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sábado, 28 de mayo de 2011

Heroína de Bolivia : La Madre


 Para reflexionar :

La madre

Oso Mier
Todas las madres serán agasajadas hoy. Esto ocurre desde que la señora Sara Ugarte de Salamanca, contraparte del presidente Daniel Salamanca, hiciera levantar el monumento a las heroínas de la Coronilla en Cochabamba en conmemoración de la batalla que las mujeres libraron correteando a Goyeneche, un español muy chinchi que retomó la ciudad en época de la Colonia.
Han pasado los años y miren lo acertada que fue la iniciativa, porque la mujer boliviana siempre ha sido y sigue siendo una heroína. Tiene que llenar la olla todos los días, tiene que soportar muchas veces hasta la agresión de su pareja, la falta de colaboración de sus hijos y convertirse en ‘Flashman’ versión femenina, para que el día no se agote mientras ella realiza trabajos dobles, domésticos y profesionales.
Esa es la formidable mujer que agasajamos hoy. La mujer heroína, la mujer víctima, la mujer madre. La que se divide en 100 para cumplir rol tan difícil.
Vamos a contratar un desayuno para que le llevemos a la cama, esposo e hijos. Luego se levantará para tragarse tres horas cívicas en su homenaje que preparan en el colegio y en el que actúan sus hijos en acto especial. Ahí habrá una salteñada. Dos salteñas y una gaseosa por madre. Tendremos un almuerzo familiar con la madre de mis hijos y, obviamente, con su madre, a quien le daré el trago que más le gusta, proponiéndome no discutir sobre fútbol, tema que le apasiona. Por la tarde habrá un agasajo en la mujer de mi esposa donde habrá torta, cuñapeses, tamales, pan de arroz, masaco, café y refrescos. Llorarán entre ellas porque no pueden faltar mariachis para ‘alegrar’ la fiesta. Por la noche saldré a cenar con ella y cuando volvamos a casa, pasaré por la farmacia para prepararle un puré de Alikal porque el cólico de la madre es muy respetable, agudo e intenso.
Esta manifestación gástrica es de todos los años. Somos un pueblo que manifiesta su cariño embutiendo comida a las madres que están chochas en su día. Le han regalado una batidora, una licuadora, una cocina nueva para que la exploten con más eficiencia, brindándole los adelantos tecnológicos.
Desde esta columna solo mando todo mi cariño a las madres bolivianas. A esas heroínas de todos los días que ingresan a la moledora del micro para ir a trabajar, a las que las asaltan, agreden pero, sobre todo, se las ama y se les agradece.
Empecé recordando el monumento a las Heroínas y, al finalizar esas líneas, recuerdo que al pie de ese monumento hay una placa que sintetiza lo que son en nuestro país las mujeres madres: “He aquí el alma de la mujer boliviana, el secreto de su heroísmo y sus virtudes”. Me quedo con esa placa de bronce que no se desprende en el tiempo de ningún corazón de quienes somos hijos y/o esposos.

* Esposo e hijo político que felicita a todas las madres en su día
http://www.eldeber.com.bo/2011/2011-05-27/vernotacolumnistas.php?id=110526205439

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HH

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