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miércoles, 24 de agosto de 2016

Érika Alejandra Olivera de la Fuente gran atleta y víctima de violencia sexual por más de 10 años



Érika Alejandra Olivera de la Fuente (Quinta Normal, Santiago, 4 de enero de 1976)1  es una atleta chilena especialista en maratón, que  ha representado  a su país en competiciones deportivas como los Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos y Campeonato Mundial de Atletismo.
Érika Olivera  es madre de  cuatro hijas y un hijo.
Su lucha vital, representa los heroísmos de los que hablamos  en esta página resultado de  este mundo machista en que vivimos. Sus grandes éxitos profesionales  ampliamente difundidos  y su callada, hasta hace poco, oculta e  invisible violencia sexual sufrida por años contrastan y nos muestran que  importa de verdad a la sociedad.  Desde aquí todo nuestro apoyo y reconocimiento a su lucha diaria y nuestro agradecimiento a sus declaraciones que nos alertan sobre una realidad de mujeres-niñas no protegidas ni atendidas  por los Estados que en ocasiones como recientemente tambien en Chile  dan lugar a casos como el de una niña de 11 años embarazads de 5 meses por su  padrastro.

Dos días después de ser designada para llevar la bandera nacional, Érika fue al cuartel de la Policía de Investigaciones de Chile  en Recoleta para estampar una dolorosa denuncia: que fue violada por su padrastro, el que le dio el apellido, por más de 10 años, de los 5 a los 17


Erika tardó aproximadamente 20 años en develar, en hacer público el abuso sufrido por su padrastro. Como ella, muchas sobrevivientes desarrollan sus vidas, mientras en silencio recuerdan lo que sufrieron en su niñez: imágenes sombrias de la violencia sexual que desean desterrar de su memoria y que aún están latentes esperando ser vistas y escuchadas.

De acuerdo a la literatura especializada, las víctimas de abuso sexual infantil (especialmente el que ocurre al interior de las familias) en su rotunda mayoría son mujeres, que tardan entre tres y 18 años en contar lo sucedido, mientras otras nunca lo hacen. Esto último es un factor importante al reflexionar respecto de las políticas públicas orientadas a la prevención y detección temprana de este tipo de violencia, así como también es una información a considerar al debatir sobre la NO prescripción de un tipo de delito tan severo y ultrajante, que deja a las víctimas paralizadas y sin palabras, a veces, por décadas.


 En entrevista con revista Sábado de El Mercurio, la atleta cuenta que "yo siempre le dije papá y tenía su apellido, así que para mí fue mi papá siempre. Mi hermano mayor tenía otro apellido, Oyarzún, pero mi mamá nos decía de chicos que era porque se habían equivocado en el Registro Civil. Cómo seríamos de inocentes, que lo creímos". 

La infancia de los Olivera comenzó a girar casi exclusivamente alrededor del culto; los feligreses del campamento repletaban la mediagua, los domingos tenía que asistir a las prédicas callejeras y a una escuela bíblica, que duraba toda la tarde. "Era un régimen bien autoritario; teníamos que pedir permiso para comer un pedazo de pan o para ir al baño. 

Con 5 años hacíamos aseo, lavábamos ropa. Si hacíamos algo mal teníamos que rezar de rodillas toda una tarde contra la pared. El pastor, a mi hermano lo tomaba del cuello, lo lavaba con agua fría. A mí me tocaba lo otro". Recuerda que "debo haber tenido 5 años la primera vez que me abusó en el campamento. El dormitorio estaba empapelado con un papel mural rojo tipo kraft, él mismo lo había forrado. Él empezó mostrándomelo como un juego, con caricias y después fue avanzando. Esa primera vez no entendí lo que pasó, era una niña, no cachaba nada. Él siempre decía que eso nadie lo tenía que saber. Pasó varias veces más y después nos fuimos a Puente Alto. 

Yo estaba feliz. Creía que al irnos a una casa sólida, con más vecinos, eso se iba a acabar. Pero ahí siguió peor". Los lunes, la mamá de Érika Olivera, como esposa de pastor, participaba de las Dorcas, un grupo de mujeres evangélicas, pastoras, dedicadas a coordinar el servicio social. A la misma hora, su hija volvía del colegio a la casa de la población Carol Urzúa, aterrorizada. "Era el día más horrible. Me acuerdo caminando hacia la puerta. Estaba sonada, nomás; tenía que llegar y aceptar. Tenía que pasarlo con él. Apenas tenía la oportunidad, era llegar y llevar para él. Mientras yo no me pude defender, él hacía lo que quería conmigo". Y agrega: "A veces, en la noche, él iba al dormitorio nuestro y ahí molestaba un poco, me tocaba cuando estaban mis hermanos. Pero generalmente las cosas se daban en el día, cuando mi mamá no estaba, porque él no trabajaba o lo hacía en turnos como inspector de micros. Después, mi mamá llegaba en la noche y yo había estado llorando todo el día. 
Me demoré en contarle".
 Ya en Puente Alto, la familia Olivera creció más: llegaron a ser seis hermanos.

Felipe fue el cuarto: "Fue difícil crecer así, viendo eso, porque todos nos dábamos cuenta. Él es mi papá, pero lo que hizo es lo que hizo: él se encerraba con la Érika y sabíamos lo que pasaba ahí, lo vimos. Éramos chicos, pero debimos hacer algo. Mi mamá fue siempre muy sumisa a él", dice a "Sábado". 

A los 12 años, Érika Olivera cuenta que develó por primera vez lo abusos; se los contó a su mamá. "Al otro día, este señor me dice: le contaste a tu mamá, tienes que decir que es mentira lo que dijiste. Si no lo haces no vas a ver más a tus hermanos, ni a tu mamá, te vas a ir a un internado. Yo me asusté, creía que si lo seguía acusando me iba a pasar todo eso y le dije a mi mamá que había dicho una mentira". Añade: " Pero yo tenía 12 y me seguía haciendo pipí en la cama y siempre que mi mamá salía de la casa yo le rogaba para acompañarla. No entiendo cómo no le entró al menos la duda. Era tan fácil, cosa que me llevaran a un doctor y se hubiera confirmado todo".

 -¿Pero qué te respondió ella cuando le contaste? "Me dijo que ojalá que fuera mentira, porque si era verdad que él me abusaba, nadie me iba a querer, no iba a poder tener hijos ni familia. Esa respuesta me dio". -¿No volviste a contarle a nadie? "No.

 En octavo básico ya me sentía tan enojada que estuve a punto de contarle a mi profesora jefe, la señorita Silvia, pero empecé a pensar de nuevo: ¿y si no me cree? No me había creído mi mamá, pensé que menos me iba a creer una profesora. Debí haberle dicho". 

A los 12 años, Érika Olivera comenzó a practicar atletismo, lo que le significó más problemas en la casa; era, como todas las otras, considerada una actividad mundana. Empezó de a poco, trotando al lado de la micro que llevaba a su mamá al centro de Puente Alto. Después empezó a ir al Parque O'Higgins, donde la conoció el técnico Ricardo Opazo. "Estaba a medio camino entre niña y mujer. Me acerqué a hablarle y de inmediato capté que algo no estaba bien. En apariencia era tímida, pero no era eso, era que tenía mucha desconfianza hacia los hombres, hacia todo. No hablaba nada", señala Opazo. 

Érika recuerda que "más grande, cuando ya no podía forzarme físicamente tan fácil, comenzó a funcionar como un chantaje. Viví chantajeada mucho tiempo. Esto fue por 11 años, no había una semana que no pasara nada. Para ir a una carrera o salir a un entrenamiento, tenía que aceptar lo que él me decía: ¿quieres esto?: sabes lo que tienes que hacer. El hacía una señal con el dedo, indicándome lo que iba a pasar, lo que íbamos a tener que hacer. Si alguna vez ponía resistencia, no había plata para nada en la casa, no le pasaba plata a mi mamá. Vivía obligada". 

Pasaron los años y recuerda el día que encaró a su padrastro. "Fue muy duro, pero nunca me quebré. Le tuve que preguntar cuatro veces que reconociera frente a sus hijos que me había violado. A la última dijo: Sí. A esa altura, era lo que necesitaba. Me fui. Afuera, mi hermano me preguntó: ¿Flaca, te hace bien esto? Yo le dije que sí. No he vuelto a ver a mi mamá desde entonces". 

"He tenido que dar muchas entrevistas este año y en todas seguir mintiendo, repitiendo una historia que no es cierta, poniendo la cara. Dan ganas de decirle: hueón, no me pregunten más por mi familia No puedo hacer justicia con mis manos, tampoco judicialmente. La única manera de hacer justicia que me queda es contar la verdad. Los secretos pesan mucho", cuenta. Érika Olivera se decidió, pese a que los posibles delitos podrían estar prescritos, a hacer la denuncia. Tuvo que hablar con sus tres hijas mayores, contarles lo que ella tuvo que soportar cuando tenía su edad. También con Leslie Encina, su tercer marido, con quien tiene otros dos hijos.



Érika Alejandra Olivera es una de las principales atletas en la historia de Chile. Es la deportista chilena que más veces ha participado en Juegos Olímpicos,  y es la única en la historia en completar cinco maratones olímpicas: aquellas entre Atlanta 1996 y Río de Janeiro 2016 —no compitió en Pekín 2008 debido al nacimiento de una de sus hijas
Comenzó su carrera en el atletismo a los 11 años. Con 18 años consiguió sus primeros logros importantes, al quedarse con el oro en los 10.000 m. en el Campeonato Juvenil de Atletismo disputado en Mar del Plata, Argentina, y con el bronce en los 3.000 m. Ese mismo año, disputó sus primeros Juegos Suramericanos en Valencia, Venezuela, quedándose con el primer lugar, tanto en los 5.000 como en los 10.000 metros.

