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lunes, 17 de junio de 2019

Chantal Mouffe filósofa y politóloga belga




Chantal Mouffe (Charleroi, 17 de junio de 1943) es una filósofa y politóloga belga.

Junto a Ernesto Laclau dio el pie a la corriente filosófica llamada posmarxismo, en la que se repiensa la herencia marxista al alero de las transformaciones sociales de las últimas décadas, período llamado por algunos teóricos modernidad tardía o postmodernidad. Junto a Laclau, fueron activistas en las luchas sociales de los años 60's.

El pluralismo agonístico es revisado en gran parte de sus obras; una defensa acérrima de la democracia como proyecto político frente a corrientes menos abiertas, como las que se formaron al alero de los socialismos reales. Sin embargo, una de las tésis que defiende de Karl Marx es la de la historia del hombre como historia del conflicto. Así, sin ese antagonismo, "la sociedad no puede existir".



Chantal Mouffe. 1999. El retorno de lo político. Paidos


Chantal Mouffe es muy crítica respecto de las posibilidades de las instituciones internacionales de aumentar las oportunidades de la democracia y trascender las voluntades de los Estados más poderosos, que por ejemplo, dominan en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Así, las instituciones jurídicas internacionales, ni son capaces de erradicar la fuerza de las relaciones internacionales, ni superan los efectos de poder en este campo, sino que más bien tienden a reproducirlos. Se trata, en suma de un libro muy necesario, que somete a una crítica fundada la sustentación teórica de muchas de las modas intelectuales del día y en ese sentido, es un ejemplo de teoría crítica que me parece especialmente recomendable para los estudiantes de Ciencias Sociales y Humanidades, más expuestos a recibir el impacto del prestigio que circunda a las obras de todos los autores analizados. Por otra parte, me parece que el polémico concepto de lo político defendido por la autora, gana en determinación y plausibilidad al exponerse a la confrontación con algunas de las  teorías sociológicas y políticas que se presentan como alternativas al carácter antagónico de las luchas políticas

Obra
Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. (1985) 2004. Hegemonía y estrategia socialista. FCE
Chantal Mouffe. 2003. La Paradoja Democrática. Editorial Gedisa, Barcelona
Chantal Mouffe. 2007. En torno a lo político. FCE

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domingo, 16 de junio de 2019

Yvonne Knibiehler académica, ensayista, historiadora y feminista francesa



Yvonne Knibiehler, nacida en 1922 en Montpellier, es una académica, ensayista, historiadora y feminista francesa. Madre de tres hijos, profesora emérita de la Universidad de Aix-en-Provence, especialista en historia de la mujer y la maternidad, dedicada a las principales causas del siglo XX, es autora de varios libros.

Yvonne Knibiehler estudió en Montpellier de 1940 a 1944. Se graduó en 1945 con una combinación de historia y geografía.

Ella enseñó en la escuela secundaria en Nîmes (Gard). Ella vivió en Marruecos desde 1949 hasta 1954 y enseñó en Oujda. Luego enseñó en Enghien (Seine-et-Oise), luego en el Lycée Théodore Aubanel en Aviñón (Vaucluse) hasta 1964. Luego fue a la universidad, como asistente (1964), luego como profesora (1970 ). Ella defendió su tesis doctoral en noviembre de 1970 sobre François-Auguste Mignet, luego se convirtió en profesora (1972) en la Universidad de Provenza (Aix-Marseille I). Se retiró de la docencia en 1984, después de especializarse en historia, familia y salud de las mujeres.



"A menudo en contra de la corriente principal del pensamiento dominante, ella demostró en la lucha feminista que la maternidad seguía siendo un tema central de la identidad femenina. Hoy, a medida que más y más mujeres son alentadas a regresar a sus hogares, ella denuncia el cansancio de las madres. (Contraportada, ¿Quién se quedará con los niños?)


Feminismo y maternidad
Nueva tendencia en el pensamiento feminista: la historiadora Yvonne Knibiehler afirma que la verdadera liberación de la mujer pasa por la defensa de la función materna. Y la británica Alison Wolf sostiene que, detrás de una supuesta reivindicación de todas las mujeres, el feminismo "traicionó" a las madres.





 Traemos este articulo publicado por Le Monde hace varios años que sigue teniendo vigencia : 


Yvonne Knibiehler : Las Feministas deben repensar la maternidad 


CATHERINE VINCENT.


Con la publicación de sus memorias, tituladas ¿Quién cuidará a los niños? Memorias de una feminista iconoclasta, (Ed. Calmann-Lévy, 2007) la historiadora Yvonne Knibiehler, de 84 años, gran figura del feminismo francés, explica por qué la verdadera liberación de la mujer pasa necesariamente por la defensa de la maternidad.


Las memorias no interesan tanto por lo que tiene de singular sino por las afirmaciones críticas que Kniebiehler formula sobre el feminismo en general y por las preguntas que plantea sobre su incierto futuro. Kniebiehler rechazó siempre el tener que "elegir" entre vida profesional y maternidad: Así, vinculó sus "dos vidas, la de historiadora y la de madre", especializándose en la historia de la maternidad. Autora de La révolution maternelle depuis 1945 (1997) y de La Sexualité et l''histoire (2002), sus memorias vinculan la experiencia de varias generaciones.


La de sus abuelas, "mujeres de interior" de la pequeña burguesía de Montpellier en el S. XIX. La de su madre, que sólo tuvo educación primaria y habría deseado que su hija se convirtiera, como ella, en ama de casa ("El haber seguido estudios superiores, lo debo a mi padre"). Su propia generación —la de la descolonización, de los movimientos feministas y de los trastornos en las estructuras familiares...—, y también las de sus tres hijos (dos hijas y un hijo) y de sus siete nietos. Su obra abarca más de un siglo de historia, a lo largo del cual las identidades sexuadas evolucionaron dentro del marco de una mutación antropológica de tal amplitud "de la que ya no se ve el final". ¿Qué pasará con este feminismo europeo que, según ella, se presenta hoy como una inmensa "exhortación paradojal" a ser al mismo tiempo una buena madre y una mujer mundana? Tocará a sus bisnietos decirlo. El segundo nacerá en mayo.


- —Usted afirma que el feminismo equivocó el camino cuando decidió ignorar la maternidad. De hecho, en los 70 no era políticamente muy correcto tener hijos siendo militante...

- —No exageremos: en ese momento, había algunas intelectuales para defender la maternidad. Pero lo hacían poniéndose del lado del cuerpo. Alababan la belleza del embarazo, del parto... Personalmente, nunca me pareció lindo estar embarazada ni dar a luz. Lo que sí me pareció milagroso es el encuentro con ese pequeño ser que, desde las primeras horas de su vida, expresa cuán humano es. En eso disentí mucho tiempo con Simone de Beauvoir quien, en El Segundo Sexo, define la maternidad como un obstáculo a la vocación humana de trascendencia. Yo soy una hembra mamífera, sin duda, pero no soy un animal. Y mi relación con los hijos que traigo al mundo también está hecha de inteligencia, lo que abre precisamente la posibilidad de una superación, de una trascendencia. Algo que más tarde me permitió reconciliarme con Beauvoir, que percibe también perfectamente esa posibilidad: la mujer, escribe, "puede consentir en dar vida solamente si la vida tiene un sentido; no puede ser madre sin tratar de desempeñar un papel en la vida económica, política, social".


- —Por un lado las madres, por el otro, las feministas: al intentar reunirlas, usted tuvo muchas veces "la sensación de estar sentada entre dos sillas". Pero su recorrido de historiadora —dirigió la unidad de historia de la familia en la universidad de Provenza— no hizo más que reforzar su convicción.

- —Como feminista de la segunda ola (la de los años 60 y 70) fui, por cierto, marginal y discutida. ¿Por qué? Porque pese a apoyar las luchas de las militantes sobre la sexualidad, el control de la fecundidad, el poder o el trabajo, estaba convencida de que la maternidad sería una cuestión central de la identidad femenina. No podía sentirme satisfecha con la orden implícita: "Sé madre y callate". Mi profesión de historiadora, al igual que mi propia sensibilidad, me permitían afirmar que la maternidad no era solamente un desarrollo narcisista, un júbilo personal. Era también, en igual medida, una función social. Y yo estaba convencida de que ignorando esa función social, se ignoraba la mitad, por lo menos, de las realidades maternas. Desde entonces, los resultados de mis investigaciones no han hecho más que reafirmar esa certeza. El feminismo debe ante todo repensar la maternidad: todo lo demás se dará por añadidura.


