Jennie Grossinger (16 de Junio de1892, Baligrod, Östr.-Ungarn - 20 de Noviembre 1972, Grossinger NY) fue la hotelera más conocida de América.
Jennie Grossinger, nacida de una familia pobre en un pueblo de Austria, llegó al Nuevo Mundo, donde no solo tuvo éxito, sino que también reinó en la realeza del circuito de Catskill. Cálida, amable y generosa, era decana en un complejo opulento conocido cariñosamente como Waldorf-on-the-Hudson. Era amiga de gobernadores, cardenales y estrellas, y una filántropa que enriqueció al mundo.
Jennie Grossinger nació el 16 de junio de 1892 en Baligrod, un pequeño pueblo de Galicia, en ese momento un distrito del Imperio Austrohúngaro. La familia de su padre incluía terratenientes reducidos por tiempos difíciles, y su padre, Asher Selig Grossinger, era un supervisor de bienes. Su madre, Malka Grossinger, era hija de un posadero.
Los tiempos eran difíciles y los prejuicios contra los judíos eran comunes. Uno de los primos de su padre ya había emigrado a Nueva York, y Selig decidió unirse a él. No había suficiente dinero para que la familia lo acompañara, así que Malka, Jennie y su hermana Lottie se quedaron. Finalmente, después de tres años, Selig pudo traer a su familia a unirse a él en Nueva York. Jennie tenía ocho años.
La familia se mudó al Lower East Side, que estaba en su apogeo yiddish. Jennie se matriculó en una escuela hebrea. Era lo suficientemente mayor para el tercer grado, pero no podía hablar una palabra de inglés. Fue degradada a primer grado y aún no podía arreglárselas. Fue un momento humillante.
Eleanor Roosevelt con Jennie Grossinger
Mientras Jennie estaba en la escuela primaria, su madre dio a luz a un hijo que resultó ser sordo y mudo. Cuando ningún médico estadounidense pudo ayudarlo, la madre de Jennie decidió regresar a Austria y consultar con médicos y rabinos allí. Como Lottie era muy pequeña, también se la llevó. La familia tuvo que pedir prestado a amigos y vecinos, pero se encontró el dinero para los boletos. Jennie se quedó en Nueva York con su padre.
Esto afectó las finanzas familiares, y cuando Jennie y su padre se mudaron a un nuevo departamento, ella aprovechó la oportunidad y desapareció silenciosamente de la escuela. A los trece años consiguió un trabajo para ayudar. Comenzó a coser piezas de ojales en una fábrica, ganando $ 1.50 la primera semana. Si una sola puntada estaba fuera de lugar, el capataz la rechazaba y ella tenia que comenzar de nuevo. Pero se volvió competente y su salario aumentó de diez a doce dólares por semana.
Jennie se recogió el pelo en un moño y llevaba un abrigo largo en un intento de parecer mayor, pero todavía tenía que esconderse cuando los inspectores vinieron en busca de trabajadores menores de edad. Sin embargo, su familia necesitaba el dinero. Su padre trabajaba en la misma fábrica y, finalmente, el arduo trabajo comenzó a afectarlo, por lo que comenzó a buscar otro trabajo. Probó suerte en varios negocios en Nueva York, cada uno de los cuales fracasó. Finalmente, en 1914, decidió comprar una granja en Catskills. Volvería a ser agricultor y conseguiría que la familia prosperase.
Sin embargo, la granja que compró era un lugar deteriorado, una posibilidad de otro fracaso financiero. Jennie había ayudado a su padre en sus negocios anteriores, y vino a Catskills para ayudar con la granja. Su esposo, Harry Grossinger, un primo con quien se había casado dos años antes, se quedó en Nueva York y se veian los fines de semana. Pronto se hizo evidente que la granja nunca podria pagarse, así que, como muchas otras familias judías en Catskills, aceptaron alquilar habitaciones a personas de Nueva York.
La casa de huéspedes no era prometedora, pero la personalidad naturalmente cálida y acogedora de Jennie Grossinger ayudó a que fuera un éxito. La casa no tenía electricidad, calefacción ni fontanería interior. Sin embargo, Malka era una buena cocinera kosher (al estilo judio) , y el lugar se hizo popular entre los invitados. Harry ayudó enviando clientes desde Nueva York. Para 1919, habían hecho lo suficiente para vender la granja original y comprar un hotel cercano, que tenía un edificio adecuado y extensos terrenos.
Hubo un auge económico poco después de la Primera Guerra Mundial, y el complejo prosperó durante la década de 1920. La familia desarrolló el lugar en un magnifico complejo con canchas de tenis, un campamento para niños y un auditorio de mil setecientos asientos con artistas de primer nivel. Este fue el comienzo de Grossinger como institución. Para los judíos de la costa este, era el lugar para estar. Todavía tenía cocina kosher, pero ahora los clientes podían cenar bajo arañas de cristal. Jennie brindó un servicio de primera clase, y los judíos trabajadores de Nueva York se acercaron a él, disfrutando de su nueva prosperidad.
La Depresión golpeó fuertemente a Grossinger, pero logró mantenerse abierto. Siempre innovadora, la familia no solo proporcionó artistas, sino que también trajo boxeadores conocidos para entrenar en su complejo antes de sus grandes peleas. Grossinger's era un lugar donde uno podía codearse con Rocky Marciano, el boxeador, o con Nelson Rockefeller, el gobernador. Eddie Fisher comenzó en Grossinger cuando lo vio Eddie Cantor, que era un invitado. En la década de 1940, la fama de Grossinger se había extendido, por lo que también comenzó a atraer a una clientela no judía. Sus terrenos palaciegos y su espléndido servicio atrajeron a celebridades de todas partes. Fue casi un experimento social: los judíos habían sido expulsados de los complejos turísticos más prestigiosos; ahora Grossinger se había vuelto tan prestigioso que los gentiles acudieron en masa. En los años que siguieron, personas tan prominentes como Eleanor Roosevelt, Bobby Fischer y el senador Robert Kennedy vinieron a visitarnos. Todos gracias a Jennie Grossinger demócrata extrovertida.
Cuando el esposo de Jennie, Harry, quien murió en 1964, entregó la administración a sus hijos, Paul y Elaine. Grossinger había crecido y tenia hasta treinta y cinco edificios que cubrían mil doscientas hectáreas. El resort recibe hasta 150,000 invitados al año. Jennie se quedó en una cabaña en el terreno.
Durante varias décadas, Jennie Grossinger fue muy activa en el trabajo de caridad. Esta parte de su vida comenzó durante la Depresión. Grossinger no estaba prosperando, pero tantas otras personas sufrían peores destinos que se sintió obligada a hacer lo que podía. Con el tiempo se convirtió en una destacada filántropa de causas judías y no judías, obteniendo varios premios y dos títulos honoríficos.
El 20 de noviembre de 1972, Jennie Grossinger murió de un derrame cerebral, en el corazón del imperio familiar que había ayudado a crear. Ella era, en palabras de la Notable American Women, Eleanor Roosevelt "la hotelera más conocida de América".
Según su obituario, ella fomentó una atmósfera que combinaba el atento cuidado familiar por los invitados con una elegancia que les daba a muchos un sentimiento de opulencia que nunca disfrutaban en sus casas.
