Acerca de nosotras ·
Mostrando entradas con la etiqueta Cronista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cronista. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de octubre de 2025

Mariquita Sánchez política y cronista argentina




María Josepha Petrona de Todos los Santos Sánchez de Velasco y Trillo, más conocida como Mariquita Sánchez, (Buenos Aires, 1 de noviembre de 1786 - Ibídem, 23 de octubre de 1868) fue una política y cronista argentina, cuya tertulia convocó los principales personajes de su tiempo. Es ampliamente recordada en la tradición histórica argentina porque la Marcha Patriótica (actual Himno Nacional Argentino) fue cantada por primera vez en su casa, el 14 de mayo de 1813.​

Su origen y sus dos matrimonios le aseguraron una posición social de "primera línea", pero demostró que su personalidad bastaba para colocarla en el nivel que ocupó. Llenó muchas páginas de la pequeña historia y se convirtió en símbolo de la mujer argentina del pasado por la brillantez de su desempeño y la franqueza de sus actitudes.

Nacida en Buenos Aires el 1 de noviembre de 1786 fueron sus padres la porteña Magdalena Trillo y el granadino Cecilio Sánchez de Velasco . Antes de cumplir quince años se enamoró de su primo Martín Thompson y se comprometió, contra la opinión de sus padres. Empecinada, se presentó al virrey Sobremonte para que dejase sin efecto los arreglos que había hecho la madre -el padre ya había muerto- para casarla con Diego del Arco. Cerca de un año después de iniciado el juicio, los enamorados obtuvieron la autorización y la boda se realizó el 29 de junio de 1805.

A partir de entonces, la vida de Mariquita estuvo ligada a los acontecimientos públicos. Abrazó con fervor la causa de la libertad y colaboró con todas las empresas patrióticas de la Revolución de Mayo. Su casa de la calle Unquera, más conocida por todos como “del Empedrado” o “del Correo” (actualmente calle Florida al 200) acogió a las personalidades de su época, atraídas por la hospitalidad graciosa y espiritual de la dueña. Los problemas más delicados eran debatidos allí, lo mismo que los temas literarios.

En 1812 heredó la "Quinta Los Ombúes", en San Isidro.​ Se dice que en ese célebre salón se cantó por primera vez la "Marcha Patriótica", actual Himno Nacional Argentino, el 14 de mayo de 1813, pero es muy probable que haya sucedido en su residencia de Capital. Esa casa fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 2007 para su preservación como testimonio del pasado local y nacional y se convirtió en Museo Biblioteca y Archivo Histórico de San Isidro Dr. Horacio Beccar Varela 

Cinco hijos tuvo con Thompson: Clementina en 1807, Juan en 1809, Magdalena en 1811, Florencia en 1812 y Albina en 1815. Este último año marcó una desgracia: Thompson, enviado a los Estados Unidos, enloqueció y murió en el viaje de regreso.

En 1820,contraía nuevo matrimonio, esta vez con Washington de Mendeville, francés expatriado cuya conducta le deparó muchos sinsabores, que terminaron en su separación, disimulada por las funciones diplomáticas del marido fuera del país. Aquí había sido cónsul y muchos años más tarde Mariquita reveló, en carta a Juan Bautista Alberdi, las miserias de su vida con Mendeville. De este matrimonio tuvo tres hijos: Julio (1820), Carlos (1824) y Enrique (1825).

Cuando el ministro Bernardino Rivadavia fundó la Sociedad de Beneficencia requirió la ayuda de Mariquita, que fue fecunda y entusiasta. Fue una de las fundadoras, primera secretaria de la institución en 1823 y presidenta de la misma entre 1830 y 1832. A ésta se le encomendaban las escuelas y colegios de mujeres de toda la provincia de Buenos Aires. También administraba hospitales y casas de huérfanos.

Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas renunció a dicha Sociedad y se exilió en Montevideo, a pesar de la vieja amistad que existía, pues tomó partido por los opositores al régimen rosista, entre los que estaba su hijo Juan y su esposo Juan Bautista Washington de Mendeville que, mantenía conflictos con Rosas. Fue por ello trasladado a Ecuador como cónsul francés en ese país. Hacía algún viaje a Buenos Aires, pero su hogar estaba en aquella ciudad. (Éste es muchas veces confundido con John Henry Mandeville, cónsul inglés en el Río de la Plata durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, por la mala ortografía de su apellido transformado en Mandeville).

En 1846 fue a Río de Janeiro y al año siguiente volvió a Montevideo, donde permaneció hasta después de la Batalla de Caseros, que terminó con el régimen de Rosas.

Retornó a Buenos Aires, separada de Mendeville, a la que llamaba "la tierra de mis lágrimas", como ella decía durante su exilio y reanudó su labor en la Sociedad de Beneficencia y su salón volvió a brillar como antaño, acogiendo cuanto tuviese que ver con la cultura y el patriotismo. En 1866 y 1867 a presidir la Sociedad de Beneficencia todavía en plena capacidad intelectual, pues trabajaba y escribía cartas admirables.

Mamita Mendeville, como la apodaban afectuosamente sus nietos, falleció el 23 de octubre de 1868 en Buenos Aires, a sus casi 82 años de edad.


Históricamente se ha representado a Mariquita Sánchez como un personaje más en la historia argentina, relegándola al hecho de haber interpretado el 14 de mayo de 1813 por primera vez en su célebre salón literario el Himno Nacional Argentino. Pero en realidad, Mariquita Sánchez de Thompson fue una de las primeras mujeres argentinas políticamente activas.1​Era cronista de los sucesos que conformaron luego la historia fundacional de Argentina como república y tenía conciencia de la proyección histórica que podían tener sus escritos. En más de una ocasión sus actitudes fueron consideradas políticamente incorrectas e incluso respondía con tácticas retóricas agudas.​

María Sánchez de Thompson ha sido considerada como la figura femenina más activa en el proceso revolucionario, como también, una de las observadoras más aguda del proceso político posterior.8​9​10​ A ello ayudó su larga vida y su incesante capacidad de trabajo que le permitió ser testigo directo de los acontecimientos de la época patria y de los vividos durante las presidencias históricas de la época constitucional.

Así lo demuestran sus escritos, cartas familiares y su diario,​ que ha sido editado en 2003.

Su retrato se encuentra junto a los de otras mujeres argentinas relevantes en el Salón Mujeres Argentinas de la Casa Rosada de Buenos Aires.

Originalmente enterrada en la bóveda de los Lezica, sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta.

https://juanamanso1819.blogspot.com/2010/06/liliana-patricia-zuccotti.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_S%C3%A1nchez_de_Thompson

https://www.juanamanso.org/mariquita-sanchez-el-cuerpo-de-la-memoria-liliana-zuccotti-2/

Leer más...

martes, 25 de diciembre de 2018

Adrienne Monnier librera, editora, poeta y cronista.


 Oleo de Adrienne Monnier por  Paul-Émile Bécat

Adrienne Monnier (París, 26 de abril de 1892 - íbidem, 19 de junio de 1955) fue una librera, editora, poeta y cronista francesa, influyente por el tejido de relaciones sociales que creó gracias a su librería La Maison des Amis des Livres.


Adrienne Monnier nació en París, en 1892. Era hija de un trabajador de correos al que su labor le hacía viajar mucho. En las ausencias paternas, la madre llevaba a la pequeña y a su hermana menor, Rinette, al teatro. Ella misma explicaba en sus memorias: Debussy y Maeterlinck se convirtieron en mis dioses. ​Esta influencia se prolongó a lo largo de su vida pues el teatro siempre fue su pasatiempo predilecto.

Tras finalizar sus estudios básicos en 1909, a la edad de dieciocho, se marchó a Inglaterra a trabajar como aupair con tal de aprender inglés.

