal (2003)
Abuelas, madres, hijas: la transmisión sociocultural del arte de envejecer. Barcelona: Icaria (2002)
Una hija no es un hijo: la historia de las niñas desde la Antigüedad a nuestros días, de Wiebke von Thadden. Barcelona: Muchnik (2001)
La mujer completa, de Germaine Greer. Barcelona: Kairós (2000)
La baja edad media, de Joan Evans. Labor (1993)
La época del renacimiento: el amanecer de la edad moderna, de Denis Hay. Madrid: Alianza (1988)
El arte bizantino, de Tania Velmans. Paidós Ibérica (1986)
El arte indio, de Gilles Béguin. Paidós Ibérica (1986)
El arte islámico, 2: Asia, de Marianna S. Simpson. Paidós Ibérica (1986)
El arte japonés, de Christine Shimizu. Paidós Ibérica (1986)
Brujas, comadronas y enfermeras: historia de las sanadoras, de Barbara Ehrenreich y Deirdre English. Barcelona: Lasal (1984)
Zsuzsanna Jakab (Jakab Ferencné; nacida el 17 de mayo de 1951) es una experta en salud pública húngara que se desempeñó como Directora General Adjunta de la Organización Mundial de la Salud del 7 de marzo de 2019 al 21 de abril de 2024. Originaria de Hungría , ha ocupado varios puestos de alto perfil en políticas de salud pública nacionales e internacionales en las últimas tres décadas .
Antes de ser nombrada Directora Adjunta, Jakab fue Directora de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud en Copenhague , Dinamarca . Antes de ser elegida Directora Regional, Jakab fue Directora fundadora del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) de la Unión Europea en Estocolmo , Suecia , entre 2005 y 2010.
Jakab tiene una maestría de la Facultad de Humanidades de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest; un título de posgrado de la Universidad de Ciencias Políticas de Budapest; un diploma en salud pública del Colegio Nórdico de Salud Pública de Gotemburgo , Suecia ; y un diploma de posgrado del Instituto Nacional de Administración Pública y Gestión de Hungría .
Jakab comenzó su carrera en el Ministerio de Salud y Bienestar Social de Hungría en 1975, siendo responsable de asuntos externos, incluidas las relaciones con la OMS.
Entre 1991 y 2002, Jakab trabajó en la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud , donde ocupó diversos puestos de alta dirección, incluyendo el de Directora de Administración y Apoyo a la Gestión. Anteriormente, como Directora de Desarrollo Sanitario Nacional, estuvo a cargo de las relaciones externas y las alianzas estratégicas, coordinando la colaboración con los 51 Estados Miembros de la Región Europea de la OMS y socios internacionales. Durante su larga trayectoria en la organización, también fue Directora de la División de Información, Evidencia y Comunicación y Coordinadora del programa EUROHEALTH.
Entre 2002 y 2005, Jakab fue Secretaria de Estado del Ministerio de Salud, Asuntos Sociales y Familiares de Hungría , donde gestionó los preparativos del país para la adhesión a la Unión Europea en materia de salud pública. Desempeñó un papel clave en las negociaciones que condujeron a la Cuarta Conferencia Ministerial de la OMS sobre Medio Ambiente y Salud, celebrada en Budapest en junio de 2004.
Jakab fue la directora fundadora del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades en Estocolmo entre 2005 y 2010. Bajo su liderazgo, el personal y el presupuesto de la agencia siguieron creciendo cada año.
Desde 2010, Jakab ha sido Directora de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud en Copenhague. Fue candidata del gobierno húngaro y sucedió a Marc Danzon el 1 de febrero de 2010, convirtiéndose en la primera europea de Europa central y oriental y la primera persona no médica en ocupar este cargo. Jakab finalizó su mandato como Directora Regional en 2019. En marzo de 2019, fue nombrada Directora General Adjunta de la Organización Mundial de la Salud.
