Carta de una mujer desempleada de más de 50 años sin vivienda propia
La problemática de la vivienda y del empleo para la mujer está íntimamente relacionada. Si hablamos de mujeres a partir de los 50 años la estadística nos dice que 400.000 mujeres buscan empleo y no lo encuentran. Es una cifra demasiado elevada teniendo en cuenta que los parados totales en España (según el INEM) es de 2.000.000 de personas.
Mujeres separadas, sin vivienda, sin empleo digno y con hijos a su cargo (en muchos casos) conforman la cifra de 400.000.
La Administración no aporta ninguna solución a esta problemática tan terrible para las mujeres que la padecen, pues en definitiva estas mujeres están absolutamente desamparadas para la vida: sin empleo digno, sin vivienda propia y con hijos a los que alimentar, sobrevienen una carga tan pesada que lo normal en sus vidas es una alto índice de estrés, depresiones y deterioro continuo en su salud física y mental.
Mujeres que se han pasado la mayoría de su tiempo dedicadas a su entorno familiar, cuando tienen que vivir solas por una separación, una viudedad o cualquier otro cambio brusco en sus vidas, se quedan tiradas en el más absoluto de los vacíos. NADIE TE BRINDA NINGUNA SALIDA A TAN ABERRANTE SITUACIÓN. Las empresas no te dan empleo porque eres mayor, o por estar bien preparada, o por exigir "lo necesario" según ellos (exigir mucho es que querer cobrar un mínimo de 1200 euros netos para poder pagar alquiler y vivir). La Administración no aporta ninguna solución: no hay ayudas, no hay pensiones, NO HAY ABSOLUTAMENTE NADA A LO QUE PUEDAS AGARRARTE.
A partir de los 50 años es una edad en que una está más cerca de la jubilación que de "empezar de nuevo" en otra hipótesis. Es pura biologia , pero las que nos encontramos en tan precaria situación e intentamos "volver a empezar" tampoco nos dejan. ¿QUÉ HACE LA ADMINISTRACIÓN? NADA.
NO BASTA CON OFRECER CIERTOS BENEFICIOS ECONÓMICOS a las empresas (1200 euros anuales en rebajas fiscales a las empresas que contraten a mayores de 45 años), entre otras cosas porque de resultando, hay que ofrecer soluciones a esas 400.000 mujeres que nos movemos por ahí buscando salarios muy precarios y trabajos que nunca llegan a la condición de dignos (sin seguro, sin mínimas, sin nada para poder optar a una jubilación).
¿Acceder a una vivienda? Eso está descartado para nosotras ¡ES PURA UTOPÍA! Sin un empleo digno, ni siquiera podemos pretender acojernos a una vivienda subvencionada o pública, porque para eso también tienes que tener nómina y poder pagar las letras.
| Carmela repartírndo periódicos de Mundo obrero |
¿ALGUIEN OIRÁ NUESTROS GRITOS DE SOCORRO? Ya es hora de salir de este pozo sin luz y sin fondo.
PROPUESTAS:
1) Que la Administración empiece por examinar, a través del INEM, cuántas mujeres de entre 50 y 60 años llevan más de un año buscando trabajo.
2) Cuántas de ellas tienen vivienda propia.
3) Cuántas de ellas tienen hijos a su cargo.
4) Y una vez escrutados todos estos datos que se pongan manos a la obra. Es sencillo, sólo hay que tener voluntad de hacerlo.
A partir de ahí habrá que establecer un régimen de pensiones para ciertos casos. Para otros, habrá que buscar otras salidas de tipo laboral que les permitan acceder a un trabajo y a una vivienda digna.
Hay demasiados factores adversos en España para que problemas tan básicos para el bienestar, como son trabajo y vivienda, se confundan con privilegios y no como derechos fundamentales que dicta nuestra Carta Magna.
El primero y fundamental es que una parte de la clase empresarial (no me atrevo a decir un porcentaje porque lo desconozco) se aprovecha de la clase emigrante para pagar salarios e imponer unas condiciones terribles e inaceptables para los que somos españoles. Pero una vez en ese engranaje, también aprovechan la coyuntura para hacer lo mismo con las mujeres españolas en situación precaria de desempleo. No dan alternativa o lo tomas o te vas. ¿Denunciar? ¿Quién se atreve cuando te juegas el pan, aunque sea raquítico? ¿Nos protege la Administración? NO.
Por eso la gente, la masa, identifica emigración con precariedad laboral y surge el racismo y la xenofobia. ¿Es tan difícil de entender que hay que tomar medidas contra este tipo de abusos empresariales?
Aquí sobra hablar de la corrupción inmobiliaria y del precio de los pisos tan fuera de la órbita de la sensatez. Todos lo conocemos por la prensa diaria.
Por último expresar mi solidaridad con todas esas mujeres, que como yo, sufren en sus carnes el deterioro de un sistema democrático que mira hacia otro lado ante un problema tan grave y tan numeroso como el que sufrimos. Nuestros votos se quedarán con nosotras, y la democracia será un poco menos participativa y un poco menos democrática.
Esta carta fue entregada en Madrid en noviembre de 2006 a Miloon Kothari, primer Relator Especial de la ONU sobre el derecho a una vivienda adecuada que visitó España en misión oficial y su labor se centró en tratar de garantizar una vivienda digna y en combatir la discriminación en este ámbito.
En sus conclusiones, publicadas en un informe oficial ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2008, Kothari alertó sobre los efectos de la especulación inmobiliaria, las dificultades de acceso a la vivienda para los jóvenes y los sectores vulnerables, y urgió al Estado a intervenir de manera activa en el mercado


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