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martes, 14 de abril de 2026

Catalina García González conductora, cartera, madre de seis hijos, recadera de sus vecinos y regente de una fonda


Catalina García González (Puebla de Lillo, León,14 de abril de 1888 -1959) fue la primera mujer española en obtener el carnet de conducir, primera conductora de autobuses y primera mujer en obtener una licencia para el funcionamiento de la línea de autobuses, Cofiñal - Boñar. Fue considerada una pionera en el mundo del motor.

Catalina García González nació en Puebla de Lillo, núcleo de población perteneciente a la montaña oriental de León, en el área del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre. Fue la hija menor de cuatro hermanos. Su padre, Baltasar García, era guardia civil de Rioseco de Tapia, y su madre, Juliana González, era ama de casa, de Puebla de Lillo.


Comenzó a trabajar a los 14 años (1902) ayudando en la casa familiar. Se dedicaba, a lomos de su caballo, a bajar cargamentos de truchas para facturarlos en los Ferrocarriles del Norte en La Robla, con destino a sus clientes en Madrid.

Aprobó el examen de conducir en 1925, y se convirtió en la primera mujer española con carnet de conducir. En esos años las mujeres necesitaban el permiso marital para poder acceder al examen, y un certificado de buena conducta expedido por la Alcaldía de la localidad de residencia, según el Real Decreto de 23 de julio de 1918.

Catalina García fue madre de seis hijos. Compaginó su trabajo como conductora de autobús con el de la pensión familiar Casa Catalina. Ella conducía el autobús y regentaba la fonda, cuyas doce habitaciones eran frecuentadas, sobre todo, por los trabajadores de las minas de talco de San Andrés. Su marido trabajaba en la mina y cuidaba del ganado, una economía mixta propia de los pueblos en las zonas de montaña.

Catalina García fue conductora, cartera, madre de seis hijos, recadera de todos los vecinos y regente de una fonda. Murió en 1959.

Catalina García se inició en el transporte en 1908 estableciendo un servicio de línea Cofiñal–Puebla de Lillo –Boñar, que realizaba en su coche de caballos con cabida para cuatro-cinco personas, iniciaba el viaje por la mañana y regresaba por la tarde.

Una vez conseguido su carnet empezó a conducir un coche Ford T,  comprado de segunda mano por su marido, tres años antes. Su segundo coche sería un Hispano Suiza, apto para el transporte de personas.

Catalina García obtuvo la concesión de una línea de autobuses y, a cambio de la licencia, debía ejercer de cartera —sin remuneración— en las localidades que atravesaba la ruta, cuyo destino era Boñar. La ruta atravesaba en su viaje 21 pueblos pertenecientes a cuatro ayuntamientos: Puebla de Lillo, Vegamián, Reyero y Boñar. El autobús hacía cuatro viajes diarios, a las siete y media de la mañana salía el primer viaje para Cofiñal a Boñar, y regresaba con el correo antes de la hora de las comidas y a las tres de la tarde partía de nuevo para llegar al tren y de nuevo regresaba antes de la hora de las cenas.

Conseguir la concesión de la línea no fue tarea fácil, pues tuvo que batallar con la concurrencia de otras empresas del sector, que aportaban experiencia. Su insistencia en conseguir la línea regular de autobuses Puebla de Lillo a Boñar no lo logró en un primer intento, ya que esta fue otorgada a otra empresa. "Como era decidida y valiente, no se dio por vencida y se la tuvieron que otorgar, si bien la suya partía de Cofiñal, un pueblín de montaña a seis kilómetros del suyo".

En el libro Leonesas y pioneras, de Fulgencio Fernández Fernández explica que, pese a los trámites realizados y las tasas abonadas, la ansiada concesión del transporte de viajeros entre, su pueblo, Puebla de Lillo y Boñar se retrasaba. ¿El motivo? "Competía por ser titular de aquella ruta con otras empresas de hombres, pero no se rendía fácilmente. Lo peleó tanto que se llegó a una solución salomónica: se creó otra línea, la Cofiñal-Boñar, para no importunar demasiado a los más poderosos y permitir que Catalina hiciera valer los derechos que le asistían".