Clementina Batalla Torres ( 17 de octubre 1894- 8 de noviembre de1987) fue abogada, profesora y precursora de la lucha por los derechos de las mujeres en México. A los 26 años, el mismo año que se recibió de abogada, se retiró de su profesión para convertirse en ama de casa. Madre de 6 hijos, 39 años después, ya viuda, emprendió sus actividades feministas.
Clementina Batalla nació en Acapulco, Guerrero. Fue hija del abogado veracruzano Diódoro Batalla, reconocido opositor al gobierno de Porfirio Díaz, quien, en compañía de su familia, se acababa de instalar en la calle San Juan de Dios, hoy 5 de mayo, porque la lejanía del puerto hacía que emigraran a él los enemigos del régimen. Diódoro acababa de salir de la cárcel en la que había purgado una pena por participar en la organización de revueltas estudiantiles en la Ciudad de México para oponerse, junto con los Hermanos Flores Magón, a la reelección presidencial de 1892.
En 1900 la familia llegó a la Ciudad de México, donde Clementina realizó todos sus estudios. En 1904, murió su madre. En 1906, cuando terminó la primaria, recibió su certificado de sexto de manos de Porfirio Díaz, de quien desde pequeña sólo había escuchado cosas negativas. Sin embargo, participó con serenidad en la ceremonia, a pesar de haber escuchado a Díaz preguntar a su secretario de Instrucción Pública “¿Es hija de Diódoro?” Cuando recibió el diploma, la niña agradeció con seriedad: “Gracias señor presidente, gracias querido maestro Justo Sierra.”
En 1909, Clementina Batalla ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), lo que la hizo formar parte de una generación de 40 mujeres integradas por jóvenes de diferentes clases sociales, unas francamente pobres y otras como ella, de clase media.
La vida en la ENP era complicada para las alumnas. Primero, la dirección destinó una prefecta que las cuidara y las confinaron al patio chico de San Ildefonso, de donde sólo salían para ir a clases. Posteriormente, aumentó la convivencia entre ellas y sus compañeros y la vida fluyó de manera natural.
En 1911 la muerte de su padre cambió su vida: de ser estudiante de tiempo completo, se convirtió en una estudiante que trabajaba para mantener sus estudios: era profesora de matemáticas en la Escuela Normal, además de solicitar, personalmente, una beca al presidente Venustiano Carranza, que su gobierno le otorgó.
En 1920 se recibió de abogada en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, lo que la hizo ser la segunda abogada recibida en su alma mater, después de María Asunción Sandoval, quien obtuvo su título profesional en 1898, 22 años antes.
Antonio Caso, Alejandro Quijano y Manuel Macías formaron parte del jurado. Su tema de tesis fue acerca del trabajo de la mujer en México. Desarrollarlo le resultó ”...muy difícil, porque solamente en la Unión Soviética empezaban ya las mujeres a trabajar; yo insistí en los trabajos que las mujeres en México hacían. Trabajaban como obreras muy mal pagadas; en el campo como verdaderas esclavas; para ser maestras era la única carrera que hacían, maestras o taquimecanógrafas. Se habían recibido de abogadas en el siglo pasado como cosa rara doña María Sandoval de Zarco; otras dos se habían recibido de médicos, pero nadas. Otras carreras no se estudiaban. Pocas estadísticas había y era difícil saber cuántas trabajaban en las diversas actividades...”.
También en 1920 se retiró de la vida profesional, pues contrajo nupcias con su compañero de generación Narciso Bassols, con quien se comprometió a dedicarse por completo a ser ama de casa. “El matrimonio Bassols Batalla tuvo seis hijos: Clementina (1921-1988), quien fue maestra normalista; Narciso (1922) ingeniero petrolero; Ángel (1925-2012), geógrafo y profesor universitario; Carmen (1926), maestra de idiomas; Aurelia (1927) licenciada por el Instituto Politécnico Nacional en Medicina Rural, e Isabel (1929-1995), bióloga.”
En su etapa de ama de casa, nunca dejó de leer, reflexionar y escribir, de colaborar con su marido en sus obras y traducciones y a veces, bajo seudónimo y de manera clandestina, para no comprometerlo a él, realizó trabajos que le solicitaron.
El 24 de julio de 1959, inesperadamente, enviudó. Narciso Bassols falleció atropellado mientras paseaba en su bicicleta por Chapultepec. A los 65 años, Batalla regresó a la vida profesional. Así, continuó la lucha iniciada por su marido en pro de los derechos y oportunidades de la mujer, la paz universal y los derechos humanos.
En 1961 envió una representación de mujeres mexicanas al Congreso Latinoamericano Mujeres que se llevó a cabo en Chile, el cual, estuvo integrado ...por mujeres de izquierda, reconocidas, viejas y luchadoras de fines del siglo pasado y principios de éste, y muchachas jóvenes universitarias que se reunieron, periodistas que estaban de acuerdo. . Ahí fue aclamada como dirigente del Congreso, que derivó en el Comité de Auxilio Latinoamericano de Mujeres, organismo declarado por los gobiernos dictatoriales del Cono Sur como “non grato por sus tesis comunistas.
Batalla fundó La Unión de Mujeres Mexicanas que en 1964 realizó su primer Congreso Anual. Llegó a incluir también a los hombres en sus demandas y que estuvo encabezada por Batalla hasta 1968, fecha en la que pasó a ser presidenta honoraria hasta su muerte, en 1987.
Clementina Batalla de Bassols murió, a los 93 años de edad, el 8 de noviembre de 1987 en Guadalajara, Jalisco. Sus restos fueron trasladados a la Ciudad de México y sepultados en el Panteón Jardín, al lado de su esposo.
Clementina Batalla de Bassols legó fuentes importantes de información “…su archivo particular, un diario de su vida, un trabajo realizado en coautoría con sus hermanos Diódoro y Ruth titulado: Diódoro Batalla, Huella de su pasión, de su esfuerzo, además, de sus importantes testimonios resguardados en la Biblioteca Nacional de Antropología en una entrevista realizada en tres sesiones para el INAH en 1973 por las investigadoras Alicia Olivera y Eugenia Meyer, que nos introduce en la vida y en la forma de pensar de la mujer intelectual nacida a finales del siglo XIX .
“Los artículos y discursos que Clementina Batalla escribió fueron recopilados en un libro que Ángel Bassols publicó en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, en 2002 bajo el título de Cruzada por los derechos de la mujer y el niño. Por la paz y la amistad entre los pueblos. Clementina Batalla Torres de Bassols. Vida y obra.”
Chryssa Vardea-Mavromichali (en griego: Χρύσα Βαρδέα-Μαυρομιχάλη; 31 de diciembre de 1933 - 23 de diciembre de 2013) fue una artista estadounidense de origen griego que trabajó en una amplia variedad de medios. Pionera en el arte de la luz y la escultura luminista, conocida por sus instalaciones de neón, acero, aluminio y vidrio acrílico, siempre usó el monónimo Chryssa profesionalmente. Trabajó desde mediados de la década de 1950 en estudios de la ciudad de Nueva York y trabajó desde 1992 en el estudio que estableció en Neos Kosmos, Atenas, Grecia.
Chryssa nació en Atenas en la famosa familia Mavromichalis de la península de Mani. Su familia, aunque no era rica, era educada y culta; una de sus hermanas, que estudió medicina, era amiga del poeta y novelista Nikos Kazantzakis.