En 1995 confirmó su destacada actuación cuando, en el Sudamericano Juvenil de Atletismo realizado en Santiago, consiguió el oro en los 3.000 y 10.000 metros. Luego lo revalidó en el Panamericano Juvenil, quedándose otra vez con el oro en los 10.000 metros, mejorando su marca personal,  Ese mismo año además, se quedó con la maratón de Buenos Aires, siendo su primer título en esta categoría.
En 1996, y tras quedarse con el segundo lugar en su primer Campeonato Sudamericano de Cross Country en Asunción, Paraguay, donde corrió los 6 km; y obtener el oro en los 5.000 metros en el Campeonato Iberoamericano de Atletismo desarrollado en Medellín, Colombia, disputó sus primeros Juegos Olímpicos en Atlanta 1996, donde terminó en el puesto 37.º en la maratón.5
En 1997, sus mejores resultados los obtuvo en el Campeonato Sudamericano de Atletismo disputados en Mar del Plata, donde se quedó con la plata en los 5.000 y los 10.000 metros planos. Además, se quedó también con el segundo lugar en los 6 kilómetros en el Campeonato Sudamericano de Cross Country en Comodoro Rivadavia.
En 1998 volvió a disputar los Juegos Suramericanos, ahora en Cuenca, Ecuador, donde se quedó con la plata en los 10.000 m. Además, compitió en los 15 kilómetros en la famosa Carrera de San Silvestre en Sao Paulo, donde marcó 53,33, terminando en la cuarta posición.
En 1999 logró el título más importante de su carrera, ser la campeona en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999, al marcar 2:17,41 y quedarse con el oro en la maratón. Por este logro, ese año, el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile la eligió como la mejor deportista del año.
Al año siguiente, Olivera volvió a triunfar, esta vez en el Campeonato Iberoamericano de Atletismo de Río de Janeiro, marcando 33:39,16 en los 10.000 kilómetros. Además, participó en sus segundos Juegos Olímpicos en Sidney 2000, donde terminó en el puesto 27.º en la maratón.
En 2003, y luego de un par de años de buenos resultados, volvió a subirse al podio en otros Juegos Panamericanos, esta vez en Santo Domingo 2003, donde salió tercera en la maratón.
En 2004 disputó sus terceros Juegos Olímpicos en Atenas 2004, donde terminó en el puesto 58.º.8

En 2007 obtuvo el quinto lugar en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y finalizó en el puesto 64.º en sus cuartos Juegos Olímpicos en Londres 2012.
En 2013, Olivera disputó por primera vez un Campeonato Mundial de Atletismo. 
En 2014 ocupó los puestos 6.º y 7.º en los 5.000 y 10.000 metros, respectivamente, en los Juegos Suramericanos realizados en Santiago 2014. Ese mismo año, finalizó cuarta en una nueva maratón, esta vez en el Campeonato Sudamericano de Maratón realizado en Chile, 
En los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, Olivera finalizó en el undécimo lugar en la maratón, 
La atleta clasificó a los Juegos Olímpicos en Río 2016. Érika finalizó en el puesto 105.º en la carrera disputada en Río de Janeiro tras  más de 20 años de carrera. 


Fuentes
http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-07-02&dtB=04-07-2016%200:00:00&PaginaId=1&SupplementId=1&bodyid=0
http://www.radiopaula.cl/vida-paula/2016/07/04/la-dura-historia-de-erika-olivera/
http://www.feministastramando.cl/opinion/el-testimonio-de-erika-olivera-justicia-reparacion-y-prensa
http://www.lasegunda.com/movil/detallenoticia.aspx?idnoticia=881839
http://www.radiopaula.cl/vida-paula/2016/07/04/la-dura-historia-de-erika-olivera/
http://www.emol.com/noticias/Deportes/2016/07/02/810599/El-infierno-de-Erika-Olivera-La-abanderada-en-Rio-2016-revela-que-fue-abusada-por-su-padrastro.html
http://www.cooperativa.cl/noticias/deportes/juegos-olimpicos/rio-de-janeiro-2016/erika-olivera-ya-dice-presente-en-la-inauguracion-de-los-juegos-olimpicos/2016-08-05/182011.html
https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89rika_Olivera
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lunes, 22 de agosto de 2016

HAFSAT ABIOLA


Hafsat Abiola (nacida en 1974, en Lagos ) es una activista nigeriana en derechos humanos,  derechos civiles y  democracia, fundadora de la Iniciativa Kudirat* para la Democracia (KIND), que busca fortalecer la sociedad civil y promover la democracia en Nigeria.  Se trata de una ONG que promueve la democracia y el desarrollo en África mediante el empoderamiento de las mujeres y de las organizaciones. 
KIND ofrece capacitación a más de 1300 mujeres jóvenes en Nigeria al año y organiza una campaña en contra de la violencia de género.

*Alhaja Kudirat Abiola, madre de Hafsat,  fue asesinada en 1996  durante una manifestación por la liberación de su padre. 



http://www.mynewhitmanwrites.com/2013/03/hafsat-abiola-women-month-motivational.html
www.kind.org
www.scu.edu
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sábado, 20 de agosto de 2016

MARlE-CLAUDE MATTÉl MULLER


MERCÈ RIVAS TORRES
Autora del texto“

ARGELIA, 1947

Catedrática de Literatura, pertenecía a la minoría no arábe de Argelia por su madre marroquí y padre italiano. Con la muerte de su padre en la guerra por la independencia de Argelia, se fue a París, donde se convierte en una pied noir (pies negros), nombre con el que se identificaba de forma despectiva a los argelinos que tuvieron que abandonar su país. En América Latina quedó atrapada por la cultura de los indígenas, sus lenguas, sus costumbres y sin el apoyo de ninguna organización decidió entregar su vida a ellos. Su trabajo ha obtenido un gran reconocimiento. Ha asesorado al Congreso venezolano en la redacción de leyes a favor de los pueblos indígenas. 

“Sin duda alguna, haber conocido relativamente joven la violencia y la injusticia de la guerra, así como el destierro forzado, creó en mí una conciencia a veces atormentada”, recuerda con cierta amargura. “Por eso me refugié en el estudio, pero la casualidad de la vida me llevó, en los años setenta, a América Latina y allí me tropecé con otra realidad desconocida: la de las minorías étnicas que, en aquel entonces, eran consideradas como poblaciones de segundo grado, a menudo despreciadas por las mismas autoridades locales”. 

“Me acerqué a estas comunidades debido a mi interés por aprender algo distinto, algo que no me ofrecía ninguna universidad, y confieso que mi primer objetivo fue de índole académica, es decir escribir libros, artículos referentes a la lengua y a la cultura de estas poblaciones. Este acercamiento al mundo indígena fue una decisión personal. No pertenecía a ninguna organización, a ningún equipo de investigación que apoyase mi propósito”, explica con entusiasmo. 

Fue un proceso lento porque estas comunidades eran casi en su totalidad monolingües, por lo que tuvo que aprender su idioma y también enseñarles el español para lograr un diálogo rudimentario. 

“En Venezuela no había una guerra frontal, agresiva como en Argelia, sino más solapada, más silenciosa, que me hizo ver otro tipo de injusticia. No había armas sino incomunicación, indiferencia, ignorancia, y abusos que generaban conflictos entre comunidades indígenas y criollas, en particular con algunos latifundistas del área y con los explotadores de minas”, explica con indignación. 

Fue cuando empezó a preguntarse seriamente sobre la finalidad de sus investigaciones académicas y sobre el posible papel que ella podía jugar en esta situación. Su trabajo no fue stricto sensu un trabajo por la paz, sino más bien por el reconocimiento, el respeto y la valorización de la lengua y la cultura de estas comunidades, es decir, de la diversidad de sus saberes, sus mitos, sus ritos, su organización socio-económica, su producción artesanal entre otras cosas. “Era, a mi parecer, una manera de promover un mejor entendimiento, un reconocimiento mutuo de ambos lados”, asegura con firmeza. 

Su intención fue y sigue siendo elaborar material didáctico adecuado para proporcionar una mejor educación en las lenguas indígenas y en español. Asimismo se dedicó a poner de manifiesto el valor y la importancia de la cultura indígena para generar el mayor respeto hacia ella. Recuerda que su primer proyecto de alfabetización lo pudo realizar gracias a la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) y la Embajada de España en Caracas. “Pero el programa intercultural bilingüe no duró por falta de presupuesto y falta de interés de las autoridades del momento”, se lamenta. 

Este primer paso, que debía favorecer la formación de maestros bilingües y la elaboración de material didáctico adecuado, no tuvo el éxito que ella imaginaba. Se dio cuenta entonces que necesitaba “un apoyo institucional más duradero”. A pesar de todas las dificultades con las que se fue encontrando en 1994 publicó el Diccionario Ilustrado Bilingüe Panare (e´ñepa) – Español. 

Desde hace unos diez años existe una nueva política indigenista en Venezuela. Fue creada una Dirección de Educación Indígena que solicitó su colaboración no sólo para la elaboración de varios libros bilingües para las escuelas sino también para la formación de los maestros. Actualmente trabaja en la elaboración de una serie de televisión para dar a conocer estas culturas minoritarias. 

Pero su actividad no se limita a la dimensión cultural, sino que también ha participado en la elaboración de las diferentes leyes presentadas a la Comisión de Pueblos Indígenas del Congreso de la República y luego votadas en los últimos años: Ley de Educación Indígena, Ley de Idiomas Indígenas, Ley de Patrimonio Indígena. 

“Cuando empecé a trabajar con los pueblos indígenas tenía la sensación de hablar en el desierto”, comenta sonriendo. “Ellos mismos no entendían muy bien por qué me empeñaba en querer aprender su idioma, escribirlo, conocer sus mitos, sus técnicas de tejido. Los criollos del área me preguntaban también qué podía aprender de estos “primitivos”. Hoy en día son los indígenas los que me buscan para trabajar con ellos. Ahora siento que mi trabajo no fue en vano”. 

