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martes, 17 de enero de 2023

Luz Marina Arteaga Henao reconocida lideresa campesina colombiana

 

Arteaga era médica de profesión y también una reconocida lideresa campesina, defensora de derechos y reclamante de tierras del proceso de Matarratón y El Porvenir, en el municipio de Puerto Gaitán (Meta), vecino de Orocué, Casanare en Colombia .

El 17 de enero de 2022 fue encontrado su cuerpo  a orillas del río Meta. Ella era lideresa campesina, médica y reclamante de tierra en los procesos de Matarratón y El Porvenir. Con Luz Marina Arteaga Henao serían 4 los líderes y defensores de DDHH asesinados en 2022 y 1290 desde la firma del acuerdo de paz.

Luz Marina Arteaga  representaba a las comunidades campesinas históricas de El Porvenir y Matarratón en diferentes espacios de denuncia e interlocución interinstitucional.

Medios de comunicación de Casanare señalan que era veedora del programa de adulto mayor de Orocué y activa participante de la recolección de firmas del proceso de revocatoria del mandato del alcalde de Orocué, Monchy Yobany Moreno.


 Las dos corporaciones defensoras de derechos humanos, consiguieron que su liderazgo fuera   uno de  más visibles en el proceso de exigencia de cumplimiento de las sentencias STP 16298 de 2015 de la Corte Suprema de Justicia y la SU-426 de 2016 de la Corte Constitucional, que ordena a la Agencia Nacional de Tierras adjudicarles estas tierras, así como a las entidades gubernamentales la protección de los derechos fundamentales de estas comunidades campesinas históricas.

Según las corporaciones defensoras de derechos humanos, "la lideresa y reclamante de tierras había recibido en reiteradas ocasiones amenazas de muerte de personas que se hacían pasar por actores armados, en el marco de su ejercicio de lideresa, le decían que dejara de estar peleando por tierras y que no asistiera a reuniones en el marco de la exigencia de tierras".

"Estas amenazas fueron puestas en conocimiento de las diferentes entidades encabezadas por el presidente Iván Duque, así como a la Unidad Nacional de Protección, quienes desconocieron la gravedad de la situación asignándoles unas medidas blandas", denuncian las corporaciones Claretiana Norman Pérez Bello y Jurídica Yira Castro.



"El Gobierno del presidente Iván Duque, con sus instituciones han hecho todo para no garantizar los derechos de las familias reclamantes de tierras históricas y han permitido la re-invasión de los predios de exempleados de la Familia Carranza y organizaciones supuestamente sociales que acaparan tierras, lo cual, Luz Marina había denunciado en reiteradas ocasiones", se lee. 


La zona completa de la disputa se compone por unas 27.000 hectáreas, que décadas atrás eran usadas por cientos de campesinos, hasta que fueron vendidas a fines de los 70 a Víctor Carranza, llamado el 'Zar de las Esmeraldas', forjando traslados forzados. De hecho, la propia Arteaga Henao era una sobreviviente de masacres protagonizadas por bandas armadas irregulares en 1987.


Las organizaciones sociales también expusieron las constantes amenazas de paramilitares que recibían Arteaga Henao y otros dirigentes. Entre estas denuncias públicas, señalaron que en 2019 grupos de extraños se hicieron presentes en el predio de la mujer cuando ella no estaba e hicieron preguntas a los residentes para saber cómo encontrarla.

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https://twitter.com/Indepaz/status/1483820653337886723?s=20

https://twitter.com/RutasConflicto/status/1484277262552027138?s=20

https://www.manosunidas.org/noticia/luz-marina-arteaga-nueva-victima-defender-tierra-vida

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viernes, 8 de enero de 2021

Manuela León heroína ecuatoriana

Manuela León Guamán (Punín, 1844 - Riobamba, 8 de enero de 1872) fue una mujer libertaria ecuatoriana que participó como líder en la sublevación del pueblo indígena. Fue proclamada en el 2010 una heroína por la Asamblea Nacional de la República del Ecuador.

Nació, en la comunidad de San Francisco de Macshi, hoy conocida como Cachatón San Francisco (Hatun Kacha), hija de Hermenegildo León y de María Guamán, se inscribió su nacimiento en Punín, parroquia de Riobamba, en 1844.

Los ideales de Manuela León la llevaron a encabezar acciones en defensa de los derechos igualitarios para su pueblo y detener el abuso y la opresión que provenía del gobierno de Gabriel García Moreno y a enfrentarse cara a cara contra los comandantes del bando enemigo.

 Hablamos del año 1871 cuando las acciones de un grupo numeroso de indígenas pretendía recuperar lo que antes llamaban el Imperio Inca. 

Fue fusilada por sus actos el 8 de enero de 1872.


 En su honor una calle en la ciudad de Quito lleva su nombre.


https://es.wikipedia.org/wiki/Manuela_Le%C3%B3n
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miércoles, 1 de enero de 2020

Salome Aranda, líder de la Comunidad de Moretecocha


Salome Aranda  líder de la Comunidad de Moretecocha fue una de las Mujeres Amazónicas que se reunieron con el Presidente de Ecuador  Lenín Moreno, el pasado  22 de marzo del 2018, ahí denunció al presidente que después de 28 años de operación de la Agip, los impactos ambientales a la cuenca del río Villano eran evidentes, además denunció la violencia de género que las mujeres sufren a causa de la operación petrolera en su territorio.
Otro  atentado se registró en Puyo, a la madrugada del domingo 13 de mayo del 2018, a la 01H30A en el apedrearon su  vivienda. 

Salome no es la única mujer a la que intentan amedrentar por su lucha, el pasado 26 de abril causo preocupación en los dirigentes de la Nacionalidad Sapara un video que circuló en las redes sociales, donde se puede observar a Roberto Felipe Mucuchigua amenazando de muerte a la Presidente de la Nacionalidad Sapara, Nema Grefa
El  05 de enero del 2018, también fue amenazada de muerte Patricia Gualinga, un desconocido irrumpió en la madrugada en su domicilio en Puyo, para romper los ventanales y amenazarla de muerte. Hasta la presente fecha ninguna autoridad ha dado declaraciones del avance de las investigaciones. (http://republicaselva.com/amenazada-patricia-gualinga/)

El 18 de octubre del 2015, Alicia Cawuiya de la Nacionalidad Waorani, fue también amenazada de muerte, por Moi Enomenga, delegado del gobierno en la CIDH.

Las Mujeres Amazónicas estamos observando con mucha preocupación cómo se repite el mismo patrón de comportamiento para amedrentarnos en nuestra lucha por la vida.

