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sábado, 9 de diciembre de 2017

Dolores Ibárruri, Pasionaria



Dolores Ibárruri Gómez, llamada Pasionaria (Gallarta, 9 de diciembre de 1895 - Madrid, 12 de noviembre de 1989), fue una política española. Destacó como dirigente política en la Segunda República y en la guerra civil. Histórica dirigente del Partido Comunista de España, a su acción política unió la lucha por los derechos de las mujeres para demostrar que «las mujeres, fuesen de la condición que fuesen, eran seres libres para elegir su destino»

Pasionaria


A los quince años tuvo que abandonar los estudios. Corría el año 1910 y, a pesar de realizar el curso preparatorio para ingresar en la Escuela Normal de Maestras, la realidad inmutable se impuso a las ilusiones. «¿Quién podría costearme los viajes, los libros, la comida, la matrícula?» Hija de mineros, había llegado al punto en el que el destino quedaba marcado por la costumbre. Como si todo estuviera ya escrito, aquella joven vizcaína se «preparaba para servir como criada o casarme y convertirme en la mujer de un minero, la larga historia de mi familia».
Mucho tiempo después ella misma resumiría a la perfección el cruel inmovilismo al que estaba sujeta la mujer en los albores del siglo XX, al recordar cómo, a través de su propia experiencia, aprendió la implacable verdad del dicho popular: «Madre, ¿qué es casar? Hija: hilar, parir y llorar». Y así fue como aquella mujer se introdujo en un universo diseñado para las mujeres de su época. Un mundo en el que sufrir, trabajar a destajo o quedarse embarazada no eran una opción, sino un destino inapelable. Pero, al mismo tiempo, ella supo construir su vida sobre la renuncia expresa y la negación clara y tajante del papel que se les asignaba por el mero hecho de no haber nacido hombre.

«No podía aspirar a más»
Dolores Ibarruri Gómez nació en Gallarta el 9 de diciembre de 1895. Algunos biógrafos destacan la condición de carlista y euskaldun de su padre y el origen castellano de su madre, aunque la gran mayoría subrayan como elemento condicionante en su posterior deriva ideológica el hecho de que ambos fueran obreros. Tras renunciar a la ilusión de ser maestra, ingresó en un taller de costura y más tarde entró a trabajar como sirvienta «en una casa donde el trabajo era agotador: limpiar, atender a los siete chicos, planchar, guisar, y encima servir, pues los dueños que me habían contratado también tenían un pequeño establecimiento de café y bebidas», confesaría mucho tiempo después la propia Dolores al escritor Andrés Sorel.
A los veinte años, y tras casarse con Julián Ruiz, un minero de inclinaciones socialistas, se trasladó a Somorrostro. Se convirtió así en la mujer de un minero sujeta a la austeridad y a la miseria. «Mi misión en la vida estaba cumplida -recordaría-. No podía ni debía aspirar a más. El fin de la mujer, la única salida, su única aspiración, era el matrimonio, y la continuación de la vida triste, gris, penosa, esclava de nuestras madres, sin más ocupación que parir y criar».
Su afición a la lectura y el hecho de que su marido fuera un líder minero socialista le permitió acercarse a la literatura marxista. Las nuevas ideas chocaron frontalmente con su fe católica y tras un proceso de lucha interna, Dolores Ibarruri asumió el socialismo como la herramienta ideológica idónea para luchar a favor de lo que entonces se conocía como la liberación de la clase obrera. Incapaz ya de detenerse, el paso decisivo de rebelarse contra su condición femenina lo dio en 1918 cuando empezó a escribir en la publicación 'El minero vizcaíno'.
Su primer artículo lo firmó con el pseudónimo de Pasionaria, posiblemente por hallarse en plena Semana Santa. Un año después participó activamente en la huelga que sacudió la zona minera y tras la cual su marido fue detenido. Ese mismo año las noticias que llegaban de Rusia y su revolución impactaron profundamente a Dolores, lo que la llevó a ingresar en el Partido Comunista en 1923. Sin embargo, Pasionaria mantuvo su compromiso vital como mujer. Tuvo seis hijos, de los cuales cuatro murieron muy pronto. Sólo sobrevivieron Amaia y Rubén, este último fallecido durante la batalla de Stalingrado, el 14 de septiembre de 1942.

En 1930, fue elegida miembro del Comité Central del PCE y un año después se trasladó a vivir a Madrid aunque, debido a que se la consideró implicada en un atentado perpetrado en la calle Somera, fue recluida en la cárcel, primero en la capital de España y luego en Larrínaga, Bilbao. A su salida, en 1933, organizó la Agrupación de Mujeres Antifascistas junto a Victoria Kent, Irene Falcón, Matilde Huici y Luisa Álvarez del Vayo, entre otras. En 1934, y tras participar en los sucesos revolucionarios de Asturias, Dolores Ibarruri huyó a París para no ir de nuevo a prisión. En las elecciones de febrero de 1936, y tras la victoria del Frente Popular, Pasionaria fue elegida diputada por Asturias. Para la memoria ha quedado su entrada en el hemiciclo en alpargatas, símbolo a buen seguro de su doble condición: mujer y comunista.


«¡No pasarán!»
Al estallar la Guerra Civil, Ibarruri asumió un papel activo en defensa de la legalidad republicana. Fue a partir de ese momento cuando su figura se convirtió en el modelo de la revolucionaria comprometida y dinámica profundamente aferrada a sus convicciones. Frases como el «¡No pasarán!» o «¡Más vale morir de pie que vivir de rodillas!» se transformaron en el símbolo de la resistencia.
Tras la caída de Madrid, abandonó España para trasladarse a la Unión Soviética. En 1942, tras la muerte de José Díaz, Dolores Ibarruri fue elegida Secretaria General de PCE, puesto en el que se mantendría hasta 1960, cuando la sustituiría Santiago Carrillo y ella pasaría a convertirse en presidenta del partido. Durante todos estos años, Pasionaria estuvo muy cerca de la ortodoxia estalinista, con excepción de su denuncia ante la intervención de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia. En 1977, regresó a España y, con 82 años, fue elegida diputada de las Cortes Constituyentes. Murió en Madrid en 1989.

Dolores Ibarruri vivió mucho más allá de lo que marcaba la costumbre. Con independencia de su deriva ideológica y de su papel político, Pasionaria fue una mujer en el pleno sentido de la palabra. Comprometida y libre por decisión propia.
IMANOL VILLA




PASIONARIA

Moriré como el pájaro: cantando,
penetrado de pluma y entereza,
sobre la duradera claridad de las cosas.
Cantando ha de cogerme el hoyo blando,
tendida el alma, vuelta la cabeza
hacia las hermosuras más hermosas.

Una mujer que es una estepa sola
habitada de aceros y criaturas,
sube de espuma y atraviesa de ola
por este municipio de hermosuras.