Margarete "Marga" Meusel (26 de mayo de 1897, Falkenberg OS, - 16 de mayo de 1953, Berlín) fue una trabajadora social alemana. Después de 1933, defendió valientemente a los perseguidos racialmente y privados de sus derechos
A partir de 1903, Meusel asistió a la escuela primaria en Katowice y, a partir de 1908, en Münsterberg, a la escuela de práctica del colegio de formación de maestros protestantes. Desde 1911 trabajó en la casa de sus padres. De 1916 a 1918 trabajó como asistente de oficina en el tribunal de distrito de Wohlau y luego en un bufete de abogados. Meusel terminó su formación en la escuela de formación de docentes en 1920 y completó su formación como enfermera, que completó en Breslau en 1921. Luego dirigió un hogar para niños en Michelsdorf hasta que las instalaciones cerraron poco tiempo después debido a la falta de fondos.
En 1922, Meusel representó temporalmente al funcionario de bienestar del distrito en Soestand y completó un curso especial en la Escuela Social de Mujeres de Wroclaw. Además, trabajó en cuidado infantil en la casa de asistencia social del distrito "Gotteshilfe" en Rothkretschau. En 1923, aprobó el examen como enfermera de bienestar con un enfoque en el cuidado de la salud y fue empleada desde 1924 como oficial de bienestar del distrito en el distrito de Hirschberg. Desde 1927, Meusel completó un curso de un año en la Casa Pestalozzi-Froebel, que completó en 1928. Luego fue oficial de bienestar del distrito en Wohlau y desde 1929 en Soldin. Adquirió en 1930 en Berlín-Schöneberg en la Academia Alemana para el Trabajo Social y Educativo de la Mujer [1] una calificación adicional por la cual recibió el reconocimiento estatal como enfermera juvenil. [2] Como Kreisfürsorgerin, hizo campaña por la creación de jardines de infancia para descuidar las tendencias para conocer a los niños
Desde agosto de 1932 hasta su muerte en mayo de 1953, Meusel dirigió la Oficina de Bienestar del Distrito Evangélico en el distrito berlinés de Zehlendorf . Meusel tenía horarios de oficina en los que asesoraba y apoyaba a personas en situaciones de emergencia social. Después de que los nazis llegaron al poder, además de las futuras madres, alcohólicos, personas sin hogar y delincuentes, los cristianos persiguieron por razones raciales, a quienes ella ayudó en las condiciones adversas de la era nazi .
Para apoyar mejor a la gran cantidad de cristianos de origen judío que la necesitaban, ella y su amiga Charlotte Friedenthal (1892-1973) se reunieron con el superintendente Martin Albertz en Friedrich von Bodelschwingh en otoño de 1934 para establecer un centro de asesoramiento central para Cristianos de origen judío ("Centro de ayuda para no arios"). Dado que Bodelschwingh los pospuso, Albertz y Meusel decidieron iniciar una discusión conmemorativa en el Sínodo de Confesiones del DEK en junio de 1935 sobre los cristianos de origen judío que estaban necesitados.
En mayo de 1935, Meusel desarrolló el memorándum sobre las tareas de la Iglesia confesora sobre los protestantes no arios. Sin embargo, este memorándum no fue discutido en Augsburgo o más tarde. [7] [8] El memorándum, que se distribuyó anónimamente en la Iglesia Confesante en 1935/36, sobre la situación de los no arios alemanes, cuyo autor fue considerado durante mucho tiempo por Meusel, ahora se atribuye a Elisabeth Schmitz. En 1935 y 1936, Meusel tampoco tuvo éxito en una encuesta de las casas de madres diaconisas de la Asociación Kaiserwerther para acomodar a las hermanas hermanas no arias.
Meusel comenzó a trabajar en silencio y de 1933 a 1936 aceptó a cuidadores judíos como pasantes. Por lo tanto, el perseguido como judío y despedido de sus puestos de trabajo de los miembros de la Iglesia Confesante Charlotte Friedenthal asistente voluntario Meusel.