Chryssa comenzó a pintar durante su adolescencia y también estudió para ser trabajadora social. En 1953, por consejo de un crítico de arte griego, su familia la envió a París para estudiar en la Académie de la Grande Chaumière, donde André Breton, Edgard Varèse y Max Ernst estaban entre sus asociados y Alberto Giacometti era profesor invitado.
En 1954, a la edad de veintiún años, Chryssa zarpó hacia los Estados Unidos, llegó a Nueva York y fue a San Francisco para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de California. Al regresar a Nueva York en 1955, se convirtió en ciudadana de los Estados Unidos y estableció un estudio en la ciudad. El mismo año se casó con su colega artista Jean Varda y se mudó a Sausalito. La pareja se separó en 1958 y se divorció en 1965.
A la edad de 79 años, Chryssa murió de problemas cardíacos, en Atenas, Grecia, el 23 de diciembre de 2013.
Dora d'Istria, seudónimo de la duquesa Helena Koltsova-Massalskaya, nacida como Elena Ghica (Gjika) (22 de enero de 1828, Bucarest - 17 de noviembre de 1888, Florencia), fue una escritora romántica y feminista rumana y albanesa, más notable por haber emblemático la causa nacional albanesa del siglo XIX.
Nació en Bucarest en 1828 como miembro de la familia Ghica y era hija de Mihai Ghica y sobrina del príncipe reinante de Valaquia Grigore IV Ghica. Recibió una educación completa que continuó en el extranjero, primero en Dresde, luego en Viena, luego en Venecia y finalmente en Berlín, donde dio una muestra de su dominio del griego antiguo a Alexander Von Humboldt.
D'Istria regresó a su país de origen en 1849 y se casó con el duque ruso Alexander Koltsov-Massalski, convirtiéndola en la duquesa Helena Koltsova-Massalskaya. Vivieron durante varios años en Rusia, principalmente en San Petersburgo, pero Dora nunca apreció las opiniones nacionalistas rusas de su marido ni el fanatismo ortodoxo oriental de la corte del emperador despótico Nicolás I. consejo de su marido y viajó a Europa Central. Primero fue a Suiza durante varios años y luego viajó por Grecia y Anatolia. Finalmente, regresó a Italia y vivió en una villa en Florencia, mientras viajaba ocasionalmente a Francia, Irlanda y Estados Unidos.
Como escritora, se la notó por primera vez en 1855 mientras escribía principalmente en francés con el nombre de d'Istria. Publicó una serie de trabajos que no solo mostraban su competencia en rumano, italiano, alemán, francés, latín, griego antiguo y moderno y ruso, sino también su conocimiento de temas científicos, sus opiniones liberales sobre temas religiosos y políticos, así como como un talento para presentar sus puntos. Su visión general del mundo era cosmopolita, pero también trabajó duro para llevar los recursos y tecnologías disponibles en Europa Occidental a Europa del Este, y trabajó por la emancipación de su género.
Murió en Florencia el 17 de noviembre de 1888.
Su primera obra fue La vie monastique dans l'Église orientale ("Vida monástica en la Iglesia oriental") (Bruselas 1855; 2.ed., París 1858), en la que pedía la abolición de las órdenes monásticas. Le siguió La Suisse allemande ("Suiza alemana") (Ginebra 1856, 4 vols .; alemán, 2. ed., Zürich 1860, 3 vols.), Una descripción de Suiza y su gente con un pasaje que describe una escalada el Mönch.
En el tratado Les femmes en Orient ("Mujeres en Oriente") (Zürich 1859, 2 vols.), Se pronunció a favor de la emancipación de la mujer en el Levante; en Des femmes, par une femme ("Acerca de las mujeres, por una mujer") (2. ed., Bruselas 1869, 2 vols.) comparó la situación de las mujeres en la Europa latina con la de Alemania y exigió con fuertes palabras la igualdad tratamiento de hombres y mujeres. Antes de este volumen, se publicó Excursions en Roumélie et en Morée ("Excursiones en Rumelia y Morea") (Zürich 1863, 2 vols.), En el que intentaba demostrar que la Alemania del siglo XIX tenía la misma tarea civilizadora que la antigua Grecia.
También publicó la narrativa Au bord des lacs helvétiques ("Navegando por los lagos suizos") (Ginebra 1861), las novelas Fylétia e Arbenoré prèj Kanekate laoshima (Livorno 1867) y Gli Albanesi en Rumenia, una historia de su propia familia los duques de Ghica del siglo XVII al XIX (2. ed., Florencia 1873), y La poésie des Ottomans (2. ed., París 1877), así como numerosos escritos sobre historia literaria, poética, política, social y religiosa. historia, arte y más en revistas de renombre como la Revue des Deux Mondes francesa, la belga Libre Recherche y la italiana Diritto, Antologia nuova, Rivista europea y más, así como varias revistas suizas, griegas, rumanas y americanas.
D'Istria también fue pintor. Fue miembro de varias sociedades académicas, como la academia italiana; también fue nombrada ciudadana honoraria por el parlamento griego y muchas ciudades italianas. [2]
También era alpinista, y realizó una ascensión femenina temprana del Mont Blanc el 1 de junio de 1860. Como se señaló, escribió una descripción de su escalada de Mönch en La Suisse allemande.
Ella comenzó a aprender historia de Albania y en 1866 se convirtió en la principal defensora de la causa albanesa en Europa Occidental, a pesar de que nunca aprendió el idioma albanés y se sumo a los albaneses que deseaban dicha independencia en un momento historico en que esas demandas eran muy abundantes .
La historia y la fama de su familia, así como sus supuestos orígenes albaneses, son conocidos principalmente por los lectores occidentales de las memorias de la princesa Elena Ghica, Gli Albanesi en Rumenia. Storia dei principi Ghika ("Los albaneses en Rumanía. La historia de los príncipes de Ghica").
Germaine Dulac (cuyo nombre de soltera era Charlotte Elisabeth Germaine Saisset-Schneider) (17 de noviembre de 1882 – 20 de julio de 1942) fue directora, teórica, periodista y crítica de cine francesa. Nació en Amiens, y se trasladó a París en su infancia. Poco después de casarse, en 1905, inició su carrera periodística en una revista feminista y más tarde se interesó por el cine. Con la ayuda de su esposo fundó una productora y dirigió algunas cintas comerciales antes de desplazarse hacia territorios impresionistas y surrealistas.
Hoy es conocida por su película impresionista, La Souriante Madame Beudet (La sonriente Señora Beudet, 1922/23), y su experimento surrealista, La coquille et le clergyman (La concha y el cura, 1928). Su carrera como realizadora se vio afectada por la aparición del cine sonoro y su última película como directora fue en 1934. La última década de su vida estuvo dedicada al cine documental, con su trabajo para los noticieros de Pathé y Gaumont.
Germaine Dulac nació en Amiens, Francia, en una familia de clase media alta, hija de un militar de carrera. Debido al trabajo de su padre, la familia se vio obligada a mudarse con frecuencia entre las pequeñas ciudades de guarnición. Germaine fue enviada a vivir con su abuela a París. Pronto se interesó por el arte y estudió música, pintura y teatro. Tras la muerte de sus padres, Dulac se instaló definitivamente en París y combinó su creciente interés por el socialismo y el feminismo con su carrera periodística.