Dan ganas de besar los pies y la sonrisa
a esta herida española,
y aquel gesto que lleva de nación enlutada,
y aquella tierra que de pronto pisa
como si contuviera la tierra en la pisada.

Fuego la enciende, fuego la alimenta:
fuego que crece, quema y apasiona
desde el almendro en flor de su osamenta.
A sus pies, la ceniza más helada se encona.

Vasca de generosos yacimientos:
encina, piedra, vida, hierba noble,
naciste para dar dirección a los vientos,
naciste para ser esposa de algún roble.

Sólo los montes pueden sostenerte
grabada estás en tronco sensitivo,
esculpida en el sol de los viñedos.
El minero descubre por oírte y por verte
las sordas galerías del mineral cautivo,
y a través de la tierra les lleva hasta tus dedos.

Tus dedos y tus uñas fulgen como carbones,
amenazando fuego hasta a los astros
porque en mitad de la palabra pones
una sangre que deja fósforo entre sus rastros.

Claman tus brazos que hacen hasta espuma
al chocar contra el viento:
se desbordan tu pecho y tus arterias
porque tanta maleza se consuma,
porque tanto tormento,
porque tantas miserias.

Los herreros te cantan al son de la herrería,
Pasionaria el pastor escribe en la cayada
y el pescador a besos te dibuja en las velas.

Oscuro el mediodía,
la mujer redimida y agrandada,
naufragadas y heridas las gacelas
se reconocen al fulgor que envía
tu voz incandescente, manantial de candelas.

Quemando con el fuego de la cal abrasada,
hablando con la boca de los pozos mineros,
mujer, España, madre en infinito,
eres capaz de producir luceros,
eres capaz de arder de un solo grito.
Pierden maldad y sombra tigres y carceleros.

Por tu voz habla España la de las cordilleras,
la de los brazos pobres y explotados,
crecen los héroes llenos de palmeras
y mueren saludándote pilotos y soldados.

Oyéndore batir como cubierta
de meridianos, yunques y cigarras,
el varón español sale a su puerta
a sufrir recorriendo llanuras de guitarras.

Ardiendo quedarás enardecida
sobre el arco nublado del olvido,
sobre el tiempo que teme sobrepasar tu vida
y toca como un ciego, bajo un puente
de ceño envejecido,
un violín lastimado e impotente.

Tu cincelada fuerza lucirá eternamente,
fogosamente plena de destellos.
Y aquel que de la cárcel fue mordido
terminará su llanto en tus cabellos.

 Miguel Hernandez 
Viento del pueblo. Poesía en la guerra, Valencia, Socorro Rojo
Internacional, 1937 (Prólogo de Tomás Navarro Tomás)

https://brigadacuba.wordpress.com/pasionaria/poemas-sobre-ella/anna-belen/
 http://www.miguelhernandezvirtual.com/xml/
http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20161122/412063294395/la-pasionaria-dolores-ibarruri-partido-comunista.html
http://www.elcorreo.com/vizcaya/20090308/vizcaya/pasionaria-20090308.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Dolores_Ib%C3%A1rruri

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CELEBRAMOS 7 AÑOS DE ACTIVISMO


 Cada día desde esta página aprendemos a definir nuestro trabajo. Hemos aprendido que somos un espacio de resistencia feminista frente a los olvidos intencionados de nuestros logros y aportes. Hemos aprendido que debemos honrar a nuestras ancestras como los hombres han venido haciendo siempre. Hemos aprendido que fijar raíces nos hace más felices. 
No somos seres extraños, somos como nuestras hermanas que vivieron y lucharon anteriormente de forma mucho más difícil. 
Estamos felices de ver como nuestro trabajo mueve el mundo de forma sutil pero inequívoca hacia un buen fin, estamos felices de ver como hay  mucha más atención para las mujeres desde todos los campos, estamos felices de sumar y hasta multiplicar impacto.
Les seguimos invitando a que nos envíen las historias de sus heroínas a nuestro mail heroinas@hotmail.es 

Le agradecemos su compañía y les pedimos que  nos sigan acompañando y difundiendo nuestras historias, que son las suyas. 


http://www.heroinas.net/2010/12/heroinas.html
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viernes, 8 de diciembre de 2017

María Rodrigo primera mujer en estrenar una ópera en España



María Rodrigo Bellido (Madrid, 20 de marzo de 1888-Puerto Rico, 8 de diciembre de 1967) fue una compositora, pianista y docente española. Fue la primera mujer en estrenar una ópera en España.


Su infancia transcurrió en un entorno culto y amante de las letras. Adquirió sus primeras nociones de música con su padre. Su hermana Mercedes fue la primera mujer en obtener el título de Psicología en España. María fue la primera compositora, reconocida como tal y que vivió de su oficio en España.​

A partir de 1897 estudió en el Conservatorio de Madrid, piano, armonía y composición. Junto a los estudios ordinarios, cursó los de piano con José Tragó en el Conservatorio de Madrid, que concluye en 1902, a los 14 años de edad, con Premio Fin de Carrera, siendo considerada niña prodigio. Era una mujer políglota, que aprendió alemán y francés. Amplió sus conocimientos estudiando en Alemania (1912-1915), gracias a una beca de la Institución Libre de Enseñanza. En Múnich estudió con Richard Strauss y entre sus compañeros estuvieron Wilhelm Furtwängler y Carl Orff.

De vuelta a España, trabajó  en el Teatro Real de Madrid. Dio conciertos por toda Europa acompañando al piano a Miguel Fleta. Estrenó óperas y zarzuelas, algo novedoso en una mujer en aquella época. Fue profesora en el Conservatorio de Madrid a partir del año 1933, como catedrática de Conjunto Vocal e Instrumental.

Con motivo de la Guerra Civil, marchó al exilio junto con su hermana. Estuvo en Cannes con María Lejárraga y en Suiza. En el año 1939 llegó a Colombia y durante los años cuarenta estuvo trabajando como docente en Bogotá, además de trabajar como concertista y siguió componiendo. Finalmente, en 1950 pasó a residir en Puerto Rico con su hermana, donde además de seguir componiendo impartió clases en la Universidad del Río Piedras, donde coincidió con otros republicanos españoles. Falleció en Puerto Rico, el 8 de diciembre de 1967.




Obras 
En su obra se siente la formación alemana y, en particular, la influencia wagneriana. Cultivó todos los géneros, tanto música vocal (óperas, zarzuelas y canciones) como instrumental (sinfónica, de cámara, para piano). Fue la primera mujer en estrenar una ópera en España.