Todos estos casos de amenazas y hostigamiento permanente no son investigados por las autoridades, lo cual deja en la indefensión a las líderes amazónicas, permitiendo que se queden en la impunidad estas agresiones.

Denunciamos que las autoridades responsables de salvaguardar la vida y la integridad de las mujeres, no están accionando ningún mecanismo de protección.

Responsabilizamos al Estado Ecuatoriano de todos los eventos que están ocurriendo, aclaramos que todo se debe a la intención del gobierno por continuar promoviendo las operaciones petroleras en la provincia de Pastaza.

Demandamos una rendición de cuentas honesta y transparente a la empresa Agip Oil, quienes después de 28 años de explotación petrolera, deben permitir una amplia auditoría socio ambiental independiente de sus operaciones y las consecuencias a la comunidad y la naturaleza.

Exigimos detener la exploración y explotación de nuevas áreas en Pastaza, como son los pozos Moretecocha , Jimbikit, y Campo Oclan

http://agenciaecologista.info/2018/12/17/sonares-14-mujeres-amazonicas-salome-aranda/
http://www.planv.com.ec/historias/sociedad/defensoras-amenazadas-piden-proteccion-al-estado
http://www.saramanta.org/2018/05/16/1046/
http://agenciaecologista.info/2018/12/17/sonares-14-mujeres-amazonicas-salome-aranda/
https://amazonwatch.org/take-action/alza-tu-voz-para-proteger-a-una-indigena-defensora-de-la-tierra
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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Clotilde Mayorga Mayorga lideresa, artesana y agricultora indígena


Clotilde Mayorga Mayorga es una dirigenta, lideresa, artesana y agricultora indígena que ingresa a la Galería de las Mujeres  de Costa Rica  (Edición 2002) por su trayectoria de vida, y por su lucha incansable en la defensa y protección de los derechos humanos de las mujeres indígenas.

Nació en Bratsi, Talamanca. Se destacó por ser artesana y agricultora, formó parte de la Asociación de Mujeres Bribrí-Cabécar (AMITAL); además, fue tesorera de la Junta de Protección del Patronato de Bribrí y colaboradora activa con otras agrupaciones y en diversas actividades locales.

Madre de dos mujeres y tres varones, recibió capacitación en distintos campos, como la biodiversidad, el acoso sexual, la violencia intrafamiliar y la nutrición. Con el aprendizaje obtenido y con su experiencia personal, se dedicó a ayudar a otras mujeres de su comunidad, así como a formar un grupo de mujeres artesanas capaces de producir y comercializar sus creaciones.

Gracias a su intensa labor comunal, posee un profundo conocimiento de la problemática que viven las mujeres indígenas de esta región, así como de su entorno social, cultural y económico. Esto le permitió participar en diferentes espacios, en donde expuso la situación de su zona, promoviendo la búsqueda de soluciones.



Después de su ingreso a la Galería de las Mujeres, Clotilde Mayorga ha continuado su lucha por el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres indígenas en Talamanca. En el 2015 formó la agrupación Abriendo Camino, que cuenta con un espacio físico disponible para el uso de la comunidad y; en ese mismo año y hasta la actualidad, se unión como integrante del Tribunal de Aditibri, una organización sin fines de lucro que vela por el desarrollo y el cumplimiento de los derechos indígenas en el Territorio Bribrí de Talamanca. Además, a partir del 2017 ha iniciado su trabajo como presidenta de un CEN-CINAI en Talamanca.

Clotilde Mayorga Mayorga representa la lucha constante por la defensa, vigilancia y cumplimiento de los derechos de las mujeres indígenas en el país.

https://www.inamu.go.cr/web/inamu/170
http://agenciaecologista.info/2018/12/13/palabra-e-imagen-clotilde-mayorga-del-pueblo-bribri/?fbclid=IwAR0cytNvfoeRKBNyTEkJagBcQ40uX9kEFr024EAw0pMrm3E3TSYDUH_9Su4
https://www.youtube.com/watch?v=n3bQzyV5YVQ
https://www.facebook.com/354139034678748/posts/1981138345312134/
https://en.wikipedia.org/wiki/La_Galer%C3%ADa_de_las_Mujeres_de_Costa_Rica
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lunes, 3 de octubre de 2016

Luz Haro Guanga lideresa rural de Ecuador

Ganadora en el 2012 del premio Manuela Espejo,
Luz Haro Guanga  nació el 1 de abril de 1949 en la parroquia rural de Matus en la Provincia de Chimborazo, Ecuador 

El Municipio de Quito, celebró el Día Internacional de la Mujer en la Plaza Grande, en el cual se otorgó el Premio Manuela Espejo, a Luz Haro ( Luz Maclovia Haro Guanga) quien durante su vida ha tenido que luchar por los derechos de las mujeres rurales a nivel nacional.
“Es un privilegio para mi, haber sido nominada al premio Manuela Espejo porque se ha reconocido el trabajo y servicio a la comunidad llevado a cabo por una mujer rural. Premio que lo recibo con gratitud, humildad y compromiso para continuar trabajando en el desarrollo humano y técnico de las mujeres  autoridades parroquiales, lideresas comunitarias y mujeres de base del Ecuador rural”, manifestó con su voz altiva que hizo resonar a todo el centro histórico y recibir el aplauso de todos los presentes en el acto.
Dentro de su discurso, Luz Haro, declaró haber odiado la palabra “política”, sin embargo durante los talleres que asistía, otra mujer valerosa que luchaba por los derechos e igualdades de las mujeres como son: Sonia Palán y María Fernanda Cañete, le hicieron ver que era una mujer política, y desde ese entonces que la ganadora del premio Manuela Espejo se comprometió más a su trabajo apoyando a las mujeres y sectores menos favorecidos.
Según Luz, su misión es continuar en el “gran sueño para que podamos ver en el futuro a mujeres y hombres caminando con la frente altiva respirando un aire de paz y solidaridad”, bajo tres aristas que son sus objetivos fundamentales: defender los derechos del sector campesino, el empoderamiento sociopolítico de las mujeres y su autoconstrucción con el fin de obtener mejores conocimientos “que Dios, la vida y las personas le encomendaron”.
Finalmente, Luz Haro Presidenta y representante legal de la Asociación de Mujeres de Juntas Parroquiales Rurales del Ecuador -  AMJUPRE, agradeció a todas las personas e instituciones, tanto del área urbana y como rural por haberle permitido trabajar con y para ellos, pero especialmente a su familia de quienes recibió completo apoyo. Por ello, expresó que no ha envidiado a nadie porque sin duda su camino recorrido se ve reflejado en este premio que año tras año lo entrega el Municipio capitalino, por donde ha transitado de manera silenciosa y pacifica pero también elevando su voz de protesta para obtener los logros especialmente por el área rural.