El 13 de marzo de 1935 la empresa concesionaria de autobuses de línea regular Cofiñal-Boñar, de Dña. Catalina García González, recibió la visita de la inspección del Ministerio de Hacienda, resultando de conformidad, y acordando la autorización para satisfacer en metálico el importe del "Timbre devengado por los billetes de viajeros y talones resguardos de mercaderías que expide, fijando en 20 pesetas la cantidad que por este concepto deberá entregar a buena cuenta en fin de cada mes", publicado en la Gaceta de Madrid—Núm. 94 de fecha 4 de abril de 1935.

En 1958, Catalina García vende la empresa lo que  fue publicado el cambio de titularidad de la concesión de la línea de autobuses Cofiñal-Boñar en el Boletín Oficial del Estado Núm. 255 de fecha 24 de octubre de 1958 .

A pesar del cambio de nombre, las gentes del lugar seguían llamando al autobús de línea “el coche de Catalina”

Catalina García está reconocida como una de las mujeres pioneras en el mundo del motor, junto a Sophie Opel, Bertha Benz, Dorothy Levitt y Camille du Gast.

Catalina con sus hijos junto a su autobús 

Reconocimientos 

El nombre de Catalina García González ha sido propuesto para estar en el callejero de la ciudad de León (España).

 
El periodista Isaías Lafuente, refiriéndose a Catalina García, en el libro Agrupémonos todas. La lucha de las españolas por la igualdad :

 "En aquella España de 1925, ver a una mujer al volante de un automóvil era un hecho infrecuente. Y ver a una mujer conduciendo un autobús de pasajeros [en 1928] era, sencillamente, algo que no había sucedido nunca".

El periodista Fulgencio Fernández ha recogido numerosas anécdotas, como cuando recuerda que le daba el pecho a uno de sus hijos durante el trayecto, esta y otras muchas dan cuenta de la dureza de un recorrido por la montaña leonesa, y han sido recopiladas en dos libros.

Fulgencio Fernández, autor de libros, publicados por El Mundo-La Crónica de León y La Nueva Crónica, escribe:

"El silencio en el que vivieron mujeres tan sacrificadas no se corresponde con el recuerdo que dejaron. En su caso, su huella es imborrable: la fonda de Catalina, el bus de Catalina y, por supuesto, Catalina".

https://www.lanuevacronica.com/lnc-culturas/todo-sobre-catalina-aquella-primera-chofer-autobus_141946_102.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Catalina_Garc%C3%ADa_Gonz%C3%A1lez


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domingo, 12 de febrero de 2023

Petra Hernández pintora leonesa

 

Petra Hernández, (29 de  junio de 1925- 12 de  febrero de 2014) pintora 

“Petra Hernández era una figura singular, de carácter firme y seguro, una luchadora nata que se enfrentó a las sombras de su tiempo y a la mentalidad machista predominante en su época con entereza, lucha y tesón, y que con brillantez alcanzó su gran sueño, estudiar Bellas Artes en Madrid y poder vivir de su trabajo. Después de licenciarse alcanzaría con gran éxito varias cátedras, entre ellas la de la Normal en León” señala Luis García.

“Sus cuadros, en los que la figura humana pasa desapercibida, constituyen una apología de nuestra existencia, un poema en el que va narrando, a través de pequeños detalles, toda nuestra vida. Ahí están las ventanas con sus cuarterones entreabiertos, los trapos ciegos del tendal, las epopeyas recicladas en pintadas y deterioros de las paredes, la luz que devora los soportales, la penumbra que esconde besos y deseos, los desconchones de las casas, maduras de soles, el silencio macerado de la calle, los mordiscos taciturnos de las escaleras, la caricia del aire, la huella de la herrumbre, los sueños y suspiros en el lomo de las tejas. Ante ese mundo estático, lleno de emociones, de sugerencias y recuerdos, Petra siempre deja un reseña de nosotros en el movimiento de ese transeúnte ensimismado, de ese perro pulgoso y callejero, del carro y el burro, trashumantes de las piedras, en la nostalgia de los árboles que mantienen un idilio en el otoño de su vida, en las casas de La Cabrera, donde las puertas y los corredores nos invitan a adentrarnos en el lar y sentir el aliento de las manos que labran la tierra”.(Ana Cristina Pastrana / Diario de  León).