Sonata en mi bemol para piano (1911)
Obertura para orquesta (1912)
Cuarteto de cuerda, en cuatro tiempos (1913)
Cuarteto para instrumentos de arco (1913)
Mudarra para gran orquesta (poema sinfónico, 1914)
Sinfonía en 4 tiempos (1914)
Tres lieder para voz y piano (canciones con texto en alemán, 1914)
Salmantina (ópera, 1914)
Quinteto en fa para piano e instrumentos de viento (1915)
Becqueriana (zarzuela, estrenada en el Teatro de la Zarzuela en 1915)
Diana cazadora o Pena de muerte al amor (zarzuela, estrenada en el Teatro Apolo el 19 de noviembre de 1915)
Alma española (poema sinfónico, 1917)
Las hazañas de un pícaro (sainete, estrenado en el Teatro Apolo en 1920)
Linterna mágica (1921)
El pavo real (comedia poética, estrenada en el Teatro Eslava en 1922)
Coplas de España (para guitarra, enero de 1924), cuatro coplas dedicadas a Andrés Segovia
Ayes (canciones para canto y piano, 1925)
Canción de amor (ópera de cámara, 1925)
Rimas infantiles, glosas de canciones de corro (1930)
La Copla intrusa (para piano, 1930)
La Cenicienta (ballet infantil, 1941)
Canciones infantiles (1942)
Fábulas (1942)
La carta, el guante y la rosa (ballet, 1945)
La flor de la vida (ópera)
La romería del Rocío (zarzuela)
Los Caprichos de Goya (suite sinfónica para coro y orquesta)



http://www.clasicasymodernas.org/maria-rodrigo-bellido-compositora-la-republica/
https://www.elespanol.com/cultura/historia/20160923/157734839_0.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Rodrigo
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jueves, 7 de diciembre de 2017

Zoila Gloria Rugel Vulgarín

Zoila Gloria Rugel Vulgarín (23 de Marzo de 1940 - 25 de Noviembre de 2017)

La mujer que amé
Quiero, a través de esta columna, rendir un homenaje a la mujer en la mujer que más conocí, aquella que me enseñó que ser mujer no es un destino, sino una forma de ir haciéndose persona, una manera de ir por el mundo sin alforjas, sin ataduras, leve como el viento, pero profunda como el mar, atenta solo a los lazos del amor y de la vida que germina en nuestros vientres como el amarillo furioso del arroz en las riberas del río Daule.
Aunque nací de ella, la conocí realmente en la adolescencia. Antes ambas andábamos extraviadas en las brumas de lo irreconocible. Ella confundida entre sus cinco hijos que la asaltaron cuando aún era una niña; yo, despechada por ser la segunda, sin la importancia del primero o de la última. Ella, sin vocación de ama de casa; yo, con unas ganas terribles de ser el sol de los afectos, con hambre de micifuz que ha perdido a su dueño. Aunque compartíamos la misma casa, no nos conocíamos. Un día, cuando había descubierto que irrefutablemente era mujer y ser mujer (según la venerable tradición) era cocer y obedecer, la quedé mirando, vi sus lágrimas y rebeldía, y entonces la admiré.
Mi madre no era sumisa, obediente, espiritual damita, ni abnegada madre. No creía que la vida era una cruz. Desafiarla, decirle que algo era imposible, era la más rápida manera de que lo intente. Tenía el temple del oro y la lucidez de Sócrates, pero se derretía con una caricia, con una mirada cómplice, con un guiño a la distancia. Era curiosa como un gato, intrépida como una niña, valiente como una walkiria. Capaz de subirse a un árbol si se lo exigía un nieto, pero incapaz de levantarse temprano un domingo por la mañana.
Mi madre no se sentaba a esperar que la fortuna lloviera del cielo, ni se creía víctima de las circunstancias, ni culpaba a los otros de sus desventuras. Con dos palabras pulverizaba a los malos políticos, hacía una radiografía del país después del noticiario y pasaba, sin empacho, a ver una telenovela, que más tarde negaría tres veces haberla visto.
Contra toda adversidad, creía en ella misma, con cinco hijos pequeños como su sombra fue una de las primeras mujeres que se atrevieron a estudiar en la inquisidora época en que ser casada y continuar la secundaria era pecado mortal.
Recuerdo sus luchas y sus vacíos, recuerdo su fuga a la ciudad para que sus hijos estudien, recuerdo su hambre de lectura que la convertía en una estatua insomne a la luz del candil; su amor por la literatura que la llevó a la universidad, sus ganas de enseñar porque según repetía era la única forma de aprender. La recuerdo en sus últimos años, amazona de todas las batallas, solo derrotada por la felonía de un monstruo invisible que como a Prometeo le devoraba las entrañas, pero aún a este le plantaste cara madre, le declaraste la guerra hasta tu último suspiro.
Te recuerdo siempre mirándome, hablándome, recogiendo mis sueños como el campesino orea las semillas antes de sembrarlas. Recuerdo tu atención de amiga, de compinche, de socia de la vida. Tu inefable receta de “café con 2 terrones de besos + conversación inteligente”. Te recuerdo siempre madre y en toda mujer te reconozco.
In memoriam de mi madre Gloria Rugel y de todas las madres ausentes de Aminta Buenaño Rugel Embajadora de Ecuador.  

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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Jenny Holzer la artista de las palabras


Jenny Holzer (nacida el 29 de julio de 1950 en Gallipolis, Ohio) es una artista conceptual estadounidense. Holzer fue originalmente artista abstracta, pero después de trasladarse a Nueva York, comenzó a trabajar con textos. Estos han aparecido en camisetas, carteles, bancos de mármol incluso en envolturas de condones, sus palabras han sido proyectadas en edificios de gobiernos y corporativos de todo el mundo. Utilizando la retórica de los sistemas de información con el fin de hacer frente a las Injusticias.

Desde hace más de treinta años, Jenny Holzer ha presentado sus ideas, argumentos y penas en lugares públicos y exposiciones internacionales como el 7 World Trade Center, el Reichstag, la Bienal de Venecia, el Museo Guggenheim de Nueva York y Bilbao o el Whitney Museum of American Art.

Vive y trabaja en Nueva York desde que se mudó en allí en la década de los 70.
Jenny Holzer se dio a conocer dentro del arte norteamericano en la década de los ochenta.1​ Es durante sus estudios de máster en 1975 cuando comienza a interesarse principalmente por el lenguaje, la instalación y el arte público, tomando desde el principio el espacio urbano como marco para sus proyectos. En su búsqueda de modos más directos para llegar con su mensaje artístico al público general, comienza a utilizar medios de comunicación no tradicionalmente artísticos, desde carteles y pancartas en la vía pública, hasta anuncios electrónicos y spots televisivos. 