"Si nos llevan al carro: no espero que nos hagas enojar. Simplemente defiendo lo que hago".
- Marga Meusel en una carta del 3 de junio de 1937 al pastor Martin Niemöller [12]
Después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, no aceptó su elección a la junta asesora de la oficina de Grüber en abril de 1940, ya que temía dificultades con el comité administrativo de la Oficina de Bienestar del Distrito Evangélico si aceptaba esta oficina.
A partir de 1941, Meusel colocó a mujeres que estaban en riesgo de deportación en campos de exterminio en alojamientos seguros. En marzo de 1943, Meusel fue denunciada debido a declaraciones críticas con el régimen. La superintendente Max Diestel, sin embargo, logró que el informante revocara su testimonio.
Un estudio realizado por Marga Meusel en nombre de la Academia de Mujeres
Después de la guerra Meusel también participó en la ayuda a refugiados y en la misión de la estación.
“Debido a su compromiso incondicional y su coraje, que no tuvo en cuenta su seguridad personal, la señorita Meusel dirigió el trabajo de su oficina de distrito durante la guerra de maneras inusuales. Puso su atención asesora y activa principalmente al servicio de aquellos que fueron perseguidos por el nacionalsocialismo. En particular, se ocupó de aquellos cristianos y judíos no arios y las llamadas razas mixtas que fueron forzadas y puestas en riesgo por las medidas legales e ilegales del Tercer Reich. Además, en un número muy significativo de casos, se esforzó por cubrir, alojar, proporcionar alimentos y documentos de identidad que no eran accesibles para la Gestapo y se vieron obligados a vivir una vida ilegal. Ella nunca preguntó qué riesgo corría. Gracias a su ayuda, varias personas han sido salvadas de la muerte. "
- Walter Strauss en un homenaje a Marga Meusel en 1946
Sin embargo, debido a los esfuerzos durante la era nazi Meusel estaba tensa y enferma física y mentalmente. Ya no estaba a la altura de sus tareas y buscó sin éxito otro trabajo.
Murió sola a mediados de mayo de 1953 en Berlín.
Reconocimientos
Meusel descansa en una tumba honoraria en el cementerio Zehlendorf en Berlín. Su lápida lleva la inscripción: "Después de 1933, defendió valientemente a los perseguidos racialmente y privados de sus derechos".
Meusel fue reconocida póstumamente en 2006 como una persona Justa entre los pueblos por su desinteresado compromiso con las personas racialmente perseguidas.
El 30 de agosto de 2011, un parque en Berlín-Zehlendorf fue llamado Marga-Meusel Square.
En su antiguo lugar de trabajo en Teltower Damm le rinde homenaje una placa. y hay una calle Marga-Meusel-Strasse en Datteln en su honor .
Carmen Añón Feliú (Barcelona, 15 de mayo de 1931) es una paisajista española. Pionera en su oficio, es especialista en paisajes culturales e históricos. Ganó el Premio Nacional de Restauración 2017.
Se estableció en Madrid en 1941. Estudió en Escuela de Paisajismo y Jardinería de Castillo de Batres. Una de sus hijas, Mónica, es también paisajista e historiadora del arte; otra de ellas, Ana, es doctora en arquitectura del paisaje.
Fue directora de los proyectos de rehabilitación para los jardines de la Isla y del Rey en Aranjuez (1980 y 1998). También de La Granja de San Ildefonso, del Campo del Moro, de la Zarzuela, del Palacio de la Moncloa, de los Jardines de la Casita del Príncipe en El Pardo, de los jardines de la Casita del Príncipe en El Escorial, de los Jardines de la Quinta del Duque del arco, de los Jardines del Monasterio de El Escorial, y del Claustro y Jardines de las Descalzas Reales.