“El día que llegué a Caicara del Orinoco con un lote del Primer Libro de Alfabetización en lengua e´ñepa, algunos “criollos” lo miraron con interés y los no indígenas querían tenerlo también. Eso no era posible hace algunos años”, comenta con satisfacción. 

Al inicio de los años noventa, el Instituto de Etología Humana de Andechs en Alemania la contrató para participar en un proyecto sobre los yanomami en el Alto Orinoco. “Eso fue otra aventura que me reforzó en mi deseo de trabajar para estas poblaciones amenazadas, a distintos niveles”, matiza. 

“Mi trabajo con los yanomami ha sido más intenso, más coherente, pero diferente del que realicé con los e´ñepa. Realicé un manual de referencia sobre lengua y cultura yanomamï con muchas ilustraciones referentes a fauna, flora y actividades cotidianas y rituales. Esta publicación fue financiada en parte por la UNESCO”, comenta con ilusión. 

“Mi principal sueño en estos momentos es preparar un manual de salud que ayude a los yanomami y a los médicos que trabajan en la zona a aliviar la catastrófica situación sanitaria. Las enfermedades pueden ser causa de conflictos entre yanomami, dado que, según sus creencias, son provocadas por espíritus malignos que pueblan la selva, o por chamanes enemigos de otras comunidades”, explica con preocupación. Eso crea tensiones. Además durante las dos últimas décadas, la situación de salud se ha deteriorado por el surgimiento de nuevas enfermedades. “Los yanomami son, en su gran mayoría, todavía monolingües y la relación con los médicos es a veces difícil por no compartir la misma lengua, ni la misma concepción del cuerpo y de la enfermedad”. 

Su frase favorita es de Juan Ramón Jiménez: “El que aprende una lengua, adquiere una nueva alma”.

http://www.1325mujerestejiendolapaz.org/sem_marie.html
http://anthropologica.tumblr.com/post/31038170778/marie-claude-mattei-muller-y-jacinto-serow%C3%AB
http://sisbiv.bnv.gob.ve/cgi-bin/koha/opac-search.pl?q=au:%22Mattei-Muller,%20Marie-Claude.%22
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jueves, 18 de agosto de 2016

TlCA FONT GREGORl


LAURA ALONSO CANO
Autora del texto

”ESPAÑA, 1956
Vicepresidenta de Justícia i Pau (Justicia y Paz). Experta en el comercio de armas. Ha sido presidenta de la Federació Catalana d’ONG per la Pau (Federación Catalana de ONG para la Paz) y ha desempeñado un papel muy activo en la definición y aprobación, en el año 2003, de la Ley de Fomento de la Paz en Cataluña. Desde marzo de 2009 es la Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP). 

Compartir la vida, tejer afectos y redes como una finalidad en sí misma, por convencimiento y por placer, es la manera que ella concibe de estar en el mundo. Tica Font evoca sus recuerdos en relación a muchas campañas y movilizaciones, muchas amigas y amigos que, con el pasar del tiempo, siguen ahí, cercanos, cuidados y queridos, compartiendo la ingente tarea de construir la paz. 

Se cumplían los primeros años de la década de los setenta cuando Tica comenzó a interesarse por la ecología y el movimiento antinuclear europeo. Sus amigos de aquellos años estaban más interesados en la política interna: asomaba la transición española que debía cambiar el rumbo del país tras cuarenta años de franquismo y oscuridad. La necesidad de entender y su inquieta mirada le hicieron interesarse por el ecopacifismo que tomaba forma en Alemania, tras el asesinato del estudiante Benno Ohnesorg en junio de 1967. 

Le apasionaba el debate de la energía nuclear y entendió que la discusión se debía plantear en términos técnicos y por ello decidió estudiar la Licenciatura de Física Nuclear en la Universidad de Valencia para así formar su propio criterio. Tras finalizar sus estudios, en 1984 decide trasladarse a Barcelona, al barrio de Gràcia, y comienza su búsqueda de grupos de referencia con el deseo de participar activamente en la campaña de oposición a la entrada de España en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). 

Su activismo creció junto a las redes de participación social, eran tiempos de osadía y juventud, de riesgo y esperanzas sin quebrar, donde cada nueva acción ofrecía una nueva oportunidad de hacer amigos con los que soñar en construir otro mundo posible. Intuyó que su lugar no estaría en los partidos políticos, siempre obsesionados por obtener rédito político de cuantas acciones llevaban a cabo. 

De aquellos años conserva muy buenos recuerdos, grandes amistades y algunas decepciones que fraguaron su espíritu perseverante. Tras una intensa campaña que logró movilizar a la población española, el triunfo del “Sí” al ingreso de España en el referéndum de la OTAN en marzo de 1986 supuso para Tica la mayor decepción: “Entonces comprendí que el camino del movimiento ecopacifista iba a estar lleno de dificultades y me sirvió para prepararme mejor ante las frustraciones que, entonces entendí, estarían por venir”. Esto supuso para Tica un punto de inflexión en el que aceptar que los logros del movimiento por la paz son lentos y escasos, aunque siempre valiosos e imprescindibles en la apuesta por la paz. 

Tras el fracaso de la campaña anti-OTAN decide iniciar, junto a Arcadi Oliveres y Vicent Fisas entre otros, un grupo de estudio de las cuestiones relacionadas con el desarme, gastos militares y comercio de armas. Desde entonces ésta ha sido una de las temáticas que más ha trabajado y en la que ha puesto mucho de su tiempo y dedicación. Con los años ha obtenido el reconocimiento a sus trabajos y estudios en un área tradicionalmente abordada por hombres, estos han sido los años de su actividad en Justícia i Pau y posteriormente en el Centre d’Estudis per a la Pau JM Delàs (Centro de Estudios para la Paz JM Delàs), que forma parte de Justícia i Pau. 

No obstante, de todo este tiempo Tica se siente especialmente orgullosa de haber sabido cuidar las relaciones personales y los afectos en su grupo de trabajo, dando valor a lo cotidiano, haciendo suyo el lema feminista de los años setenta: “Lo personal es político”. Sabe que su labor ha sido esencial, los ha cohesionado y ha posibilitado la permanencia activa del grupo a lo largo del tiempo. 

Durante muchos años Tica ha analizado los datos que presentan los Gobiernos sobre fabricación y comercio de armas para confrontarlos con la información que los dirigentes comunican a la ciudadanía sobre defensa y armamento y que, habitualmente, es parcial e inexacta. Conocer la realidad de las políticas de armamento de los países desarrollados ofrece una visión más certera del cómo, el porqué y cuándo suceden los conflictos armados en todo el mundo y de la innegable responsabilidad que las economías desarrolladas tienen en la inestabilidad política y económica del mundo actual. Por ello Tica reclama con insistencia la máxima transparencia en la información que los Gobiernos están obligados a ofrecer en relación con el gasto militar y el comercio de armas. 

A lo largo de su trayectoria, Tica Font ha defendido su independencia y la libertad de opinión sin interferencias económicas, ha tratado siempre de separar su vida laboral de la militancia en la organización. Por ello ha transitado de un trabajo remunerado a otro, logrando superar varias oposiciones, siempre con el objetivo de disponer de media jornada para su activismo por la paz. Además de su labor en Justícia i Pau, ha sido presidenta de la Federación Catalana de ONG por la Paz en Cataluña y ha desempeñado un papel muy activo en la definición y aprobación, en el año 2003, de la Ley de Fomento de la Paz en Cataluña, ley pionera en todo el Estado español en este ámbito. 

Desde esta implicación, cuando se abrió la candidatura para la dirección del Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP) tuvo que enfrentar el dilema de renunciar a su independencia económica y a continuar con sus análisis como investigadora, pero la posibilidad de dar continuidad a una línea de trabajo en la que se había involucrado durante los últimos años la animó al desafío. Dirigir un centro independiente, que cuenta con el apoyo del Parlamento catalán, con presupuesto propio, es toda una oportunidad para avanzar en el trabajo por la paz y una apuesta de futuro. El ICIP creará líneas nuevas de trabajo que serán una referencia para otros muchos centros nacionales e internacionales. 

Llegar hasta aquí le ha costado muchos esfuerzos, muchos años de trabajo de sensibilización y divulgación de la paz, charlas, conferencias, campañas, un sinfín de actividades que se han ido concatenando unas con otras, y que poco a poco han dado sus frutos. Así lo percibió cuando Estados Unidos invadió Irak. La plataforma catalana “Aturem la guerra” (Paremos la guerra) se movilizó ampliamente para mostrar su desacuerdo con esta ocupación. Cientos de movilizaciones mostraron que la paz era importante para los ciudadanos y con ello los políticos catalanes entendieron los argumentos y la importancia de contar con un centro de investigación para la paz. Desde el mes de marzo de 2009 Tica ha asumido la dirección de este centro. Sabe que no será un trabajo fácil, que le obligará a renunciar a algunas de las actividades que había llevado a cabo hasta ahora relacionadas con sus estudios e investigaciones sobre el comercio de armas. Pero también sabe que será una gran oportunidad para construir una iniciativa nueva. “Se construye haciendo” y a Tica no le asustan los retos y los desafíos. 