- —Escribe que el feminismo adolece de "una debilidad congénita": la transmisión de la identidad sexuada es mucho más difícil para las mujeres que para los hombres. ¿Por qué esa diferencia?

- —Para un padre es relativamente fácil enseñarle a su hijo a ser hombre, porque hacerlo sólo pone en juego a sus respectivos egos. Pero entre madre e hija, la transmisión pone en juego la vocación misma de la especie humana. Lo que una madre le enseña a su hija es que en la reproducción de la especie todo su cuerpo está comprometido, profundamente. O sea, en un ámbito que roza lo sagrado, que es imposible laicizar totalmente. Por más que los médicos hayan explicado totalmente el proceso de engendrar, de la gestación, del parto, se invierte tanta energía en el nacimiento humano que éste sigue siendo sagrado, y la madre con él. Ahora bien, si yo quiero criar a mi hija como un ser inteligente y culto, puedo hacerlo. Pero no sé decir qué exige en mí la maternidad. Eso solamente puede transmitirse por el modelo y ese modelo se impone actualmente en forma menos evidente, menos natural que antes.


- —A más de treinta años de la ley Veil que autorizó el aborto en Francia, ¿las mujeres se apropiaron realmente del control de su fecundidad?

- —El hecho de que la libertad de dar o no a luz un hijo esté inscrita en la ley evidentemente es fundamental en el plano simbólico. Pero esa libertad jurídica es formal si falta la libertad psicológica. Tomemos el ejemplo de Holanda: es el país que tiene la ley más liberal en materia de aborto, y al mismo tiempo la tasa de abortos más baja del mundo... Lo cual prueba que ambas cosas no son contradictorias. En Francia, en cambio, el número de Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVG en la sigla original) se mantiene anormalmente alto (13 a 14 por mil mujeres en edad de procrear). ¿Por qué? Porque no se les dice lo suficiente a las mujeres que se trata también de una prueba, física y moral. Mientras la IVG siga siendo para las mujeres un símbolo de liberación, la soportarán sin protestar, por desagradable que sea. Y lo mismo vale para la anticoncepción. Los productos que necesitan las mujeres para controlar su fecundidad son fabricados por multinacionales dirigidas por hombres que se preocupan mucho más por las ganancias de esas fabricaciones que por la liberación de las mujeres. En tanto eso no cambie, las feministas no podrán jactarse de haber conquistado el control de su fecundidad.


- —Aún hoy, en su aplastante mayoría, a las madres que trabajan les cuesta conciliar sus responsabilidades profesionales y maternales. La novedad es que ahora lo dicen. ¿Asistimos al surgimiento de una tercera ola de feminismo que intenta, por fin, aliar igualdad y maternidad?

- —De ser así, veremos cómo evoluciona. Lo que espero es que las —y los— que se declaren feministas en el futuro hayan comprendido que sin duda hay que ayudar a las mujeres a no ser madres cuando no quieren serlo, pero que también hay que ayudarlas a serlo cuando lo desean.


- —¿Eso debe necesariamente pasar por un reparto igualitario de las tareas paternas?

- —No lo creo. Durante un tiempo, es posible que las mujeres creyeran que se compartiría todo, pero ya perdieron esa ilusión. Aunque más no sea porque las madres siguen entregándose más que los padres y que sacrificar demasiado el cuidado de los hijos constituye a menudo para ellas una privación. Las generaciones jóvenes tendrán que llegar a resolver esa cuadratura del círculo que todos, tanto padres como hijos, padecen actualmente. No es casual que los candidatos a la presidencia no paren de prometer más guarderías, más ayudas a los padres que trabajan. Ni que Germaine Poinso-Chapuis, que fue en 1947-1948 —mucho antes que Simone Veil— la primera ministro francesa en pleno ejercicio encargada de la salud de la familia en el gobierno de Robert Schuman, tuviera la idea de crear un ministerio de la infancia. Una prueba más, si es que todavía hacía falta, de que el problema no es nuevo.


- —Dentro de ese contexto, ¿cómo ve la candidatura de Ségolène Royal a la más alta función del Estado?

- —El hecho de que una mujer con cuatro hijos y que nunca ocultó su interés por la función materna pueda ser candidata a la elección presidencial demuestra indiscutiblemente una evolución de las mentes. Pero es un avance de doble filo. Si tiene éxito, eso tranquilizará a las mujeres en cuanto a su validez en el ámbito público. Pero si fracasa, y contrariamente a lo que pasa en el caso de los hombres, se puede llegar a inferir que el género femenino en su conjunto es incapaz en política.


- —¿Cuál sería, hoy, su definición del feminismo?

- —El feminismo es la otra cara largo tiempo oculta del humanismo, doctrina que preconiza el desarrollo de la persona humana. Pues sucede que la persona humana es sexuada, y que lo que permite el desarrollo de un sujeto de género masculino no siempre es suficiente para el desarrollo de un sujeto de género femenino. Además, constatamos que la dominación masculina, por razones antropológicas, no deja de estar presente a través de toda la historia. Se desplaza cuando hace falta, pero nunca se borra.


- —Que una mujer pueda acceder a una candidatura política de altísimo nivel, ¿no significa acaso que el poder está en otra parte, y que la dominación masculina se refugió esencialmente en el ámbito económico?

- —No nos hagamos ilusiones: el feminismo no suprimió, ni siquiera atenuó mucho la dominación masculina. Sólo la obligó a cambiar de lugar. Por eso, ese movimiento político es inamovible y eterno, y su función consistirá, siempre, en limitar las desigualdades y las injusticias que genera la dominación masculina. Dominación que, de parte de los hombres, a menudo es inconsciente y rara vez deliberada, pero no por eso menos permanente.
Traducción de Cristina Sardoy.

http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/2007/04/21/u-04411.htm
https://fr.wikipedia.org/wiki/Yvonne_Knibiehler
http://www.lemonde.fr/livres/article/2010/02/17/yvonne-knibiehler-le-feminisme-doit-repenser-la-maternite_864946_3260.html
https://www.babelio.com/livres/Knibiehler-Les-mots-des-meres/840092
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sábado, 15 de junio de 2019

Juana Belem Gutiérrez de Mendoza profesora, periodista, anarquista, feminista, sufragista y activista mexicana


Juana Belem Gutiérrez de Mendoza (San Juan del Río, 27 de enero de 1875 - 13 de julio de 1942) fue una profesora, periodista, anarquista, feminista, sufragista y activista mexicana del magonismo y zapatismo, además del movimiento por los derechos de las mujeres. Editó y dirigió el periódico Vésper (1901) y El Desmonte (1919),​ además de colaborar en el Diario del Hogar, El hijo del Ahuizote y el Excélsior.​


Nació  en el seno de una familia muy pobre. Autodidacta, la lectura de Bakunin y Kropotkin la inclinaron hacia la corriente anarcosindicalista.

Se casó con un minero analfabeto llamado Cirilo Mendoza, a quien enseñó leer y escribir a la edad de 12 años. Comenzó a colaborar en los periódicos Diario del Hogar y El hijo del Ahuizote a los 22 años. En 1897 por su defensa de los derechos laborales de los mineros de La Esmeralda, estado de Chihuahua, fue encarcelada en la prisión Minas Nuevas. Una vez libre, fundó el Club Liberal Benito Juárez en 1899 y fundó el semanario Vésper en 1901. Desde sus páginas atacó al gobierno de Porfirio Díaz, a la Iglesia y al Estado. Con esta publicación, de corte libertario, se constituyó como una periodista de oposición por lo cual fue apresada.​ Perseguida, se trasladó a Ciudad de México y en 1902 reanudó la publicación de Vésper. Se afilió al Club Liberal Ponciano Arriaga ocupando en 1903 el puesto de primera vocal. Fue encarcelada por la policía junto a Camilo Arriaga, los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón y Juan Sarabia en la cárcel de Belén, y luego desterrada a Laredo, Texas.

Junto a Elisa Acuña y Sara Estela Ramírez continuó publicando Vésper, y con Acuña redactó el periódico Fiat Lux de tendencia socialista. En 1905 regresó a México y fundó Socialismo Mexicano, una organización conformada por grupos de obrero, y editó el periódico Anáhuac, órgano de difusión de la agrupación. Paralelamente colaboró en Excélsior.