 Conocí a Luz Haro  en el marco de la III Cumbre Iberoamericana de Agendas Locales de Género, celebrada en Santiago de Chile celebrada del 18 al 21 de Enero.  Alli el Secretario General de la Unión Iberoamericana de Municipalistas, Dña. Carolina Tohá Morales, Alcaldesa de Santiago de Chile y D. Raúl Maná, tutor de su tesis de maestría UIM,  le hicieron entrega del títulos de Magíster en Dirección y Gestión Pública Local . Me encantó el impulso que ella representaba para sus compañeras y la utoridad moral que todas le  concedian . 


"Ser Luz en dónde estés", ella es la personificación de esa frase, para siempre es un honor escucharla y compartir. Luz Haro, lideresa rural, fundó la asociación de Juntas parroquiales rurales del Ecuador, se tomó el banco de Fomento de Pastaza y es una de quienes se han partido para que las que venimos después no la tengamos "tan" duro. ( Lizbeth Paredes Carreño )


iKNOW Politics:  Me gustaría empezar preguntándole por su trayectoria política ¿Cuándo comenzó? ¿Qué la motivó? ¿Qué oportunidades u obstáculos le significó el ser mujer?
Nunca me habían hecho esta pregunta así tan completa. Yo soy una mujer rural nacida en la provincia de Chimborazo, en el Ecuador, y residente en la provincia de Pastaza desde hace casi 30 años. Fui casi siempre una mujer enteramente entregada a la casa, a la familia, hasta que tuvimos dificultades económicas y entonces empecé a moverme un poco más hacia afuera para luchar por los derechos del campesinado, de la ruralidad, y también por el tema de las mujeres. Fue una lucha muy larga, como de 1990 a 1996. En 1990 también fundé la Asociación de Mujeres de Fátima, que es la parroquia rural en la que yo resido, en la provincia de Pastaza.
Con esta asociación gestionamos la primera Escuela de Formación de Mujeres Lideresas Rurales de la Amazonía, en la que participaron, entre 1996 y 1997, 200 mujeres de dos provincias: 150 de Pastaza y 50 de Morona Santiago. Los temas que se trabajaban eran desde autoestima, análisis de la coyuntura, liderazgo, participación política, todas estas cosas que no eran conocidas para nosotras, especialmente para las mujeres amazónicas, y menos aún para las rurales.
En diciembre de 1995, visita la provincia la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas, que recién se había constituido de hecho el 7 de julio de ese año. Y luego me invitan al Primer Congreso de Mujeres Ecuatorianas, que se realiza en Quito el 8 y 9 de febrero de 1996. Y yo, mujer rural, salgo a este primer congreso acompañada por dos jovencitas de la misma provincia, y me proponen candidatearme para la elección del primer directorio de la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas. Y es ahí donde, curiosamente, gano con la más alta votación, a pesar de que estaba compitiendo con mujeres economistas, sociólogas, técnicas de la zona urbana.
Quizá lo que despertó el interés de estas mujeres, de estas mil mujeres de todo el país, es que yo dije que esperaba que, al menos en un escenario donde están las mujeres, haya apertura para las mujeres rurales y amazónicas, que pertenecen a sectores totalmente marginados, postergados. Y entonces, no sé, algo tocó esto, porque yo había dicho que los gobernantes de turno han gobernado de espaldas a la ruralidad y a la Amazonía. Entonces, las mujeres empezaron a abrazarme y me dijeron: «Te vamos a apoyar, te vamos a apoyar». Y así, cuando se hizo la elección, yo alcanzo la más alta votación para dirigente nacional. Salí de la parroquia rural para convertirme en una dirigente nacional de la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas.
En 1996, fui invitada a integrarme al grupo que iba, representando al Ecuador, al Primer Encuentro Latinoamericano del Caribe de Mujeres Rurales. Yo creo que la década de 1990 marcó mi vida, a través de la lucha por la ruralidad y las mujeres rurales.
Pero algo curioso acerca de qué me llevó a la política es que yo detestaba la palabra política. Y la detestaba porque en la época de la guerra con el Perú, las y los campesinos habíamos vivido una persecución muy dura. La inflación había subido al 130%, y por eso yo decía que las y los políticos nos tenían en la ruina. En la Coordinadora Política me hicieron entender que la política no es mala; lo malo es lo que hacen las y los politiqueros y eso es lo que perjudica a la ciudadanía. Entonces, fueron cambiando un poco mi forma de ver las cosas, mi modo de marcar la pauta, y más adelante empecé ya a involucrarme.
En el año 2000, nacen los gobiernos parroquiales autónomos descentralizados, porque la Constitución de 1998 en el Ecuador los reconoce con la categoría de gobiernos. Éramos 785 y yo fui elegida a la junta parroquial con la más alta votación en mi localidad. Eso me permitió ser presidenta de este minigobierno local que nace autónomamente, sin un centavo, por cierto, ni ley ni reglamento. Tuvimos que luchar durísimo, trabajar muchísimo durante 21 meses, con plata y persona, para levantar desde cero la institucionalidad de las juntas parroquiales. Y esto mismo de haber sido dado por la Constitución y la ley, pero de no existir un solo centavo, hizo como que se fueran atando los cabos y me fui involucrando en un espacio del que ya no conseguí salir, porque cada vez sentía como más sed y hambre de hacer algo por el sector rural y las mujeres.
Luego, fundé la Asociación de Juntas Rurales de Pastaza, de las 17 parroquias rurales de la provincia, y fui unas de las cinco que luchamos a nivel nacional para conseguir la ley y el reglamento, así como los acuerdos ministeriales para dejar sentadas las bases de lo que hoy son los gobiernos parroquiales.
Para mí, esa fase entre 1990 hasta el 2005 fue la mejor universidad, sin quitarle méritos a nadie, porque tuve que aprender a desenvolverme en el campo de esto de ir construyendo procesos. También aprendí a desenvolverme pasando de lo privado a lo público, y entendiendo que un centavo del sector público, así fuera un centavo, tenía que ser manejado de manera mucho más consciente y responsable, y teníamos que ser transparentes. No porque no lo hubiéramos sido, sino porque esto va atado al tema legal, tal como exigen las normas en cada uno de los países.
A final de las juntas parroquiales, en junio del 2005, entregué el mandato, y propuse una organización horizontal participativa en el Consejo Nacional de Juntas Parroquiales Rurales del Ecuador (Conajupare), que hoy se llama Conagopare. En las juntas, de las 785 que comenzamos, ahora somos más de 800. De cada provincia salía un miembro para formar parte del Directorio Nacional y un Secretarial Ejecutivo, y de ese Secretarial Ejecutivo salía, justamente, la representación de las juntas en el más alto nivel. Entonces, fue una organización absolutamente distinta, horizontal, y me siento satisfecha de haber dejado ese esquema porque permitió que la gente de la ruralidad vaya sacando la pata del lodo y que vayamos aprendiendo a ubicarnos en todo nivel para debatir, analizar, proponer, deliberar, pues hasta el año 2000, nosotros, como sector rural, nos considerábamos absolutamente objetos y no sujetos políticos.
iKNOW Politics: En su opinión, ¿cuáles son los tres principales retos que tienen que enfrentar las mujeres rurales para acceder a la política y cuáles las estrategias para vencerlos?
Desde el 2005, en que fundé la Asociación de Mujeres de Juntas Parroquiales Rurales, hemos trabajado con las escuelas de formación con el deseo de resarcir los años de exclusión en los que nosotras, las mujeres rurales, no teníamos voz propia. Entonces, creo que lo primero es luchar para que las políticas públicas incluyan planes y programas que permitan la formación de aquellas mujeres que no hemos podido ir a la academia —yo he tenido que hacerlo a lo largo del camino; si me da tiempo, lo contaré—. Creo que las políticas públicas deben garantizar que no solamente se invierta en cemento y en obras físicas, sino que se invierta en la formación de capital humano desde abajo, desde las comunidades.
Un pueblo formado, educado, tendrá mujeres con un potencial de conocimiento, que ya podrán ser mucho más propositivas en todas las acciones que realicen de abajo hacia arriba, para mejorar la calidad de vida no solo de ellas mismas sino de sus familias, sus comunidades, de la sociedad en general. Al no haber completado sus estudios secundarios, lo que hay que hacer es buscar escuelas de formación que permitan que las mujeres vayan adquiriendo herramientas propias, capacidades individuales y grupales para poder organizarse, para poder actuar de manera mucho más directa. Y luego, lo otro que se debe lograr con estas formaciones es que las mujeres pierdan el miedo y se involucren en la toma de decisiones. Si las mujeres empezamos a opinar y a dar nuestro propio criterio, la balanza se va a inclinar de manera distinta.
Ojalá que las y los gobernantes de la mayoría de nuestros países latinoamericanos —y lo digo con respeto— tengan este convencimiento de que hay que invertir en el ser humano y especialmente en las mujeres, por ser las formadoras de las familias. Eso no se tiene que ver como gasto sino como inversión, como la mejor inversión. Yo creo que en el momento en que las y los gobernantes empiecen a ver y a entender esto, muchas cosas cambiarán y las mujeres con conocimientos podremos ser, más bien, las que aportemos al desarrollo integral de todos y de todas. Pero eso creo que nos va a llevar mucho tiempo.
Nosotras, no sé cómo, hemos inundado las aulas de capacitación cuando hemos formado a mujeres de distinta edad, desde jovencitas hasta mayores, porque no nos interesa el color de la piel. Y esa es otra cuestión, que hay que empezar a brindar espacios no segregando sino incluyendo, para poder compartir las distintas realidades, las distintas formas de discriminación que hemos vivido. Porque hay elementos comunes que nos unen a las mujeres que no hemos podido ir a la escuela, que no hemos podido cursar el colegio, la universidad, porque no hemos tenido espacio, porque en la comunidad solamente los hombres deciden y las mujeres estamos para hacer el trabajo familiar y comunitario. Entonces, yo creo que en el momento en que se rompa esto, realmente habrá una verdadera democracia, mucho más justa y equilibrada.