Ella sabe trabajar en la complejidad, desde siempre se ha movido bien en las redes de las organizaciones, ha coordinado plataformas y grupos. Es parte del movimiento por la paz, ha crecido y aprendido con él y a lo largo de estos años ha tejido una red de afectos y complicidades que la han permitido ser activista mientras compartía la vida con sus mejores amigos.

https://www.thinglink.com/scene/533567676262383616
http://www.1325mujerestejiendolapaz.org/sem_tica.html
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miércoles, 17 de agosto de 2016

Tiempos de revolución


¿Quién dijo que los cambios a poco se hacen eternos y son desgastadores?  Según un lema sufragista citado por Amelia Valcárcel: Por el camino del poco a poco se llega al valle de nunca jamás.
Lo cierto es que por problemas con la red, accedí a esta por otro ordenador no domesticado como el mío, que me mostro la realidad cruda de los blogs más visitados ¿y de que van estos blogs? pues fundamentalmente de moda sirviendo a la industria que nos estigmatiza y estereotipa a todas.
Hay cientos de blogs mostrando mujeres o niñas jóvenes escuálidas con variados y puede que muchos, bellos ropajes.
También accedí a una página de Clarín que nos mostraba las diez arquitectas más visitadas del blog “Un día una arquitecta”, un magnifico blog que en un año cuenta con 40 colaboradoras y colaboradores que hacen que su impacto se haya multiplicado con su audiencia.
En mi página de heroínas he compartido varias de las mismas  historias también de arquitectas, hablando  igualmente  sobre sus trabajos, pero desde el prisma de la búsqueda de la igualdad y la horizontalidad, sin duda con mucho menos apoyo y difusión y lo peor con pocas o casi ninguna colaboradora, aunque lleve más de cinco años en este proyecto.
Las historias de arquitectas están   entre otras casi dos mil historias de mujer con un nombre propio casi cada una. Son solo 1850: acotemos con propiedad, más otras 1000 en borrador, ósea en proceso de traducción, revisión, búsqueda de más información…
Confirmo en conclusión que la moda importa, la arquitectura importa, pero el feminismo y la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres no importan lo mismo y como consecuencia mi pequeño grito queda enmudecido por todas las otras cuestiones que nos ocupan a las mujeres. Unas más acuciantes: hijas, hijos, padres, madres, trabajos…) otras más divertidas: ocio, deporte, cultura, arte…
Esta queja se repite en mi trabajo, que creo necesario.

La página de mujer del mediterráneo desde la que reflexionamos sobre nuestros derechos, luchas, retos, retrocesos y otras problemáticas tendiendo puentes a mujeres de otras geografías parece interesar solo a cada cual y si tú no eres de Arabia Saudí para que preocuparte si allí las mujeres ni votan, ni conducen o ¿porque preocuparse de todas las mujeres presas en Irán por defender los derechos de nuestras hermanas? La frase de Amelia Valcárcel sobre el universalismo del feminismo se queda en palabras y solo nos preocupa nuestro eslabón en esta cadena universalista que desde el feminismo pretende un mundo mejor.

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martes, 16 de agosto de 2016

Alicia González Díaz


Mi nombre y apellidos: Alicia González Díaz. Nací el once de octubre de 1941 en Larache (Marruecos), ciudad donde transcurrieron mi infancia y adolescencia. Junto a mi familia, me trasladé en 1958 a Granada, donde resido. Estoy casada, tengo tres hijas y cuatro nietos. Mis lecturas favoritas son textos de autoras. Admiro el verso profundo de Gabriela Mistral y la prosa sencilla de Susana Tamaro. He publicado seis libros. En la actualidad trabajo en la corrección de mi última novela. (Nos decia en una publicacion en la página de Sergio Barce, enero 2013.

Traemos el texto publicado en la misma  página  y  fecha , escrito po Alicia

TRINA

En la cuadrada habitación de techo plano pintado de ocre y friso de vieja escayola, un gran ventanal con alféizar repleto de tiestos cuajados de geranios que abarcan todas las tonalidades de los violetas, desde el malva hasta el morado oscuro, deja entrar la sesgada luz solar y el sonido de las campanas de la cercana iglesia que con su alborotado repicar proyectan un regusto alegre, delicioso.

Junto a este ventanal, Trina se entrega con entusiasmo a escribir poesía tecleando en la vieja “UNDERWOOD” que hay sobre su mesa de trabajo. Escribe versos, y hasta cuando los está escribiendo piensa que son malos, sin valor. Pero, aún así, experimenta un hondo placer al escribirlos.

Trina siempre ha vivido una existencia un poco bohemia; un plano de vida absolutamente al margen de los convencionalismos y las responsabilidades y sin que el dinero resulte prioridad, vistiendo ropas sencillas y calzando gastadas sandalias pretorianas, viviendo en un barrio humilde, en un pisito de la calle Calderería, limpio y casi desnudo, rodeada de muebles deslucidos, de paredes adornadas con algunas láminas dibujadas a carboncillo, y de la fría soledad. Para Trina esta clase de vida es una especie de cuento de hadas que colma plenamente su espíritu.

Le es fácil ser feliz, en casi todo. Encuentra belleza en la luz, en el color de los lirios del valle, en todos los sonidos y ruidos, como los gritos de los vendedores ambulantes pregonando su mercancía en la calle, las voces de los niños besándose en el aire,  las notas arrancadas a un acordeón por un músico aficionado y en el olor a canela de la flor de las petunias.

Hace algún tiempo, Trina consideró la posibilidad de establecerse en otro sitio; sitio en el que había nacido y pasado su infancia. Esta idea se le había ocurrido de repente durante una noche de insomnio, pensando que en aquel lugar podría establecer fácilmente su identidad y gozar de la compañía de algunos parientes. Sería un intento arriesgado, pero resultaba agradable pensar sobre ello; era como soñar en desviarse de los caminos mil veces andados y liberarse de la rutina.



Portando una vieja maleta, un lunes por la mañana, muy temprano, salió de su casa en el arrabal y atravesando el centro de la ciudad se dirigió a la estación del ferrocarril. No había viajado desde que estuvo en el Este, aproximadamente quince años atrás, para visitar a la familia de una prima. Ahora, su viaje de poco más de trescientos kilómetros le daba una sensación de novedad al mismo tiempo que la trasportaba a un mundo de nostalgia.

Los largos raíles tendidos sobre la grava brillaban como plata bruñida en toda su extensión bajo las ruedas del tren. Trina, cansada de escuchar las vulgares frases de su compañero de viaje con las que pretendía fomentar una conversación, se abstrajo en la contemplación del paisaje otoñal a través de los cristales de la ventanilla del vagón.  Veía las tierras onduladas por el arado, pendientes cubiertas de trémula hierba y lirios abiertos, matojos, piedras, vetustas encinas endurecidas por su resistencia al tiempo y a los elementos; de vez en cuando, un pueblecito blanco andaluz extendido en la ladera aparecía y desaparecía en la lejanía. Bajo el cielo gris, las aves rezagadas en su viaje hacia África volaban a bastante altura en perfecta alineación en forma de “V”.

Esto de ir de aquí para allá lo enjuiciaba Trina, criatura acostumbrada a permanecer largo tiempo en un mismo lugar, como algo desorbitadamente importante y desordenado. Por eso, la inquietud invadía su cabeza y su corazón por partes iguales cuando, silbando, la locomotora atravesó con estrépito los aledaños de la estación término y, entre rítmicos jadeos, se paró junto al andén.  

Trina bajó del vagón y se quedó unos instantes observando a los demás pasajeros que habían viajado en el mismo tren, marchando deprisa hacia la puerta de salida cargando sus pesados equipajes. El efecto fue extraño, experimentando una sensación de desencanto. Se sentía cohibida y tímida, sola entre el gentío, en un lugar donde había vivido durante años y del que guardaba un vago recuerdo, mas hacía tanto tiempo que no había estado allí que aquella estación le parecía algo ajeno a su vida. No sabía la razón, pero algún sentimiento escondido en su interior despertaba en su alma cierta congoja, una chispa de desazón.  

En medio de la pequeña muchedumbre que invadía el andén y de la niebla que le envolvía el ánimo, una indecisión interna la mantenía quieta junto al tren que antes de una hora partiría hacia el Sur, pensando que podría muy bien sacar billete y volverse a Granada. Sintió la imperiosa necesidad de hacerlo. ¡De acuerdo! –se dijo para sus adentros– y siguiendo aquel ardiente impulso suyo automáticamente subió a uno de los vagones, sin olvidar su maleta. Dos horas más tarde emprendía el regreso hacia su lugar de partida.

Sentada de nuevo junto a la ventanilla, viendo la parte del paisaje que pasaba delante de sus ojos un instante y luego se perdía hacia la lejanía, Trina encontró la respuesta concreta y concluyente al interrogante íntimo del motivo de su súbita decisión de regresar: en realidad, dondequiera que uno estuviese, las cosas importantes de la vida eran escasas y los años terminaban por borrar todo…, palabras, recuerdos, afectos y vínculos familiares. A ella no se le ocurrían más razonamientos persuasivos.  

Fue anocheciendo insensiblemente, el sol se había puesto y las sombras se instalaban tímidamente sobre aquella parte de la tierra. El viaje tocaba ya a su fin. Trina llegó a su destino, del que había partido aquella misma mañana, y el último resplandor del día, le causó el efecto de un umbral que abriera paso a todas las esperanzas. El mañana era nuevo y el corazón dispuesto siempre a latir con ímpetu. Trina estaba convencida de haber hecho lo correcto.    


De nuevo tenemos a Trina instalada en el pisito del arrabal. Es feliz…, ¡ah, sí, ahora se siente capaz de aceptar cualquier reto! Ha vuelto a colocar tiestos en el alféizar de la ventana y a plasmar versos tecleando con sus hábiles dedos en la anticuada máquina de escribir. Improvisa con mucha facilidad y en los endecasílabos de sus sonetos, llenos de sensibilidad y refinamiento, no hay ese trasfondo donde se adivinan las frustraciones y el grito de dolor de un alma que no ha podido olvidar.