Durante tres meses se alojó con una familia en la capital, en Londres. Los seis siguientes los pasó en una escuela de Eastbourne. Después de su regreso a París empezó a formarse como secretaria literaria.

A los veinte años entró a trabajar en la editorial l’Université des Annales como secretaria de Cousine Yvonne –seudónimo que usaba Yvonne Sarcey–, donde estaría tres años. Mientras trabaja allí, visitaba en numerosas ocasiones a Marguerite Vallette-Eymery, conocida como Rachilde, editora del Mercure de France, ofreciéndose para cualquier trabajo que le pudiera dar, sin fortuna.

A comienzos de 1914, tras casi perder la vida en la catástrofe ferroviaria de Melun, su padre quedó cojo e inválido. Recibió una indemnización que entregó en su totalidad a su hija Adrienne para que pudiera hacer realidad su sueño más preciado: fundar una librería en la Rive Gauche. Durante la guerra compró un local en su zona favorita de París. Estaban en un momento en el que había muchos locales disponibles y en el que los precios eran asequibles debido al conflicto que se estaba produciendo. Además, la competencia no suponía un problema para la nueva librería ya que la mayor parte de los libreros se encontraban luchando en el frente.

El 15 de noviembre de 1915, en el número 7 de la rue de l’Odéon, abrió sus puertas La Maison des Amis des Livres. Permaneció 36 años abierta, hasta el año 1951, año en el que Adrienne Monnier se vio forzada a jubilarse debido a un reumatismo infeccioso. Tras un largo tiempo conviviendo con el síndrome de Ménière, puso fin a su vida el 19 de junio de 1955. Entre sus papeles personales se encontró una nota tremendamente significativa:

Pongo fin a mis días al no poder soportar más los ruidos que me martirizan desde hace ocho meses, por no hablar de los sufrimientos y fatigas que he padecido en los últimos años. Me encamino a la muerte sin miedo, sabiendo que aquí me encontré una madre al nacer y que me encontraré una madre en la otra vida.


La Maison des Amis des Livres, en el número 7 de la rue de l'Odéon, se inauguró el 15 de noviembre de 1915. Tenía como colaboradora a Suzanne Bonnierre y una muchachita, Hélène, que se encargaba de hacer los recados. Estaba especializada en literatura francesa y, al poco tiempo, se convirtió en el corazón del París más literario. Adrienne Monnier no tuvo un camino fácil.

La primera visita conocida de La Maison des Amis des Livres fue la de Paul Fort. La amistad que trabaron llevó al autor a venderles las existencias enteras de su revista Vers et prose, que sumaban un total de 6.676 ejemplares, a cinco céntimos el ejemplar. Tanto Louis Aragon, como André Breton o Philippe Soupault fueron, en más de una ocasión, a comprar la revista.


Con el tiempo, la librería se convirtió en una suerte de almacén general de la revista Littérature que había sido fundada en 1919, cuyo primer número había aparecido en marzo. La publicación estaba dirigida por André Breton, por Louis Aragon y por Philippe Soupault. Su último número fue el 19, en mayo de 1921, tras dos años de su fundación.
.

Sylvia Beach influyó en muchos parámetros de la vida de Adrienne Monnier.  Es tremendamente conmovedor leer el lujo de detalles con el que describía sus maneras, su forma de articular el francés, entre otras cosas:

Esta joven estadounidense lucía un rostro original, de lo más atractivo. Hablaba francés con soltura, con un acento más inglés que americano; a decir verdad, no se trataba tanto de un acento como de una forma enérgica e incisiva de pronunciar las palabras; al escucharla no pensabas en un país, pensabas en una raza, en el carácter de una raza. En la conversación no vacilaba ni se detenía, nunca le faltaban las palabras, aunque llegado el caso se las inventaba a sabiendas. [...] En definitiva, esta joven americana tenía mucho humor; mejor dicho: era el humor en persona.