En 1905 se casó con Louis-Albert Dulac, un ingeniero agrícola que también provenía de una familia de clase alta. Cuatro años más tarde comenzó a escribir para La Française, una revista feminista donde finalmente se convirtió en crítica teatral. Dulac también encontró tiempo para trabajar en la redacción de La Fronde, una revista feminista radical de la época. También comenzó a cultivar su interés por la fotografía, que precedió a su iniciación en el cine. Dulac y su marido se divorciaron en 1920. Después de eso, comenzó un romance con Marie-Anne Colson-Mallevile que duró hasta el final de su vida. Murió en julio de 1942, a los 59 años de edad.
Filmografía
La cronología exacta de la obra de Dulac aún no ha sido establecida. Las fechas que figuran aquí son de la lista elaborada en IMDb.
1915Les soeurs ennemies—Directora
1917Venus VictrixDans l'ouragan de la vieDirectora
1917Géo, le mystérieuxMysterious George, True WealthDirectora
1918La jeune fille la plus méritante de France—Directora
1919Le bonheur des autres—Directora
1919La cigaretteThe CigaretteDirectora
1920Malencontre—Directora
1920La fête espagnoleSpanish FiestaDirectora
1920La belle dame sans merci—Directora
1920Âmes de fous—Directora
1922Werther—Directora
1923La mort du soleilThe Death of the SunDirectora
Lila Epelbaum Slotopolsky nació en Buenos Aires el 11 de mayo de 1956 y fue detenida y desapareció en Maldonado (Uruguay) el 4 de noviembre de 1976 junto con su hermano Claudio.
Los hermanos Claudio y Lila Epelbaum de nacionalidad argentina, secuestrados el 4 de noviembre de 1976 de las oficinas de Pluna en un operativo del Plan Cóndor mientras compraban los pasajes de regreso a su país. Fueron trasladados ilegalmente a Argentina y torturados en el centro clandestino de detención “El Banco”, los restos de Lila fueron hallados en el Cementerio de Avellaneda e identificados en mayo de 2017.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Lila Epelbaum Stopolsky, hija menor de la fallecida Renée “Yoyi” Epelbaum, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. El hallazgo fue dado a conocer a través de un comunicado difundido por las Madres, en el que se consignó que los restos de la joven serán inhumados el 10 de agosto próximo “cerca de donde descansa su madre”, en una ceremonia que será oficiada por el rabino Daniel Goldman.
Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora señalaron que “aunque terrible”, la identificación de los restos de la joven desaparecida el 4 de noviembre de 1976, cuando tenía 20 años, les “conforta” el corazón y las impulsa “más aún a hallar y juzgar a los responsables de este crimen contra la humanidad”. Los tres hijos de Yoyi Epelbaum –Luis, Claudio y Lila– fueron secuestrados y desaparecidos entre agosto y noviembre de 1976. Luis, el mayor de los hermanos, fue secuestrado el 10 de agosto de 1976, cuando tenía 25 años, en Buenos Aires. Pocos meses después, cuando ya estaban exiliados en Uruguay, los otros dos hijos de Yoyi –Claudio y Lila– fueron secuestrados en Punta del Este, en el marco del Plan Cóndor, y trasladados a Buenos Aires, donde fueron torturados y detenidos en distintos centros clandestinos.
Lauretta Ngcobo (Ixopo, KwaZulu-Nat, 13 de septiembre de 1931-Johannesburgo, 3 de noviembre de 2015) fue una novelista y ensayista sudafricana Después de exiliarse entre 1963 y 1994, en Suazilandia, luego en Zambia y finalmente en Inglaterra, donde enseñó durante 25 años, regresó a Sudáfrica y vivió en Durban. Sus textos entre los años sesenta y principios de los noventa abordaban "las experiencias de las mujeres negras con la marginación del apartheid". Su novela And Theyn'tn't Die (1990), ambientada en la década de 1950 en Sudáfrica retrata la opresión sobre todo de las mujeres que luchan por sobrevivir, trabajar la tierra y mantener un sentido de dignidad bajo el sistema del apartheid mientras sus maridos buscan trabajo en las minas y ciudades.
Hija de los maestros Rosa (nacida Cele) y Simon Gwina, Lauretta Gladys Nozizwe Duyu Gwina nació en Ixopo, KwaZulu-Natal, y creció allí. Asistió a la Escuela del Seminario Inanda, cerca de Durban, y se convirtió en la primera mujer de su zona en estudiar en la Universidad de Fort Hare. Enseñó durante dos años, luego aceptó un trabajo en el Consejo de Investigación Científica e Industrial en Pretoria. En 1956 participó en la marcha de las mujeres.
En 1957 se casó con Abednego Bhekabantu Ngcobo, fundador y miembro del ejecutivo del Congreso Panafricanista, quien en 1961 fue sentenciado a dos años de prisión bajo la Ley de Supresión del Comunismo.
En 1963, ante una detención inminente, huyó del país con sus dos hijos pequeños, mudándose a Suazilandia, luego a Zambia y finalmente a Inglaterra, donde enseñó en la escuela primaria durante 25 años. Fue nombrada subdirectora y luego directora interina de la Escuela Infantil Lark Hall en Lambeth, sur de Londres, donde era la única miembro negra del personal. En 1984 se convirtió en presidenta de ATCAL (the Association for the Teaching of Caribbean, African, Asian and Associated Literatures), un grupo de maestros y escritores que promovían un plan de estudios más diverso en el sistema educativo británico.
Este trabajo lo compaginó con dos novelas, Cross of Gold (1981), sobre el oro como potencial económico y geográfico del país que se desinteresa por su población negra, y And They Didn't Die (1990); esta última descrita como "innovadora en su descripción de las experiencias de una mujer negra ". Su protagonista, Jezile, se convierte en una voz nueva, vista por primera vez en la literatura sudafricana. Es singular al destacar los efectos nocivos del apartheid y el derecho consuetudinario en la vida de las mujeres africanas confinadas a los bantustanes del apartheid ". Además, Ngcobo fue el editora de Let It be Told: Ensayos de Black Women Writers en Gran Bretaña (Pluto Press, 1987), que incluyó contribuciones de escritoras como Amryl Johnson, Maud Sulter, Agnes Sam, Valerie Bloom, Grace Nichols, Marsha Prescod, Beverley Bryan, Stella Dadzie y Suzanne Scafe. También publicó un libro para niños, Fikile Learns to Like Other People (1994), y en 2012 editó una antología de historias de mujeres sudafricanas en el exilio, titulada Prodigal Daughters, que fue elegida como Libro del Año por Neelika Jayawardane en Africa is a Country.
Tras las elecciones en las que ganó el Congreso Nacional Africano, Ngcobo regresó a Sudáfrica con su familia en 1994. Su marido murió en 1997.
En Sudáfrica volvió a enseñar durante un tiempo antes de convertirse en miembro del órgano legislativo de KwaZulu-Natal, donde pasó 11 años antes de retirarse en 2008. Publicó numerosos artículos académicos y fue asidua participante en conferencias de escritores.
Murió en el hospital de Johannesburgo el 3 de noviembre de 2015, después de un derrame cerebral.1 El obituario del Sunday Times de Sudáfrica la describió como una "escritora y activista que dio voz a las mujeres vulnerables", mientras que Barbara Boswell, del Instituto Africano de Género de la Universidad de Ciudad del Cabo, escribió: "La muerte de Lauretta Ngcobo nos ha robado un talento literario significativo, luchador por la libertad y voz feminista".