Petra Hernández conserva una fotografía en la que está ella acompañada por un grupo de pintores, que posan delante de sus cuadros en la clausura de una exposición celebrada en octubre de 1946. En la parte posterior de esta fotografía Petra escribió las siguientes anotaciones con valor de crónica periodística: “Salón de Exposiciones de la Diputación Provincial de León, cedida por esa entidad a don Demetrio Monteserín para que sus alumnos pudieran mostrar sus obras en octubre de 1946. La decoración consistía en un alto zócalo de madera y desnudas paredes pintadas de blanco. Seis años más tarde, en 1952, sería remodelada con amplias y altas cortinas en color gris y primorosas arañas e cristal, según el gusto de la época. Esta nueva sala se inauguró en julio de ese año con algunas obras del Maestro acompañadas de las de sus alumnos“.


La cultura leonesa pierde a Petra Hernández

La cultura leonesa ha perdido este miércoles a una de mujer entrañable en lo personal y enorme en su carácter creativo. A los 88 años ha fallecido la catedrática y pintora Petra Hernández.

Sus cuadros costumbristas del León antiguo repletos de ensoñación, clasicismo y magnetismo y sus cuadros etnográficos sobre la Cabrera pintados al albur de sus viajes con Concha Casado son y serán inmortales.

Petra Hernández siempre tuvo un gusto por el rescate de lugares singulares a los que cargaba de unas atmósferas llenas de una temporalidad más que notable.

Ciegos cuarterones, perros callejeros, trashumantes, naturaleza, e imágenes con la vida detenida en su pincel forman parte de la obra de una mujer inolvidable para la cultura leonesa. 


Vista parcial de 'Caño Badillo' 

 Agradecemos los artículos sobre Petra de Benilde María Seca Suárez

https://www.lanuevacronica.com/el-valor-documental-de-una-obra-pictorica

https://prohibidohablardemujeresolvidadasdeleon.wordpress.com/2015/02/10/petra-hernandez-pintora/

https://www.leonoticias.com/frontend/leonoticias/La-Cultura-Leonesa-Pierde-A-Petra-Hernandez-vn137178-vst276?fbclid=IwAR28trLwsKmqnzGSW-chqXQP45GUt-AQzkJrHYm7vnzX75amflL6jlIpgJg

https://astorgaredaccion.com/art/17050/los-grandes-de-la-pintura-leonesa-en-la-casa-panero

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miércoles, 14 de diciembre de 2022

Manuela Rejas, o La Maga Violeta



Manuela Rejas García  (Moralzarzal, Madrid  14  de diciembre de 1924- 2010 Veguellina de Órbigo (León))  fue la primera mujer con carné de ilusionista de España.

Os contamos la vida de Manuel Rejas de mano de Mercedes G. Rojo :

“Yo nací maga. Mi padre quería un hijo, le falló el truco y le nació una hija… De muy pequeña, con 5 años, ya hacía trucos y tonterías con los otros niños. Soy ilusionista de nacimiento”.

Sus padres, Bonifacio Rejas y Águeda García Muñoz, se casaron en Moralzarzal el 29 de marzo de 1924. Bonifacio era natural de Colmenar Viejo. Los padres de Águeda, nacida en Moralzarzal, eran de Becerril y Guadarrama.

Manuela vino al mundo en Moralzarzal ese mismo año, el 14 de diciembre de 1924. Fue la mayor de 4 hermanos. Pero Pablo, el segundo hijo de Bonifacio y Águeda, moriría a los 5 meses; María Sagrario, la tercera, fallecería a los 3 meses. Habría un cuarto nacimiento,  María de la Fuencisla, que nació el 10 de diciembre de 1929.