Miembro del Instituto de Estudios Madrileños (CSIC) participó en la inclusión de bienes españoles en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, como el Camino de Santiago, Palmeral de Elche, Ibiza, Úbeda y Baeza, Las Médulas, en León, y en el primer Paisaje Cultural español inscrito como tal, Aranjuez.
También trabajó en el Jardín Ducal de Parma (Italia) y en la recuperación paisajística de Sintra (Portugal).
Presidió el Comité Científico Internacional de Jardines Históricos del International Council for Monuments and Sites (ICOMOS) y el Comité Consultivo Internacional y numerosas evaluaciones para Patrimonio Mundial. Ha sido destacada su trayectoria en la protección, la difusión y la conservación de los jardines históricos y los paisajes culturales a lo largo de más de seis décadas.
Libros
Real Jardín Botánico de Madrid. Sus orígenes: 1755-1781 (1987, Madrid : Real Jardín Botánico, C.S.I.C.)
El Capricho de la Alameda de Osuna ( 1994, El Avapiés)
El Lenguaje oculto del jardín: jardín y metáfora (1996, Editorial Complutense)
Reconocimientos
1995. Premio Europa Nostra por la Restauración del Claustro del Monasterio de Guadalupe (Cáceres).
2017. Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
2023. Hija Adoptiva del Real Sitio y Villa de Aranjuez.
2024. Medalla de Madrid, concedida por el Ayuntamiento de Madrid.
2024. Ha sido galardonada con la V Medalla Richard H. Driehaus a la Conservación del Patrimonio, otorgada por la Fundación Culturas Constructivas Tradicionales en 2024.
Isabel de Obaldía (Washington D. C., 1957) es una artista plástica panameña, hija de madre francesa y padre panameño. Inició su carrera realizando dibujos, pintura, dando un giro más tarde hacia la creación de esculturas de vidrio, por la que obtiene gran reconocimiento a nivel mundial.
Proviene de una familia de artistas, intelectuales, escritores, poetas, profesores y políticos. Su abuela paterna, María Olimpia Miranda de Obaldía fue una poetisa muy reconocida y su abuelo, José Domingo de Obaldía, Presidente de la República de Panamá.2 Pese haber nacido en Washington creció y ha pasado la mayor parte de su vida en Panamá. Cuando tenía 11 años su madre viuda se casó con el artista panameño Guillermo Trujillo.3 Esto hizo que Isabel de Obaldía viviese rodeada de arte desde muy joven, además de viajes que realizó a Francia pudiendo visitar el Museo del Louvre. Ambos factores influyeron en su trabajo posterior.
Comenzó sus estudios formales de arte en la Universidad de Panamá, en la facultad de Arquitectura, en 1976. Al año siguiente continuó su formación en l´École des Beaux Arts de París, donde durante un año tomó clases de dibujo. Más tarde, en 1979, estudió en la School of Design de Rhode Island, completando una titulación doble de diseño y cinematografía.
En 1980 se casó con Horacio Icaza y cuatro años más tarde dio a luz a gemelos, Pedro y Sebastián.
En su primera etapa, en los años 80, se dedicaba principalmente a la pintura para después evolucionar en los años 904 hacia la escultura, existiendo entre ambas como puente el dibujo. Uno de los temas que se plasma en su trabajo es la soledad del ser humano, también ha realizado arte protesta aludiendo a violaciones de derechos humanos, denunciando hechos que tuvieron lugar durante la dictadura militar en Panamá en los años 80, así como temas de género y ecología en los años 90.5
Su obra ha sido expuesta internacionalmente, por ejemplo en galerías como Mary-Anne Martin's Gallery (Nueva York, Estados Unidos), Elite Gallery (Miami, Estados Unidos), Centro de Wilfredo Lam (La Habana, Cuba), Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (Ciudad de Panamá, Panamá), Museo de Arte de Fort Lauderdale (Miami, Estados Unidos).