La Presidenta de AMJUPRE, Luz Haroparticipó como observadora electoral durante encuentros en el marco del plebiscito en Colombia, este domingo 2 de octubre de 2016.

iKNOW Politics: Respecto a lo que está diciendo, hay muchos estudios que señalan que las mujeres, efectivamente, luchan por acceder a la política, pero una vez que están en la política no intentan —si ocupan algún cargo— la reelección. Es decir, las mujeres acceden a cargos políticos pero no se quedan en la política. ¿Cuál es su experiencia al respecto?
Primero, yo creo que de todo lo que tenemos —al menos en nuestros países latinoamericanos y particularmente en el Ecuador—, nada ha sido gratis. Todo ha sido producto de un gran esfuerzo. Hemos luchado, a lo largo de la historia, para ir construyendo espacios y escenarios a los que las mujeres puedan acceder. Tal es el caso de que en la Constitución ecuatoriana de 1998, por primera vez se recoge la palabra mujer, porque hasta entonces era el hombre ciudadano ecuatoriano y no aparecía la palabra mujer. Figuraba la participación política de las mujeres, pero como no se daba cumplimiento, luchamos, y en el 2000 se consigue la Ley de Cuotas, y con esa ley se empieza a alcanzar el 30% y se va creciendo hasta llegar al 50/50, pero de manera alternada y secuencial. ¿Pero qué hacían los políticos? Por ejemplo, si en una concejalía había 15 espacios, ponían en los 10 primeros a hombres y los últimos eran para las mujeres, que estaban de relleno o de suplentes. Esa ha sido otra de las realidades contra las que nos ha tocado luchar.
Puede ser que las mujeres no busquen ser reelegidas y eso, seguramente, tiene que ver con el sistema que nos ha dominado históricamente. De acuerdo con la Constitución del 2008, ahora tenemos la paridad,  y por eso varias mujeres llegaron en un 35% a Montecristi [sede de la Asamblea Constituyente del Ecuador], para construir la Constitución actual. Luego la Constitución ya exige que todas las listas estén equilibradas, con presencia de hombres y mujeres, aunque no están así. Porque, por ejemplo, en las juntas parroquiales rurales, se elige a 5 principales y 5 suplentes; entonces, sucede que en el 98% de los casos están encabezadas por hombres. Entonces, eso les da la composición hombre, mujer, hombre, mujer, hombre; es decir, hay una prevalencia de los hombres y además casi siempre encabezan las listas. Por eso los hombres llegan con mayor fuerza.
Algunas mujeres que han podido encabezar las listas, han logrado llegar a las alcaldías incluso como alcaldesas, a las concejalías o a las juntas parroquiales. Pero es tan fuerte la presión dentro del ejercicio del gobierno, que hemos visto a las compañeras llorando, diciendo: «No aguanto más, no aguanto más». ¿Por qué? Porque las mujeres, que hemos sido víctimas de violencia física, víctimas de violencia psicológica, víctimas de violencia patrimonial, somos ahora víctimas de violencia política. No me dejarán mentir y supongo que debe de estar publicado, pero me parece que hace como tres meses finalmente mataron a una concejala de Bolivia que la venían golpeando, la venían encerrando, la venían persiguiendo hasta que, finalmente, la mataron.
Muchas, muchas mujeres han sido víctimas de su familia, de su pareja o del grupo con el que les toca gobernar. Entonces, eso asusta a las mujeres, que no hemos estado históricamente acostumbradas a la toma de decisiones, a la toma de poder. Penosamente, por el otro lado, como que nos sentimos atadas a ese tronco histórico de haber nacido para estar en la casa. Por eso hay que seguir trabajando para fortalecer a las mujeres, para que no se sientan solas sino que sepan que hay grupos de la sociedad civil que las apoyan. Desde las mujeres, desde las organizaciones, hay que trabajar para fortalecer a las mujeres que van al espacio de gobierno; quienes se quedan en la sociedad civil, en las ONG, tienen que hacer un acompañamiento para que las mujeres que están en la toma de decisiones no se sientan solas.
Y las mujeres que están en el poder tampoco deberían olvidarse que ellas no llegaron allí por sí solas, sino que hubo todo un trabajo desde atrás que construyó un camino, una escalinata, una historia, y que eso les permitió llegar. Porque claro, la ley es general, y a veces también llegan mujeres sin ningún compromiso, sin ningún antecedente, sin haber hecho absolutamente nada por el proceso de construcción del poder para las mujeres. Por eso no se puede afirmar que toda mujer representa a la mujer; hay mujeres que pueden representar más a los hombres que a las mujeres, o que para sentirse cómodas o no sentirse golpeadas, agredidas o relegadas optan por sumarse a lo general y no se comprometen con la consolidación de los espacios para las mujeres. Entonces, hay una serie de situaciones que hay que seguir analizando, pero yo creo que en las juntas parroquiales de los gobiernos parroquiales, o en los gobiernos en general, cuanto más de base sea la mujer, su vida va a ser mucho más complicada.
Yo he podido llegar medianamente hasta la junta parroquial. Alguna vez alguien me dijo: «Pero usted, con su perfil, ¿por qué está en ese disparate?». Yo decía que al espacio se lo hace grande desde cualquier lugar en el que uno esté, y efectivamente, ese trabajo permitió dignificar a las juntas parroquiales, dejar sentada la autonomía de las juntas parroquiales, con plata o sin plata, aunque eso implicó mucho esfuerzo personal. Durante casi los 21 meses, tuve que gobernar desde el corredor mi casa, y tengo una casa muy modesta. Y luego, a través de las y los amigos y aliados estratégicos que había construido a lo largo del camino, empecé a buscar proyectos para poder llevar a mi parroquia rural.
Pero no en todos los casos pasa lo mismo, y no es porque las mujeres sean buenas o malas sino porque no ha habido ese esfuerzo de construir permanentemente este camino de consolidación, enfocado primero en la mentalidad de las mujeres, en saber que tenemos que estar ahí para luchar, para consolidar y fortalecer los escenarios que tenemos, y generar otros nuevos. Entonces, por eso corremos riesgos que van incluso hasta el peligro de morir en manos de aquellos que se han creído dueños del poder.