Fundó Las Hijas de Anáhuac, grupo formado por unas 300 mujeres libertarias en 1907 y que pedían mediante huelgas mejores condiciones laborales para las mujeres. Porfirio Díaz, ordenó su deportación a los Estados Unidos. Como una de las pioneras del feminismo mexicano, «fue una de las primeras voces que exigió al gobierno de Francisco I. Madero el voto de las mujeres y reivindicaciones laborales para las trabajadoras».1 Además, gestó la creación del Club político femenil Amigas del Pueblo en 19098​ donde participan Dolores Arana, Manuela y Delfina Peláez, Manuela Gutiérrez, Dolores Jiménez y Muro, María Trejo, Rosa G. de Maciel, Laura Mendoza, Dolores Medina y Jacoba González. Luego de un fallido intento de rebelión patrocinado por el Círculo Ponciano Arriaga termina encarcelada durante 3 años en las prisiones de San Juan de Ulúa, junto a Dolores Jiménez, María Dolores Malvaes y Elisa Acuña.



Participó activamente de la Revolución Mexicana, mientras que fue parte del grupo que elaboró el Plan de Ayala en 1911,9​5​ y es encarcelada al declararse partidaria de Emiliano Zapata, quien al ser liberada la nombra coronela, encargándose de organizar el regimiento Victoria. En 1914 dirigió en Chilpancingo, estado de Guerrero, el periódico La Reforma. Es detenida por 10 meses por ser zapatista en 1916 por el gobierno de Carranza. En 1919 funda El Desmonte, dedicado a la vida política y sindical; en 1921 funda una colonia agrícola experimental en el Estado de Morelos y en 1922 publicó ¡Alto!.

Perteneció al grupo de mujeres e intelectuales que fundaron varias organizaciones feministas en su país, entre ellas el Consejo Nacional para las Mujeres durante el mes de octubre de 1919 junto a Elena Torres, Evelyn T. Roy, Thoberg de Haberman, María del Refugio García y Estela Carrasco; ocupó la presidencia en esta organización.10​ Además, participó del Frente Único Pro-Derechos de la Mujer, donde destacaría como una de sus activistas más influyentes.11​

Fue directora del Hospital de Zacatecas, y entre 1925 y 1930 fue inspectora de escuelas federales en Querétaro y en Zacatecas. En 1930 editó el periódico Alma Mexicana y en 1932, Vésper entró en su cuarta y última época. En 1940, fundó el grupo La República Femenina, que sostenía que el desequilibrio social provenía del triunfo del patriarcado sobre el matriarcado. Continuó colaborando en diversos periódicos hasta su muerte, el 13 de julio de 1942 en la Ciudad de México.

Su última publicación se tituló ¡Por la tierra y por la raza! cuya primera edición se llevó a cabo en 1924 y se agotó rápidamente. En 1967, su hija Laura Mendoza Gutiérrez, con el apoyo de su nieta Susana Mendoza, realizaron una segunda edición de este libro.



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viernes, 14 de junio de 2019

Anne Holt escritora y política noruega


Anne Holt  (16 de noviembre de 1958 ) es una escritora de novelas policiacas y política noruega

Anne Holt es una de las más grandes escritores de crímenes, honrada por la crítica y amada por los lectores. Desde el debut con  Blind Goddess , ella ha vendido 2.3 millones de libros solo en Suecia. Ella ha recibido una amplia gama de precios tanto en Noruega como en el extranjero.

Anne Holt nació en Larvik y creció en Lillestrøm, Tromsø, Dallas (cuando John F Kennedy fue asesinado) y Maine en los Estados Unidos, donde cursó estudios secundarios. Anne Holt estudió derecho en la Universidad de Oslo y financió parcialmente los estudios como periodista de noticias en la televisión noruega (NRK). Después de graduarse en 1986, continuó como periodista en televisión, tanto como editora de noticias como presentadora de noticias. Después de eso fue empleada como abogada en la Policía de Oslo.

Después de un tiempo en la policía, y después de convertirse en abogada, volvió al periodismo unos años antes de comenzar a trabajar como abogada. Pronto tuvo su propio bufete de abogados. De 1996 a 1997, Anne Holt fue Ministra de Justicia en Noruega. Dimitió por problemas de salud.


Hizo su debut como novelista en 1993 con la novela Blind gudinne (La diosa ciega), cuya protagonista era la detective de policía lesbiana Hanne Wilhelmsen, sobre la que ya se han publicado siete títulos. Dos de sus novelas, Løvens gap (En las fauces del león) (1997) y Uten ekko (Sin eco) (2000), fueron escritas en colaboración con Berit Reiss-Andersen. Con Det som er mitt (Castigo) inició una nueva serie protagonizada por  Inger Johanne Vik y el comisario Yngvar Stubø.

Sus novelas, publicadas en más de 25 países, la han convertido en uno de los referentes de la novela escandinava actual.



Obra
Serie de Hanne Wilhelmsen
1993 Blind gudinne (La diosa ciega)
1994 Salige er de som tørster (Bienaventurados los sedientos)
1995 Demonens død (El hijo único)
1997 Løvens gap (En las fauces del león) (en colaboración con Berit Reiss-Andersen)
1999 Død joker (La broma)
2000 Uten ekko (Sin eco) (en colaboración con Berit Reiss-Andersen)
2003 Sannheten bortenfor(Más allá de la verdad)
2007 1222
2015 Offline

Serie de Inger Johanne Vik e Yngvar Stubø
2001 Det som er mitt (Castigo)
2004 Det som aldri skjer (Crepúsculo en Oslo)
2006 Presidentens valg (Una mañana de mayo)
2009 Pengemannen (Noche cerrada en Bergen)
2012 Skyggedød (Lo que esconden las nubes oscuras)
Serie de Sara Zuckerman y Ola Farmen
2010 Flimmer (en colaboración con su hermano Even Holt)

Otras obras
1997 Mea culpa
1998 I hjertet av VM. En fotballreise (en colaboración con Erik Langbråten)
1999 Bernhard Pinkertons store oppdrag


https://detectivesdelibro.blogspot.com/2009/05/yngvar-stub-e-inger-johanne-vik-anne.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Nancy_C%C3%A1rdenas
https://www.casadellibro.com/libro-la-diosa-ciega/9788492833108/1685638
http://www.piratforlaget.se/authorship/anne-holt/
https://tidningenkulturen.se/index.php/litteratur-topp/litteraturkritik/21837-litteratur-anne-holt-offline
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jueves, 13 de junio de 2019

Augusta Lundin pionera en la industria de la moda sueca.


Augusta Lundin (  13 de junio de 1840  - 20 de febrero de 1919) fue costurera y  empresaria de moda


Augusta Lundin nació dos años antes de que sus padres, el sastre Anders Lundin y Christina Andersdotter, se casaran. Ella creció en Kristianstad, la mayor en una familia de seis hijos, cinco de los cuales eran niñas. Todas las niñas aprendieron a coser en casa y Augusta Lundin también pasó un tiempo trabajando en el taller de sastre de su padre. A los 23 años se fue de casa y se mudó a Estocolmo. Todas sus hermanas posteriormente siguieron sus pasos.

Augusta Lundin fue empleada inicialmente en la tienda de sombreros de Hellgren en Estocolmo y luego pasó a trabajar en una empresa de moda. Dos años más tarde, en 1867, abrió su propio taller de costureras, que inicialmente operaba en pequeña escala, pero se expandió gradualmente. Los artículos producidos incluyeron vestidos para caminar, ropa formal variada para visitas y celebraciones, y vestidos de gala. Ella tenía una competencia muy fuerte. Una de las razones por las que la casa de modas de Augusta Lundin tuvo éxito fue que contó con la ayuda de sus hermanas, incluida Hulda Lundin., una profesora que se hizo conocida por sus métodos de enseñanza. Otra razón del éxito de Augusta Lundin fue su vinculación con Otto Gustaf Bobergh, quien colaboró ​​con Charles Fredric Worth, el diseñador de moda más famoso de París en ese momento. Augusta Lundin usó su conexión con Bobergh para mantenerse al día con los últimos desarrollos de moda en París. En 1874, su taller de costurera se convirtió en una tienda de moda donde vendía su ropa. En 1908 se mudó a un nuevo local, donde permaneció su tienda durante toda su vida.

Durante la década de 1890, Augusta Lundin introdujo las horas de trabajo reguladas en su tienda de moda. Sus empleados trabajaron entre las 9 am y las 7 pm, que era un espacio más corto que las horas requeridas por otros lugares de trabajo en el mismo campo. Ella también pagaba salarios más altos que los ofrecidos por las compañías competidoras, y sus costureras tenían derecho a dos semanas de vacaciones cada verano. En ese momento era una bendición trabajar en la tienda de Augusta Lundin. Para 1914, la empresa empleaba a 175 costureras y cuatro modistas.

