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miércoles, 22 de febrero de 2017

LUIZA CARVALHO DIRECTORA DE ONU MUJERES PARA LAS AMÉRICAS Y EL CARIBE



Luiza Carvalho (Goiania, Brasil, 1956), se incorporó a ONU Mujeres como Directora Regional para las Américas y el Caribe en noviembre de 2014. La promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres ha sido una orientación constante a lo largo de su dilatada carrera en el sistema de Naciones Unidas, en el sector público y en la academia.
Antes de unirse a ONU Mujeres, se desempeñó como Coordinadora Residente de Naciones Unidas en Filipinas (2012-2014), cargo desde el cual dirigió la respuesta del sistema humanitario ante el tifón Haiyan, el más destructivo registrado a nivel global, el cual afectó a más de 14 millones de personas y provocó más de 6 mil muertes. Los derechos humanos, la protección y las necesidades diferenciadas de las mujeres y niñas afectadas por la catástrofe fueron una consideración permanente de Luiza Carvalho durante los esfuerzos de respuesta inmediata y recuperación. También durante su gestión en Filipinas, el gobierno de ese país firmó el Acuerdo de Paz con el Frente Moro de Liberación Islámica tras años de intensas negociaciones, proceso en el cual Luiza promovió un involucramiento gradual del sistema de Naciones Unidas.
Entre 2008 y 2012, fue Coordinadora Residente de Naciones Unidas en Costa Rica, donde trabajó junto al gobierno en la formulación de la política nacional de seguridad ciudadana, asegurando que ésta incorporase una fuerte perspectiva de género para garantizar a las mujeres y niñas sus derechos, en particular, el derecho a una vida libre de violencia. Lideró además la puesta en marcha de programas conjuntos del Sistema de Naciones Unidas para acelerar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en Costa Rica antes de la meta de 2015 y para apoyar los esfuerzos del país para eliminar la emisión de HCFCs para el año 2030. Por otra parte, coordinó el apoyo al gobierno costarricense en la formulación de un Plan Nacional de Desarrollo con una fuerte perspectiva de sostenibilidad ambiental y género.

Con anterioridad, fue Representante Residente Adjunta del PNUD en Venezuela (2005-2008) y Coordinadora de la Unidad de Políticas Sectoriales (2002-2005) y Oficial de Programas (1999-2001) del PNUD en Brasil.
Previo a su incorporación a Naciones Unidas, trabajó en el Gobierno del Distrito Federal de Brasil durante más de 15 años, en la promoción del desarrollo social en las áreas suburbanas de la capital brasileña, realizando trabajo de campo y posteriormente como Supervisora de Programa y Asesora del Departamento de Planificación de la Gobernación del Distrito Federal.
Acumula además experiencia como docente e investigadora en la Universidad Estatal del Norte Fluminense (1996-1999) y en la Universidad de Brasilia (2000-2003).
Luiza Carvalho posee un PhD en Sociología por la Universidad de Essex (Reino Unido) y una maestría en Planificación y Desarrollo Social de la London School of Economics and Political Science (Reino Unido). Es licenciada en Administración de Políticas Públicas para la Generación de Empleo por la Universidad de Campinas (Brasil) y en Planificación y Administración por la Universidad de Brasilia (Brasil).
Es autora de diversas publicaciones en las áreas de género, familias con jefatura femenina y políticas sociales.





'El liderazgo es un proceso colectivo'

Pensar en la equidad
Una de las vías que convierten a una persona en un líder es pensar siempre en la equidad. Este modo de vida implica ser equitativo en las oportunidades y en el trato con los demás. Un líder no debe pensar que solo con las leyes se genera un espacio equilibrado. Un líder debe generar esas condiciones.

¿Usted, con el cargo que ocupa, se considera una líder?
Estamos amansando este mundo de liderazgo. Históricamente el espacio de liderazgo se consideró una zona masculina. Lo que hacemos con ONU Mujeres es comprender el tema; luego, revolucionar lo que no nos gusta y posicionarnos como líderes con una agenda colectiva. Creemos que no es importante disputar el liderazgo, sino crear espacios de liderazgo y hay muchas mujeres haciendo eso. Esto surge de una movilización de la sociedad civil, que quebró barreras.

¿Hay algún espacio donde se sienta con mayor fuerza el liderazgo de la mujer?
No veo diferencias de capacidades entre mujeres y hombres. Lo que hay es una construcción social de largo tiempo atrás que tiene que ser gestionada y ajustada. No todos los liderazgos de hoy, sean de hombres o mujeres, son positivos. Tratamos de traer una noción positiva; el liderazgo es un proceso colectivo que se hace con una red de apoyo, de militancia y con conquistas de espacios.
¿Cómo se arma esa red?
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer que se cumplió en 1995, en Pekín, fue el punto de partida. Allí se establecieron 12 temas desde lo tecnológico hasta la participación económica y política de las mujeres y surgió un proceso de empoderamiento. Hay avances como, por ejemplo, la participación en senados de la región, en donde las mujeres tienen una presencia, en promedio, de 25%. Estamos en un buen nivel, pero aún hay mucho por hacer. En este proceso es importante también determinar si la participación de la mujer genera otros espacios para las mismas mujeres y para que ellas desarrollen su liderazgo.
¿Qué tan complicado es lograr las metas que se plantea ONU Mujeres?
Es posible si se lo hace junto con los hombres. Este es un movimiento solidario, con un compromiso efectivo de jefes de Estado, de partidos políticos, de ministros, de los medios y de los hombres, fundamentalmente. Todos vamos a caminar juntos y se van a quebrar más barreras.
¿Usted siente que existe ese compromiso de parte de los hombres?
Es una corriente muy fuerte. El Primer Ministro de Suecia declaró hace poco que su Gobierno es feminista y ofreció apoyo a compromisos de fuerte componente de igualdad de género. Cuando los CEO de las empresas deciden que la mitad de sus directorios estará integrada por mujeres se adquiere un compromiso tremendo. Por eso decimos que el hombre, en la casa, tiene que salir del sofá para mejorar las relaciones. Eso mismo debe pasar con los empresarios. Un líder tiene que salir del sofá, de su zona de confort, y mostrar acciones concretas.
¿Hay un líder hombre y una líder mujer?
Estudios de Harvard, por ejemplo, muestran que cuando las mujeres tienen capacidad de decidir y ser más participativas, la empresa empieza a cambiar y se torna más amigable y productiva.
¿Puede el hombre aprender de la intuición femenina?
La intuición femenina está conectada con el bien colectivo. Nos permite captar más elementos y tomar decisiones acertadas. Y el hombre también puede desarrollar esa intuición para el bien colectivo. 


Comprender desigualdades
Otro elemento es la capacidad de comprender que las desigualdades económicas y sociales, a escala global, demandan un movimiento solidario entre gobiernos y ciudadanos para llegar a un nivel de mayor prosperidad. El líder genera siempre solidaridad y equidad. 

La reflexión se hace en grupo
Otra condición es conectarse con los procesos de una manera amplia, de tal manera que se pueda llegar a una reflexión de grupo. Así se puede influenciar en otros y la relación se la lleva de manera horizontal, en lugar de vertical. El resultado es más agentes de cambio.

(LUIZA CARVALHO LA DIRECTORA DE ONU MUJERES PARA LAS AMÉRICAS Y EL CARIBE SE REFIERE A LA EQUIDAD Y LA SOLIDARIDAD ENTRE GÉNEROS)

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