iKNOW Politics: ¿Qué han representado las alianzas en su carrera política? ¿Han sido importantes? Le hago esta pregunta desde el contexto de iKNOW Politics, una red de redes que pretende fortalecer las alianzas entre las mujeres en política. Además, pese a las dificultades que se presentan en el ámbito rural, ¿ustedes han tenido la posibilidad de utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), particularmente Internet?
Primero, yo creo que las alianzas estratégicas son claves. Obviamente, hay que saber con quién aliarse, con quién podemos caminar a la par o quiénes apuestan por la causa de las mujeres rurales sin imposiciones, sino más bien con respeto por sus procesos, su cultura, sus costumbres, sus tradiciones. Creo que hay que actuar con tino para ir formando el capital humano de ellas. Por suerte, creo que hasta ahora no me he equivocado, he contado con valiosas alianzas estratégicas para hacer lo que he tenido que hacer. Sin embargo, no me siento plenamente satisfecha, creo que queda mucho por hacer. He podido luchar por el campesinado, luchar por las mujeres, particularmente por las mujeres rurales. Esto me deja muchas satisfacciones, aunque a veces también se despierta una impotencia y una desesperación por no tener espacios de poder desde los cuales decidir la inversión en beneficio de otras congéneres mías, especialmente del área rural.
Hablando de las mujeres rurales y las TIC, quiero mencionar el III Encuentro de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe, que se realizó en el Ecuador del 5 al 9 de marzo del 2012 y en el que me tocó participar como coordinadora. El I Encuentro de Mujeres Rurales se hizo en Fortaleza, Brasil, en 1996; el segundo en Tlaxcala, México, en el 2005, y ahora el Ecuador fue elegido como sede. En este encuentro, respecto de las TIC, ellas —para no hablar a título personal— llegaron a la conclusión de que donde más se notan las brechas, la ausencia del conocimiento y la falta de acceso se dan en el ámbito rural. ¿Por qué? Porque en la parte rural de nuestros países latinoamericanos es donde se concentra el analfabetismo total o parcial; así lo llamo yo, aunque también se lo llama de otra manera, pero yo prefiero llamarlo con nuestras propias palabras.
Entonces, decían las mujeres, si es que hay Internet y no tenemos energía eléctrica, ¿qué pasa? Y suponiendo que tengamos Internet y energía eléctrica, pero si no tenemos el computador, ¿qué pasa? Y si tenemos estos tres —la energía eléctrica, Internet y el computador—, pero no tenemos el conocimiento, ¿qué pasa? ¿Cómo podemos acceder al conocimiento si muchas de nosotras somos analfabetas? Entonces, en el área rural hay mucho que trabajar, precisamente por eso,  para ir dotando a las mujeres de oportunidades, de conocimientos que permitan que vayamos perdiendo el miedo a actuar.
Y en este tema, puedo hablar de mí misma. En mi infancia, cuando yo tenía 10, 12 años —ahora tengo 63 años—, en el Ecuador no era obligatorio que las niñas rurales terminen la escuela primaria. Yo tuve que terminar mi escuela primaria —quinto y sexto grado, los dos últimos años— pasando los 20 años, en la escuela de adultos, luego de haberme escapado de la casa a los 14 años para que no me impusieran a una pareja que yo no quería. He tenido que salir a trabajar y sostener la economía paterna, materna, porque soy la primera de nueve hermanos. Y más adelante, recién después de casada, a los 35 años, he ido al primer curso para empezar a formarme en el bachillerato, y luego poder decir que ya me gradué de bachiller y que ahora quiero que mis hijos sean lo que yo no pude ser. Porque las becas para educar a los hijos y las hijas se han quedado en las manos de las y los gobernantes y nunca ha bajado a las bases. Entonces, hemos tenido que bregar mucho para que nuestros hijos sean personas con mejores posibilidades.
Yo misma, para graduarme más adelante, en el 2003, me matriculé para seguir mi licenciatura sin saber si iba a poder o no terminarla. Y tuve que —¿en qué año habrá sido eso, en el 2006?— empezar a perderles el miedo a las tecnologías, comprarme un computador y empezar a preparar la tesis para poder graduarme de la licenciatura, escribiendo quizá una hoja en un día y siguiendo instrucciones y cursos para poder nivelarme.
Las manos de nosotras, las personas rurales, son mucho más pesadas que las manos de la población urbana, porque trabajamos con las herramientas del campo, porque manejamos el machete, el azadón, las herramientas para cuidar a los animales. Entonces, tenemos hasta las manos mucho más torpes, no tenemos la agilidad que pueden tener las mujeres o las personas que están en el área urbana. Entonces, esas son cosas que te marcan mucho, no es la misma realidad, no.