Cada año, Augusta Lundin viajaría a París para mantenerse al día sobre las últimas modas. También compraba material y otros bienes en París para estar un paso por delante de la competencia en Estocolmo. También fue la primera persona en Suecia en usar el método de costura racional de acuerdo con el modelo francés, donde costureras específicas trabajaban en partes particulares de una prenda. Aunque había muchas casas de moda en Estocolmo a principios del siglo XX, Augusta Lundin era considerada la más eminente. Ella era conocida como el Dior de Estocolmo. Augusta Lundin no diseñó ninguna de sus propias ropas; en cambio, su fuerza estaba en dirigir el negocio. Sus clientes incluyeron a las actrices eminentes de la época, las damas de la corte y la reina Sofía.. Augusta Lundin más tarde se convirtió en una proveedora de la casa real. Sus clientes vinieron de toda Suecia y su negocio también se hizo conocido más allá de Suecia.

Tras la muerte de Augusta Lundin en 1919, su sobrino KA Bergholm heredó la compañía, que luego se registró como Augusta Lundin AB y tenía 200 empleados. Dos años después, la empresa se mudó a un nuevo local en Kungsträdgårdsgatan. En 1939, la casa de modas volvió a ser de una modista llamada "Maison Augusta", pero finalmente cerró unos años más tarde.


Emma Severinsson en sueco
(Traducido por Alexia Grosjean  al ingles)





Augusta Lundin , www.skbl.se/sv/artikel/AugustaLundin, Svenskt kvinnobiografiskt lexikon (artículo de Emma Severinsson), obtenido el 2019-05-06.
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miércoles, 12 de junio de 2019

Jaana Hallamaa teóloga




Jaana Inkeri Hallamaa (12 de junio de 1958 en Helsinki ) es profesora de Ciencias Sociales en la Universidad de Helsinki . Su tesis doctoral en teología la hizo en 1994.

Jaana Hallamaa ha investigado varios aspectos de la ética. Al comienzo de su carrera, a principios de la década de 1980, estaba perpleja por la pregunta de cómo el evangelio de la libertad se convierte en un instrumento de opresión. Ella eligió a la Iglesia Reformada de Sudáfrica solo para blancos y su teología racista como sujeto de investigación. "Quería aprender a entender el punto de vista del opresor, y ver cómo la religión y su dogma se convierten en una ideología que funciona para los intereses políticos y económicos". 

En los últimos años, Hallamaa se ha centrado en la bioética y la ética social. Con el rápido desarrollo de las biociencias y la biomedicina, nos enfrentamos a toda una nueva gama de preguntas y desafíos. La bioética tiene como objetivo encontrar formas sostenibles, tanto desde el punto de vista de la humanidad como del medio ambiente, de explotar los logros de la investigación en biociencias. Los cambios políticos y económicos de finales del siglo XX nos obligan a cuestionar si Finlandia podrá mantener y desarrollar su estado de bienestar como miembro de la Unión Europea en este mundo impulsado por las fuerzas del mercado. ¿Cuáles son los factores que han contribuido al establecimiento y mantenimiento de una sociedad basada en el sentimiento de responsabilidad hacia los demás? 

La interacción es una parte integral del trabajo de investigación. Hallamaa ha trabajado en grupos de investigación europeos y nórdicos y ha pasado su propia investigación, así como la investigación de otros, en la enseñanza y en los libros de texto; entre otras cosas, ha escrito libros de texto para cursos de ética y filosofía en la escuela secundaria superior. En 1997, Jaana Hallamaa fue elegida para el Premio a la Docencia de la Universidad de Helsinki. 
Hallamaa recibió el Premio Eino Kaila de la Universidad de Helsinki en 1998.  En 2010 recibió la beca Clare Hall en la Universidad de Cambridge .

Hallamaa se desempeñó como Secretario General de la Asociación Finlandesa de Estudiantes Cristianos 1984-1986. Fue miembro del Consejo Asesor de Ética en Investigación 1998-2001 y Vicepresidente 2001-2007. 

Hallama también es conocida como el movimiento activo de la Iglesia liberal en la Iglesia y ha sido portavoz de la ceremonia de boda eclesiástica de la pareja del mismo sexo en la reunión de la iglesia. También fue una de los tres candidatos al obispado de Helsinki 2017 y recibió el segundo mayor número de votos

https://www.kotimaa24.fi/artikkeli/toiseksi-piispanvaalissa-jaanyt-jaana-hallamaa-sukupuolen-piilomerkitys-on-valtava/comment-page-1/
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lunes, 10 de junio de 2019

Dorothy Richardson novelista británica.


Dorothy Richardson (Abingdon-on-Thames, 17 de mayo de 1873 - 17 de junio de 1957) novelista británica.

Era la tercera hija de Charles Richardson, que tenía dos aspiraciones: vivir como un gentlemen y tener un hijo varón. Pero, después de Dorothy, llegó otra niña y el padre, no del todo resignado, comenzó a tratar a Dorothy, de carácter más fuerte e indomable, como el varón que no había tenido.

Charles Richardson les proporcionó a sus hijas una infancia idílica, que transcurrió entre la despreocupación y los juegos, en una suntuosa mansión con amplios jardines, que la futura escritora recordará siempre como fuente de inspiración de sus primeras experiencias.

Dorothy recibió una buena educación en el South West London College femenino hasta que la situación económica de la familia decayó y la salud mental de la madre se resintió gravemente. En 1890, a la edad de 17 años, Dorothy acepta el trabajo de institutriz en una escuela de Hannover. De este modo consigue su independencia y comienza a orientar el futuro por su cuenta. Esta experiencia en Alemania la proveerá de materiales para su primera novela, Pointed Roofs. Desde este momento los datos biográficos de la escritora coinciden en gran medida con los que le suceden a Miriam Henderson, la protagonista de los trece capítulos o volúmenes de los que consta la serie Pilgrimage. En 1917 se casa con el pintor Alan Odle, dieciséis años más joven que ella y débil de salud. A la muerte de este, en 1938, la escritora se traslada a Cornualles donde vive en total soledad hasta 1951, en que, enferma y sin recursos, tiene que ser internada en un asilo, donde transcurren los últimos años de su existencia.


En 1915, con la publicación de Pointed Roofs, se inaugura en la historia de la novela la renovación de las técnicas narrativas. No deja de ser significativo que, al reseñar esta obra, la escritora inglesa May Sinclair acuñase el término stream of consciousness, tomándolo prestado del psicólogo William James[cita requerida], y que, pocos años después, fuese empleado profusamente por James Joyce y Virginia Woolf.

Además de numerosos artículos periodísticos y de una colección de cuentos, publicados bajo el título Journey to Paradise, Dorothy Richardson concentró su actividad como escritora en la composición de Pilgrimage, una novela de trece volúmenes basada en los acontecimientos de su propia vida.

Después de la publicación del primer capítulo-volumen, Pointed Roofs, fueron apareciendo sucesivamente: Backwater, 1916; Honeycomb, 1917; The Tunnel, 1919; Interim, 1919; Deadlock, 1921; Revolving Lights, 1923; The Trap, 1925; Oberland, 1927; Dawn's Left Hand, 1931; Clear Horizon, 1935; y Dimple Hill, 1938. Diez años después de su muerte, se publicó el último volumen, March Moonlight, que la escritora había elaborado en los últimos años de su vida, dejándolo probablemente incompleto.




Pilgramage consiste en un recorrido no acabado, en una peregrinación que no conduce a ningún sitio y, por esto, la obra fue considerada por algunos críticos como una sucesión indeterminada de episodios sin un proyecto coherente. Pero la realidad es bien distinta: los títulos y el contenido de cada novela se configuran como las etapas del recorrido por un laberinto, metáfora transparente de la vida entendida como un viaje. En este laberinto, el viajero tiene que proceder sin un mapa, moviéndose en el espacio que se despliega delante de él sin saber con seguridad qué camino debe escoger y basándose en los errores cometidos en los trechos ya recorridos para conseguir orientarse.