Sin el ejemplo de La Maison des Amis des Livres, la librería de Sylvia Beach, Shakespeare and Company, no hubiese existido. Adrienne Monnier le enseñó, entre otros parámetros, a llevar un negocio y a lidiar con la burocracia francesa. Sylvia nunca tomó una decisión importante sin consultarle. Ambas presidieron juntas los intercambios literarios anglo/franceses que se daban en la Rive Gauche.


Le Navire d'Argent fue una revista literaria de corta vida publicada mensualmente, estuvo activa desde junio de 1925 hasta mayo de 1926. Era «de lenguaje francés pero de espíritu internacional».​ Fue fundada por Adrienne Monnier, con la colaboración de Sylvia Beach y con Jean Prévost como editor. El nombre escogido vino inspirado por el barco plateado que aparece en el escudo de armas parisiense.​ Tenía un coste de cinco francos por ejemplar o cincuenta por un año de subscripción. No resultó rentable económicamente, pero fue una parte clave de la escena literaria de los años veinte y lanzó a muchos escritores noveles en sus carreras.

En Le Navire d’Argent apareció la primera traducción al francés, fechada de mayo de 1925, de La canción de amor de J. Alfred Prufrock de T. S. Eliot. Asimismo, en octubre del mismo año, salió a la luz la traducción de una parte de Finnegans Wake de James Joyce. La edición de marzo de 1926 estuvo completamente dedicada a escritores americanos de la talla de E. E. Cummings, Walt Whitman y William Carlos Williams. Fue el primer medio en presentar traducciones de la obra de Ernest Hemingway al público francés. Adrienne Monnier escribía poesía en su publicación bajo el seudónimo de J. M. Sollier, basado en el nombre de soltera de su madre.​ En abril de 1926 se mostró, en su penúltima edición, una versión de El aviador de Antoine de Saint-Exupéry.

Fue sustituida al cabo de un tiempo por la Gazette des Amis des Libres que estuvo activa de enero de 1938 hasta mayo de 1940, también bajo la dirección de la librera.


Adrienne Monnier inventó una dinámica que llamaría las sesiones. Éstas fueron inauguradas por Jules Romains en 1917, eran encuentros en los que organizaba lecturas o pequeños conciertos para un público escogido. Las que se han podido registrar son las siguientes:

Año Invitados Evento
1917 Jules Romains Lectura de Europe
1918 Léon-Paul Fargue Lecturas (sin más detalles)
1919 [21 de marzo] Erik Satie, Jean Cocteau Audición de Socrate y lectura de Le cap de Bonne-Espérance
1919 [abril] André Gide, Léon-Paul Fargue, André Bretton, Adrienne Monnier Lecturas de una selección de Paul Valéry


Entre el año 1920 y 1921, Sylvia Beach, inseparable compañera, no tardó en hablarle a Adrienne Monnier sobre una obra magna que había llegado a sus manos: Ulises de James Joyce. Y no solamente ella, también Valery Larbaud, que había tenido la suerte de haberla podido leer en el inglés original. Tras ellos dos aparecieron todos los autores que habían escuchado hablar sobre la obra pero que no entendían la lengua inglesa y, por ende, no podían leer el libro, como era el caso de Léon-Paul Fargue. Ante la dicotomía de quién traduciría este gran coloso, el propio autor se pronunció a favor de Valery Larbaud. Como narra en sus memorias la propia librera: Creo recordar que fui yo misma la que, azuzada por Joyce, le habló del tema.

Se presentó un inconveniente, necesitaban una serie de fragmentos traducidos para leerse una de las sesiones –concretamente, la de diciembre de 1921– que convocaba de forma habitual Adrienne Monnier. Jacques Benoist-Méchin, quien dominaba el inglés, tradujo los primeros fragmentos del Ulises para este fin. Tenía el favor de Larbaud. Benoist-Méchin contó con la ayuda de James Joyce para la traducción pues eran fragmentos difíciles. Asimismo, el autor le insistió a Léon-Paul Fargue para que colaborara. Éste dejó plantados en algunas ocasiones a Joyce y a Benoist-Méchin por lo que el trabajo de traducción tardó mucho más de lo que pensaban.