Por eso, yo ahora soy una convencida de que hay que defender lo nuestro. Hay que proponer que las y los gobernantes de turno consideren la creación de oportunidades en el campo no como un gasto, sino como la mejor inversión. Y que los organismos internacionales sigan brindando oportunidades a las mujeres rurales como un mecanismo de resarcimiento por los años de exclusión, para que podamos quedarnos a vivir aquí, pero en condiciones de dignidad. Para que podamos ir motivando a nuestros hijos y a nuestras hijas a que se queden en el campo, pero en condiciones mucho más favorables, en las que podamos acceder a la comunicación.
Yo misma hace apenas un año tengo Internet en mi casa. Para seguir mis estudios, mis diplomados virtuales después de la licenciatura, tenía que salir a alquilar un café net en la ciudad. Y cuando me ponían los foros a las 7 de la mañana, nadie me habría el café net a esa hora; o tenía que mandar tareas hasta las 11:30 de la noche y nadie me podía alquilar a esa hora. Entonces, a veces he tenido que recurrir a amigos o amigas que tienen casas en la ciudad para que me permitan acceder; han sido aliados estratégicos que me han permitido cumplir con este desafío del estudio. Soy una loca convencida de que solo el conocimiento nos hace libres y de que solo aprendiendo cosas podemos apoyar a los demás. Como nadie hace nada por nosotros, he tenido que entender que primero tengo que construirme yo, valorarme yo, quererme yo, fortalecerme yo; no como egoísmo, sino como una herramienta para poder revertir hacia las mujeres.
Nosotras, en el Ecuador, hemos realizado actividades de formación —también con el apoyo del Instituto de Comunicación y Desarrollo (ICD) de Holanda, que trabaja mucho en el tema de las TIC— en las que hemos llevado a las mujeres a las universidades —por ejemplo a la Salesiana, una de nuestras aliadas estratégicas—y las hemos sentado frente a un computador para que sientan el mouse, el teclado. Y ellas estaban llenas de pánico, pero luego han dicho: «Ahora no queremos despegarnos del computador, ahora queremos aprender, tenemos alas propias para volar».
Entonces, solo es cuestión de ir generando este tipo de espacios, este tipo de oportunidades, y estoy convencida de que es realmente darle la vuelta a la moneda y ver cómo las mujeres empiezan a sentirse mucho más animadas al descubrir que tienen tantas capacidades. Incluso vuelven a sus casas a motivar a sus hijas, a apoyarlas en sus tareas, a acompañarlas en las cosas que hacen. Creo que la cooperación internacional, las ONG, los organismos, los gobiernos, deben ver que sembrar en las mujeres rurales, como suelo decir, es sembrar en terreno fértil. Porque no es que no tengamos cerebro; lo que no tenemos y nos hace falta son oportunidades.

iKNOW Politics: Para terminar esta interesante entrevista, quiero preguntarle qué les diría a aquellas mujeres jóvenes del mundo rural que se sienten atraídas por la política y quisieran hacer algún cambio, pero que piensan que es un mundo muy difícil y les resulta imposible imaginarse actuando en él.
Las jóvenes tienen grandes ventajas. Tienen la vida por delante, tienen mejores condiciones. Ahora hay muchos medios para educarnos, muchas posibilidades de colegios, de universidades. Tienen que ser invencibles, tienen que agarrar la posta y no dejar que nadie se les arrebate porque su vida es suya, su cuerpo es suyo, su talento es suyo, sus decisiones son suyas, y tienen que estar dispuestas a sostener todo lo suyo contra viento y marea.
No importa si nos golpeamos contra las murallas, no importa si nos despellejamos los pies o las manos, figurativamente. Hay que aguantar todo eso en el tiempo para llegar a ser verdaderas protagonistas, actoras relevantes. Para tener nuestra propia voz, para construir desde nuestras vivencias aquello que queremos que se ponga en las políticas públicas y decir que, realmente, no hay nada imposible. Para mí, no hay nada imposible. Querer es poder, y si yo quiero, puedo. Y no deben dejar para mañana lo que pueden hacer ahora, porque eso les va a permitir avanzar. No sabemos si mañana vamos a estar vivas, pero lo que hagamos ahora es importante.



http://docplayer.es/11241255-Yasuni-asamblea-da-paso-al-petroleo.html
http://www.amjupre.org.ec/noticias
http://www.amjupre.org.ec/not25
https://www.facebook.com/369420613631/videos/vb.369420613631/10154487487533632/?
http://iknowpolitics.org/es/knowledge-library/interview/luz-haro
https://www.voxlocalis.net/numero69/actualidad/enhorabuena-ls-nuevs-magister-en-direccion-y-gestion-publica-local
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sábado, 14 de noviembre de 2015

Dolores Cacuango la mayor líder indígena de Ecuador



Hemos hablado de Dolores Cacuango (1881-1971) en esta página, pero queremos sumar la aportación de la historiadora Raquel Rodas Morales que nos ayuda a conocerla mejor .

El retrato de Dolores, junto a los  de Rocafuerte y Alfaro,  forma parte del mural con el que el pintor Guayasamín engalanó el recinto principal de  la Asamblea Nacional. Los dos ex presidentes, Alfaro y Rocafuerte, son considerados forjadores de la nacionalidad ecuatoriana. ¿Lo es también Dolores?
Por supuesto. Dolores actuó durante las tres cuartas partes del siglo XX aunque su vida ni su muerte tuvo publicidad mediática. Sin embargo la suya no fue una vida vivida en el silencio.