En el relato, Dorothy Richardson, en 2000 páginas, describe el difícil camino que Miriam, la protagonista, emprende hacia el interior de su propia conciencia para descubrirse y construirse a sí misma. Este proceso comienza cuando toma la decisión, en un valeroso acto, de abandonar la casa paterna y continúa a través de las experiencias que se van acumulando en el transcurso de su viaje. En este sentido, Pilgrimage es una novela de formación, en la que cada acontecimiento externo ejerce influencia en el desarrollo de la subjetividad de la protagonista.



http://dorothyrichardsonexhibition.org/
https://runner500.wordpress.com/2015/06/17/dorothy-richardson-the-final-pointed-roofs/
https://www.theguardian.com/books/booksblog/2015/may/15/dorothy-m-richardson-deserves-recognition-finally-receiving
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domingo, 9 de junio de 2019

Soile Isokoski soprano lírica finlandesa


Kammersänger Soile Marja Isokoski es una soprano lírica finlandesa nacida el 14 de febrero de 1957 en Posio, Laponia(Österbotten). Se especializa en el repertorio de óperas y canciones de Mozart y Strauss. Junto a Karita Mattila, Camilla Nylund, Monica Groop, Lilli Paasikivi, Jorma Hynninen y Matti Salminen, uno de los más distinguidos exponentes del canto lírico de Finlandia.


Graduada de la Academia Sibelius en Helsinki en 1986, ganó el Concurso Lappeenranta en 1987 y posteriormente el segundo premio en el BBC Singer of the World en Cardiff. Trabajando como solista en una iglesia del norte de Finlandia fue contratada por la Ópera de Finlandia donde debutó como Mimi en La Boheme de Puccini permaneciendo con la compañía hasta 1994.

Su carrera internacional la ha llevado a cantar en las grandes casas líricas europeas como Wiener Staatsoper (Viena), Théâtre du Châtelet, Opéra Bastille, La Scala, Deutsche Oper Berlin, Staatsoper Unter den Linden (Berlin), Semperoper de Dresde, las óperas de Hamburgo, Colonia, Berlin y Múnich, los festivales de Salzburgo, Edinburgo, Orange, Festival de Tanglewood y Savonlinna y el Metropolitan Opera de New York donde debutó en 2002 como la Condesa Almaviva en Las bodas de Fígaro de Mozart y la Ópera de San Francisco como la Mariscala de El caballero de la rosa de Richard Strauss.

Su repertorio abarca óperas de Mozart (Condesa, Fiordiligi,1​ Doña Elvira) , Puccini (Mimi y Liu), Wagner (Elsa y Eva), Strauss (Mariscala, Ariadna, Daphne, Madeleine), Chaikovski (Tatiana), Britten (Ellen), Gounod (Margarita) , Verdi (Amelia, Desdémona, Alice Ford) y Bizet (Micaela).

Es una notable recitalista del repertorio sinfónico-coral y liederístico y de su país actuando a menudo acompañada por Marita Viitasalo en New York, Washington D.C., Fort Lauderdale, Viena, Londres, Paris, Ámsterdam, Berlin, Munich, Roma, Atenas, Moscú, St. Petersburg y Tokyo.



 Ha sido requerida por directores de la talla de John Eliot Gardiner, Neeme Järvi, Seiji Ozawa, Daniel Barenboim, Colin Davis, Bernard Haitink, Yehudi Menuhin, Riccardo Muti, Claudio Abbado, Simon Rattle, Valery Gergiev, Vladimir Ashkenazy, James Levine, Daniele Gatti, Donald Runnicles, Marek Janowski y sus compatriotas Okko Kamu, Jukka-Pekka Saraste, Esa-Pekka Salonen, Leif Segerstam, Sakari Oramo y Osmo Vänskä.

Su versión de las Cuatro últimas canciones2​3​4​5​de Richard Strauss suscitó comparaciones con la legendaria Elisabeth Schwarzkopf. Es notable intérprete de la obra de Aulis Sallinen,6​ Rautavaara, Jean Sibelius, Hugo Wolf, Schubert y Mahler.

Ha recibido la Medalla Sibelius en 2007 y en 2008 fue nombrada Cantante de la Corte de Viena( Kammersängerin).





https://es.wikipedia.org/wiki/Soile_Isokoski
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sábado, 8 de junio de 2019

María Reiche arqueóloga y matemática alemana, nacionalizada peruana


Maria Victoria Reiche Neumann o María Reiche (Dresde, Imperio alemán; 15 de mayo de 1903 - Lima; 8 de junio de 1998) fue una arqueóloga y matemática alemana, nacionalizada peruana, la mayor estudiosa de las líneas de Nazca, a las que dedicó gran parte de su vida.

María Reiche nació en Dresde, Alemania. Fue célebre por sus investigaciones y conservación de las líneas de Nazca en Perú. Sus padres eran Felix Reiche Grosse y Ana Elizabeth Neumann Voigt. Durante su infancia vivió junto con sus hermanos menores, Renate y Franz, en la Zittauer Strasse en Dresde. Llegó al Perú en 1932 para educar a los hijos del cónsul alemán en la ciudad de Cusco. Lo primero que la impresionó fue el esplendor y la belleza de los paisajes andinos.

En 1936 retornó a su país y un año después, a fines de 1937, volvió a Perú y nunca más regresaría a su ciudad natal de Dresde, que quedó destruida durante la Segunda guerra mundial. Entonces decidió establecer su hogar en Lima, donde ofreció sus servicios como profesora de gimnasia, alemán e inglés.

En el Tearoom, una cafetería de encuentro para extranjeros e intelectuales, conoció María Reiche a Julio C. Tello, para quien ella traduciría su trabajo y a Paul Kosok, quien la llevaría a Nazca por primera vez en 1941. El Tearoom le pertenecía a la inglesa Amy Meredith, quien fue la primera financiera de la obra de Maria y con quien ella vivió por 21 años. Amy fallece en enero de 1960 de cáncer de ovario y el dinero que Maria hereda de Amy ayudaría a seguir sus investigaciones. Pero es una época muy dura para María y no regresaría por un tiempo a Nazca. Decidió ir a la sierra y trabajar los siguientes años como educadora en zonas de extrema pobreza.

María Reiche inició una vida dedicada al estudio e investigación de las líneas de Nazca a partir de 1946, estimulada por los estudios del arqueólogo estadounidense Paul Kosok. La matemática, geografía y física fueron mucho de su interés, fue graduada en la Universidad Técnica de Dresde y en Perú descubrió una vocación en la que concentraría todas sus energías.




En 1992 el gobierno le concede el título de ciudadana honoraria de Perú, oficializado con su nacionalización definitiva al año siguiente. También recibió las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta y la Orden El Sol del Perú en el grado de Gran Cruz.

En diciembre de 1994, gracias a sus esfuerzos y gestiones, la Unesco acordó otorgar a las líneas de Nazca la categoría de Patrimonio Cultural de la Humanidad. En los últimos años, debido a su delicado estado de salud, María Reiche ocupó una habitación en el hotel de turistas de Nazca, siendo asistida por su hermana Renata, quien falleció en 1995.

Maria falleció en Lima el 8 de junio de 1998. Un mes antes, la Unesco la había condecorado con la medalla Machu Picchu. El gobierno peruano le otorgó póstumamente la Orden al mérito por servicios distinguidos en el grado de Gran Cruz.


"¡Todo era por Nasca! Si cien vidas tuviera, las daría por Nasca. Y si mil sacrificios tuviera que hacer, los haría, si por Nasca fuera".
"Yo quiero, con mi obra, ser un instrumento para eliminar las injusticias y para que los peruanos --que son gente de cualidades culturales, morales y físicas especiales-- recuperen su propia estimación. Yo les digo: yo soy chola, porque me siento a veces más unida con los cholitos, y sobre todo ahora que tengo la nacionalidad peruana".
María Reiche​.


www.maria-reiche.de
www.maria-reiche.org/nasca/Inicio.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Maria_Reiche
http://noticiasdenascadelperu.blogspot.com/2017/05/

http://www.huellasdemujeresgeniales.com/maria-reiche/
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viernes, 7 de junio de 2019

Rebecca Lolosoli y la ciudad de las mujeres



Nunca es tarde para conocer historias de mujeres que plantaron cara a una realidad hostil, unas grandísimas heroínas : 

La ciudad de las mujeres de la keniata Rebecca Lolosoli


A la keniata Rebecca Lolosoli le dicen “la matriarca” y es el rostro más visible del incipiente (y aguerrido) feminismo africano: En 1995 , fundó Umoja (“unidad”, en swahili), un pueblo que da cobijo a mujeres violadas y repudiadas por sus maridos. Las presiones que algunos grupos de mujeres (inspirados por gente como Rebecca Lolosoli) han realizado hasta lograr que se presentaran en el Congreso de Kenia proyectos de ley que, de ser aprobados, tendrían el poder de transformar radicalmente la vida cotidiana de las mujeres kenianas: ellas tendrían derecho a negarse a propuestas de matrimonio, denunciar el acoso sexual en los lugares de trabajo, negarse a la mutilación genital, pedir que se castiguen las violaciones...