Premios
En 2006, Ngcobo recibió el Premio Literario Lifetime Achievement de los Premios Literarios de Sudáfrica.3 En 2008, fue galardonada con la Orden de Ikhamanga por su trabajo en literatura y en la promoción de la igualdad de género. Fue nombrada leyenda viviente de eThekwini en 2012, y en 2014 recibió un doctorado honorario de Tecnología en Artes y Diseño de la Universidad Tecnológica de Durban (Durban University of Technology).
Obras
Novelas
Cross of Gold, novela (Prentice Hall, 1981)
And They Didn't Die, novela (London: Virago Press, 1990)
Como editora
Let It Be Told: Essays by Black Women Writers in Britain (Pluto Press, 1987; new edn Virago, 1988)
Prodigal Daughters — Stories of South African Women in Exile (University of KwaZulu-Natal Press, 2012)
Carmen Amaya Amaya (Barcelona, 2 de noviembre de 1918 - Bagur, Gerona, 19 de noviembre de 1963) fue una bailarina, cantante y actriz española.
Desde pequeña se conoce con el sobrenombre de La Capitana, cuando se inició en el flamenco acompañando a su padre. Su padre Francisco Amaya, también conocido como "el Chino" fue un guitarrista pobre que se ganaba la vida tocando por las tabernas de su pueblo de noche y de día. Cuando tenía tan solo cuatro años, Carmen empezó a salir con su padre por las noches a buscarse la vida. El hombre tocaba la guitarra mientras la pequeña Carmen cantaba y bailaba. Después, se dedicaban a pasar la mano, o a recoger las monedas que el público les había arrojado al suelo.
Al mismo tiempo comenzó a aparecer en algunos teatros que carecían de prestigio alguno. Según sus propias palabras, debutó en el Teatro Español del Paralelo en la compañía de cómicos de Josep Santpere, un avispado empresario de variedades el cual fue el primero en fijarse en Carmen y llevarla a una categoría mayor, y Josep Bergés. Sin embargo, su edad era un gran inconveniente ya que esta no le permitía trabajar legalmente, y forzaba a una constante tensión, por lo que es bastante probable que la fecha de nacimiento de la artista que consta oficialmente no corresponda a la realidad según investigaciones recientes realizadas. Su etnia también puede ser una de las causas por las que su fecha de nacimiento es actualmente un enigma, ya que según Montse Madridejos, doctora en Historia de la Música por la Universitat de Barcelona e investigadora sobre la historia del flamenco, mostrando un especial interés en Carmen Amaya: "En ese momento, una gitana ni se bautizaba ni se registraba".
Probablemente, su primera actuación en un teatro fuera con la obra La Campana de Gràcia o el Fill de la Marieta (secuela de la tan coreada La Marieta de l’ull viu) estrenada el 7 de junio de 1924.
Poco tardó en dar un gran salto para actuar en París con gran éxito, en el Teatro Palace. Aprovechando su estancia en París, el director de cine Benito Perojo se fijó en el Trío Amaya (formado por Carmen, su tía Juana y su prima María) para ambientar “a lo flamenco” unas secuencias de su película La Bodega. La aparición de Carmen Amaya bailando por zambra en esta película de 1929 puede considerarse el mejor documento para descartar que naciera en 1913, como se ha escrito con poco fundamento desde que murió en 1963. La niña, muy niña, que baila con su tía y su prima, no parece tener mucho más de 11 años.
En 1929, fue la primera vez que su nombre apareció en letra impresa, trabajando en Barcelona en el escenario de La Taurina gracias al crítico Sebastián Gasch, quien escribió un artículo en el seminario Mirador sobre Carmen muy elogioso, y le reportó reconocimiento general por su talento como bailaora.
Ya en aquella época la vio bailar Vicente Escudero, bailarín, bailaor, coreógrafo y pionero en la renovación del flamenco, leyenda del baile español, quien aseguró que Carmen Amaya haría una revolución en el baile flamenco ya que representaba la síntesis de dos grandes estilos: el de la bailaora antigua y el estilo trepidante del bailaor en sus variaciones de pies.
En 1930, formó parte de la compañía de Manuel Vallejo, actuando por toda la geografía española. A su regreso a Barcelona bailó en el Teatro Español, recomendada por José Cepero.
En 1929, figuraba en el cartel del tablao Villa Rosa de Madrid y, en 1930, actúa en la Exposición Internacional. La contrata el empresario Juan Carceller para una gira en la que recorre varias capitales, entre ellas San Sebastián, en 1935, presentándola en Madrid, Luisita Esteso, durante un espectáculo en el Coliseum. Esta actuación fue seguramente la auténtica consagración de Carmen a nivel nacional.
El mismo año trabaja en el Teatro de la Zarzuela, con Conchita Piquer, Miguel de Molina y otros destacados artistas, y en el Fontalba. También el mundo del cine se fijó en ella y desde su primera intervención en el cine interpretando un pequeño papel en la película La hija de Juan Simón, con Angelillo, en 1935 hasta su última en Los Tarantos se descubre en su baile el valor del más puro baile flamenco. Sus películas son trascendentales, pocas veces se han creado películas en torno a un único personaje como ella y ahí es donde ha quedado para la historia el baile de una mujer que convirtió la danza flamenca en espejo para todas aquellas bailaoras que se han definido como “bailaoras de temperamento”. También, en Barcelona, participa en una revista musical.
La llegada de la II República supuso un cambio a mejor en las condiciones de vida de toda su familia, los periodistas ya hablaban de ella, su caché subía y consiguieron abandonar la barraca de la playa para trasladarse a un piso en la calle de las Tapias, en el Barrio Chino.
A partir de 1933, sus actuaciones y éxitos se suceden, ya conocida como La Capitana. Apareció brevemente en la película de José Buchs Dos mujeres y un Don Juan y compartió escenarios con las figuras más relevantes del flamenco de esa época: La Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Manuel Torres, José Cepero, los Borrull, Pastora Imperio, Niño Ricardo, Ramón Montoya o Sabicas, que se convertiría durante muchos años en su pareja artística a la guitarra.
El despegue definitivo, a nivel nacional, se produjo en 1935, año en el que el director José Luis Sáenz de Heredia la contrató como artista invitada en la película La hija de Juan Simón y Jerónimo Mihura hizo lo propio para el cortometraje Don Viudo de Rodríguez. Instalada con su familia en Madrid, actuó en multitud de salas, como el Teatro de la Zarzuela con Concha Piquer y Miguel de Molina y en otras localidades españolas, como Huesca, Sevilla, San Sebastián o Valladolid. Su primer papel como protagonista en el cine se lo proporcionó Francisco Elías para María de la O, rodada en 1936, meses antes de dejar España, al comienzo de la Guerra Civil.
En 1952 se casó con el guitarrista Juan Antonio Agüero, miembro de su compañía, un hombre perteneciente a una distinguida familia de Santander, que no era gitano. Vivieron una auténtica historia de amor, con una boda íntima. En el año 1959 Carmen vivió otro de los momentos más emocionantes de su vida, cuando se celebró la ceremonia de inauguración de la fuente a la que habían puesto su nombre en el Paseo Marítimo de Barcelona, que atraviesa el barrio de Somorrostro, los mismos lugares y la misma fuente por donde ella había paseado muchos años antes, con los pies descalzos y arrastrando sus miserias de niña.