Obaldía inicia su etapa de escultora en vidrio a partir de los años 90. Sus esculturas inician con bocetos para después materializarse en una maqueta en barro o yeso. Más tarde, realiza el prototipo en cera, construyendo por separado el cuerpo y las diferentes partes de sus obras, frecuentemente de animales para finalmente armarlas. A continuación, ya pasa al vidrio, para ello hace otro molde que introducirá en el horno el tiempo necesario dependiendo a su dimensión. Una vez la pieza es liberada con el molde, hay un proceso de limpieza y pulido.
En sus creaciones se muestran esculturas de partes del cuerpo, con inspiración en ciertas esculturas precolombinas y contemporáneas, por ejemplo, a través de hombres, animales, guerreros, etc.
Antes de fundir y tallar la escultura, funde las piezas empleando el método del "pâte de verre".
Reconocimientos
1987: Beca "Pilchuck Glass School Scholarship", Estados Unidos
1990: Primer Premio a la Obra Gráfica, Instituto Nacional de Cultura
1991: Reconocimiento, IV Symposium Internacional de Vidrio Crystalez, República Checa
1992: Primer Premio, Bienal de Arte Pictórico en Panamá
1993: Distinción por el III Symposium Internacional de Vidrio, Hungría
1996: Reconocimiento en el I Symposium de Vidrio Tallado, República Checa
2006: Beca Creative Glass Center, Wheaton Arts, Estados Unidos.
Haydeé Birgin (1938- 13 de mayo de 2014) fue una abogada y feminista argentina. Cursó sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Por su militancia política en la izquierda y su activismo feminista, debió exiliarse del país durante la última dictadura militar. Continuó su actividad profesional en México, abocándose al estudio de los derechos de las mujeres en el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo. Junto a Zita Montes de Oca, trabajó en lo que fue la primera Subsecretaría Nacional de la Mujer de Argentina, durante el mandato presidencial de Raúl Alfonsín. Fue fundadora del Equipo Latinoamericano de Género y Justicia.
Traemos unos magníficos artículos que nos ayudan a conocerla y valorarla mejor :
Por Mariana Carbajal
Cuando todavía tenía a flor de piel la tristeza por el fallecimiento de una jurista feminista de la talla de Carmen Argibay, me sorprendió la triste noticia de otra pérdida de una gran luchadora por los derechos de las mujeres. Ayer por la mañana partió la abogada y socióloga feminista Haydée Birgin. Se quedó dormida en la noche del lunes y no despertó, en su departamento frente al zoológico. Tenía 75 años, casi la misma edad que la doctora Argibay. Y como la jueza de la Corte Suprema, dejó huella a su andar. Tal vez uno de sus grandes legados haya sido la creación, en 2003, del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), que desde hace varios años dirige otra destacada abogada formada al lado de Birgin, como es Natalia Gherardi. Desde ELA se han promovido acciones de incidencia, en políticas públicas y a través de litigios estratégicos y del trabajo en redes, con el fin claro de promover la equidad de género. Birgin fue una gran impulsora de redes.
Hacía más de un año que su salud se iba deteriorando, pero seguía trabajando, en la medida en que su cuerpo se lo permitía. Este lunes, de hecho, fue a las oficinas de ELA y participó de una reunión con el resto del equipo. Generosa, solidaria, afectuosa, así la recuerdan quienes tuvieron el privilegio de trabajar cerca de ella.
Haydée fue una de las primeras especialistas en América latina que vio el problema de la violencia hacia las mujeres más allá del delito penal, y se preocupó hace muchos años por promover lo que luego serían las leyes de “protección de la violencia familiar”, habilitando la intervención rápida y cautelar de la Justicia civil, que podría actuar con más rapidez y menos restricciones que los jueces penales, para imponer órdenes de protección y medidas de no acercamiento. Cuando la contracepción quirúrgica estaba prohibida salvo indicación médica –y aun así era difícil acceder a esa práctica hasta que se legalizó en 2006–, litigó para conseguir ligaduras a mujeres que las necesitaban. Defendió el derecho al aborto, puso en discusión el acceso a la Justicia como garantía de equidad y últimamente, desde ELA, planteó la necesidad de implementar políticas de cuidado –“que haya más guarderías, más jardines maternales”, decía–, en el camino de la igualdad entre hombres y mujeres.