Finalmente, adoptará los letreros electrónicos por lo que es conocida hoy: esculturas de señales electrónicas led2​ que reproducen sus mensajes o textos en un constante bucle. Durante los últimos años ha desarrollado principalmente proyectos a gran escala para lugares públicos, con proyecciones de luz que iluminan igualmente fachadas en entornos urbanos, como ríos o montañas.
Durante más de treinta años, el trabajo de Jenny Holzer ha emparejado texto e instalación para examinar las realidades personales y sociales. En esta exposición, que se centra en su trabajo desde mediados de la década de 1990 hasta el presente, Holzer fusiona el comentario político con la belleza formal. Utilizando el lenguaje como su medio principal, ya sea impreso en carteles y camisetas o desplazándose en pantallas LED (diodo emisor de luz), el arte basado en texto de Jenny Holzer ofrece una gama de opiniones y voces al abordar la interacción entre el público y el público. privado. Apareciendo en exposiciones de museos y más anónimamente en el ámbito público, su trabajo también se presenta como proyecciones nocturnas desmaterializadas y sombríamente majestuosas en edificios y en entornos naturales, incluyendo olas rompiendo en el océano.

Parte oráculo y parte provocador, el espectador debe ordenar lo profundo de la charla en los textos de Jenny Holzer. Sus pronunciamientos incisivos y premonitorios, que se condensan, filtran o destilan de la cultura en general, atestiguan el conflicto social e interpersonal, el cuerpo político y el cuerpo, mientras exponen incansablemente las maquinaciones del complejo militar / comercial / de entretenimiento.




Su análisis continúa en la presentación en DHC / ART con trabajos LED recientes y pinturas de serigrafía basadas en documentos desclasificados de los EE. UU. Y la invasión liderada por Estados Unidos a Iraq. Utilizando transcripciones de debates sobre políticas, así como testimonios de soldados y detenidos estadounidenses bajo custodia estadounidense, la exposición presenta Pinturas de redacción , que se refieren a documentos que los censores gubernamentales han tachado parcial o totalmente -educado- porque el tema fue considerado demasiado delicado para el público consumo.

Acostado en el suelo de una gran sala y recogiendo extractos de todas las propias obras de Jenny Holzer, el enorme trabajo LED para Chicago -una deslumbrante e inmersiva instalación de líneas paralelas de luz pulsante pura y textos infinitamente desplazables- es quizás la pieza central del espectáculo. Más silenciosamente, pero no menos poderosamente, los huesos humanos se presentan como artefactos y especímenes en las dos tablas de Lustmord con grabados de texto que detallan la violación y el asesinato de mujeres desde la perspectiva de la víctima, el perpetrador y el testigo

http://lamonomagazine.com/jenny-holzer-la-artista-del-millon-de-palabras/
https://acca.melbourne/exhibition/jenny-holzer/
http://www.cheimread.com/artists/jenny-holzer/gallery/selected-works
http://projects.jennyholzer.com/

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lunes, 4 de diciembre de 2017

Fátima Al Fihri, fundadora de la primera universidad del mundo



Fatima Muhammad Al-Fihri (? – 880) (apodada Oum al Banine, que significa "madre de los chicos") fue una mujer árabe y musulmana conocida por fundar la primera institución de educación superior del mundo, aún operativa en la actualidad y conocida como Universidad de Qarawiyyin en Fez, Marruecos.

Fatima Al-Fihri era la hija de un comerciante árabe  importante hombre de negocios de la época que se trasladó con su familia desde Túnez a Marruecos en la época del reinado marroquí de Idris II.


Heredó una acaudalada fortuna tras la muerte de su esposo y hermanos, por lo que, junto con su hermana Mariam, decidieron invertir su dinero en un proyecto que contribuyera a impulsar un mayor desarrollo en su comunidad. Edificaron una Madraza donde se comenzó a reforzar la educación de jóvenes y, alrededor del s. X d.C., la madraza ya se había convertido en un importante motor intelectual del país.

En el año 859, Fatima fundó la primera Universidad del mundo, aún hoy operativa, la Universidad de Qarawiyyinn en Fes, Marruecos. Dicho centro educativo está considerado como un importante núcleo intelectual del Mediterráneo. Su excelente reputación atrajo a pensadores como Gilberto de Auvernia para estudiar allá. Este pensador luego será el Papa Silvestre II, célebre por introducir los Números arábigos en Europa, junto al concepto cero.

La hermana de Fátima, Mariam, es conocida por colaborar económicamente en la construcción de la mezquita Al-Andalus de Fez
La Universidad El Qarawiyyin

La Universidad El Qarawiyyin se encuentra en la ciudad marroquí de Fez, y fue fundada en el año 859 D.C., más de dos siglos antes que la Universidad de Bolonia, la más antigua del mundo occidental, y que Oxford, la más antigua del mundo angloparlante. Salamanca, la más antigua de España e Iberoamérica fue fundada 359 años después. El Qarawiyyin es, según la Unesco, la universidad más antigua del mundo.

La Universidad de Al-Qarawiyyin era considerada el instituto más importante del norte de África, pues fue un lugar que tuvo grandes influencias políticas, religiosas y educativas. Importantes personajes de la historia estudiaron alli. 

En 2012 su biblioteca tuvo una importante restauración, donde aproximadamente 4, 000 libros que se encontraban en mal estado fueron tratados. Dicho trabajo fue realizado por la arquitecta Aziza Chahouni, la cual, por cierto, tuvo dificultades para hacerlo debido a estereotipos sexistas y machistas. 


https://www.youtube.com/watch?v=NGZRig4XJbA
https://theurbanmuslimwomen.wordpress.com/2008/08/04/fatima-al-fihri-founder-of-the-oldest-university-in-the-world/
https://www.americaeconomia.com/analisis-opinion/fatima-el-fihri-fundadora-de-la-primera-universidad-del-mundo


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sábado, 2 de diciembre de 2017

Ángela González Carreño ejemplo de desprotección del estado

Angela en concentración de apoyo a Juana Rivas 
Ángela González Carreño no ha tenido ningún tipo de reconocimiento, ni humano ni económico por parte del estado español tras sus múltiples e irreparables errores lo que  más alla de homicidio confirma el termino  feminicidio que habla de un sustrato de valores que el estado debe enfrentar pues reafirman la desigualdad social , que también se traduce en un comportamiento del aparato judicial que refleja el machismo...

Traemos el articulo de Cristina Fallarás que nos cuenta muy bien el martirio de Ángela. Difundan, conciencien. Nuestro silencio nos hace cómplices . 