En 1988 el Tablao de Carmen se fundó en el Pueblo Español como homenaje a Carmen Amaya en el mismo lugar donde bailó para el rey de España, AlfonsoXIII, durante la inauguración de la Exposición Internacional de 1929. El Tablao de Carmen expone parte del legado fotográfico de Carmen Amaya. La guitarra de su marido Juan Antonio Agüero (1930, por Santos Hernández) forma parte del patrimonio de la familia fundadora del Tablao y se toca en él en ocasiones especiales.
El 18 de julio de 1936, recién comenzada la Guerra Civil, con el golpe de Estado, Carmen Amaya y su troupe se encontraban en el Teatro Zorrilla de gira en Valladolid con el espectáculo de Luisita Esteso, trabajando en la compañía de Carcellé, gran empresario español que se dedicaba a la organización de grandes eventos en España. Por esos momentos las cosas ya les iban bien económicamente, y habían comprado su primer coche. Tenían que ir a Lisboa para cumplir un contrato, pero el coche les fue requisado y hasta noviembre no pudieron pasar a Portugal.
De allí cruzaron la frontera hasta Portugal y, tras un breve espacio de tiempo en Lisboa, se embarcaron rumbo a Buenos Aires en el buque Monte Pascoal, que tardó quince días en cruzar el Atlántico, haciendo escalas en Brasil y Uruguay.
Coincidiendo con la temporada veraniega (austral) en Buenos Aires, su compañía fue contratada para actuar en el Teatro Maravillas, estrenando espectáculo el 12 de diciembre de 1936. El éxito fue inmediato y apabullante: centenares de funciones ininterrumpidas, todo un año en cartel con el papel vendido y su fama creciendo como la espuma. El triunfo de Carmen Amaya y los suyos superó todas las expectativas. Fueron para quedarse solo cuatro semanas y, finalmente, vivieron allí durante nueve meses, ya que cada vez que Carmen actuaba el teatro se llenaba y las entradas llegaron incluso a venderse con dos meses de antelación. Buena muestra de la enorme popularidad que la artista consiguió en este país sudamericano, es la construcción del teatro que lleva su nombre: el Teatro Amaya.
El éxito que cosechó en Argentina le permitió presentarse en otros países como Uruguay, México y Cuba. En 1939, rodó en La Habana a las órdenes de Jean Angelo el cortometraje El Embrujo del Fandango, en el que actuó con un traje de inspiración bolera de color verde que fue inmortalizado por Ruano Llopis en su famoso cuadro dedicado a “Carmen Amaya, prodigio del arte flamenco, con admiración y afecto”, en junio de 1939, en México.
En la capital mexicana debutó en el Teatro Fábregas en abril de 1939 y se mantuvo hasta agosto de ese mismo año, con incursiones en otras localidades como Guadalajara (actuó en el Teatro Tívoli el 24 de junio) o Torreón (en cuya plaza de toros actuó el 16 de julio). De enero a abril de 1940 actuó en la sala El Patio de México D.F. junto al bailarín Antonio Triana quien, según su mujer Rita de Triana, fue el intermediario entre Carmen y Sol Hurok, el mánager de estrellas norteamericano quien la anunció como "El Vesubio humano" y quien la contrató para debutar en Nueva York en 1941, donde pocas veces se encuentra en su historia que la danza y el flamenco hayan alcanzado tanto éxito como obtuvo en sus tiempos Carmen Amaya. De estos años son los elogios del director de orquesta Arturo Toscanini declarando: “nunca en mi vida he visto una bailarina con tanto fuego y ritmo y con una personalidad tan maravillosa”, o los de Leopold Stokowski: “¿qué diablo será el que lleva en el cuerpo?”
Además, parece ser que durante buena parte de aquellos años en América la bailaora mantuvo una relación sentimental con Sabicas, quien declaró poco antes de su muerte que Carmen y él habían sido novios durante nueve años, y que se habían separado en México.19
En América, Carmen Amaya conoció a muchas de las personas más influyentes de su tiempo. En 1941 viaja a Nueva York, y actúa en el Carnegie Hall, en el que solo actúan artistas de prestigio principalmente con espectáculos de música o ballet clásico, en unión de Sabicas y Antonio de Triana.
Carmen fue portada de multitud de revistas y la admiraron los más famosos astros del cine y el arte. Estuvo varias veces en Hollywood para rodar algunas películas y las personalidades más destacadas del cine, la música o la cultura quisieron verla bailar. El músico Toscanini fue un día a verla, y declaró que nunca antes había visto a una artista con más ritmo y más fuego que ella. Improvisaba continuamente, con tanta rapidez como perfección. En América conoció también a Roosevelt, el presidente de los Estados Unidos. Como anécdota se cuenta que este le regaló una chaqueta bolera con incrustaciones de brillantes tras verla actuar y la invitó a actuar en una fiesta en la Casa Blanca.
Desde 1942 en Hollywood, se convierte en una de las atracciones más grandes. Interpretó una versión de El amor brujo de Manuel de Falla, en el Hollywood Bowl, ante veinte mil personas, con la Orquesta Filarmónica. Intervino en un gran número de películas y grabó para diferentes compañías discográficas.
Vuelve a Europa y se presenta en el Teatro de los Campos Elíseos de París, para hacerlo más tarde en Londres, , y en teatros holandeses, desde donde pasa a México y después otra vez a Nueva York y Londres, para seguir por Sudáfrica y Argentina, retornando a Europa.
Cuando Carmen Amaya volvió a España en 1947 era ya una figura mundial indiscutible. Los largos años americanos le habían servido no solo para asentar profesionalmente su arte, sino también para que su leyenda creciera imparable. Por entonces, su baile era el flamenco más bravo que había subido al teatro. Pero no destacaba únicamente por su arte, también por su personalidad fascinante, que conquistaba a todos cuantos conocía, tanto por su baile como por sus imprevisibles comportamientos. Además de ser extraordinariamente generosa.19 Su reaparición en los escenarios fue en el Teatro Madrid con el espectáculo Embrujo español.
Obtiene un resonante éxito en el Princess Theatre londinense en 1948, y en su siguiente gira por América, recorre Argentina en 1950. Al año siguiente vuelve a bailar en España, presentándose en el Teatro Tívoli de Barcelona, después de varias actuaciones en Roma. Continúa actuando en Madrid, París, Londres, y diversas ciudades de Alemania, Italia y otros países europeos. En Londres, le felicita la reina inglesa, y aparece en la prensa una fotografía con el siguiente texto: «Dos reinas frente a frente». La Europa del norte, Francia, España, Estados Unidos, México y América del Sur son los itinerarios que sigue con su elenco en los años siguientes. En 1959, alcanza un gran triunfo en el Westminster Theatre de Londres y en el Teatro de La Zarzuela de Madrid, inaugurándose en Barcelona la Fuente de Carmen Amaya en su antiguo barrio del Somorrostro, en medio del homenaje popular; con este motivo se celebró una función benéfica en el Palacio de la Música Catalana.