Creció en un hogar de clase media porteño, donde tanto su padre –dueño de una papelería comercial– como su madre –ama de casa– le inculcaron desde chica que tenía que estudiar para trabajar y trabajar para tener independencia económica. Con ese mandato ingresó en 1958 a la Facultad de Derecho en la UBA. “La gente cree que yo era feminista en la facultad. La verdad es que no fue así. Siempre fui muy reivindicativa. Yo peleaba los espacios de la mujer. En los centros de estudiantes, las mujeres siempre ocupaban el lugar de secretaria de actas. Cuando a mí me tocó ser candidata a algo peleé no ser secretaria de actas. Entonces, fui tesorera. Lo mismo cuando fue la primera toma contra los fascistas en la facultad, vienen y dicen: las mujeres no participan. A mí me dio un ataque. Las únicas dos que protestamos fuimos una amiga y yo. La gente se acuerda de esas cosas y me asocia como feminista”, me decía en una entrevista que le realicé un año atrás.
Su entrada al feminismo vino de la mano de la historiadora española y activista Marysa Navarro. “Ella empezó a venir a la Argentina y juntaba gente para que escucharan sus charlas. Eran fines de los ’60, había pasado el Mayo Francés. Pasé muchos años encontrando dentro del marxismo una explicación que me permitiera definir el feminismo. Fue un delirio. Después vino el Año Internacional de la Mujer, en 1975, y decidimos formar un grupo”, me contaba Haydée. En ese grupo, me contó, estaba la austríaca Mimi Langer, quien peleó en la Guerra Civil Española, se exilió y fue pionera del psicoanálisis en el país. “Estuvimos reunidas un año y no fuimos capaces de escribir una página. Después algunas nos fuimos. Y el grupo se deshizo”, me apuntó. Haydée y su entonces esposo –diputado– junto a su hija Mariana tuvieron que dejar el país perseguidos por la Triple A y se instalaron en México. Entre 1973 y 1976 fue secretaria del bloque de la Alianza Popular Revolucionaria (APR). En México profundizó su vínculo con el feminismo, donde conoció a Marta Lamas, con quien compartió una entrañable amistad, que perduró hasta la actualidad.
Al regreso del exilio, fue una de las fundadoras de Lugar de Mujer, que ocupó el quinto piso del famoso edificio de los 70 balcones, en Corrientes y Pueyrredón. Y se trató de uno de los primeros espacios de producción y de debate de ideas feministas que se abrieron con el regreso a la democracia. Durante el gobierno de Alfonsín, Haydée fue coordinadora de la Unidad de Planeamiento de la Subsecretaría de la Mujer.
Sobre el momento actual en relación con la situación de las mujeres en el país, Haydée pensaba que se había avanzado “una barbaridad” en lo que las italianas dicen que es “el fin del patriarcado”. “Ya ninguna mujer piensa que está bien que la discriminen o la golpeen. Lo cual no significa que no la sigan discriminando o golpeando. Pero ya nadie cree que eso es correcto o está bien. Creo que el feminismo en la Argentina avanzó en eso, en la toma de conciencia. Pero de ahí a irradiar… falta mucho”, se lamentaba. Gracias, Haydée, por tus enormes aportes.
“Lo que está en juego es la libertad femenina”
En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Página/12 entrevistó a la referente del feminismo para repasar la agenda pendiente en el camino a la igualdad de género en el país. La despenalización y legalización del aborto es el tema prioritario, sostiene.