Dolores Cacuango nacida en una parcialidad de Cayambe es la mayor líder indígena que ha tenido el Ecuador, hija de huasipungueros nació en la hacienda de Muyurcu propiedad de la orden mercedaria. Según la ley del concertaje los peones y sus familias estaban obligados  a permanecer en la hacienda,  a trabajar gratuitamente durante  doce horas, seis días a la semana, a concurrir al adoctrinamiento el día libre y estar dispuestos a satisfacer cualquier demanda en víveres o trabajo adicional que el patrón exigía. Todas las indias y los indios eran analfabetos y tenían un grado de desnutrición alarmante. A esas condiciones se añadían los castigos y la cárcel que recibían por cualquier leve motivo.
Dolores tenía 14 años cuando triunfó la revolución liberal y 27 cuando se dictó la Ley de Manos Muertas que revertía al Estado los bienes de las comunidades religiosas.  Los monjes fueron obligados a entregar a la Asistencia Social el juego de haciendas que poseían en Cayambe. Al dejar la propiedad engañaron a los trabajadores indígenas diciéndoles que les devolvían las tierras de sus antepasados.  Y ese fue el motivo que inició el 1918 la movilización indígena. Entre los cabecillas había muchas mujeres, entre ellas Dolores, todavía muy joven. El siguiente levantamiento ocurrió en 1931. Para entonces Dolores caracterizada por su rebeldía y coraje ya era una dirigente respetada de la zona de Muyurcu. Dolores empezó a comprometerse en forma total con las reivindicaciones indígenas. Puso especial énfasis en la defensa de las mujeres que trabajaban desde su niñez como servicias o huasicamas en la casa de hacienda: sin horario,  sin paga y expuestas a la lascivia de los patrones y de los empleados.  Dolores tenía los atributos que caracterizan a  los líderes auténticos: energía, fortaleza, claridad, empatía, comunicación fluida y firme. Tenía a su favor la palabra lúcida y vehemente, el don de convocar y convencer y el corazón receptivo a los clamores de la gente.
Sin conocer el término y sin usarlo nunca Dolores fue una pionera en la lucha por los derechos humanos en el Ecuador. Había vivido la pobreza extrema, el maltrato, la reclusión, el trabajo forzado, la extorsión, la falta de educación, el desalojo y el desarraigo, la muerte de sus ocho hijos por falta de condiciones de salud, la persecución, las amenazas de destierro y de muerte, la falta de libertad para desplazarse por su suelo. Nada de eso le hizo desistir de sus propósitos ni renunciar a la búsqueda de justicia o dejarse sobornar por cantidades de dinero que la hubieran sacado definitivamente de la pobreza. No. Todas esas provocaciones la mantuvieron íntegra, indeclinable, valerosa.
Dolores fue una transgresora y una dirigente excepcional. Dolores conjugaba en sí el dolor de los siervos y la altivez de los señores y señoras de la tierra porque era descendiente de cacicas.

Fue insumisa en su forma de comunicarse con los políticos mirándoles a los ojos y sin bajar la cabeza cuando les echaba en cara sus mentiras. Mujer desobediente que no aceptó el silencio como norma ni el fogón como trono. Que buscó el alfabeto cuando ya era mayor y a pesar de las cataratas en los ojos. Que habló con voz retumbante en las asambleas de los hombres. Que se inscribió en el Partido Comunista y fue parte de su Comité Nacional. Que atravesó de noche y sola los chaquiñanes y pajonales para repartir las volantes que instruían a los indios. Que durmió en la cueva de un oso para evitar que le apresaran. Que se burló de policías y militares tiznándose la cara y pasando por entre las patas de sus caballos. Que ayudó a formar los primeros sindicatos agrícolas y formular los pliegos de peticiones que involucraban reivindicaciones concretas e implícitamente apuntaban a desmoronar la estructura de explotación del régimen hacendario.
Dolores promovió infatigablemente la organización y las demandas de los indígenas Dolores luchó  por los derechos que les correspondían.
Derecho a la organización. Dolores fue la presidenta de la primera y secreta organización indígena que nació al amparo del Partido Comunista.  Cuando esta organización fue reconocida por el Estado, Dolores fue nombrada Presidenta de la Federación Ecuatoriana de Indios, FEI, sucediéndole a Jesús Gualavisí, líder indígena, también de la zona de Cayambe. El Estado tuvo que reconocer implícitamente la existencia de la sociedad multicultural. Dolores traspasó las fronteras patrias para llevar su palabra al Congreso Internacional de los Trabajadores de América Latina, reunido en Cali en 1944.
El derecho a la tierra fue otro reclamo fundamental en el discurso de Dolores. Apenas un retazo de esa tierra arrebatada  a los mayores cedían los hacendados –clérigos o civiles– a los trabajadores gracias a los cuales ellos incrementaban su poderío y sus fortunas. Y ese pequeño lote donde crecía la mazorca, la espiga y el tubérculo, siempre insuficientes para calmar el hambre familiar,  le fue arrebatada a Dolores y a treinta dirigentes más  que se rebelaron contra el patrón explotador. La recuperación de la tierra de los rebeldes duró quince años. Sesenta y tres veces vino Dolores atravesó las montañas, a pie desnudo y con un escaso cucayo para exigir la devolución de los huasipungos arrebatados. Para Dolores la tierra fue su objetivo principal. Porque un campesino sin tierra era un paria y un indio sin la tierra perdía su identidad. Por la tierra, Dolores y los sindicatos organizaron la primera movilización a la capital cuando miles de indígenas hicieron “temblar las calles” de Quito. En 1946 conquistaron los derechos laborales que exigían.  Más tarde Dolores luchó por la reforma agraria, por la redistribución de la tierra para que esta pasara a quien verdaderamente la trabajaba.