La niña tiene 13 años y todavía no logra sacudirse el terror por la posibilidad de verse convertida en la esposa de un hombre que le lleva casi 30 años. Su padre la había prometido a cambio de una dote. Rebecca, sencillamente, le dijo: “No lo hagas. Tú eres una jovencita, él es un viejo; las mujeres no deben aceptar más estas imposiciones”, y le dio cobijo en su pueblo, a sabiendas de que su hermano la odiaría por dejarlo sin esposa. A la keniata Rebecca Lolosoli le dicen “la matriarca”, y es el rostro más visible del creciente (y aguerrido) feminismo africano. Se ganó el bautismo con una operación nada sencilla: refundar los lazos tradicionales como quien (re)construye un tejido desde cero para calmar la sed destilada a lo largo de años en un país de costumbres más que reñidas con ideas de paridad o derechos de las mujeres. Rebecca es la mujer que en 1995 reunió a un grupo de mujeres violadas, golpeadas y repudiadas por sus familias y maridos y les propuso lo impensable: puesto que nadie admitía su cercanía, ellas sólo se asociarían entre sí. La idea, dijo, era crear un pueblo exclusivamente habitado y regido por ellas. Hacer, digamos, de la exclusión absoluta virtud solidaria. Lo llamaron Umoja, la palabra swahili para decir “unidad”, y le dieron cuerpo en una serie de pequeñas casas de barro repartidas en círculo al tope de una colina vecina a la Reserva Nacional Samburu, en el norte de Kenia. Allí estaban entonces, allí están ahora que el tiempo ha pasado y ellas pudieron demostrar que mantenerse en sus cinco será difícil pero que a tozudez no les gana nadie.

Por azar, el Washington Post descubrió a Rebecca en una conferencia sobre empoderamiento femenino que la ONU organizó en Nueva York, y le hizo una entrevista discreta. Luego la siguió hasta la pequeña aldea de Kenia; tomó unas fotos, atestiguó todo lo que ella había narrado, se encontró con su mayor enemigo: el fundador del pueblo rival. El reportaje dio la vuelta al Primer Mundo (Estados Unidos, Francia, Italia), más como una rareza breve de lectura sencilla que como un recorrido que permita entender por fuera de ciertos anteojos. Pero eso es lo que hay, lo que se sabe en estos confines de Umoja, el poblado que actualmente cuenta con alrededor de 40 habitantes y una fama tan sólida que mujeres de toda Kenia se acercan a él en busca de ayuda o simplemente consejo: han sido golpeadas, sus maridos no quieren conceder el divorcio... “Una mujer no es nada en nuestra comunidad. No tienés la posibilidad de contestar a los hombres, o de hablar frente a ellos, tengas o no razón”, declaró Rebecca cuando se vio en situación de explicar que lo suyo no es tanto un exotismo para ganar prensa como una necesidad vital: “Todo esto tiene que cambiar. Las mujeres tienen que exigir sus derechos, y recién entonces llegará el respeto. Pero si te quedás callada, nadie cree que tengas algo para decir. Claro, yo dije eso y no fui muy popular”.

Pero algunas la siguieron, y Umoja fue creciendo hasta convertirse en una atracción turística y cultural que se financia con el dinero que los visitantes dejan a cambio de llevarse artesanías realizadas por las mujeres del pueblo. Con ese dinero, además, muchas de ellas pudieron mantenerse a sí mismas por primera vez, enviar a la escuela a sus hijos (muchos de los cuales viven con ellas porque también han sido repudiados en sus familias) y negarse a las exigencias masculinas de que sus hijas se sometan a la ablación para ser entregadas en matrimonio. “El hombre es la cabeza. La mujer es el cuello. Un hombre no puede recibir consejo de su cuello”, dijo Sebastian Lesinik, y buscó un lugar exactamente frente a Umoja para fundar, a su vez, un pueblo exclusivo de hombres que restara popularidad y efectividad a la red de mujeres. Lo revistieron de lo que –esperaban– atraería turistas y le daría un toque de campamento cultural, pero no hubo caso, es un fracaso, aunque aún permanezca allí, recordándoles a Rebecca y las demás mujeres de Umoja que todavía queda mucho trecho por recorrer.  Cuando Rebecca fue invitada a dar testimonio sobre su experiencia en Nueva York, “comenzaron los comportamientos más feos, los generados por celos”; la amenazaron, “dijeron, francamente, que querían matarme”, contó ella, y rió.

Es precisamente ese tipo de reacción lo que lleva a Lesinik, el señor del pueblo de al lado, a razonamientos memorables como: “Ella está cuestionando lo más profundo de nuestra cultura. Ese parece ser el asunto en estos tiempos modernos... las mujeres que causan problemas como Rebecca”. Y es que ella no es la única. Está también, por ejemplo, Margaret Auma Odhiambo, la líder de un importante grupo de mujeres cuyo denominador común es la viudez: todas han perdido a sus maridos a causa del sida. Están, también, las presiones que algunos grupos de mujeres (inspirados por gente como Rebecca y Margaret) han realizado hasta lograr que se presentaran en el Congreso de Kenia proyectos de ley que, de ser aprobados, tendrían el poder de transformar radicalmente la vida cotidiana de las mujeres kenianas: ellas tendrían derecho a negarse a propuestas de matrimonio, denunciar el acoso sexual en los lugares de trabajo, negarse a la mutilación genital, pedir que se castiguen las violaciones... Tanto ruido hicieron que, ahora, los derechos de las mujeres forman parte de la agenda pública y son reconocidos como la cuestión de derechos humanos más urgente a resolver en el país.
Soledad Vallejo  Jueves 1ro de septiembre de 2005





 La historia de esta mujer contada en este libro nos da esperanza sobre empoderamiento de las mujeres y la necesidad de la sororidad. Es el comienzo de los años noventa cuando Rebecca Lolosoli es golpeada hasta la mitad por sus vecinos por insubordinación. Su esposo se niega a ayudarla y por eso ella lo deja a pesar de todos los temores. Se une a otras mujeres que comparten un destino similar: golpeadas o violadas, huyendo de mutilaciones genitales o matrimonios forzados.

Juntas, las mujeres encontraron  Umoja, la primera aldea de mujeres de África. En el otoño de 2009, 48 mujeres y sus hijos vivian en Umoja. Asumen derechos y tareas que normalmente solo pertenecen a los hombres en la sociedad partriarcal. Y por eso no es de extrañar que la hostilidad y los ataques al pueblo sean inevitables. Las mujeres finalmente arrastran una cerca de espinas alrededor de su territorio, de modo que el ganado dentro y los hombres afuera. 


En su libro conjunto, la fundadora del pueblo Rebecca Lolosoli y la periodista de televisión Birgit Virnich  cuentan la historia de Rebecca y Umoja. Documentan la lucha de estas valientes mujeres por la independencia, el reconocimiento y la libertad en un entorno más que misógino.





http://www.anticapitalistas.org/node/917
http://www.folkartmarket.org/artists/rebecca-lolosoli/
https://www.randomhouse.de/ebook/Mama-Mutig/Birgit-Virnich/Suedwest/e375385.rhd
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jueves, 6 de junio de 2019

Kelly Bishop actriz de teatro, cine y televisión


Kelly Bishop (28 de febrero de 1944, Colorado Springs, Colorado) es una actriz estadounidense de teatro, cine y televisión. Ha participado en muchos papeles memorables en películas, televisión y teatro desde su actuación como parte del elenco original en uno de los musicales más exitosos de Broadway, A Chorus Line.


Nativa de Colorado Springs, creció en Denver, Colorado, donde se educó para ser bailarina de ballet. A los 18 años fue a Nueva York y se presentó a una audición gracias a la que consiguió su primer trabajo como bailarina, permaneciendo alrededor de un año en la compañía de ballet Radio City Music Hall. Después de eso trabajó en clubes nocturnos hasta que en 1967 consiguió incorporarse al elenco de Golden Rainbow, su primer papel en Broadway.

Su gran oportunidad vino cuando la contrataron como  Sheila en A Chorus Line. El premio Tony que ganó le dio la confianza necesaria para eventualmente mudarse a Los Ángeles y seguir desarrollando su carrera como actriz.

No tuvo que transcurrir mucho tiempo para que la contrataran para trabajar junto a Jill Clayburgh en el drama de Paul Mazursky Una mujer descasada (1978). A partir de allí continuó teniendo papeles de madre como: la madre de Jennifer Grey en la exitosa película Dirty Dancing, la de Howard Stern en la comedia de Betty Thomas Private Parts, y la de Tobey Maguire en Wonder Boys.