Por Mariana Carbajal
“Las feministas no mordemos”, le dice con ironía Haydée Birgin al fotógrafo del diario, que acaba de llegar a su casa y pregunta si puede escuchar la entrevista. “¿Por qué no vas a poder escuchar?”, quiso saber esta cronista. No es una pregunta que suelen hacer los fotógrafos. “A lo mejor me toman como espía”, respondió él, con cierta sorna. La escena, una anécdota pequeña, muestra los prejuicios y estereotipos que persisten todavía en la sociedad cuando hay delante una mujer que, como Haydée Birgin, se define como feminista. En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, este diario conversó con ella para repasar la agenda pendiente en el camino a la igualdad de género en el país. Desde su mirada, la despenalización y legalización del aborto es el tema prioritario. Las resistencias a debatirlo, opina, tienen que ver con que no se trata de un tema de igualdad, sino que atañe directamente a la libertad de las mujeres. “La criminalización del aborto es el límite al ejercicio de la libertad. A vos te pueden dar cantidad de medidas para avanzar en la igualdad, pero el derecho a decidir, no. El punto en juego es la libertad femenina”, dijo durante la entrevista.
Las plantas están recién regadas. En el living de su departamento, un quinto piso frente al zoológico, en Palermo, abundan las macetas. Referente en materia de equidad de género, Birgin es abogada y socióloga, con una larga trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres tanto en su labor profesional privada como en el sector público. La hipocresía de los sectores conservadores a la hora de ampliar los derechos sexuales y reproductivos es algo que le indigna. “Hace algunos años, una asesora del senador Ramón Puerta, que era miembro del Opus Dei y había sido funcionaria de Salud durante el gobierno de Menem, me dijo: ‘¿Vos sabés cuál es el sector social que se hace más ligaduras de trompas? Los sectores más católicos. Porque así tienen que confesarse una sola vez’”, recuerda.
Le molesta que la feliciten por el Día de la Mujer. Y se enoja con las publicidades sexistas que encasillan a las mujeres como amantes de los shoppings. No es que a ella no le guste comprar. El punto es el mensaje que transmiten y el lugar en que colocan a las mujeres.
Birgin fue una de las primeras especialistas en América latina que vio el problema de la violencia hacia las mujeres más allá del delito penal, y se preocupó hace muchos años por promover lo que luego serían las leyes de “protección de la violencia familiar”, habilitando la intervención rápida y cautelar de la Justicia civil, que podría actuar con más rapidez y menos restricciones que los jueces penales, para imponer órdenes de protección y medidas de no acercamiento. Cuando la contracepción quirúrgica estaba prohibida salvo indicación médica –y aun así era difícil acceder a esa práctica hasta que se legalizó en 2006—, litigó para conseguir ligaduras a mujeres que las necesitaban. El otro gran tema que puso en discusión fue el acceso a la Justicia como garantía de equidad.
“El tema del feminismo –dice– está totalmente imbricado con la política. Cuando tenés una política democrática sube el feminismo. Creo que en la Argentina el feminismo no prendió, salvo ahora, porque tenía que ver con la historia no democrática del país. En los países de Europa el feminismo creció con la política, pero tenían democracias estables. Nosotros saltamos de dictadura en dictadura. No había tiempo de consolidar eso”, dice Birgin.
–¿Cómo analiza este momento en términos de la situación de las mujeres?
–En lo que se creció una barbaridad es en lo que las italianas dicen es “el fin del patriarcado”. Ya ninguna mujer piensa que está bien que la discriminen o la golpeen. Lo cual no significa que no la sigan discriminando o golpeando. Pero ya nadie cree que eso es correcto o está bien. Creo que el feminismo en la Argentina avanzó en eso, en la toma de conciencia. Pero de ahí a irradiar... falta mucho.
–Se instaló en la agenda pública...
–Se necesita vivir en democracia para que las demandas femeninas aparezcan. Si no, no hay espacio. Cuando yo llegué a México había un movimiento de mujeres importante, ni hablemos en Perú y en otros países de América latina. Y me impactó mucho cuando volví a la Argentina, porque acá no había nada. Y fue en ese momento que fundamos Lugar de Mujer.