Conocí a Ángela González Carreño el martes 2 de febrero de 2016. Hacía entonces casi trece años que su exmarido había asesinado a la hija de ambos de un tiro de revólver.
Nos encontramos en la sede que la organización pro derechos humanos Women’s Link tiene en el centro de Madrid, y le conté que desde que, en 2003, un par de días después del crimen, leí la noticia en los diarios, no había dejado de pensar en ello. Ángela pasó tres años llamando a todas las puertas semanalmente –3 años, cada semana–, alertando de lo que sucedería si le obligaban a dejar a su hija a solas con el padre. Finalmente, una jueza le obligó a acatar un régimen de visitas que incluía el encuentro de padre e hija sin vigilancia. Tal como había avisado Ángela con desespero, él la mató. La niña tenía 7 años y había repetido una y otra vez que no quería ir con su padre.
Cuando la conocí, hace algo más de un año, Ángela y las abogadas de Women’s Link esperaban sendas sentencias de la Audiencia Nacional. La ONU había condenado al Estado español a reparar e indemnizar a Ángela a causa del desamparo sufrido por ella y su hija y por la negligencia de la Justicia española, que desoyó en 51 ocasiones la denuncia y la alerta de la madre. Antes lo habían intentado en los juzgados ordinarios, en la Audiencia Provincial de Madrid, en la Audiencia Nacional, en el Tribunal Constitucional, en el Tribunal Supremo e incluso apelando al ministro de Justicia, en aquella ocasión Juan Fernando López Aguilar (PSOE). Intentaron, una y otra vez, infructuosamente, que el Estado español reconociera su responsabilidad en el asesinato de su hija Andrea.
La historia de Ángela desde aquel 24 de abril de 2003 hasta hoy mismo es la demostración palmaria de que el Estado español, sea cual haya sido su Gobierno, el poder judicial o el ministro de turno, no ha asumido el significado de la violencia machista. No es que no exista una financiación de la prevención de la tortura y la muerte, es que cuando el asesinato se produce, y aun demostrada la responsabilidad de las instituciones, el Estado la rechaza.
Tal como había avisado Ángela con desespero, él la mató. La niña tenía 7 años y había repetido una y otra vez que no quería ir con su padre
La historia de Ángela es seguramente la descripción más clara en España de la violencia que las instituciones ejercen contra las víctimas de la violencia machista. Una segunda violencia, institucional.
Esta:
Una historia de tortura y asesinato
El 3 de septiembre de 1999, un hombre llamado Felipe Rascón agarró del pelo a su mujer, la derribó contra el suelo de la cocina y le arrimó al vientre un cuchillo jamonero. Se habían casado tres años antes, y tres años tenía en el momento de esa agresión su hija Andrea. No era el primer ataque, tampoco la primera amenaza de muerte: Rascón vigilaba a su esposa, la seguía, la insultaba habitualmente y la maltrataba aludiendo a imaginarios amantes. No era la primera vez, pero la mirada de la cría, su presencia en aquella cocina, fue lo que determinó la huida. Ángela González Carreño agarró a su hija Andrea y salió de la casa familiar de Arroyomolinos para no volver más.
Tres años y siete meses después, el 24 de abril de 2003, en aquel mismo adosado del suroeste dormitorio de Madrid, Rascón agarró un revólver sustraído a su dueño en 1985 y mató a su hija Andrea, mató a su perra y se suicidó. Solo unas horas antes, a la salida de una audiencia judicial, se había acercado a la madre para decirle “te quitaré lo que más quieres”.
Entre el momento en que el hombre, armado con un cuchillo, tiró a su mujer al suelo de la cocina y el momento en que ese mismo hombre, armado con un revólver, mató a la hija de ambos, Ángela, la madre, cursó 51 denuncias agobiadas en juzgados y comisarías. Cuando una lee la documentación legal del caso –varios volúmenes de archivadores–, tiene la sensación de que media una voluntad minuciosa, notarial, un obstinado rastro de migas de pan que alguien se empeñó en ir dejando. Ángela sembró de migas el camino de su tortura. Migas desde la huida a cuchillo hasta el momento en el que su exmarido apuntó a la hija de 7 años y le descerrajó un tiro, migas para que alguien pudiera, llegado el caso, entender lo incomprensible. 51 denuncias.
Pero siempre hay un pájaro que se come las migas, incluso una bandada.
En el caso de Ángela, los pájaros aparecieron definitivamente el 6 de mayo de 2002. Llevaba dos años y medio denunciando al menos una vez al mes el acoso de Rascón, su exmarido –insultos, amenazas de muerte, persecuciones, ataques a la niña, golpes– cuando la jueza titular del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Navalcarnero decidió que no existían razones para que el padre no estuviera a solas con su hija.
Tres días después, Ángela recurrió la decisión de la jueza aludiendo al “interés superior del menor”, pero el 17 de junio el juzgado repitió su sentencia. De nada sirvió el informe del Centro de Servicios Sociales vigilante del régimen de visitas, donde se alertaba de que la niña no quería pasar más horas con su padre y recomendaba no dejarla a solas con él, sin vigilancia. De nada sirvió el escrito del fiscal en el mismo sentido.