La educación indígena fue otro gran sueño de Dolores. Con la perspicacia que le caracterizaba entendió que el poder de los grandes señores no radicaba solo  en el dinero y los lujos sino en el conocimiento, en el peso de las leyes que dictaban,  por eso ella quería que los indios aprendieran a leer para analizar las leyes y los números para hacer bien las cuentas por su trabajo, frente a los patrones. Cansada de explicar a las autoridades que los niños indígenas también tenían el derecho de educarse decidió crear ella misma –a escondidas¬¬ y con la ayuda de la maestra normalista Luisa Gómez de la Torre–  las primeras escuelas bilingües, un experimento pedagógico de grandes alcances porque fueron también centros de preparación para el trabajo y de valoración de la cultura propia. Desde esa visión auténtica se puede afirmar que ella inició la educación intercultural en el Ecuador. De esos centros salieron los nuevos dirigentes sindicales.  Calificadas como focos de comunismo, las escuelas bilingües fueron clausuradas y destruidas por la dictadura militar de 1964.
El derecho a un salario justo fue un reclamo implícito en las sublevaciones y reclamos a patrones y autoridades. Dolores también abogó, exigió y logró el reconocimiento de un salario para el trabajo de las mujeres, especialmente de las ordeñadoras. Nunca fue ajena a la situación de opresión en que vivían las mujeres en las haciendas. Por ellas  exigió el derecho al buen trato y al respeto a sus cuerpos. “No queremos que indias sean violadas y nazcan hijos sin padres”, decía.
Derecho a la dignidad. Los reclamos indígenas concentraban un conjunto de derechos humanos como el derecho a la libertad, a la igualdad, a la solidaridad y al bienestar. Todos ellos componían el derecho a la dignidad, el derecho a ser vistos como seres humanos y a tener una calidad de vida decorosa. La presencia, la palabra, las ideas y la lucha de gran lideresa contribuyeron sin duda a cambiar la mentalidad de las mayorías respecto de la población indígena. El reconocimiento de la fortaleza, y de la valía del pueblo indígena flameaba en las consignas que Dolores improvisaba  en sus alocuciones públicas plenas de belleza y  sabiduría.   Esa Dolores temeraria y loca –como decían sus enemigos– nunca usó más armas que su discurso conmovedor, la arenga incisiva y su ejemplo de vida honesta y heroica. “Ternura y fuerza, nieve y fuego al mismo tiempo”. Cerca de Dolores otra líder de diferente personalidad estaba formándose. Sería su continuadora. Se llamaba Tránsito Amaguaña.   El crecimiento del movimiento indígena y su integración a la sociedad nacional era cuestión de tiempo.

Dolores Cacuango Quilo es un referente incuestionable. Su paso por la vida es un patrimonio histórico. Y es, sin ninguna duda, forjadora de la nacionalidad ecuatoriana.
Raquel Rodas Morales, Historiadora
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lunes, 13 de mayo de 2013

Lydia Cacho Ribeiro activista por los derechos humanos y especialmente por los derechos de las mujeres



Lydia Cacho Ribeiro (12 de abril de 1963) es originaria de la Ciudad de México, autora de varias obras de alto impacto social y ha sido premiada en diferentes ocasiones por su labor periodística y su constante labor como activista por los derechos humanos y especialmente por los derechos de las mujeres.

En materia de derechos humanos de las mujeres, Lydia Cacho ha sido fundadora del Centro Integral de Atención a las Mujeres, ha participado en la elaboración de la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida sin Violencia, ha sido Directora de la Campaña “Yo no estoy en venta”, entre múltiples actividades.

Experta en el desarrollo y aplicación de proyectos y herramientas sociales para la prevención, la protección, defensa y sanación de las mujeres y niñas que han vivido violencia doméstica y sexual, la ganadora del “Premio Regional por los Derechos Humanos de las Mujeres en América  Latina”, Lydia Cacho, es considerada una lideresa mundial en el posicionamiento del tema de explotación sexual infantil en los medios desde una perspectiva humanista.

Debido al manejo que Lydia Cacho ha tenido en situaciones de peligro extremo por denunciar a los agresores de mujeres y niñas, la activista mexicana inspiró a miles de personas para transformar leyes y crear organizaciones civiles en defensa de niñas y niños en el país.

Asimismo, Lydia Cacho ha promovido cursos y talleres de desarrollo humano para mujeres y jóvenes. Desde el año 2000 trabaja como consultora especialista en temas de derechos humanos y salud de las mujeres para la Agencia de las Naciones Unidas de la Mujer (UNIFEM) con sede en Nueva York.

Articulación Regional Feminista impulsó premio para lideresas de la región:

DESTACADA PERIODISTA, FEMINISTA Y ACTIVISTA MEXICANA GANÓ EL “PREMIO REGIONAL POR LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES”
Lydia Cacho Ribeiro es experta en prevención, protección, defensa y sanación de las mujeres y niñas que han vivido violencia doméstica y sexual.
Es considerada una lideresa mundial en el posicionamiento del tema de explotación sexual infantil, desde una perspectiva humanista.  
La Articulación Regional Feminista convocó a postular al premio a mujeres activistas y con trayectoria en la defensa de los DDHH de las mujeres, residentes en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú.
La periodista, feminista, activista mexicana por los derechos de las mujeres y autora de libros traducidos al sueco, italiano, portugués e inglés, Lydia Cacho, fue la ganadora del Premio Regional por los Derechos Humanos de las Mujeres,impulsado por la Articulación Regional Feminista.

Reconocer el liderazgo y trayectoria de mujeres latinoamericanas en la promoción y defensa de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de las mujeres es el objetivo de este premio impulsado por la Articulación Regional Feminista, plataforma conformada por organizaciones de mujeres latinoamericanas que trabajan desde la sociedad civil por sostener los avances conquistados por el movimiento de mujeres e incidir en la ampliación de los derechos y la ciudadanía de las mujeres.

A través del “Premio Regional por los Derechos Humanos de las Mujeres en América Latina”, la Articulación Regional Feminista busca generar un acercamiento entre los trabajos que muchas mujeres realizan de manera anónima en sus comunidades, potenciando redes que buscan el respeto y fortalecimiento de los derechos humanos de las mujeres en la región latinoamericana.

La ganadora del “Premio Regional por los Derechos Humanos de las Mujeres en América  Latina” se hizo acreedora de US$5.000 y participará de una ceremonia de la Articulación Feminista en su país de residencia.

El jurado del “Premio Regional por los Derechos Humanos de las Mujeres en América Latina” estuvo integrado por Natalia Gerhardi, Directora Ejecutiva, Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA)–Argentina; Katia Uriona, Coordinadora de la Mujer –Bolivia; Cecilia Barraza, Directora, Corporación Humanas–Colombia; Minna Salazar, Directora, Corporación Humanas–Ecuador; Carolina Carrera , Presidenta, Corporación Humanas-Chile; Jeannette Llaja, Directora, Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS)-Perú; Regina Tames y Ximena Andión, Co-Presidentas y co-fundadoras, Equis Justicia para las Mujeres-México.


Junto con Lucha Castro también querida heroína



http://www.humanas.org.ec/
http://es.wikipedia.org/wiki/Lydia_Cacho
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