Pero Trina no sólo escribe versos. Sus relatos, cálidos y sencillos, señoreados intelectualmente por la influencia de alguna escritora célebre, ponen de manifiesto una inteligencia superior y, sobre todo, una ternura susurrante y generosa. Sus personajes, extraídos de la realidad, son gente del pueblo, el verdadero pueblo humilde y trabajador con sus vicisitudes y miserias y que ella reconoce en el tendero de ultramarinos que hay en su calle, en la mujeruca que va de aquí para allá ofreciendo limones y perejil a los transeúntes mientras lleva “en jarras” sobre su cadera al chiquillo desarrapado y mocoso, en los hombres que para el bien de la comunidad tienen que desempeñar tareas ingratas, en el estudiante, en la tullida que al andar parece tener los pies de plomo y que enseña en una escuela nociones elementales a un montón de niños, en el cobrador de recibos, en el vendedor de lotería, en la pantalonera que tiene su humilde taller en un pequeño y umbrío local y que es ayudada en el oficio por su madre octogenaria, en el cartero que reparte la correspondencia entre los vecinos, en el sacerdote que junto al altar con olor a flores toma cada día el pan y el vino en la misa.

Trina observa a estos tipos, los examina, reflexiona sobre ellos, aprende su lenguaje, las palabras malsonantes, las cancioncillas, las maldiciones y, también, las oraciones de esta gente de la que ella nutre de personajes sus relatos; relatos plenos de alegría burlona, de hechizo, de fábulas y sueños en un mundo feliz y fantástico donde viven criaturas a las que Trina contempla desde el misterio de su mundo interior.

Entabla conocimiento con escritoras jóvenes; de esas que “prometen”.  Algunas con ciertas ideas revoltosas en contraste con las de Trina, pero con una común inquietud: escribir. Un día, una muchachita, tímida y respetuosa, la obsequia con un libro que había escrito y después editado con medios económicos propios. “¿Para mí?” Al leer la dedicatoria Trina no tiene más remedio que emocionarse: “A mi maestra, que llevada de la generosidad de su talento me ha enseñado todo lo que sé como novicia en el arte de escribir”.

“Mi siembra”, era el título de aquel librito al que Trina definió después de leerlo por primera vez como “narraciones tejidas con susurrante sensibilidad y dulzor de ternura”. Desde entonces lo ha conservado como algo muy valioso guardado en el cajón de su mesita de noche y, al releerlo a la luz de la lamparilla, ha encontrado siempre en él a un buen amigo que le ha llevado bellas visiones y consuelo en las horas en que el sueño se empeña en no llegar.

Impulsada por la certidumbre de la vocación de la muchacha, Trina quiso proteger a la escritora novel e intentó ayudarla de un modo eficaz e inteligente: “Sé constante. Escribe al menos una hora diaria. No dejes de hacer muchas lecturas. Alterna estas disciplinas con el cultivo de la armonía, el equilibrio y el criterio propio. Te recuerdo que para escribir prosa o poesía resultan más eficaces que mil lecciones de literatura las cosas aprendidas de la rutina cotidiana llena de lecciones sagaces y donde podrás encontrar las distintas caretas de tus personajes; la observación de la naturaleza en sus infinitas variaciones te permitirán descubrir la belleza de las noches de verano y los diferentes pequeños rumores de la vida estival; ver el vuelo de la golondrina presagiando la llegada de la primavera; la delicadeza del cáliz de una flor inundado por una gota de rocío; y hasta el mar, con su misterio, tendrá para ti secretas confidencias… Todas estas imágenes recogidas por tus sentidos te ayudarán a escribir”.

Acaso el más ferviente deseo de Trina haya sido el de que aquella muchacha  hubiera llegado a cumplir sus sueños de juventud, volcando sobre cuartillas en blanco, con gracia y poesía, la visión de las cosas y toda la fuerza de su propio ser, de su alma singular. No fue así. Lo que anhelaba entonces no lo consiguió. Un día conoció el amor, y con él su séquito de dolores y alegrías; el cariño incomparable hacia los hijos ocupó todo su corazón; los deberes de su vida real, todo su tiempo. Nunca más visitó a Trina. Fue el destino, que todo lo quita y lo pone, quien desgraciadamente le prohibió volver a escribir.



Cuando Trina se asoma a la magia engañosa y profunda de un espejo y contempla su imagen poco halagüeña reflejada en la superficie de cristal, siente cierta desilusión personal. Se puede decir realmente que esa imagen es de una mujer que no es ni bonita ni fea; ni joven ni vieja, aunque hace tiempo transmontó el medio siglo de vida. Su figura es de pequeña estatura, la cabeza más bien grande, algo cortas las extremidades y constitución fuerte y regordeta. Su cara de luna llena, el perfil un poco chato y la boca ancha de labios finos, no es el tipo de belleza que nos han enseñado a admirar, pero su rostro tiene cierto encanto.  Son sus jaspeados ojos los que parecen atraer con su mirada y contrastan con sus cabellos cortos, lacios y oscuros, estriados de gris; esta imagen inmóvil, en pose para ser retratada, cuelga dentro de un marco en una de las paredes de la habitación donde ella teclea en la máquina de escribir.              

¿Cómo es Trina en su interior? Su alma, honda y limpia, armoniosa, posee la medieval alquimia de transformar en encantamiento y fascinación todo lo vulgar y lo aprehensible. En el fondo Trina no es romántica porque conoce la vida a través de muchas pruebas crueles. En su laberinto interior, en momentos de pugna entre la esperanza y el desespero, a veces se siente sola, perdida, como olvidada del mundo, y es siempre la lectura de un libro quien la consuela.  

¿Amores? Uno que dejó huella en el corazón de Trina. Amor juvenil: sueños que iluminan la vida de una mujer, murmullo de palabras que la timidez impide pronunciar, rápidos latidos del corazón, el halago del obsequio de una rosa o de una humilde margarita, el paseo bajo las estrellas que encienden el firmamento y protegen a los enamorados, manos entrelazadas sintiendo el tibio cosquilleo de los dedos del otro en la palma, el rugido de la sangre ante el primer beso…  La inesperada ruptura planteada por él, causó en Trina una larga desorientación aunque ha conservando a través de los años la fotografía del amado entre los recuerdos más importantes de su vida.

Trina está convencida de que ella es de esa clase de gente incapaz de sentirse contenta; una mujer enteramente egoísta que alberga ideas muy suyas sobre los principios liberales que gobiernan su vida, en la que muchas son las cuestiones importantes ante las que se muestra indiferente y sarcástica, mas una vez decidida a seguir un camino, resulta inútil querer disuadirla. Cuando menos, se dice, sus decisiones son suyas. Tal vez resentida por el desengaño que sufrió, todo lo que entraña sexo o, incluso, los dolores del parto, son como una especie de servidumbre que la mujer tiene que aceptar.  

Un día, hace muchos años, Trina mete cuidadosamente en un sobre unos manuscritos con un compendio de sus relatos y poemas, va a Correos y certifica el envío. Adjunta va una carta dirigida a un escritor de cierta fama, profesor en la Universidad. En ella le ruega tenga a bien leer sus trabajos y, después, dar su veredicto. El hombre sí contestó, al cabo de dos meses y con una amarga crítica condenatoria: los relatos resultan tímidos y pueriles; los poemas, desalentadoramente incultos. Lectura oportuna sólo para mujeres. Al mismo tiempo le brinda con indiscutible malicia un consejo: “No persiga una quimera inútil, dedique sus horas a labores de zurcido y a trabajar entre fogones y pucheros, deberes propios de una fémina, deje las inquietudes intelectuales para los hombres. Una mujer con ideas propias equivale a un montón de despropósitos. De esto no hay duda alguna.”

Ante esta condena, Trina llora; de rabia, de humillación. Se siente herida y al mismo tiempo conmovida por todas las mujeres y en vez de encerrarse en un mundo de silencio y de resignación, decide continuar escribiendo incesante e intensamente como medio para luchar contra las injustas marginaciones.

       

Los días son casi siempre grises en el frío mañanero del otoño y del invierno. Trina continua escribiendo delante de la ventana. Lo hace con entusiasmo porque piensa que tiene un argumento interesante para su nuevo relato.  La vida está llena de alicientes. Vale la pena seguir aquí, en este mundo. El mañana está muy lejos, no tiene que preocuparse. Repentinamente, le asalta con fuerza el pensamiento de que se está volviendo un poco infantil y que la gente empieza a seguirle la corriente. No puede quedarse holgazaneando cuando todavía le queda tanto por hacer… Entonces, mentalmente echa una ojeada a todo cuanto le ha acontecido a ella misma y a todo lo que ha sucedido a su alrededor. Con la sensación del que está convencido de que el tiempo se aleja para siempre, sin perder un instante se pone a trabajar, tecleando con frenesí en su máquina de escribir, envuelta en un torbellino de ideas y de conceptos, hablando para sí misma en un murmullo bajo, entrecortado y abstraído, narrando lo que va escribiendo. De vez en cuando exhala un suspiro profundo y plañidero, que significa que está algo cansada.

 El otoño y el invierno en algunos aspectos son unas estaciones tan deseables, pero tienen sus desventajas. ¡Hace tanto frío para un viejo!

                                      Alicia González Díaz –  Granada, 1984



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domingo, 14 de agosto de 2016

Arlen Siu Bermúdez


Arlen Siu Bermúdez (1955 - 1975), más conocida por Arlen Siu, fue una guerrillera revolucionaria nicaragüense.

Arlen Siu es una de las mártires más recordadas de la Revolución Sandinista. Hija de madre nicaragüense y padre de ascendencia china. Fue asesinada en combate contra la guardia nacional de nicaragua 1 de agosto de 1975 en El Sauce, Departamento de León, Nicaragua. Se le conocía como "la chinita de Jinotepe".


Arlen Siu nació 15 de julio de 1955 en la ciudad de Jinotepe, Carazo (Nicaragua). Su padre, Armando Siu Lau, nació en Guangdong, China y emigró a Nicaragua a finales de la década de 1940 después de pertenecer al Ejército Comunista Revolucionario,3 después se casó con la nicaragüense Rubia Bermúdez, originaria de la ciudad de Dolores, Carazo.