El 8 de enero de 2003, tres meses antes de que mataran a su hija, Ángela presentó ante el juzgado un escrito en el que rogaba que escucharan a la niña, que la cría no quería estar con su padre, que la violentaba con insultos a la madre. Ese mismo 8 de enero, los Servicios Sociales encargados del caso presentaron un informe en el que aconsejaban no permitir que padre e hija se encontraran sin vigilancia, ya que él usaba a la cría para agredir a la madre a base de preguntas sobre su intimidad y amenazas que “confundían” a Andrea. No fue el único informe.
Tres meses antes de que mataran a su hija, Ángela presentó ante el juzgado un escrito en el que rogaba que escucharan a la niña, que no quería estar con su padre
Una semana antes del asesinato, la trabajadora social que supervisaba las visitas entre Felipe Rascón y su hija emitió un escrito en el que detallaba “varias incidencias” alarmantes sucedidas entre los días 9 de enero y 3 de abril de 2003. En todas ellas alude al uso de la hija para agredir a Ángela, e insiste en que la niña no quiere estar con su padre, que se siente “incómoda y confusa”.
El jueves 24 de abril de 2003, por la mañana, Ángela González Carreño y su exmarido, Felipe Rascón Calderón, se encontraron en una vista oral relativa al derecho de uso de la vivienda. A la salida, el hombre se acercó a ella y le advirtió de que le iba a quitar lo que ella más quería. Pocas horas después, obedeciendo las órdenes del juzgado, Ángela llevó a su hija Andrea al Centro de Servicios Sociales, donde la recogió su padre.
A las 20.00, como cada jueves, volvió a recogerla. Ante la tardanza de padre e hija, acudió a la Guardia Civil de Mejorada del Campo. Fueron ellos quienes entraron en el adosado de Arroyomolinos, por la puerta de atrás. En el salón, donde la televisión permanecía encendida, encontraron tres cadáveres: el de una perra, el de Andrea, 7 años, y el de Felipe Rascón, su padre, aún con el revólver en la mano.
Violencia tras el asesinato
Cuatro días después del crimen, el 28 de abril de 2003, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez del Campo, envió sendos escritos al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y al ministro de Justicia. Al CGPJ le solicitaba una investigación para esclarecer las responsabilidades que suponía la presumible negligencia judicial, y un expediente disciplinario para la jueza titular del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Navalcarnero. Al ministro de Justicia le solicitaba una audiencia para exponer las deficiencias del funcionamiento de los servicios psicosociales de la Administración en casos como el de Ángela. Asimismo, solicitaba una investigación sobre lo sucedido.
El ministro de Justicia entonces era José María Michavila (PP), y el del CGPJ, Francisco José Hernando Santiago.
Tras poco más de dos meses, el 9 de julio, el Magistrado Jefe de la Sección de Régimen Disciplinario del CGPJ respondió que, tras revisar la actuación del Juzgado de Navalcarnero, no apreciaba ninguna actuación que tuviera relevancia disciplinaria y, por lo tanto, archivaba el caso.
Resulta imprescindible repasar la historia de Ángela fecha a fecha, solo las muy señaladas. Se necesitaría un centenar de páginas para hacer constar todas y cada una de sus denuncias, todos y cada uno de los rechazos institucionales recibidos, todos y cada unos de sus desgarros.
Tras revisar la actuación del Juzgado de Navalcarnero, el CGPJ no apreciaba ninguna actuación que tuviera relevancia disciplinaria y, por lo tanto, archivaba el caso
El 2 de enero de 2004, el Juzgado de Instrucción número 3 de Navalcarnero declaró “extinguida la responsabilidad penal” en el asesinato de Andrea Rascón. Inmediatamente, Ángela recurrió dicha decisión, que fue desestimada. También lo fue la presentada ante la Audiencia Provincial de Madrid, en una resolución contra la que no cabía ya recurso.
En 23 de abril de 2004, a falta de un día para que se cumpliera un año del asesinato, Ángela González Carreño arrancó su particular pelea con la Administración pública española, una lucha sin cuartel ni victorias que llega hasta hoy. En esa fecha, de la mano de la abogada Ana María Ruiz Tagle, inició un procedimiento de reclamación de responsabilidad patrimonial ante el Ministerio de Justicia español. Defendía y defiende que la Administración de Justicia y los Servicios Sociales españoles fallaron en su deber de proteger la vida de su hija Andrea. Defendía y defiende que el Estado “primó el derecho de Rascón a tener una relación con su hija, en lugar de velar por el interés superior de la menor”.
Año y medio más tarde, el 3 de noviembre de 2005, el Ministerio de Justicia resolvió desestimar su reclamación, alegando que la vía judicial elegida era errónea. Aseguraba que Ángela debía haber solicitado una indemnización por error judicial, pero que para ello estaba fuera de plazo. Ángela recurrió y el 22 de enero de 2007 el mismo ministerio volvió a desestimar su queja.
Al rechazo del Ministerio de Justicia, siguieron el de la Audiencia Nacional (10 de diciembre de 2008), el Tribunal Supremo (15 de octubre de 2010), que además le obligó a pagar las costas, y el Constitucional, que el 27 de abril de 2011 inadmitió la demanda. A todos ellos Ángela les pedía solo una cosa: que admitieran la responsabilidad de la Justicia española en el asesinato de su hija. Ninguno de ellos aceptó sus razones, por lo que ya no le quedaron instancias nacionales a las que acudir.
La ONU condena a España
La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (o CEDAW en sus siglas en inglés) es un tratado internacional de la ONU firmado en 1979. Está firmado y ratificado por España.
En septiembre de 2012, agotadas todas las vías en su país, Ángela González Carreño y la organización internacional Women’s Link presentaron el caso ante la CEDAW, que en julio de 2014 emitió un dictamen que afirmaba que “el Estado [español] ha infringido los derechos de la autora [González Carreño] y su hija fallecida”. Asimismo, conminaba al Estado a “otorgar a la autora una reparación adecuada y una indemnización integral y proporcional a la conculcación de sus derechos”. Por otra parte, indicaba que se debía “llevar a cabo una investigación exhaustiva e imparcial” sobre lo sucedido.