Su enfermedad se vio agravada por el rodaje de su última película, Los Tarantos, de Rovira-Beleta (1963). A pesar de los inconvenientes, Carmen lo sobrellevó con gran entereza, y al acabar el rodaje de la película, iniciaron la gira de verano. Cuando actuó por última vez en Madrid, Carmen Amaya estaba ya enferma de muerte. Finalmente, su enfermedad le impide continuar, una especie de insuficiencia renal que le impedía eliminar debidamente las toxinas que su cuerpo acumulaba. Los médicos no pudieron encontrar ninguna solución a su problema y bailó por última vez en Málaga. El 8 de agosto de 1963, cuando estaba trabajando en Gandía, Carmen no llegó a terminar su actuación. Estaba bailando uno de sus números, cuando de pronto le dijo a Batista: "Andrés, terminamos".
Los últimos diez años de su vida los vivió rodeada de gente y casi santificada. No solo por su público, sino por quienes trabajaban con ella. Su genio era instintivo, animal, tenía poco que ver con los aprendizajes académicos.
Su muerte, de una enfermedad renal a los 45 años, constituyó una gran aflicción para todo el mundo flamenco, siéndole otorgada la Medalla del Mérito Turístico de Barcelona, el Lazo de Dama de la Orden de Isabel la Católica y el título de Hija Adoptiva de Bagur.
Su entierro convocó a un gran número de personas gitanas y no gitanas de Cataluña así como de distintos puntos del resto de España y Francia.
En el año 1964, los maestros León y Solano compusieron la copla Aquella Carmen dedicada a la memoria de Carmen Amaya, que decía: Se murió Carmen Amaya, y España entera lloró.
Su fallecimiento constituyó una gran aflicción para todo el mundo flamenco, siéndole otorgada la Medalla del Mérito Turístico de Barcelona, el Lazo de Isabel la Católica y el título de Hija Adoptiva de Bagur. Su entierro convocó a un gran número de gitanos de distintos puntos de España e incluso de Francia.
Enterrada en Bagur, donde vivió sus últimos días, sus restos fueron trasladados en el año 1970 al cementerio de Ciriego de Santander, donde descansan en el panteón de la familia de su marido, el guitarrista Juan Antonio Agüero.
Tres años después de su defunción, en 1966, se inauguró su monumento en el Parque de Montjuic de Barcelona, y en Buenos Aires le fue dedicada una calle, mientras que en Madrid, en el Tablao Los Califas, se le tributó un homenaje en el que intervinieron entre otros artistas como Lucero Tena, entre otros. También en 1970, se le rindió homenaje en Llafranch (Gerona).
La personalidad de Carmen Amaya, ha sido glosada por diversos críticos, flamencólogos y escritores, así como por los poetas, entre ellos Fernando Quiñones, autor del poema Soneto y letras en vivo para Carmen Amaya. De estos comentarios transcribimos una selección: Vicente Marrero:
En julio de 2018 la Asociación “Herstóricas. Historia, Mujeres y Género” y el Colectivo “Autoras de Cómic” creó un proyecto de carácter cultural y educativo para visibilizar la aportación histórica de las mujeres en la sociedad y reflexionar sobre su ausencia consistente en un juego de cartas. Una de estas cartas está dedicada a Carmen Amaya.
El flamenco, claramente vinculado a la sociedad gitana española desde finales del siglo XVIII, se había atenido a unos roles de género. El papel del hombre y el de la mujer han estado claramente diferenciados en muchos aspectos. Desde la mayor presencia masculina en las expresiones artísticas flamencas de finales del XVIII, principios del XIX, hasta la clasificación de palos más propios de hombre o de mujer e incluso de bailes propios de un género u otro.
Carmen revolucionó el baile que se hacía en ese momento. Fue el comienzo de una nueva escuela, una manera diferente de bailar para la mujer en una época donde el feminismo aun ni existía[cita requerida].
La aparición de Carmen Amaya supuso un punto de inflexión en el baile flamenco en general, y en el baile de mujer en particular. Revolucionó la forma de baile generalizada hasta la fecha, en la que la mujer se lucía básicamente con marcajes, desplazamientos, quiebros y braceos y el zapateado quedaba relegado al uso de técnicas muy simples (tanto rítmicas como de ejecución) y apenas se usaba como adorno y en los finales.
Carmen rompió estos esquemas ofreciendo un baile propio, en el que los gestos y marcajes no obedecían a figuras estéticas sino a las emociones que experimentaba la bailaora, la fuerza y libertad que primaban en cualidades reservadas hasta el momento para el hombre así como el carácter propio del palo que interpretaba. Una de las formas de expresión de ese genio fue (y es) sin duda, la fuerza expresiva y rítmica de su zapateado. Sus bailes incorporaban una o dos letras pero el gran protagonismo lo tenían las escobillas en las que derrochaba toda su gran riqueza rítmica y el indudable virtuosismo de su zapateado, tanto por las técnicas como por la velocidad. Además el baile a veces era interpretado con pantalón, en lugar de vestido. Esa forma de bailar única, pues llevaba un sello absolutamente personal de reconocimiento y lucha, dejó huella en una generación de bailaoras que se iniciaban en el momento de más esplendor de Carmen: la Singla, la Chunga, Juana Ximenis, la Chana...
Fue una artista genial, de inimitable estilo, dinamismo fulminante y temperamento personalísimo, son inolvidables sus alegrías, zapateados, fandangos, soleares y bulerías. De ella dijo Vicente Escudero: “La vida de Carmen ha sido pura leyenda y todo el mundo debería haberla visto bailar por lo menos una vez. Ha sido una bailaora única por su electricidad, por el genio y la rabia de sus figuras”. Y el gran Antonio corroboró: “La mejor. No habrá nunca otra como ella”.
Con su forma de bailar, Carmen Amaya demostraba que para ella el flamenco era sentimiento, alma y pasión. Su baile parecía surgir de rabia y violencia contenidas, lo que hacía que lo ejecutase con una velocidad y fuerza asombrosas. Hoy sigue siendo modelo de una forma de entender el baile y el flamenco.
Actualmente, el legado de Carmen Amaya sigue vigente. Baile de fuerza y de compás, intensidad y poder. Una forma de expresión que rompió con la dulzura del baile flamenco que había dominado hasta entonces.
Filmografía
Carmen Amaya ha sido la encarnación del baile flamenco por excelencia. Su baile ha quedado reflejado en una gran cantidad de películas.
1929 - La bodega. (Primera aparición en el cine, siendo niña).
1934 - 2 mujeres y 1 Don Juan.
1935 - La hija de Juan Simón. (Carmen Amaya baila sobre una mesa, con castañuelas).36
1935 - Don Viudo de Rodríguez.
1936 - María de la O.37 (Carmen Amaya es la protagonista).
1939 - El Embrujo del Fandango.39 (Cortometraje rodado en Cuba).
1941 - Original Gypsy dances.
1942 - Aires de Andalucía.
1942 - Panama Hattie.
1944 - Knickerbocker Holiday (Pierna de Plata).
1944 - Follow The Boys (Sueños de Gloria).
1945 - Los amores de un torero. (Largometraje rodado en México).40
1945 - See My Lawyer (Entiéndase con mi abogado).
1953 - Quand te tues-tu?
1954 - Dringue, Castrito y la lámpara de Aladino.
1955 - Música en la Noche.
1963 - Los Tarantos. (Su última película, en color, con secuencias inolvidables como el baile por bulerías).