Arlen hizo su escuela primaria en Colegio Sagrado Corazón de Jesús, en Jinotepe, y su secundaria en el Colegio Immaculada de Diriamba. Luego de bachillerarse decidió estudiar Psicología Social en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).


Durante su niñez y juventud, demostró sus valores -tanto cívicos, como espirituales-, en los cuales fundamentó su pasión por ayudar a los demás, en particular a los más pobres. Manifestó también sus dotes artísticos: Era aficionada a la música y aprendió a tocar el acordeón, la guitarra y la flauta, pintaba y escribía poesía. Su famoso poema "María Rural" fue musicalizado por Carlos Mejía Godoy e interpretado por el Grupo Pancasán.

Su trabajo artístico y ensayos críticos sobre el Marxismo y el Feminismo sirvieron de inspiración tanto al movimiento sandinista como al Movimiento de Mujeres Nicaragüenses.

Colaboró en el auxilio de los damnificados por el terremoto de Managua de 1972 atendiendo a los refugiados en los campamentos de su ciudad natal, Carazo. Durante esas acciones conoció al dirigente sandinista Ricardo Morales Avilés quien promovió su implicación con el FSLN junto a otros jóvenes de la ciudad. El hermano de Arlen relata ese periodo de la siguiente forma

De aquí salieron los primeros muchachos que de Jinotepe fueron hacia la montaña, era en ese entonces por oleadas, y aquí, nosotros decíamos que éramos la retaguardia de la guerrilla y que nuestro papel era preparar al grupo de jóvenes que alimentaba a la guerrilla, ir concientizando aquí localmente, entonces así comenzó su lucha.

Arlen Siu tenía 18 años cuando se unió a los Sandinistas. Ella era miembro del Movimiento Cristiano y ya había adquirido un nivel de celebridad nacional como una talentosa compositora, cantante, y guitarrista, antes de unirse al movimiento.

Con su voz, su guitarra y su canto denunció los secuestros del paramilitarismo somocista, el desaparecimiento de los militantes sandinistas, los fusilamientos sumarios, las torturas a los miembros del FSLN, las violaciones a las campesinas, los asesinatos de la guardia somocista a plena luz del día y la realidad de pobreza de su pueblo que sufría las tasas de analfabetismo y mortalidad materno infantil más altas de Latinoamérica. Una famosa canción de esta guerrillera fue "Maria Rural" donde relata el sufrimiento de pobreza de las madres campesinas de Nicaragua, de igual forma adaptó a la realidad de Nicaragua las "coplas de Juan Panadero" donde en lugar de mencionar la lista de caídos en la resistencia Española, mencionaba a los mártires de la guerrilla sandinista en la lucha contra la dictadura.

Su canto como protesta fue perseguido por los agentes de seguridad, y más de una vez militares de la guardia somosista y francotiradores se apostaron en las afueras de la universidad mientras Arlen cantaba en los mitines de solidaridad con los prisioneros políticos del FSLN.


Soldados de la Guardia Nacional de Somoza lograron ubicar cerca de El Sauce, departamento de León, una escuela de entrenamiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional, efectuando un ataque que tomó por sorpresa a los guerrilleros sandinistas. Se entabla un fuerte combate. Arlen Siu y otros, cubren la retirada de sus compañeros por aproximadamente dos horas, hasta caer todos heridos mortalmente. Fue asesinada el 1 de agosto de 1975. Apenas había cumplido 20 años de edad. Junto a ella cayeron los combatientes Mario Estrada, Gilberto Rostrán, Julia Herrera de Pomares, Mercedes Reyes, Hugo Arévalo, Juan y Leónidas Espinoza.


Arlen Siú se convirtió así en una figura emblemática de la lucha sandinista, desde el triunfo de la revolución; puertos, calles, centros infantiles y escuelas llevan su nombre, así como también organizaciones revolucionarias afines al gobernante FSLN.

https://es.wikipedia.org/wiki/Arlen_Siu
https://www.facebook.com/Mujeres-salvando-el-mundo-476867942341126/
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sábado, 13 de agosto de 2016

Sophia Theresa Williams-de Bruyn


Sophia Theresa Williams-de Bruyn (nacida en 1938) es un ex-activista contra el apartheid  de Sudáfrica 

Nacida en Port Elizabeth, Nelson Mandela Bay , Sophia Williams-De Bruyn se alzo  desde el  trabajo en la fábrica Van Carril Textiles para convertirse en  miembro de la ejecutiva de la Unión de Trabajadores Textiles en Port Elizabeth. Fue miembro fundadora del Congreso Sudafricano de Sindicatos (SACTU),  predecesor del Congreso de Sindicatos de Sudáfrica ( COSATU ). En 1955, fue nombrada como organizadora a tiempo completo de la "Asamblea Popular de  personas  de color 'en Johannesburgo .

Dirigentes del 1995 la Marcha de las Mujeres (de derecha a izquierda: Sophie Williams, Helen Joseph, Lilian Ngoyi, Radima Moosa) antes de entregar sus peticiones de protesta al Primer Ministro JG Strijdom

El 9 de agosto de 1956, encabezó la marcha de 20 000 mujeres en los Edificios de la Unión de Pretoria junto con Lilian Ngoyi , Rahima Moosa , Helen Joseph  y Albertina Sisulu en protesta por el endurecimiento de leyes de apartheid. Ella es la  última líder viva de la marcha.

Ha recibido numerosos premios, siendo diputada provincial en  la provincia de Gauteng  por el Congreso Nacional Africano .


http://www.capechameleon.co.za/printed-issue/issue-2/cover-story/
http://en.wikipedia.org/wiki/Sophia_Williams-De_Bruyn
http://mujerdelmediterraneo.heroinas.net/2014/08/dia-internacional-de-la-solidaridad-con.html
http://www.heroinas.net/2016/08/lillian-ngoyi-madre-de-la-resistencia.html
http://www.heroinas.net/2014/09/rahima-moosa.html
http://www.heroinas.net/2014/08/helen-beatrice-joseph.html
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viernes, 12 de agosto de 2016

Adela y Celsa Speratti.


Adela Speratti nació 1865 en Barrero Grande, actual Eusebio Ayala - ubicado en el Departamento de Cordillera (Paraguay), al inicio de la guerra contra la Triple Alianza, cuando la población paraguaya se estaba sumergiendo en la mayor contienda bélica en tierra sudamericana
Celsa Speratti, menor que Adela nació en Luque, tres años después.
Tiempos después se encontraban residiendo en Concepción del Uruguay, que en la época era un importante centro cultural. Raúl Amaral ha exhumado algunos testimonios sobre la Escuela Normal de esa ciudad, establecimiento fundado en 1873 y convertido en 1876 en Escuela Normal de Maestros. Adela, terminado su curso básico, fue incorporada como maestra en 1886 y tres años más tarde ocurriría lo mismo con su hermana Celsa. Ese aprendizaje fue posible gracias a las becas otorgadas por el gobierno argentino.
En 1890, el gobierno paraguayo requirió el auxilio de estas prestigiosas educadoras, encomendándoles la instrucción pública femenina del país, siguiendo la senda de las prestigiosas educadoras Asunción Escalada y Rosa Peña de González.
La primera directora de la Escuela Normal de Profesoras del Paraguay fue Adela Speratti.
El aporte de las hermanas Speratti a la instrucción pública paraguaya fue importante. A pesar de la precariedad de medios, dieron oportunidad a un gran número de jóvenes campesinas y de la capital, a instruirse, para volcar luego sus conocimientos a las miles de niñas analfabetas que existían en el país destruido por la guerra.
Adela falleció inesperadamente en 1902, a los 37 años, en plena realización de su programa educativo.
Celsa Speratti falleció en Asunción en 1938 a la edad de 70 años.
Adela Speratti recibió el justo homenaje de sus conciudadanos. Una Escuela Primaria Superior ubicada en la Avda. España de Asunción lleva su nombre, y en el patio de la Escuela Normal de Profesores se erigió un busto en recuerdo de la educadora.
Celsa Speratti también tiene una placa recordatoria y una Escuela Basica que lleva su nombre sobre la calle Gral. Diaz e/ Chile y Alberdi de Asunción.
En la actualidad, un grabado del rostro de ambas hermanas está presente en los billetes de 2000 guaraníes(curso legal en Paraguay), como justo reconocimiento a su trayectoria.



http://web.archive.org/web/20071014014433/http://www.infoluque.com/apoal/art/12.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Adela_y_Celsa_Speratti
http://www.monografias.com/trabajos14/paragu/paragu.shtml
http://www.paraguaymipais.com.ar/paraguay/la-del-billete-de-2-mil-guaranies-no-es-celsa/
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miércoles, 10 de agosto de 2016

Lillian Ngoyi: Madre de la Resistencia Negra en Sudáfrica


Lillian Masediba Ngoyi "Ma Ngoyi", (25 septiembre 1911 a 13 marzo 1980), fue un activista anti-apartheid de Sudáfrica.  Ella fue la primera mujer elegida para la junta directiva de el Congreso Nacional Africano , y ayudó a lanzar la Federación de Mujeres de Sudáfrica .