En televisión, Bishop ha actuado en la serie The Thorns, y encarnó a la madre de Lisa Ann Walter en el programa My Wildest Dreams. También ha sido estrella invitada en series como Law & Order, Law and Order: Special Victims Unit y Murphy Brown; y ha tenido papeles recurrentes en All My Children, One Life to Live, Another World y As the World Turns.

Su extenso historial en el teatro incluye participaciones como un papel principal en la producción de Broadway Six Degrees of Separation, al igual que en otras producciones como Proposals, la ganadora del premio Tony The Last Night of Ballyhoo, Bus Stop y Precious Sons. También ha actuado en numerosos teatros regionales y producciones off-Broadway. Y por supuesto, uno de sus papeles más conocidos es el de Emily Gilmore, madre de Lorelai y abuela de Rory en la serie Gilmore Girls.

Filmografía
Gilmore Girls, a year in the life (2016) - como Emily Gilmore
Bunheads (2012-) - como Fanny Flowers
Gilmore Girls (2000) - como Emily Gilmore
My Wildest Dreams (1995) - como Gloria James
The Thorns (1988) - como Ginger Thorn
Ryan´s Hope (1975) - como Mrs. LaSalle (1985)
Law & Order: Special Victims Unit - como Detective del Departamento de Homicidios - epsodio "Slaves" (2000)
Murphy Brown - como Connie Silverberg - episodio "Me Thinks My Parents Doth *Protest Too Much" (1992)
Law & Order - como Marian Borland - episodio "Intolerance" (1992)
Kate & Allie - como Paulette - episodio "Baby" (1984)
Hawaii Five-O - Char - Oldest Profession -- Latest Price (1976)
Summer Stories: The Mall - "The Mall, First Impressions"

https://es.wikipedia.org/wiki/Kelly_Bishop
https://www.imdb.com/name/nm0084105/
https://nationalpost.com/pmn/entertainment-pmn/kelly-bishop-admits-cast-of-dirty-dancing-didnt-think-it-would-be-good-2

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miércoles, 5 de junio de 2019

Adelina Dematti de Alaye



Adelina Ethel Dematti (Chivilcoy, 5 de junio de 1927 - La Plata, 24 de mayo de 2016)​ fue una activista argentina, defensora de los derechos humanos. Fue una de las fundadoras de la organización Madres de Plaza de Mayo.

Adelina  nació en 1927 en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires. De profesión docente, se recibió de maestra en la Escuela Normal de aquella ciudad en 1946. En 1952 se casó con Luis María Alaye, con quien tuvo sus hijos Carlos Esteban y María del Carmen.

El 5 de mayo de 1977 en Ensenada, fue secuestrado en la calle su hijo Carlos Esteban, un dirigente de la UES, mientras andaba en bicicleta, por personas vestidas de civiles. A partir de este momento comenzó la incansable lucha de Adelina Dematti. Posteriormente supo que a otras personas también les pasaba lo que a ella. Empezó a formar parte de organizaciones por los derechos humanos como Madres de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo de la Plata, Comisión Provincial por la Memoria, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata.

Fue galardonada por parte de la Universidad Nacional de La Plata con el diploma de doctora honoris causa en 2009.

Falleció el 24 de mayo de 2016 a los 88 años, en La Plata.




Adelina de Alaye, la historia de una madre en lucha

 Adelina Dematti de Alaye mamá de Carlos y María se convirtió en una madre de plaza de mayo en los inicios de la agrupación, participó activamente en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y construyó un archivo personal sobre la dictadura que fue declarado por la UNESCO “Memoria del Mundo”, allí hay una exhaustiva investigación sobre el Cementerio de La Plata y los médicos de la morgue que firmaban certificados de defunción a miles de NN. Adelina lo denunció en la justicia cada vez que tuvo la oportunidad y en su libro La marca de la infamia.

“Mi hijo militaba en Montoneros, trabajaba en una tornería en Berisso y estudiaba psicología. Ya había tenido problemas años antes en el (colegio) normal 3: a seis días de recibirse a él y a varios más los dejan libres. Yo me entero después que cuando cae el presidente Salvador Allende en el 73, cinco de ellos van a hablar con la directora para decirle que iban a ir a Chile a apoyarlo y a pedirle que no les pasaran las faltas. Ahí los empezaron a marcar. Después que los echaron se pasó a una nocturna y ahí se recibió. En el 74, en la primavera de Cámpora, empiezan la lucha por el boleto escolar. Había salido delegado. Cuando se lo llevaron vivía en Ensenada con su mujer que estaba embarazada”, recuerda Adelina.

-¿Pudieron reconstruir lo que le pasó?

-Después nos enteramos que una muchacha lo interpela en la calle. Le dice que lo recuerda en la lucha por el boleto, le pide ayuda porque estaba en una situación delicada y hace una cita. Me cuenta mi nuera que le dice que se va a encontrar con ella y después iba a ir a lo de un matrimonio de amigos y compañeros. Va a la cita y nunca volvió. Era un 5 de mayo de 1977.

Muchos años después, cuando se cumplió un aniversario de su desaparición, a la madrugada me puse a hacer unos afiches que decían que a mi hijo tal día le paso tal cosa, que si alguien sabe algo, que quería saber cómo fueron los últimos momentos de libertad de mi hijo y ponía mi dirección: los puse en la cuadra donde yo sabía que había desaparecido. Y también en las columnas de luz. A los dos días me tocan el portero eléctrico y un señor me dice que podía decirme algo. Era un abogado que vivía en esa cuadra de Ensenada, en el departamento de arriba de la casa de los suegros que tenían un negocio. Contó que desde temprano había tres tipos que estaban como arreglando un auto. Que habían puesto gente en las casas donde había teléfonos y él sube al baño del departamento y desde ahí ve todo: Carlos venia en la bicicleta, lo paran y hace un gesto como que no sé, no tengo, como que le hubieran pedido cigarrillos o algo, va a seguir y cae por un disparo. Lo cargan en un camión y se lo llevan. De esas casas que habían tomado el hombre ve a una muchacha que después sabemos que es la que lo citó. Después van a la casa y se llevan todo.



-¿Y qué pasó con tu nuera?

-Inés cuando ve que Carlos no llega a la noche, se va a lo del matrimonio de compañeros y ahí le dicen que nunca había ido. Entonces se da cuenta que algo le pasó. Llama a mi hermana que tenía teléfono y le dice: Carlos tuvo un accidente. Ella me viene a decir y yo le digo a mi hermana: está preso o muerto, en ese momento no sabía que existían los desaparecidos. Mi nuera se va para Buenos Aires. Estaba embarazada de tres meses. Ahí perdimos el contacto. Pero pasó algo increíble: hacía un mes que Carlos había desaparecido, yo estaba en Capital y había ido a la APDH. Después de eso iba en micro a lo de mi sobrina y a las cuadras alguien se me abalanza por detrás y me abraza. ¡Era mi nuera! ¿Podés creer que mi nuera había ido a once a comprarse una carterita porque la única que se había llevado era de verano, blanca bordada y llamaba mucho la atención? Y como tenía 4 meses y medio de embarazo en vez de caminar se tomó el micro y se sienta dos asientos más atrás mio. Y vio mi mano agarrada del respaldo del asiento y pensó: hay dos manos iguales, las de Carlos y las de Adelina. No sé qué hubiera pasado, no sé cuánto hubiera pasado sin vernos. Y así los pude sacar del país, a mi nuera y a mi hija. Primero fueron a Europa y después a México.

– ¿Cómo fue tu vida partir de ahí?

– Yo me fui a Buenos Aires desde junio hasta octubre de 1977. Había dejado el jardín: me habían ido a buscar, pero me avisaron mis compañeras y no me dejaron volver. Llegó un momento que no lo podía resistir y le mandé una carta a (el ministro del interior de la dictadura, Albano) Harguindeguy diciendo que si querían hablar conmigo yo me iba a mi casa que estaba en tal dirección y que no tenía ninguna actividad política, ni sindical, que sólo me faltaba mi hijo. Me volví a La Plata el 12 de octubre, pero nunca fueron.