Nada de eso se hizo.
Las últimas resoluciones sobre el caso datan del año pasado, trece años después del asesinato de la niña Andrea Rascón González, y son sendas sentencias de la Audiencia Nacional. En ambas (25 de abril y 2 de noviembre de 2016), se insiste en que los procedimientos legales y las decisiones tomadas por la Justicia española entre septiembre de 1999 –fecha en la que Ángela y su hija huyen– y abril de 2003 –fecha del asesinato– fueron correctos. Por lo tanto, el hecho de desatender las 51 denuncias de la madre y los informes de los Servicios Sociales, así como no tener en cuenta el interés superior de la menor también entraba dentro de la normalidad.
En la última sentencia, que data de hace apenas 7 meses, se pueden leer afirmaciones como las que siguen:
“La recurrente presentó un escrito de alegaciones el 7 de enero de 2003 en el que se opuso a pasar a ese nuevo régimen [el de las visitas paternas sin vigilancia] y denunciaba la falta de apego de la pensión de alimentos, pero no se desprendían de su escrito que se opusiese al régimen de visitas existente o advirtiese riesgo para la vida de la menor”. En la fecha a la que hace referencia la Audiencia Nacional, ese enero de 2003, Ángela González Carreño y sus abogados ya habían presentado al menos 45 denuncias por acoso y maltrato a la madre y a la hija, alertando del peligro que supondría dejar a la niña a solas con el padre.
“Este Tribunal, aun lamentando profundamente el fatal desenlace, no aprecia que en el supuesto que nos ocupa existiese un funcionamiento anormal de la Administración de Justicia”.
“Este Tribunal, aun lamentando profundamente el fatal desenlace, no aprecia que en el supuesto que nos ocupa existiese un funcionamiento anormal de la Administración de Justicia”
 “…Tras un constante seguimiento del régimen de visitas e informes psicológicos de los padres y de la menor, con intervención del Ministerio Fiscal a lo largo de las actuaciones y con constantes escritos de alegaciones de los progenitores, y permanentes informes de seguimiento emitidos por los servicios sociales, resolvieron lo que estimaron conveniente respecto de la forma en que debía canalizarse la comunicación de un padre separado con su hija, sin que existiesen datos que indicasen que el régimen de visitas que existía [las visitas sin vigilancia] implicase peligros para la vida o salud física o psíquica de la menor, por lo que el posterior asesinato de ésta a manos de su progenitor no aparece conectado con funcionamiento anormal alguno del juzgado o de sus agentes colaboradores, de modo que no se aprecia la existencia de los elementos necesarios para declarar la existencia de una responsabilidad patrimonial del Estado.”
Si el Estado acatara
Muy otro es el punto de vista de Teresa Fernández Paredes, abogada de Women’s Link al frente del caso. “Ángela confió en el sistema de justicia y en las administraciones del Estado, que respondieron con decisiones basadas en estereotipos y prejuicios de género que terminaron en el asesinato de su hija Andrea”, afirma.
Fernández Paredes critica duramente el caso omiso que España hace a las recomendaciones de la CEDAW sobre violencia machista. “Si el Estado acatara las recomendaciones del Comité CEDAW, las mujeres supervivientes de violencia de género no tendrían que enfrentarse a procesos judiciales por proteger la vida de sus hijas y por rebelarse contra un sistema de justicia que les exige cumplir unas visitas sin supervisión con los padres maltratadores”. Y añade: “El Estado tiene responsabilidad en la protección a las mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijos e hijas y, cuando ese sistema de protección falla, las consecuencias que tiene para esas mujeres y sus hijos e hijas son irreparables”.
“Si el Estado español firma y ratifica tratados internacionales que lo comprometen a proteger y a garantizar derechos, luego no puede pretender que estos tratados no van a tener ningún efecto en las instituciones españolas. O simplemente, ¿se firman para quedar bien ante la comunidad internacional?”, concluye la abogada.
Ángela
Ángela González Carreño responde al teléfono el jueves 1 de junio. El fin de semana anterior, tres hombres asesinaron a “sus” mujeres.
–Este fin de semana han matado a tres mujeres y no ha sido capaz nadie del Gobierno de comparecer. Pero de este y de ninguno. No veo que el resto de partidos políticos haga presión alguna. Estoy indignadísima. No entiendo cómo puede haber 2.500 efectivos en un partido de fútbol para prevenir incidentes y que no haya para las mujeres que han denunciado que las van a matar.
–¿Y qué se puede hacer?
–No lo sé. Lo único que yo podía hacer era recurrir a la justicia y creer en ella, pensando que iba a estar de mi lado reconociendo lo evidente: lo que me estaba pasando. ¡Puse 51 denuncias! Y no hubo ni reconocimiento antes ni después. Y es que no interesa… Los asesinatos por violencia machista no interesan al Gobierno. Es más, cuando matan a una mujer o a una criatura no le dan importancia ninguna.
– ¿El Gobierno no responde?
–El Gobierno sí responde, pero con negativas. Negando lo evidente: que son responsables.
–Usted ha vivido el mayor desamparo por parte de la Administración.
–Hay un desamparo evidente y total por parte del Estado, de las instituciones, los jueces en relación no sólo en lo que rodea a las mujeres sino también a las criaturas. Mira lo que está pasando con los niños. Sigue prevaleciendo el interés de un padre maltratador a la protección de un niño, porque es invisible, no se escucha a los niños. Es indignante que no se escuche lo que sufren.
Hay un desamparo evidente y total por parte del Estado, de las instituciones, los jueces en relación no sólo en lo que rodea a las mujeres sino también a las criaturas
–¿Existe la suficiente presión en la calle?
–Yo he dejado de ir al “minuto de silencio” porque no vale de nada. ¿Qué se ve ahí? ¿A cuántas personas? ¿Quince con una pancarta frente a la sensación de “mira estas locas”? Esto no sirve para nada. Necesitamos más. Que se involucre el Gobierno, que adopte medidas… Que se lleve a cabo lo que estableció la ley de 2004. Ahí se contempla que no se puede entregar un niño a un padre maltratador. No debería dejarse decidir a un juez, sino imponerlo con una ley. Porque hay jueces y jueces, y juezas y juezas… Debe ser una imposición por ley, no se les debe dejar pensar porque cada uno tiene una ideología y ve las cosas a su manera.
–Después de lo vivido y tras años de pelea, ¿qué pasos cree que se debe dar?
–Para empezar, muy fácil: protección a las víctimas, a las mujeres, y destierro a los maltratadores. Ellos son los que deben irse, y no las mujeres. Una mujer no puede salir a la calle mirando a todos lados para ver si está el maltratador, si la sigue… ¿Por qué el resto de asesinos sale en televisión y un asesino por violencia de género sale con el rostro oculto? Va a estar en la cárcel 5 o 7 años, y cuando salga lo volverá a hacer. No les conocemos, hay que conocer a los asesinos y reconocerlos como asesinos, como los de ETA, como el resto de asesinos. Hay que comparar los asesinatos por violencia de género con el resto de asesinatos. Que una mujer asesinada tenga el mismo valor que otras víctimas.
–Cada vez es más evidente el uso de los hijos para agredir a las madres.
–Con respecto a los hijos, muchos tienen una fachada de buenos padres –“se la ha llevado, le ha comprado esto o lo otro…”– cuando en realidad está machacando a esa criatura por detrás para maltratar a la mujer. Y el hijo lo ve, no es tonto. Se dio cuenta mi hija, y se da cuenta el resto de los hijos. El Gobierno, la gente… Yo no sé si se dan cuenta. Lo que quieren es hacer el mayor daño posible a la mujer que les ha abandonado. Y ese daño son los hijos, por supuesto. Por eso no hay que entregárselos, no sé, no sé por dónde empezar…
–¿Dónde cree usted que están las responsabilidades?
–Hay muchos responsables cuando un juez permite las visitas de un padre maltratador. Empezando por los servicios sociales, que no deberían consentir los puntos de encuentro cuando tienen informes de que existen denuncias. Luego, además, los informes que realizan las trabajadoras sociales no valen para nada. No involucran nada. Ese fue mi caso. Como los informes psicológicos. Cuando suceden estas cosas, lo primero es un psicólogo para el papá, la mamá y el hijo. Tampoco valen para nada. No se mojan.
–Las denuncias a usted no le sirvieron para nada.
–Hay que ver la evidencia cuando hay denuncias, cuando se ven los malos tratos, es que no hay más. Pérdida de custodia totalmente. Es la única manera de empezar a evitar, de entrada, la muerte de los hijos. Las de las mujeres, pues bueno, aprender a vivir con el miedo. El hecho de que no haya protección, que no manden a estos delincuentes fuera de la provincia donde vive su mujer… Es que no hay manera, porque aunque lo mandes lejos, la orden de alejamiento no vale para nada. Debería estar controlado de alguna manera, informando incluso a sus empresas. La mujer tiene todas las de perder. Pierden su trabajo, su vida, sus amigos porque viven en auténtico pánico. El maltratador sigue libre, en su trabajo no saben nada, siguen pensando que es una persona muy responsable con sus hijos y que la mala es la mujer, etc. etc. Hay que cambiar la forma de pensar: es el maltratador quien debe sufrir, no la víctima. Me indigno, me indigno, me indigna que no se dé la visibilidad suficiente para que este problema nos afecte a todos. Repetirlo todas las semanas, no medio minuto. Sólo sirve para ir sumando un número más y a final de año hablen de un porcentaje en relación al anterior. Y en enero, contador a cero. Las víctimas de ETA las siguieron sumando, les hicieron estatuas, plazas, jardines, eventos, manifestaciones, conmemoraciones… Y a las asesinadas por violencia de género, nada.
–A usted, la ONU le dio la razón.
–El día que me dio la razón la ONU fue un día feliz y, de alguna manera, me devolvió la esperanza. Pensé que finalmente alguien había leído mi caso y recuperaría mi dignidad, pero me sirvió de poco. En cuanto vi la respuesta del Gobierno se me vino el mundo abajo. Que a mí no me restituyan es un acto de violencia institucional. Y es un problema social y parece que cuantas más asesinadas hay, más crece la violencia de género. Porque el resto de los hombres que son violentos piensan en primer lugar que la mujer se merece que la maten. Lo primero que hay que pedir a los políticos es que estos asesinatos sean visibles, que se recuerden, que se nombren.