La ilusión vivió horas bajas en la infancia de Manuela. Durante la Guerra Civil, y con el avance de las tropas franquistas, su familia tuvo que seguir el rumbo errático de muchos evacuados: Madrid, Valencia, Teruel... “Cuando acabó la guerra, lo que quedamos en esas zonas eramos los malos, y así nos trataban, y marcaban nuestros carnets con la R de “rojos”. No había de dónde comer. Los que habéis nacido después no os podéis imaginar siquiera lo que fue aquello. No queráis unos tiempos como los que vivimos nosotros.”

Con esperanza y espíritu de lucha, Manuela alcanzaría su sueño de ser ilusionista, de hacerse a sí misma hasta convertirse en una persona que va repartiendo ilusión allí donde aparece. Según cuenta Manuela en una entrevista, la ilusión la recogió de la maleta de un mago ajusticiado por las tropas franquistas y del baúl americano de Iris -su eterna amiga y mentora- la que la ayudó a convertirse en “La Maga Violeta”.

Al poco de terminar la guerra, en 1940, con su carné de ilusionista (la primera mujer en España con este “título”) empieza a pisar los escenarios, no sin problemas. “Mi primera actuación fue con 16 años, en teatros pequeños, en cafés, vendiendo rifas, lo que fuera por estar en aquel mundillo. Así, hasta que pude meter la cabeza en el circo, para lo que me tuve que sacar el carnet de trabajadora del espectáculo. Primero me decían que, como era mujer, tenía que hacer de ayudante. Y no, quería ser yo la que hiciera los números.”

No sólo tuvo que lidiar con la incomprensión de su familia, sino también con una sociedad de posguerra, un mundo que, antes de ella, nunca había visto a una mujer ejerciendo el ilusionismo. “Yo siempre he sido libre, lo que se me metía en la cabeza no paraba hasta que lo conseguía”.

El circo fue su vida. Bajo la carpa, Manuela Rejas –que se presentaba como La Maga Violeta- ha hecho magia de todo tipo, mentalismo y telepatía, también ha sido presentadora y payasa (“Payaso lo soy aún”, afirmaba en una entrevista). “Estuve en muchos, en el Corzana que, como tantos circos, era como una familia. Allí era feliz. También en el Imperial, el Pompeya, el Chino, que era maravilloso, el Price, donde coincidí con Pompof y Teddy. Era muy bonito, no eres gran protagonista de nada pero te encuentras muy cómoda. ¿Que qué hacía en el circo? De todo: colocaba las sillas, como tenía buena voz fui locutora, tuve un número de payasos...”.

“En 1948 pasó por el circo un sargento de la Marina y se enamoró de mi”. Y dejó el Ejército, se quedaron los dos en el circo y tuvieron cinco hijos. “Hasta 1968, que me retiré de forma profesional, aunque no dejé de ser maga o ilusionista nunca”.

Viajó por toda España y por otras partes del mundo, con su marido y con una familia que fue creciendo. Hasta que llegaron los accidentes y el cáncer, y tuvo que abandonar el circo y aprender a sobrevivir con mil y una profesiones con las que fue saliendo adelante poco a poco.

Manuela Rejas leyendo un relato ganador en un concurso en el que fue premiada en los últimos años de su vida.
Foto: http://mujeresimprescindibles.blogspot.com.es/2011/02/manuela-rejas-por-mercedes-gonzalez.html


En 1980 llegó, por casualidad, a Veguellina de Órbigo (León). Allí se enamoró de su río y decidió quedarse. En Veguellina, Manuela estuvo actuando para los amigos, para los ancianos de los asilos de su comarca, casi hasta su muerte, pese a que había pasado unos años con la salud muy quebrada después de superar un cáncer y 13 operaciones. Pero Manuela lo tenía muy claro: “Yo tenía lo mío pero no quería amargar la vida a nadie contándole mis penas, no soy así, las gentes del circo hemos nacido para hacer felices a los demás y ésa sigue siendo mi ilusión”, nos confesaba cuando ya había superado los 80 años y se preparaba para acudir a otra residencia de ancianos. “Yo sigo preparando mis actuaciones con el mismo cariño de siempre, con el mismo cariño que ellos me regalan los aplausos y los comentarios”.