Ngoyi se unió a la Liga de Mujeres del ANC en 1952;  Era en ese momento una viuda con dos hijos , una madre anciana para apoyar, y  un trabajó como costurera. Un año más tarde fue elegida como Presidenta de la Liga Femenina. El 9 de agosto de 1956, Ngoyi encabezó una marcha junto con Helen Joseph , Rahima Moosa, Sophia Williams-De Bruyn , Bertha Gxowa y Albertina Sisulu de 20.000 mujeres a los edificios de la Unión de Pretoria , en protesta contra el apartheid del gobierno que requieria a  las mujeres  llevar libretas como parte de las leyes de pases . Una marcha que impacto la historia de Sudafrica para siempre.  Su canciones  "wathint' abafazi, wathint' imbokodo" ( si golpeas a una mujer , golpeas a una piedra) ha quedado como reconocimiento de la fuerza y coraje de mujeres como Lillian

Lillian Ngoyi fue también una figura transnacional que reconoció la posible influencia que el apoyo internacional podría tener en la lucha contra el apartheid y la emancipación de las mujeres negras. Con esto en mente, ella se embarcó en un viaje audaz (y altamente ilegal) a Lausana, Suiza, en 1955 para participar en el Congreso Mundial de las Madres organizado por   la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM). Acompañada por su compañera activista Dora Tamana, y como delegada oficial del FEDSAW, se embarcó en un viaje  en un barco que salía de Ciudad del Cabo bajo "nombres blancos", desafiando  (con la ayuda de un piloto simpático )  la segregación de estar en un avión con destino a Londres y conseguir  la entrada a Gran Bretaña bajo el pretexto de terminar su curso de estudios bíblicos. Con Tamana, ella visitó Inglaterra, Alemania, Suiza, Rumania, China y Rusia, reuniendose con mujeres líderes  que a menudo  aplicaban una política de izquierda, antes de llegar de vuelta en Sudáfrica como una mujer querida. 

 A Ngoyi  se la conocía como una fuerte oradora y una inspiración ardiente de muchos de sus colegas en el ANC. Fue detenida en 1956, pasó 71 días en régimen de aislamiento, y fue durante un período de 11 años sometida a severas prohibiciones y restricciones, a menudo confinada en su casa en Orlando, Soweto .

Un centro de salud comunitario en Soweto se nombra en su honor.

El 16 de noviembre de 2004, el Ministerio de Medio Ambiente de Sudáfrica puso en marcha el primer buque de una clase de buque patrulla ambiental llamado el Lillian Ngoyi en su honor.

El 9 de agosto de 2006,  en el 50 º aniversario de la marcha en Pretoria, la Plaza Strijdom en la cual las mujeres marcharon,  fue renombra Plaza  Lilian Ngoyi Square. y el  09 de agosto se conmemora en Sudáfrica como Día de la Mujer .


Lillian Ngoyi (nacida en 1911) era conocida como "la madre de la resistencia negr" en Sudáfrica. Se desempeñó como presidenta de la Liga Femenina del Congreso Nacional Africano. El gobierno sudafricano le declaró "persona prohibida" a mediados de la década de 1960. Esto significaba que sus movimientos y contactos se limitaban y no podía ser citado en la prensa. Ngoyi vivió bajo la orden de prohibición durante 16 años.

Lillian Masediba Ngoyi nació el 24 de septiembre de 1911 en la ciudad de Pretoria hija de  Isaac Mmankhatteng y Annie Modipadi Matabane.  Su padre trabajaba en una mina de platino. Educada en la Institución Kilnerton a mediados de la década de 1920, los sueños de Nogyi de convertirse en una maestra se desvanecieron cuando se vio obligada a abandonar la escuela para ayudar a mantener a su familia. Ella trabajó como enfermera en el Hospital de la ciudad de Minas 1928-1930. En 1934, se casó con John Ngoyi, un conductor de la furgoneta. La pareja tuvo tres hijos, Edith Mosime, Memory Chauke y Eggart,  más tarde se separaron.

Ngoyi trabajó como empleada doméstica durante tres meses en 1935, un trabajo que  a ella no le gustaba. Ella se convirtió en  enfermera poco después.  Entre la década de  1940 y  mediados de la década de 1950, trabajó en una fábrica de prendas de vestir como maquinista. Allí, ella ocupó el cargo de funcionaria de la Unión de Trabajadores del Vestido (Nativo Branch), una experiencia que la llevó a dedicar su vida a obras humanitarias.


Ngoyi  se unió al Congreso Nacional Africano (ANC) en 1952. Esta organización se dedica a poner fin a la situación desigual de los blancos y los negros sudafricanos, conocido como apartheid. Ngoyi, junto con las pioneras políticas Helen Suzman, Helen Joseph, Ida Mtwana y Charlotte Mxeke fundaron la Liga de la ANC de la Mujer. Con el tiempo alcanzó posiciones de liderazgo, entre ellos el de presidenta nacional y presidenta provincial del Transvaal de la Liga Femenina. En 1953, Ngoyi fue encarcelada por su un papel en una campaña contra el Congreso de las leyes raciales. Un año más tarde, se convirtió en la única mujer elegida para la  Ejecutiva Nacional del Congreso Nacional Africano. En 1955, Ngoyi fue delegada elegida para la Conferencia Mundial de las Madres en Lausana, Suiza. Había dejado  Sudáfrica sin pasaporte para poder asistir al evento.

Lilian Ngoyi un año más tarde, fue nombrada  presidente nacional de la recién formada, Federación de Mujeres de Sudáfrica.
Ngoyi llevó 20.000 mujeres en agosto de 1956 para protestar por la inclusión de mujeres en las leyes de pases que controlan los movimientos de los negros.

El grupo celebró su protesta en las oficinas de la Unión de Construcción del primer ministro, JG Strijdom. Ngoyi fue detenida y juzgada por traición, pero fue absuelto más tarde.


El Congreso Nacional Africano fue prohibido por el gobierno de Sudáfrica en 1960, pero siguió funcionando como una organización clandestina. Ngoyi fue detenida de nuevo en 1960 durante un estado de emergencia, esta vez sin juicio.  Pasó cinco meses en régimen de aislamiento en la prisión de Pretoria.

Ngoyi fue una de las primeras contra las que  se celebraron juicio  bajo una ley de detención de 90 días. Pasó 71 días en la prisión en Johannesburgo, sin cargos formales y sin juicio. Desde el momento de su lanzamiento en 1963 hasta su muerte en 1980 Ngoyi tuvo  restringidos  sus movimientos y contactos con el Gobierno de Sudáfrica. Sus declaraciones no podían ser citados por los periódicos.

La revuelta estudiantil de 1976 fue un momento importante en la lucha contra el apartheid. El ANC reforzó sus filas con la energía de la generación más joven. Los líderes originales no fueron olvidados, sin embargo. Después Ngoyi murió en su casa en el municipio negro suburbana de Soweto el 12 de marzo de 1980, un asentamiento ANC en Dakawa, Tanzania conmemoró a la activista nombrando una residencia en su honor.
POR KHAYA SIBEKO • 16 DE AGOSTO 2009 • MOMENTOS DE LA HISTORIA

http://www.anc.org.za
http://nishav360.com/tag/sophia-williams-de-bruyn/
http://consciousness.co.za/learn/consciousness-times-in-history/lillian-ngoyi/
http://www.blackhistoryheroes.com/2015/07/lillian-ngoyi-mother-of-black.html
https://en.wikipedia.org/wiki/Lillian_Ngoyi
http://africanhistory.about.com/od/apartheid/a/WomensAntiPass.htm
http://mujerdelmediterraneo.heroinas.net/2014/08/dia-internacional-de-la-solidaridad-con.html
http://www.heroinas.net/2014/09/rahima-moosa.html
http://www.heroinas.net/2014/08/helen-beatrice-joseph.html

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martes, 9 de agosto de 2016

Elizabeth Crespo Tarifa

Elizabeth Crespo Tarifa tenía un firme compromiso con la vida, sus amistades la recuerdan como una persona “siempre alegre, con mucho optimismo y emprendedora de sueños y desafíos”.

Psicóloga de profesión, desde hacia varios años dirigía la Fundación Colectivo para el Envejecimiento Activo. Pensaba que la gente debía vivir hasta bien entrados sus años en condiciones de plenitud y ejerciendo todos sus derechos, por eso consagraba su labor profesional a la defensa de las personas adultas mayores.

Unos días antes que Carlos Jara, su exnovio, segara su vida, participó en el III Foro de Desarrollo Humano y Social, en la ciudad de La Paz, con una ponencia sobre el cuidado integral al adulto mayor.

“Tenías una noble labor y un gran corazón para desarrollar actividades en beneficio de la población adulta mayor; eras aquella persona disciplinada y altruista que siempre regalaba una sonrisa a quien más lo necesitaba…”, recuerdan sus colegas del Instituto de Investigaciones Sociológicas, IDIS – UMSA, donde aportó para investigar acerca de varios tópicos, entre otros, sobre parejas violentas.

Era una activista por los derechos humanos y consagró sus últimos años de vida a la lucha contra la violencia de género y generacional.  Paradojas de la vida, murió víctima de la violencia que siempre combatió.

Era parte del colectivo CISTAC y del Consorcio Boliviano Cuerpo Ciudadanía, que desde una perspectiva multidisciplinaria reflexiona sobre la temática de género y masculinidades.  En ese ámbito, Elizabeth Crespo contribuyó al análisis de los discursos normativos sobre el género y la sexualidad, respecto a las representaciones culturales y a los discursos hegemónicos sobre las masculinidades y la violencia machista.

“Siempre te recordaremos y mantendremos la causa que nos inculcaste”, reza el mensaje de ese colectivo en el que compartió su causa por una vida libre de violencia.

Eli, como la conocían en su círculo de amistades, tenía una hija y disfrutaba de la compañía de su madre a quien tomaba como referente a la hora de enarbolar los derechos de las personas adultas mayores.  Era una emprendedora, además de ejercer como psicóloga, dirigía una exitosa empresa de transporte que heredó de su padre, en la ciudad de El Alto.

Elizabeth Crespo (50) y José Altuzarra Bellot(49) fueron asesinados a poco de participar en la entrada folklórica de la UMSA.
 Luz Mendoza

La madrugada del domingo (31 de julio de 2016)  Carlos Eduardo J. ingresó a la casa de Crespo por una ventana  y le disparó a ella y a su pareja, Altuzarra. Ambos perdieron la vida en el acto. El acusado regresó a su casa y avisó a su hermano de lo que sucedió, y éste fue quien dio parte a la Policía.