Thérèse Forget Casgrain, (Quebec, 10 julio de 1896 – Montreal, 3 noviembre de 1981) fue una política canadiense, sufragista, feminista y senadora.
Thérèse Forget nació en Saint-Irénée-les-Bains, Quebec y creció en el seno de una familia rica, formada por Blanche MacDonald -Lady Forget- y Sir Rodolphe Forget.
En 1905, a la edad de 8 años, comenzó sus estudios en el Dames du Sacré-Coeur, en Sault-au-Récollet. Pensó en continuar sus estudios en la universidad, sin embargo, su padre era contrario a esa idea. Según él, ella debería aprender a administrar un hogar, cualidad propia de una futura esposa de su estatus.
Se casó con Pierre-Françoise Casgrain, un político Liberal con quien tuvo cuatro niños.
En 1918, Thérèse Forget Casgrain acompañó a su marido a Ottawa con motivo de la apertura parlamentaria. Allí, en la capital federal, tomó conciencia de la importancia de la cuestión del derecho al voto de las mujeres. Durante las anteriores elecciones federales, se permitió el voto a cierto número de mujeres y el gobernador Borden más tarde adoptó la Ley del Sufragio Femenino, un proyecto de ley que concedería el derecho al voto a las mujeres a partir de 21 años de edad en las elecciones federales. Aun así, en Quebec, las mujeres todavía no podrían votar durante elecciones provinciales, ya que había una fuerte oposición por parte del clero y la élite conservadora para poder ampliar la ley.
Thérèse dirigió el movimiento del sufragio femenino en Quebec antes de la Segunda Guerra Mundial. Fundó el Comité Provincial de Franquicias en 1921 e hizo campaña por los derechos de las mujeres y por el derecho al voto en las elecciones de Quebec, un derecho que no se ganó hasta 1940. De 1928 a 1942, fue la líder de la Liga por los Derechos de la Mujer. En la década de 1930, presentó un popular programa de radio Fémina .
En las elecciones federales de 1942 , se presentó como candidata liberal Independiente en el distrito de Charlevoix-Saguenay, el mismo sitio que ocuparon anteriormente su padre y su marido.
Después de la Segunda Guerra Mundial, dejó el Partido Liberal y se unió a la Federación Cooperativa de la Commonwealth (CCF) socialdemócrata. En 1948, se convirtió en una de las vicepresidentas federales de la CCF. Dirigió el ala del partido de Quebec, Le Parti social démocratique du Québec, de 1951 a 1957. Fue, por lo tanto, la primera mujer líder de un partido político en Canadá. Fue candidata del CCF en una elección parcial federal de 1952 y en las elecciones generales federales de 1953, 1957 y 1958 y candidata al Nuevo Partido Demócrata en las elecciones generales federales de 1962 y 1963. También usó su posición como plataforma para hacer campaña contra el gobierno de Maurice Duplessis .
En el año 1960, llevó a cabo un a campaña contra las armas nucleares, fundando en febrero de 1961 el ala de Quebec de la Voz de Mujeres (VOW) y actuando como presidenta nacional de VOW en el período 1962-1963. También fue la fundadora de La Ligue des droits l'homme que llego a ser en 1978 la Ligue des droits et libertés y el Fédération des femmes du Québec. En el 1960, fue presidenta del ala de Quebec del Partido Democrático Nuevo, el sucesor del CCF y se presentó en el abril de 1963 a la elección federal canadiense.
En 1969, Casgrain fue elegida presidenta de la Asociación de Consumidores de Canadá, en la sección de Quebec. Casgrain sucedió al presidente anglóffono, David Macfarlane, quién consideró que la posición de la sección de Quebec era indefendible, ya que estaba dominada por elementos anglófonos y utilizaba el inglés como su lengua de trabajo primaria. Muchos miembros de la asociación esperaban que Casgrain resolvería este problema como presidenta.
El Primer ministro Pierre Trudeau nombró a Casgrain para el Senado de Canadá en 1970, donde actuó como independiente durante nueve meses antes de alcanzar la edad de jubilación obligatoria de 75 años. Como senadora cuestionó la política del primer ministro sobre el uso del napalm y desfoliantes de fabricación canadiense en Vietnam.
En la última década de su vida, se comprometió a ayudar a los derechos de mujeres indias americanas. También se dedicó a realizar trabajos de caridad y los derechos del consumidor.
Durante Referéndum de Quebec de 1980, se posicionó a favor de la independencia de Quebec. En el caso de Yvettes reprendió a Lise Payette, ministra de la condición femenina.
El primer ministro Pierre Trudeau nombró a Casgrain al Senado de Canadá en 1970, donde se sentó como independiente durante nueve meses antes de alcanzar la edad de jubilación obligatoria de 75 años. Como senadora, cuestionó la política del primer ministro sobre el uso de napalm y defoliantes de fabricación canadiense en Vietnam.
En 1972, publicó su autobiografía, Una mujer en un mundo de hombres.
Durante la última década de su vida, se comprometió a ayudar a los derechos de las mujeres indígenas . También se involucró en obras de caridad y derechos del consumidor.
A pesar de su riqueza heredada, al final de su vida dependía económicamente de sus hijas.
Thérèse Casgrain murió en 1981 y su cuerpo fue enterrado en el Cimetière Notre-Dame-des-Neiges en Montreal.
En reconocimiento de sus logros, en 1967 fue nombrada Oficial de la Orden de Canadá, y en 1974, fue ascendida a Compañera, el máximo grado. En 1968 recibió un doctorado honorífico PhD de la Universidad de Montreal.
En 1979, fue nombrada una de los primeras personas ganadoras del premio del Gobernador General en Conmemoración del Persons Case.
En 1974, el Loyola College, una de las instituciones fundadoras de la Universidad Concordia le otorgó la Medalla Loyola. Recibió un doctorado de Concordia en 1980.9
En 1980 recibió el título de Grand Montrealer en la categoría social. En 1981 recibió un doctorado honorífico PhD de la Universidad de Windsor.
En 1982, el gobierno Liberal de Pierre Trudeau creó el Premio de Voluntario Thérèse Casgrain. En 1990, se suspendió este premio bajo el ministerio conservador de Brian Mulroney, pero se retomó de nuevo en 2001 con el ministro liberal Jean Chrétien. En 2010, durante el ministerio conservador de Stephen Harper, el premio estuvo eliminado y entonces se renombró como el premio de Voluntario del "Primer ministro". En 2016 bajo el gobierno Liberal de Justin Trudeau el premio era una vez más rebautizado como la Thérèse Casgrain Lifetime Premio de Consecución del Voluntario.
En 1991-1992 recibió la medalla de The Bar of Montreal (a título póstumo).
En 1985, El Correo de Canadá honró a Thérèse Casgrain con un sello de franqueo. También esté conmemorada en 2004 en el revés del $50 billete de la Serie de Viaje canadiense junto con El Famoso Cinco.14 Esta conmemoración estuvo interrumpida en 2012 con la introducción de un diseño nuevo en el revés de la factura de cincuenta dólares.
En 2012, Pauline Marois, primera premier mujer de Quebec, descubrió un grupo escultural de Casgrain, con Marie Lacoste Gérin-Lajoie, Idola Santo-Jean y Marie-Claire Kirkland para celebrar la aportación de las mujeres a la pólitica canadiense.
En 2016, llegó a ser comandante de la Orden de Montreal (a título póstumo)