El cometido con los capítulos de la obra completa cambió de manos, Valery Larbaud se retiró de las apuestas y renunció a hacerlo; entonces, Auguste Morel aceptó el papel. De este cambio traductores existe una nota, de Larbaud, fechada a 24 de marzo de 1922, escrita desde la capital romana:

[…] Es un gran honor para mí, pero ya no quiero traducir nada […] Hasta tal punto renuncio a la traducción que renuncio incluso a hacer la del Ulises. ¿Quién la va a traducir? ¿Morel? ¿Una tirada pequeña de 2.000 ejemplares a dos francos y medio el ejemplar?​

Valery Larbaud ya conocía a Auguste Morel, así como sabía de la calidad de sus traducciones. De hecho, fue él mismo quien sugirió que el cometido pasara a sus manos. Adrienne Monnier y Auguste Morel se conocían desde principios de los años veinte. A comienzos de 1924, tras asegurarle que tanto James Joyce como el mismo Larbaud –quien se comprometía a hacer un prólogo de la obra– colaborarían en todo lo posible, Auguste Morel empezó tan hercúleo trabajo.

El 6 de junio de 1924, Auguste Morel entregaba el trabajo finalizado. A los dos días, Sylvia Beach, Valery Larbaud y la misma Monnier se reunieron para trabajar sobre el texto traducido. El momento queda registrado en una de las cartas de Larbaud, escrita el 17 del mismo mes:

La verdad es que fue muy divertida nuestra sesión de traducción del domingo. Aunque yo no estaba en forma. […] El caso es que Molly Bloom no es tan plebeya como la hizo Fargue. Creo que el tono que le encontró Sylvia se ajusta mucho mejor. 

A principios de julio, James Joyce propuso un cambio en la presentación de la traducción de Penélope. Comentó que podrían suprimirse las tildes, los apóstrofos y la puntuación. Adrienne Monnier rápidamente escribió a Valery Larbaud para saber qué pensaba del tema, estando ella totalmente en contra. Para su sorpresa, Larbaud estuvo de acuerdo.

Fue así como, en el primer número de la revista Commerce, fechada de agosto del mismo año, aparecieron los fragmentos ya traducidos para la sesión junto con otros, bastante más elaborados que los primeros que estaban hechos a toda prisa. La publicación, dirigida por la propia librera, reprodujo los fragmentos sin ninguna de las características mencionadas y supuso la aparición que todo el mundo esperaba con entusiasmo: el momento de leer a James Joyce.

No sería hasta 1929 que la traducción completa del Ulises vería definitivamente la luz, tras cinco años de arduo trabajo.

Cabe mencionar, también, la traducción del capítulo de otra de las obras de James Joyce: la futura y controvertida Finnegans Wake. Entre el 1929 y el 1930, Sylvia Beach y Adrienne Monnier se vieron con frecuencia con el joven Samuel Beckett. James Joyce lo apreciaba muchísimo. Parecía un personaje salido de su propia obra, ambas pensaban: Nos asombraba su parecido con Joyce de joven, del que Sylvia tenía algunas fotos; se nos antojaba un nuevo Stephen Dedalus .​ En 1930 se convirtió en el responsable de la traducción del primer tercio de Anna Livia Plurabelle, capítulo del material que más tarde se convertiría en Finnegans Wake. La primera versión apareció en 1925 en Le Navire d'Argent, revista que también había sido fundada por la librera, con la colaboración de su compañera.

https://es.wikipedia.org/wiki/Adrienne_Monnier
http://www.mirales.es/adrienne-monnier-y-sylvia-beach-embajadoras-de-las-letras/
http://smartbitchestrashybooks.com/2015/12/real-life-romance-sylvia-beach-adrienne-monnier/
Leer más...
Más