Los efectivos de la fuerza anticrimen llegaron hasta su domicilio. Carlos Eduardo J.  En su casa encontraron dos armas de fuego, un revólver calibre 22 y una escopeta

Repudiamos titulares y comentarios de prensa que hablan de triángulos amorosos o asesinatos pasionales. Este acto es un feminicidio con dos víctimas .
Tomamos la energía de nuestra compañera Eli  para seguir en el trabajo consciente y continuo  por la igualdad y por que nadie quiera imponer su voluntad llegando a actuar en modo que perjudica a toda la sociedad

http://eju.tv/2016/08/elizabeth-crespo-victima-feminicidio-una-activista-los-derechos-las-mujeres-la-violencia/
http://eju.tv/2016/08/la-paz-acusado-matar-bailarines-fue-enviado-chonchocoro/
http://www.lostiempos.com/actualidad/nacional/20160801/pareja-bailarines-es-asesinada-despues-entrada-folklorica-umsa
http://radiofides.com/es/2016/08/01/triangulo-amoroso-termina-en-tragedia/
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lunes, 8 de agosto de 2016

Serafina Dávalos.

 

SERAFINA DÁVALOS: Fue la primera abogada y considerada la primera feminista del Paraguay. En 1907 había obtenido el grado de doctora en Derecho a la edad de 24 años con la presentación de su tesis "HUMANISMO", la cual es una ferviente defensa del feminismo, a más de una crítica al sistema cultural, educativo, político y jurídico del Paraguay en ese entonces.

Un párrafo de su obra expresaba lo siguiente "Si queremos construir un país verdaderamente democrático en que la libertad, la justicia y la igualdad, sean hermosas realidades, debemos empezar por organizar el hogar sobre la base de una perfecta igualdad". Pensamiento de notable vigencia en la actualidad.

Nació Serafina Dávalos en la ciudad de Ajos, hoy Coronel Oviedo en 1883. De niña se trasladó con sus padres a Asunción. En 1898 egresaba de la Escuela Normal de Maestras y luego del Colegio Nacional de la Capital. En 1908 ocupaba el cargo de Miembro del Superior Tribunal de Justicia, el organismo de más alto rango en el Poder Judicial. Fue la primera mujer en conquistar dicho empleo. Se distinguió como una extraordinaria catedrática en las instituciones secundarias de donde egresó. Fue fundadora de la Escuela Mercantil de Niñas en 1904. Su diligente labor docente y su magnífica profesión de abogada le permitieron obtener una solvencia económica en las primeras décadas del siglo XX.

Fue una bizarra pacifista. En 1904 firmó con otras mujeres una solicitud de paz a los revolucionarios de la guerra civil que terminó con la caída del Partido Colorado y el advenimiento del Partido Liberal en el Gobierno de la República.

Ganó fama como intelectual. En 1907 integró el cenáculo de "LA COLMENA", sitio adonde acudían los más ilustres pensadores de la brillante generación del 900. Uno de ellos, Rafael Barret, ilustrado anarquista de origen español que ejerció gran influencia en las ideas libertarias de las primeras décadas de este siglo, llamó a Dávalos "LA REINA DE LA COLMENA", "Una colmena sin reina, no está completa". Y ella desempeñó ese rol.

Reconocida internacionalmente. En 1910 asistió como Delegada oficial del Paraguay al Congreso Internacional Femenino celebrado en Buenos Aires, donde presidió la Comisión de Derecho y, a pedido de la organización, clausuraba el evento con un elocuente discurso. Allí mismo fue nombrada Miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Panamericana de Mujeres. Fue además cofundadora del Centro Feminista Paraguayo en 1920.


Se unió a las hermanas Speratti en la lucha por la educación pública de mujeres, exigiendo la creación de la Escuela Normal de Maestras, en 1896.

Sus actividades educativas y feministas le permitieron desempeñar varios cargos de relevancia en organizaciones de ese género.

Falleció en la más triste pobreza el 27 de setiembre de 1957. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta. Por sus actividades y creencias positivistas se le negaron funerales cristianos.


Con motivo del sexagésimo aniversario de la Comisión Interamericana de Mujeres (18 de febrero de 1988), la Delegada Titular ante dicho organismo recordó a la primera paraguaya Doctora en Leyes que se cree fué la primera en el Paraguay.








¿Qué pensaba la primera feminista paraguaya? Serafina Dávalos hacía una defensa férrea de los derechos de las mujeres y de paso criticaba al sistema cultural, educativo, político y jurídico.

Cada 24 de febrero se conmemora el Día de la Mujer Paraguaya, recordando la ‘Primera Asamblea de Mujeres Americanas’, realizada en Asunción en 1867. En aquel entonces, las mujeres que participaron decidieron ayudar a la causa contra la Triple Alianza en la guerra, vendiendo sus joyas y alhajas.

Fue la historiadora Idalia Flores de Zarza la que logró el reconocimiento a ‘Las Residentas’, y desde 1974.

Esta fecha entonces, vale para recordar que Paraguay es un país con niveles altísimos de feminicidios y violencia contra la mujer, pero también para valorar a quien es considerada la primera feminista paraguaya.

Se trata de Serafina Dávalos, quien en 1907 obtuvo el grado de Doctora en Derecho a los 24 años con la presentación de su tesis denominada ‘Humanismo’. Un documento histórico, disponible en Portal Guaraní, en el cual defiende de manera ferviente a las mujeres y hace una furibunda crítica al sistema cultural, educativo, político y jurídico del Paraguay de aquel entonces, y que con el paso del tiempo aún se resiste a morir.

A continuación, solo un extracto de la tesis, -la introducción específicamente- para conocer el nivel intelectual de Davalos:

Obligada por el Reglamento de la Enseñanza Superior del Paraguay á prestar una prueba escrita para optar al título de Doctora en Derecho y Ciencias Sociales, no puedo resistir al deseo de decir algo sobre un problema social palpitante, cual es, el llamado «Problema de la Mujer» por algunos, «Feminismo» por otros y Humanismo según mi modo de ver, á pesar de la grandiosidad de sus proyecciones, en mi triple carácter de mujer, de estudiante y patriota.

Como mujer, me siento irresistiblemente atraída á estudiar con toda la potencia de mi ser, la extraña ubicación que se da á mi sexo en el concepto de los seres racionales, según el común sentir de los varones. Como estudiante, esa tendencia se hace cada vez más profunda á medida que, avanzando en la investigación de las múltiples leyes de la naturaleza humana, veo que sus intérpretes masculinos, con una uniformidad que apenas reconoce poquísimas excepciones, hacen de la mujer un ser aparte, de tal suerte, que los postulados científicos deducen en vista y ocasión del hombre y respecto de la mujer, al través de apriorismos casuísticos arriban á conclusiones interesadas, echando en olvido la augusta imparcialidad de la justicia y, todavía peor, imposibilitando el reinado de la verdad que traer debiera la dicha y el bienestar de la humanidad.

Como amante de mi patria, experimento un profundo dolor al contemplar el aniquilamiento de la raza paraguaya, aquella raza que en otrora ha probado su varonil pujanza en lucha desigual; y ese aniquilamiento avanza con marchacada vez más precipitada, por numerosas causas, siendo, la dominante la gran corrupción de las costumbres, la mujermercadería y mercadería envilecida por su abarrotamiento, su calidad estrujada, convirtiendo este estado de cosas en un mito, la moralidad en el seno del hogar paraguayo, salvo honrosas excepciones; constituyendo un ambiente malsano que envenena con sus miasmas deletéreos todo el organismo social, el cual, agotado y enfermo, camina á su extinción, se convierte en fácil presa de la audacia y la perfidia, que en maléfico consorcio acabarán de darle el golpe de gracia arrojándolo al limbo donde se unirá á los otros estados muertos por falta de vialidad.

Grave es, pues, el mal que aqueja á la patria de los Yegros, Díaz y demás héroes venerandos y su enfermedad no puede curarse con el lenitivo de las marchas y contramarchas de los hombres públicos en el carnaval de la política. No, su tratamiento importa una larga paciencia, una reacción lenta y metódica sobre la savia, la esencia de la sociedad, esto es, sobre su educación moral en lo que tiene de más transcendente y decisivo, cual es, la moralidad en las relaciones sexuales.

Ese es el sistema regenerador que debe implantarse; pero mucho ojo en la elección de los medios, porque abundan sutiles venenos como “Ignacio A. Pane con el pomposo rótulo de «Regenerador», los cuales sólo sirven para apurar la agonía, acelerando la muerte. Tales son los puntos generales que me propongo desarrollar en su menor extensión por insuficiencia de materiales y premura de tiempo.


http://www.abc.com.py/edicion-impresa/locales/convocatoria-para-el-premio-serafina-davalos-888392.html
http://www.portalguarani.com/1670_serafina_davalos.html
http://www.abc.com.py/articulos/heroinas-paraguayas-202846.html
http://mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com.es/2009/01/siglo-xix-serafina-davalos.html
http://www.ip.gov.py/ip/?p=79760
https://ejempla.com/actualidad/lo-que-pensaba-la-primera-feminista-paraguaya
https://es.wikipedia.org/wiki/Serafina_D%C3%A1valos
http://m.ultimahora.com/50-mujeres-que-hicieron-historia-n773305.html

Fuente: FORJADORES DEL PARAGUAY – DICCIONARIO BIOGRÁFICO. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL. Coordinación General: Ricardo Servín Gauto. Dirección de la obra: Oscar del Carmen Quevedo. Tel.: 595-21 373.594 – correo: arami@rieder.net.py– Asunción-Paraguay 2001 (716 páginas).

Fuente: MUJERES PARAGUAYAS CONTEMPORANEAS. Por SARA DÍAZ DE ESPADA DE RAMÍREZ BOETTNER. Impreso en TALLERES GRÁFICOS MAKROGRAFIC. Asunción – Paraguay, Junio de 1989 (165 páginas)

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