Carmen Amelia Pacheco Herrera (Cotopaxi, 19 de mayo de 1920- Ambato, 19 de mayo de 2021) fue una madre y trabajadora ejempla que lego al mundo su cuidado y su cariño trasformado ahora en 5 hijas y 3 hijos, 28 nietos, 56 biznietos y 27 tataranietos. Ella era la primera de 8 hermanos y seguro que apoyaba en casa a su madre en los cuidados de su prole también .
Se caso con 21 años y se separo con 45 años, cuando su hijo menor tenía 3 años y descubrió que su esposo comerciante tenia otra familia con once hijos en otra ciudad de Ecuador .
Vivían en Zapotal provincia de Los Ríos, en Ecuador , con los tres últimos hijos y los otros hijos e hijas estudiaban en Ambato Su marido era comerciante de telas, planchas... y viajaba a diferentes lugares. En uno de esos lugares con otra mujer estableció una segunda familia con la que tuvo 11 hijos.
Habían comprado una finca en la que cosechaban café, cacao y frutas, más tarde Carmen Amelia decidió irse a vivir a Ambato con sus hijos tras enterarse de la doble vida que su esposo tenia y tras algún episodio violento .
Carmen Amelia fue una emprendedora, la mayor parte de su vida se dedicó, además de al cuidado de la familia al comercio, comprometida con sacar a todos sus hijos adelante.
Mujer ejemplar, responsable y trabajadora siempre crio a sus hijos con valores entre ellos la generosidad : "en donde come uno comían todos" . Considerada una mujer admirable para quienes la conocieron; Su enfermedad final unió más a la familia, si cabe. Ella era su pilar fundamental
Comenzó trabajando los festivos vendiendo cuyes, conejos y pollos que traía de un pueblo próximo.
Con el apoyo de sus hijos y, en especial de su hijo mayor, siempre estuvo pendiente de que a ninguno nunca les faltara nada.
Carmen más tarde comienzo a vender ropa interior a personas conocidas.
Su hija Gina nos dice : junto a mi madre jamás supimos lo que es una necesidad ya que mi padre le enviaba poco dinero y no era suficiente y él venía muy poco . Ella de un lugar llamado Pasa que era uno de donde compraba los animales traía chollos, papás, carne, leche, huevos..
Nunca nos hizo falta nada, ella nunca compro nada por libras siempre en mi casa era el quintal de arroz, de azúcar, su cartón de aceite y jabón.
Nunca nos hizo falta nada, ella nunca compro nada por libras siempre en mi casa era el quintal de arroz, de azúcar, su cartón de aceite y jabón.
Gina también nos cuenta como cuando fue a visitar a su padre con 9 años, con su hermana, como su madre les preparo una maleta con todo lo que necesitaba nuevo.
Hasta el final de su vida siguió cuidando a su familia en la manera que podía . Dando amor a sus nietos y a sus bisnietos, entre ellos Alejandro a quien cuidó mientras su mamá estudiaba

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