Lugar de Mujer ocupaba el quinto piso del famoso edificio de los 70 balcones, en Corrientes y Pueyrredón. Se trató de uno de los primeros espacios de producción y de debate de ideas feministas que se abrieron con el regreso a la democracia. Durante el gobierno de Alfonsín, Birgin fue coordinadora de la Unidad de Planeamiento de la Subsecretaría de la Mujer.
Esta abogada de hablar recio, nació y creció en un hogar de clase media porteño, donde tanto su padre –dueño de una papelería comercial– como su madre –ama de casa– le inculcaron desde chica que tenía que estudiar para trabajar y trabajar para tener independencia económica. Con ese mandato ingresó en 1958 a la Facultad de Derecho en la UBA. “La gente cree que yo era feminista en la facultad. La verdad es que no fue así. Siempre fui muy reivindicativa. Yo peleaba los espacios de la mujer. En los centros de estudiantes, las mujeres siempre ocupaban el lugar de secretaria de actas. Cuando a mí me tocó ser candidata a algo peleé no ser secretaria de actas. Entonces, fui tesorera. Lo mismo cuando fue la primera toma contra los fascistas en la facultad, vienen y dicen: las mujeres no participan. A mí me dio un ataque. Las únicas dos que protestamos fuimos una amiga y yo. La gente se acuerda de esas cosas y me asocia como feminista.”
Su entrada al feminismo, recuerda, vino de la mano de la historiadora española y activista Marysa Navarro. “Ella empezó a venir a la Argentina y juntaba gente para que escucharan sus charlas. Eran fines de los ‘60, había pasado el Mayo Francés. Pasé muchos años encontrando dentro del marxismo una explicación que me permitiera definir el feminismo. Fue un delirio. Después vino el Año Internacional de la Mujer, en 1975, y decidimos formar un grupo”, sigue Birgin, mientras saborea una bay biscuit que ablanda en su taza de café. En ese grupo, cuenta, estaba Mimi Langer, vienesa, peleó en la Guerra Civil Española, se exilió y fue pionera del psicoanálisis en la Argentina. “Estuvimos reunidas un año y no fuimos capaces de escribir una página. Después algunas nos fuimos. Y el grupo se deshizo.” Birgin y su entonces esposo –diputado– junto a su hija tuvieron que dejar el país perseguidos por la Triple A y se instalaron en México. Entre 1973 y 1976 fue secretaria del bloque de la Alianza Popular Revolucionaria (APR). En México profundizó su vínculo con el feminismo. “Yo llego a México, y me dice Langer: ‘Acompañame a una reunión con las feministas’. Era el grupo de Marta Lamas. Sin ese grupo no sé si yo hubiera sobrevivido en el exilio”, dice Birgin, agradecida por la camaradería que encontró en esos vínculos que todavía cultiva. “La Langer quería que yo les contara a las feministas cómo se podía tener una relación de amor que te potenciara. Porque las chicas en esa época se proponían compartir un tipo para no perder tiempo. Porque pensaban que los hombres te hacían perder mucho tiempo”, recuerda, divertida. Su relación de pareja no la había retraído, sino todo lo contrario: había potenciado su actividad política.
–¿Cuál es la agenda de género pendiente?
–En primer lugar, la despenalización y legalización del aborto, porque el aborto se sigue cobrando muertes a patadas. Y me parece un tema de hipocresía. En segundo lugar, las políticas de cuidado. La gente de escasos recursos no tiene dónde dejar a los chicos para ir a trabajar. Que haya más guarderías, más jardines maternales.
–¿Por qué piensa que cuesta tanto instalar en el Congreso el debate sobre el aborto?
–Porque el tema de las mujeres no es la igualdad, sino la libertad. Y la criminalización del aborto sería el límite de ejercicio de la libertad. A vos te pueden dar cantidad de medidas para la igualdad, pero el derecho a decidir no lo quieren otorgar. El punto es la libertad femenina.