http://ctxt.es/es/20170607/Politica/13124/violencia-genero-angela-carre%C3%B1o-ctxt-ONU-justicia-violencia-machista-mujeres.htm
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viernes, 1 de diciembre de 2017

María Teresa Blandón Gadea socióloga feminista de Nicaragua


María Teresa Blandón Gadea (Matiguás, Matagalpa - Nicaragua, 18 de mayo de 1961) es una socióloga y feminista nicaragüense, fundadora del Programa Feminista Centroamericano La Corriente, del Movimiento Feminista de Nicaragua.

Originaria de la zona norte del país, donde desde muy joven trabajó con campesinas y campesinos. A los 17 años se involucró en Revolución Popular Sandinista, proceso que marcó su identidad y su compromiso con las mujeres de Nicaragua.

Después de la guerra, trabajó en un sindicato agropecuario, donde daba charlas sobre violencia de género y sexualidad, a partir de eso decidió dedicar su vida a la defensa de los derechos de las mujeres, particularmente los Derechos Sexuales y Reproductivos.

En 1993 junto a otras activistas feministas de la región centroamericana, fundó el Programa Feminista Centroamericano La Corriente,​ organización que dirige en la actualidad.

Desde La Corriente, organiza acciones que contribuyen a generar cambios a favor de la igualdad y la no discriminación, combinando la investigación, la formación, las campañas de comunicación social y para promover el pensamiento feminista.




“El feminismo me hizo más fuerte”


Fuerza, solidaridad e impaciencia son las tres palabras con las que se define María Teresa Blandón Gadea, una de las principales mujeres que han luchado por los derechos humanos de la mujer, ella actualmente es directora del movimiento feminista La Corriente.

Esta líder feminista fue parte de la revolución, a pesar de eso no siente identificada con la palabra “guerrillera”. Prefiere definirse como revolucionaria, pero no de  algún partido político, sino una revolucionaria de cambios.

En el plano académico...

Estudió ciencias sociales, realizó cursos de especialización, también una maestría en género y desarrollo en la Universidad de Barcelona.

Actualmente practica el activismo combinado con la docencia, imparte clases en la maestría de la Universidad Centroamericana.

Desde niña tenía un carácter muy fuerte
Blandón nació en una familia grande, de seis hermanas y cuatro hermanos. Su mamá era maestra, y se encargaba principalmente de la crianza de las mujeres, repartía responsabilidades de la casa, y siempre intentaba tener una actitud igualitaria entre hombres y mujeres.

“Siempre tuvimos iguales oportunidades en cuanto a estudios, pero obviamente el mayor trabajo doméstico recaía en las mujeres, mi mamá no le decía a los varones que hicieran las cosas de mujeres”.

Desde que era muy joven notaba que no había igualdad entre los hombres y las mujeres. Sintió cierto coraje cuando tomó conciencia de las injusticias que se cometían en contra de las mujeres.


Trabajaba en un sindicato y escuchaba a las mujeres quejarse de abusos de poder, de acoso, de maltrato y desigualdad laboral. Y ese malestar la llevó a luchar por la causa feminista.

El feminismo lo conoció cuerpo a cuerpo, al venir de la guerra “el universo conspiró” para que se encontrara con “mujeres maravillosas”, en quienes descubrió otro mundo para las mujeres desde el feminismo, eso le dio esperanza.

“Estar en zonas de guerra fue una de las cosas más tristes de mi vida”
A los 18 años, María Teresa se fue de su casa a participar en la revolución motivada por los ideales de la lucha. La guerra de los 70 fue para ella un periodo de miedo y sinsabores, sin duda fue la experiencia más horrible de su vida, llegó al límite y su único sostén era pensar en la justicia social que promovería el triunfo.

El feminismo la salvó
“Me salvó de una vida sin deseos, de hacer cosas que yo no quería, me hizo más fuerte. Me salvó de la culpa, me hizo entender que la mujer es la única encargada de vivir. Me dio más libertad, más seguridad y me curó de la culpa”.

Su compromiso feminista es lo que causa mayor satisfacción en María Teresa, haber conocido el feminismo y haber colaborado en la construcción de movimientos feministas en Centroamérica.

Su meta es que más hombres y mujeres jóvenes en especial vean en el feminismo una propuesta de plenitud.

¿Y en la causa del amor, que tal le ha ido?

He tenido dos relaciones muy prolongadas, una con una duración de 16 años y otra de 9 años, fueron buenas y saludables. No he tenido relaciones abusivas de ningún tipo. Y obviamente me he enamorado de gente que no se ha enamorado de mí.

“Recién llegada a Managua un hombre me quiso violar"

Era el año 87 y María Teresa tenía 26 años. Recién había llegado a Managua desde la Matagalpa, de donde es originaria. Un día, al bajarse del bus que la dejaba más cerca de la casa de una de sus hermanas, en donde ella vivía. Notó que un hombre la seguía, estaba un predio vacío y peligroso. Ella corrió casi dos kilómetros, y el hombre no dejaba de seguirla.

“Mientras corría, agarré un lápiz mecánico que andaba en el bolso. Si ese hombre me alcanzaba me iba a defender con él”. Al llegar a la casa de su hermana, cuenta que todos sus músculos se relajaron y empezó a llorar.

No cree en el Dios que construyen las iglesias…

No cree que Dios sea hombre, no cree que tenga sexo, que tenga género, no cree que Dios sea padre, no cree que sea madre, cree que la conciencia es Dios.

“Mi testamento público”

Cuando me muera no quiero me lleven a una iglesia, quiero que vengan mis amigas y amigos y que hablen de mi como se les apetezca, que hablen de lo maravillosa y perversa que fui, que me despidan. A la única persona que le permitiría llevarme a una iglesia con un sacerdote no está, es mi madre, por tanto lo consideraría una falta de respeto. No necesito de ningún hombre que medie por mí para llegar al lugar que me toque luego de la muerte. Yo puede ir sola.
Frida Montes 

http://daleclicnica.com/el-feminismo-me-hizo-mas-fuerte/
https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Teresa_Bland%C3%B3n
http://www.eldiario.es/desalambre/llaman-radicales-exageradas-defender-derechos_0_492051515.html
http://aspa-andalucia.org/tag/maria-teresa-blandon/
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