Ese día que volví, una vecina que conocía porque había sido inspectora empezó a gritar ¡Volvió Adelina!¡ Volvió Adelina! Y a partir de ahí todos los jueves me hacían compartir la cena con ella y su familia. Todos los jueves yo llegaba cenada a mi casa. En ese momento eran gestos importantes. Había gente de maravilla. Ellos vieron que mi departamento estaba cerrado, meses sin abrir, pensaron que me había pasado algo. También me acuerdo de mi peluquero de siempre y su pareja que cuando volví después que pasó lo de mi hijo me traen un mensaje con un poema de Almafuerte y me dicen: vos no tenés teléfono y con lo que estás pasando lo necesitas. Así que acá tenes el teléfono, esta silla, venís, lo usas y le das el número a quien quieras. ¡Unos locos! Nadie en esa época podía hacer eso. También la gente de la escuela que en octubre me mandaron a decir que volviera a la escuela que iba a estar mejor que en el departamento. Esos apoyos fueron importantes. Yo estaba en la escuela y llamaban a preguntar por mi y el que atendía decía que no me había visto. Estas anécdotas para mí son muy valiosas, porque las madres por ahí decimos “estábamos solas” y cuando empezás a analizar decís no estaba tan sola.

En el atrio
-¿Cómo empezaron a juntarse con otras Madres de Plaza de Mayo?

-Cuando pasó lo de Carlos, primero fui a la iglesia, y lo llamé por teléfono a Balbín. En la iglesia me dijeron que no sabían nada, que iban a ver, a averiguar. Pero cuando voy al episcopado en Buenos Aires me encuentro un cura divino que me dice, ¿fuiste a la asamblea permanente? Y me da la dirección. La asamblea estaba en un edificio que era familiar y nadie sabía, hasta que empieza a ir y venir la gente, y los vecinos hicieron que se vayan. Cuando fui por primera vez me atendió una mujer en un escritorio y en el de al lado estaban atendiendo a otra señora. Cuando le cuento mi situación, me dice que tenía que llevar un escrito contando todo. La otra señora que estaba en el otro escritorio me dice que la espere abajo. Fuimos a un barcito y ahí me explicó cómo tenía que hacer el testimonio, y me dice: “La vi tan dolida pero tan firme pidiendo por su hijo que me arriesgo a hacerle una invitación”. Y me dijo que con otras señoras se habían empezado a encontrar en la Plaza de Mayo pero que el jueves anterior las había corrido la policía, así que se estaban juntando en la iglesia de Santa Cruz, a una cuadra del Cabildo. Pero no te creas que adentro de la iglesia: se juntaban en el atrio. La señora que me invitó era Juana Pargament, que el año pasado cumplió 100 años.


Adelina relata con entusiasmo aquellos inicios. “Yo no veía la hora porque sea jueves a las tres y media. Cuando llegué a la iglesia Santa Cruz vi a una señora tomando los datos con unos papelitos. Era Azucena Villaflor. Cuando le digo que soy de La Plata me dice: ¡Ay! El jueves pasado vino otra señora de La Plata. Y empieza a buscarla. En la entrada de escalones estaba parada Hebe de Bonafini. En total, exagerando, éramos 20. Lo de Azucena fue increíble, el proponer hacerlo entre todas y también hubo una respuesta de las que creímos que había que hacerlo así, sino individualmente no sé qué hubiera pasado. Por eso se la llevaron. La mayoría de las madres no teníamos ninguna experiencia de participación en nada. Tuvimos que aprender todo de golpe”.

-¿A partir de ahí empezaste a ir todos los jueves?

-Sí, siempre. Al otro jueves me baje en Once y me tomé un taxi para la iglesia. Era un día de llovizna y frío de principios de junio. Me bajé del taxi y vi a una señora como que hablaba sola y dice: “Si vienen a la reunión de la iglesia tienen que ir a Plaza Retiro”. Enfrente de la iglesia era acción social y había unos monumentos en la vereda. Me doy vuelta y había un milico apostado en cada monumento apuntando a la iglesia que había cerrado las rejas. A Plaza Retiro llegamos 9 o 10 y decidimos volver a Plaza de Mayo el jueves siguiente. Y fuimos todos los jueves. Nos corrían y volvíamos.

Una tarde en la plaza, dos compañeras de La Plata se le acercaron y le dijeron que vaya a la catedral, que había gente que la esperaba. Adelina no entendía nada y se puso muy nerviosa. Sus compañeras le dijeron que no haga ningún gesto. Cruzó rápido y dentro de la catedral conoció a Florencia, la hija de Carlos que ya tenía dos meses.

Las madres de La Plata
Hay dos momentos en la ciudad de La Plata que Adelina recuerda con más fuerza, por la importancia que tuvieron para dar a conocer la lucha de las Madres y por la nostalgia por las madres que ya no están. El primero fue en noviembre de 1977, cuando monseñor Plaza organizó una vigilia para la juventud, a la que llamó “la noche heroica”. Los chicos, muchos seminaristas, se reunieron en la Plaza Moreno, frente a la Catedral, para cantar, tocar la guitarra y rezar hasta la madrugada, cuando se realizaría la misa del alba. Las Madres de Plaza de Mayo fueron esa noche a la puerta de la catedral platense y hablaron con los jóvenes. “A chicos como ustedes se los llevaron y no sabemos dónde están”, les decían. Muchos se fueron, otros guardaron las guitarras. La “noche heroica” de Plaza fue de las Madres. “Ahí empezamos a ver que nos rodeaban milicos de civil, entonces nos metimos en la iglesia. Pasamos ahí toda la noche”, recuerda.

El otro momento fue en el centenario de la ciudad La Plata. “A la mañana venía Bignone. En la plaza Moreno habían puesto palcos y nosotras actuábamos como señoras gordas que íbamos a saludar al presidente. Nos hacíamos las mosquitas muertas. Teníamos escondida una pancarta grande que decía ‘con vida los queremos’. Le compramos todos los globos al vendedor de la plaza y un muchacho que estaba con la mamá los ató a la pancarta. Nosotras no teníamos pañuelos ni nada. Empieza el tipo a subir la escalera y soltamos la pancarta y nos pusimos los pañuelos. ¡Imaginate!”.

Ese día fue la primera vez que sintió el reconocimiento de la gente. “A la tarde las colectividades iban de Plaza Italia a Plaza Moreno para izar las banderas. Nosotras empezamos a caminar entre ellos y cuando llegamos a 48 y 12 había un montón de gente y cuando nos vieron empezaron a aplaudir. Era la primera vez que nos aplaudían en esta ciudad”.

“La memoria para mi hijo”
En todos estos años de búsqueda, Adelina de Alaye fue construyendo un archivo inmenso y tan valioso que fue declarado en 2007 “Memoria del Mundo” por la UNESCO. “Cada papel, cada documento, cada trámite que tenía que hacer guardaba una copia. Porque yo decía: “Cuando él venga, que vea qué pasó mientras no estaba, que no lo olvidamos”. Yo empecé a juntar la memoria para mi hijo. Y un buen día me di cuenta que no, que no era así”, explica y los ojos se le abarrotan de lágrimas como si la herida se abriera una vez más.

En el garaje de su casa juntó cajas y cajas con miles de documentos y fotografías, cartas, expedientes judiciales y recortes periodísticos que fue clasificando y luego lo donó al Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires Ricardo Levene, en La Plata.

Toda esa documentación incluye una investigación de 1.635 fojas en la que detallan los ingresos de cadáveres en el cementerio de La Plata, y de los médicos que firmaron actas de defunción de desaparecidos como N.N. Las pistas que fue siguiendo por su cuenta la llevaron a esa información que devino en la denuncia por la complicidad de los médicos de la morgue policial. Carlos fue visto malherido por otros detenidos en el centro de detención conocido como “La Cacha” y Adelina comenzó a buscar en los libros del cementerio si había alguna anotación que la acerque a conocer su destino. Todavía no sabe qué pasó con él, pero después de declarar en el juicio por los crímenes cometidos en ese centro, alguno de sus objetivos comenzaron a cumplirse.

El hasta entonces vicedecano de la Facultad de Medicina de la UNLP, Enrique Pérez Albizú, renunció a su cargo y después fue exonerado por las autoridades de la universidad, porque Adelina demostró que –entre el 25 de febrero y el 25 de mayo de 1977– firmó nueve registros de exámenes de cadáveres NN de personas asesinadas por la represión dictatorial.

La investigación permite identificar el circuito morgue-policial-cementerio de La Plata como uno de los mecanismos ocultos del terrorismo de Estado. Adelina asegura que la firma de los médicos resultó un “eslabón imprescindible para que los genocidas siguieran matando gente”.


https://lagacetadeloeste.com.ar/fallecio-adelina-dematti-de-alaye-una-de-las-fundadoras-de-madres-de-plaza-de-mayo/
https://infocielo.com/nota/70145/dolor_por_la_muerte_de_adelina_dematti_de_alaye_simbolo_de_los_derechos_humanos/
https://es.wikipedia.org/wiki/Adelina_Dematti_de_Alaye
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