En estos años Manuela escribe y publica libros como “Mil historias”, “Cuentos reunidos” o “15 historias en carne viva” en la que evoca sus vivencias de la posguerra. Su última actuación, a la edad de 83 años, tuvo lugar el 12 de octubre de 2007. En 2008 recibió el Premio de Honor “Dama Mágica 2008″ en la tercera edición del Festival Internacional de Dames Màgiques.

El documental “Violeta y el Baúl Americano”, de las directoras Luna Baldallo y Rocío González, narra las peripecias, los trucos y las trampas de Manuela Rejas para vivir en un inhóspito mundo hecho por hombres para hombres. El pre-estreno, en Veguellina de Órbigo el 20 de septiembre de 2008, contó con la presencia de Manuela, que pudo dar unas palabras de agradecimiento. En la primera aparición de Manuela en la película declara “Yo nací en Moralzarzal, un pequeño pueblo de la sierra madrileña”.


Cartel del documental "Violeta y el Baúl Americano", sobre la vida de Manuela Rejas
Manuela Rejas falleció el 6 de marzo de 2010 en Veguellina de Órbigo. Dos días después, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, sus cenizas fueron arrojadas al río Órbigo.

Los que han conocido a La Maga Violeta dicen que era una mujer excepcional, hablan de su fuerza, de su energía, de su carácter, de su carácter pionero,...





Fuentes utilizadas para la elaboración de este post:

- Manuela Rejas. Mujeres Imprescindibles. Entrada de Mercedes González Rojo en el Blog de Lyceum Club María Zambrano.
http://mujeresimprescindibles.blogspot.com.es/2011/02/manuela-rejas-por-mercedes-gonzalez.html
- La Crónica de León, 07/01/2011. El día de la ilusión sin la ilusionista
http://www.lacronicadeleon.es/2011/01/07/vivir/el-dia-de-la-ilusion-sin-la-ilusionista-109934.htm
- Manuela Rejas, la Maga Violeta. Blog “Un cajón revuelto”, de Gloria Arbonés.
http://uncajonrevuelto.com/?p=532
- Violeta, La Maga. Un artículo de María Gómez en el Blog “La Trinchera”, de Manuel Rubiales.
http://minombre.es/manuelrubiales/2008/03/05/un-articulo-de-maria-gomez/
- Promo “Violeta y el Baúl Americano”.
https://www.youtube.com/watch?v=mcPuYNEVkM8
- Pre-estreno de “Violeta y el Baúl Americano”
http://www.youtube.com/watch?v=MO0A9-nM1LA

Foto: http://mujeresimprescindibles.blogspot.com.es/2011/02/manuela-rejas-por-mercedes-gonzalez.html
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=366054096863275&set=a.119894741479213.20035.119893691479318&type=1
http://historiasdemoralzarzal.blogspot.com/2013/08/la-ilusion-se-llamaba-manuela-rejas-y.html

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lunes, 11 de junio de 2018

Genara González de Linares. Primera bachiller, con permiso gubernativo en León



Entre una larga lista de hombres, que desde 1846 se graduaron en el Instituto General y Técnico de León, y entre una notoria relación de aprobados, aparece en 1909 el nombre de la primera mujer que obtuvo el título de Bachiller en León. Y con sobresaliente.

Se trata de Genara González de Linares (Madrid 1887-1979), quien precisó de un permiso gubernativo para acceder a los estudios, al igual que los dos siguientes graduadas en el instituto provincial: Antonia García Martín y Leonila Alonso Anareta-Protasio, tituladas en 1910 y 1911, respectivamente.


Ninguna de ellas era de León. Si Genara nació en la capital española, Antonia procedía de Villarrín de Campos, un pueblo zamorano, y Leonila vio la luz en Manila, aunque por entonces tenía su residencia en Boñar.

Las mujeres no podían hacer el bachiller ni entrar en la universidad sin autorización previa. Hasta el 9 de marzo de 1910 estuvo vigente en España una norma que exigía a los jefes de los establecimientos docentes «consultar a la Superioridad» para realizar «inscripciones de matrícula de enseñanza oficial o no oficial solicitadas por mujeres». Una real orden del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, publicada en la Gaceta de Madrid, ponía fin a esta prohibición y abría el camino a la educación superior a las mujeres, aunque algunas «rompieron los cerrojos» de la universidad antes que la ley.

Los tres nombres de las pioneras bachilleres tituladas en León fueron hallados por las profesoras Emilia Cordero Sánchez y Ángela Arnés Cuadrado en los registros de grados de Bachiller del antiguo Instituto Provincial de León, que se encuentran en el archivo del actual IES Padre Isla.

Genara González de Linares había ingresado en el instituto de Santander en 1899. Llegó a León, más en concreto a Villablino, con su madre Luisa de la Vega Wetter, quien tras enviudar en 1904 pasó a convivir con Juan Alvarado y se sumó al proyecto de la Institución Libre de Enseñanza en la comarca lacianiega como profesora de francés, comercio y matemáticas de la escuela Sierra Pambley, tal y como recoge Víctor del Reguero en el libro Juan Alvarado y Albo. Epistolario.

Genara inició los estudios de Ciencias Naturales en la Universidad de Madrid, pero los interrumpió para volver a Villablino con su madre y poner en marcha la escuela de niñas en la capital lacianiega que dio comienzo en 1913. A Genara sus alumnas la llamaban Genaga, por el marcado acento francés que tenía la joven maestra. Su madre había nacido en París.

Con la muerte de Juan Alvarado, en 1914, la madre de Genara deja la escuela en medio de discrepancias con su cuñado, Ventura Alvarado. Su hija permanecerá como maestra del centro hasta 1916, fecha en la que se decide cerrar temporalmente la escuela de niñas y la profesora es indemnizada.

Genara, tercera hija del matrimonio de Luisa de la Vega con el naturalista cántabro Augusto González de Linares, pasó el resto de su vida en Madrid dedicada a la enseñanza. La vinculación con la Institución Libre de Enseñanza de esta familia se remonta a sus comienzos: «Hay muchas razones para creer que fue en la casa de los Linares donde posiblemente se estructuró la idea de la Institución Libre de Enseñanza», dice el biógrafo del padre de Genara.

Giner tenía una habitación reservada en la casa familiar de Cabuérniga, en la que pasó temporadas veraniegas durante 18 años a causa de su salud. En San Vicente de la Barquera se organiza en 1887 la primera colonia del Museo Pedagógico Nacional creado por la ILE. «No cabe duda que fue Linares quien puso de moda San Vicente de la Barquera como lugar de veraneo de muchos institucionistas», apunta Benito Madariaga.

En León, Genara González de Linares se examinó como alumna libre en 1908 de Ética y Rudimentos del Derecho y de Historia Natural, tal y como recogen las profesoras Cordero y Arnés en la revista Nosotros publicada en 2010 en el IES Padre Isla, con motivo del centenario del decreto que abrió las aulas universitarias a las mujeres españolas.

En 1909 concluyó el Bachillerato con las asignaturas de Francés y Agricultura. El grado de Bachiller lo obtiene el 28 o 30 de septiembre con la calificación de Sobresaliente. Antes que ella cursó algunas asignaturas en el centro la que llegaría a ser médica y fundadora del cuerpo de visitadoras, Nieves González Barrio, oriunda de Vegacervera. Pero no terminó aquí los estudios al trasladarse a Palencia.

 Sobre las compañeras con la que estuvo en instituto se sabe que Antonia García Martín habia ingresado en él  en 1904 y Leonila Alonso en 1907, después de pedir el permiso pertinente y superar el examen de ingreso.

 Tomado del articulo de ANA GAITERO 14/03/2017- | LEÓN- LEONESAS DE AYER Y HOY.

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